miércoles, 3 de abril de 2024

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte LXXXIII

LXXXIII.LEYES MORALES – Libro III / Capítulo X: LEY DE LIBERTAD / Parte VII

FUTURO

Interesante que Kardec toque un tema del cual, incluso en el presente, algunos dudan que sea posible, pese a que la física cuántica lo estima posible: EL FUTURO. Para muchos, considerar la existencia del futuro es sinónimo de predestinación, porque suponen que, si el futuro ya está escrito, entonces nada podemos hacer para evitarlo, lo que los lleva a no tomar en serio la vida misma, porque si igual ocurrirá lo que está escrito pues para qué preocuparse de ‘Progresar’ si en definitiva se ‘Progresará’ hasta donde haya sido escrito. Pero ocurre que, lo que realmente ocurre es que no existe un futuro, sino que existen muchos futuros posibles y el futuro cierto o realizable dependerá de lo que cada uno de nosotros haga con las Pruebas que se nos presenten en el transcurso del tiempo.

Nuestro Amoroso Padre Dios es tan Omnipotente, Omnisciente, Omnipresente, … DIVINO que Proyecta, tanto para cada uno de nosotros como colectivamente, varios futuros posibles y, en cada uno de esos futuros posibles, dibuja Pruebas para evaluar el uso que le daremos a nuestro Libre Albedrío. Luego, el futuro cierto o realizable será aquel que se accione según las decisiones que tomemos al responder la Prueba. Así pues, a una persona se le puede presentar la oportunidad de comprar un arma de fuego, por lo que tendrá la oportunidad de decidir -Libre Albedrío- si comprarla o no. Si la compra entonces tendrá la oportunidad de escoger -Libre Albedrío- si llevarla para todas partes o dejarla guardada en casa. Si decide portarla para todos lados pues probablemente se le presentará la oportunidad de utilizarla para evitar algún asalto o simplemente para lucirla. Si decide dejarla en casa pues deberá decidir si dejarla a la vista o guardarla en un lugar seguro… Como pueden apreciar, un único evento -posibilidad de comprar un arma- puede proyectar varios eventos futuros posibles y cada uno de esos eventos generará diferentes futuros posibles y algunos pudieran ser en extremo nefastos, como la posibilidad de caer preso por asesinar a alguien o de que ocurra alguna muerte accidental. Queda claro que, todo futuro depende de lo que nosotros hagamos en el presente y es por esta razón que, si bien es cierto que nuestro Amoroso Padre Dios Conoce los futuros posibles aún no Conoce el futuro cierto porque éste dependerá de lo que cada uno de nosotros hagamos en el presente.

(371):  868. ¿Puede el futuro ser revelado al hombre? – “En principio, el porvenir se le oculta, y sólo en casos raros y excepcionales permite Dios su revelación”. (Estos casos excepcionales, que nuestro Amoroso Padre Dios nos Puede Revelar, son aquellos futuros que se proyectan con mayor probabilidad de ocurrencia, en atención a la moda de nuestras preferencias o el uso que acostumbremos a darle a nuestro Libre Albedrío. Esto es lo que ocurre con las Revelaciones acerca del Fin de los Tiempos, que nuestro Amoroso Padre Dios les adelantó a Daniel, a Juan y a algunos otros Profetas, a quienes les informó de los eventos sociales -colectivos- que ocurrirían al Final de los Tiempos. No obstante, nuestro Amoroso Padre Dios no puede informar sobre la fecha exacta de ocurrencia de esos eventos, porque los mismos dependen de lo que hagamos los seres humanos, tanto individual como colectivamente, con los eventos que se estén desarrollando en nuestro presente. Si al ver las guerras que se han activado, los desastres naturales que están ocurriendo y las muchas enfermedades que se están reactivando, los seres humanos decidimos en colectivo abandonar nuestros apegos materiales y comenzamos a acercarnos más a Dios, pues evidentemente, aquello que vislumbró Daniel, Juan y otros tantos Profetas, no culminará con el Final de los Tiempos. Pero como son muy pocos los que han reconocido las Señales descritas por Daniel, Juan y otros Profetas, pues tengan la seguridad de que el Fin de los Tiempos ocurrirá en estos días).

REFLEXIONES DE KARDEC

Interesante las reflexiones que Kardec infiere acerca de lo que los Espíritus Superiores le comentan acerca del futuro, por eso las colocaré a continuación, con algunas observaciones:

Lo mismo acontece entre los hombres. Por muy capaz que sea un aspirante, por mucha que fuere la certidumbre que tenga de que triunfará, no se le confiere ningún grado sin examen previo, esto es, sin someterlo a prueba (Y como el resultado de la Prueba sólo se puede conocer después de haberla presentado pues el futuro cierto o realizable únicamente ocurrirá en atención a las respuestas que demos a las Pruebas. Mientras, sólo podremos hablar de FUTURO PROBABLE). De igual manera, el juez sólo condena al acusado sobre la base del acto consumado y no por la presunción de que pueda o deba cometer ese acto (Aunque nuestro Amoroso Padre Dios Conoce el futuro probable, con una precisión de casi el 100%, en atención a Su Justicia, jamás puede otorgar puntajes a las Pruebas, hasta que éstas no hayan concluido. De allí que, el futuro probable sólo será cierto después de presentada la Prueba). Cuanto más reflexionamos sobre las consecuencias que resultarían, para el hombre, del conocimiento del futuro, tanto más vemos cuán sabia ha sido la Providencia al ocultárselo. La certidumbre de un acontecimiento dichoso lo sumergiría en la inacción. La de un suceso desgraciado, en el desánimo. En uno y otro caso sus fuerzas se verían paralizadas. De ahí que el porvenir sólo se muestre al hombre como un objetivo que debe alcanzar mediante sus esfuerzos, pero sin que conozca la serie de pruebas porque debe pasar para alcanzarlo. El conocer todos los incidentes del camino le quitaría su iniciativa y el uso de su libre albedrío. Se dejaría deslizar por la pendiente fatal de los acontecimientos sin ejercer sus facultades. Cuando el buen éxito de algo es cosa segura, ya no nos preocupamos del asunto(Para el Espíritu Encarnado -hombre-, Conocer el futuro probable pudiera degenerar en la NO EJECUCIÓN DEL FUTURO PROBABLE, porque disminuiría el esfuerzo por alcanzarlo, en atención a considerarlo inevitable. Alguno que se enterara que le ocurrirá un evento nefasto al volar en un avión, con seguridad evitaría viajar en aviones, para evitar el evento nefasto, que quizás ha sido dispuesto como una Prueba, necesaria para ‘Crecer Espiritualmente’. Igual ocurriría con aquel que se entere que será el CEO de una gran empresa, porque muy probablemente no se esforzará por superar las posibles trabas que se le presenten para lograr constituir la empresa, debido a que se confiará en el conocimiento previo de un futuro probable, que sólo será cierto si se esfuerza por superar todos los obstáculos que le supondrán crear esa empresa).



 

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