domingo, 26 de marzo de 2023

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte IV

LAS CAUSAS PRIMERAS – Libro I/Capítulo I: DIOS

Al comenzar a leer este primer capítulo, de lo que Allan denomina “Libro Primero”, comienzo a vislumbrar que el Espíritu Superior consultado tiene muchos visos de ser Tomás de Aquino, tanto cuanto sus respuestas a las preguntas parecen encontrar su símil en la magna obra “Suma de Teología”. Claro está que, ciertamente comprendo que, lo que anotó Tomás de Aquino en su obra era el producto de su interconexión con sus Maestros de Luz, al momento de escribir su obra. Consecuentemente, en atención a que, la información que nos revela Kardec en este primer capítulo se parece mucho a la revelada por Tomás de Aquino 600 años antes de Kardec, es altamente probable que la información le haya sido dada a Kardec justamente por Tomás de Aquino, tanto cuanto, lo anotado por Tomás de Aquino, en su Suma de Teología, es la Información Verdadera, que todos los Espíritus Superiores Conocen y que le fue Revelada a Tomás de Aquino en sus tiempos de experiencia terrenal.

En este orden de ideas y en atención a que en muchos de mis artículos versan sobre la información revelada por Tomás de Aquino en su “Suma de Teología”, en el presente artículo no ocuparé mucho tiempo en copiar lo que anotó Kardec, pero sí me detendré a dar mi opinión acerca de ciertos detalles interesantes, según mi humilde apreciación.

Quizás lo más hermoso de “El Libro de los Espíritus” es que fue escrito por Kardec, pero dictado por los Espíritus Superiores. Esto es porque, Kardec simplemente realizaba ciertas preguntas a los Espíritus Superiores y estos le daban la respuesta más idónea para los oídos de Kardec, en atención a que sus respuestas tenían que ser simples, a los fines de que fueran comprendidas por el intelecto de Kardec. Esto lo aclaro porque, este primer capítulo se refiere a la Definición de lo que Es Dios, lo cual ciertamente es bastante difícil de comprender, sobre todo si nos obstinamos en pensar en 3D.

De allí que, Kardec, al ser un hombre muy instruido, podía comprender la respuesta de los Espíritus Superiores y, al comprender que pareciera que formuló mal la pregunta, pues trata de formular nuevas preguntas, a los fines de aclarar las respuestas. De manera que, es preciso que no nos conformemos con creer que entendimos la respuesta de los Espíritus Superiores, debemos esforzarnos por comprender realmente lo que nos quieren comunicar. Esto lo aclaro porque, Kardec preguntó: “¿Se podría decir que Dios Es lo Infinito?”, a lo que los Espíritus Superiores respondieron: “Definición incompleta. Pobreza del lenguaje de los hombres, que es insuficiente para definir las cosas que se hallan por encima de su inteligencia”, lo que evidentemente confirma la necesidad que tenemos de enriquecernos intelectualmente, para comprender lo Incomprensible.

Justamente, esto lo aclaró Tomás de Aquino en su obra al establecer que a Dios sólo le podemos anteponer artículos determinados y en singular (EL o LA), puesto que Dios no puede ser, por ejemplo, “Los Caminos”, sino que sólo puede ser “EL CAMINO”. De allí que, si estimamos que Dios Es LO Infinito, pues nuestra definición estará “INCOMPLETA”, porque ¡DIOS ES EL INFINITO!!! Hermosamente, Kardec se percata de la falla cometida al formular la pregunta y, comprendiendo su error, nos aclara: “Dios es infinito en sus perfecciones, pero LO infinito constituye una abstracción. Decir que Dios sea lo infinito es como tomar el atributo de una cosa por la cosa misma, es decir, definir algo que no es conocido por otra cosa que tampoco lo es.

Para no aturdirle con exageradas repeticiones, puesto que de esto ya hemos conversado, continuaré leyendo, analizando y profundizando “El Libro de los Espíritus”, deteniéndome solo en ciertos detalles.

