domingo, 21 de julio de 2024

SAMADHI II: No es lo que piensas/Parte VI

EL VELO QUE CONFUNDE LA IMAGEN

Espero que ya tengamos bastante claro que, ALCANZAR SAMADHI ES UN PROCESO PAULATINO QUE EXIGE DE NOSOTROS MUCHO ESFUERZO, porque como se habrán de imaginar, algo tan importante y maravilloso no debe ser sencillo de ‘Alcanzar’. TODO LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE SUELE TENER UN ALTO COSTO. Pero esto no significa que sea inalcanzable. El caso es que, según nos viene explicando Daniel, el ‘Proceso de Alcanzar Samadhi’, se asemeja al proceso de descubrir la Joya dentro de la Flor de Loto, lo cual es una analogía para significar el proceso de quitarle, poco a poco, los pétalos a la Flor de Loto, hasta llegar a la Brillante Joya. Pero, ¿por qué hemos de quitar esos pétalos poco a poco?, pues porque la Flor de Loto, además de hermosa, es muy delicada y si la maltratamos con seguridad se desmoronará y dejará caer la delicada Joya en el profundo barro.

Un proverbio chino dice: «El loto es la flor que crece en el barro. Cuanto más profundo y espeso es el barro, más bella florece la flor del loto». La Flor de Loto es reconocida como la única flor que resurge llena de belleza de las profundas y oscuras aguas del pantano, por lo que, según la filosofía hinduista, esta Flor representa la gran capacidad de resistencia, al crecer y sobrevivir en las áreas pantanosas. Por esta particularidad se le asocia con procesos difíciles y complejos que pueda vivir el ser humano y su capacidad de florecer con la elevación espiritual y pureza. Evidentemente, esta analogía propia de las culturas orientales, nos ayudan también a comprender que, la Flor de Loto, que contiene la Joya, es nuestra naturaleza humana, surgida del barro, que contiene en su interior a nuestro Espíritu, envuelto en una gran cantidad de pétalos, que fungen como velos que nos impiden manifestar lo que realmente somos.

«Los caminos del Dharma son como una espiral sin fin sin principio ni fin. Nadie puede pasar la puerta sin puerta. La mente de nadie ha descubierto jamás cómo y nadie lo hará. Nadie puede pasar la puerta sin puerta, así que trata de ser nadie. Samadhi es el camino sin sendero, la llave de oro. Es el fin de nuestra identificación con las estructuras del yo que separan nuestros mundos interior y exterior. Hay muchos modelos de desarrollo que describen las capas o niveles de la estructura del yo. Usaremos un ejemplo que es muy antiguo. En los Upanishads, las envolturas que cubren el Atman o alma se llaman koshas. Cada kosha es como un espejo. Una capa de la estructura propia; un velo o nivel de maya que nos distrae de realizar nuestra verdadera naturaleza si estamos identificados con ella. La mayoría de la gente ve los reflejos y cree que eso es lo que son. Un espejo refleja la capa animal, el cuerpo físico. Otro espejo refleja tu mente, tus pensamientos, tus instintos y percepciones. Otra es tu energía interior o prana que puedes observar cuando te vuelves hacia adentro. Otro espejo refleja el nivel de lo Imaginal, que es la mente superior o capa de sabiduría, y hay capas de bienaventuranza trascendental o no dual que se experimentan a medida que uno se acerca al Samadhi. Existen potencialmente innumerables espejos o aspectos de uno mismo que uno puede diferenciar y están en constante cambio». (Nos comunica Daniel que, NO EXISTE UN ÚNICO VELO, SINO UN SINFÍN DE VELOS, DE LOS QUE DEBEMOS DESPOJARNOS, SI REALMENTE QUEREMOS QUE NUESTRO ESPÍRITU SE MANIFIESTE. Daniel asemeja estos Velos a los Espejos, en los cuales nuestro Espíritu se entretiene, mirando algo que realmente no es y tristemente se identifica tanto con esa falsa imagen, que termina quedándose encerrado en lo ilusorio de Maya. Así pues, cada ‘espejo’ es como un ‘pétalo de la Flor de Loto’, que cubren nuestros Espíritus, a manera de Velos, y que no nos permiten apreciar nuestra verdadera Esencia Espiritual. Así como en la Flor de Loto, los ‘espejos’ están colocados en capas, desde lo más interior hacia lo más exterior, o bien, desde lo más parecido al Espíritu -debido a su cercanía con el Espíritu-, hasta lo más material -debido a su lejanía respecto al Espíritu-, lo cual es nuestro Cuerpo. Nos dice Daniel que, según la filosofía Upanishads, cerca de nuestros Espíritus se encuentran ciertas capas o espejos, denominadas ‘Capas de Bienaventuranza Trascendental’, que, de alguna forma o manera, le permiten al Espíritu verse tal cual es, lo que les suele mover a procurar lo Espiritual, pero estas capas se Revelan o surgen a medida que uno se acerca a Samadhi.

Ahora bien, estos ‘espejos’ ciertamente deberían reflejar la verdadera imagen, tanto cuanto un ‘espejo’ existe para reflejar una imagen fidedigna, pero si el espejo está sucio o empañado, pues la imagen que refleja no es fidedigna y a veces parecerá hasta monstruosa. Luego, la idea no es romper el ‘espejo’, porque en apariencia no sirve, tanto cuanto no refleja bien mi imagen, sino que lo que debemos hacer es limpiarlo, pulirlo, … lustrarlo, a los fines de devolverle su utilidad. Esto es porque, todo lo que Ha Creado nuestro Amoroso Padre Dios es para nuestro bien, siempre y cuando le demos un buen uso a lo Creado, por lo que, incluso el Cuerpo es algo muy bueno, pero lo que le damos mal uso somos nosotros, al permitirle al Cuerpo abusar de la materia. Es lógico suponer que, para que un Espíritu logre reconocerse a sí mismo en esos ‘espejos’, los primeros ‘espejos’ que debe lustrar, a los fines de que reflejen la verdadera imagen del Espíritu, son los espejos que son más cercanos al Espíritu. Es decir, debemos lustrar primero los ‘espejos’ más cercanos al Espíritu -los más internos- hasta llegar a la capa de ‘espejos’ que conforman el Cuerpo. 

Según la filosofía Upanishad, los ‘espejos’ más cercanos al Espíritu son los que reflejan el ‘nivel de lo imaginal’, que es la mente superior o capa de sabiduría. Pero ocurre que, la imaginación pudiera ser muy engañosa, tanto cuanto, LA IMAGINACIÓN ES MUY VASTA Y ECLÉCTICA, por lo que no siempre nos conduce a la realidad, sino que divaga en un Universo de ideas, que pudieran ser ciertas o no. Es por esta razón que podemos encontrar a muchas personas inteligentes, pero a muy pocos sabios, porque la sabiduría radica en ‘Escoger la Verdad Universal’ y no simplemente ‘mi verdad’. He conocido a muchas personas religiosas, pero a muy pocos realmente espirituales, así como también conozco a sacerdotes que se formaron clérigos simplemente porque les gusta ayudar a la gente -altruistas- pero realmente no creen en Dios. De manera que, lustrar los espejos del ‘nivel imaginal’ es esforzarnos por ‘Aprehender el Conocimiento Aprendido’, a los fines de hacernos ‘Conscientes de lo que somos’, redireccionando todo lo que pensamos, hablamos y hacemos en función de lo que somos.

