UNA ESCUELA EN EXTREMO EXIGENTE
En lo particular, en
atención a esta hermosa Revelación de los Espíritus Superiores, les confieso
que me siento muy orgulloso de haber aprehendido toda esta información, en la
presente vida y en la Escuela Tierra. Esto es porque, al ser la Tierra “de las más materiales y alejadas de la
Perfección”, pues me siento muy honrado de que se me haya motivado a
aprehender, lo que hoy en día conozco, porque eso significa que he logrado
adquirir todo este ‘conocimiento’ a pesar de mis apegos materiales y de mis ignorancias
iniciales. Haber llegado a este ‘conocimiento del Más Allá’,
habiendo comenzado extremadamente alejado de la ‘Perfección’ y con muchos
deseos de experiencias materiales, para mí es un gran motivo de orgullo, porque
logré ‘Perfeccionarme’ o por lo menos ‘Avanzar’ hacia la ‘Perfección’, en una
de las Escuelas más difíciles, en atención a lo alejado que nos colocamos de la
‘Perfección’ al revestirnos de materialidad terrenal.
Cuando
aceptamos ‘Encarnar’ en la Escuela Tierra, estamos aceptando Jugar con un Velo
puesto sobre nuestro Espíritu, que no nos permite recordar ni lo que realmente
somos, ni de dónde venimos y mucho menos lo que vinimos a hacer a este hermoso
Mundo. Además, al revestirnos de materialidad, en la
Escuela Tierra nuestra necesidad de lo material es en extremo arraigada, tan
arraigada que genera en nosotros un exagerado deseo por lo material, que nos
hace casi imposible desprendernos de lo material, hasta el punto de que muchos
atentan contra la vida de sus hermanos, con tal de apropiarse de las cosas materiales
que otros poseen.
Aprender en la
Escuela Tierra no es nada sencillo, porque las experiencias materiales son tan
embriagantes que, en vez de ‘Perfeccionarnos’, nos alejan cada vez más de la
‘Perfección’, porque nos aferran a lo material, alejándonos de lo espiritual.
Si nunca probamos alcohol, es probable que nunca nos alcoholicemos. Si nunca
tenemos sexo, es probable que jamás nos enamoremos. Pero
aquel que no se ha enamorado no sabe lo que es vivir. Y aquel que deja de
experimentar algunas cosas es probable que nunca aprenda nada. ¡Qué
difícil es avanzar espiritualmente en un Mundo que a cada rato me grita que lo
ame más a él que a Dios!!! ¿Cómo recordar que Dios Existe mientras tenemos sexo
o cuando estamos en una fiesta, tomando alcohol y comiendo a nuestras anchas?
EVITANDO LOS APEGOS
Nada sencillo ¿verdad?
Por eso me siento muy orgulloso de haber escogido la Escuela Tierra para
‘Perfeccionarme’, porque pese a lo difícil que es ‘Perfeccionarse’ en la
Escuela Tierra, pues aquí estoy, con cierto conocimiento acerca de nuestro
Amoroso Padre Dios y de todo aquello que Le Concierne y además compartiéndolo
con ustedes, lo cual creo es la Misión de todos los Espíritus: AYUDAR A LOS DEMÁS A PERFECCIONARSE.
En cuanto mis apegos
materiales, todavía tengo muchos, pero los considero realmente controlados, por
lo que les puedo afirmar que estoy alejado del vicio. Nada fácil, pero, hoy en
día me da igual si tengo sexo o no, me da lo mismo una arepa rellena de queso
que rellena de bacalao a la vinagreta, me es indistinto tomarme un buen vino
oporto que un sencillo merlot, … Y claro que, me encantaría tener sexo todos
los días con una hermosa mujer y ciertamente prefiero ricos manjares y costosos
vinos a los que hoy en día acostumbro, pero siempre tengo
presente que, lo más importante es La Voluntad de mi Amoroso Padre Dios, la
cual Es que me haga lo más parecido a Él, por lo que debo evitar aferrarme a
las cosas materiales, que me alejan de lo espiritual.
