miércoles, 5 de abril de 2023

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte IX

MUNDO ESPÍRITA O DE LOS ESPÍRITUS – Libro II / Capítulo I: DE LOS ESPÍRITUS / Parte II

UN REINO ORGANIZADO

Según entiendo, al referirse a los Seres Espirituales, Metatrón comentó: “Somos Partes de Dios que sostenemos La Creación, estamos diseminados en diferentes niveles de consciencia, para estos efectos. Los Ángeles más cercanos a ustedes son los Ángeles Guardianes que forman parte de Mi Rayo pues son los que entregan “la línea de vida” desde La Fuente de Todo lo que Es, de donde ustedes provienen. También tienen la energía de Miguel con ellos pues es la Puerta Guardiana para el Universo donde se encuentran LA ENERGÍA ANGELICAL ES UNA, se unifica y no hay para nosotros Más importancia, menos importancia, no existe para nosotros, en el desarrollo de nuestros trabajos. Comprendemos y sabemos cómo trabajar en grupo”. Sirva esta información entregada por Metatrón para comprender que el aparente Orden Jerárquico, que les otorgamos a los Seres Espirituales, guardan relación con la necesaria organización que debe existir en el Reino Espiritual y para nada tiene que ver con alguna importancia, de más o de menos, que tengan los Seres Espirituales, en tan anhelado Reino.

Cuando Allan pregunta (78) si los Espíritus ¿han tenido un principio o existen, como Dios, de toda eternidad?, el Espíritu Superior le responde algo interesante: “Si no hubieran tenido un principio sería iguales a Dios, pero constituyen su creación y se hallan sometidos a su voluntad. Dios existe de toda eternidad, y esto es incontestable, pero en lo que se refiere a saber cuándo y cómo Él nos creó, no sabemos nada al respecto. Puedes decir que no hemos tenido comienzo si entiendes por ello que, siendo Dios eterno, debió crear sin tregua pero cuándo y cómo fue hecho cada uno de nosotros, te lo repito, nadie lo sabe: allí reside el misterio. Y en la pregunta 81 de Kardec, el Espíritu Superior le informa que “Dios los crea -a los Espíritus-, como a todas las demás criaturas, por Su Voluntad. Pero, una vez más lo repito, su origen es un enigma. Esta importante información nos ayuda a dilucidar que: EXISTE INFORMACIÓN QUE AÚN NO HA SIDO REVELADA NI SIQUIERA A LOS ESPÍRITUS SUPERIORES, quizás porque no es relevante para el crecimiento espiritual, o quizás porque aún no sea el tiempo de ser revelada. En este orden de ideas, les quiero aclarar que, lo que yo les escribo se corresponden con mi humilde interpretación de todo lo que leo, analizo y profundizo, a cerca de la información que recibo sobre el Maravilloso Reino Espiritual, por lo que no les puedo asegurar que realmente sea La Verdad, pero no lo dudaría, puesto que muchas veces, al releer lo que les escribo, me entran dudas de que haya sido yo quien lo escribió.

Así pues, cuando leo que: “En el principio, cuando Dios creó los cielos y la tierra, reinaba el caos y no había nada en ella. El abismo estaba sumido en la oscuridad, y el Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas. Dios dijo: «Que haya luz», y hubo luz. Al ver Dios que la luz era buena, la separó de la oscuridad” –(Génesis 1:1-5)-, puedo interpretar que, cuando nuestro Amoroso Padre Dios creó los cielos y la tierra, aún existía caos en medio de lo creado, dado que todo estaba sumido en la oscuridad. Consecuentemente, para Poner Orden en La Creación, nuestro Amoroso Padre Dios decidió crear la luz y digo ‘crear’ porque, según entiendo La Palabra HÁGASE es la Orden Divina para que algo, que no existía, exista. Como los Seres Espirituales son LUMINOSOS, me atrevo a suponer que no existían cuando nuestro Amoroso Padre Dios creó Los Cielos y la tierra, puesto que no habría oscuridad, en el abismo de La Creación. Ergo, he de especular que, cuando creó la Luz, pues creó a los Ángeles, los cuales, según nos dijo Metatrón, fueron creados para sostener La Creación. Yo supongo que, ese Espíritu de Dios que se movía sobre las aguas -las cuales supongo se refieren al Océano Universal- es lo que los Seres Superiores denominan ‘Flujo Universal’, el cual forma parte de todo lo que existe.