(62): “Dios es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas”. (Por muchos años Denizard León Rivail -Allan Kardec- renegó de la existencia del Mundo Espiritual. A regaña dientes, cierto día aceptó asistir a una reunión con una médium, pero con la firme intención de demostrar que todo era un truco, pero resultó que, la médium comenzó a aclararle ciertas curiosidades, las cuales Denizard había compartido únicamente con su esposa en la intimidad, y entonces se percató que aquella médium era auténtica. Motivado por el furor que le produjo aquel primer encuentro, D. León, como buen investigador científico, ávido de incrementar sus conocimientos, decidió aplicar formulaciones científicas a su nuevo descubrimiento, a los fines de demostrar la existencia de aquello que, por muchos años, consideró inexistente. Inteligentemente, lo primero que hizo Kardec fue realizar una sola pregunta, pero a diferentes médiums, en diferentes lugares y momentos, a los fines de corroborar la veracidad del contacto con Espíritus, de cada uno de estos médiums, tanto cuanto, si la respuesta era la misma, pues no quedaba de otra que comprender y aceptar la existencia del Mundo Espiritual. La primera pregunta, realizada por Kardec a los Espíritus, fue: “¿Qué Es Dios?” y, como era de esperarse, la Única Respuesta Simple para esa pregunta es: “Dios Es La Inteligencia Suprema, Causa Primera de todas las cosas”. Y digo Respuesta Simple porque ciertamente, al desmenuzar dicha Respuestas, son muchas las connotaciones filosóficas que podemos descubrir, si nos detenemos a leer, investigar y profundizar, conscientemente, ¿qué significa ‘Inteligencia’?, ¿qué significa ‘Suprema’?, ¿qué significa ‘Causa Primera’? Les aseguro que, incluso leyendo, analizando y profundizando, filosóficamente, todos estos términos, aun así, tendrán que aceptar que la respuesta que le dieron a Kardec fue la más idónea, a fin no entorpecer el razonamiento inteligente de Kardec. Demos gracias a nuestro Amoroso Padre Dios por el hecho de que Kardec no preguntó lo que quizás muchos de ustedes hubiera preguntado -¿Quién Es Dios?-, porque con seguridad la respuesta no hubiera sido tan simple. ¡Dios Es una Cosa Infinitamente Inmensa, Inabarcable, Incontenible, … Indefinible!!!, difícil de apreciar con nuestros precarios sentidos, por lo que se nos imposibilita Definirlo Plenamente. De allí que, como nos decía Tomas de Aquino: “A Dios le conocemos a partir de las perfecciones que procedentes de Él están presentes en las criaturas. Tales perfecciones son más sublimes en Dios que en las criaturas. Nuestro entendimiento las aprehende tal como están en las criaturas, y tal como las aprehende, así las llama” -Suma de Teología/Cuestión 13/Artículo 3-. Además, afirmaba que, los nombres que damos a las perfecciones que vemos en las criaturas, en sentido propio le corresponden a Dios, y mucho más a Él, que a las propias criaturas. Por eso decimos que Dios es Infinitamente Perfecto, porque posee sin límite todas las perfecciones posibles).

(63): ¿Dónde podemos hallar la prueba de la existencia de Dios? – “En un axioma que aplicáis a vuestras ciencias: no hay efecto sin causa. Buscad la causa de todo lo que no sea obra del hombre y vuestra razón os responderá”. (Kardec preguntó acerca de las Pruebas de la Existencia de Dios y la Respuesta más Simple es: “No hay efecto sin causa”, ergo, si algo existe Alguien tuvo que haberlo creado. Claro que, para muchos, esta sencilla inferencia no es suficiente para demostrar la Existencia de Dios, tanto cuanto, todo pudiera ser el resultado del azar evolutivo. De hecho, en su octava pregunta, Kardec hizo esa suposición).

