lunes, 13 de abril de 2026

DOMINIOS DE LA MEDIUMNIDAD – ANDRÉ LUIZ / Parte XX

SOMOS ESPÍRITUS CON UN CUERPO

En el capítulo 21 (“Mediumnidad en el lecho de la muerte”), de este interesante libro “Dominios de la Mediumnidad”, André Luiz nos narra ciertos pormenores, propiamente humanos, que suelen ser comunes al enfrentar la muerte de un ser querido. El hecho es que, al no comprender y mucho menos aceptar lo que realmente Somos, nuestra exagerada identificación de nuestros Espíritus con los sentimientos del Cuerpo, produce en nosotros un apego tan grande por aquellos con quienes compartimos muy cercanamente, que nos aferramos a sus presencias físicas y no queremos aceptar que hagan sus Transiciones al Más Allá. También ocurre que, muchos de aquellos Espíritus a quienes se les agotó el tiempo de Experimentar Vida Material, suelen resistirse al momento de tener que apartarse de sus Cuerpos.

Según nos narra André, incluso los propios Espíritus Desencarnados, que ya son Conscientes de lo que realmente Somos, frecuentemente se incomodan al observar, desde otros Planos, el sufrimiento de aquellos Espíritus Encarnados que enfrentan la muerte o Transición de algún ser querido. Este es el caso de Hilario, el compañero de viaje de André, quien, pese a estar plenamente que SOMOS ESPÍRITUS CON UN CUERPO Y NO UN CUERPO CON UN ESPÍRITU, en algún momento sintió compasión por aquellos Espíritus Encarnados que experimentaban la partida de un ser querido, y exclamó: “¡Cielos! ¿Cómo abandonar a una ancianita enferma en una prueba de esta clase? ¿No será esto una tremenda injusticia?”.  A lo que uno de los Asistentes del Instructivo Viaje, le recordó: “Estoy de acuerdo en que es lamentable el cuadro que examinamos, sin embargo, nadie elude las leyes que rigen nuestra vida. Elisa, con la presencia del hijo recibió aquello que ella buscó ardientemente. Cierto es que se presenta en la configuración pasajera de una anciana penetrando en la antecámara de la muerte, pero en realidad es un espíritu imperecedero y responsable, manejando los valores mentales que se expresan y se conjugan según principios claros y definidos”.

El hecho es que, muy pocos Espíritus -Encarnados o no- son Conscientes de su Eternidad y mucho menos de lo que hemos venido a hacer a estos Mundos. Consecuentemente, muchos son los Espíritus a los que les cuesta aceptar la muerte de sus Cuerpos, lo que muchas veces se convierte en un pesado impedimento para hacer una sana y hasta divertida Transición al Más Allá. Cuando aprendan a valorar sus cortas estadías en nuestros efímeros Mundos, como un tiempo de participación en un Juego, con toda seguridad les será muchísimo más fácil desprenderse de sus apegos por el Cuerpo, que les ha servido de traje en El Gran Juego, y saldrán corriendo al Más Allá para conocer el puntaje acumulado, durante ese corto tiempo de Juego, y las fallas cometidas, a los fines de Planificar la próxima Reencarnación, procurando no cometer las mismas fallas y mejorar sus puntajes. ¡ES UN HERMOSO PERO MUY SERIO JUEGO!