Ahora bien, según La Palabra Divina, nuestro Amoroso Padre Dios Ordenó: “HÁGASE LA LUZ”, sin establecer algún tipo de niveles jerárquicos, por lo que puedo comprender a Metatrón cuando nos asegura que ningún Ser Espiritual es más importante que otro. No obstante, Metatrón también nos informa que, los Seres Espirituales se encuentran: “diseminados en diferentes niveles de consciencia”. Esto me hace suponer que lo único que diferencia a los Seres Espirituales es la cantidad de conocimiento acumulado que cada uno tiene, producto de los aprehendido, durante sus muchas experiencias de vida. ¡A mayor conocimiento de Dios, mayor será el Nivel Consciencia de Dios!!!

Sé que muchos me dirán: “¡Pero todos los seres Espirituales tienen Consciencia de Dios!!!” y sí, ¡tienen razón!!!, pero no es lo mismo tener consciencia, la cual es intuitiva, que realmente Conocer a Dios, lo cual hacemos razonadamente, haciendo uso de la ‘inteligencia’, para ‘escoger acertadamente amar a Dios’, sobre todas las cosas. Trataré de explicar esta extraña revelación, con un buen ejemplo: En tu lugar de trabajo, sueles ver a mucha gente, pero tratas solo a aquellos a quienes crees conocer. A muchos de aquellos a quienes crees conocer les das el título de ‘amigo’ y a unos pocos incluso los titulas como ‘hermanos’. Con el paso del tiempo, cuando te haces viejo, te percatas que sólo unos pocos eran realmente tus ‘amigos’ y casi ninguno era realmente tu ‘hermano’. Esto es porque, todos eran tus compinches, con quienes podías compartir en reuniones y fiestas, pero con los que realmente no podías contar en momentos de verdadera dificultad. Con el paso del tiempo, en atención a que, durante tus momentos de dificultad, EXPERIMENTASTE la ausencia de aquellos a quienes denominabas ‘amigos’, descubriste que realmente nunca esperaste para conocer verdaderamente a aquellos a quienes titulaste como ‘amigos’ o ‘hermanos’. ¡SÓLO LA EXPERIENCIA NOS AYUDA A VALORAR LO QUE TENEMOS!!!

Pues, ocurre igual con los Seres Espirituales, quienes constantemente tienen consciencia de Dios, pero realmente no lo conocen, por lo que no lo valoran plenamente. Los Seres Espirituales experimentan constantemente el Amor de Dios, pero realmente no lo valoran, porque nunca han sentido la ausencia de ese Amor. Y no estoy diciendo que los Seres Espirituales no amen a Dios, sino que no logran apreciar verdaderamente el Amor de Dios, porque nunca tienen experiencias de Su Ausencia, por lo que, consecuentemente, no logran darle un verdadero valor a eso que sienten. ¿Cómo saber lo que es el frío si nunca nos alejamos de la fuente del calor? ¿Cómo saber lo que es el hambre si siempre estamos rodeados de ricos manjares? … ¿Cómo saber lo que es el verdadero amor si nunca hemos experimentado su ausencia? ¡ES A TRAVÉS DE LA AUSENCIA DE LAS COSAS QUE LOGRAMOS EXPERIMENTAR SU VERDADERO VALOR!!!

Ahora podemos comprender el porqué Metatrón habla de ‘Niveles de Consciencia’, tanto cuanto, si  todos los Seres Espirituales fueron creados iguales, ¿por qué algunos tienen menos niveles de consciencia que otros? Pues bien, porque ‘Consciencia’ es la ‘capacidad de percibir la realidad, de aquello que nos rodea, y de reconocernos como parte de esa realidad’ y la única forma de ‘percibir’ la realidad es experimentándola. Luego, se espera que la experiencia de la realidad nos deje algún aprendizaje, lo cual nos hace ‘reconocer’ que formamos parte de esa realidad. Si al colocar nuestra mano sobre una llama de fuego y experimentamos que nos quema, pero no tomamos consciencia de esa realidad, pues con toda seguridad siempre cometeremos el error de colocar nuestras manos sobre llamas de fuego. De allí que, las experiencias vividas deben dejar en nosotros alguna enseñanza o aprendizaje, que nos ayude a aumentar nuestros ‘Niveles de Consciencia’ para no cometer los mismos errores siempre. Justamente, para que los Seres Espirituales puedan aumentar sus ‘Niveles de Consciencia’, deben experimentar vivencias diferentes a las que viven en el Reino Espiritual, en donde no sienten ni frio, ni calor, ni hambre, ni sueño, … ni la ausencia del amor, que les ayude a valorar plenamente a Dios. Por esto son trasladados al Reino Material, a los fines de que puedan experimentar la Ausencia de Dios y así poder valorar plenamente Su Amor.

Evidentemente, pese a que todos los Seres Espirituales tienen los mismo ‘niveles de inteligencia’, no todos saben apreciar las experiencias de vida de la misma forma o manera, por lo que no todos ‘escogen inteligentemente’ lo que han de aprender, para aumentar el conocimiento que les ayude a aumentar sus ‘Niveles de Consciencia’. Ahora podemos comprender el hecho de que no todos los Seres Espirituales tengan los mismos ‘Niveles de Consciencia’ y en consecuencia surgen las dudas de Kardec acerca de la ‘Organización de El Reino Espiritual’.

(95): 96. ¿Son iguales unos a otros los Espíritus o, por el contrario, existe entre ellos una jerarquía? – “Son de diferentes órdenes, conforme al grado de perfeccionamiento que han alcanzado”.  (Se confirma lo afirmado por Metatrón, referente a que los Espíritus sólo se diferencian por el nivel de conocimiento que, acerca del Reino Espiritual, han logrado acumular, a los fines de ‘perfeccionarse, desarrollarse o crecer’ espiritualmente, pese a estar revestidos de materialidad. Por cierto que, les aclaro que, frecuentemente les hablo de ‘crecimiento espiritual’ porque el Alma crece con el conocimiento que va adquiriendo el Espíritu, en atención a lo aprehendido con sus experiencias de vida).

97. ¿Hay entre los Espíritus un número determinado de órdenes o grado de perfección? – “Su número es ilimitado, porque no existe entre tales órdenes una línea de demarcación trazada como una barrera, de manera que es posible multiplicar o restringir a voluntad las divisiones. Con todo, si se consideran los caracteres generales, se puede reducir la cantidad a tres órdenes principales”. (Se confirma una vez más que tales Órdenes realmente no existen, tanco cuanto no hay una verdadera línea que separe a unos Espíritus de otros. Sin embargo, como también lo afirmaba Metatrón, los Nombres que les damos a los Ángeles y las demarcaciones respecto a sus tareas u Órdenes que les asignamos, existen sólo porque nosotros, que vivimos en 3D, necesitamos organizar todo para no perdernos y les colocamos nombres a las cosas para distinguirlas de sus semejantes. En El Reino Espiritual nada de esto existe, pero los Espíritus Superiores, para evitar que Allan entre en shock por intentar comprender que hay Orden en el Reino Espiritual, pese a la inexistencia de aquello que en 3D se hace necesario para ‘organizarse’, le dicen: “Con todo, si se consideran los caracteres generales, se puede reducir la cantidad a tres Órdenes Principales”, como diciéndole: “Considerando tu limitada forma de contar, podemos reducir el número ilimitado de Órdenes Espirituales a tan solo tres”. Se comprende que, el número es ilimitado porque son ilimitados los Espíritus y cada uno con diferentes niveles de conocimiento de Dios).

