martes, 9 de abril de 2024

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte LXXXV

LXXXV.LEYES MORALES – Libro III / Capítulo XI: LEY DE JUSTICIA, AMOR Y CARIDAD / Parte II

LA CARIDAD Y EL AMOR   

Frecuentemente se suelen confundir los conceptos de ‘caridad’ y el ‘amor’, pero resulta que, la primera es la manifestación de la segunda. Si yo siento verdadero ‘amor filial’ por todos mis Hermanos -Espíritus- evidentemente estaré siempre pendientes de asistirles, proveerles, … servirles, simplemente porque son mis Hermanos y deseo para ellos lo mejor, incluso por encima de mis propias necesidades. Y me refiero al ‘amor filial o familiar’, que se diferencia abismalmente del ‘amor erótico’, el cual es meramente carnal.

Así pues, el ‘amor filial’ es el reconocimiento de que, en cada cosa creada, se encuentra un Hermano, Hijo de nuestro Amoroso Padre Dios, por quien debo preocuparme y asistirle según mis posibilidades y en atención a sus necesidades. Esto es que, es preciso que siempre mantenga presente que, NO SE TRATA DE DARLES EL PAN SINO DE ENSEÑARLES A HACERLO, porque asistir a un Hermano proveyéndole de todo lo que necesita y no moverlo a que se esfuerce por ‘Progresar’ y lograr su propio sustento, es hacerles un daño enorme, en vez de un pequeño bien.

Al respecto, creo que la disertación de Kardec nos ayuda a comprender estos dos conceptos:

(381): «Amor y caridad son complementos de la ley de justicia, porque amar al prójimo es hacerle todo el bien que nos sea posible y que querríamos que se nos hiciese a nosotros mismos. Tal el sentido de las palabras de Jesús: “Amaos los unos a los otros como hermanos”. Según Jesús, la caridad no se limita a la limosna. Abarca todas las relaciones que con nuestros semejantes tenemos, ya sean ellos inferiores a nosotros, nuestros iguales o superiores. La caridad nos ordena ser indulgentes, porque también nosotros necesitamos la indulgencia de los demás. Nos prohíbe humillar a las víctimas del infortunio, contrariamente a lo que con sobrada frecuencia se hace. Preséntesenos una persona acaudalada y le dispensaremos mil consideraciones y atenciones. Si es pobre, en cambio, no parece que tengamos necesidad de incomodarnos por ella. Por el contrario, cuanto más deplorable sea la situación de una persona, tanto más debemos cuidar de no agregar la humillación a su desgracia. El hombre bueno de veras trata de elevar al inferior a sus propios ojos, acortando la distancia existente entre ambos». (Y he aquí la clave: LA CARIDAD PARA CON NUESTROS HERMANOS DEBE MOVERNOS A AYUDARLOS A ‘PROGRESAR’, no simplemente darles la limosna de aquello que nos sobra. De hecho, darles alimentos sólo para el cuerpo muchas veces frena el desarrollo de esos hermanos nuestros que han caído en el infortunio, porque con seguridad les será más cómodo vivir en la indigencia y esperando que los demás nos compadezcamos de ellos y los alimentemos, como si fueran simples animales. Muchos de los que viven en la indigencia portan Espíritus altamente ignorantes, quizás de algún animal que logró ‘Ascender’ a la escala de humanos, por lo que debemos esforzarnos por ayudarles a ‘Progresar’, aprovechando su recién estrenada condición de humanos. Si les facilitamos mucho su existencia, sin ayudarlos a esforzarse por ‘Progresar’, les estaremos haciendo mucho daño espiritual. Algunos otros, han elegido Reencarnar en la indigencia para ‘Aprender’ algunas cosas de esas Experiencias, como el sufrir la situación de vida de aquellos de quienes quizás abusó en vidas pasadas o para demostrar que, con pocos recursos, siempre es posible vivir y ser agradecidos con Dios por las Experiencias de Vida que les evite apegarse mucho a las cosas materiales. Francisco de Asís acostumbraba a decir: “YO NECESITO POCAS COSAS Y LAS POCAS QUE NECESITO LAS NECESITO MUY POCO”. Ocurre entonces que, si nos acostumbramos a asistir a nuestros Hermanos en sus necesidades materiales, pero olvidándonos de considerar la causa de su indigencia, quizás les estemos haciendo un gran mal en vez de un pequeño bien).