Quizás sin querer queriendo, André nos da detalles de la situación del Cuerpo de Doña Elisa, como si se tratara de la evaluación de un mecánico, a quien le han presentado un automóvil para su evaluación: «La encontramos agitada, pronta a desligarse del cuerpo físico. El médico de la familia examinaba su cuadro orgánico, mostrando preocupación y desaliento. El estetoscopio le hizo conocer el estado difícil de su corazón exhausto. Además de esto, la elevada cantidad de urea indicaba una intoxicación alarmante. Preveía el fin próximo de la escasa resistencia física, mientras que el delirio de la enferma lo desorientaba. Doña Elisa se vio presa de una extraña perturbación mental. ... Pese al sudor propio de quien se acerca a la muerte, como de la extrema palidez que desfiguraba su máscara fisonómica, hacía un supremo esfuerzo por continuar hablando en voz alta. El facultativo invitó a la dueña de casa a una conversación reservada, durante la cual le expuso sus pésimas impresiones. La enferma debería proseguir con una medicación de emergencia frente a la crisis, sin embargo, la noche sería fatal. La uremia avanzaba rápidamente, mientras que el corazón era un barco sin timón, por lo que un colapso podría sorprenderle de un momento a otro». NUESTROS CUERPOS SON SIMPLEMENTE LAS NAVES ASIGNADAS A NUESTROS ESPÍRITUS, A LOS FINES DE QUE TENGAMOS LAS EXPERIENCIAS DE VIDA, QUE NOS PERMITAN ADQUIRIR EL CONOCIMIENTO, QUE NOS AYUDE A HACERNOS CONSCIENTES DE NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS. Cuando se hagan Conscientes de esta hermosa realidad, al dejar de funcionar sus Naves -Cuerpos o Avatares-, se bajarán inmediatamente, a los fines de salir corriendo al Más Allá, para conocer los resultados de sus jugadas, realizadas en el tiempo de juego que acaba de concluir.

Cuando comprendan y acepten que SOMOS UN ESPÍRITU CON UN CUERPO Y NO UN CUERPO CON UN ESPÍRITU, comprenderán y aceptarán que, como suele ocurrir con cualquier medio de transporte -automóvil, moto, avión, … Nave-, NUESTROS CUERPOS SON TEMPORALES, POR LO QUE SE DETERIORAN Y DEJAN DE FUNCIONAR. De la misma manera, tenemos que comprender y aceptar que, así como llega a ocurrir con nuestros medios de transporte -automóvil, moto, avión, … Nave-, siempre es posible reparar algunas fallas que presente nuestro Cuerpo -Nave o Avatar-, a los de continuar jugando, pero siempre surgirán algunas fallas imposibles de reparar, lo que significará la necesidad de cambiar de medio de transporte -automóvil, moto, avión, … Nave-, si deseamos continuar con nuestras vivencias. Pues, la única forma de cambiar de Cuerpo es aceptando que nuestro Cuerpo ya no admite más reparaciones y dejar de insistir en permanecer dentro de esa Nave -Cuerpo o Avatar-, que ya no puede seguir funcionando, a los fines de hacer nuestra Transición al Más Allá, en donde se nos otorgará de otro Cuerpo, que nos permita continuar jugando, en un nuevo tiempo de juego. ¡NO TIENE SENTIDO INSISTIR EN MANTENER FUNCIONANDO UN CUERPO QUE YA NO DA MÁS!

De hecho, es egoísta de nuestra parte tratar de mantener a un Espíritu dentro de un Cuerpo -Nave o Avatar- que está sufriendo de múltiples fallas, porque con ese Cuerpo deteriorado el Espíritu no podrá realizar alguna jugada, que le ayude a mejorar su puntaje. Es como insistir en que un excelente jugador de futbol continúe jugando, a pesar de que tiene la pierna rota. De manera que, NO TIENE SENTIDO QUE SUFRAMOS POR LA PARTIDA DE ALGÚN SER QUERIDO, y mucho menos si su deteriorado Cuerpo -Nave o Avatar- está sufriendo. TENEMOS QUE HACERNOS CONSCIENTE DE QUE SU PARTIDA ES UNA SIMPLE DESPEDIDA, PORQUE CON TODA SEGURIDAD NOS VOLVEREMOS A VER, tanto cuanto Somos Eternos y lo que muere -deja de funcionar- es el Cuerpo.    

