sábado, 1 de abril de 2023

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte VI

LAS CAUSAS PRIMERAS – Libro I / Capítulo III: CREACIÓN /

CIENCIA VS FE

Habiendo aclarado algunas dudas que tenía Kardec acerca del Reino Espiritual, decidió Allan meterse en camisa de 11 varas y preguntó lo concerniente a la materia, particularmente lo concerniente a La Creación. Este tema es muy argüido, tanto cuanto existe mucha especulación teórica al respecto. Hermosamente, al final de sus conclusiones al respecto, Allan nos comenta: “De ahí que sea prudente no enrolarse con demasiada ligereza contra aquellas doctrinas que tarde o temprano pueden –como tantas otras- dar un mentís a quienes las combaten. Lejos de perder, las ideas religiosas crecen al marchar con la ciencia. Y es este el único medio para no ofrecer al escepticismo un lado vulnerable”.

Desde la antigüedad, el hombre ha especulado acerca del origen de las cosas materiales, procurando establecer teorías que desdeñen de la Existencia de Dios. Creo que la soberbia al creerse dioses los mueve a buscarle respuestas a lo inexplicable, así sean respuestas falsas, soportables únicamente con un tren de mentiras, con tal de no darle cabida a Dios en sus vidas. Pienso que, aquellos que han procurado opacar la Existencia de Dios con el supuesto razonamiento científico, lo hacen porque no quieren ser juzgados por ese Dios que pretenden opacar. Esto es porque, aún no comprenden que no Es Dios Quien Juzga, sino que somos nosotros mismos quienes juzgamos nuestras acciones -buenas o malas-.

Claro que, también han existido científicos que, con sus descubrimientos han reforzado la Existencia de Dios, tanto cuanto, con sus conclusiones, parecen apoyar lo señalado en las Sagradas Escrituras, aunque muy probablemente no lo hicieron adrede. Esto es porque, si bien es cierto que algunas teorías científicas parecieran ir en contra de las Sagradas Escrituras, lo que realmente ocurre es que muchos creyentes leen linealmente la Palabra Divina, olvidándose que Dios Escribe Derecho Sobre Líneas Torcidas. ¡Hay que aprender a leer entre las Líneas de la Palabra Divina!!!

El mejor ejemplo de esto es la existencia de Adán. ¿Es Adán el primer hombre o ya había hombres poblando la tierra antes de Adán? En Génesis 4 podemos leer dos informaciones que nos ayudan a dilucidar la respuesta a esta interesante pregunta, tanto cuanto se nos dice que Caín tuvo miedo de que otros hombres lo mataran por haber asesinado a su hermano Abel y también nos informan que, en la tierra de Nod, Caín conoció a su mujer. Cabe preguntarnos, si Adán era el primer hombre: ¿A cuáles hombres les temía Caín? ¿Quién era Nod? ¿Esa mujer que conoció Caín no era humana? Las respuestas a estas interrogantes es una sola: YA EXISTÍAN LOS HOMBRES ANTES DE LA CREACIÓN DE ADÁN. Entonces, la duda no debería ser si existían hombres antes de la creación de Adán, tanto cuanto la misma Palabra Divina nos lo confirma, sino que la pregunta que debemos hacernos es: ¿Para qué Creó Dios a Adán? La respuesta a esta pregunta nos la da la misma Palabra Divina y al respecto les he elucubrado en varios artículos, así que no me detendré a recordárselos.

Los científicos afirman que todo lo que existe es el resultado de la evolución. Esto es una verdad a medias, tanto cuanto La Creación es susceptible a evolucionar, en atención a La Orden Divina: “CREZCAN” –(Génesis 1:28)-, pero de allí a inferir que el hombre desciende del mono hay un largo trecho, porque si esto fuera así, pues cabría preguntarnos el porqué los monos de nuestras eras -desde que tenemos memoria- ninguno se ha transformado en un hombre. La evolución que nos confiere La Orden Divina es para cada especie en particular. De allí que, la evolución de las especies es en esencia verdad, tanto cuanto cada especie debe desarrollarse -evolucionar- si pretende sostener su existencia en la tierra. Consecuentemente, los monos están Ordenados por Dios a evolucionar, pero esto no significa que se convertirán en hombres. Todas las especies -peces, aves, … plantas-   están Ordenadas a evolucionar, pero sin dejar de formar parte de sus especies, tanto cuanto fueron creadas con un fin específico, el cual sólo pueden ejecutar con las características propias de sus especies. Es por esta razón que podemos ver a algunos peces volar sobre la superficie de las aguas -para comerse algún insecto- o ver a algunas aves sumergirse en el agua -para alimentarse de peces-.

El mero azar evolutivo nunca dará respuesta a las perfecciones de cada especie, porque si no hubiera una Inteligencia Superior Ordenando todos los cambios evolutivos, con toda seguridad no hubiéramos podido evolucionar con características que nos hacen individuales en cada una de nuestras especies. ¿Por qué tenemos huellas dactilares, patrón de iris, … genomas, que nos individualizan, dentro de nuestra propia especie? Estas particularidades, de cada individuo en cada especie, demuestran la Existencia de Dios, porque tanta perfección no puede ser el burdo resultado del azar.

Otras de las cuestiones muy atacadas por la ciencia es el hecho de que pareciera que, según las Sagradas Escrituras, las cosas fueron creadas en un santiamén, mientras que la ciencia demuestra que todo lo que existe es el producto de muchos años de interacción entre los componentes de la materia que constituye cada cosa. Al respecto, Las Sagradas Escrituras señalan que la ciencia tiene razón, tanto cuanto nos indica que nuestro Amoroso Padre Dios Hizo Tooooda La Creación en seis días, por lo que, si consideramos cuánto dura un Día de Dios, tenemos que reconocer que toooodas las cosas que existen fueron creadas poco a poco, en el transcurrir de muchos años terrestres, los cuales para nuestro Amoroso Padre Dios fueron unos pocos días. Luego, esto no quiere decir que nuestro Amoroso Padre Dios no tenga el poder de crear todo lo que existe en un santiamén, puesto que realmente Puede Hacerlo, sino que, como tiene tanto tiempo disponible, porque Es El Eterno, pues Se Toma Su Tiempo, para Hacer Lo Que Quiere Hacer. ¿Se imaginan lo aburrido que estaría nuestro Amoroso Padre Dios si hiciera todo en un santiamén? De manera que, no es que no pueda, sino que no quiere.

Hermosamente Kardec nos dice (81): “Al examinar los archivos de la Tierra la ciencia ha verificado el orden en que los diversos seres vivientes aparecieron en su superficie, y ese orden está de acuerdo con el señalado en el Génesis, salvo la diferencia de que la población del globo, en vez de haber surgido milagrosamente de manos de Dios en unas pocas horas se operó –siempre por su voluntad, pero según la ley que rige las fuerzas de la Naturaleza- en algunos millones de años. ¿Es Dios por esto menos grande y poderoso? ¿Acaso su obra es menos sublime por no poseer el prestigio de la instantaneidad? Salta a la vista que no. Habría que tener una idea muy mezquina de la Divinidad para no reconocer Su Omnipotencia en las leyes eternas que ha establecido para regir los mundos. Lejos de empequeñecer la obra divina, la ciencia nos la muestra bajo un aspecto más grandioso y más acorde con las nociones que tenemos acerca del poder y la majestad de Dios, incluso por las circunstancias de que dicha obra se realizó sin derogar las leyes de la Naturaleza”. Y he aquí la clave para comprender el largo tiempo terrestre que se tomó nuestro Amoroso Padre Dios para crear todo lo que existe: ¡Nuestro Amoroso Padre Dios Escogió no ir en contra de las Leyes que Él Mismo Estableció!!!

OTROS MUNDOS

En este capítulo, Kardec nos comenta cierta información que, a la gran mayoría de los humanos, particularmente a los científicos, les resulta en extremo inverosímil, tanto cuanto no existe ningún tipo de prueba que evidencie la existencia de seres vivos en otros planetas. Hermosamente, cuando Allan preguntó acerca de la existencia de vida en otros planetas, los Espíritus Superiores, le dieron una respuesta parecida a la que dio un gran científico -Carl Sagan- cuando le hicieron la misma pregunta: “Sí, y el hombre de la Tierra se halla lejos de ser –como cree- el primero en inteligencia, bondad y perfección. Sin embargo, hay seres humanos que se consideran muy grandes e imaginan que este pequeño globo es el único que posee el privilegio de tener seres racionales. ¡Orgullo y vanidad! Piensan que Dios creó el Universo para ellos solos”.       

Los Espíritus Superiores le dan a Kardec la clave para comprender esta realidad existencial (79): “Por lo demás, no se ha dicho que todos los seres sean iguales a vosotros y con órganos conformados similarmente a los vuestros”. Y he aquí nuestro mezquino error: ¡Creer que sólo es posible que haya vida como la nuestra!!! El hombre constantemente niega la posibilidad de que en Mercurio -planeta más cercano al Sol- haya vida, simplemente porque suponen que nadie puede vivir en un planeta tan incandescente. Esta suposición es el resultado de valorar la vida sólo desde el punto de vista terrestre, olvidándose que ‘vida’ es simplemente la ‘propiedad que tienen ciertos organismos de adaptarse al medio, desarrollarse y reproducirse’. ¿Acaso no es posible que Dios haya creado seres capaces de adaptarse a las inclemencias del Sol extremo, además de desarrollarse y reproducirse?

La posibilidad de que exista vida en otros planetas no es un planteamiento novedoso, sino que muchos hombres han formulado esta posibilidad desde el antiguo. Se dice por ejemplo que, el Gran Sabio Salomón dejó pergaminos en donde indicaba que había seres en otros planetas, con constituciones morfológicas distintas a las nuestras, pero con capacidad de evolucionar, adaptándose a las condiciones climatológicas de cada planeta y de reproducirse entre sí, quizás de manera diferente a nuestros modos de reproducción, pero evidentemente esto no significa que no estén vivos.  

Al inicio de sus conclusiones a este capítulo, Kardec nos dice: “Las condiciones de existencia de los seres que habitan los diferentes mundos deben ser adecuadas al medio en que son llamados a vivir. Si nunca hubiéramos visto peces no comprenderíamos que ciertos seres pudieran vivir en el agua. Lo mismo ocurre en los otros cuerpos celestes, que poseen sin duda elementos que nos son desconocidos. ¿Acaso no vemos en la Tierra las prolongadas noches polares, que son iluminadas por la electricidad de las auroras boreales? ¿Es por ventura imposible que en ciertos globos la electricidad abunde más que en la Tierra y represente en ellos un papel general cuyos efectos no podemos comprender? Así pues, tales mundos pueden contener en sí mismos las fuentes de calor y de luz necesarias a sus habitantes”. Suponer que la única forma de vida posible es aquella que se asemeja a la nuestra es no comprender Qué Cosa Es Dios, Quien Hace Todo lo que Quiere, porque Es El Omnipotente. También es suponer que nuestro Amoroso Padre Dios sólo puede crear de algunas pocas formas o maneras, cuando realmente Es El Infinito, Aquel que no tiene limites de ningún tipo.