AMAR A NUESTROS ENEMIGOS

Nuestro Amado Yeshuá nos exhorta: «Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen» -Mateo 5:43-44- y la gran Teresa de Calcuta, cuando se le preguntó hasta dónde debemos amar a nuestros enemigos, ella hermosamente respondió: «Hasta que duela y mientras más duela mejor». ¿Difícil verdad? El caso es que, si no logramos comprender y aceptar que, dentro de aquel que consideramos nuestro enemigo, se encuentra un Hermano nuestro -Espíritu- clamando por ayuda, pues evidentemente se nos imposibilitará aceptar la verdad de estas exhortaciones.

Como a mi también me cuesta aceptar “Amar a aquellos que tratan de hacerme daño” yo suelo pensar que, en atención a que en los tiempos de nuestro Amado Yeshuá la palabra ‘Amor’ no solía utilizarse con mucha ligereza, lo que realmente quiso decir es: “NO ODIES A TUS ENEMIGOS, PORQUE EL ODIO TE HACE MÁS DAÑO A TI QUE A ELLOS”. Esto lo infiero porque, aunque sé que seguir las Reglas de El Gran Juego muchas veces es complicadísimo, pero aún así debemos cumplirlas, si realmente pretendemos ‘Progresar a los Niveles Superiores de Consciencia’, pues tampoco me caigo a coba pretendiendo amar a quien, según mi entender, no lo merece. De hecho, considero que darle amor a aquel que pretende hacerme daño sería como premiar su maldad, lo cual considero que no es Justo. No obstante, es preciso que, por lo menos, NO LO ODIE, ni pretenda hacerle algún mal y dejar en las Manos de mi Padre Dios el que Juzgue y Decida lo que corresponde.

(381): 887. También ha dicho Jesús: “Amad a vuestros enemigos”. Ahora bien, el amor a nuestros enemigos ¿no contraría nuestras naturales tendencias, y la enemistad no proviene acaso de la falta de simpatía entre los Espíritus? – “Claro está que no podemos profesar a nuestros enemigos un amor tierno y apasionado. No es lo que Él quiso decir. «Amar a nuestros enemigos» significa perdonarlos y volverles bien por mal. De esta manera nos hacemos superiores a ellos. En cambio, con la venganza nos colocaríamos por debajo de su nivel”. (Así se complica menos La Regla, tanto cuanto, si bien es cierto que no me es posible amar a mis enemigos, siempre me es posible ayudarles en algunas de sus necesidades, sobre todo en aquellas que le pudieran ayudar a ‘Progresar Espiritualmente’. Y digo “algunas” porque, es muy probable que muchas de sus necesidades sean la consecuencia -Karma- de sus malas acciones, por lo que consecuentemente, al ayudarles a solventar esas necesidades, quizás no les esté ayudando a ’Progresar Espiritualmente’. De lo anterior se concluye que, es preciso evaluar bien el amor que por Regla debemos ofrecerle a aquellos que se han dado la tarea de incomodarnos porque, si bien es cierto que son Hermanos nuestros -Espíritus- también es cierto que nuestra ‘Misión de Amor’ es ayudarles a ‘Progresar Espiritualmente’ y premiándoles sus maldades, ofreciéndoles amor, sería como decirles que está bien que se comporten mal, lo cual ciertamente no les movería a ‘Progresar’, porque no reconocerían sus malas acciones como tales, para proceder a cambiar).