¿Que le huyo al sexo?,
¡claro que no!, pero si evito aferrarme al pasajero gusto que me proporciona,
por lo que consecuentemente no lo procuro, aunque me encanta experimentarlo. De
manera que, si llego a encontrarme con alguien que quiera tener sexo conmigo y
realmente me incite al sexo, pues ciertamente me permitiré vivir esa
experiencia -una vez más-, pero consciente de que ese placer es pasajero,
mientras que el gozo de Amar a Dios sobre todas las cosas, nunca pasa. El sexo es para la carne. El Conocimiento de Dios es para el
Espíritu. Entre los dos, prefiero el Conocimiento de Dios que el complacer
a la carne. Sendas inferencias les aplico a mis deseos por grandes manjares y
exquisitos vinos. De manera que, les acabo de dejar mi secreto para vivir sin dejar de vivir: AMAR A DIOS SOBRE
TODAS LAS COSAS. Si amas a Dios sobre
todas las cosas, jamás te enviciarás de tus experiencias terrenas.
Este es un secreto a gritos, porque nos fue Revelado hace miles de años, pero
que tristemente muy pocos comprenden.
Procurando estar despierto
Aunque ustedes no lo
crean, me cuesta un poco hablar de mis ‘avances’, porque siento que ofendo a
algunos que no han logrado ‘avanzar’, tanto cuanto pareciera que nuestro
Amoroso Padre Dios Se Muestra más Espléndido conmigo que con los demás y,
debido a Su Generosidad, he logrado llegar hasta aquí, casi ileso. ¡Nada más
lejos de la verdad!!!
Hablo de mis ‘avances’ justamente
porque, a pesar de que he sufrido muchas de las malas experiencias que cada uno
de ustedes han sufrido, yo he logrado ‘avanzar’, lo cual quiere decir que
ustedes también pueden hacerlo y lo único que tienen que hacer es ‘Despertarse’,
para valorar cada experiencia de vida conforme al aprendizaje que de ellas puedan
obtener. Los que están verdaderamente ‘Despiertos’,
logran apreciar cada experiencia -buena o mala- como una oportunidad para
crecer. Los que insisten en seguir dormidos, abusan de las buenas
experiencias y las desbaratan, haciéndolas perder su verdadero valor, y sufren
con las malas experiencias, evitando aprender lo que deberían aprender de esa
experiencia, que también forma parte de la vida.
Aunque a muchos les
cueste creerlo, nuestro Amoroso Padre Dios nos ama a
todos por igual, tanto a los buenos como a los malos, pero en los buenos suele
ser más evidente Su Amor, tanto cuanto el bueno está procurando estar más cerca
de Dios. Esta hermosa realidad se las explicaré, a falta de un mejor
método, con mis propias experiencias de vida, para que les quede claro que, si
ustedes no lo han logrado, es porque no han querido ‘Despertar’.
Estoy absolutamente
convencido que lo que me diferencia de la mayoría de ustedes es que, desde muy
niño, he estado ‘Despierto’, en casi todas mis experiencias de vida -buenas o
malas-. También les aseguro que, desde niño he estado ‘Despierto’, no porque
nuestro Amoroso Padre Dios Sea Más Generoso Conmigo y me Provea de mejor
Sabiduría que la de otros, sino que, el Conocimiento Aprehendido en vidas
pasadas, me ha mantenido ‘Despierto’, desde mi niñez, con ciertos períodos de somnolencia,
propios de nuestros apegos materiales. De allí que, es concluyente que el escaso crecimiento espiritual, que muchos de ustedes
suelen presentar, es el producto de sus apegos materiales, que no les permiten ‘Despertar’.
EXPERIENCIAS DE VIDA
Mi hermoso papá vivió parte
de su juventud en el campo. Mi hermoso abuelo tenía por nombre “Severo”, nombre
al cual le hacía honor, motivo por el cual, la infancia de mi papá fue algo
dura. Luego, muy pocos, de los que hayan vivido en
los tiempos de mi papá, pueden decir que contaron con un papá amoroso y
compasivo, puesto que lo propio de aquellos tiempos eran los padres ‘severos’.
