domingo, 2 de abril de 2023

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte VII

LAS CAUSAS PRIMERAS – Libro I / Capítulo IV: PRINCIPIO VITAL

POR EL MOMENTO

Al inicio de este capítulo, Kardec diferencia entre seres orgánicos e inorgánicos. A ambos grupos les denomina seres porque ciertamente existen y son palpables, pero los diferencia por su capacidad de manifestar vida. Sin embargo, grandes iluminados han intuido que en cada cosa que ha sido creada existe un Espíritu experimentando alguna forma de vida. De allí que, Francisco de Asís acostumbraba a llamar hermanos hasta a las piedras que se encontraba en el camino. En lo particular, soy de la misma posición de Francisco de Asís, tanto cuanto estoy convencido de que, cuando nuestro Amoroso Padre Dios Pronunció El Fiat de La Creación, Su Sola Palabra le confirió a cada cosa creada un Espíritu, para que realizara las actividades propias para las cuales fue creada.

También tengo claro que, el Espíritu es lo que le otorga, a la cosa creada, de ‘intuición’ de la Existencia de Dios y de ‘inteligencia’, a fin de que tenga conciencia para distinguir entre el bien el mal. Evidentemente, una piedra no manifiesta vida y tampoco pareciera tener ‘intuición’ y mucho menos ‘inteligencia’. Sin embargo, suelo pensar que, la forma de vida que ‘escogió’ el Espíritu, que habita la piedra, ha sido la de permanecer perpetuamente ‘pasiva’ … ‘inerte’. Luego, cabe preguntarse: ¿Es esto posible? Pues no lo sé, pero lo que sí sé es que, tal y como se lo manifestó el Espíritu Superior a Kardec (88): “… ya sabéis vosotros que existen cosas que no es dado al hombre penetrar, … por el momento” y sólo nos queda esperar que llegue el momento de que aquello que desconocemos nos sea revelado.

Mientras, debemos conformarnos con aquello que, gracias a nuestro Amoroso Padre Dios, nos va siendo revelado, en atención a que ya estamos preparados para conocerlo, tal y como ocurre con lo que a Kardec se le dio para revelar, aunque sea con ciertas impresiciones, debido a que no resulta sencillo comunicar lo que resulta incomprensible para el cerebro humano … POR EL MOMENTO.

SE PARECEN, PERO NO SON IGUALES

Kardec hizo una pregunta cuya respuesta nos ayuda a esclarecer el porqué algunas cosas no nos es posible conocerlas:

(88):  74. ¿Podemos establecer un límite entre instinto e inteligencia, esto es, precisar dónde termina aquél y empieza ésta? – “No, pues a menudo se confunden. Pero se puede distinguir muy bien los actos que pertenecen al instinto de aquellos otros que corresponden a la inteligencia”. (Lo ‘esotérico’, lo que está oculto a los sentidos y a la ciencia, se torna difícil de entender porque en nuestros diccionarios las diferencias conceptuales entre algunas palabras llegan a ser tan sutiles que no logramos diferenciarlas. El mejor ejemplo de esto lo encontramos cuando tratamos de distinguir entre Alma y Espíritu, que conceptualmente parecen ser la misma cosa, pero en esencia no lo son, porque aunque tienen el mismo punto de origen, una es la expansión de la otra. Aparentemente, en los tiempos de Kardec la diferencia entre ‘instinto’ e ‘inteligencia’ eran muy sutiles, porque Allan preguntó sobre lo que diferenciaba a ambos conceptos, los cuales, tal y como lo aclaró el Espíritu Superior: “A MENUDO SE CONFUNDEN”. Resulta que, en los tiempos de Kardec se consideraba que ‘inteligencia’ -de ‘intellegere’: escoger entre varias alternativas- se conceptualizaba como la ‘capacidad de comprender o percibir’ y como ‘intuición’ se conceptualizaba como la ‘capacidad de percibir íntimamente una verdad o idea’, pues era lógico que se dificultara la sutil diferencia entre ambos conceptos, tanto cuanto ambos indicaban la ‘capacidad de percibir’. El mismo Espíritu Superior le indicó a Allan que para descubrir las sutiles diferencias era necesario DISTINGUIR LOS ACTOS -responsabilidades o tareas o funciones- QUE LE CORRESPONDEN A CADA FONEMA. Y este sencillo método de diferenciación es lo que el ‘hombre inteligente’ ha logrado aplicar para que hoy en día se puedan diferenciar muchos conceptos que otrora eran muy parecidos, conceptualmente hablando. Es así como, hoy en día sabemos que ‘intuición’ consiste en ‘percibir íntimamente una verdad o idea, como si la estuviera viendo’, mientras que ‘inteligencia consiste en ‘escoger la mejor alternativa entre varias’ y, aunque las diferencias conceptuales hoy en día son muy evidentes, aún podemos apreciar que, tanto la ‘intuición’ como la ‘inteligencia’, implican ‘escoger una verdad’, solo que para la ‘intuición’ esa verdad la tiene a la vista, mientras que para la ‘inteligencia’ le es necesario ‘escoger entre varias verdades’, haciendo uso del ‘razonamiento’. Este razonamiento, como lo aclara el Espíritu Superior, le otorga al hombre el Libre Albedrío).  

(88): 75. ¿Es exacto afirmar que las facultades instintivas disminuyen conforme van creciendo las facultades del intelecto? – “No. El instinto sigue existiendo, pero el hombre lo descuida. El instinto puede también inducir al bien. Casi siempre nos guía, y en ocasiones lo hace con más seguridad que la razón. No se extravía jamás”. (Para mí siempre ha sido evidente la importancia de leer entre líneas, a fin de descubrir ‘mensajes encriptados’ en la información que se me revela. Cuando leo alguna inconsistencia me detengo y me pregunto: “¿Qué quiso decir el escriba?”. En la oración compuesta de la respuesta a esta pregunta podemos apreciar cierta contradicción entre lo que nos revela el Espíritu Superior, porque no nos deja en claro si la ‘intuición’ es realmente certera o no. ¿CASI siempre nos guía? ¿No siempre nos guía bien? ¿En ocasiones lo hace con más seguridad que la razón? ¿A veces la razón es más certera? Pienso yo que, las respuestas a mis dudas las aclara el Espíritu Superior en la respuesta a la siguiente pregunta de Allan).

75 a. ¿Por qué la razón no es siempre una guía infalible? – “Sería infalible si no fuese falseada por una educación deficiente y por el orgullo y el egoísmo. El instinto no razona. La razón deja al hombre escoger, dándole el libre arbitrio”. (El Libre Albedrío es lo que hace que el hombre yerre en sus escogencias, porque es movido por el deseo y, cuando nuestros deseos son movidos por la carne, pues solemos ‘escoger’ lo que le hace daño al Espíritu. Siempre la ‘intuición’ nos guiará bien, aunque ella no razona, porque solo ve una verdad, la cual siempre pretende el bien del Espíritu. Pero la ‘intuición’ suele ser opacada por el razonamiento de la ‘inteligencia’, la cual siempre convence al cuerpo de escoger aquello que le es más apetecible, aunque vaya en detrimento del Espíritu, porque hace de aquello que desea una verdad, tanto cuanto satisface su materialidad. A medida que la ‘inteligencia’ es alimentada con el conocimiento de lo material, opaca con mayor intensidad a la ‘intuición’, haciendo que nos olvidemos de ella, por lo que quedamos a merced de la ‘inteligencia’, alimentada sólo con el conocimiento de lo material, que nos mueve a ‘escoger únicamente verdades materiales’. De allí que, se hace altamente imprescindible que alimentemos nuestra ‘inteligencia’ con el conocimiento de lo espiritual, si pretendemos crecer espiritualmente, para acercarnos a nuestro Amoroso Padre Dios. Si insisten en leer sólo lo concerniente al Reino Material no esperen alcanzar el Reino Espiritual).

 

 Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo







 

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