Quizás lo que muchos de ustedes no comprenden es que, la palabra ‘mundo’ hace referencia a un tema más filosófico que meramente conceptual. Etimológicamente, la palabra mundo viene del latín ‘mundus’, que significa ‘ordenado, limpio’, en el entendido que se utilizó para traducir el termino griego ‘cosmos’, que significa ‘orden, arreglo, ajuste, compostura, perfección. Estos términos reflejan la noción pre filosófica de que el ‘mundo’, en sentido filosófico, constituía una ‘construcción intencionada bien organizada’ de todo lo que existe, por parte de los dioses. Siguiendo este razonamiento, podemos concluir que, el mundo constituye, la materia, el espacio y todo lo que nos es accesible por los sentidos, la experiencia o la razón. Y dado que, para que a alguien, algo le sea accesible por los sentidos, la experiencia o la razón, ese alguien, tiene que estar VIVO, tenemos que concluir que, ¡EL MUNDO ES LA VIDA! Luego, ¿qué nos hace suponer que a nuestros Espíritus sólo le es posible tener experiencias de vida únicamente en el planeta tierra? Muchos de nosotros nos hemos imaginado seres morfológicamente distintos de los humanos, capaces de vivir en ‘mundos’ abismalmente diferentes a la tierra. ¿Acaso La Imaginación de Dios no es muchísimo más fructífera que la nuestra? ¿Qué los mueve a dudar de la existencia de vida en otros planetas? ¿Acaso nuestro Amoroso Padre Dios no puede imaginar otros mundos?  

EL INEXORABLE TIEMPO

Otros de los planteamientos que nos hace Kardec en este capítulo, casi como si no fuera importante, es lo relativo al transcurrir del tiempo, en nuestra precaria existencia material. El tiempo es la sucesión de lapsos que transcurren entre un antes y un después, según nuestra existencia terrenal, pero en nuestro Amoroso Padre Dios esta sucesión de lapsos no existe, porque en Él todo es simultaneidad. ¡Nuestro Amoroso Padre Dios Mira todo lo que ocurre en un mismo instante!!!

Sin embargo, consciente de la importancia que tiene el tiempo para aquellos que no somos eternos, nuestro Amoroso Padre Dios planificó todo haciendo uso de este precario modo de medir el transcurrir de las cosas. Así pues, cuando Kardec le preguntó a los Seres Superiores acerca del tiempo transcurrido desde la creación de Adán, le respondieron que Adán fue creado 4.000 años antes de Cristo. Esta respuesta no debemos tomarla a la ligera, porque nuestro Amoroso Padre Dios no hace nada sin tener algún motivo. Kardec no preguntó cuándo surgió el primer hombre, el cual, como ya sabemos no fue Adán, sino que preguntó propiamente cuándo fue creado Adán. Consecuentemente, es bueno que elucubremos acerca de las connotaciones existenciales de esta respuesta, a fin de que descubramos algunas inferencias que pudieran afectar nuestra existencia.

En este orden de ideas, acerca de la importancia de tomar en serio los tiempos Señalados por nuestro Amoroso Padre Dios para que ocurran ciertos acontecimientos relevantes para la humanidad, en la primera parte que publiqué sobre El Libro de los Espíritus, les comenté que, pese a que no tenemos ni idea de cuando comenzó La Creación, si hemos podido dilucidar que, nuestro Amoroso Padre Dios, aproximadamente cada 19 Sincronizaciones de 33 años (aproximadamente cada 600 años), nos ha enviado un Mensajero Destacado, a fin de realizar algunos cambios de nivel o avances en El Gran Juego. Les aclaro que, hago un redondeo a 600 años porque algunas fechas se han perdido en la historia del hombre y consecuentemente no tenemos certeza de la fecha de activación del Mensajero Destacado.