“Es posible ubicar en la primera categoría a aquellos que han llegado a la perfección: los Espíritus puros. Los del segundo orden han alcanzado la mitad de la escala: la preocupación de éstos es el deseo del bien. Los del último grado se hallan aún en lo bajo de la escala: son los Espíritus imperfectos. Se caracterizan por la ignorancia, el deseo del mal y todas las malas pasiones que retrasan su desarrollo”. (Como podrán apreciar, la diferenciación que hacen los Espíritus Superiores entre los Espíritus es simple: 1. Los que se han esforzado por estar cerca de Dios, 2. Los que procuran el bien y 3. Los que son flojos o procuran el mal. Luego, podemos suponer que, aquellos Espíritus que procuran el bien de alguna forma o manera están procurando a Dios, pero quizás sus esfuerzos por procurar el bien no les alcanzan para conocer a Dios, tanto cuanto no se están esforzando por ir más allá de aquello que sus líderes religiosos le han contado de Dios. Sin embargo, al procurar el bien, ya tienen la mitad del camino recorrido -mitad de la escala-, de manera que, si además de ser buenos, comienzan a esforzarse más por Conocer a El Único Dios Verdadero, más allá de lo que les han dicho de Dios, según una de Sus Advocaciones, pues lograrán pasar al Nivel Superior de las Órdenes Espíritas, que le mencionaron a Allan. Por cierto, les recuerdo que, en el Reino Material, la única forma que tenemos de acercarnos a Dios es a través del ‘Conocimiento Aprehendido acerca de Dios’, y una de las formas de lograr esto es leyendo analizando y profundizando todo aquello que nos hable del Reino Espiritual y consecuentemente de nuestro Amoroso Padre Dios).

98. Los Espíritus del segundo orden, ¿tienen sólo el deseo del bien, o poseen asimismo el poder de hacerlo? – “Tienen ese poder, de acuerdo con su grado de perfección. Los unos poseen la ciencia, los otros la sabiduría y la bondad, pero todos ellos han de sufrir pruebas aún”. (Se confirma una vez más que, no todos los Espíritus tienen el mismo grado o ‘Nivel de Consciencia’. Sin embargo, todos podemos ‘PERFECCIONAR’ nuestro ‘Niveles de Consciencia’, si logramos superar las Pruebas a las que somos sometidos durante nuestra estadía en el Reino Material. Superar dignamente las Pruebas es la otra forma de acercarnos a nuestro Amoroso Padre Dios, siempre y cuando hayamos superado las Pruebas consciente de la Presencia de Dios en nuestras vidas y de Su Amorosa Asistencia para que superemos las Pruebas. Superar las Pruebas sin tomar en cuenta a Dios no es realmente ‘superarlas’, porque el conocimiento que hayamos adquirido con la dura experiencia no nos ayudará a Conocer a Dios, los cual es el Objetivo Principal de El Gran Juego. Tampoco ayuda mucho, para acercarnos a nuestro Amoroso Padre Dios, el procurar aumentar nuestro acervo cultural meramente material, sin tomar en cuenta a Dios. ¡Esto es lo que diferencia al sabio del inteligente!!!  Y claro que es posible acercarse a Dios aumentando nuestro conocimiento del Reino Material, pero sólo si nos esforzarnos por relacionar ese conocimiento aprendido con el Reino Espiritual, a fin de aprehenderlo. Al leer la Teoría de las Cuerdas, comprendí lo que ocurre en las dimensiones superiores a la tercera).   