(64): ¿Qué pensar de la opinión que atribuye la formación primera a una combinación fortuita de la materia: dicho de otro modo, al azar? – “¡Otro absurdo! ¿Qué hombre de buen sentido puede considerar al azar como un ser inteligente? Por otra parte, ¿qué es el azar? Nada” (Que hermoso que Kardec no se aferraba a sus creencias obsoletas y no se ofendía por las respuestas que lógicamente les daban, los Espíritus Superiores, a sus preguntas, ni se permitía entrar en diatribas innecesarias, para defender lo indefendible. Simplemente, anotaba las respuestas, lo mas claramente posible, y luego las meditaba, para dar su humilde opinión al respecto: “La armonía que rige las fuerzas del Universo muestra combinaciones y miras determinadas y, por lo mismo, revela un poder inteligente. Atribuir la formación primero al azar sería una falta de sentido, por cuanto la casualidad es ciega y no puede producir los efectos de la inteligencia. Un azar inteligente dejaría de ser tal”. Pues sí, si un azar es inteligente dejaría de ser azar. Hermosa conclusión la de Kardec, sobre todo si tomamos en cuenta que, en los tiempos de Kardec aún no se habían desarrollado conceptos que hoy en día son tan comunes, que a veces los declaramos entendidos, sin profundizar sus importantes revelaciones. Si nosotros fuéramos el resultado del azar evolutivo, ¿por qué somos tan diferentes genéticamente? ¿por qué tenemos cadenas de genes que definen nuestra herencia genética y nos permiten descubrir nuestros ancestros, mas sin embargo nos hace distintos unos de otros? ¿por qué nuestras huellas dactilares, iris de los ojos, … son únicos y en algunos casos irrepetibles? ¡Es como si a cada uno de nosotros nos hubieran colocado un código de barras para diferenciarnos!!! ¡Como si hubiéramos sido hecho uno a uno!!! ¿QUÉ HOMBRE DE BUEN SENTIDO PUEDE OTORGAR TANTA PERFECCIÓN AL BURDO AZAR?).

Me van a perdonar por lo largo que se está tornando este artículo. A veces quisiera saltarme algunas respuestas, o por lo menos evitar las preguntas, pero es que siento que, si lo hago, les dejo sin alguna información importante, para la formación espiritual, de cada uno de ustedes. Trataré de esforzarme por resumir “El Libro de los Espíritus”, pero Kardec no me lo dejó nada sencillo. Quería saltarme la pregunta 9, por considerarla lógica, pero no puedo evitar el hacerle un pequeño comentario al respecto.

(64): ¿En qué se conoce, en la Causa Primera, una Inteligencia Suprema, Superior a todas las demás? – “Tenéis un proverbio que expresa: «Por la obra se conoce a su autor». Y bien, mirad la obra y buscad al autor. El orgullo es el que engendra la incredulidad. El hombre orgulloso no quiere nada que esté por sobre él, de ahí que se llame ‘espíritu fuerte’…” (Y he aquí la clave del por qué nos cuesta tanto comprender y aceptar la Existencia de Dios: “EL HOMBRE ORGULLOSO NO QUIERE QUE NADA ESTÉ POR SOBRE ÉL”, porque todo lo que está sobre algo SOMETE a aquello sobre lo cual se encuentra. El otro problema que invade al ‘hombre orgulloso’ es que siempre cree que SABE MÁS QUE LOS DEMÁS, por lo que no se esfuerza por aprender más allá de lo que ya sabe o cree saber. De allí que, el ‘hombre orgulloso’ se queda con las simples definiciones que aprendió de niño y no procura profundizar al respecto, mucho menos procura engranar lo profundizado con la Existencia de Dios. Por ejemplo, el común de la gente piensa que ‘el que somete lo hace con malas intenciones’. Esto es porque, en nuestro ideario colectivo siempre se nos ha relacionado ‘someter’ con ‘esclavizar’. Pocos son los que saben que, ‘sumisión’ viene del griego ‘hypotasso’, que es un término militar que significa ‘ordenar las tropas bajo el mando de un líder’. Luego, los que nos ‘sometemos’ a Dios, estamos aceptando que EL CREADOR DE TODO LO QUE ES SEA NUESTRO GUÍA, Quien nos Ama y Desea que nos amemos, como Él nos Ama. Esta hermosa realidad, del Amor que Dios nos tiene, es lo que no logran comprender ni aceptar aquellos que no desean creer en Dios, para no tener que dejarse Guiar por Él).

