LXXIX.LEYES MORALES – Libro III / Capítulo X: LEY DE LIBERTAD
/ Parte III
DIOS NO QUIERE UN AMOR OBLIGADO
Muchos son los que mal interpretan los Consejos que nuestro Amoroso
Padre Dios Le Dictó a Moisés en el Sinaí y erróneamente los denominan
Mandamientos. Si ‘pensamos profundamente’ únicamente en
el primer Consejo que dice: “Amar a Dios sobre todas las cosas”, ya la
´Consciencia’ debería decirnos que no son
Mandamientos, porque nadie -mucho menos Dios- quiere un amor obligado.
De manera que, los mal llamados Mandamientos son Hermosos
Consejos de nuestro Amoroso Padre Dios para que ‘Aprendamos’ a ejercitarnos en
el Amor que debemos dar a nuestros Hermanos. Con el Consejo de “Amar
a Dios sobre todas las cosas”, nuestro Amoroso Padre Dios nos está recordando
que no debemos apegarnos a las cosas materiales,
sino que debemos procurar siempre aquellas cosas -espirituales- que nos ayuden
a encontrarnos con nuestro Amoroso Padre Dios.
(364): 843. ¿Tiene el
hombre el libre albedrío de sus actos? – “Puesto que posee libertad de pensar, dispone asimismo
de la libertad de actuar. A no ser por el libre arbitrio, el hombre sería una máquina”.
(Justamente, nuestro
Amoroso Padre Dios nos otorgó el Libre Albedrío, porque no quiere de nosotros un Amor obligado, sino que Espera que
seamos nosotros mismos quienes, por Libre Decisión, escojamos amarlo y
consecuentemente nos esforcemos por buscar ‘Conocerlo’, para ‘Acercarnos a Él’).
846. El organismo ¿no
influye sobre los actos de la vida? Y si posee una influencia ¿se ejerce ésta a
expensas del libre arbitrio? – “Ciertamente que el Espíritu es influido por la materia.
Ésta puede obstarlo en sus manifestaciones. He aquí por qué, en aquellos mundos
donde los cuerpos son menos materiales que en la Tierra, las facultades se
desarrollan con mayor libertad: pero el instrumento no da la facultad. Por lo
demás, aquí hay que distinguir las facultades morales de las del intelecto.
Si un hombre tiene instintos criminales, con seguridad que es su propio
Espíritu el que los posee y el que se los da, pero no sus órganos. Aquel que aniquile su pensamiento, ocupándose sólo de la
materia, llega a ser semejante a un animal, y peor todavía, porque no piensa ya
en precaverse contra el mal, y en esto precisamente falla, puesto que obra así
por su voluntad”. (Ciertamente que el Espíritu es influido por la
materia, pero es el Espíritu quien decide si seguir o no aquello hacia lo cual lo
inclina la materia. Esto es porque, es el
Espíritu -o más fin el Periespíritu- quien cuenta con el Libre Albedrío,
mientras que el Cuerpo es quien cuenta con las inclinaciones hacia lo material
y le insiste al Espíritu que lo deje probar y que él decida si le gusta o no lo
que prueba. Cuando el Periespíritu asimila como propias las
sensaciones que el Cuerpo le transmite sobre la cosa material probada, se
embarra de dicha cosa y ese barro lo arrastra las siguientes vidas. Así pues,
las inclinaciones a ciertas sensaciones que les dejan gusto al Periespíritu,
son activadas con mucha facilidad en los Cuerpos, en los cuales Reencarna.
Ocurre entonces que, no es el Cuerpo quien posee el instinto por hacer algo
malo, sino que es el Espíritu quien lo motiva o quien acepta realizar aquello
que se le propone al Cuerpo).
