INTRODUCCIÓN
AL ESTUDIOS DE LA DOCTRINA ESPÍRITA
(23): El espiritualismo
es el opuesto del materialismo. La Doctrina Espírita
o el Espiritismo tiene por principios las relaciones del mundo material con los
Espíritus o Seres del Mundo Invisible. Los
adeptos del Espiritismo serán los espíritas o espiritistas.
(24): Llamamos ALMA al Ser inmaterial e
individual que existe en nosotros y que sobrevive a nuestro cuerpo.
Aun cuando este Ser no existiera, siendo sólo un producto de la imaginación, se
necesitaría un término para designarlo.
(25): Los seres orgánicos poseen en sí una fuerza íntima que produce
el fenómeno de la vida en tanto dicha fuerza existe; que la vida
material es común a todos los seres orgánicos y es independiente de la
inteligencia y el pensamiento; que inteligencia y
pensamiento son las facultades propias de ciertas especies orgánicas;
y, por último, que entre las especies orgánicas
dotadas de inteligencia y pensamiento hay una que está provista de un sentido
moral especial, que le confiere una incontestable superioridad sobre las demás,
y es la especie humana.
(26): Alma sería entonces,
un término genérico, que representara a la vez el principio de la vida
material, de la inteligencia y del sentido moral, y que se distinguiría
mediante un atributo. Pudiéramos establecer entonces que, el alma vital para designar el principio de la vida material,
el alma intelectual para el principio de la inteligencia y el alma espírita
para el principio de nuestra individualidad después de la muerte.
Así
pues, el alma vital sería común a todos los seres orgánicos: vegetales,
animales y hombres. El alma intelectual pertenecería a hombres y animales. Y el
alma espírita correspondería al hombre únicamente. (Es
claro que, como nos ocurre a muchos, solemos confundir Alma y Espíritu, porque
nos es difícil pensar más allá de la tercera dimensión. Ocurre entonces que, se
nos complica bastante diferenciar entre lo que es el Alma y lo que es el
Espíritu, porque parecen una misma cosa, aunque una es simplemente la
consecuencia de la otra. Seguiré leyendo para ver si Allan le ocurre lo mismo
que a mí y resulta que al final, de tanto escribir al respecto, en algún
momento lo entiende. Tengo claro que, si Allan no llega a descubrir la
diferencia no es porque no sepa muchísimo del tema, sino porque en sus tiempos
aún existían muchas limitaciones etimológicas en los vocabularios utilizados.
En este orden de ideas, sabemos también que, los Espíritus que se comunicaban
con Allan no podían aclararle más allá de lo que Allan pudiera comprender,
porque eso degeneraría en el abandono de la obra, por el tedio que produce la
incomprensión de lo que se está haciendo. Además, la aclaración simple de lo
que es el Alma, según Kardec, nos sirve para comprender a qué se refiere, cada
vez que anote en su obra la palabra Alma, es decir: ALMA ES AQUEL Ser inmaterial e individual que existe en nosotros,
que nos da la vida, y que sobrevive a nuestro cuerpo. El alma es lo que nos DOTA
DE INTELIGENCIA Y, EN EL CASO DE LOS HOMBRES, NOS DOTA TAMBIÉN DE MORAL.
Me encanta esta comprensión de Kardec acerca de lo que es el Alma, porque me
permite soportar mi idea egoísta de que los hombres sin moral quizás no tengan
Alma).
(31): Médium: Persona dotada de un poder especial para servir de
‘medio para comunicarse con los Espíritus’ o bien de ‘intermediario entre los
Espíritus y los hombres’. Las condiciones que otorgan ese poder
dependen a la vez de causas físicas y morales, imperfectamente conocidas
todavía, porque encontramos médiums de toda edad y de uno y otro sexo, así como
en todos los grados de desarrollo intelectual. Por lo demás, dicha facultad se perfecciona con el
ejercicio.
(33): Los Médiums se comunican con Seres que se designan a sí mismos
con el nombre de Espíritus o genios, y afirman haber pertenecido
(algunos, al menos) a hombres que vivieron en la Tierra. Integran el Mundo Espiritual, así como nosotros durante
nuestra existencia constituimos el mundo corporal. Resumiremos a
continuación, en pocos párrafos, los puntos más salientes de la Doctrina que
ellos nos han transmitido, a fin de responder con más facilidad a ciertas
objeciones:
- Dios Es Eterno e Inmutable,
Inmaterial y Único, Todopoderoso y Soberanamente Justo y Bueno. Él creó el
Universo, que comprende a todos los seres animados e inanimados, materiales e
inmateriales.
- Los seres materiales
forman el mundo visible o corporal, y los inmateriales, el Mundo Invisible o
Espírita, esto es, de los Espíritus. El Mundo Espírita es el normal y
primitivo, eterno, preexistente y sobreviviente a todo. El mundo corporal es
sólo secundario. Podría dejar de existir, o no haber existido jamás, sin
alterar la esencia del Mundo Espírita.
- Los Espíritus se revisten
temporariamente de una envoltura material perecedera, cuya destrucción mediante
la muerte los devuelve a la libertad. Entre las diversas especies de seres
corporales ha escogido Dios a la raza humana para la encarnación de los Espíritus
que han llegado a cierto grado de desarrollo, y es esto lo que les confiere
superioridad moral e intelectual sobre las demás.
- El alma es un Espíritu
encarnado cuyo cuerpo no constituye más que la envoltura.
- Tres cosas hay
en el hombre. Primera: el cuerpo o ser material,
análogo al de los animales y animado por el mismo principio vital. Segunda: el alma o ser
inmaterial, Espíritu encarnado en el cuerpo. Tercera: el vínculo que
une el alma con el cuerpo, principio intermediario entre la materia y el Espíritu.
(Más adelante, Allan nos dice que ese Vínculo se
denomina ‘periespíritu’).
(34): Así pues, posee el hombre dos naturalezas: por su cuerpo, participa de
la naturaleza de los animales, cuyos instintos tiene. Por su alma, participa de la naturaleza de los Espíritus.
El Vínculo –o
periespíritu- que une a cuerpo y Espíritu es una especie de envoltura
semimaterial. La muerte acarrea la destrucción de la
envoltura más grosera: el cuerpo, pero el Espíritu sigue conservando la
segunda: el periespíritu, que constituye para el
Espíritu un cuerpo etéreo, invisible para nosotros en su estado normal, pero
que puede tornarse accidentalmente visible e incluso tangible, según ocurre en
el fenómeno de las apariciones o materializaciones. (Hoy en día existe muchísima más información para comprender
aquello que Kardec le costaba comprender y mucho más explicar. Actualmente se
considera que, al ocurrir la transición, que nosotros llamamos muerte, nuestros
Espíritus, con el peso de sus egos, regresan a la Cueva de La Creación y
depositan allí, en sus cristales individuales -cristalino-, todo lo que
experimentaron y aprendieron, y luego su ‘Esencia Terrenal’ -ego- y la ‘Porción
Sagrada Personal’ de su Ser Superior -Espíritu, propiamente dicho-, se van del
planeta, para encontrarse con su Ser Superior -Alma- del cual siempre han
formado parte y jamás se han separado, porque siempre están unidos por el
‘Vínculo’ o ‘Periespíritu’. Las ‘apariciones fantasmales’, en algunos casos,
suelen ser una evocación de lo que ha quedado en el ‘cristalino’, y en otros
casos, son los propios Espíritus, que se ‘materializan’, ingresando en algún
cuerpo -médium-, a los fines de comunicar algo. Esta comunicación, que permite
la ‘materialización momentánea’ se hace desde el más allá, a través de un
‘Vínculo Temporal’. Imaginarse todo esto no es nada sencillo, porque debemos
dejar de pensar en tercera dimensión y comenzar a pensar en dimensiones más
allá de la tercera, en donde el tiempo, la gravedad y otros sistemas existen
físicamente, aunque no materialmente, y pueden ser controlados).
Los Espíritus
pertenecen a diferentes clases y no son iguales ni en poder ni en inteligencia,
ni en saber ni en moralidad (Según mi
percepción, todos los Espíritus fueron creados con las mismas características,
por lo que no existían rangos o clases diferentes de Espíritus. No obstante, en
atención a las manchas recibidas por aquellos Espíritus que decidieron encarnar
en la Tierra, muchos Espíritus se fueron haciendo APARENTEMENTE inferiores a otros
Espíritus, pero esto sólo por el hecho de que comenzaron a diferenciarse de
acuerdo a la cantidad de ‘manchas’ que los recubre). Los de primer orden
son los Espíritus superiores, que se distinguen de los demás por su perfección,
conocimientos y proximidad a Dios; por la pureza de sus sentimientos y su amor
al bien; son los Ángeles o Espíritus Puros (Según
entiendo, son Puros porque probablemente nunca han encarnado y, si acaso lo
hicieron, lograron experimentar sus vivencias terrenas sin ‘mancharse’, porque
no sucumbieron ante la tentación de abusar de los bienes materiales).
Las otras clases se alejan cada vez más de dicha perfección: los de los rangos
inferiores son propensos a la mayoría de nuestras pasiones: odio y envidia,
celos y orgullo, etcétera. Éstos se complacen en el mal. Entre ellos los hay
asimismo que no son ni muy buenos ni muy malos: más revoltosos y embrollones
que ruines; la malicia y las inconsecuencias parece ser su dote. Son los
duendes, Espíritus traviesos o frívolos (Es mi humilde
apreciación que, los Espíritus Ruines -dotados de malicia- son aquellos que,
desde el inicio de El Gran Juego, decidieron Jugar a la vera de Satanás, a fin
de ayudarle a apartarnos del Camino Correcto, pero en esencia no son malos,
sólo que decidieron Jugar para el otro equipo. ¡Si no hubiera ladrones
entonces no harían falta los policías!!!).
Los Espíritus
no pertenecen perpetuamente a un mismo orden. Todos evolucionan al pasar por los
diversos grados de la jerarquía espírita. Tal mejoramiento se opera
mediante encarnación, que es impuesta a unos como
expiación y a otros como misión. La vida material constituye una
prueba que deben sufrir repetidas veces, has que hayan alcanzado la perfección
absoluta. La vida material es una especie de tamiz o
de depuratorio del que salen más o menos purificados (Hermosa percepción de lo que es El Gran Juego, en El
Principio encarnamos puros -sin manchas-, pero al experimentar la vida
comenzamos a inclinarnos por las cosas materiales y nos manchamos. Reencarnamos
para eliminar esas manchas, pero sólo algunos pocos logran hacerlo y otros
muchos no. Los que logran deslastrarse de gran parte del barro adquirido por
los vicios, son enviados nuevamente con alguna Misión y los que no logran
deslastrarse son enviados para expiar o limpiar sus manchas. Todos deben
esforzarse por ir evolucionando hacia lo que eran en El Principio, Seres Puros,
Inmáculos, … SIN MANCHAS).
Al dejar el cuerpo, el
alma reingresa al Mundo de los Espíritus, de donde había salido, para retomar
una nueva existencia material después de un lapso más o menos prolongado,
durante el cual ha permanecido en estado de Espíritu errante (Al medir el tiempo de los espíritus linealmente -tercera
dimensión- nos parece que el lapso de tiempo, antes de la próxima
reencarnación, es más o menos prolongado, pero si consideramos el tiempo como
perpetuidad, entonces concluiremos que ese lapso de tiempo es muy corto),
puesto que el Espíritu ha de pasar por diversas encarnaciones, de ello resulta
que todos hemos tenido diferentes existencias y que tendremos todavía otras,
más o menos perfeccionadas, ya sea en esta Tierra o bien en otros mundos.
(35): La encarnación de los Espíritus ocurre siempre en la especie
humana. Sería erróneo creer que el Alma o Espíritu pueda encarnar en el cuerpo
de un animal (Esto ocurre porque, los únicos
con capacidad de tener Alma somos los Espíritus que encarnamos para vivir
experiencias humanas, las cuales son las que nos posibilitan acercarnos más
hacia lo que Verdaderamente Es Dios. El
Alma es en sí, el cúmulo de experiencias vividas por el Espíritu,
durante sus muchas reencarnaciones, pero sólo acumula las experiencias que nos
hacen “imagen y semejanza de Dios”, el resto de las experiencias se quedan con
el ego y deben ser deslastradas o modificadas en la siguiente reencarnación.
Las experiencias de los animales no les hacen “imagen y semejanza de Dios”,
aunque algunos animales parecieran manifestar más amor -Esencia Primigenia de
Dios- que los humanos. De allí que, el Espíritu de un animal ciertamente puede
llegar a ocupar un cuerpo humano, en atención al amor y buen comportamiento
que, durante su vida animal, manifestó. Todo lo creado contiene en sí un
Espíritu, cumpliendo con ciertas responsabilidades dentro de El Gran Juego, las
cuales les hacen merecedores o no de ir Evolucionando, a los diversos grados de
Jerarquía Espírita -plantas, animales, humanos. … Espíritus Puros-.).
Las diversas
existencias corporales del Espíritu son siempre progresivas
y jamás retrógradas. Pero la rapidez de su progreso depende de los esfuerzos
que realice para alcanzar la perfección (Siempre es
bueno recordar que, los Espíritus no tienen sexo ni forma, por lo que
encarnar en forma de planta o de animal o de humano -mujer u hombre- es
simplemente un criterio de selección del Espíritu que ha decidido encarnar en
la tierra. Sin embargo, es del consenso espírita que, quien encarna como
animal no puede reencarnar como planta, no porque sea un retroceso, tanto cuanto
las funciones de una planta son tan importantes como las de un animal, sino
porque las exigencias de El Gran Juego se manifiestan con mayor fuerza en un
animal que en una planta, tanto cuanto las responsabilidades de la vida animal
son mayores que las de la vida vegetal. Luego, un Espíritu no puede llegar y
decir “Ser un animal es muy difícil, porque cuando me da hambre tengo que rogar
mucho para que me alimenten. Así que mejor reencarno como planta, para no tener
que rogar”. ¡El Gran Juego imposibilita que retrocedas a experiencias menos
exigentes!!!).
Las cualidades del alma
son las del Espíritu que se halla encarnado (Por eso
les comento que, el Alma es sí la acumulación de las experiencias del Espíritu).
Así pues, el hombre de bien constituye la encarnación de un Espíritu bueno, en
tanto el hombre perverso es la de un Espíritu impuro (Esto
es así porque, los Espíritus que logran acumular experiencias que los hacen
“imagen y semejanza de Dios”, logran tener un Alma, mientras que, los que no se
esfuerzan por ser “imagen y semejanza de Dios”, pues no tienen experiencias que
signifiquen la existencia de un Alma. Estos son aquellos que en tiempos pasados
denominaban los ‘DESALMADOS’)
El alma tenía su
individualidad antes de haber encarnado y la conserva después de su separación
del cuerpo. A su retorno al Mundo de los Espíritus, el alma encuentra ahí a
cuantos conoció en la Tierra, y todas sus existencias anteriores se reproducen
en su memoria, con el recuerdo de todo el bien y todo el mal que ha hecho (Cuando yo aún pensaba linealmente -en tercera dimensión- me
preguntaba cómo era posible que, al morir, podamos reencontrarnos con aquellos
con quienes compartimos durante nuestra existencia material, siendo que algunos
murieron muchos años antes de mi transición al más allá. ¿Acaso, después de
tanto tiempo, aún no han reencarnado? Cuando comencé a pensar en dimensiones
más allá de la tercera, comprendí que, en el Reino Espiritual, aquello que
nosotros conocemos como tiempo, es una variable física que se puede controlar
-adelantar o atrasar-, por lo que se le denomina ‘perpetuidad’. Entonces
comprendí que, pese a que mi hermoso papá murió hace muchos años, cuando yo
haga mi transición al más allá ciertamente le veré, aunque su Espíritu se
encuentre reencarnado, porque su Alma siempre estará en el más allá, detrás de
El Velo, tratando de dirigir a su Espíritu, que se encuentra en el más acá).
Los Espíritus
desencarnados, o errantes, no ocupan en modo alguno una región determinada o
circunscrita al éter terrenal. Están por doquiera en
el espacio y a nuestro lado mismo, viéndonos y codeándose con nosotros sin
cesar: es toda una población invisible que en torno de nosotros se agita. Los Espíritus ejercen sobre el mundo moral –e incluso sobre
el físico- una acción incesante: obran sobre la materia y el pensamiento y
constituyen una de las potencias de la Naturaleza, causa eficiente de una
multitud de fenómenos hasta hace poco inexplicados o explicados mal, y que sólo
en el Espiritismo encuentran una solución racional. (De allí que, algunos han concluido que, los Espíritus no sólo
se encuentran dentro de los cuerpos orgánicos, sino que también se encuentran
dentro de todos los elementos de la naturaleza, como el viento, el fuego, etc.).
Las relaciones de los Espíritus con los hombres son constantes. Los Espíritus buenos nos incitan al bien sosteniéndonos en
las pruebas a que nos somete la vida, y nos ayudan a soportarlas con valor y
resignación. Por el contrario, los Espíritus malos nos empujan al mal: se
regocijan cuando nos ven sucumbir y parecernos a ellos.
(36): Las comunicaciones de los Espíritus con los hombres son ocultas o manifiestas. Las ocultas se llevan a efecto mediante la buena o mala
influencia que ejercen sobre nosotros sin que lo sepamos. A nosotros mismos cábenos discernir
las buenas o malas inspiraciones (El Mayor
Don que nos Ha Otorgado nuestro Amoroso Padre Dios es el Libre Albedrío, a fin
de que decidamos evolucionar o no espiritualmente, para agradarle. Los
Espíritus no pueden transgredir ese Regalo, por lo que únicamente pueden
intentar influenciarnos para que realicemos el bien o para que realicemos el
mal. ¡Nosotros somos los que decidimos qué hacer!!!). Las comunicaciones manifiestas tienen lugar por medio de la
escritura, la palabra u otras manifestaciones materiales, casi siempre con la
intervención de médiums que les sirven de instrumentos.
Los Espíritus se manifiestan en forma espontánea o por haber sido evocados.
Se puede evocar a cualquier Espíritu: tanto a los que animaros a hombres
oscuros como a los de los personajes más ilustres, sea cual fuere la época en
que hayan vivido en la Tierra, y también los de nuestros parientes, amigos o
enemigos, y obtener de ellos, mediante comunicaciones escritas o verbales,
consejos, datos sobre su situación de ultratumba o lo que piensan a nuestro
respecto, así como las revelaciones que se les permita hacernos (Ocurre que, cuando los Espíritus de aquellos que ya se
encuentran reencarnados son evocados, la manifestación que se nos hace presente
es la contenida en el ‘cristalino’, que se encuentra en la Cueva de La
Creación, la cual es la que contiene la información de las vivencias
experimentadas cuando compartieron con nosotros, años atrás, antes de
reencarnar, lo cual quizás ya hicieron, motivo por el cual no nos será posible
‘evocar’ su verdadero Espíritu, sino una ‘evocación’ de lo que fueron, mientras
compartieron con nosotros. ¡Nada fácil se nos
hace el pensar en 5D o más!!!).
Los Espíritus son
atraídos en virtud de su simpatía por la naturaleza moral del ambiente en que
se les evoca. Los Espíritus Superiores se complacen
en las reuniones serias, en que predominan el amor al bien y el deseo sincero
de instruirse y mejorar. Su presencia allí aleja a los Espíritus inferiores,
quienes por el contrario encuentran libre acceso y pueden obrar con plena
libertad entre las personas frívolas o que son guiadas sólo por la curiosidad,
y en cualquier parte donde se encuentren malos instintos. Lejos de
obtener de ellos buenos consejos o informaciones útiles, sólo se deben esperar
de su parte futilezas, embustes, bromas de mal gusto o supercherías, y a menudo
toman nombres venerables para inducir mejor a error. (De
allí que, se hace necesario aprender a distinguir a cuál tipo de Espíritu hemos
evocado, porque los Espíritus desencarnados, poco evolucionados, suelen ser muy
jodedores).
Distinguir los buenos de
los malos Espíritus es sobremanera fácil: el lenguaje de los Espíritus Superiores es siempre digno y noble,
impregnado de la más alta moralidad, desprovisto de toda baja pasión.
Sus consejos rezuman la más pura sabiduría, teniendo
siempre por objeto nuestro mejoramiento y el bien de la humanidad. El lenguaje de los Espíritus inferiores, en cambio, es
inconsecuente, muchas veces trivial y hasta grosero. Si es cierto
que en ocasiones expresan cosas buenas y verdaderas, no lo es menos que en la
mayoría de los casos las dicen falsas y absurdas, por malicia o ignorancia. Bromean con la credulidad y se
divierten a expensas de los que les interrogan, halagando su vanidad y
fomentando sus deseos con falaces esperanzas. En suma, las
comunicaciones serias, en la verdadera significación de la palabra, tienen
lugar sólo en los centros igualmente serios, en los cuales sus miembros se
hallan unidos por una comunión íntima de pensamientos con miras al bien.
(37): Los Espíritus superiores nos enseñan que egoísmo, orgullo y
sensualidad son pasiones que nos acercan a la naturaleza animal, ligándonos a
la materia. Que el hombre que ya en la Tierra se desligue de la
materia por medio del desprecio hacia las futilezas mundanas y el amor al
prójimo se acerca a la naturaleza espiritual (Amar a
Dios sobre todas las cosas – Regla Primera y Principal). Que cada uno de
nosotros debe hacerse útil según las facultades y recursos que Dios ha puesto
en sus manos para probarnos (Que aprendamos a hacer uso
de las Virtudes Espirituales para combatir los vicios materiales). Que
el fuerte y el poderoso deben su protección y apoyo al débil, porque aquel que
abusa de su fuerza y de su poder oprimiendo a sus semejantes viola la ley de
Dios (Recordar que, el que abusa de su poder, deberá
ser humillado, en la siguiente vida). Nos enseñan, por último, que,
puesto que en el Mundo de los Espíritus nada puede ser ocultado, el hipócrita
será desenmascarado y develadas todas sus torpezas (Nada
hay oculto que no se haya de revelar). Que la presencia inevitable y
permanente de aquellos con quienes hayamos procedido mal constituye uno de los
castigos que nos están reservados (¡SIMPLE KARMA!!!).
Y que a los estados de inferioridad y de superioridad de los Espíritus
corresponden penas y goces, respectivamente, que nos son desconocidos en la
Tierra (Aunque realmente no hay castigos, sino que
simplemente todo es un merecimiento o recompensa -buena o mala-, como
consecuencia de nuestras acciones).
(38): Para las cosas bien
conocidas la opinión de los sabios es a justo título digna de fe, porque saben
más y mejor que el vulgo. Pero, en lo que toca a principios nuevos, a cosas
desconocidas, su manera de ver es siempre hipotética, porque no están más
exentos de prejuicios que los demás. Diré incluso que el sabio tiene quizá más prejuicios que otras personas, pues
una propensión natural le lleva a subordinarlo todo al punto de vista que él ha
profundizado (“Te alabo, Padre, Señor del
cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios e inteligentes, y
las revelaste a los niños. Sí, Padre, así te ha parecido mejor” -Mateo 11:25-).
De buena gana y con toda confianza consultaré a un químico sobre una cuestión
de análisis, a un físico acerca de la potencia eléctrica y a un mecánico
respecto a una fuerza motriz. Pero tendrán que permitirme, y sin que ello
signifique menoscabo a la estima que su saber especializado merece, que no tome
en cuenta yo su opinión negativa en materia de Espiritismo, así como no
consideraré el juicio de un arquitecto acerca de una cuestión de música (Definitivamente: “Tienes que ser un niño para ir al cielo”
-Mateo 18:3-, es preciso ser humildes, como un niño, para respetar la posición
de los demás, pero también hacer respetar la nuestra, con la misma humildad).
Las ciencias comunes se
basan en las propiedades de la materia, que se puede experimentar y manipular a
voluntad. Los fenómenos espíritas se fundan sobre la
acción de Inteligencias que poseen su propia voluntad y nos prueban a cada
instante que no están a disposición de nuestro capricho. Por tanto,
las observaciones no pueden realizarse de la misma manera, sino que requieren
condiciones especiales y otro punto de partida. Pretender someterlas a nuestros
procedimientos de investigación convencionales equivale a establecer analogías
inexistentes. En consecuencia, la ciencia
propiamente dicha, como tal, es incompetente para pronunciarse sobre el
Espiritismo. No ha de ocuparse de él, y su juicio, sea o no favorable, no
pesaría en modo alguno.
(39): Cuando las creencias espíritas se hayan divulgado, siendo
aceptadas por las masas, sucederá con éstas lo que con todas las ideas nuevas
que encontraron oposición: que los sabios se rendirán a la evidencia.
Las aceptarán individualmente por la fuerza de las circunstancias (“Porque si esto que hacen es de carácter humano, se
desvanecerá; pero si es de Dios, no lo podrán destruir. ¡No vaya a ser que
ustedes -los científicos- se encuentren luchando contra Dios!” -Hechos
5:38-)
(41): En las relaciones que con los Espíritus establecemos: si
queremos instruirnos en su escuela, deberemos seguir el curso con ellos.
Pero, como entre nosotros sucede, tenemos que escoger nuestros profesores y
trabajar con asiduidad… Además, sed laboriosos y
perseverantes en vuestros estudios. Sin esto, los Espíritus superiores
os desamparan, de la manera que lo hace un profesor con aquellos de sus alumnos
que son negligentes (Ciertamente estoy plenamente de
acuerdo con Kardec al aconsejarnos abordar el conocimiento espírita con alta
seriedad, puesto que, como él mismo comentó: “Los Espíritus Superiores sólo
acuden a las reuniones serias, sobre todo a aquellas entre cuyos miembros reina
una perfecta comunión de pensamientos y sentimientos hacia el bien”, sin
embargo, no debemos olvidar que, los Espíritus Superiores Existen para servir y
esto quieren hacer siempre. Consecuentemente, no debemos temer hacerles
preguntas, por más fútiles que nos parezcan, porque ellos comprenden nuestra
curiosidad y desean dilucidar todas nuestras dudas, por más insignificantes que
nos parezcan. De manera que, no le faltamos el respeto a un Ser de Luz
-Superior o no- si les consultamos dudas que parecieran nimiedades, porque para
ellos todo es importante, sobre todo si nosotros lo consideramos importante. De
hecho, según entiendo, si bien es cierto que, los Espíritus mismos nos enseñan
que ellos no son iguales, ni en conocimientos ni en cualidades morales, entre
los Seres Angelicales no existen los rangos, por lo que, la cualidad de Ser
Superior se las hemos otorgado nosotros, porque somos nosotros los que
necesitamos jerarquizar, para poder establecer límites en nuestras relaciones
con ellos. Suponer que un Ser de Luz, considerado Superior, se molestará por
alguna pregunta, aparentemente fútil, es no comprender que los Seres de Luz
están hechos de Amor Puro y Existen para servir, porque el servicio es el
ejercicio del amor).
(43). (Claro que, la inferencia anterior no cabe para referirnos al
consultar a algún Espíritu que no sea Angelical, tanto cuanto, pese a estar
hecho de amor, su amor se encuentra opacado por sus vicios, por lo que se les
considera malos Espíritus, que muchas veces se filtran en las reuniones
espíritas y la embarran con su barro). Cabe a
las personas sensatas separar lo bueno de lo malo. Con seguridad que
los que extraen de este hecho la consecuencia de que nos relacionamos sólo con
seres malvados, cuya única ocupación consiste en embaucarnos, no tienen
conocimiento de las comunicaciones que se llevan a efecto en las reuniones en
que no se manifiestan sino Espíritus Superiores.
(45): En
efecto, ¿cómo creer que Dios permita sólo al Espíritu del mal que se manifieste
sin darnos por contrapeso los consejos de los Espíritus buenos? Si Él no puede
hacerlo, sería impotencia. Si puede y no lo hace, esto es incompatible con su
bondad. Las dos suposiciones constituirían blasfemias. Notad que admitir la comunicación de
los Espíritus malos equivale a reconocer el principio de las manifestaciones.
Ahora bien, puesto que ellas existen, no pueden acontecer sin el permiso de
Dios. ¿Cómo creen entonces, sin ser impíos, que Él permita sólo el
mal, con exclusión del bien? Semejante doctrina es contraria a las más
elementales nociones de buen sentido y de la religión (Excelente
la defensa de Allan en contra de aquellos detractores quienes aseguran que son
puras supercherías, pero aceptan que quienes lo hacen lo pueden hacer por
instrucciones del diablo, puesto que, si es así, deben también aceptar que
existen algunos médiums que logran conectar a los Espíritus opuestos a Satanás).
Incluso se encuentra raro que los Espíritus de hombres eminentes
vengan familiarmente a nuestro llamado y se ocupen, en ocasiones, de cosas que
son pequeñas en comparación con las que realizaban en vida. Pero
esto no ha de asombrar a quienes saben que el poder o la consideración de que
gozaban esos hombres en la Tierra no les da ninguna supremacía en el Mundo
Espírita (Es allá, en el más allá, sin el velo, cuando
reconocemos nuestra unidad con EL TODO, de allí que, en el Reino Espírita, los
rangos no existen, sino que todos trabajan UNIDOS por el bien mayor de todos.
Consecuentemente, en el Reino Espiritual todos prestan el servicio que saben
deben realizar, sin importar si este servicio, en apariencia, es altamente
importante o no, porque tratándose del bien de todos, pues ningún servicio es
descartable. En una máquina es tan importante el pequeño tornillo que regula el
paso de los gases como el enorme tornillo que mantiene unidas grandes bloques
de la máquina. La Parábola del leproso y el rico
epulón hace más bien alusión a los karmas que eficientemente otorgan a cada
quien, cada vez que reencarnamos).
(46): Un hecho que ha
sido demostrado por la observación y confirmado por los Espíritus mismos es que
los Espíritus inferiores adoptan con frecuencia nombres conocidos y
reverenciados. En tal caso, pues, ¿quién puede
asegurarse que los que dicen haber sido Sócrates o Julio César, Carlomagno o
Fenelón, Napoleón o Washington, …, hayan realmente animado a esos personajes?
Tal duda existe entre algunos adeptos muy fervientes de la Doctrina Espírita.
Éstos admiten la intervención y manifestación de los Espíritus, pero se
preguntan qué control se puede tener en lo que respecta a su identidad. (Según entiendo, todos los Espíritus que no hayan completado
su aprendizaje, aquí en la tierra, deben reencarnar, lo cual significa que no
pueden ser evocados. Pudiera ocurrir que, algunos otrora grandes personajes de
la historia, hayan completado sus aprendizajes, aquí en la tierra, y
consecuentemente sea posible evocarlos, tanto cuanto no han vuelto a
reencarnar. Sin embargo, lo que ocurre más frecuentemente es que, aquellos
Espíritus que son evocados bajo el nombre de algún personaje emblemático de la
historia, realmente son Espíritus inferiores que adoptan con frecuencia nombres
conocidos y reverenciados, a los fines de que les rindan cierta pleitesía.
Luego, lograremos diferenciarlos por sus comportamientos, tanto cuanto, si son
Espíritus que han completado su aprendizaje, aquí en la tierra, pues sus
comportamientos serán los propios de Espíritus Superiores -Amor, respeto, …
deseos de servir sin esperar nada a cambio-, mientras que, los Espíritus
inferiores frecuentemente maltratarán al médium o exigirán algún tipo de
tributo, por haber cometido la osadía de evocarlos. Vuelvo a hacer mi
consideración de que, un Espíritu puede ser considerado Superior en cuanto a
los Conocimientos logrados y APREHENDIDOS durante sus reencarnaciones, mientras
que, aquellos que consideramos Espíritus inferiores, son aquellos que poco han
APREHENDIDO el Conocimiento que vinieron a aprender en sus reencarnaciones. No
obstante, siempre es bueno recordar que, entre ellos no existe la consideración
de Superiores o inferiores, por lo que, ya sean considerado por nosotros
Superiores o inferiores, tenemos que comprender que, cuando algún Espíritu hace
conexión con nuestra tercera dimensión, está obligado a servir, porque han sido
creados para tal fin. Si algún Espíritu no nos sirve es porque se está
aprovechando de nuestros miedos, mal infundados, que nos hacen creer que son
superiores a nosotros. ¡Un Espíritu Superior
siempre servirá porque el amor se manifiesta en el servicio!!!, mientras que, un Espíritu inferior -apesadumbrado por el
barro que lo recubre- procurará asustarnos para que le sirvamos a él, debido a
que su Esencia -Amor- se encuentra opacada por la cantidad de barro que lo
recubre. Sin embargo, jamás un Espíritu podrá hacernos daño, más allá del miedo
que manifestemos hacia él, del cual se alimenta. De manera que, sólo debido a
nuestros miedos es que un Espíritu inferior logra someternos).
(48): Puesto que los Espíritus son muy diferentes unos de otros,
desde el punto de vista de los conocimientos y la moralidad, es
evidente que una misma cuestión puede ser resuelta por unos en un sentido y por
otros en el sentido opuesto, según sea el rango que cada uno ocupe, exactamente
como si fuese planteada, entre los hombres, a un sabio, a un ignorante o a un
gracioso de mal género. Ya hemos dicho que lo esencial es saber en cada caso a
quién nos dirigimos (Hay Espíritus que han completado
sus Aprendizajes Existenciales en nuestro planeta Tierra y que además han
realizado aprendizajes en otros planetas. Evidentemente, a mayor cúmulo de
Conocimientos Aprehendidos pues podemos decir que será más Superior en
Conocimientos y Moralidad, aunque no en Esencia. No obstante, bajo esta misma
premisa, aquellos Espíritus que se han esforzado poco por Aprehender el
Conocimiento, ciertamente podemos considerarlos inferiores en Conocimiento y
Moralidad, pero no en su Esencia. Nuestra Esencia Ontológica es El Amor, la
cual Es La Misma de Dios, pero en un Espíritu Superior esta Esencia no se
encuentra opacada como en los Espíritus inferiores, por lo que, debido al
apocamiento de su Esencia, a un Espíritu inferior se le dificulta manifestarse amorosamente).
(Sé
que muchos se estarán preguntando por qué un Espíritu debe Aprehender el
Conocimiento de algo, siendo que, al formar parte de EL TODO que Es Dios,
evidentemente deberían Conocer o Saber TODO. Lo que ocurre es que, si bien es
cierto que un Espíritu lo Sabe TODO, porque forma parte de EL TODO, sino
experimenta la Ausencia de aquello que le es propio, pues jamás logrará
APRECIAR PLENAMENTE aquello que le es propio. ¿Cómo apreciar la importancia de
amar y ser amado si jamás he experimentado la ausencia del amor? ¿Cómo apreciar
lo que es tenerlo todo si jamás he experimentado la ausencia de algo? … ¿Cómo
apreciar lo que realmente Es Dios si jamás he experimentado Su Ausencia? Las
vivencias que experimentan nuestros Espíritus, en cada uno de nuestros Mundos,
son necesarias para APRECIAR EL AMOR QUE DIOS NOS TIENE. De allí que, los
Espíritus que han experimentado más vivencias y han aprendido de éstas, son
aquellos que aprecian más El Amor que Dios nos tiene, lo cual les hace más
parecidos a Dios, por lo que se esfuerzan por servir).
(48): ¿Cómo se explica que aquellos Espíritus reconocidos como Superiores
no estén siempre de acuerdo? Para comenzar, responderemos que,
independientemente de la causa que acabamos de señalar, hay otras que pueden
ejercer cierta influencia sobre la índole de las respuestas, prescindiendo de
la calidad de los Espíritus. Es este un punto fundamental cuya explicación la
dará el estudio. Por eso afirmamos que estos estudios requieren una atención
continuada, una observación profunda y, sobre todo, como acontece con todas las
demás ciencias humanas, constancia, perseverancia. Se
necesitan años para formar un médico mediocre, y las tres cuartas partes de una
vida para hacer un sabio, ¡y se pretende en unas pocas horas adquirir la
ciencia de lo infinito! No nos engañemos, pues: el estudio del Espiritismo es inmenso. Se
relaciona con todos los problemas de la metafísica y del orden social. Es todo
un mundo que se descubre ante nosotros. ¿Debemos entonces asombrarnos de que
haga falta tiempo –mucho tiempo- para realizarlo? (La
Clave para comprender más eficientemente el Reino Espiritual es dejar de pensar
en 3D y esforzarnos por deslastrarnos de creencias que se han hecho obsoletas,
a medida que se ha desarrollado El Gran Juego. Yo no creo que entre Espíritus
Superiores exista algún tipo de desacuerdo acerca de algún tema, sino que,
algunos Espíritus son más Superiores que otros, en Conocimiento y Moral, porque
han experimentado mayor número de vivencias. Luego, no es que lo que algún
Espíritu Superior haya confirmado sea contrario o esté en desacuerdo con lo que
otro Espíritu Superior haya dicho, sino que, hay Espíritus Superiores que lo
explican más claramente que otros, en atención a que su Conocimiento es mayor.
A nuestros ojos, la Información Revelada por algún Espíritu Superior pudiera
parecer contraria a la Revelada por otro Espíritu también Superior simple y
llanamente porque cada Espíritu tiene, por decirlo así, Su Propio Dialecto o
forma de explicar las cosas, en atención a que el Estudio del Reino Espiritual
ES INMENSO y tiene muchos detalles que, si nos detuviéramos a explicarlos, no
alcanzarían todas las páginas web de nuestro planeta para aclararlo todo a
cabalidad. Además, si consideramos el grado de Conocimiento Aprehendido o
Sabiduría del médium, pues evidentemente tenemos que suponer que, los Espíritus
Superiores no pueden comunicar las misma información, de la misma manera, a
todos los médiums, porque no todos tienen el mismo nivel de comprensión. ¿Cómo
explicarle a Juan que, aquello que a él le parecían eran estrellas cayendo del
cielo, realmente son misiles? Para mí es claro que, no existe contradicción o
desacuerdos entre la Información Revelada por dos o más Espíritus Superiores
-si realmente todos son Superiores- respecto a un tema, sino que la contrariedad
está en la interpretación que el médium le da a la información recibida y su
posterior comunicación a los presentes en la sesión).
(49): Tomemos como ejemplo la definición del alma. Puesto que esta
palabra no posee un significado fijo, los Espíritus pueden, en consecuencia
–así como nosotros también podemos-, diferir en la definición que le den:
uno podrá decir que es el principio de la vida; otro, llamarla chispa anímica;
un tercero, afirmar que es interior; un cuarto, que es externa, y así por el estilo,
y todos ellos tendrán razón, desde sus respectivos puntos de vista. Hasta se
podría creer que algunos de ellos profesen teorías materialistas, y sin embargo
no es así. Lo propio acontece con la idea de Dios. Él será: el principio de
todas las cosas; el Creador del Universo; la soberana inteligencia; el
infinito; el gran Espíritu, etcétera, y en definitiva seguirá siendo siempre
Dios… Por último, mencionamos la clasificación de
los Espíritus. Forman ellos una serie ininterrumpida desde el grado inferior
hasta el superior, de suerte que su clasificación es arbitraria: uno podrá
dividirlos en tres clases; otro, en cinco, diez o veinte, según su voluntad,
sin por ello incurrir en error. Todas las ciencias humanas nos ofrecen ejemplo
de esto: cada sabio posee su propio sistema. Y lo sistemas van cambiando, pero
la ciencia, no.
(49): Pasaríamos con
rapidez sobre esta objeción que plantean ciertos
escépticos con respecto a las faltas de ortografía cometidas por algunos
Espíritus, si no debiera ella dar lugar a una observación esencial.
Hay que decirlo: su ortografía no siempre es
irreprochable. Pero se precisa estar muy escaso de razones para
hacer de esto el motivo de una crítica seria manifestando que, puesto que los Espíritus todo lo saben, también deben saber
ortografía. Por nuestra parte, podríamos opones a tales críticos los
numerosos pecados de este tipo cometidos por más de un sabio de la Tierra, lo
que no les resta nada de su mérito. Pero hay en este hecho una cuestión más
seria. Para los Espíritus, y en modo especial para
los Espíritus superiores, la idea lo es
todo y la forma nada significa. Despojados
de la materia, su lenguaje entre ellos es veloz como el pensamiento, puesto que
es el pensamiento mismo el que se comunica, sin intermediario alguno.
En consecuencia, deben de encontrarse incómodos cuando son obligados, para
comunicarse con nosotros, a servirse de las formas lentas y embarazosas del
lenguaje humano, y, sobre todo, por la insuficiencia e imperfección de dicho
lenguaje para expresar todas las ideas. Ellos así lo dicen. Por eso resulta
curioso ver los medios que emplean a menudo para atenuar ese inconveniente. Lo
propio nos sucedería a nosotros si tuviéramos que expresarnos en un idioma de
vocablos y giros más largos, así como más pobre en expresiones, que la lengua
de que hacemos uso. Es el mismo embarazo que experimenta el hombre genial
cuando se impacienta por la lentitud de su pluma, que siempre marcha detrás de
su pensamiento. Según esto, es concebible que los Espíritus concedan poca
importancia a la puerilidad de la ortografía, especialmente cuando se trata de
una enseñanza grave y seria. Por otro lado, ¿no es ya maravilloso que se
expresen indiferentemente en todas las lenguas y que las entiendan todas? No
obstante, no hay que concluir de esto que la corrección convencional del
lenguaje les sea desconocida, pues cuando resulta necesario la observan. Así
pues, la poesía que ellos dictan podría desafiar con frecuencia a la crítica
del más minucioso purista, y esto, a pesar de la ignorancia del médium (Hermosa la defensa de Kardec, respecto a la ortografía que
pudieran tener algunas comunicaciones espirituales realizadas con la lentitud
de la escritura tridimensional. Sin embargo, si consideramos que, a los
honorables miembros que actualmente forman parte de las Academias que rigen las
ortografías de las palabras que integran nuestros lenguajes, les ha dado por
aceptar como válidas cualquier forma en las que todos los humanos pronunciamos
las palabras, pues pudiéramos establecer que los Espíritus no cometen ningún
error ortográfico. La RAE, por ejemplo, nos dice que es indistinto escribir
‘murciélago’ o ‘murciégalo’, como lo pronuncia normalmente un niño. Ocurre
igual con muchísimas otras palabras que, según la RAE, hoy en día se pueden
escribir y pronunciar sin considerar ninguna Regla Ortográfica, fundamentándose
en el habla común de los pueblos. Es posible que, muchos Espíritus Superiores
se hayan leído el Diccionario de la RAE del año 3.000 d.C. y por eso escriben con
la ortografía aceptada por la RAE en el año 3.000 d.C., consecuentemente, según
lo aprendido, no están cometiendo errores ortográficos al escribir. ¡Misterios
de la ciencia del hombre!!!)
(50): Hay asimismo personas que ven peligro por doquier y en todo aquello que no conocen.
Así pues, extraen una consecuencia desfavorable del hecho de que ciertos
individuos, al dedicarse a esta clase de estudios, perdieron la razón. Ahora
bien, ¿cómo pueden algunos hombres sensatos ver en este hecho una objeción
seria? ¿Por ventura no sucede lo mismo con todas las actividades intelectuales
cuando las realiza un cerebro débil? ¿Conocemos acaso la cantidad de locos y
maniáticos producida por los estudios matemáticos, médicos, musicales,
filosóficos y demás? ¿Habrá por eso que proscribir dichos estudios? Y ¿qué
prueban tales hechos? Con las tareas físicas se deterioran los brazos y
piernas, que son los instrumentos de la acción material desarrollada. Con los
trabajos de la inteligencia se deteriora el cerebro, que es el instrumento del
pensamiento. Pero si es muy cierto que el instrumento se ha roto, no lo es
menos que el Espíritu no lo está por eso. Él se halla intacto. Y cuando se
despoje de la materia no dejará de disfrutar del pleno goce de sus facultades.
En su género, y como hombre, ha sido un mártir del trabajo. (¡Me encanta esta acertada aclaratoria de Kardec!!! ¿Cuántos
han sido declarados locos por declarar una Verdad alguna idea aparentemente contraria
al raciocinio de autoproclamados sabios? Incluso muchos fueron llevados a la
hoguera o a la horca por proclamar ideas revolucionarias que eran inaceptables
según el criterio establecido por los líderes religiosos, políticos, …
científicos de sus Mundos. Nuestro Amado Yeshuá, por ejemplo, era considerado
un endemoniado por los líderes religiosos de Su Estancia Terrenal. Siddhartha
fue declarado loco por pretender parecerse a Dios, a fin de no volver a
montarse en la Samsara. Moisés fue considerado un alienado por decir que Dios
le había asignado una Misión… A Allan Kardec le fue retirada su membresía en
una importante Academia de dizque honorables sabios, simplemente por declarar
que los Espíritus realmente estaban entre nosotros y que podíamos contactarlos.
A los inteligentes les cuesta aceptar las ideas nuevas, generadas por los
sabios, porque los inteligentes solo pueden aceptar aquello que han aprendido y
cuando alguna idea los saca de su comprensión se sienten ‘idiotas’, por haber
apoyado ‘ideas’ que realmente no eran ciertas o que a lo menos eran una verdad
a medias).
(56): Dos partes comprende la Ciencia Espírita: una experimental,
que trata de las manifestaciones en general; y la otra filosófica, que se ocupa
de las manifestaciones inteligentes. El que sólo haya observado la
primera de ellas se encuentra en la situación de quien no conozca la física más
que por los juegos de salón, sin haber penetrado en el fondo de esa ciencia. La verdadera Doctrina Espírita reside en la enseñanza que los
Espíritus imparten, …. Todo su mérito sabe a los Espíritus que la
dictaron -la presente obra-. Además, confiamos en que obtendrá otro resultado:
el de guiar a los hombres deseosos de instruirse, mostrándoles en esos estudios
una meta grande y sublime: la del progreso individual y social, y señalándoles
la senda que hay que seguir para alcanzar dicha meta (En
lo particular, son contadas las ‘experiencias’ vividas que involucren
manifestaciones espiritistas reales, dado que, tristemente, son pocos los
bendecidos con el Don de ser intermediarios de la comunicación con el más allá.
Son muchos más los supercheros y agoreros que manifiestan tener tan hermoso
Don, que los que realmente lo tienen. Agradezco a nuestro Amoroso Padre Dios
por personas como Allan, quienes, al tener contacto con verdaderos médiums, se atreven
a publicar sus experiencias y las ponen al conocimiento del resto de los
neófitos interesados. Le agradezco también el que me haya movido a interesarme
en estas lides, las cuales me apasionan mucho y me incitan a escribirlas para
comprenderlas).
(59): Fenómenos que escapan a las leyes de la ciencia común se
manifiestan por doquiera y revelan en su
causa la acción de una voluntad libre e inteligente. La razón
dice que un efecto inteligente debe tener por causa a un poder inteligente, y
ciertos hechos han probado que esa fuerza puede
entrar en comunicación con los hombres mediante signos materiales. Interrogada acerca de su naturaleza, dicha fuerza ha
declarado pertenecer al Mundo de los Seres Espirituales que se han
desembarazado de la envoltura corporal del hombre. Así fue revelada
la Doctrina de los Espíritus. Las comunicaciones
entre el Mundo Espírita y el corporal pertenecen al orden de la Naturaleza y no constituyen ningún hecho sobrenatural.
De ahí que se encuentre la huella de tales comunicaciones en todos los pueblos
y en la totalidad de las épocas (Excelente esta
aclaratoria de Allan, porque el común de la gente, incluyéndome, piensan que lo
relacionado al Mundo Espiritual es sobrenatural. Pero claro, como dentro de
cada cosa creada se encuentra un Espíritu, y la Naturaleza es Creación, pues, lo
que atañe al Mundo Espiritual atañe a la Naturaleza).
Los Espíritus anuncian que son llegados los tiempos que la
Providencia señaló para que se produjera una manifestación universal, y siendo
ellos los ministros de Dios y agentes de su voluntad, su misión consiste en
instruir e iluminar a los hombres, inaugurando una nueva era para la
regeneración del género humano. Este libro es la
recopilación de sus enseñanzas. Ha sido escrito por orden y bajo el dictado de
Espíritus Superiores, para asentar los cimientos de una filosofía racional,
libre de los prejuicios del sectarismo -filosofías que reducen todo a la
ciencia propia del hombre y sus mezquinos comportamientos -. (Es triste enterarse que, pese a que los Espíritus Superiores fueron
Activados por nuestro Amoroso Padre Dios para Revelar lo que antes nos era
oculto y a pesar del gran esfuerzo realizado por Allan para ejecutar tan
hermosa tarea, hoy en día haya tanto desconocimiento Espírita. De hecho, ese
‘espíritu del sistema’, al que tanto le temía Kardec, pareciera que, con el
paso del tiempo, se ha hecho altamente evidente, al observar la increíble
cantidad de ‘sectores espíritas’ que defienden su propio ‘sistema espírita’. La
Unidad que pretendían los Espíritus Superiores, al Revelar las realidades de
nuestra identidad ontológica, ciertamente aún no se ha logrado, ni siquiera
entre los ‘sectores espíritas’. Esto ocurre porque, en apariencia, es casi
imposible para los espíritus reencarnados lograr independizarse del control que
ejercen sobre ellos sus propios Egos, que los mueven a creer que cada uno tiene
la razón, acerca de sus creencias, y no aceptan que nadie intente cambiárselas,
ni siquiera con pruebas fehacientes. Si todos aquello que hoy en día practican,
o por lo menos defienden, la Ciencia Espírita, leyeran, analizaran y
profundizaran “El Libro de los Espíritus”, quizás descubrirían grandes
verdades, muy similares a las que cada uno defiende, pero esgrimidas con otras
palabras).
(60): Entre los Espíritus
que cooperaron a la realización de esta obra, muchos vivieron en la Tierra, en
diversas épocas, predicando y practicando la virtud y la sabiduría. Otros no
corresponden, por sus nombres, a ningún personaje cuyo recuerdo haya perpetuado
la historia, pero sus elevación es atestiguada por la pureza de su doctrina y
su unión con aquellos que llevan nombres venerables. (Es
interesante enterarse que, quizás en atención a que la Revelación de este Mundo
Oculto del más allá, ha sido una Orden Divina, en la elaboración de “El Libro
de los Espíritus” intervinieron algunos Espíritus de gran renombre como San
Juan Evangelista, San Agustín, San Vicente de Paul, San Luis, Sócrates, Platón
y otros tantos Espíritus que, cuando ocuparon un cuerpo material, lograron
grandes avances Espirituales, manifestándolo en sus Conocimientos de lo Divino).
(60): (Kardec cierra su Introducción a “EL Libro de los Espíritus”
con algunas términos dados por los Espíritus Superiores, a fin de realizar
eficientemente las tareas asignadas)
He aquí los términos en
que han dado ellos por escrito, y sirviéndose de diversos médiums, la misión de
organizar este libro:
“Ocúpate con celo y perseverancia de la tarea que has
emprendido con nuestro concurso, porque este
trabajo es nuestro. En él hemos sentado las bases del nuevo
edificio que se eleva y que debe un día reunir a
todos los hombres en un mismo sentimiento de amor y caridad (El Objetivo al recubrirnos de la materialidad, que pesa sobre
nuestros Espíritus, es que, a pesar de nuestras necesidades materiales,
luchemos por no caer en el vicio por las cosas materiales y que nos esforcemos
por mantener vivos los sentimientos de amor y caridad, propios de nuestro
origen espiritual. Las bases sentadas por los
Espíritus Superiores, al Revelarnos lo oculto del Reino Espiritual, debieron
ser el detonante para recordarnos nuestra realidad ontológica, pese al velo que
nos recubre. Se esperaba que, recordando lo que se nos olvida al reencarnar,
comprendiéramos que formamos parte de un TODO y que en consecuencia somos UNO.
Si somos UNO, todos deberíamos amarnos unos a los otros sin importar la
religión que practiquemos, tanto cuanto Sólo Existe Un Único Dios Verdadero con
diferentes advocaciones). Pero, antes de publicarlo lo revisaremos
juntos, a fin de controlar todos sus pormenores. Contigo estaremos cada vez que
lo pidas y para ayudarte en tus otras labores, pues ésta sólo constituye una
parte de la misión que se te confía, y que te ha sido revelada ya por uno de
nosotros. Entre las enseñanzas que se te imparten
hay algunas que debes guardar para ti solo, hasta
nueva orden (¡Soy en extremo curioso y amante de estas lides!!! Cuando leo
ciertos detalles que me parecen incongruentes con el tema que leo, siempre
suelo hacerme preguntas, a fin de dilucidar la aparente incongruencia. Esto es
porque, según entiendo, al igual que lo ES nuestro Amoroso Padre Dios, los
Espíritus Superiores no pronuncian Palabras innecesarias o incongruentes.
Sabiendo esto me pregunto: ¿A qué se referirán con “Hasta Nueva Orden”? ¿Tendrá
que ver con alguna asignación para ser ejecutada por Denizard León Rivail o se
referirían a alguna asignación para ser ejecutada en algunas de las siguientes
reencarnaciones de Allan Kardec? ¿Será que los herederos filosóficos de Allan
Kardec ya conocen los nombres adoptados por Allan en sus posteriores
reencarnaciones? ¿Será que el Espíritu de Allan Kardec actualmente está revestido
de materialidad? ¡Espero que los miembros de las Federaciones Espíritas sean
tan curiosos como yo!!! Quiera nuestro Amoroso Padre Dios que prontamente
despierten y comiencen a esforzarse mucho más por lograr la Unidad, que
pretendieron los Espíritus Superiores, al Revelarnos tan hermosas
informaciones, acerca del Reino Espiritual). Nosotros te indicaremos
cuando haya llegado el momento de publicarlas. En el ínterin, medítalas, a fin
de estar preparado cuando te avisemos. Pondrás a la
cabecera del libro el sarmiento que te hemos dibujado porque es el emblema del trabajo del Creador.
Todos los principios materiales que mejor pueden representar al cuerpo y al
Espíritu se hallan reunidos en ese dibujo: la rama
representa al cuerpo. El Espíritu es el licor. El alma o Espíritu unidos a la
materia constituyen el grano. El hombre destila el Espíritu por medio del
trabajo, y tú sabes que sólo por el trabajo del cuerpo adquiere el Espíritu
conocimientos. (Interesante la simpleza del
Dibujo y lo altamente significativo del mismo, tanto cuanto nos revela la
extraña interrelación, por no decir Unidad, entre el Alma, el Espíritu y el
Ego, de cada uno de nosotros. También nos revela el Objetivo de El Gran Juego,
el cual es acercarnos a Dios mediante el conocimiento adquirido con nuestras
experiencias materiales). No te desaliente la crítica. Hallarás
contradictores encarnizados, en modo especial entre aquellas personas
interesadas en los abusos. Inclusive los encontrarás entre los Espíritus,
porque los que no se hallan del todo desmaterializados tratan a menudo de sembrar
la duda, ya sea por malicia o bien por ignorancia. Pero sigue siempre adelante.
Cree en Dios y marcha con confianza. Nosotros estaremos allí para sostenerte, y
está cerca el tiempo en que la verdad destellará por doquier. La vanidad de
ciertos hombres, que creen saberlo todo y quieren explicarlo todo a su manera,
engendrará opiniones disidentes. Pero todos los que
tengan presente el gran principio de Jesús se confundirán mediante un vínculo
fraternal, que abarcará al mundo entero (Queda
claro que, nuestro Amado Yeshuá vino a darle plenitud a las Reglas de El Gran
Juego, al dejarnos en claro que todas las Reglas se fundamentan en AMAR A DIOS
SOBRE TODAS LAS COSAS Y AL PRÓJIMO COMO A SÍ MISMO, lo cual implica abrazarnos
fraternalmente, reconociendo al otro como a un hermano). Dejarán a un
lado las míseras discusiones por palabras para no ocuparse más que de las cosas
esenciales, y la Doctrina será siempre la misma, en lo que respecta al fondo,
para todos aquellos que reciban las comunicaciones de los Espíritus Superiores.
Con la perseverancia llegarás a cosechar el fruto de tus trabajos. El placer
que experimentarás al ver a la Doctrina difundirse y ser bien comprendida será
para ti una recompensa, cuyo valor conocerás en su totalidad, quizá más en el
porvenir que en el presente. No te inquietes, pues, por los espinos y las
piedras que sembrarán en tu camino los incrédulos o los malvados. Conserva la
confianza: con ella alcanzarás la meta, y merecerás ser ayudado siempre.
Acuérdate de que los Buenos Espíritus no asisten
sino a quienes sirven a Dios con humildad y desinterés, y en cambio repudian a
cualquiera que busque en la senda del Cielo un escalón para las cosas de la
Tierra (Muchos hay quienes se orientan hacia
el Conocimiento Espírita no para acercarse a Dios ni para servir a los
hermanos, sino para enriquecerse a costa del sufrimiento de los demás).
Aquéllos se apartan del orgulloso y del ambicioso. Orgullo
y ambición constituirán siempre una barrera entre el hombre y Dios. Son un velo
arrojado sobre las celestes claridades, y Dios no puede valerse del ciego para
hacer comprender la luz” (Hermosísimo el
cierre de la Introducción de Kardec a su Libro. Espero tenerlo siempre
presente, a fin de recordar que, Satanás siempre estará pendiente de arrojarnos
tan pesado velo, del orgullo y de la ambición).

SARMIENTO
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo