LAS CAUSAS
PRIMERAS – Libro I / Capítulo III: CREACIÓN /
CIENCIA VS FE
Habiendo aclarado algunas
dudas que tenía Kardec acerca del Reino Espiritual, decidió Allan meterse en
camisa de 11 varas y preguntó lo concerniente a la materia, particularmente lo
concerniente a La Creación. Este tema es muy argüido, tanto cuanto existe mucha
especulación teórica al respecto. Hermosamente, al final de sus conclusiones al
respecto, Allan nos comenta: “De ahí que sea prudente no enrolarse con
demasiada ligereza contra aquellas doctrinas que tarde o temprano pueden –como
tantas otras- dar un mentís a quienes las combaten. Lejos de perder, las ideas
religiosas crecen al marchar con la ciencia. Y es este el único medio para no
ofrecer al escepticismo un lado vulnerable”.
Desde la antigüedad, el hombre ha especulado acerca del origen de las cosas
materiales, procurando establecer teorías que desdeñen de la Existencia de Dios.
Creo que la soberbia al creerse dioses los mueve a buscarle respuestas a lo
inexplicable, así sean respuestas falsas, soportables únicamente con un tren de
mentiras, con tal de no darle cabida a Dios en sus vidas. Pienso que, aquellos
que han procurado opacar la Existencia de Dios con el supuesto razonamiento
científico, lo hacen porque no quieren ser juzgados por ese Dios que pretenden
opacar. Esto es porque, aún no comprenden que no Es
Dios Quien Juzga, sino que somos nosotros mismos quienes juzgamos nuestras
acciones -buenas o malas-.
Claro que, también han
existido científicos que, con sus descubrimientos han reforzado la Existencia
de Dios, tanto cuanto, con sus conclusiones, parecen apoyar lo señalado en las
Sagradas Escrituras, aunque muy probablemente no lo hicieron adrede. Esto es
porque, si bien es cierto que algunas teorías científicas
parecieran ir en contra de las Sagradas Escrituras, lo que realmente ocurre es
que muchos creyentes leen linealmente la Palabra Divina, olvidándose que Dios
Escribe Derecho Sobre Líneas Torcidas. ¡Hay que aprender a leer
entre las Líneas de la Palabra Divina!!!
El mejor ejemplo de esto
es la existencia de Adán. ¿Es Adán el primer hombre o ya había hombres poblando
la tierra antes de Adán? En Génesis 4 podemos leer dos informaciones que nos
ayudan a dilucidar la respuesta a esta interesante pregunta, tanto cuanto se
nos dice que Caín tuvo miedo de que otros hombres lo mataran por haber
asesinado a su hermano Abel y también nos informan que, en la tierra de Nod, Caín
conoció a su mujer. Cabe preguntarnos, si Adán era
el primer hombre: ¿A cuáles hombres les temía Caín? ¿Quién era Nod? ¿Esa mujer
que conoció Caín no era humana? Las respuestas a estas interrogantes es una
sola: YA EXISTÍAN LOS HOMBRES ANTES DE LA CREACIÓN DE ADÁN.
Entonces, la duda no debería ser si existían hombres antes de la creación de
Adán, tanto cuanto la misma Palabra Divina nos lo confirma, sino que la pregunta que debemos hacernos es: ¿Para qué Creó Dios a
Adán? La respuesta a esta pregunta nos la da la misma Palabra Divina
y al respecto les he elucubrado en varios artículos, así que no me detendré a
recordárselos.
Los científicos afirman
que todo lo que existe es el resultado de la evolución. Esto es una verdad a
medias, tanto cuanto La Creación es susceptible a
evolucionar, en atención a La Orden Divina: “CREZCAN” –(Génesis 1:28)-, pero de
allí a inferir que el hombre desciende del mono hay un largo trecho,
porque si esto fuera así, pues cabría preguntarnos el porqué los monos de
nuestras eras -desde que tenemos memoria- ninguno se ha transformado en un
hombre. La evolución que nos confiere La Orden Divina es para cada especie en
particular. De allí que, la evolución de las especies es en esencia verdad,
tanto cuanto cada especie
debe desarrollarse -evolucionar- si pretende sostener su existencia en la
tierra. Consecuentemente, los monos están Ordenados por Dios a
evolucionar, pero esto no significa que se convertirán en hombres. Todas las
especies -peces, aves, … plantas- están Ordenadas a evolucionar, pero sin dejar
de formar parte de sus especies, tanto cuanto fueron creadas con un fin
específico, el cual sólo pueden ejecutar con las características propias de sus
especies. Es por esta razón que podemos ver a
algunos peces volar sobre la superficie de las aguas -para comerse algún
insecto- o ver a algunas aves sumergirse en el agua -para alimentarse de peces-.
El mero azar evolutivo
nunca dará respuesta a las perfecciones de cada especie, porque si no hubiera una Inteligencia Superior Ordenando todos los
cambios evolutivos, con toda seguridad no hubiéramos podido evolucionar con características
que nos hacen individuales en cada una de nuestras especies. ¿Por
qué tenemos huellas dactilares, patrón de iris, … genomas, que nos individualizan,
dentro de nuestra propia especie? Estas particularidades, de cada individuo en
cada especie, demuestran la Existencia de Dios, porque tanta perfección no
puede ser el burdo resultado del azar.
Otras de las cuestiones
muy atacadas por la ciencia es el hecho de que pareciera que, según las
Sagradas Escrituras, las cosas fueron creadas en un santiamén, mientras que la ciencia demuestra que todo lo que existe es el producto de
muchos años de interacción entre los componentes de la materia que constituye
cada cosa. Al respecto, Las Sagradas
Escrituras señalan que la ciencia tiene razón, tanto cuanto nos indica que
nuestro Amoroso Padre Dios Hizo Tooooda La Creación en seis días, por lo que,
si consideramos cuánto dura un Día de Dios, tenemos que reconocer que toooodas
las cosas que existen fueron creadas poco a poco, en el transcurrir de muchos
años terrestres, los cuales para nuestro Amoroso Padre Dios fueron
unos pocos días. Luego, esto no quiere decir que nuestro Amoroso Padre Dios no
tenga el poder de crear todo lo que existe en un santiamén, puesto que
realmente Puede Hacerlo, sino que, como tiene tanto tiempo disponible, porque
Es El Eterno, pues Se Toma Su Tiempo, para Hacer Lo Que Quiere Hacer. ¿Se
imaginan lo aburrido que estaría nuestro Amoroso Padre Dios si hiciera todo en un
santiamén? De manera que, no es que no pueda, sino que no quiere.
Hermosamente Kardec nos
dice (81): “Al examinar los archivos de la Tierra la ciencia ha verificado el
orden en que los diversos seres vivientes aparecieron en su superficie, y ese
orden está de acuerdo con el señalado en el Génesis, salvo la diferencia de que
la población del globo, en vez de haber surgido milagrosamente de manos de Dios
en unas pocas horas se operó –siempre por su voluntad, pero según la ley que
rige las fuerzas de la Naturaleza- en algunos millones de años. ¿Es Dios por esto menos grande y poderoso? ¿Acaso su obra es
menos sublime por no poseer el prestigio de la instantaneidad? Salta a la vista que no. Habría
que tener una idea muy mezquina de la Divinidad para no reconocer Su Omnipotencia
en las leyes eternas que ha establecido
para regir los mundos. Lejos de empequeñecer la obra divina,
la ciencia nos la muestra bajo un aspecto más grandioso y más acorde con las
nociones que tenemos acerca del poder y la majestad de Dios, incluso por las
circunstancias de que dicha obra se realizó sin derogar las leyes de la
Naturaleza”. Y he aquí la clave para comprender el largo tiempo terrestre que
se tomó nuestro Amoroso Padre Dios para crear todo lo que existe: ¡Nuestro
Amoroso Padre Dios Escogió no ir en contra de las Leyes que Él Mismo
Estableció!!!