LA ASISTENCIA DEL
KARMA
Es muy común pensar que
el Karma es algo malo, tanto cuanto muchos creen que el Karma son las cosas
malas que le ocurren en la vida. El ejercicio del Karma se puede apreciar, en
la vida, como alguna mala ‘Experiencia’ o vivencia, pero resulta que, muchos
Karmas, son ‘Planificados’ por nosotros mismos antes de Reencarnar, a los fines de ayudar a nuestros
Espíritus a deslastrarse de algún vicio. Además, siempre es bueno
recordar que, el Karma
es simplemente la consecuencia de nuestras acciones -buenas o malas- realizadas
en vidas pasadas, por lo que el Karma ha de ser bueno siempre, tanto
cuanto, si realicé acciones buenas, pues recibiré un buen Karma, pero si
realicé malas acciones, pues, aunque el Karma parezca malo, realmente es bueno,
tanto cuanto me estará ayudando a corregir mis deficiencias y a deslastrarme de
mis vicios. Pero claro, el
Karma siempre será bueno si y solo si yo me aprovecho del Karma para ‘Crecer
Espiritualmente’.
(365) 847. La alteración
de las facultades ¿quita al hombre su libre arbitrio? – “Aquel cuya inteligencia se halle
perturbada por cualquier causa deja de ser dueño de su pensamiento y, desde
entonces, no posee ya libertad.
Ese extravío constituye a menudo una punición para
el Espíritu que, en una existencia anterior, puede que haya sido vano y
orgulloso y haber hecho un uso
inadecuado de sus facultades. Podrá
reencarnar en el cuerpo de un idiota, así como el déspota en el de un esclavo y
el mal rico en el de un mendigo. Pero el
Espíritu sufre con ese constreñimiento, del que tiene perfecta conciencia.
Allí es donde se ejerce la acción de la materia”.
(Evidentemente, una persona con síndrome de Down o con paraplejia o con retraso
mental … o con deficiencias mentales que le quiten el control sobre su cuerpo,
pues no podrá ser acusado de algún mal, tanto cuanto tiene dificultad para
realizar alguna acción per sé. De manera que, las deficiencias físicas y/o mentales con las que se
nace o que se adquieren durante la vida, suelen ser Karmas ‘Planificados’ a los
fines de corregir alguna mala acción de la vida pasada o para obligarnos a
‘Crecer’ pese a nuestras deficiencias.
Es probable que aquellos que nacen con deficiencias mentales son los que en
vidas pasadas no les dieron buen uso a sus cerebros o que hayan sido soberbios
y de vanos comportamientos -no procuraron ‘Crecer Espiritualmente’-, por lo que
‘Planifican’ nacer con deficiencias mentales a los fines de esforzarse por lograr
el control de sus cerebros y darle un buen uso. Además, aquellos que nacen con
deficiencias mentales suelen ser personas muy humildes, porque comprenden la
bajeza de su condición respecto a los de aquellos que no la sufren, por lo que
son condiciones que suelen ‘Planificar’ los soberbios para ejercitarse en la
humildad y así lograr deslastrarse de casi todo el barro de la soberbia que
cubre sus Periespíritus.
El mejor
ejemplo, de la acción vivificadora de los Karmas, lo podemos descubrir en la
“Parábola del pobre Lázaro y el rico epulón”, en donde nuestro Amado Yeshuá nos
exhorta a darle buen uso a las riquezas -no malgastarlas = epulón- si no
queremos sufrir los tormentos consecuentes por alejarnos de Dios, amando más lo
material que lo espiritual. Pero tomen en cuenta que, para
nuestro Amado Yeshuá, la riqueza no solo hace
referencia al dinero, sino que se refiere a todos los bienes -palpables o no-
que podemos aprovechar para ‘Progresar Espiritualmente’, en vez de derrocharlos
en cosas vanas. El cerebro, por ejemplo, es un bien físico pero que
puede ser utilizado inmaterialmente, en la generación de ideas que nos ayuden a
desarrollarnos, a nosotros mismos y a otros, o, por el contrario, generar ideas
para maltratar a los demás. Así pues, el rico que hizo mal uso de las riquezas
‘Planificará Reencarnar’ mendigo -deficiente de todo recurso material- y aquellos
que han sido déspotas -tratando mal a los demás- suelen ‘Planificar Reencarnar’
en cuerpos deficientes -física o mentalmente- para no tener facultades de
maltratar a otros, sino que, por el contrario, otros lo maltraten a él).