99. Los Espíritus del tercer orden, ¿son todos esencialmente malvados? – “No, los hay que no hacen ni bien ni mal. Otros, por el contrario, se complacen en el mal y se hallan satisfechos cuando encuentran ocasión de practicarlo. Están, después, los Espíritus frívolos o traviesos, más revoltosos que ruines, que disfrutan más bien con los enredos que con la maldad y encuentran placer en engañar y causar pequeñas contrariedades, las que los divierte”. (Me imagino que los Órdenes Espíritas se agrupan en una especie de pirámide, lo que significa que en la ancha base se encuentran los Espíritus flojos -que no hacen ni bien ni mal-, los Espíritus malvados y los Espíritus desordenados, para los cuales el mal que realizan no es una tarea sino un burdo juego. En el medio de esa pirámide, menos amplia que la base, nos encontramos nosotros, aquellos que procuramos el bien y nos estamos esforzando por acercarnos a nuestro Amoroso Padre Dios, algunos simplemente haciendo el bien y otros adicionalmente procurando Conocerle, más allá de lo que nos han comunicado nuestros líderes religiosos. En la punta de la pirámide, de menor dimensión, se encuentran los Espíritus Puros. Este símil nos puede ayudar a imaginarnos que en la base de la pirámide -de mayores dimensiones- se encuentra la mayor cantidad de Espíritus y esto es así porque muchos son los Espíritus flojos -que no procuran ni el bien ni el mal- lo que significa que no tienen ningún ‘Nivel de Consciencia’, que les ayude a comprender que deben esforzarse por ‘Competir en Buenas Acciones’, lo cual es el Fin de El Gran Juego. Estos flojos corren un alto riesgo de ser convencidos por aquellos que ejecutan el mal de que hagan lo propio. Así ocurre también con aquellos Espíritus que procuran el bien pero que son muy flojos para procurar aumentar el conocimiento que de Dios han logrado aprender, puesto que, si se descuidan, pasaran a engrosar la base de la pirámide, al dejarse convencer por aquellos que procuran el mal de que hagan lo propio. Tenemos muchos casos en la historia del hombre en donde muchos, que han optado por hacer el bien, terminan siendo convencidos por los Espíritus malvados de hacer el mal, disfrazándoselos de bien, como es el caso de muchos de los que formaron parte de las filas de los denominados Cruzados. Esto ocurre porque, al no esforzarse por conocer más allá de lo que les dicen sus líderes religiosos acerca de Dios, terminan creyendo en un dios que realmente no es El Único Dios Verdadero, cuya Esencia Es El Amor. Durante las Cruzadas, Satanás realizó un trabajo tan efectivo que, cuando aquellos que formaban parte del ejercito cruzado, que realmente deseaban hacer el bien, lograban ver que estaban asesinando a muchos que realmente eran buenos y les preguntaban a sus líderes cómo hacer para diferenciar a los idolatras de los verdaderos creyentes, cuando les daban órdenes de arrasar a todo un pueblo, estos les respondían, con carcajadas: “Ustedes mátenlos a todos y dejen que sea Dios el que los separe en el más allá”. De manera que, tengan mucho cuidado aquellos que procuran hacer el bien, pero no se esfuerzan por conocer a Dios más allá de lo que les dicen sus líderes religiosos, porque corren el riesgo de descender en la pirámide en vez de ascender. “¡Lean y conducirán! ¡No lean y serán conducidos!”).

Arriba les anoté varias veces que “se confirma lo que les comenté”, porque este artículo lo comencé con mis comentarios al respecto del tema que trataríamos, sin haber leído lo escrito por Allan. Podemos inferir entonces que, las respuestas que le dieron a Kardec guardan mucha relación con aquello que he leído, analizado y profundizado, respecto al Reino Espiritual, lo cual les aclaré antes de leer lo escrito por Kardec. Esto no quiere decir que yo sea más inteligente que Kardec, tanto cuanto yo no tengo las dudas que Allan tenía, sino que Allan no contaba con el rico vocabulario con el que contamos actualmente y tampoco con las herramientas tecnológicas que nosotros contamos, para accesar a la información que muchos han escrito al respecto, gracias al conocimiento activado por Kardec. También me he puesto a pensar que, quizás yo sea la reencarnación de Allan Kardec, en una época en donde podemos comprender mejor lo que él inició, a los fines de culminar lo que se le encargó. ¡En mi Mundo todo es posible!!!

