XCI.LEYES MORALES – Libro IV / Capítulo I: ESPERANZAS Y
CONSUELOS / Parte I
FELICIDAD E
INFELICIDAD RELATIVAS
El concepto de la felicidad es muy relativo,
porque depende mucho de lo que cada quien considere felicidad.
Algunos son felices con poca cosa, como San Francisco de Asís, que acostumbraba
a decir: “Yo necesito pocas cosas y las pocas que necesito las necesito muy
poco”, pero otros, ni con todos los millones del Mundo logran ser felices. Para
algunos la felicidad está atada a la necesidad, por lo que, si tienen sus
necesidades básicas cubiertas, pues se sentirán felices. Mientras para otros,
la felicidad está atada al deseo, por lo que, no logran sentir felicidad al
tener sus necesidades cubiertas, sino que necesitan mucho más para ser felices,
tanto cuanto están movidos por el deseo, lo cual frecuentemente no logra ser
satisfecho, porque el deseo suele crecer aceleradamente y mientras más se tiene
más se desea, generando un ciclo vicioso, que pocas veces logra ser satisfecho,
motivo por el cual nunca logran alcanzar la felicidad.
De allí que, podemos
decir que, LA FELICIDAD
DE MUCHOS DEPENDE DE LA CANTIDAD Y LA CALIDAD DEL BARRO QUE CUBRA SUS
PERIESPÍRITUS. La persona que tenga poco barro de la avaricia en su
Periespíritu, pues quizás logre ser feliz al lograr acumular un poco cantidad
de dinero, pero el que tenga totalmente embarrado su Periespíritu de avaricia,
difícilmente logrará ser feliz ni acumulando todo el dinero del Mundo. El que
sufre de poca gula, pues quizás no llegue a ser obeso, pero para ser feliz
necesitará comerse la mejor parte de los alimentos que se sirvan en la mesa,
por lo que, al estar servidos los alimentos en la mesa, se servirá la parte más
suculenta y la mayor cantidad de alimentos, olvidándose del resto de los
comensales, pero el que sufra de mucha gula, tratará de comerse todo antes de
que lleguen el resto de los comensales a servirse, lo cual poco a poco lo
llevará a engordar en extremo. Los soberbios sólo logran ser felices cuando
todo el mundo se inclina ante ellos… Los vicios son
el resultado de los abusos de los bienes materiales, por lo que, el vicioso
nunca logra ser feliz, tanto cuanto le cuesta satisfacer sus propios abusos.
Por eso Siddhartha decía: “El sufrimiento deriva de los
deseos humanos”,
por lo que, mientras menos deseos
alberguemos en nuestro corazón, menos sufriremos y por ende seremos más felices.
(399): 921. Es concebible
que el hombre sea venturoso en la Tierra cuando la humanidad se haya
transformado. Pero, en el ínterin, ¿podemos cada uno de nosotros asegurarnos
una felicidad relativa? – “El hombre es casi siempre el artesano de su propio
infortunio. Al poner en práctica la ley de Dios, se ahorra muchos
males y se procura una dicha tan grande como su grosera existencia lo permite”.
(Dejan claro los Espíritus Superiores que la felicidad depende de cada uno de
nosotros, tanto cuanto somos los artesanos de nuestros propios infortunios,
aunque también de nuestra propia felicidad. Esto es porque, aquellos que se
apegan a los bienes materiales con seguridad habrán de sufrir muchísimo, pero los que estén ‘Conscientes’ de la inmaterialidad de la
materia saben que la satisfacción que producen los bienes materiales es
efímera, por lo que lo ideal es dedicarle tiempo al Espíritu que es externo.
En este orden de ideas, aquellos que le dediquen más tiempo a lo espiritual con
seguridad serán felices, porque, si realmente están inclinados por el ‘Crecimiento
Espiritual’, no tienen deseos materiales y consecuentemente no sufren, sino que,
por el contrario, son muy dichosos al fortalecer a sus Espíritus. Al respecto Kardec
concluye lo siguiente: «El
hombre que está bien compenetrado de su futuro destino sólo ve en la vida
corporal una estación temporaria. Es para él como un alto momentáneo en
un mal hospedaje. De buen grado se allana a algunas contrariedades pasajeras en
un viaje que debe conducirlo hasta una situación tanto mejor cuanto más
cuidadosos hayan sido los preparativos que hizo de antemano. Ya en la vida
presente somos castigados, por infringir las leyes de la existencia corpórea,
con los males que son consecuencias de esa infracción y de nuestros excesos. Si
nos remontamos paulatinamente hasta el origen mismo de lo que denominamos
nuestras desdichas terrenales veremos que la mayoría de ellas fueron las
secuelas de una primera desviación nuestra del recto camino. Por ese atajo nos
internamos en un sendero erróneo, y, de consecuencia en consecuencia,
terminamos cayendo en la desgracia». Kardec tiene claro que, nuestras
vidas en cada Mundo, en donde Reencarnamos, es como un viaje en tren, que va de
estación en estación -vida tras vida-, y en cada estación nos bajamos por
algunos días, algunas veces para quedarnos en un mal hospedaje y otras veces
logramos quedarnos en un muy buen hospedaje. El hospedaje -bueno o malo-
depende siempre de los preparativos –‘Planificaciones de Almas’- que hayamos
realizado de antemano. Mientras más menos maletas llevemos en cada viaje, pues
los mismos se harán más cómodos, por eso es tan importante deslastrarnos del
peso de nuestros vicios, a los fines de procurarnos un viaje más cómodo en el
siguiente viaje).
LA DESAFORTUNADA FORTUNA
Es común que muchos
deseen fortuna en vez de las vidas desamparadas que les ha tocado vivir, pero
esto es porque, al haber
olvidado que son Espíritus y la razón por la cual han sido revestidos de
materialidad, pues se les olvida que fueron ellos mismos quienes ‘Planificaron’
una vida desamparada y bastante desafortunada. Y se les olvida
porque, es muy fácil dudar de que alguien ‘Planifique’ ser desafortunado, pero
la realidad es que, frecuentemente la fortuna es una Prueba que suele
conducir a la miseria. Esto es así porque, al ser revestidos de materialidad, las necesidades propias de
la materia, además de hacernos olvidar nuestro Origen Espiritual, genera en
nosotros ideales materialistas, que nos hacen ser prejuiciosos, egoístas,
ambiciosos, … envidiosos.
(400): 923. Lo que para
uno sería superfluo, ¿no pasa a ser necesario para otros, y viceversa, según su
situación? – “Sí, con arreglo a vuestras ideas materiales, prejuicios, ambición
y todos vuestros ridículos defectos, por los que os hará justicia el porvenir
cuando comprendáis la verdad. A no dudarlo, aquel que tenía
cincuenta mil libras de renta y se encuentra reducido a diez se considera muy
infortunado, porque ya no puede seguir figurando en sociedad, mantener lo que
llama él su categoría, poseer corceles y lacayos, satisfacer todas sus pasiones
y demás. Cree, pues, carecer de lo necesario. Pero, hablando con franqueza,
¿piensas tú que haya que tenerle lástima, cuando al lado de él los hay que
mueren de inanición y de frío y no tienen un abrigo para apoyar la cabeza? El que es sensato, para conceptuarse dichoso mira hacia abajo
y nunca hacia arriba, si no es que lo está haciendo para elevar su alma a lo
infinito”. (Cada vez que hacemos nuestra transición al Más Allá, se
nos aclara la vista, en ausencia del Velo y la Justicia de nuestras Esencias
nos ayuda a comprender la verdad de nuestras acciones, en el más acá, recién abandonado.
ES EN EL MÁS ALLÁ EN DONDE
LOGRAMOS COMPRENDER LO SUPERFLUO DE LA VIDA MATERIAL y, al enfrentarnos a la
realidad de nuestros apegos materiales, durante el ejercicio de nuestra vida material
recién culminada, entonces procedemos a ‘Planificar’ nuestra próxima
Reencarnación, considerando la escasez de aquellos bienes materiales, de los
cuales abusamos durante la vida material recién culminada. ¿Recuerdan
la Parábola del pobre Lázaro y el rico malgastador?).
924. Hay males que son
independientes del modo de obrar y que hieren al más justo de los hombres. ¿No
existe medio para preservarse de ellos? – “El que los padezca debe resignarse y sufrirlos sin
quejarse si quiere progresar. Pero encuentra siempre un consuelo en
su conciencia, que le da la esperanza de un futuro mejor, si hace lo preciso
para obtenerlo”. (De la exégesis de la pregunta anterior -923-, se desprende
que, a los fines de ‘Progresar’, la mayoría de los Espíritus ‘Planifican’ infortunios en sus próximas
Reencarnaciones, por lo que se hace necesario que, al estarlos sufriendo en sus
presentes materiales, deben esforzarse por descubrir en esos infortunios, las
Pruebas que se Asignaron y resignarse a vivir esas dolorosas ‘Experiencias’,
procurando ‘Aprender’ aquello que ‘Planificaron’, si realmente quieren ‘Progresar’).
Siempre es preciso tener presente que, debemos esforzarnos por ‘Aprender’ alguna enseñanza de los
sufrimientos de las vidas presentes, a los fines
de superar las Pruebas, que nosotros mismos ‘Planificamos’, colocando nuestra
esperanza en una próxima Reencarnación, libre de tales infortunios, en atención
a las Pruebas superadas).
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