(65): 10. ¿Puede el hombre comprender la naturaleza íntima de Dios? – “No. Le falta un sentido para ello”. 11. ¿Será dado al hombre, algún día, comprender el misterio de la Divinidad? – “Cuando su Espíritu no se halle ya oscurecido por la materia y por su perfección se haya acercado a Ella, entonces la verá y comprenderá. «La inferioridad de las facultades del hombre no le permite comprender la íntima naturaleza de Dios. En la infancia de la humanidad, el hombre lo confunde a menudo con la criatura, cuyas imperfecciones le atribuye. Pero, conforme el sentido moral se va desarrollando en él, su pensamiento penetra mejor en el fondo de las cosas y se forma acerca de Dios una idea más justa y más de acuerdo con la sana razón, si bien siempre incompleta». (Al estar revestidos de materialidad, nos es prácticamente imposible acercarnos INTIMAMENTE a nuestro Amoroso Padre Dios, tanto cuanto el barro que nos recubre, producto de los muchos vicios acumulados durante tantas vidas, ha oscurecido nuestro Espíritu. Tomás de Aquino decía que, “Si el entendimiento de la criatura racional no llegase a alcanzar la causa primera de las cosas, su deseo natural quedaría defraudado. En consecuencia, se hace necesario reconocer que ciertos bienaventurados, pueden ver la Esencia de Dios… Entre los que vean a Dios en su esencia, uno le verá más perfectamente que otro. Y esto es así porque, el entendimiento que más participe de la luz de la gloria, más perfectamente verá a Dios. Tanto más participará de la luz de la gloria cuanto más amor tenga, pues donde el amor es mayor, mayor es el deseo; y el deseo, de alguna manera, capacita y prepara al que desea para conseguir lo deseado. Entonces, aquel que tenga más amor, más perfectamente verá a Dios y más feliz será”, queda claro que, sólo aquellos que realmente quieren acercarse a nuestro Amoroso Padre Dios, PORQUE REALMENTE LO AMAN, lo lograrán, porque se esforzarán por deslastrarse del barro que oscurece sus Espíritus y serán Bienaventurados).

(Seguidamente, Allan pregunta acerca de la posibilidad de conocer a Dios relacionándolo con Su Creación. Esta Cuestión fue aclarada también por Tomás de Aquino, sin embargo, no les dejaré sin indicarles lo que se le aclaró a Kardec)

12. Si no nos es posible comprender la naturaleza íntima de Dios, ¿podemos tener una idea de algunas de sus perfecciones? – “De algunas, sí. El hombre va comprendiéndolas mejor a medida que se eleva sobre la materia, ya las entrevé mediante el pensamiento”. 13. Cuando decimos que Dios es eterno e infinito, inmutable e inmaterial, único y todopoderoso, soberanamente justo y bueno, ¿no tenemos una idea completa de sus atributos? – “Desde vuestro punto de vista, sí, porque vosotros creéis abarcarlo todo. Pero sabed que hay cosas por encima de la inteligencia del más inteligente de los hombres, y para esas cosas vuestro lenguaje, que se limita a vuestras ideas y sensaciones, no posee expresiones. La razón os dice, en efecto, que Dios debe poseer esas perfecciones en el grado supremo, porque si careciera de una sola de ellas, o bien no la poseyese en grado infinito, no sería superior a todo y, en consecuencia, tampoco habría de ser Dios. Para estar por encima de la totalidad de las cosas, Dios no debe sufrir ninguna vicisitud y no ha de tener ninguna de las imperfecciones que la imaginación puede concebir”. (En su Cuestión 12, Tomás de Aquino nos dice: “¡Es imposible que un entendimiento creado, por su capacidad natural, vea la esencia de Dios! Pues el conocimiento se realiza según el modo como lo conocido está en el que conoce, dado que todo conocimiento se ajusta a la naturaleza del que conoce. Así pues, si el modo de ser de alguna cosa conocida excede el modo de ser de la naturaleza del que conoce, es necesario que el conocimiento de aquello esté por encima de la naturaleza de aquél”. De allí que, en su Cuestión 1, Tomás de Aquino nos decía: “A Dios le conocemos a partir de las perfecciones que procedentes de Él están presentes en las criaturas. Tales perfecciones son más sublimes en Dios que en las criaturas. Nuestro entendimiento las aprehende tal como están en las criaturas, y tal como las aprehende, así las llama… Los nombres que damos a las perfecciones que vemos en las criaturas, en sentido propio le corresponden a Dios, y mucho más a Él, que a las propias criaturas. Por eso decimos que Dios es Infinitamente Perfecto, porque posee sin límite todas las perfecciones posibles”).

