martes, 23 de julio de 2024

SAMADHI II: No es lo que piensas/Parte VII

NI TAN SUAVE QUE NO SUENE NI TAN FUERTE QUE SE ROMPA

Así como nos lo viene contando Daniel y según las interpretaciones que vengo dándole a tal información, pareciera que fuera relativamente sencillo ‘Alcanzar Samadhi’, pero resulta que es por mucho muy difícil. Resulta que, durante el ‘Proceso de Alcanzar Samadhi’, después de haber lustrado los ‘espejos’ de toda una capa y pasar a lustrar los de la siguiente capa, suelen empañarse nuevamente los ‘espejos’ de la capa que habíamos ya lustrados. Esto es porque, mientras nos encontremos dentro del Cuerpo, es muy difícil olvidarnos de las necesidades propias de nuestra Nave, las cuales son inevitables, tanto cuanto, si no cubrimos la mayoría de esas necesidades, pues la Nave entraría en crisis existenciales, si no es educada para comprender su propia inexistencia. Es decir, nuestros Cuerpos -Naves- realmente son energía densificada -de baja frecuencia vibratoria, por lo que necesita alimentarse de otras energías densificadas, para poder mantenerse en funcionamiento, lo cual lo mueve a procurar cosas materiales que le provean de esa energía, que le permite vivir o funcionar. De manera que, mientras nuestros Cuerpos no comprendan que esta energía que necesitan para funcionar no tiene por qué ser tan abundante, pues los deseos de materia suelen ser muy desordenados y consecuentemente, al abusar de las cosas materiales, en atención a la identificación de nuestros Periespíritus con los deseos del Cuerpo, la Flor de Loto se cierra, ocultando nuevamente la Joya. En muchos casos, además de cerrarse la Flor de Loto, también se hunde en lo profundo del pantano, complicando aún más la limpieza de los ‘espejos’.

«La mayoría de las personas aún tienen que descubrir las capas pránica, de la mente superior y de la bienaventuranza trascendental o no dual. Ni siquiera saben que existen. Estas capas están informando tu vida, pero no las ves. Los espejos ocultos en realidad informan nuestras vidas más que los visibles. Son invisibles porque para la mayoría de las personas no están completamente iluminados por la conciencia. Como la red de joyas de Indra, todos los espejos se reflejan entre sí y los reflejos reflejan infinitamente todos los demás reflejos. Un cambio en un nivel afecta simultáneamente a todos los niveles. Algunos de estos espejos pueden quedar en la sombra a menos que tengamos la suerte de contar con un guía competente que nos ayude a iluminarlos». (¡No es posible ‘Alcanzar Samadhi’ sin una estricta disciplina!!! Es por esta razón que, aquellos que han logrado ‘Alcanzar Samadhi’ han tenido que abandonarlo todo y entregarse a ciertas prácticas de ascética mística, a los fines de conectar con su Esencia Espiritual. Algunas de estas prácticas suelen ser en extremo exigentes, incluso hasta el punto de motivarnos a comprender que es posible vivir sin necesidad de alimentarnos con alimentos sólidos, por lo que nos enseñan a obtener nuestra energía del sol o del aire. Acerca de esta posibilidad existencial, hay algunos casos documentados de personas que se han dedicado al ayuno absoluto y a meditar profundamente hasta ‘Alcanzar Samadhi’, pero la gran mayoría de estos casos han culminado con la muerte del Cuerpo y los que no han llegado al extremo de morir parece que se les ha demostrado algún tipo de fraude. Con esta última acotación no les quiero decir que no sea posible ‘Alcanzar Samadhi’, sino que, ‘Alcanzar Samadhi exige ciertamente mucha disciplina, pero como lo comprendió Siddhartha: “Ni tan suave que no suene. Ni tan fuerte que se rompa”.

Ciertamente, TODO EJERCICIO ASCÉTICO MÍSTICO REQUIERE DE AYUNO, para recordarle al Periespíritu la precariedad del Cuerpo, pero ayunar más allá de los cuarenta días, con seguridad conducirá a la muerte del Cuerpo. Esto es lo que ha ocurrido con algunos monjes budistas que, procurando ‘Alcanzar Samadhi’ han encontrado la muerte, seguramente por decisión propia, tanto cuanto, al encontrarse cerca de la Fuente deciden no volver a un Mundo con tantas necesidades materiales. Está demostrado que, después de las dieciséis horas de ayuno, nuestros Cuerpos comienzan ciertos procesos de defensa para evitar morir por inanición, como la autofagia y la apoptosis, los cuales son procesos que le permiten al Cuerpo obtener la energía de sus propias células. Durante este proceso, el Cuerpo logra desintoxicarse, pasando de un estado ácido a un estado alcalino. Es decir, el Cuerpo elimina cierta basura, que tenía acumulada, y esto, de alguna forma o manera, lo purifica. Esta purificación, de alguna forma o manera, deslastra un poco al Periespíritu de cierta cantidad de barro, lo cual mejora la conexión del Espíritu con su Alma, lo que le permite al Espíritu una mejor conexión con Dios. Evidentemente, esta conexión con Dios será más eficiente si, además de ayunar, me dedico a meditar en Dios, en Sus Perfecciones y en Sus Implicaciones.

De lo anterior se deduce que, ‘Alcanzar Samadhi’ es posible, pero es mucho más fácil con ayuda de algún maestro zen o budista, que nos ayude a realizar los ejercicios ascéticos místicos con mayor disciplina y eficiencia, evitando caer en los extremos, como nos comentaba Siddhartha, de la extrema mortificación o del hedonismo. La clave para ‘Alcanzar Samadhi’ es primeramente realmente desear ‘Alcanzarlo’ y, en segundo lugar, esforzarse por lograrlo, pero ‘Conscientes’ de que no es una tarea para un solo día, sino que exige mucho tiempo de entrenamientos disciplinados, procurando tener un entrenador o maestro o guía competente, que nos ayude a iluminarnos).

UN CONCIERTO DESCONCERTANTE

También ocurre que, ‘Alcanzar Samadhi’ es como encontrarse en un concierto, oyendo una hermosa melodía, que desconcierta todos los sentidos. Y no es que nuestros Espíritus tengan los mismos sentidos perceptivos que tienen nuestros Cuerpos -Naves-, sino que, lo que nuestros Espíritus sienten en Samadhi es justamente la sensación que emulan desde los sentidos del Cuerpo que habitamos, en atención a la identificación de nuestros Periespíritus con nuestros Cuerpos. Al ‘Alcanzar Samadhi’, esta identificación de nuestros Periespíritus con nuestros Cuerpos, genera cierta confusión en cuanto a lo que nuestros Espíritus sienten, porque sigue oyendo, viendo, … sintiendo con los sentidos del Cuerpo. Por esta razón, las primeras ‘Experiencias en Samadhi’ suelen ser muy desconcertantes, porque las sensaciones nos hacen preguntarnos absurdeces, como: ¿Cómo puede La Fuente llenarme tanto y verse tan vacía? ¿Cómo puede encandilarme tanto si está tan oscura? … ¿Qué sensación es ésta que supera mis sentidos? Luego, con algunas visitas más a Samadhi, nos vamos acostumbrando a dejar de identificarnos con los sentidos de nuestros Cuerpos -Naves- y comenzamos a entrar propiamente en Samadhi, lo cual deja simplemente una sensación de ‘Paz Plena’, aquella que el Mundo jamás nos podrá dar.  

«La verdad es que no sabemos lo que no sabemos. Ahora imagina que rompes todos los espejos. No hay nada que te refleje a ti mismo. ¿Dónde estás? Cuando la mente se calma, los espejos dejan de reflejar. Ya no hay sujeto ni objeto. Pero no confundamos el estado primordial con la nada o el olvido. El yo inmanente no es algo, pero tampoco es nada. La fuente no es una cosa, es el vacío o la quietud misma. Es un vacío que es la fuente de todas las cosas. La forma se realiza exactamente como vacío, el vacío se realiza exactamente como forma. Esta fuente es el gran útero de la creación, preñado de todas las posibilidades». (Finalmente, después de algunos cuantos desconciertos, nuestros Espíritus logran atinar no solo lo que son sino también que se encuentran en el lugar de donde proviene, en La Fuente de su propio Origen. Entonces, cuando el desconcierto cesa y la mente se calma, los ‘espejos’ dejan de reflejar a nuestro ‘Ego’ e incluso a nuestros propios Espíritus, porque ya no hay nada que reflejar, solo hay un vacío plenamente lleno, una oscuridad totalmente iluminada, … una ‘Consciencia’ absolutamente en Paz, que sabe que se encuentra en La Fuente, donde todo es posible).



Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo 






 

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