PERDÓNALOS QUE NO SABEN LO QUE HACEN

En el capítulo 22 (“Emerger del Pasado”), del libro “Dominios de la Mediumnidad”, André Luiz nos presenta un caso curiosamente extraño, debido a que nadie se espera que, aquellos a quienes consideramos muy adelantados espiritualmente, enarbolen comportamientos propios de los Espíritus poco Perfeccionados. André nos cuenta que, súbitamente, doña Celina, la gran médium que les ha venido sirviendo de un digno ejemplo de lo que debe ser el servicio de la mediumnidad, comenzó a manifestar un odio excesivo por un Espíritu desencarnado que se acercó al recinto. Tanto para André como para el resto de los estudiantes, el extraño comportamiento de doña Celina parecía dejar en evidencia un caso de ‘mixtificación’, porque nadie se esperaba que doña Celina, la que tanto ha enseñado a muchos a perdonar, a los fines de sanar sus Espíritus, no hubiera logrado perdonar a alguien que, en vidas pasadas, le causó un dolor muy grande.

De hecho, durante el desarrollo de toda esta extraña trama, se nos recuerda la enorme importancia de perdonar a los que nos ofenden, a los fines de mantenernos sanos y saludables, tanto espiritual como físicamente. Según mi humilde opinión, cuando nuestro Amado Yeshuá le pidió a nuestro Amoroso Padre Dios que nos perdonara, por las injurias y sufrimientos que le estábamos causando, nos estaba otorgando una gran lección: “AQUELLOS QUE NOS OFENDEN, MALTRATAN O DAÑAN, LO HACEN PORQUE NO SABEN LO QUE ESTÁN HACIENDO”. La triste realidad es que, CASI NADIE ES CONSCIENTE DE LO QUE REALMENTE SOMOS -ESPÍRITUS-, POR LO QUE CASI NADIE ES CONSCIENTE DE QUE SOMOS HERMANOS, QUE DEBERÍAMOS AMARNOS COMO NOS AMA NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS.

Evidentemente, esta ausencia de Consciencia Ontológica, no sólo degenera en que lastimemos a los demás, sino que, peor aún, no nos permite perdonar. De allí que, cuando nos hagamos Conscientes de que quien nos está ofendiendo, maltratando o dañando es también un amado Hijo de nuestro Amoroso Padre Dios, se nos hará más fácil perdonar, sobre todo si logramos comprender que, ese Hermanos nuestro, muy probablemente es tan ignorante -no sabe lo que hace- como lo es un niño de pecho, quien no se percata de que nos está vomitando en la cara cuando eructa. Molestarnos con un niño de pecho por habernos eructado en la cara no tiene sentido, porque, por más que le expliquemos, esa criaturita no comprenderá lo que ha hecho. Consecuentemente, no tiene sentido que guardemos en nuestro interior un odio que, más que lastimar al Hermano que nos ofendió, maltrató o dañó, nos lastima a nosotros mismos, que somos los que realmente sufrimos las consecuencias negativas del odio que almacenamos.

EL ODIO ES UNA PESADA ENERGÍA NEGATIVA QUE NOS DEBILITA Y ENFERMA, por lo que no tiene sentido mantener algún tipo de odio hacia aquellos Hermanos que nos hayan ofendido, maltratado o dañado. Antes bien, es siempre preferible reconocer que, AQUELLOS HERMANOS QUE NOS OFENDEN, MALTRATAN O DAÑAN, SIMPLEMENTE SON COMO NIÑOS DE MESES DE NACIDOS, QUE CON TODA SEGURIDAD NO SABEN LO QUE HACEN. De manera que, como tú si sabes lo que haces, pues lo ideal es que perdones todo tipo de ofensa, maltrato a daño, sabiendo que, muy probablemente esa ofensa, maltrato o daño, es la consecuencia de alguna deuda Kármica, por lo que, en vez de odiar a ese Hermano que te ofendió, maltrató o dañó, más bien tienes que agradecerle por ayudarte a saldar tu deuda. ¿Acaso sabes cuántas veces en vidas pasadas ofendiste, maltrataste o dañaste a otros Hermanos, simplemente por no saber que eran tus Hermanos? Pues, ahora que lo sabes, ¡PERDONA A TUS HERMANOS!  

