LXXXVIII.LEYES MORALES – Libro III / Capítulo XII: PERFECCIÓN
MORAL / Parte III
PASIÓN
Respecto a las ‘Pasiones’,
Kardec nos aclara (390): «Las
pasiones son palancas que decuplican las fuerzas del hombre y le ayudan al
cumplimiento de las miras de la Providencia. Pero si en vez de
dirigirlas permite el hombre que ellas lo dirijan, incurre en exceso, y aquella
misma fuerza que en sus manos podía hacer el bien recae sobre él y lo aplasta. Todas las pasiones tienen su principio en un sentimiento o
necesidad natural. Su principio no es, pues, en modo alguno un mal, ya
que estriba en una de las condiciones providenciales de nuestra existencia. La
pasión, propiamente dicha, es la exageración de una necesidad o de un
sentimiento. Está en el exceso y no en la causa. Y esa demasía se torna
perniciosa cuando tiene por consecuencia algún mal. Toda
pasión que acerque al hombre a la naturaleza animal lo aleja de la naturaleza
espiritual».
Así pues, la ‘pasión’
propiamente no es mala, sino que el mal está en la causa que la motiva.
Si aquello que motiva nuestra ‘pasión’ es bueno, pues la ‘pasión’ resulta en
algo bueno, pero si lo que nos motiva la ‘pasión’ es pernicioso, pues en ese
caso apasionarnos no nos conviene. La clave para ‘Conocer’
la diferencia se encuentra en reconocer hacia donde me mueve la ‘pasión’.
Si la ‘pasión’ me mueve más hacia lo material, pues evidentemente es mala, pero
si me mueve a lo Espiritual, evidentemente es buena.
(390): 907. Siendo
natural el principio de las pasiones, ¿es malo en sí? – “No. La pasión
está en el exceso voluntario, porque el principio de ella se ha concedido al
hombre para el bien, y puede llevarlo a la realización de grandes cosas.
Lo que causa el mal es el abuso que de las pasiones se hace”. (Al haber sido revestidos de materialidad se nos ha hecho
propensos a tener necesidades materiales, tanto cuanto a esos nos impulsa el
propio Cuerpo, que tiene necesidades materiales. La ‘pasión’ surge
cuando nos esforzamos por satisfacer esas necesidades materiales, pero cuando
ya hemos satisfecho nuestras necesidades materiales y nuestra ‘pasión’ por
obtenerlas se mantiene, pues surge lo que se denomina ‘pasión desenfrenada’, que
es como un caballo que controla al jinete, en vez del jinete controlar el
caballo. La ‘pasión’ es
buena tanto cuanto nos mueve a esforzarnos por satisfacer nuestras necesidades
materiales, pero lo que hace mala la ‘pasión’ es que le permitamos tomar el
control de nuestros deseos y dejemos que nos mueva a procurar aquello que
deseamos desenfrenadamente, lo cual muchas veces implicará hacer lo que sea
necesario para obtenerlo, aunque eso signifique lastimar a otros.
Nuestro Amoroso Padre Dios nos Ha Otorgado el ‘deseo apasionado’ para que no
claudiquemos en nuestros esfuerzos por lograr aquello que queremos, pero
ciertamente no es Su Voluntad que estos esfuerzos nuestros sean desenfrenados,
por lo que somos nosotros quienes, al hacer uso de
nuestro Libre Albedrío, debemos controlar nuestras ‘pasiones’, considerando que
nuestros deseos deben ser satisfechos ordenadamente, evitando lastimar a
nuestros Hermanos y procurando nuestro ‘Crecimiento Espiritual’. De
hecho, nuestro
Amoroso Padre Dios nos Otorgó el ser ‘apasionados’, para que lo aplicásemos
sobre todo en nuestros deseos de ’Crecer Espiritualmente’, deslastrándonos de
nuestros vicios y esforzándonos por ‘Conocer a Dios’, ‘apasionadamente’).
LA NECESARIA VOLUNTAD
Así pues, la pasión es
ciertamente necesaria, porque es necesario que nos enamoremos de algo, para
procurarlo apasionadamente. Pero la ‘pasión’, aunque pareciera involuntaria, es
activada por la voluntad, tanto cuanto toda pasión comienza por mi
voluntad de darle cabida en mi vida. Quizás yo me enamore
apasionadamente de una mujer al verla, porque físicamente es hermosa, pero
cuando al conocerla descubro que espiritualmente no es muy agraciada, pues
queda de parte de mi voluntad si permito que mi pasión me domine o desechar tal
pasión. VOLUNTAD
ES PROPIAMENTE QUERER O DESEAR ALGO, MIENTRAS QUE LA PASIÓN ES EL INCREMENTO DE
ESA VOLUNTAD, LO QUE ME MUEVE A ESFORZARME POR OBTENER ESE ALGO.