(Hermosamente, Kardec reflexiona acerca de las Perfecciones Divinas y nos aclara lo que comprende…

(66): «Dios Es Eterno: Si hubiera tenido principio, habría surgido de la nada, o bien hubiera sido creado por un ser anterior a Él. Así, poco a poco, nos remontamos hasta lo infinito y la eternidad. Es Inmutable: Si Él se hallara sujeto a mudanzas, las leyes que rigen el Universo no poseerían ninguna estabilidad. Es Inmaterial: Vale decir, que su naturaleza difiere de todo lo que llamamos materia. De lo contrario no sería inmutable, debido a que se encontraría sujeto a las transformaciones de la materia. Es Único: Si hubiera varios dioses, no existiría ni unidad de propósitos ni unidad de poder en la ordenación del Universo. Es Todopoderoso: Porque es único. Si no poseyera el soberano poder habría algo más poderoso que Él o tan poderoso como Él. No hubiera creado la totalidad de las cosas, y aquellas que Él no hubiese hecho serían obras de otro dios. Es Soberanamente Justo y Bueno: La providencial sabiduría de las leyes divinas se pone de relieve así en las cosas más pequeñas como en las más grandes, y esa sabiduría no permite dudar ni de su justicia ni de su bondad». (Como les comenté, estas reflexiones acerca de Las Perfecciones Divinas se asemejan mucho a las reflexiones que Tomás de Aquino dejó anotadas en su Suma de Teología. En lo particular, dudo que Kardec haya leído los tomos de Suma de Teología, puesto que en su época esta obra estaba reservada para los altos prelados eclesiales. Para mí es concluyente que, los iluminados siempre llegarán a las mismas conclusiones, sobre todo si se trata de lo relacionado al Conocimiento Divino. Esto es porque, como nos lo recuerda Tomás de Aquino: “El entendimiento creado no puede ver a Dios en Su Esencia, a no ser que Dios, por su Gracia, se una al entendimiento creado haciéndose inteligible. Por eso San Agustín decía que: «Alcanzar algo de Dios con el espíritu, representa una gran dicha». Mas, alcanzar esa Gracia Divina en esta tierra, no implica la capacidad de ver absolutamente todo lo que Dios hace o puede hacer. Por eso San Agustín concluía que, al resucitar: «No serán cambiables nuestros pensamientos, ni irán de uno a otro, sino que veremos toda nuestra ciencia con una sola mirada». Entonces lo que veamos de Dios, lo veremos simultáneamente, no con sucesión, tal y como lo hace el entendimiento cubierto con el velo de la materia, que sólo puede recibir la información sucesivamente”. ¡Me encanta mi heredad!!!).

(Habiendo aclarado lo de los intentos del hombre por comprender a Dios intentando comprender Su Creación, Allan decide consultar acerca de la posición de los ‘panteístas’, quienes afirman que ‘todo lo creado participa de la Naturaleza Divina’, tanto cuanto Dios forma parte de las cosas creadas. Ciertamente la posición ‘panteísta’ parece gozar de cierta lógica, pero siempre es bueno discernir muy bien todo aquello que pareciera hablarnos de Dios, dado que pudiera alejarnos de Él, en vez de ayudar a acercarnos. De hecho, los Maestros de Luz le aclaran a Allan que, cuando estemos procurando Conocer a Dios, tenemos que mantenernos humildes respecto a lo que realmente somos, porque corremos el riesgo de que nos confundamos y comencemos a creer que por formar parte de Dios pues somos dioses, lo cual es cierto, pero cuidado porque SOLO PUEDE HABER UN DIOS).