AMOR FRATERNO

La palabra ‘fraterno’ viene del latín ‘fraternus’, cuyos componentes léxicos son: ‘frater’, que significa ‘hermano’ y el sufijo ‘eno’, que significa ‘pertenencia’, por lo que podemos concluir que fraterno’ significa: ‘perteneciente o relativo a hermanos. Este es el amor que debería imperar entre todos los Espíritus, sea cual sea la forma en la cual se haya Encarnado’, tanto cuanto todos somos ‘Hijos de Dios’ y consecuentemente ‘Hermanos’. No obstante, son variadas las causas por las cuales se nos dificulta ‘Amarnos como Hermanos’.

La primera de estás causas es que a todos nos cuesta comprender y mucho más aceptar que somos Espíritus, Hijos de un Mismo Padre, Quien nos materializó para que ‘Crezcamos en el Conocimiento de Dios’ y nos ‘Acerquemos a Él’. Así como la primera causa, las otras causas son la consecuencia del Velo que se nos coloca antes de Reencarnar, que nos hace olvidar, además de que somos Hermanos, los motivos por los cuales hemos Reencarnado en esa familia, con esos amigos, … bajo esas condiciones de vida, que muchas veces significan ‘Experiencias de Vida’ poco alentadoras, que de alguna forma o manera parecieran movernos al odio, en vez de movernos al amor.

Sin embargo, la presencia de tan oscuro Velo no justifica el mal trato que muchos suelen propinar sobre otros, incluso llegando algunos a asesinar. Esto es porque, a estás alturas de la historia de la humanidad, no se justifica que muchos se hayan humanizado tan poco y que se hayan mantenidos incólumes en su ignorancia. Es decir, a estás alturas de la historia de la humanidad, ya todos deberíamos tener en claro que somos Espíritus, Hijos de un Mismo Padre, y que deberíamos ‘Amarnos con Amor Fraternal’.

(383): 891. Puesto que el amor fraterno debería ser natural, ¿por qué hay padres que aborrecen a sus hijos, y esto muchas veces desde el nacimiento? – “En ocasiones se trata de una prueba escogida por el Espíritu del hijo, o puede ser una expiación si él a su vez fue mal padre o mala madre, o mal hijo, en una vida anterior. En todos los casos, los malos padres sólo pueden estar animados por un Espíritu malo que trata de poner trabas al del hijo a fin de que éste caiga vencido bajo la prueba que eligió. Pero esa violación de las leyes de la Naturaleza no quedará impune, y el Espíritu del hijo será recompensado por los obstáculos que haya superado”. (Así pues, si los hijos que tienen malos padres se detuvieran a meditar que ellos mismos ‘Escogieron’ esos malos padres antes de nacer, entonces se les facilitaría un tanto más el soportarlos y quizás hasta logren esforzarse por amarlos a pesar de sus malos tratos, tal y como lo sugieren los Espíritus Superiores en la respuesta a la pregunta 887: “… «Amar a nuestros enemigos» significa perdonarlos y volverles bien por mal. De esta manera nos hacemos superiores a ellos. En cambio, con la venganza nos colocaríamos por debajo de su nivel”. Y no es que los padres malos realmente sean los enemigos del hijo, sino que ese hijo los pidió así, en la ‘Planificación de Almas’, antes de Reencarnar, ya sea para superar alguna Prueba -combatir el odio, la soberbia, la ira, …- o para cancelar algún Karma, consecuencia de haber sido malos padres o malos hijos, en alguna o algunas vidas pasadas).

