LAS CAUSAS PRIMERAS – Libro I / Capítulo II: ELEMENTOS GENERALES DEL UNIVERSO /
EL ESPÍRITU Y LA ESENCIA TERRENAL
(Las
preguntas que hizo Allan en este Capítulo, como su nombre lo indica, pretendían
dilucidar algunos elementos generales de lo que realmente es El Universo. Los
Maestros de Luz dejan en claro que Es Dios Quien Administra la totalidad de El
Universo, dejando a nuestro cargo una ínfima parte, la cual es nuestra propia
existencia material, en atención a nuestro Libre Albedrío, que nos otorgó sólo
para que le demostráramos amor, por decisión propia y no por obligación
ontológica)
(69):
21. La materia ¿existe desde la eternidad, como Dios, o ha sido creada por Él
en determinado momento? – “Sólo Dios lo sabe.
No obstante, hay una cosa que vuestra razón debe indicaros, y es que Dios,
dechado de amor y caridad, no ha estado jamás inactivo. Por muy lejano que
pudierais representaros el comienzo de su acción, ¿concebiríais a Dios un solo segundo en la ociosidad?”
(Hay preguntas cuyas respuestas no nos es permitido el
conocer, quizás porque si las conociéramos jamás tendríamos dudas y la duda es
lo que nos mueve a procurar el conocimiento, hasta que lo desconocido pueda ser
apreciado, aunque sea en parte. Justamente, el Objetivo Final de El Gran Juego
es CONOCER a nuestro Amoroso Padre Dios, lo cual logramos al dilucidar las
dudas acerca de Su Existencia. Sin embargo, hay dudas que no se pueden
dilucidar mediante el conocimiento adquirido, sino que debemos dejárselas a la
fe, porque hay cosas que Solo Dios las Sabe y Se las Revelará al hombre a Su
Tiempo, en la medida que hayamos aprehendido aquello que hayamos logrado
conocer de nuestro Amoroso Padre Dios. Cuando a León (Allan) se le asignó la
tarea de escribir El Libro de los Espíritus, pudiéramos decir que él era un
neófito, algo reacio a la formación religiosa y con muchas dudas acerca de la
titularidad de los prelados de su tiempo. Consecuentemente, muchas de las
preguntas hechas por Allan los Espíritus Superiores reflejaban las dudas de un
neófito, algo reacio a la formación religiosa. Demos gracias a nuestro Amoroso
Padre Dios por León (Kardec), porque sus dudas son las dudas de gran parte de
la humanidad, reacia a la formación religiosa, debido a los infinitos desaciertos
cometidos por muchos prelados -no todos- durante la historia de la humanidad.
Hermosamente, los Espíritus Superiores le respondieron a Allan lo único que se
les estaba permitido Revelar: “Sólo Dios Lo Sabe”, porque la duda de Allan, lo
cual es la duda de muchos, debe ser dilucidada haciendo uso de la fe. La fe nos
dice que SÓLO DIOS ES ETERNO, luego DIOS NO ES MATERIA, ergo la materia no es
eterna, sino que ha sido Creada por Dios, Quien no pasa ni un segundo sin
crear. Esta es otra hermosa Revelación, hecha por los Espíritus Superiores, en
forma de pregunta, porque nosotros debemos darle una respuesta: ¿concebiríais
a Dios un solo segundo en la ociosidad? ¿Habrá Dios dejado de crear? ¡Pues
no!!! ¡EL OMNIPOTENTE LO ÚNICO QUE NO PUEDE HACER ES DEJAR DE HACER!!!,
y aunque a muchos les parezca que ya creó todo lo que tenía que crear, les diré
que ¡NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS SIGUE CREANDO MUNDOS PARTICULARES PARA CADA UNO
DE NOSOTROS!!!, proyectando, para cada uno de nosotros, en cada una de nuestras
vidas, experiencias que nos permitan conocerle).
22.
Por lo general, se define la materia como aquello que posee extensión, lo que puede impresionar nuestros sentidos y lo
que es impenetrable. ¿Son exactas tales definiciones? – “Desde vuestro punto de
vista ello es exacto, porque no habláis sino conforme a lo que conocéis. Pero
la materia existe en estados que os son desconocidos. Puede ser tan etérea y sutil que no produzca ninguna
impresión sobre vuestros sentidos. Sin embargo, sigue siendo
materia, aunque para vosotros no lo sea”. (Si
consideramos que ’materia es todo aquello que podemos captar con nuestros
sentidos’, evidentemente tenemos que aceptar que hasta lo etéreo o espiritual
es ‘materia’, tanto cuanto todo lo que existe en el Reino Espiritual puede
‘impresionar’ -ser captado- por los sentidos de los seres espirituales).