OTROS MUNDOS
En este capítulo, Kardec
nos comenta cierta información que, a la gran mayoría de los humanos, particularmente
a los científicos, les resulta en extremo inverosímil, tanto cuanto no existe
ningún tipo de prueba que evidencie la existencia de seres vivos en otros
planetas. Hermosamente, cuando Allan preguntó acerca de la existencia de vida
en otros planetas, los Espíritus Superiores, le dieron una respuesta parecida a
la que dio un gran científico -Carl Sagan- cuando le hicieron la misma pregunta: “Sí, y el hombre de la Tierra se halla lejos de ser –como cree- el
primero en inteligencia, bondad y perfección. Sin embargo, hay seres
humanos que se consideran muy grandes e imaginan que este pequeño globo es el
único que posee el privilegio de tener seres racionales. ¡Orgullo y vanidad! Piensan que Dios creó el Universo para
ellos solos”.
Los Espíritus Superiores
le dan a Kardec la clave para comprender esta realidad existencial (79): “Por lo demás, no se ha
dicho que todos los seres sean iguales a vosotros y con órganos
conformados similarmente a los vuestros”. Y he aquí nuestro mezquino
error: ¡Creer que sólo es posible que haya vida como la nuestra!!! El hombre
constantemente niega la posibilidad de que en Mercurio -planeta más cercano al
Sol- haya vida, simplemente porque suponen que nadie puede vivir en un planeta tan
incandescente. Esta suposición es el resultado de valorar la vida sólo desde el
punto de vista terrestre, olvidándose que ‘vida’ es simplemente la ‘propiedad
que tienen ciertos organismos de adaptarse al medio, desarrollarse y
reproducirse’. ¿Acaso no es posible que Dios haya creado seres capaces de
adaptarse a las inclemencias del Sol extremo, además de desarrollarse y
reproducirse?
La posibilidad de que
exista vida en otros planetas no es un planteamiento novedoso, sino que muchos
hombres han formulado esta posibilidad desde el antiguo. Se dice por ejemplo
que, el Gran Sabio Salomón dejó pergaminos en donde indicaba que había seres en
otros planetas, con constituciones morfológicas distintas a las nuestras, pero
con capacidad de evolucionar, adaptándose a las condiciones climatológicas de
cada planeta y de reproducirse entre sí, quizás de manera diferente a nuestros
modos de reproducción, pero evidentemente esto no significa que no estén vivos.
Al inicio de sus conclusiones a este capítulo, Kardec nos dice: “Las condiciones de existencia de los seres que habitan los diferentes mundos deben ser adecuadas al medio en que son llamados a vivir. Si nunca hubiéramos visto peces no comprenderíamos que ciertos seres pudieran vivir en el agua. Lo mismo ocurre en los otros cuerpos celestes, que poseen sin duda elementos que nos son desconocidos. ¿Acaso no vemos en la Tierra las prolongadas noches polares, que son iluminadas por la electricidad de las auroras boreales? ¿Es por ventura imposible que en ciertos globos la electricidad abunde más que en la Tierra y represente en ellos un papel general cuyos efectos no podemos comprender? Así pues, tales mundos pueden contener en sí mismos las fuentes de calor y de luz necesarias a sus habitantes”. Suponer que la única forma de vida posible es aquella que se asemeja a la nuestra es no comprender Qué Cosa Es Dios, Quien Hace Todo lo que Quiere, porque Es El Omnipotente. También es suponer que nuestro Amoroso Padre Dios sólo puede crear de algunas pocas formas o maneras, cuando realmente Es El Infinito, Aquel que no tiene limites de ningún tipo.