VOLUNTARIOS E INVOLUNTARIOS
Así pues, las consecuencias de nuestras
acciones son proporcionales al grado de uso del Libre Albedrío que aplicamos al
ejecutarlas, por lo que, la intensidad del Karma será proporcional a la
voluntad con la que se ejecuté la acción. Pero entiéndase que, la voluntad no hace referencia a la ‘Consciencia’ con la que
ejecutamos nuestras acciones, sino al control que tenemos de nuestras acciones
y el esfuerzo que aplicamos al realizarlas, aunque no tengamos ‘Consciencia’ de
lo que hacemos. Así pues, la realización de ciertas acciones que
parecieran inconscientes, no son necesariamente involuntarias, tanto cuanto
muchas veces nuestra ‘Consciencia’ es afectada por nosotros mismos, VOLUNTARIAMENTE,
al consumir algún tipo de droga. Un drogadicto
seguramente no es ‘Consciente’ de sus malas acciones, pero esa inconsciencia es
el resultado de su elección voluntaria -Libre Albedrío- de drogarse.
Esto lo aclaro porque, el hecho de que no queramos hacernos ‘Conscientes’ de
lo que hacemos mal no nos excusa del mal que hacemos, tanto cuanto la falta de
‘Consciencia’ ha sido una decisión voluntaria -libre Albedrío-.
(365): 848. La alteración
de las facultades mentales por causa de la embriaguez ¿excusa los actos
censurables que el hombre en tal estado cometa? – “No, por cuanto el ebrio se ha
privado voluntariamente de su razón a fin de satisfacer brutales pasiones.
En vez de una falta, está cometiendo dos”.
(¡Pues si!!! En vez de una falta -el mal que ejecutó-, ahora tiene dos, tanto
cuanto se dejó arrastrar VOLUNTARIAMENTE por el vicio del alcohol. Por Libre
Albedrío: ¡escogió hacer el mal en vez de hacer el bien!!!).
849. ¿Cuál es, en el
hombre en estado salvaje, la facultad dominante: el instinto o el libre
albedrío? – “El instinto, lo que no le impide que obre con entera libertad en
cuanto a ciertas cosas. Pero, igual que el niño,
aplica esa libertad a sus necesidades, y ella se va desarrollando con la
inteligencia. Por tanto tú, que eres más esclarecido que un salvaje, eres también más
responsable que él por lo que haces”. (En los tiempos que Kardec
escribía “El Libro de los Espíritus” aún se encontraba muy marcada la
diferencia entre el Viejo Mundo -los conquistadores-, quienes poseían ciertos
avances morales e intelectuales, y el Nuevo Mundo -los conquistados-, quienes
se encontraban en un atraso intelectual y moral, bastante acentuado. En
atención al atraso que presentaban los aborígenes de las colonias europeas, los
europeos les consideraban salvajes, tanto cuanto sus comportamientos eran
bastante inmorales, a los ojos de los europeos. No obstante, en aquellos
tiempos -quizás también estos-, aquellos quienes se
consideran civilizados, por haber alcanzado cierto nivel intelectual, suelen
tratar con desdén y hasta salvajemente a aquellos que, por su ignorancia,
observan comportamientos no de acuerdo con las imposiciones de las sociedades
supuestamente civilizadas. Luego, en
atención a su ignorancia primigenia, los aborígenes son menos culpables de sus
comportamientos en apariencia salvajes, que aquellos supuestos civilizados que
maltratan a los supuestos salvajes. Esto es porque, si bien es cierto que, el
desarrollo intelectual es necesario, para mejorar nuestra existencia material,
es mucho más importante nuestro desarrollo moral, que nos ayuda a ‘Crecer
Espiritualmente’, porque nos recuerda la importancia de tratar a toda La
Creación como a verdaderos hermanos, tanto cuanto, dentro de cada cosa creada, se
encuentra un Hermano nuestro).