Yo estoy seguro que, los Espíritus Superiores ciertamente vieron en Denizard León Rivail (reencarnación de Allan Kardec) a un Espíritu Viejo, curtido de mucho conocimiento, según el conocimiento alcanzado por el hombre hasta ese momento de su historia, y decidieron asignarle la Misión de Revelar el Reino Espiritual al resto de los hombres, justamente porque era uno de los pocos hombres, de su época, con la capacidad de comprender lo que tenían que comunicarle. De hecho, al leer las consideraciones que hizo Denizard al final del tema que les acabo de esgrimir, su nivel de ‘sabiduría’ era tal que, analizando lo poco que le revelaron los Espíritus Superiores, acerca de los Órdenes Espíritas, logró inferir ricas conclusiones, que le permitieron profundizar y ampliar estas Órdenes. Sé que con mis comentarios he hecho de este artículo algo demasiado extenso y tedioso de leer, pero como yo escribo únicamente para los interesados en crecer en el Conocimiento de Dios, pues no les quiero dejar sin conocer parte de las conclusiones de Denizard, respecto a tan interesante tema.

100. Observaciones preliminares. - La clasificación de los Espíritus se basa sobre su grado de adelanto, las cualidades que han adquirido y las imperfecciones de que han de despojarse todavía. Por lo demás, esa clasificación no tiene nada de absoluto. Cada categoría representa un carácter definido sólo en su conjunto. Pero de un grado al siguiente la transición es imperceptible y en los límites de los grados el matiz se esfuma, igual que en los reinos de la Naturaleza, del modo que ocurre con los colores del arco iris e incluso con los diferentes períodos de la vida humana. En consecuencia, se puede concebir una cantidad más o menos grande de clases, según sea el punto de vista desde el cual se enfoque la cuestión. Ocurre aquí lo que en todo sistema de clasificación científica: pueden ser más o menos completos y más o menos racionales y cómodos para la inteligencia, pero, sean como fueren, no alteran en nada el fondo de la ciencia. Por tanto, los Espíritus interrogados acerca de este punto han podido diferir en el número de categorías, sin que de ello pueda extraerse mayor transcendencia. Se ha reparado en esta contradicción aparente, sin reflexionar en el hecho que los Espíritus no otorgan importancia ninguna a lo que es puro convencionalismo. Para ellos, el pensamiento significa todo. Dejan a nuestro arbitrio la forma, la elección de los términos, las clasificaciones; en suma, los sistemas. Agreguemos todavía esta consideración, que no se ha de echar jamás en olvido: entre los Espíritus, como entre los hombres, los hay sobremanera ignorantes, y nunca nos guardaremos demasiado contra la tendencia a creer que todos ellos deben saberlo todo por el hecho de ser Espíritus. Toda clasificación exige método, análisis y conocimiento profundo del asunto. Ahora bien, en el Mundo de los Espíritus, aquellos que poseen conocimientos limitados son –como en la Tierra los ignorantes- inhábiles para abarcar un conjunto, para formular un sistema. Sólo de manera imperfecta conocen o comprenden cualquier clasificación. Para ellos, todos los Espíritus que están por encima de su nivel pertenecerán al primer orden, y piensan así porque no se hallan en condiciones de distinguir los matices del saber, la capacidad y moralidad que distinguen a aquéllos, tal como acontece entre nosotros con un hombre rudo que juzga a las personas ilustradas. Incluso los que son capaces de ello pueden diferir en cuanto a las categorías, según sea su punto de vista, en especial cuando una división no tiene nada de absoluto… Por regla general, los Espíritus admiten tres categorías principales u otras tantas grandes divisiones. En la última, la que está al pie de la escala, se hallan los Espíritus imperfectos, caracterizados por el predominio de la materia sobre el espíritu y la tendencia al mal. Los de la segunda, en cambio, se distinguen por el predominio del espíritu sobre la materia y por el deseo de realizar el bien: éstos son los Espíritus buenos. Y la primera comprende a los Espíritus puros, aquellos que han alcanzado el grado supremo de la perfección… Con todo, haremos notar que los Espíritus no siempre pertenecen de manera exclusiva a tal o cual clase. Puesto que su progreso se realiza en forma gradual, y a menudo más en un sentido que en otro, pueden reunir los caracteres de varias categorías, lo que se aprecia con facilidad juzgando su lenguaje y sus actos”.

(97): 101. Caracteres generales (de los Espíritus Imperfectos). – Predominio de la materia sobre el espíritu. Tendencia al mal. Ignorancia y orgullo, egoísmo y todas las malas pasiones que de él derivan. Tienen la intuición de Dios, mas no lo comprenden. Sin embargo, no todos son esencialmente malos: en algunos de ellos hay más frivolidad, inconsecuencia y malicia que verdadera ruindad. Unos no hacen ni bien ni mal, pero sólo porque no realizan el bien denotan inferioridad. Otros, por el contrario, se complacen en el mal y se sienten satisfechos cuando se les presenta oportunidad para hacerlo. Pueden aliar la inteligencia a la ruindad o a la malicia. Pero, sea cual fuere su desarrollo intelectual, sus ideas son poco elevadas, y sus sentimientos, más o menos abyectos. Tienen conocimientos limitados acerca de las cosas del Mundo Espírita, y lo poco que saben de ello se confunde con las ideas y prejuicios de la vida corporal. No pueden darnos de aquél sino nociones falsas e incompletas. Mas el observador atento encuentra a menudo, en sus comunicaciones –no obstante, su imperfección-, confirmadas las grandes verdades que los Espíritus superiores enseñan. El carácter de estos Espíritus se revela por el lenguaje que emplean. Todo Espíritu que en el transcurso de sus comunicaciones deje traslucir un pensamiento malo puede ser incluido en el tercer orden. En consecuencia, todo pensamiento malo que se nos sugiera proviene de un Espíritu de ese orden. Ven la felicidad de los buenos y esta visión constituye para ellos un tormento incesante, porque experimentan todas las angustias que la envidia y los celos pueden producir. Conservan el recuerdo y la percepción de los sufrimientos de la vida corporal y esa impresión es muchas veces más penosa que la realidad misma. Así pues, sufren de veras los males que han soportado y los que infligieron a los demás; y, como los padecen durante mucho tiempo, creen que han de experimentarlos siempre. Dios, para castigarlos, quiere que así lo crean. (Los que me conocen saben que, tengo claro que nuestro Amoroso Padre Dios no castiga a nadie, tanto cuanto todo lo que experimentamos en la vida es el resultado de nuestras acciones -buenas o malas- que hemos realizado en vidas pasadas o en la presente. De hecho, según entiendo, no existe el sufrimiento, tanto cuanto, sufre sólo aquel que no termina de comprender que, aquello que le causa sufrimiento, es simplemente una Prueba que debe ser superada).