22
a. ¿Qué definición podéis dar de la materia? – “La
materia es el vínculo que encadena al espíritu. Es el instrumento
que le sirve y sobre el cual, al mismo tiempo, ejerce su acción”. «Desde este punto de vista se puede afirmar que la materia es
el agente, el intermediario con cuyo concurso y sobre el cual obra el espíritu». (Allan continúa esgrimiendo preguntas para despejar las dudas
que representan para él, así como para muchos, el tratar de aprehender aquello
que para nuestros sentidos es inaprehensible, porque no lo podemos ni ver, ni
tocar, ni oler, … ni sentir. Al pensar en tercera dimensión estamos
obligados a hallar una relación entre lo palpable -materia- y lo impalpable
-etéreo-, para intentar comprender lo incomprensible. Hermosamente, los
Espíritus Superiores comprenden a plenitud las dudas de Allan, que también son
las de muchos, e intentan de responder en tercera dimensión, procurando que
captemos la idea y evitando que nos embotemos con información incomprensible
para nuestros sentidos. En los tiempos de Allan, carentes de la información
tecnológica con la que hoy en día contamos, le era imposible comprender a
plenitud las respuestas otorgadas, por los Espíritus Superiores a sus dudas.
Por eso Allan concluyó que, una posible explicación a la definición de
‘materia’, según los Espíritus Superiores, era que la materia es el agente
-aquello que actúa- bajo la dirección -obra- del Espíritu. En su afirmación,
Allan también vislumbró la existencia de un ‘intermediario’ con cuyo concurso
era posible que el Espíritu dirigiera la materia. Para Allan era evidente que,
la materia debe ‘dejarse’ -con cuyo concurso- dirigir -obrar- por el Espíritu. En
los tiempos de Allan, no era posible separar al ‘intermediario’ de la ‘materia’
porque no se les podía diferenciar, tanto cuanto parecían ser la misma cosa.
Hoy en día sabemos que, ese ‘intermediario’ es nuestra Esencia Terrenal o Ego,
quien ha tomado el ‘control’ de nuestros cuerpos -materia-, y no permite que
sea el Espíritu quien lo dirija).
23.
¿Qué es el espíritu? – “El principio inteligente del Universo”.
23
a. ¿Cuál es su naturaleza íntima? – “Con vuestro
lenguaje el espíritu no resulta fácil de analizar. Para vosotros no
es nada, porque el espíritu no constituye una cosa palpable. Mas para nosotros
es algo. Sabedlo bien: nada es la Nada, y la Nada no existe”.
24.
Espíritu ¿es sinónimo de inteligencia? – “La inteligencia es un atributo
esencial del espíritu. Pero una y otra se confunden en un principio común, de
suerte que para vosotros constituyen una misma cosa”.
(70):
25.El espíritu ¿es independiente de la materia, o sólo constituye una propiedad
de ella, así como los colores son propiedades de la luz y el sonido una
propiedad del aire? – “Uno y otra son distintos. Pero se precisa la unión del espíritu con la materia para
comunicar inteligencia a esta última”.
25
a. Esa unión ¿es asimismo necesaria para la manifestación del espíritu?
(Entendemos aquí por “espíritu” el principio de la inteligencia, prescindiendo
de las individualidades designadas con este mismo nombre). – “Es necesaria para
vosotros, debido a que no estáis constituidos para
percibir al espíritu sin la materia. Vuestros sentidos no han sido hechos para ello”.
26.
¿Puede concebirse al espíritu sin la materia, y ésta sin aquél? – “Se puede, a no dudarlo, mediante el
pensamiento”. (Continúa Kardec intentando
despejar sus dudas y los Espíritus Superiores intentando de aclarárselas lo
mejor posible. En muchas de las respuestas de los Espíritus Superiores, podemos
apreciar que nuestras dudas tienen en común nuestro ‘pensamiento tridimensional’,
el cual exige que valoremos todo según lo que aprecian nuestros sentidos.
Pero resulta que, para valorar aquello que pertenece al Reino Espiritual
debemos hacer uso de otros sentidos, los cuales se encuentran vetados para la
mayoría de los que hemos decidido experimentar las necesidades materiales.
De allí que, si pretendemos ‘conocer a plenitud’ el Reino Espiritual debemos
esforzarnos por hacer uso de la ‘imaginación’ –‘mediante el pensamiento’- para
poder comprender lo incomprensible, porque, como nos decía Einstein: “La imaginación es más importante que el
conocimiento. El conocimiento es limitado y la imaginación circunda el mundo”. Haciendo uso de la imaginación podremos
quitarle las limitaciones a nuestro conocimiento).