Ocurrió que, quizás impulsado por la dureza del campo y de la crianza recibida,
cuando mi papá superó su adolescencia, decidió trasladarse a la capital, para
culminar sus estudios medios y superiores. Mi papá, a diferencia de muchos de sus
paisanos, optó por ‘avanzar’, procurando una vida mejor. Con el paso de los
años, pese a su dura crianza, mi papá nunca se olvidó de sus progenitores, y
siempre estuvo pendientes de ellos -económicamente- y los visitaba cada dos
años, durante sus vacaciones laborales.
Según manifiestan los
psicólogos, el carácter de una persona se forma
desde su infancia. Evidentemente, al recibir una educación algo ‘severa’
de su papá, pues mi papá no podía ser algo ‘severo’ conmigo y con mis hermanos,
puesto que fue lo que aprendió, acerca de educar a los hijos. No obstante, mis
hermanos y yo, recibimos un plus que las experiencias de vida le agregaron al
carácter de mi papá, puesto que, al haberse esforzado por adquirir aprendizaje ‘formal’,
pues procuró que, tanto mis hermanos como yo, nos esforzáramos por ‘avanzar’ en
la ‘educación formal’.
No es por alabarme, pero,
de cinco hijos que constituíamos, el primer grupo familiar que mi papá fundó,
yo fui el único que logró graduarse en la Universidad, no porque yo fuera más
inteligente que mis otros hermanos, ni porque mis padres nos hayan tratado
diferente a unos de otros, sino porque simplemente, al estar ‘Despierto’, yo
comprendí la importancia de aquello que mi papá procuraba para mi bien. Aunque
ustedes no lo crean, mis otros hermanos muchas veces manifestaron que mi papá
no los quería porque los obligaba a estudiar.
Ahora bien, si bien es
cierto que mi papá nos trataba a todos por igual, mis otros hermanos a veces me
veían con cierto recelo, porque mi papá y yo éramos muy cercanos. Aquí es en donde quiero que comprendan lo que les quiero
enseñar: MI PAPÁ Y YO ÉRAMOS MUY CERCANOS PORQUE YO ME ACERCABA A ÉL.
Al estar ‘Despierto’, desde muy niño, yo comprendía el carácter de mi papá y
aceptaba con amor sus correcciones, las cuales a veces ejecutaba con la vara. Por
eso no me costaba acercarme a él y abrazarlo o hacerle preguntas o pedirle
algún apoyo. ¡Yo sabía que era mi papá y que me amaba, pese a su carácter ‘severo’!!!
De niños, mis hermanos
veían en el carácter de mi papá a una mala persona, por lo que les costaba
acercarse a él y dejarse ‘someter’, para ser guiados al ‘conocimiento’. Gracias
a nuestro Amoroso Padre Dios, con el paso de los años, mis hermanos lograron
comprender que mi papá lo que deseaba para ellos era el bien y entonces
comprendieron que sí los amaba, lo que los motivó a acercarse a él y pudieron
disfrutar de aquello que yo disfruté desde mi niñez: ¡La hermosa cercanía de un
papá amoroso, aunque ‘severo’!!! Con el paso de los años, mis amados hermanos
comprendieron que los que se alejaban del amor de mi papá eran ellos, por lo
que eran ellos los que tenían que acercarse.
NO ES DIOS QUIEN SE ALEJA
Como el carácter se forma
desde niño, yo no me pude escapar a esta realidad existencial y, evidentemente,
no pude evitar ser algo ‘severo’ con mis amadas hijas, a quienes procuré educar
para que sean mujeres de bien y excelentes profesionales, lo cual, gracias a
nuestro Amoroso Padre Dios, puedo asegurar que logré, aunque con las heridas
propias de la dura batalla de la educación de los hijos. Un papá consciente de su responsabilidad al educar, no debe
escatimar la corrección con la vara, si pretende evitar que sus hijos conozcan
el infierno. Aunque ciertamente hice poco uso de la vara, no escatimé
el uso del ‘carácter severo’, lo que hizo que una de mis hijas se alejara bastante
de mí.
