LXXXIX.LEYES MORALES – Libro III / Capítulo XII: PERFECCIÓN
MORAL / Parte IV
Aunque Tomás de Aquino no
lo anotó como un ‘pecado o vicio capital’, los Espíritus Superiores afirman que:
“El
vicio que da origen -capital- a todo vicio o pecado es el egoísmo”. Esto
es así porque, nos comenzamos
a enviciar de los bienes materiales cuando nos olvidamos que los demás también
tienen derechos de tales bienes. Así pues, el que sufre de gula es
porque no comprende que los alimentos son para compartir, no para acapararlos o
consumirlos egoístamente. Quien sufre de la avaricia es porque no ha
comprendido que las riquezas que posee se les otorgó para compartirlas, no para
acumularlas egoístamente. El iracundo no comprende que su forma de pensar no es
la única, por lo que los demás tienen el derecho a disentir y tener opiniones
distintas. Al soberbio le cuesta comprender que él no es superior a nadie,
porque todos somos iguales, y los rangos existen para evitar el caos, no para
abusar de ellos. El envidioso es egoísta al pretender tener las mismas cosas
que los demás tienen, porque se olvida que cada quien tiene lo que merece. El
lujurioso procura satisfacer todos sus apetitos sin considerar que los demás
también esperan satisfacerlos sanamente. Los perezosos son egoístas porque
únicamente piensan en sus necesidades materiales, olvidándose de sus Espíritus.
(391): 913. ¿Cuál es,
entre todos los vicios, el que puede considerarse como el más pernicioso? – “Muchas
veces lo dijimos: el egoísmo. De él procede todo el mal. Estudiad cada uno de
los vicios y comprobaréis que en el fondo de todos ellos existe el egoísmo. En
balde los combatiréis, pues no alcanzaréis a extirparlos en tanto no hayáis
atacado el mal en su raíz, destruyendo su causa. Tiendan, pues, todos vuestros
esfuerzos hacia ese objetivo, porque allí está la verdadera plaga de la
sociedad humana. El que
quiera acercarse, ya en esta vida, a la perfección moral, debe arrancar de su
corazón todo sentimiento de egoísmo, porque éste es incompatible con la
justicia, el amor y la caridad. Él
neutraliza todas las demás cualidades”. (De allí que, cuando comencemos
a darle más valor a nuestros Hermanos -Espíritus- que a nosotros mismos,
estaremos más cerca de El reino de Los Cielos, en donde se requiere del Amor
para ingresar y nadie tiene más Amor que aquel que da la vida por sus Hermanos.
Dar la vida por nuestros
Hermanos no significa dejarnos fusilar por él, sino crucificarnos a nosotros
mismos por él. Crucificarnos
significa preferir el bien de nuestros Hermanos que nuestro propio bien,
a pesar del sufrimiento -cruz- que esto nos cause. Aquel que ama prefiere dejar
de alimentarse con tal de que su ser amado se alimente, estará crucificándose
por el ser amado. Al que no le importe quedarse sin ahorros bancarios con tal
de ayudar a un ser amado a salir de algún problema, estará crucificándose por
el ser amado… Aquel que prefiere el bien del ser amado que el propio bien,
estará crucificándose por el ser amado. Luego, si
logramos comprender y aceptar que todos somos Hijos de un Mismo Padre, por lo
que todos somos Hermanos, y que Es Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios que
nos amemos como Hermanos, entonces nos esforzaremos por preferir el bien de los
demás, antes que el nuestro, lo cual es la mejor prueba de nuestro ‘Progreso
Espiritual’).
EL REINO DE LOS CIELOS EN LA TIERRA
El mayor deseo de la gran
mayoría de los que se dicen creyentes es que se instaure El Reino de Dios en la
Tierra. Pero resulta que, si
todos nos esforzáramos por combatir nuestros egoísmos generalizados, YA EL
REINO DE DIOS ESTARÍA INSTAURADO EN LA TIERRA. Pero tristemente,
incluso aquellos que se justifican así mismos como santos, son tan egoístas que
no se atreven a aceptar que las creencias de los demás también es parte de La
Verdad, porque todos somos Hijos de un Mismo Dios,
pero orientados hacia Dios haciendo uso de distintos Manuales, los cuales han
sido Distribuidos por El Mismo Dios.
Y el egoísmo está tan
acentuado entre nosotros que, incluso aquellos que
se autodenominan cristianos -otro Cristo-, pero que pertenecen a diferentes
sectas en las que han dividido los cristianos, no quieren tener nada que ver
con sus Hermanos, practicantes de las otras sectas, porque les consideran
herejes, simplemente porque no tienen igual forma de pensar, respecto a Cristo.
Y si esto ocurre entre los dizques creyentes en Cristo, quien llamó a la
unidad, pues imagínense lo que ocurre entre los
creyentes de las diferentes religiones -hinduismo, judaísmo, islamismo y
cristianismo-, en las cuales cada practicante considera que tiene a Dios
agarrado por la chiva y que su verdad es La Única Verdad.
917. ¿Cuál es el medio de
terminar con el egoísmo? – “De todas las
imperfecciones humanas, la más difícil de arrancar de raíz es el egoísmo,
porque procede de la influencia de la materia, de la cual el hombre –todavía demasiado cerca de su
origen- no ha podido liberarse.
Y todo contribuye a mantener ese influjo: sus leyes, su organización social, su
educación. El egoísmo irá debilitándose a medida que prevalezca más la vida
moral que la material. Y, sobre todo, con la comprensión, que el
Espiritismo os da, de vuestro estado futuro real y no desnaturalizado por
ficciones alegóricas. El Espiritismo bien entendido, cuando se haya
identificado con las costumbres y creencias, transformará los hábitos, usos y
relaciones sociales. El egoísmo se funda sobre la importancia de la
personalidad. Pero el Espiritismo bien entendido – lo repito: hace que veamos
las cosas desde tan alto que el sentimiento de la personalidad desaparece en
cierto modo ante la inmensidad. Al destruir esa importancia de la
personalidad, o al menos hacerla ver como lo que de veras es, el Espiritismo
combate necesariamente al egoísmo”. (El egoísmo
tiene sus raíces en el deseo por los bienes materiales, los cuales, al no ser controlados,
a los fines de que, una vez satisfecha
la necesidad el deseo desaparezca, pues aparece el egoísmo, que no es
otra cosa que el deseo descontrolado, que nos mueve a seguir deseando más allá
de la satisfacción de la necesidad, al nunca sentirse propiamente satisfechos.
Tristemente, los Espíritus Superiores afirman que, el exacerbado egoísmo de nuestros tiempos, es propio de
‘Espíritus Ignorantes’, tanto cuanto, quienes sufren de egoísmo son los
Espíritus que no han logrado ‘Progresar’ y que se encuentran, en
cuanto al ‘Progreso o Perfección’ se refiere, muy cerca del Origen, o lo que es
lo mismo, con el mismo Conocimiento que tenían cuando fueron Creados –‘Conocimiento’
casi nulo-.
Los Espíritus Superiores
toman como ejemplo de los egoísmos evidentes en nuestros tiempos, la muy poca
aceptación del Espiritismo en nuestros tiempos, corriente filosófica y si se
quiere teológica, que es atacada fuertemente por todas las religiones, por
considerar que es contraria a sus propias creencias, las cuales cada religioso
considera La Única Verdad. No
dar cabida a otras creencias, sin someterlas a un juicio razonable, es propio
de Espíritus Ignorantes, con poca capacidad de discernir entre lo bueno y lo
malo, que pudiera tener el Espiritismo, para aprovecharse de lo bueno y
desechar lo malo, lo cual es hacer un buen uso de nuestro Libre Albedrío).
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