27.
De esta manera, ¿habría, pues, dos elementos generales del Universo: materia y
espíritu? – “Sí, y por
encima de todo ello está Dios, el Creador y Padre de todo.
Esas tres cosas constituyen el principio de cuanto existe, la trinidad
universal. Pero al elemento material hay que añadir
el fluido universal, que desempeña un
rol de intermediario entre el espíritu y la materia propiamente dicha, demasiado grosera para que pueda el espíritu ejercer una
acción sobre ella. Aun cuando, desde cierto punto de vista, se puede
clasificarlo como elemento material, el fluido
universal se distingue por poseer propiedades especiales. Si fuera
positivamente materia, no existiría razón para que el espíritu no lo fuese
también. El fluido universal está
colocado entre el espíritu y la materia. Es
fluido, así como la materia es materia, y susceptible, mediante sus
innumerables combinaciones con esta última y bajo la acción del espíritu, de
producir la infinita variedad de las cosas, de
las cuales sólo conocéis una ínfima parte. Puesto que dicho
fluido universal, o primitivo o elemental, es
el agente que el espíritu utiliza, constituye el principio sin el
cual la materia se hallaría en perpetuo estado de dispersión y no adquiriría
jamás las propiedades que la fuerza de gravedad otorga”. (Para la gran mayoría de ustedes, esta hermosa aclaratoria de
los Espíritus Superiores a Kardec, les parecerá incomprensible, tanto cuanto
siguen pensando en 3D. Y no crean que a los Espíritus Superiores les es muy
cómodo tratar de describirnos aquello que no solamente saben, sino que también
lo palpan con sus sentidos, por lo que, aquello que para nosotros es
incomprensible, para Ellos es natural conocerlo.
Los Espíritus Superiores ven y palpan aquello que nosotros conocemos
como ‘Esencia Terrenal’, que es el ‘fluido universal particular’ que permite a
nuestros Espíritus -inmateriales- habitar e intentar dirigir nuestros cuerpos
-materiales-. Y
digo ‘intentar dirigir’ porque es este ‘fluido universal particular’ el que
tiene codificado el Libre Albedrío que se nos otorgó para ejercer nuestras
experiencias materiales con libertad de decisión. De allí que, a este
‘fluido universal particular’ muchos lo suelen denominar ‘persona’ o ‘ego’,
tanto cuanto le otorgan individualidad existencial, en atención a que
ciertamente ha tomado el control de nuestros pensamientos, palabras y obras, en
detrimento de los deseos de nuestros ‘Espíritus’.
En lo particular, prefiero denominar al ‘fluido universal particular’
de mi Espíritu, ‘Esencia Terrenal’,
el cual es el nombre que le suelen dar los Espíritus Superiores a ese ‘fluido
universal particular’, de cada uno de nuestros Espíritus, porque es la ESENCIA
que desempeña el rol de intermediario entre el Espíritu y la materia -TERRENAL-
propiamente dicha. Esta ‘Esencia’ recubre nuestros Espíritus a fin de
contenerle dentro de nuestros cuerpos materiales, permitiendo que nuestros
Espíritus se sometan a la fuerza de gravedad, porque de lo contrario el
Espíritu se encontraría disperso, sin posibilidades de experimentar las vivencias
materiales, las cuales, como se lo manifestó el Espíritu Superior a Kardec,
son demasiadas groseras para que nuestros Espíritus puedan experimentarlas sin
un cuerpo material.
LA NAVE ESPIRITUAL
La Esencia Terrenal es como una especie de nave, que algunos han concluido que se
encuentra en nuestra glándula pineal, dentro de la cual se encuentra nuestro
Espíritu. Desde esta nave, nuestro Espíritu trata de dirigir los
pensamientos, palabras y obras de nuestros cuerpos. Pero resulta que la
computadora de esta nave posee activo el código del Libre Albedrío, el cual es
como una especie programa que le permite a la computadora de esa nave tomar el
control de los pensamientos, palabras y obras de nuestros cuerpos, impidiéndole
a nuestros Espíritus controlar la nave -Esencia Terrenal-, por lo que, como nos
decía Pablo, se nos hace casi imposible hacer el bien que deseamos hacer,
mientras que el mal, que aborrecemos, lo hacemos con demasiada facilidad.