Así pues, aunque no tenemos ni idea de cuando se inició La Creación, si sabemos que en algún momentos fue creado Adán, un hombre diferente al resto de los hombres ya existentes, porque se le confirió un Alma. Antes de Adán ciertamente existían seres con forma humana, a los que denominamos ‘hombres’. Estos ‘hombres’ evidentemente tenían ‘espíritu’ o ‘pneuma’, que es la parte principal o ‘fuerza animadora’ de todos los seres vivientes, que posibilita la ‘comunión’ con Dios, puesto que tiene su origen en Dios mismo. Todo ser viviente, gracias a la acción del espíritu, tiene ‘intuición’ de la existencia de Dios y ‘CONCIENCIA’ que le permite distinguir entre el bien el mal. Por muchísimos años El Gran Juego se desarrolló únicamente con la presencia del Fiat o Espíritu en todos los seres creados. Era como un tiempo de entrenamiento, para acostumbrarnos a la materia. En algún momento, nuestro Amoroso Padre Dios Decidió otorgarnos un Alma y entonces creó a Adán. El intelecto, pensamiento, ideales, amor, emoción, discernimiento, decisión, selección, etc, son experiencias propias de aquel que tiene alma. Es por esto que el alma es la que hace al hombre ‘semejante a Dios’ y en consecuencia ‘humanos’.

Por muchísimos años, las primeras criaturas jugaron sin conciencia de El Único Dios Verdadero, por lo que comenzaron a rendirle culto a muchos dioses. ¡De todo fenómeno natural hicieron un dios y le rindieron culto!!! A Adán se le otorgó el Alma para que fuera acumulando experiencias en la tierra y para que pudiera comunicar su conocimiento de El Único Dios Verdadero al resto de la creación, particularmente a los hombres. Pero este conocimiento que tenía Adán acerca de El Único Dios Verdadero era muy escueto, puesto que aprendió por las malas que debemos amar a Dios sobre todas las cosas. De allí que, a la creación le costó muchísimo rendirle culto a un Dios que con cualquier cosita se molestaba y continuaron rindiendo culto a muchos dioses, los cuales fabricaban a su conveniencia. Estos dioses solían ser más efectivos que El Único Dios Verdadero porque a Satanás se le asignó la tarea de extraviarnos otorgándonos bienes materiales y esto hacía cuando le pedíamos a algún diosecito bienes materiales. Este comportamiento, extremadamente politeísta y materialista, nunca fue la idea de que viviéramos experiencias materiales en la tierra. Ocurrió entonces que, en algún momento nuestro Amoroso Padre Dios Consideró que el’ tiempo de entrenamiento’ había concluido y envió El Diluvio, a fin de resetear El Gran Juego y comenzar a jugar con mayor Conciencia de Dios.

Ahora bien, si Adán fue creado 4.000 años antes de Cristo, podemos establecer que en nuestra era -inicios del siglo XXI- han transcurrido cerca de 6.000 años, desde que se le otorgó al hombre un Alma. Algunos eruditos han concluido que los números tienen un significado que, de alguna extraña manera, influye en la existencia de los hombres. Así pues, el número siete (7) parece que guarda relación con lo eterno, o lo que es lo mismo con el principio y el fin de las cosas. Por eso, cuando Pedro le preguntó a nuestro Amado Yeshuá si debería perdonar a su hermano hasta siete veces, nuestro Amado Yeshuá le respondió: “Te digo que debes perdonarlo setenta veces siete”, lo que muchos exégetas han interpretado como “SIEMPRE”, tanto cuanto siete (7) significa INFINITO.

Elucubrando un poco al respecto y aferrándome un poco a mis creencias, me parece a mí que a la humanidad le quedan aún mil años de existencia, tanto cuanto El Gran Juego comenzó propiamente con la creación de Adán y seguramente habrá de concluir 7.000 años después, para darle un cierre al tiempo. Ahora bien, les pido que no se emocionen mucho, porque muy probablemente los 1.000 años que le quedan a El Gran Juego se corresponden con los 1.000 años que será encerrado Satanás, después de ocurrido El Armagedón, según le dijeron a Juan en Apocalipsis 20, lo cual me hace confirmar que, El Armagedón descrito en el capítulo 16 del Apocalipsis, está ya próximo a ocurrir.    

 


 Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo











 

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