Ahora bien, no estoy muy
seguro de que mi amada hija se haya alejado de mí por mi ‘carácter severo’,
tanto cuanto también se ha alejado mucho de su mamá, quien siempre ha sido de
carácter amoroso -nunca severo- con nuestras hijas. Esto me hace inferir que,
el alejarse de una de mis amadas hijas es el resultado de una decisión
particular de alejarse, sin motivo alguno o por algún extraño motivo, que ella
solo conoce. Aunque a veces pienso que ni siquiera ella sabe el por qué se
aleja de todos aquellos que la aman y le procuran el bien, porque también se
aleja de su hermana.
Y les explico, no es que
ella se aleje físicamente, tanto cuanto vive con nosotros, pero no permite que nos
acerquemos a ella, para manifestarle amor. Este es el ejemplo más evidente de
nuestra relación con Dios: ¡SOMOS NOSOTROS LOS QUE
NO NOS DEJAMOS AMAR POR DIOS!!! Nuestro Amoroso Padre Dios Siempre Está
Presente en nuestras vidas, pero no lo podemos experimentar, porque no nos
dejamos amar. ¡No Es Dios Quien se aleja!!! ¡Somos
nosotros los que nos alejamos de Él!!! Y, consecuentemente, somos
nosotros los que debemos acercarnos a Él, si queremos disfrutar de Sus Tiernas
Caricias y Generosas Dádivas de Amor.
Al estar ‘Despierto’, seguramente
por mis experiencias de vidas pasadas, desde muy niño yo comencé a relacionar a
mi amado papá con nuestro Amoroso Padre Dios. Entonces comprendí que era yo el que tenía que acercarme a Dios,
puesto que Él nunca se apartó de mí. ¡Siempre he sido yo el que se
aleja!!! Él siempre está allí, como mi papá, esperando que nos acerquemos a Él,
para Manifestarnos Su Amor, así como estoy yo, respecto a mi amada hija, de
quien espero cada día que se acerque a mí, para manifestarle mi amor.
Así como a nuestro
Amoroso Padre Dios, a mí no me queda de otra que aguardar a que mi amada hija ‘Despierte’
y se ‘deslastre’ de esos ‘falsos rencores’, que pareciera guardar hacia
aquellos que le amamos. Si lo meditan con profundidad existencial, se
percatarán que esto es lo que ocurre con las relaciones, que muchos de ustedes,
tienen con nuestro Amoroso Padre Dios. Muchos de
ustedes guardan ‘rencores mal fundamentados’ en sus relaciones de vida con
nuestro Amoroso Padre Dios. Y estos ‘falsos rencores’ no les
permiten acercarse a nuestro Amoroso Padre Dios y a Él no le queda de otra que
esperar a que ustedes se ‘deslastren’ de esos ‘falsos rencores’ y se acerquen a
Él, conscientes de sus ‘Dignidades de Hijos’, permitiéndose ser amados, como
nuestro Amoroso Padre Dios Ha Querido Hacer desde el mismo momento en que nos
engendró.
Y les aclaro que, con lo
de ‘falsos rencores’ me refiero al hecho que, todo padre está obligado a
corregir a sus hijos, a veces duramente, para evitar que el hijo se desvíe del Buen
Camino, escudándose en el amor que sus padres le manifiestan. Estas duras correcciones suelen hacer suponer al hijo que su
papá no lo ama, porque no logra comprender que, las duras correcciones son por su
bien, a fin de hacer de ellos buenas personas, que respeten a sus cercanos y
que procuren acercarse a Dios. Entonces el hijo se aleja del padre,
para evitar las duras correcciones y, a veces, se aleja tanto que después le
cuesta retornar al amor de sus padres. Esto se debe
al rencor -resentimiento hacia una persona- fundamentado en las duras
correcciones, por no comprender que éstas son por su bien.
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
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