lunes, 17 de abril de 2023

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte XII

MUNDO ESPÍRITA O DE LOS ESPÍRITUS – Libro II / Capítulo III: RETORNO DE LA VIDA CORPÓREA A LA VIDA ESPIRITUAL /

Habiendo hecho una lectura, a vuelo de pájaro, del presente capítulo, logro discernir que las dudas de Kardec se corresponden con el desconocimiento generalizado de lo que realmente ocurre en el Más Allá, desconocimiento que en nuestros tiempos son menos pronunciados, en atención a lo Revelado por Kardec, lo cual muchos han logrado comprender y aceptar, además de escribir al respecto.

Lo primero que logro apreciar, en el presente capítulo, es la confusión que aún mantiene Allan, acerca de las sutiles diferencias entre el Alma y el Espíritu, la cual es una confusión que muchos aún tienen en nuestros tiempos. Para mí es altamente interesante observar que los Espíritus Superiores parecen aceptar la confusión de Kardec y no tratan de aclarársela, sino que simplemente parecieran aceptar tal confusión, incluso cuando le conversan a Allan al respecto. Este respetuoso comportamiento probablemente tiene su fundamento en la necesaria concordia -estar de acuerdo- que debe existir a la hora de dilucidar temas que tienen que ver más con la fe que con la ciencia.

(119): 150 a. ¿Cómo comprueba el alma su individualidad, puesto que ya no tiene cuerpo material? – “Posee todavía un fluido que le es propio, que toma de la atmósfera de su planeta y que tiene la apariencia de su última encarnación: su periespíritu”. (Pese que he leído varias veces la palabra ‘Periespíritu’, en este libro, es ahora que vengo comprendiendo que el ‘Periespíritu’ es lo que frecuentemente suelo denominar ‘Esencia Terrenal’, aunque a veces denomino ‘Ego’ o ‘Persona’. Esto es un buen ejemplo de lo que, en varias ocasiones, le comentaron a Kardec los Espíritus Superiores, acerca de lo complicado que suele ser el ponernos de acuerdo acerca del nombre que le damos a algunas cosas. También es un buen ejemplo de que, al igual que ustedes, yo también sigo aprendiendo, tanto cuanto, si comprendemos la etimología de la palabra ‘Periespíritu’, ésta se ajusta mejor para significar lo que es la ‘Esencia Terrenal’ o el ‘Ego’ o la ‘Persona’, porque ‘Periespíritu’ significa ‘aquello que rodea o envuelve al Espíritu’, lo cual físicamente, si se quiere, es Verdad. No obstante, me perdonan si sigo denominando, a aquello que rodea o envuelve al Espíritu, ‘Esencia Terrenal’, en atención a que gracias a esa Esencia es que el Espíritu puede tener experiencias Terrenales. Evidentemente, al partir al Más Allá, el ‘Periespíritu’ continúa acompañando al Espíritu, porque forma parte del Espíritu. Además, el ‘Periespíritu’ individualiza a cada Espíritu, en el Más Alla´, si se quiere físicamente, debido al barro que lo recubre, producto de las experiencias vividas en la Tierra).

(120): 153 a. ¿No sería más exacto denominar vida eterna a la de los Espíritus puros, aquellos que, habiendo alcanzado la suma perfección, no han de sufrir más pruebas? – “Esa es más bien la dicha eterna. Pero se trata de una cuestión de palabras. Llamad a las cosas como mejor os plazca, con tal que os entendáis”. (Es lo que les he venido comentando, los Espíritus Superiores procurarán siempre estar de acuerdo con lo que nosotros comprendemos, para evitar entrar en discusiones argüidas, que pudieran degenerar en el aburrimiento y posterior pérdida de interés del entrevistador. En este sentido, los Espíritus Superiores aceptan que nosotros les demos los nombres que queramos a las cosas, siempre y cuando nos comprendamos. De hecho, los Espíritus Superiores aceptan que Kardec hable de la ‘Eternidad de los Espíritus’ pese a que realmente no son ‘Eternos’, puesto que no existen desde siempre y pudieran tener un final, si Dios así lo Decidiera).  

Seguidamente, Kardec realiza preguntas acerca de lo que ocurre al momento de lo que denominamos ‘muerte’ y los Espíritus Superiores denominan ‘Transición’, en atención a que es lo que realmente ocurre, según lo experimentan los Espíritus. Los Espíritus Superiores le aclaran a Allan que, la ‘muerte’ se experimenta de manera diferente, según el comportamiento que en vida se hayan tenido frente a las Pruebas, pero que, en todo caso, la muerte es para el Espíritu motivo de gozo, tanto cuanto se está liberando del peso de lo corpóreo.    