Esto es porque, en El Principio a nuestros Espíritus se les hacía
algo complicado manejar los controles de esa nave -Esencia Terrenal-, a los
fines de poder experimentar las cosas materiales y, al parecer, colocamos la
nave en ‘piloto automático’, dando rienda suelta al Libre Albedrío. Con
el paso de algunas vidas, nuestros Espíritus comenzaron a medio comprender el
Manual de Instrucción de la nave y han ido tratando de tomar el control, pero
muy pocos lo han logrado, debido a que la computadora de la nave se corrompió
con los abusos materiales -vicios-, de sus desordenadas vivencias terrenales, y
no ha permitido, a muchos Espíritus, tomar el control de la nave -Esencia
Terrenal- y por ende de los pensamientos, palabras y obras de nuestros cuerpos.
Sé que muchos, en atención a lo que les estoy comentando, estarán
concluyendo, como lo concluyó Mani, que nosotros no somos culpables del mal que
realizamos, pero resulta que, si lo somos, tanto cuanto nunca debimos colocar
la nave -Esencia Terrenal- en piloto automático, sino que debimos haber leído
bien el Manual de Instrucciones antes de comenzar a Jugar.
Tal y como nos ocurre con los Juegos de video, los cuales acostumbramos
a comenzar a jugar sin leer las instrucciones, nuestros Espíritus comenzaron
Jugar El Gran Juego sin preguntar las Reglas del Juego y, ya estando revestidos
de materialidad, no nos quedó de otra que comenzar a Jugar sin comprender
realmente de qué se trataba El Gran Juego. Hasta aquí pudiéramos decir que no
somos culpables del mal que realizamos, pero resulta que, nuestro Amoroso Padre
Dios, Se Ha Esforzado durante toda nuestra historia por distribuir
eficientemente las Reglas de El gran Juego, a fin de que Juguemos como
verdaderos profesionales. Hasta Encarnó a Su Primogénito, nuestro Amado Yeshuá,
para darle plenitud vivencial a las Reglas. De manera que, hoy en día, nadie
puede escudarse detrás de su descontrolada Esencia Terrenal y decir que no es
culpable del mal que realiza, porque todos debemos esforzarnos por controlar la
nave -Esencia Terrenal- a fin de controlar nuestros cuerpos para que compitan
eficientemente en ‘Buenas Acciones’.
¿Cómo hacerlo? Pues, lo primero que debemos entender es que no hay
forma de controlar la nave -Esencia Terrenal/Persona/Ego- por la fuerza,
porque los controles están bloqueados, debido al código Libre Albedrío que le
indica a la nave que debe dejar al cuerpo hacer lo que le venga en gana. De
allí que, lo primero que tenemos que hacer es hacernos conscientes de las
Reglas, a los fines de que cuando logremos el control de la nave, podamos
dirigirla eficientemente. Lo segundo es recodificar la computadora de la
nave -Esencia Terrenal-, esforzándonos por deslastrarla de los muchos virus
-vicios- que la han invadido durante tantas vidas. Esto implica que,
debemos reconocer esos virus -vicios- a fin de tomar las medidas -ejercitarnos
en las virtudes- para destruirlos. Esto hay que hacerlo con mucho amor hacia
nuestra Esencia Terrenal, la cual ciertamente tiene vida individual, porque es
una esencia etérea con características materiales, tanto cuanto es un fluido.
En este orden de ideas, se hace preciso que, para deslastrar a nuestras
Esencias Terrenales de los virus -vicios- que la corrompen, debemos convencerla
primeramente de que esos vicios -virus- no nos permiten experimentar el Inmenso
Amor que Dios nos tiene. Pero para lograr esto, es importante recordar que, los
Egos de muchos de ustedes creen que son Dios, por lo que no podrán convencerles
de que Dios nos ama, sin antes convencerlos que ellos no son Dios. Esto es
sencillo de hacer porque simplemente tenemos que recordarles Qué Cosa Es Dios y
Sus Múltiples Perfecciones, como por ejemplo Su Omnipotencia, lo que implica
que Puede Hacer Lo Que Quiere, sin Ser Asistido por nada ni por nadie.
Cuando nuestro Ego comience a comprender Qué Cosa Es Realmente Dios,
comenzará a percatarse que son muchas las cosas que él -Esencia Terrenal- no
puede hacer, sin la asistencia de algo o de alguien. ¿Cómo volar sin un avión?
¿Cómo nadar bajo el agua sin un tanque de oxígeno? … Sin embargo, nuestro Ego
se resistirá a bajarse de su imperfecto trono, porque su código le dirá que justamente
ha logrado desarrollar artefactos que le permiten volar y respirar bajo el agua
porque es Dios. Entonces hay que seguir leyendo, investigando y profundizando
acerca de Lo Que Realmente Es Dios, hasta que nuestro Ego comprenda que El
Único Verdadero Dios no requiere de artefactos para volar o para respirar bajo
el agua.