(66): 14. ¿Es Dios un ser distinto o sería, según la opinión de algunos, la resultante de todas las fuerzas e inteligencias del Universo reunidas? – “Si así fuese, Dios no existiría, por cuanto sería efecto y no causa. Y no puede ser a la vez uno y otra. Dios existe, y no podéis dudar de ello. Esto es lo esencial. Creedme, no vayáis más allá. No os internéis en un laberinto del que no podríais salir. Esto no os haría mejores, sino quizá un tanto más orgullosos, debido a que creeríais saber y en rigor de verdad nada sabríais. Así pues, dejad a un lado todas esas indagaciones. Bastantes cosas tenéis que os tocan más directamente. Estudiad vuestras propias imperfecciones a fin de desembarazaros de ellas: esto os resultará más útil que querer penetrar lo impenetrable”. 15. ¿Qué pensar de la opinión según la cual todos los cuerpos de la Naturaleza, seres y mundos del Universo serían partes de la Divinidad y constituirían, en conjunto, la Divinidad misma: esto es, la doctrina panteísta? – “No pudiendo ser Dios, el hombre quiere por lo menos ser una parte de Él”. 16. Quienes profesan esa doctrina pretenden encontrar en ella la demostración de algunos de los atributos de Dios. Siendo infinitos los mundos existentes, por la misma razón es infinito Dios. Puesto que en ninguna parte está el vacío o la nada, Dios se halla dondequiera. Y encontrándose Dios por doquier, ya que todo es parte integrante de Él, da a todos los fenómenos de la Naturaleza una razón de ser inteligente. ¿Qué se puede oponer a este razonamiento? – “La razón. Reflexionad con madurez y no os será difícil comprender lo absurdo de ello”. (Como les comenté, la doctrina panteísta tiene mucho de verdad, tanto cuanto todo lo creado forma parte de Dios y Dios forma parte de todas las cosas, en el entendido de que esta es justamente una de las Perfecciones de Dios: DIOS ES EL INMENSO, tan inmenso es que está en todo lugar y en todas las cosas. Y todas las cosas están en Él. El mismo Dios nos dice, a través de su profeta Jeremías: «¿Por ventura no lleno Yo el cielo y la tierra?» -Jeremías 23:24-. Iluminado por el Espíritu Santo, Pablo comentaba en Atenas, al hablar del Dios desconocido, para referirse al Único y Verdadero Dios, nos recordaba: «... busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarlo, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros, porque en él vivimos, nos movemos y existimos» -Hechos 17:27-… Aunque muchos son los pasajes bíblicos que parecen confirmar la doctrina panteísta, nos es preciso, como lo aclara el Maestro de Luz en su respuesta a Kardec, debemos hacer uso de “LA RAZÓN”, para no caer en inferencias mal intencionadas, como concluyen algunos, que no hacen uso de la razón y mal afirman: “Si Dios está en todas las cosas y existe la maldad, entonces Dios es malo”. A todos estos mal intencionados se les olvida que la Voluntad de Dios es eldeseo eterno de Dios de que el hombre le PERTENEZCA en LIBERTAD’. La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios que nosotros hagamos las cosas bien, es su voluntad que seamos felices, es su voluntad que le conozcamos, es su voluntad que le amemos. Con ese fin dirige todas las cosas, según su Providencia. Pero tristemente nosotros, haciendo uso de nuestra libertad, aquella que Dios nos otorgó por su Voluntad, cambiamos el plan y nos inclinamos a no hacer lo que Dios desea. Entonces todo sale mal, porque hay ausencia de Dios en las cosas que hacemos. ¡El mal no es otra cosa que la ausencia de la Gracia de Dios! Dios está en las criaturas de tres maneras diferentes, a saber: por Esencia dando el ser o la existencia material, el movimiento y la vida a todas las cosas, puesto que Dios es la esencia primaria y ninguna cosa puede existir sin esa esencia. Por Presencia teniendo todas las cosas a su vista. Y por Potencia sujetándolas todas las cosas a su poder. ¡TODAS LAS COSAS HAN SIDO CREADAS POR DIOS!, por lo que podemos inferir que, tal y como ocurre en todas las creaturas, en el ‘malvado’ Dios está por ‘esencia’, porque le dio el ser, el movimiento y la vida, por ‘presencia’, porque ciertamente DIOS VE LAS MALDADES QUE COMETE, pero en lo que se refiere a Su Potencia, no podemos decir que lo tiene sujeto a Su Imperio, tanto cuanto que por Su Voluntad nos ha otorgado el libre albedrío y entonces permite que sean malos. Lo cual no quiere decir que Dios no pueda sujetar al malvado a Su Imperio, simplemente decide no hacerlo, para darle oportunidad al malvado de que se convierta, haciendo uso de su libre albedrío).  



Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo


 

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