Al reconocernos como lo que realmente somos -Espíritus-, se nos hará mucho más fácil lustrar el resto de las capas, porque ya tendremos una idea de la imagen que debería reflejar cada ‘espejo’, aunque ciertamente ese reflejo de lo que realmente somos se puede volver a empañar, si no nos apresuramos en limpiar el resto de las capas. Esto ocurre porque, al reconocer que son Espíritus, muchos son los que se detienen a recrearse en esa imagen, creyendo que ya nada más importa y se despreocupan por lustrar el resto de los ‘espejos’. Estos son los que solemos ver en aparente oración, asistiendo a todas las reuniones eclesiales, pero que dejan de cuestionar su fe, por lo que terminan creyendo en todo lo que sus guías espirituales les dicen, lo cual suele degenerar en idolatrías, que no les permiten avanzar. Muchos de estos terminan consagrándose a la vida religiosa, pero sin tener verdadera vocación, lo que finalmente suele degenerar en abandonar tanto la religión como la espiritualidad. Por eso se dice que el ‘Camino a Samadhi’ es engañoso, porque muchos suelen pensar que ya llegaron a Samadhi cuando en realidad apenas están empezando a hacer el recorrido hacia Samadhi.

La siguiente capa de ‘espejos’ que debemos lustrar es el ‘nivel prana’ o ‘energía interior’, a los fines de hacernos ‘Conscientes de nuestras Potencialidades’. Lustrar estos ‘espejos’ es bastante complicado, porque cada vez que los lustramos se vuelven a empañar, por lo que no nos es posible visualizar bien lo poderoso que somos. Por eso Daniel nos dice que: “Los caminos del Dharma son como una espiral sin fin sin principio ni fin. Nadie puede pasar la puerta sin puerta. La mente de nadie ha descubierto jamás cómo y nadie lo hará. Nadie puede pasar la puerta sin puerta, así que trata de ser nadie”, esto es porque, cuando comenzamos a reconocer lo que realmente somos -Espíritus-, casi todos comienzan a apoyarse en esa realidad esperando reflejar el poder de ese Espíritu -prana-, pero la ‘energía interior’ suele hacerse esquiva a los que aún tienen muchos deseos de Mundo y esos deseos empañan nuevamente el ‘espejo’, pasando a reflejar justamente el Mundo, que quizás pretendemos dominar con nuestro ‘prana’. De allí que, al descubrir realmente nuestras potencialidades, muchos pretenden hacer uso de esas potencialidades y se ejercitan para hacerlo, a los fines de lograr todo lo que desean y en ese momento se vuelven a empañar los espejos del ‘nivel prana’. Por esta razón Daniel nos recomienda que, habiendo descubierto lo que realmente somos -Espíritus-, seamos humildes y tratemos de ser nadie, para evitar que nuestro ‘Ego’ se enorgullezca de lo que es y termine afianzando su autoestima, alejándonos de Samadhi. Por eso se dice que el ‘Camino a Samadhi’ es tortuoso, porque para llegar a Samadhi debemos deslastrarnos de las falsas glorias, que nos mueven a creer que el poder que tenemos es para dominar a los demás. De manera que, la única forma de lustrar los ‘espejos’ del ‘nivel prana’ es manteniendo la humildad propia de los Espíritus que han ‘Alcanzado la Sabiduría’ obtenida en el ‘nivel de lo imaginal’.

UN EGO MAL ORIENTADO

Cuando descubrimos que las potencialidades del ‘nivel prana’ no nos han sido otorgadas para satisfacer deseos Mundanos, sino para dominar nuestras inclinaciones materiales, entonces podemos ‘Avanzar’ al siguiente nivel, el cual es el ‘nivel de la mente’, en donde radican nuestros pensamientos, instintos y percepciones, mayormente materialistas, por lo que es la capa de ‘espejos’ empañados fuertemente por el Mundo Material o de lo que apreciamos con los sentidos corporales. Luego, estos ‘pensamientos, instintos y percepciones’ son propiamente materialistas porque se alimentan de la relación que existe entre las ‘Experiencias de Vida’ de nuestros Cuerpos y lo que nuestros Periespíritus interpretan de esas ‘Experiencias’.  Ocurre entonces que, cuando nuestros Periespíritus comienzan a identificar las ‘Experiencias de Vida del Cuerpo’ como ‘Experiencias’ propias, los ‘espejos’ del ‘nivel mente’ se empañan tanto que se oscurecen, no permitiendo reflejar a nuestros Espíritus.  

Quizás porque desde niños se nos dijo que Dios Es Amor y lo aceptamos como cierto -sin cuestionarnos al respecto- jamás supimos dilucidar las consecuencias lógicas de tan hermosa afirmación. Ocurrió también que, mientras se nos afirmaba que Dios Es Amor también se nos aseguraba que estaba pendiente de nuestros errores para castigarnos, lo cual ocasionó que no le buscáramos la lógica consecuencial de la afirmación "Dios Es Amor", porque seríamos castigados por Dios por cuestionar su Amor. Con el paso de los años, nuestros EGOS fueron formándose una idea errada de Dios, lo cual degeneró en el ateísmo funcional de nuestros tiempos. Evidentemente, la conciliación de La Existencia de un Dios Amor con la de un Dios castigador era imposible sostenerla en el tiempo y consecuentemente esto degeneró en ese 'ateísmo funcional' que les comento, el cual nos mueve a decir que creemos en Dios mientras nos alejamos de Él para que no nos castigue. Y este 'ateísmo funcional' se hace cada vez más evidente, incluso en aquellos que le rinden culto a Dios asiduamente, porque es imposible conciliar el amor con el castigo.

Debido a la imposibilidad de conciliar el amor con el castigo, la materialidad de nuestros cerebros no nos permite diferenciar nuestras relaciones humanas de lo que deberían ser nuestras relaciones con nuestro Amoroso Padre Dios. Consecuentemente, cuando creemos que le hemos fallado a esa relación con Dios, consideramos que hemos roto la fina copa de cristal, por lo que se hace innecesario insistir en mantener nuestra relación con Dios. Nuestros cerebros -por los susurros de Satanás- nos dice: "Ya te ganaste el infierno así que deja de esforzarte por relacionarte con Dios, porque no hay forma de rearmar la fina copa de cristal que rompiste". Entonces, al aceptar nuestro destino final, comenzamos a alejarnos de nuestro Amoroso Padre Dios, cada vez -cada vida- más, cometiendo más errores.

Así pues, con el transcurso de algunas vidas, al sentirse tan lejos de Dios, el EGO logra desvirtuar lo planificado por el Alma y el espíritu, porque el EGO está PROGRAMADO para mantener su propia existencia en el mundo material. Como ya les comenté, el EGO ES ALGO ASÍ COMO LA CODIFICACIÓN DEL PROGRAMA ‘LIBRE ALBEDRÍO’, el cual parece tener la capacidad de retroalimentarse -reforzar sus creencias y seguir su verdad- con cada reencarnación. ¡SE HACE URGENTE QUE CONVENZAMOS A LA HUMANIDAD DE TOMAR EL CONTROL DE SU EGO!, a fin de que redireccionen El Gran Juego, hacia la Victoria de nuestro Amoroso Padre Dios.

ENAMORANDO A MI EGO

Ocurre que, para alejarnos de Dios y así evitar encontrarnos con Él, para que no nos CASTIGUE, DEBEMOS acercarnos a lo material, lo que implica disfrutar de los bienes materiales. Cuando abusamos del disfrute de los bienes materiales, caemos en algunos de los 'vicios capitales' y estos vicios son una especie de barro o mancha, que envuelven el Etérico Haz de Luz, que constituye nuestras Almas, espíritus y EGOS, oscureciéndolos y modificando nuestra estructura ontológica. En atención a que es el EGO quien ha venido acumulando los vicios, porque es quien goza del Libre Albedrío, entonces es el EGO quien debe esforzarse por deslastrarse del barro de los vicios. Pero, como el EGO decidió negar su propia conexión con Dios y tomó el papel de estar a cargo, sin una guía, sin un mapa, ... sin consejeros que lo asistieran, podemos inferir que decidió ser el dios en la relación 'Alma-Espíritu-EGO'. Consecuentemente, al EGO le cuesta muchísimo aceptar consejos y le cuesta mucho más dejarse someter. De allí que, si pretendemos convencer a nuestro EGO que se deslastre de los vicios acumulados, DEBEMOS ENAMORARLO, a fin de que comprenda, poco a poco, que ES IMPORTANTE PARA ÉL DESLASTRARSE DE LOS VICIOS.

Compréndase que, para nuestro EGO, es natural que se sienta un ser superior (Soberbia), puesto que lo es. También es natural que sienta que todas las cosas le pertenecen y por eso las acapara (Avaricia). Para nuestro EGO, disfrutar del sexo (Lujuria) es natural y no se diga disfrutar de los alimentos (Gula). De manera que, para nuestro EGO, no desear lo que los demás tienen (Envidia) es imposible, porque considera que todo es de su propiedad. Como nuestro EGO tiene una mala concepción de lo que realmente Es Dios y se considera a sí mismo dios, pues se molesta cuando le llevan la contraria (Ira), porque tiene la mala impresión de que así Es Dios. Este auto endiosamiento de nuestro EGO, le impide buscar a El Único Dios Verdadero y consecuentemente ocupa todo su tiempo en actividades materialistas (Pereza). Por todo esto, Tomás de Aquino afirmaba que los vicios capitales son propios de la naturaleza humana, que siempre se inclinará por abusar de los bienes materiales. ESPERO QUE ESTAS INFERENCIAS NO LOS LLEVEN A CONCLUIR LO MISMO QUE HAN CONCLUIDO LOS MANIQUEOS, quienes, al analizar todas estas verdades acerca del EGO, les dio por establecer que nosotros no somos culpables del mal que realizamos.

Evidentemente, si no logramos deslastrarnos de nuestros vicios es porque nuestro ego no quiere reconocer que está cubierto de vicios. Y les aseguro que, muchos de los que no quieren reconocer y aceptar que sufren de 'vicios espirituales' es porque se rindieron ante sus vicios y, por alguna extraña razón -susurros de Satanás-, no se quieren desprender del barro que les recubre, quizás porque piensan que es imposible lograrlo. Resulta entonces que, en atención a que nuestro ‘Ego’ no quiere reconocer que los vicios le hacen daño, no lo podemos forzar a deslastrarse de ese barro que lo cubre, porque si lo obligamos nuestro EGO se molestará y comenzará a decirnos que está en su derecho natural de disfrutar de los bienes materiales. Nuestro EGO sabe que, como ha sido revestido de materialidad, tiene necesidades materiales que deben ser satisfechas. Consecuentemente, no le podemos forzar a no cubrir esas necesidades materiales, lo que tenemos es que convencerlo de no consumir más allá de la necesaria satisfacción de las necesidades.

A nuestro EGO hay que recordarle que forma parte de un triduo que es propiamente etéreo, por lo que se debilita con el uso excesivo de los bienes materiales. Cuando nuestro EGO comprenda que forma parte de un Todo Etérico comenzará a entender que lo material no es importante, sino que lo más importante es crecer espiritualmente. Debemos recordarle que ha sido revestido de materialidad sólo para vivir la ‘Experiencia de la Ausencia de Dios’, pero que, después de vivir esa terrible experiencia, retornará al Seno de nuestro Amoroso Padre Dios, en donde su felicidad será plena. Pero es preciso acotarle que, para poder disfrutar de La Presencia de nuestro Amoroso Padre Dios DEBE DESLASTRARSE DEL BARRO QUE LE RECUBRE, el cual afecta a toda la Entidad Etérea de la que forma parte.

Cuando nuestro EGO comience a recordar de dónde viene y para qué ha venido a este Mundo, entonces comenzará a tomarse en serio El Gran Juego y se esforzará por deslastrarse del barro que nos recubre y se interesará más por Conocer a nuestro Amoroso Padre Dios, a fin de hacerse merecedor de Su Amistad. A partir de ese hermoso momento de ‘Iluminación’, a nuestros Espíritus les será más fácil lustrar los ‘espejos’ de la última capa, que son los ‘espejos que reflejan la ‘capa animal’ -el Cuerpo Físico-, el cual comenzará a desvanecerse ante la ‘Revelación del Espíritu’.


Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo 



 

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