Y así, poco a poco, nuestra Esencia Terrenal irá comprendiendo que, si
bien es casi perfecta, ciertamente le faltan muchas de las Características
Propias de Dios, y le irá atribuyendo su ‘casi perfección’ a Dios Mismo y
comenzará a comprender que tanta perfección, contenida en toda la creación, no
puede ser obra del burdo azar evolutivo. Entonces, cuando nuestro Ego comprenda
que SÓLO PUEDE HABER UN DIOS, podremos comenzar a hablarle de lo que hemos
venido a hacer a este Mundo y, a partir de ese glorioso momento, nuestro Ego
comenzará a comprender la necesidad de deslastrarse de los virus -vicios-
porque comprenderá que le incapacitan para conectar con nuestro Amoroso Padre
Dios, lo cual comenzará a desear fervientemente. Entonces, solo entonces,
nuestro Ego permitirá que lo ayudemos a sanar y comenzará a colaborar con
nuestros Espíritus, para ejercitarse en las Virtudes, a fin de destruir los
virus -vicios- que no le permiten al Espíritu tomar el control de la nave para
dirigirla hacia nuestro Amoroso Padre Dios.
LA NECESARIA IMAGINACIÓN
Consciente estoy de que, los símiles que he utilizado para intentar
explicarle cómo realiza la ‘intermediación’ nuestra Esencia Terrenal con
nuestro Espíritu y viceversa, parece cosa de locos, pero tal y como le
explicaron a Kardec, los Espíritus Superiores, la Esencia Terrenal “Es
fluido, así como la materia es materia, y susceptible, mediante sus
innumerables combinaciones con esta última y bajo la acción del espíritu, de
producir la infinita variedad de las cosas, de las cuales sólo conocéis una
ínfima parte”. De allí que, me he tomado el atrevimiento de intentar
hacerles comprender parte de la ‘ínfima parte’ que yo he logrado comprender o
conocer, esperando les sean útiles los símiles que he utilizado, para que
ustedes, haciendo uso de la imaginación, logren comprender la hermosa
interconexión entre la Esencia Terrenal y el Espíritu. Quizás, al comprender
esto, entonces logren comprender qué es el Alma y su interconexión con el
Espíritu).
27
a. Este fluido ¿será el que distinguimos con el nombre de electricidad? – “Ya
hemos dicho que es susceptible de un sinnúmero de combinaciones. Lo que llamáis
fluido eléctrico y fluido magnético son modificaciones del fluido universal, el
cual sólo es, para hablar con propiedad, una materia más perfecta y sutil, que
se puede considerar independiente”.
28. Puesto que el espíritu es, de por sí, algo, ¿no sería más exacto y no estaría menos sujeto a confusión si se designara a esos dos elementos generales con las palabras materia inerte y materia inteligente? – “Las palabras nos importan poco. Cabe a vosotros organizar vuestro idioma de modo que os entendáis. Vuestras discusiones provienen casi siempre de que no os entendéis acerca de los vocablos, debido a que vuestra lengua es incompleta en lo tocante a las cosas que no impresionan vuestros sentidos. (Y he aquí el meollo del desconocimiento absoluto de El Absoluto que muchos de ustedes tienen: ¡NO ENTENDEÍS ACERCA DE LOS VOCABLOS QUE USAN CON TANTA FACILIDAD!!! Quizás en los tiempos de Kardec era aceptable la confusión que tenía Allan respecto a la sutil diferencia entre ‘alma’ y ‘espíritu’, así como de otros muchos conceptos, en atención a que el vocabulario de aquellos tiempos era altamente incompleto. Pero en nuestros tiempos, con un vocabulario tan rico, particularmente del idioma español, no se justifica vuestras ignorancias. Nunca me cansaré de recordarles las sabias palabras de Teresa de Jesús: “¡Lean y conducirán! ¡No lean y serán conducidos!”. Muchos de ustedes tienen ojos para ver pero no saben mirar, tienen oídos para oír pero no saben escuchar, … tienen cerebros para pensar pero no saben leer, analizar y profundizar el Conocimiento que nuestro Amoroso Padre Dios nos ha dejado en las Sagradas Escrituras. La clave para comprender las Sagradas Escrituras esta en estudiarlas más que leerlas, procurando conocer el significado etimológico de cada palabra que leemos).
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
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