Ocurre igual con nuestro ‘Crecimiento
Espiritual’. Mientras no
tengamos en claro la imperiosa necesidad que tienen nuestros Espíritus de ‘Progresar’,
pues evidentemente jamás tendremos la voluntad de apasionarnos por ‘Crecer
Espiritualmente’. ¡TODO
COMIENZA CON LA VOLUNTAD DE HACERLO!!!
El ejemplo más claro, de esta aseveración, son los vicios que recubren
nuestros Periespíritus, los cuales sólo nos serán visibles cuando ‘voluntariamente,
estemos dispuestos a reconocer que sufrimos de tal o cual vicio, pero mientras
insistamos en negar que sufrimos de tales o cuales vicios, pues no nos
esforzaremos por deslastrarnos de esos vicios. Después de reconocer y aceptar
que sufrimos de ciertos vicios, queda de parte de nuestra ‘voluntad’ el
ejercitarnos en las ‘Virtudes’ que nos permitan contrarrestar tales vicios.
Muchos de los ‘vicios
capitales’ se reflejan en ciertos ‘vicios materiales’.
Cuando una persona que le gusta comer en exceso no tiene la voluntad de
reconocer y aceptar que su Periespíritu está embarrado del ‘vicio de la gula’,
pues evidentemente no tendrá la voluntad de deslastrarse de tal vicio, procurando
disminuir el consumo de alimentos, ejercitándose en la ‘Virtud de la Templanza’.
Aquellos a quienes les atrae muchísimo el sexo, tienen que reconocer y aceptar
-VOLUNTARIAMENTE- que su Espíritu está embarrado del ‘vicio de la lujuria’ y
esforzarse -VOLUNTARIAMENTE- por ejercitarse en la ‘Virtud de la Castidad’… El
caso es que, así como los que sufren de alcoholismo,
drogadicción, … tienen que reconocer y aceptar -VOLUNTARIAMENTE- que sufren de
un vicio, para después poder comenzar a curarse de esos vicios, los que sufren
de ‘vicios capitales espirituales’ también deben reconocer y aceptar que sufren
de tales o cuales vicios, para después poder contrarrestarlos con las ‘Virtudes’
-VOLUNTARIAMENTE-. Esto es porque, NINGÚN ENFERMO PODRÁ CURARSE MIENTRAS NO RECONOZCA QUE ESTÁ
ENFERMO Y DECIDA VOLUNTARIAMENTE APLICAR LOS CORRECTIVOS NECESARIOS PARA
CURARSE.
Entiéndase que, NADIE PUEDE SER OBLIGADO A
SOMETERSE A ALGÚN TIPO DE CURA, A LOS FINES DE SUPERAR ALGUNA ENFERMEDAD, PORQUE
SI NO TIENE LA VOLUNTAD DE CURARSE, PUES JAMÁS LO LOGRARÁ. Y esto se
hace mucho más evidente en el campo espiritual, en donde cada quien se hace una
idea de su relación con Dios y por mucho que se le diga que la puede mejorar,
pues no se esforzará por mejorarla, porque según su propio criterio es
inmejorable. Consecuentemente, muchos Espíritus pierden una vida entera sin
lograr ‘Progresar’ un ápice, simplemente porque se conforman -VOLUNTARIAMENTE-
con lo que sus líderes eclesiales les han hecho creer que es suficiente para ‘Alcanzar
al Dios’, que por demás es El Inalcanzable, en atención a Su Infinita
Enormidad. De allí que, a los que ‘Aceptamos la Misión’ de tratar de comunicar
a Dios, sabemos que no podemos obligar a nadie a creer en lo que les estamos
comunicando, porque es voluntad de cada quien lo que debe creer o no. Gracias a
nuestro Amoroso Padre Dios, el Mensajero no está obligado a obligar, porque es
voluntad de cada quien creer o no.
(390): 909. ¿Podría siempre el ser humano, mediante sus esfuerzos, derrotar sus malas tendencias? – “Sí, y a veces esforzándose poco. Lo que le falta es voluntad. ¡Ah! ¡Cuán pocos de vosotros os esforzáis!”. (Les aseguro que, SI TENEMOS LA VOLUNTAD DE ‘CRECER ESPIRITUALMENTE’, ESTO SERÁ UNA TAREA SENCILLA, PORQUE LA VOLUNTAD ES EL INGREDIENTE PRINCIPAL DE LA PASIÓN. En la medida que nuestra ‘pasión’ por el Reino Espiritual crezca, conforme a que nuestra voluntad así lo quiera, pues se nos hará más sencillo ‘Crecer Espiritualmente’, por eso los Espíritus Superiores afirman que: “Derrotar nuestras inclinaciones por lo material, requiere de nosotros poco esfuerzo, porque lo único que necesitamos para lograrlo es tener la voluntad de hacerlo”. Cuando queremos realmente algo -VOLUNTAD- y nos esforzamos por obtenerlo -PASIÓN-, pues ningún esfuerzo, por lograr obtener aquello que deseamos, es demasiado grande).
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