LXXXIII.LEYES MORALES – Libro III / Capítulo X: LEY DE LIBERTAD
/ Parte VII
FUTURO
Interesante que Kardec
toque un tema del cual, incluso en el presente, algunos dudan que sea posible,
pese a que la física cuántica lo estima posible: EL FUTURO. Para muchos, considerar la existencia del futuro es sinónimo
de predestinación, porque suponen que, si el futuro ya está escrito, entonces
nada podemos hacer para evitarlo, lo que los lleva a no tomar en
serio la vida misma, porque si igual ocurrirá lo que está escrito pues para qué
preocuparse de ‘Progresar’ si en definitiva se ‘Progresará’ hasta donde haya
sido escrito. Pero ocurre que, lo que realmente ocurre es que no existe un
futuro, sino que existen muchos futuros posibles y el futuro cierto o
realizable dependerá de lo que cada uno de nosotros haga con las Pruebas que se
nos presenten en el transcurso del tiempo.
Nuestro Amoroso
Padre Dios es tan Omnipotente, Omnisciente, Omnipresente, … DIVINO que Proyecta,
tanto para cada uno de nosotros como colectivamente, varios futuros posibles y,
en cada uno de esos futuros posibles, dibuja Pruebas para evaluar el uso que le
daremos a nuestro Libre Albedrío. Luego, el futuro
cierto o realizable será aquel que se accione según las decisiones que tomemos
al responder la Prueba. Así pues, a una persona se le puede
presentar la oportunidad de comprar un arma de fuego, por lo que tendrá la
oportunidad de decidir -Libre Albedrío- si comprarla o no. Si la compra entonces
tendrá la oportunidad de escoger -Libre Albedrío- si llevarla para todas partes
o dejarla guardada en casa. Si decide portarla para todos lados pues
probablemente se le presentará la oportunidad de utilizarla para evitar algún
asalto o simplemente para lucirla. Si decide dejarla en casa pues deberá
decidir si dejarla a la vista o guardarla en un lugar seguro… Como pueden
apreciar, un único evento -posibilidad de comprar un arma- puede proyectar
varios eventos futuros posibles y cada uno de esos eventos generará diferentes
futuros posibles y algunos pudieran ser en extremo nefastos, como la
posibilidad de caer preso por asesinar a alguien o de que ocurra alguna muerte
accidental. Queda claro que, todo
futuro depende de lo que nosotros hagamos en el presente y es por esta razón
que, si bien es cierto que nuestro Amoroso Padre Dios Conoce los futuros
posibles aún no Conoce el futuro cierto porque éste dependerá de lo que cada
uno de nosotros hagamos en el presente.
(371): 868. ¿Puede el futuro ser revelado al hombre? –
“En principio, el porvenir se le oculta, y sólo en casos raros y excepcionales
permite Dios su revelación”. (Estos casos
excepcionales, que nuestro Amoroso Padre Dios nos Puede Revelar, son aquellos
futuros que se proyectan con mayor probabilidad de ocurrencia, en atención a la
moda de nuestras preferencias o el uso que acostumbremos a darle a nuestro
Libre Albedrío. Esto es lo que ocurre con las Revelaciones acerca
del Fin de los Tiempos, que nuestro Amoroso Padre Dios les adelantó a Daniel, a
Juan y a algunos otros Profetas, a quienes les informó de los eventos sociales
-colectivos- que ocurrirían al Final de los Tiempos. No obstante, nuestro
Amoroso Padre Dios no puede informar sobre la fecha exacta de ocurrencia de
esos eventos, porque los mismos dependen de lo que hagamos los seres humanos,
tanto individual como colectivamente, con los eventos que se estén
desarrollando en nuestro presente. Si al ver las guerras que se han activado,
los desastres naturales que están ocurriendo y las muchas enfermedades que se
están reactivando, los seres humanos decidimos en colectivo abandonar nuestros
apegos materiales y comenzamos a acercarnos más a Dios, pues evidentemente,
aquello que vislumbró Daniel, Juan y otros tantos Profetas, no culminará con el
Final de los Tiempos. Pero como son muy pocos los
que han reconocido las Señales descritas por Daniel, Juan y otros Profetas,
pues tengan la seguridad de que el Fin de los Tiempos ocurrirá en estos días).
REFLEXIONES DE KARDEC
Interesante las
reflexiones que Kardec infiere acerca de lo que los Espíritus Superiores le
comentan acerca del futuro, por eso las colocaré a continuación, con algunas
observaciones:
“Lo mismo acontece
entre los hombres. Por muy capaz que sea un aspirante, por mucha que fuere la
certidumbre que tenga de que triunfará, no se le confiere ningún grado sin
examen previo, esto es, sin someterlo a prueba (Y
como el resultado de la Prueba sólo se puede conocer después de haberla presentado
pues el futuro cierto o realizable únicamente ocurrirá en atención a las
respuestas que demos a las Pruebas. Mientras, sólo podremos hablar de FUTURO
PROBABLE). De igual manera, el juez sólo condena al acusado sobre la
base del acto consumado y no por la presunción de que pueda o deba cometer ese
acto (Aunque nuestro Amoroso Padre Dios Conoce el
futuro probable, con una precisión de casi el 100%, en atención a Su Justicia,
jamás puede otorgar puntajes a las Pruebas, hasta que éstas no hayan concluido.
De allí que, el futuro probable sólo será cierto después de presentada la
Prueba). Cuanto más reflexionamos sobre las consecuencias que
resultarían, para el hombre, del conocimiento del futuro, tanto más vemos cuán
sabia ha sido la Providencia al ocultárselo. La certidumbre de un
acontecimiento dichoso lo sumergiría en la inacción. La de un suceso
desgraciado, en el desánimo. En uno y otro caso sus fuerzas se verían
paralizadas. De ahí que el porvenir sólo se muestre al hombre como un objetivo
que debe alcanzar mediante sus esfuerzos, pero sin que conozca la serie de
pruebas porque debe pasar para alcanzarlo. El conocer todos los incidentes del
camino le quitaría su iniciativa y el uso de su libre albedrío. Se dejaría
deslizar por la pendiente fatal de los acontecimientos sin ejercer sus
facultades. Cuando el buen éxito de algo es cosa segura, ya no nos preocupamos
del asunto” (Para el Espíritu Encarnado -hombre-,
Conocer el futuro probable pudiera degenerar en la NO EJECUCIÓN DEL FUTURO
PROBABLE, porque disminuiría el esfuerzo por alcanzarlo, en atención a
considerarlo inevitable. Alguno que se enterara que le ocurrirá un evento
nefasto al volar en un avión, con seguridad evitaría viajar en aviones, para
evitar el evento nefasto, que quizás ha sido dispuesto como una Prueba,
necesaria para ‘Crecer Espiritualmente’. Igual ocurriría con aquel que se
entere que será el CEO de una gran empresa, porque muy probablemente no se
esforzará por superar las posibles trabas que se le presenten para lograr
constituir la empresa, debido a que se confiará en el conocimiento previo de un
futuro probable, que sólo será cierto si se esfuerza por superar todos los
obstáculos que le supondrán crear esa empresa).
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