(122): 158. El ejemplo de la oruga, que primero se arrastra por la tierra y después se enclaustra en su crisálida, en estado de muerte aparente, para renacer con una brillante existencia, ¿puede darnos una idea de la vida terrenal, luego la tumba y por última nuestra nueva existencia? – “Una idea aproximada. La comparación es buena, pero no habría que tomarla al pie de la letra, como con frecuencia hacéis”. (La única forma que tenemos de medio comprender el Más Allá es haciendo uso de nuestra imaginación, a los fines de relacionar en 3D aquello que supera la Tercera Dimensión. No obstante, por muy buena que sea nuestra imaginación, los Espíritus Superiores nos recomiendan que evitemos aceptar como una ‘Verdad Plena’ aquello que nos imaginamos, porque pudiéramos quedarnos cortos, en atención a que imaginamos en 3D. De allí que, frecuentemente les exhorto a leer, analizar y profundizar todo aquello que encuentren referido a nuestro Amoroso Padre Dios y las Hermosas Implicaciones de Su Existencia, incluso lo que les escribo, tanto cuanto es muy probable que me quede corto con mis exégesis. Tomás de Aquino, por ejemplo, al experimentar en éxtasis una Visión del Más Allá, concluyó que, todo lo que había escrito en su Suma de Teología era “pura paja”, al comparar lo que escribió con lo que vio. Ahora bien, si para muchos de ustedes, la Suma de Teología de Tomás de Aquino es casi imposible de comprender, pues imagínense lo imposible que ha de ser comprender o imaginarse la Verdad Plena de lo que realmente Es el Más Allá. De manera que, NUNCA HAY QUE TOMAR AL PIE DE LA LETRA LO QUE LEEMOS ACERCA DEL MÁS ALLÁ, sino que siempre debemos someterlo al nuestro escrutinio, procurando pedirle a nuestro Amoroso Padre Dios la Asistencia de Su Sabiduría, antes de realizar la titánica tarea de comprender lo incomprensible).

(124): 164. ¿Todos los Espíritus experimentan en el mismo grado y durante un lapso idéntico la turbación que sigue a la separación del alma y el cuerpo? – “No, ello depende de su elevación. El que está ya purificado vuelve en sí casi inmediatamente, porque se ha desprendido de la materia durante la vida del cuerpo, al paso que el hombre carnal, cuya conciencia no es pura, conserva durante mucho más tiempo la impresión de esa materia”. (La ‘Turbación’ es el ‘estado de animo de una persona que no sabe que hacer o decir, en atención a que se encuentra alterada -mental o afectivamente-, lo que le provoca la pérdida de la tranquilidad y le suscita inquietudes, angustias o desconfianza en lo que puede acontecer’. La ‘Turbación’ suele ocurrir más frecuentemente, después de experimentar algún evento traumático -algún golpe, pérdida de algún ser querido, consumo de alguna sustancia psicotrópica-. En atención a esto último, es posible que, para aquellos Espíritus que se han ‘enviciado’ de lo material, la ‘Turbación’, producida por la muerte, dure mucho más tiempo debido a que se encuentran bajo los efectos de los placeres carnales, que les impiden aceptar la realidad de la ‘Transición’, que les separa de lo material).

165. El conocimiento del Espiritismo ¿ejerce influencia sobre la duración más o menos prolongada de la turbación? – “Una influencia muy grande, por cuanto el Espíritu comprende de antemano su situación. Pero, lo que más influye es la práctica del bien y la conciencia pura”. (En lo particular, cuando veo alguna sesión espiritista, en la cual logran hacer conexión con un Espíritu que se torna violento, pienso que es posible que se trate de un Espíritu Imperfecto -que no ha procurado la ‘Perfección’- que no desea hacer la ‘Transición’, porque desea seguir experimentando los placeres de la carne, aunque sea en un cuerpo que no le pertenece. También pienso que pudiera tratarse de Espíritus Imperfectos que, “conociendo de antemano su situación”, deciden no hacer la ‘Transición’ por temor a tener que Reencarnar y experimentar, en la otra vida, el consecuente Karma de sus malas acciones. Estos son los Espíritus que, en atención a su aturdimiento, no logran ver La Luz que les conducirá al Más Allá, o simplemente deciden ignorarla. Claro que, siempre he tenido la duda de que un Espíritu pueda alejarse, de La Luz que le conduce al Más Allá, por mucho tiempo, pero como he sabido de Espíritus que parecieran tener mucho tiempo rondando la tierra, evitando la Reencarnación. Quizás por esto, según le comentan los Espíritus Superiores a Kardec, el tiempo de la ‘Transición’ suele variar, para cada Espíritu, desde ‘inmediatamente’ hasta el transcurso de meses o quizás años. Al parecer, el ‘Tiempo de Turbación’ depende del ‘Nivel de Perfección’ alcanzado durante la vida que ha precedido a cada muerte. De allí que, a mayor ‘Perfección’ menor ‘Tiempo de Turbación’).


Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo




 

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