EL QUE ESTÉ LIBRE DE PECADOS

La hermosa realidad es que, MUCHAS DE LAS OFENSAS, MALTRATOS Y DAÑOS, QUE OTROS NOS OCASIONAN, SON MUCHAS VECES LAS CONSECUENCIAS DE DEUDAS KÁRMICAS. Y de estas deudas, ninguno de nosotros, por más espirituales que seamos, estamos totalmente exentos, tanto cuanto, NO EN TODAS NUESTRAS VIDAS HEMOS SIDO VERDADERAMENTE ESPIRITUALES. Es decir, TODOS HEMOS OFENDIDO, MALTRATADO O DAÑADO A ALGUNOS HERMANOS NUESTROS, YA SEA EN VIDAS PASADAS O EN LA PRESENTE, POR LO QUE NINGUNO DE NOSOTROS ESTÁ LIBRE DE PECADOS. De hecho, EL SEGUNDO OBJETIVO, PARA EL CUAL HEMOS SIDO REVESTIDOS DE MATERIALIDAD, ES QUE NOS DESLASTREMOS DE LAS MUCHAS MANCHAS QUE PUDIERAN ESTAR EMBARGANDO A NUESTRO PERIESPÍRITU.

EL MAYOR PECADO QUE PODEMOS COMETER ES ODIAR A NUESTROS HERMANOS, por lo que SE HACE IMPERATIVO PERDONAR, CON LA CONSCIENCIA PLENA DE QUE NUESTRO HERMANO NO SABE LO QUE HACE Y QUE MUY PROBABLEMENTE, ESA OFENSA, MALTRATO O DAÑO, YO SE LA DEBÍA. El hecho es que, por muy honorables y espirituales que seamos en la vida presente, esto no quiere decir que en vidas pasadas no hayamos acumulado algún odio, como una carga innecesaria para nuestros Espíritus, que pudieran aflorar en algún momento, revelando lo imperfecto de nuestro Proceso de Perfeccionamiento. ¡TODOS SOMOS PROPENSOS A FALLAR!, por lo que se hace necesario vigilar constantemente nuestros sentimientos, en procura de no albergar en nuestro interior ningún tipo de odio.

Ante una duda de Hilario, acerca de si doña Celina merecía o no ser considerada verdaderamente médium, en el entendido de que no había logrado sanar su pasado, Raúl Silva le recordó:

«¡Ella representa a millares de seres ante nuestros ojos!... ¡Cuántos mendigos arrastran en la Tierra el agujereado manto de la hidalguía efímera que les cubría antes! ¡Cuántos esclavos de la necesidad y del dolor traen consigo la vanidad y el orgullo de los poderosos señores que fueron en otras épocas!... ¡Cuántas almas son llevadas a la unión consanguínea y caminan de la cuna a la tumba transportando quistes invisibles de aversión y odio hacia sus propios familiares, quienes fueron sus rudos adversarios en existencias pretéritas!... Todos podemos caer en semejantes estados si no aprendemos a cultivar el olvido del mal y a marchar incesantemente con el bien...». ¡NADIE ESTÁ LIBRE DE PECADOS! ¡URGE PERDONAR SI QUEREMOS SER PERDONADOS!

Seguidamente, André nos comenta que «Raúl Silva, en su condición de hábil psicólogo, invitó a la enferma al acto benefactor de la oración. Le correspondía a ella suplicar al cielo para obtener la gracia del olvido. Cabíale borrar el pasado de su imaginación, a fin de conseguir la calma y encontrar la paz. Silva, singularmente conmovido, le invitó a repetir en compañía suya las frases sublimes de la oración dominical. La pobre señora lo acompañó dócilmente. Al término de la plegaria se mostraba más tranquila. El servicial amigo, traduciendo la colaboración del mentor que le acompañaba solícitamente, le rogó tener en cuenta, por encima de todo, el imperativo de perdonar a los enemigos para la reconquista de la paz, tras lo cual la enferma, con su rostro en lágrimas, se desligó de las impresiones que le ataban a su pasado, volviendo a su estado normal».


Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo