LAS CAUSAS
PRIMERAS – Libro I / Capítulo IV: PRINCIPIO VITAL
POR EL MOMENTO
Al inicio de este
capítulo, Kardec diferencia entre seres orgánicos e inorgánicos. A ambos grupos
les denomina seres porque ciertamente existen y son palpables, pero los
diferencia por su capacidad de manifestar vida. Sin embargo, grandes iluminados
han intuido que en cada cosa que ha sido creada existe un Espíritu
experimentando alguna forma de vida. De allí que, Francisco de Asís
acostumbraba a llamar hermanos hasta a las piedras que se encontraba en el
camino. En lo particular, soy de la misma posición de Francisco de Asís, tanto
cuanto estoy convencido de que, cuando nuestro Amoroso Padre Dios Pronunció El Fiat de La Creación, Su Sola Palabra le confirió
a cada cosa creada un Espíritu, para que realizara las actividades propias para
las cuales fue creada.
También tengo claro que, el Espíritu es lo que le otorga, a la cosa creada, de ‘intuición’ de la Existencia de Dios y
de ‘inteligencia’, a fin de que
tenga conciencia para distinguir entre el bien el mal. Evidentemente,
una piedra no manifiesta vida y tampoco pareciera tener ‘intuición’ y mucho
menos ‘inteligencia’. Sin embargo, suelo pensar que, la forma de vida que ‘escogió’
el Espíritu, que habita la piedra, ha sido la de permanecer perpetuamente ‘pasiva’
… ‘inerte’. Luego, cabe preguntarse: ¿Es esto posible? Pues no lo sé, pero lo
que sí sé es que, tal y como se lo manifestó el Espíritu Superior a Kardec (88):
“… ya sabéis vosotros que existen cosas que no es
dado al hombre penetrar, … por el momento” y sólo nos queda esperar que llegue el
momento de que aquello que desconocemos nos sea revelado.
Mientras, debemos
conformarnos con aquello que, gracias a nuestro Amoroso Padre Dios, nos va
siendo revelado, en atención a que ya estamos
preparados para conocerlo, tal y como ocurre con lo que a Kardec se
le dio para revelar, aunque sea con ciertas impresiciones, debido a que no resulta sencillo comunicar lo que resulta incomprensible
para el cerebro humano … POR EL MOMENTO.
SE PARECEN, PERO NO SON IGUALES
Kardec hizo una pregunta
cuya respuesta nos ayuda a esclarecer el porqué algunas cosas no nos es posible
conocerlas:
(88): 74. ¿Podemos establecer un límite entre
instinto e inteligencia, esto es, precisar dónde termina aquél y empieza ésta? –
“No, pues a menudo se
confunden. Pero se puede distinguir muy bien los actos que
pertenecen al instinto de aquellos otros que corresponden a la inteligencia”. (Lo ‘esotérico’, lo que está oculto a los sentidos y a la
ciencia, se torna difícil de entender porque en nuestros diccionarios las
diferencias conceptuales entre algunas palabras llegan a ser tan sutiles que no
logramos diferenciarlas. El mejor ejemplo de esto lo encontramos
cuando tratamos de distinguir entre Alma y Espíritu, que conceptualmente
parecen ser la misma cosa, pero en esencia no lo son, porque aunque tienen el
mismo punto de origen, una es la expansión de la otra. Aparentemente, en los
tiempos de Kardec la diferencia entre ‘instinto’ e ‘inteligencia’ eran muy
sutiles, porque Allan preguntó sobre lo que diferenciaba a ambos conceptos, los
cuales, tal y como lo aclaró el Espíritu Superior: “A MENUDO SE CONFUNDEN”.
Resulta que, en los tiempos de Kardec se consideraba que ‘inteligencia’ -de ‘intellegere’:
escoger entre varias alternativas- se conceptualizaba como la ‘capacidad de
comprender o percibir’ y como ‘intuición’ se conceptualizaba como la ‘capacidad
de percibir íntimamente una verdad o idea’, pues era lógico que se dificultara
la sutil diferencia entre ambos conceptos, tanto cuanto ambos indicaban la ‘capacidad
de percibir’. El mismo Espíritu Superior le indicó a
Allan que para descubrir las sutiles diferencias era necesario DISTINGUIR LOS
ACTOS -responsabilidades o tareas o funciones- QUE LE CORRESPONDEN A CADA
FONEMA. Y este sencillo método de diferenciación es lo que el ‘hombre
inteligente’ ha logrado aplicar para que hoy en día se puedan diferenciar
muchos conceptos que otrora eran muy parecidos, conceptualmente hablando. Es
así como, hoy en día sabemos que ‘intuición’ consiste en ‘percibir íntimamente una
verdad o idea, como si la estuviera viendo’, mientras que ‘inteligencia
consiste en ‘escoger la mejor alternativa entre varias’ y, aunque las
diferencias conceptuales hoy en día son muy evidentes, aún podemos apreciar que,
tanto la ‘intuición’ como la ‘inteligencia’,
implican ‘escoger una verdad’, solo que para la ‘intuición’ esa verdad la tiene
a la vista, mientras que para la ‘inteligencia’ le es necesario ‘escoger entre
varias verdades’, haciendo uso del ‘razonamiento’. Este razonamiento, como lo
aclara el Espíritu Superior, le otorga al hombre el Libre Albedrío).
(88): 75. ¿Es exacto
afirmar que las facultades instintivas disminuyen conforme van creciendo las
facultades del intelecto? – “No. El instinto sigue
existiendo, pero el hombre lo descuida. El instinto puede también
inducir al bien. Casi siempre nos guía, y en
ocasiones lo hace con más seguridad que la razón. No se extravía jamás”. (Para mí siempre ha sido
evidente la importancia de leer entre líneas, a fin
de descubrir ‘mensajes encriptados’ en la información que se me revela.
Cuando leo alguna inconsistencia me detengo y me pregunto: “¿Qué quiso decir el escriba?”. En la oración
compuesta de la respuesta a esta pregunta podemos apreciar
cierta contradicción entre lo que nos revela el Espíritu Superior, porque no
nos deja en claro si la ‘intuición’ es realmente certera o no. ¿CASI
siempre nos guía? ¿No siempre nos guía bien? ¿En ocasiones lo hace con más
seguridad que la razón? ¿A veces la razón es más certera? Pienso yo que, las respuestas a mis dudas las aclara el Espíritu Superior en
la respuesta a la siguiente pregunta de Allan).
75 a. ¿Por qué la razón
no es siempre una guía infalible? – “Sería infalible
si no fuese falseada por una educación deficiente y por el orgullo y el egoísmo.
El instinto no razona.
La razón deja al hombre escoger, dándole el libre
arbitrio”. (El Libre Albedrío es lo que
hace que el hombre yerre en sus escogencias, porque es movido por el deseo y,
cuando nuestros deseos son movidos por la carne, pues solemos ‘escoger’ lo que
le hace daño al Espíritu. Siempre la ‘intuición’ nos guiará bien, aunque
ella no razona, porque solo ve una verdad, la cual siempre pretende el bien del
Espíritu. Pero la ‘intuición’ suele ser opacada por
el razonamiento de la ‘inteligencia’, la cual siempre convence al cuerpo de
escoger aquello que le es más apetecible, aunque vaya en detrimento del
Espíritu, porque hace de aquello que desea una verdad, tanto cuanto
satisface su materialidad. A medida que la ‘inteligencia’
es alimentada con el conocimiento de lo material, opaca con mayor intensidad a
la ‘intuición’, haciendo que nos olvidemos de ella, por lo que
quedamos a merced de la ‘inteligencia’, alimentada sólo con el conocimiento de
lo material, que nos mueve a ‘escoger únicamente verdades materiales’. De allí
que, se hace altamente
imprescindible que alimentemos nuestra ‘inteligencia’ con el conocimiento de lo
espiritual, si pretendemos crecer espiritualmente, para acercarnos a nuestro
Amoroso Padre Dios. Si insisten en leer sólo lo concerniente al Reino
Material no esperen alcanzar el Reino Espiritual).
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
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