(100): 107. Caracteres generales (de los Espíritus Buenos). - Predominio del espíritu sobre la materia: deseo del bien. Sus cualidades y su poder para practicar el bien se hallan en relación con el grado a que llegaron. Unos tienen ciencia, otros sabiduría y bondad. Los más adelantados aúnan el saber a las cualidades morales. No estando aún desmaterializados por completo, conservan más o menos, según su rango, las huellas de la existencia corporal, ora en la forma de expresarse, ora en sus hábitos, en lo que incluso vuelven a encontrarse algunas de sus manías. De otro modo serían Espíritus perfectos. Comprende a Dios y el infinito y disfrutan ya de la felicidad de los buenos. Son dichosos por el bien que hacen y por el mal que impiden. El amor que les une es para ellos fuente de una felicidad inefable, no alterada por la envidia ni por los remordimientos, como tampoco por ninguna de las malas pasiones que constituyen el suplicio de los Espíritus imperfectos; pero todos ellos tienen aún pruebas que soportar, hasta que hayan arribado a la perfección absoluta. En cuanto Espíritus, inspiran buenos pensamientos, apartan a los hombres de la senda del mal, protegen durante la vida a aquellos humanos que se hacen dignos de su protección, y neutralizan la influencia de los Espíritus imperfectos sobre las personas que no se complacen en sufrirla. Los que han encarnado son buenos y benévolos para con el prójimo, y no les mueve el orgullo, el egoísmo ni la ambición. No experimentan odio, rencor, envidia ni celos, y hacen el bien por el bien mismo. A este orden pertenecen los Espíritus que las creencias vulgares designan con los términos de genios buenos, genios protectores o Espíritus del bien. En tiempos de supersticiones e ignorancia se ha hecho de ellos las divinidades benéficas. (Interesante esta inferencia de Kardec acerca de las idolatrías que muchos hacen en relación con los Espíritus Buenos, quienes por sus bondades muchos llegan a convertirlos en dioses. He de aclarar que, cuando en los párrafos superiores hice referencia a la posibilidad de que los Espíritus Buenos pasen a engrosar las filas de los Espíritus malos, me refiero a los Espíritus Buenos que se encuentran encarnados, tanto cuanto, al estar revestidos de materialidad, las Pruebas manifestadas en las necesidades materiales pueden inclinarnos a hacer lo malo, con tal de satisfacer esas necesidades. El mejor ejemplo de esta triste realidad la podemos leer en 2 Samuel 11, en donde se nos narra el perverso crimen ejecutado por David -de Espíritu Bueno- simplemente por inclinarse a los deseos de la carne. De manera que, por muy buenos que sean nuestros Espíritus, si nos descuidamos podemos ejecutar acciones propias de los Espíritus malos, con altas probabilidades de reincidir frecuentemente, lo cual nos hundiría irremediablemente en las arenas movedizas de la base de la pirámide).

(102): 112. Caracteres generales (de los Espíritus Puros). - A estos Seres la influencia de la materia no los conturba. Superioridad intelectiva y moral absoluta, son las características distintivas que tienen con los Espíritus de los otros órdenes. Evidentemente pertenecen a la Primera y Única clase. Han recorrido todos los peldaños de la escala y se han despojado de la totalidad de las impurezas de la materia. Habiendo alcanzado el máximo de perfección de que es susceptible la criatura, no han de sufrir más pruebas ni expiaciones. Como no se hallan ya sujetos a la reencarnación en cuerpos perecederos, les corresponde la vida eterna en el seno de Dios. Gozan de una dicha inalterable, por cuanto no están sujetos a las necesidades ni a las vicisitudes de la vida material, pero esa felicidad no es en modo alguno la de una ociosidad monótona vivida en perpetua contemplación. Son los mensajeros y ministros de Dios, cuyas órdenes ejecutan para el mantenimiento de la armonía universal. Dirigen a todos los Espíritus que son inferiores a ellos, ayudándoles a perfeccionarse y asignándoles su misión. Asistir a los hombres en su desconsuelo, incitarlos al bien o a la expiación de las faltas que los alejan de la ventura suprema, es para ellos una grata labor. A veces son designados con los nombres de ángeles, arcángeles o serafines. Pueden los hombres entrar en comunicación con ellos, pero muy presuntuoso sería quien pretendiera tenerlos constantemente a su disposición.




Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo









 

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