Quizás lo que muchos de ustedes no comprenden es que, la
palabra ‘mundo’ hace referencia a un tema más filosófico que meramente
conceptual. Etimológicamente, la palabra mundo viene
del latín ‘mundus’, que significa ‘ordenado, limpio’, en el entendido que
se utilizó para traducir el termino griego ‘cosmos’,
que significa ‘orden, arreglo, ajuste,
compostura, perfección’. Estos términos reflejan la noción pre
filosófica de que el ‘mundo’, en sentido filosófico,
constituía una ‘construcción intencionada bien organizada’ de todo lo que
existe, por parte de los dioses. Siguiendo este razonamiento,
podemos concluir que, el
mundo constituye, la materia, el espacio y todo lo que nos es
accesible por los sentidos, la experiencia o la razón. Y dado
que, para que a alguien, algo le sea accesible por
los sentidos, la experiencia o la razón, ese alguien, tiene que estar VIVO,
tenemos que concluir que, ¡EL MUNDO ES LA VIDA! Luego, ¿qué nos hace
suponer que a nuestros Espíritus sólo le es posible tener experiencias de vida
únicamente en el planeta tierra? Muchos de nosotros nos hemos imaginado seres
morfológicamente distintos de los humanos, capaces de vivir en ‘mundos’ abismalmente
diferentes a la tierra. ¿Acaso La Imaginación de Dios no es muchísimo más fructífera
que la nuestra? ¿Qué los mueve a dudar de la existencia de vida en otros
planetas? ¿Acaso nuestro Amoroso Padre Dios no puede imaginar otros mundos?
EL INEXORABLE TIEMPO
Otros de los
planteamientos que nos hace Kardec en este capítulo, casi como si no fuera
importante, es lo relativo al transcurrir del tiempo, en nuestra precaria existencia
material. El tiempo es la sucesión de lapsos que
transcurren entre un antes y un después, según nuestra existencia terrenal, pero
en nuestro Amoroso Padre Dios esta sucesión de lapsos no existe, porque en Él
todo es simultaneidad. ¡Nuestro Amoroso Padre Dios Mira todo lo que
ocurre en un mismo instante!!!
Sin embargo, consciente
de la importancia que tiene el tiempo para aquellos que no somos eternos, nuestro Amoroso Padre Dios planificó todo haciendo uso de
este precario modo de medir el transcurrir de las cosas. Así pues,
cuando Kardec le preguntó a los Seres Superiores acerca del tiempo transcurrido
desde la creación de Adán, le respondieron que Adán fue creado 4.000 años antes
de Cristo. Esta respuesta no debemos tomarla a la
ligera, porque nuestro Amoroso Padre Dios no hace nada sin tener algún motivo.
Kardec no preguntó cuándo surgió el primer hombre, el cual, como ya sabemos no
fue Adán, sino que preguntó propiamente cuándo fue creado Adán. Consecuentemente,
es bueno que elucubremos acerca de las connotaciones
existenciales de esta respuesta, a fin de que descubramos algunas inferencias
que pudieran afectar nuestra existencia.
En este orden de ideas,
acerca de la importancia de tomar en serio los tiempos Señalados por nuestro
Amoroso Padre Dios para que ocurran ciertos acontecimientos relevantes para la
humanidad, en la primera parte que publiqué sobre El Libro de los Espíritus,
les comenté que, pese a que no tenemos ni idea de
cuando comenzó La Creación, si hemos podido dilucidar que, nuestro Amoroso
Padre Dios, aproximadamente cada 19 Sincronizaciones de 33 años
(aproximadamente cada 600 años), nos ha enviado un Mensajero Destacado,
a fin de realizar algunos cambios de nivel o avances en El Gran Juego.
Les aclaro que, hago un redondeo a 600 años porque algunas fechas se han
perdido en la historia del hombre y consecuentemente no tenemos certeza de la
fecha de activación del Mensajero Destacado.
Así pues, aunque no
tenemos ni idea de cuando se inició La Creación, si sabemos que en algún
momentos fue creado Adán, un hombre diferente al resto de los hombres ya
existentes, porque se le confirió un Alma. Antes de
Adán ciertamente existían seres con forma humana, a los que denominamos
‘hombres’. Estos ‘hombres’ evidentemente tenían ‘espíritu’ o ‘pneuma’, que
es la parte principal o ‘fuerza animadora’ de todos los seres vivientes, que
posibilita la ‘comunión’ con Dios, puesto que tiene su origen en Dios mismo.