(384): 892. Cuando los padres tienen hijos que les causan pesares, ¿no son excusables por no prodigarles la ternura que hubieran tenido con ellos en caso contrario? – “No, por cuanto es una carga que les ha sido confiada y su misión consiste en realizar todos los esfuerzos para reconducirlos al bien. Pero tales pesares son a menudo la consecuencia de un hábito pernicioso que les han dejado contraer desde muy temprana edad: entonces cosechan lo que sembraron”. (¡Qué Generoso es nuestro Amoroso Padre Dios!!!, porque continuamente me confirma que, este trabajo que me Ha Asignado, también me ayuda a mí a continuar ‘Creciendo Espiritualmente’. Ayer discutí fuertemente con una de mis hijas, a quien le cuesta muchísimo comprender que, cuando ella Escogió ser mi hija, durante nuestras ‘Planificaciones de Alma’, antes de Reencarnar, se comprometió conmigo y con ella misma, por lo menos, a respetarme, aunque no logre amarme. Este mal comportamiento no es nada nuevo. Si les digo la verdad pareciera que cada día me odia más que ayer, pese a que me esfuerzo muchísimo por cumplir con mis ‘Responsabilidades de padre’, aun cuando esta hija rebelde superó la mayoría de edad, hace muchísimo tiempo. Y les aclaro que, cuando digo que "parece que me odia", no me refiero a que me desea muerto o algún mal, sino a lo que propiamente se refiere la palabra odiar: PARECIERA QUE MI AMADA HIJA NO QUIERE NI VERME Y MUCHO MENOS HABLARME. Extrañamente, ella pareciera no percatarse de que hemos discutido por el hecho de que me faltó el respeto, dado que, a las dos horas de haber discutido se acerca y me pide un favor, sin siquiera disculparse por su falta de respeto, en la que incurrió hace apenas dos horas. No sé si es un Espíritu malvado, que la mueve a faltarme el respeto, por lo que luego se le olvida, como si no hubiera sido que ella la que me faltó el respeto, o es porque su alto nivel de soberbia la hace creer que tiene el derecho de faltarle el respeto a su papá, por lo que probablemente está esperando que yo me disculpe con ella. En cualquiera de los dos casos, se hace evidente que ella debería esforzarse muchísimo más, ya sea para no dejarse someter por ese Espíritu malvado o para combatir su soberbia, con el ejercicio de la humillación, comenzando por reconocer su falta y acercarse a mí y pedirme perdón.

En lo particular, ya yo la he perdonado, tanto cuanto comprendo su enorme fragilidad. E incluso me entristezco por ella, porque no quisiera ni pensar en la maldad de los padres que tendrá que ‘Escoger’ en su próxima Reencarnación, tanto cuanto, si prefirió seguir el consejo de Espíritus malvados y no deslastrarse de su soberbia en esta vida, aprovechando la oportunidad de tener buenos padres, pues se hace bastante probable que en su próxima ‘Planificación de Almas’, no le quede de otra que ‘Escoger’ padres verdaderamente malvados, que a los coñazos desaparezcan el Espíritu malvado que quizás la acompaña y a deslastrarse de su mucha soberbia, que pareciera hacerle pensar que ella es la mamá de sus padres. Este es el motivo por el cual hay padres violentos y tan malvados que incluso abusan sexualmente de sus hijos, porque muy probablemente esos hijos necesitan de esos niveles de violencia y abuso, para lograr ‘Progresar Espiritualmente’.

Y claro que, no es que estos padres violentos y abusadores estén cumpliendo con su Misión Dignamente, sino que, al Espíritu de ese hijo no le queda de otra que ‘Escoger’ de entre los Espíritus inferiores -muy ignorantes- a los que serán sus futuros padres, a los fines de superar sus faltas, cometidas en vidas pasadas, cuando fueron violentos y abusaron de padres buenos. Como fue mal hijo, con padres buenos, pues no le queda de otra que escoger malos padres. Así pues, no es que debamos aplaudir a los malos padres, al mal entender que están cumpliendo con alguna Misión, sino que comprendamos que, es el hijo quien tuvo que ‘Escoger’ a sus padres del basurero y que se espera de ese hijo que supere los obstáculos que significan tener malos padres, incluso tratando de que esos malos padres también logren ‘Progresar Espiritualmente’.  

Al comprender también que, un padre ‘Responsable’ jamás deja de cumplir con sus obligaciones de padre, procuro mantenerme firme y, pese a que ciertamente no lo merece, pues yo continúo tratándola como hija, por lo menos en lo que al servicio se refiere, aunque, en lo que se refiere al trato, se me dificulta muchísimo, porque pareciera que ella odia -no quiere- hablar conmigo, por lo que casi siempre nuestras escazas conversaciones culminan en discusiones. Esta triste realidad -falta de comunicación amorosa- es la que me hace pensar que se encuentra bajo el influjo de un Espíritu que se esfuerza mucho por evitar que converse conmigo, probablemente para evitar que siga mis consejos y logre así ‘Progresar Espiritualmente’. Luego, nadie puede ser obligado a ‘Progresar’, por lo que debería ser ella la que se esforzara por no seguir los consejos de ese Espíritu malvado, que la quiere arrastrar a un Mundo bastante macabro, sino que debería de esforzarse por escucharme con mucha atención y seguir mis recomendaciones para que logre deslastrarse de sus vicios y evitar así, en su próxima Reencarnación, un Mundo plagado de males. ¿Acaso no fue por este motivo que ‘Escogió’ ser mi hija? Por cierto que, les recuerdo que, cuando hablo de vicios me refiero a los ‘vicios capitales’, de los que nos habla Tomás de Aquino (avaricia, soberbia, lujuria, ira, gula, pereza y envidia), algunos de los cuales ciertamente se manifiestan como vicios materiales, pero si se combate el 'vicio espiritual' con seguridad se supera el 'vicio material'.

Queda en el aire otra posibilidad, comentada por los Espíritus Superiores, que de alguna manera pareciera justificar el mal comportamiento de mi hija: “Pero tales pesares son a menudo la consecuencia de un hábito pernicioso que les han dejado contraer desde muy temprana edad: entonces cosechan lo que sembraron”. Pero resulta que, en mi caso esto no es aplicable, porque desde que nació me he esforzado muchísimo por ser un padre ‘Responsable’ en todos los sentidos, incluso a la hora de corregirlas, no me ha temblado el pulso para usar la vara cuando me lo han pedido. Sé que algunos me dirán: “Por eso te odia”, pero resulta que las correcciones con vara no fueron frecuentes, pero siempre fueron colectivas -mis dos hijas fueron corregidas con la misma frecuencia- y con mi otra hija tengo un trato excelente. Entonces, ¿por qué sólo ella parece odiarme? También ocurre que, la mamá jamás ni siquiera las regañó y aun así a mi hija rebelde le cuesta muchísimo tratarla como a su madre. Luego, ¿los dos -madre y padre- estamos cosechando lo que sembramos?, pues no lo creo, porque cada uno de los dos -madre y padre- la educamos de diferente manera y aun así a ella le cuesta ser buena hija. Es concluyente que, el problema es ella, quien no quiere reconocer y aceptar sus ‘Responsabilidades de hija’, quizás por flojera o por exceso de soberbia, por lo que es ella la que debe esforzarse por controlar su soberbia -realmente no creo que se trate de un Espíritu malvado sino de exceso de soberbia-, si realmente quiere evitarse un Mundo muy desventurado, penoso, … sufrido, en la próxima vida.

Los que hayan leído mis Artículos se habrán percatado que, tengo cierta claridad acerca de lo que hemos venido a hacer a este Mundo, pero respecto a mi rebelde hija aún tengo algunas interrogantes. Una canción que parece una oda a la ‘Responsabilidad’ de los padres, en una de sus estrofas reza: “Todo el que tiene hijos entiende que el amor de un padre no acaba jamás”, pero mi pregunto: “¿Qué es el amor de un padre? ¿Permitirles a los hijos que hagan lo que les venga en gana?”. Recuerden el grave error de Job al amar a sus hijos más que a Dios, por lo que no se esforzaba por corregirles sus desatinos. Pues, para evitar el error de Job, yo tengo siempre presente mi obligación de corregir a mis hijas, motivo por el cual me esfuerzo por no dejarle pasar ningún desatino a mi rebelde hija, lo que quizás sea el origen de su odio. No obstante, me es muy incomodo corregirla en todas sus rebeliones, porque me agoto de tanto intentar hacer que mis cercanos se hagan verdaderamente ‘Conscientes de sus Responsabilidades Existenciales’.

Otro de los versos de aquella canción reza: “Y por más que nos abusen debemos siempre socorrerles”, pero me pregunto: “¿Qué es el socorro? ¿Debo dejar de cumplir con mis Responsabilidades de padre para con ella hasta que realmente me necesite y me pida socorro?”. En lo particular, me cuesta muchísimo dejar de cumplir con mis ‘Responsabilidades de padre’, por lo que cada mañana me levanto temprano a hacerles el desayuno, el almuerzo, … Hoy, por ejemplo, pese a que no lo merece le lave la ropa que tenía acumulada, quizás para evitar que ella dañe la lavadora al darle un mal uso al lavar. Casi estoy seguro que ella hace todo mal hecho simplemente para que lo hagamos por ella. Entonces me pregunto: “¿Hasta dónde debo socorrerla? ¿Debo dejar que siga abusando de mí? ¿Estaré cometiendo el mismo error de Job? …”. A veces quisiera hacer con ella lo mismo que hizo Dios con Adán y sacarla del paraíso en el que vive para que aprenda a darle el justo valor de las cosas que tiene, al enfrentar la ausencia de éstas. Sé que ésta es la solución a su rebeldía, pero me cuesta muchísimo hacerlo, quizás porque es mujer y aún la veo como una niña. Espero en mi Amoroso Padre Dios que sea yo quien me vaya antes que verme obligado a sacarla de la casa -¡Ameeeeeén!!!-.             

Al ‘Conocer’ cómo funciona lo del Karma, pues me entristece muchísimo que mi amada hija haga su transición al Más Allá, sin haber logrado subsanar la mala relación que tiene con sus padres. Pido a nuestro Amoroso Padre Dios que antes de morir nosotros -sus padres- mi amada hija logre comprender su ‘Responsabilidades de hija’ y las ejecute perfectamente, mientras estemos acompañándola en este Mundo, para que su próximo Mundo no vaya a ser muy penoso. De hecho, ‘Conociendo’ también lo que significa “Mil años de encierro de Satanás’, cosa que está muy próxima a ocurrir, sé que los hijos que nacerán durante los próximos años será aquellos Espíritus que no hayan logrado superar el puntaje mínimo necesario para no tener que Reencarnar, durante esos mil años de descanso de Satanás. Estos hijos serán también los futuros padres de Espíritus similares -que no lograron evitar las próximas Reencarnaciones-, por lo que se deben imaginar que, Reencarnar durante esos mil años, pese al encierro de Satanás, las ‘Experiencias de Vida’ no serán muy agradables, porque se parecerán mucho a las vivencias de los tiempos prehistóricos, que estaban plagados de Espíritus altamente ignorantes, en atención a que estábamos comenzando El Gran Juego. Me preocupa mucho que mi amada hija no tenga interés en todo lo que se me ha Revelado y sobre lo cual les estoy escribiendo, porque eso significa que difícilmente logrará ‘Progresar Espiritualmente’, pero no pierdo la fe y espero en nuestro Amoroso Padre Dios que, mucho antes de que mis amadas hijas hagan sus transiciones al Más Allá, lean y comprendan todo aquello que les he escrito, para que no tengan que Reencarnar en los Espantosos Mundos, que están por presentarse).    


 

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