Todo ser viviente, gracias a la acción del espíritu, tiene ‘intuición’ de la
existencia de Dios y ‘CONCIENCIA’ que le permite distinguir entre el bien el
mal. Por muchísimos años El Gran Juego se desarrolló únicamente con la
presencia del Fiat o Espíritu en todos los seres creados. Era como un tiempo de
entrenamiento, para acostumbrarnos a la materia. En
algún momento, nuestro Amoroso Padre Dios Decidió otorgarnos un Alma y entonces
creó a Adán. El intelecto, pensamiento, ideales, amor, emoción, discernimiento,
decisión, selección, etc, son experiencias propias de aquel que tiene alma. Es
por esto que el alma es la que hace al hombre ‘semejante a Dios’ y en
consecuencia ‘humanos’.
Por muchísimos años, las
primeras criaturas jugaron sin conciencia de El Único Dios Verdadero, por lo
que comenzaron a rendirle culto a muchos dioses.
¡De todo fenómeno natural hicieron un dios y le rindieron culto!!! A Adán se
le otorgó el Alma para que fuera acumulando experiencias en la tierra y para
que pudiera comunicar su conocimiento de El Único Dios Verdadero al resto de la
creación, particularmente a los hombres. Pero este conocimiento que tenía
Adán acerca de El Único Dios Verdadero era muy escueto, puesto que aprendió por
las malas que debemos amar a Dios sobre todas las cosas. De allí que, a la
creación le costó muchísimo rendirle culto a un Dios que con cualquier cosita
se molestaba y continuaron rindiendo culto a muchos dioses, los cuales
fabricaban a su conveniencia. Estos dioses solían ser más efectivos que El
Único Dios Verdadero porque a Satanás se le asignó la tarea de extraviarnos
otorgándonos bienes materiales y esto hacía cuando le pedíamos a algún
diosecito bienes materiales. Este comportamiento, extremadamente politeísta y
materialista, nunca fue la idea de que viviéramos experiencias materiales en la
tierra. Ocurrió entonces que, en algún momento
nuestro Amoroso Padre Dios Consideró que el’ tiempo de entrenamiento’ había
concluido y envió El Diluvio, a fin de resetear El Gran Juego y comenzar a
jugar con mayor Conciencia de Dios.
Ahora bien, si Adán fue
creado 4.000 años antes de Cristo, podemos establecer que en nuestra era
-inicios del siglo XXI- han transcurrido cerca de 6.000 años, desde que se le
otorgó al hombre un Alma. Algunos eruditos han
concluido que los números tienen un significado que, de alguna extraña manera,
influye en la existencia de los hombres. Así pues, el número siete (7) parece que guarda relación con lo eterno,
o lo que es lo mismo con el principio y el fin de las cosas. Por
eso, cuando Pedro le preguntó a nuestro Amado Yeshuá si debería perdonar a su
hermano hasta siete veces, nuestro Amado Yeshuá le respondió: “Te digo que
debes perdonarlo setenta veces siete”, lo que muchos exégetas han interpretado
como “SIEMPRE”, tanto cuanto siete (7) significa INFINITO.
Elucubrando un poco al
respecto y aferrándome un poco a mis creencias, me
parece a mí que a la humanidad le quedan aún mil años de existencia, tanto
cuanto El Gran Juego comenzó propiamente con la creación de Adán y seguramente
habrá de concluir 7.000 años después, para darle un cierre al tiempo.
Ahora bien, les pido que no se emocionen mucho, porque muy probablemente los 1.000
años que le quedan a El Gran Juego se corresponden con los 1.000 años que será
encerrado Satanás, después de ocurrido El Armagedón, según le dijeron a Juan en
Apocalipsis 20, lo cual me hace confirmar que, El Armagedón descrito en el
capítulo 16 del Apocalipsis, está ya próximo a ocurrir.
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
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