LA INMUTABILIDAD
Al tratarse de la Física
Cuántica, la cual es más etérea que física, por el hecho de tratarse de eventos
ciertamente físicos, nos ha sido posible cuantificar esos eventos, pero como lo
que ocurre en el Más Allá es netamente etéreo, pues no nos es posible
cuantificarlo con fórmulas que rigen nuestra Tercera Dimensión. Esto es
simplemente porque, EN
EL MÁS ALLÁ NO GOBIERNAN LAS LEYES DE LA FÍSICA, CREADAS PROPIAMENTE PARA LAS
COSAS FÍSICAS. No obstante, haciendo uso del Principio
Hermético “Como es arriba es abajo”, nos es posible imaginar muchos de los
eventos que ocurren en el Más Allá, al hacer una analogía con nuestras
vivencias en el más acá. Al ‘Conocer’ este Principio Hermético, pude
comenzar a hacer las inferencias acerca de lo de El Gran Juego, tanto cuanto,
cuando el Arcángel Gabriel le dijo a Mahoma que hemos venido a ‘Competir’, pues
pude imaginarme corriendo la carrera de la que nos hablaba Pablo y comencé a
comprender que la ‘Competencia’ de los Espíritus es por hacer cada día las
cosas mejor que ayer, procurando hacernos ‘Conscientes de todo lo que hacemos’,
lo cual aumentará en nosotros el ‘Conocimiento’ que nos ayudará a hacernos
‘Conscientes de nuestro Amoroso Padre Dios’.
«Sea lo que sea, no pertenece al mundo de la percepción,
pero no puede describirse simplemente como quietud. Está más allá de la quietud y
el movimiento. Cuando
te das cuenta del centro que está en todas partes y en ninguna, la dualidad se
rompe, la forma y el vacío son el tiempo y lo intemporal. Se podría llamarlo una quietud
dinámica o un vacío preñado, en el centro de la oscuridad absoluta.
El maestro taoísta Lao Tse dijo: "La oscuridad
dentro de la oscuridad es la puerta de entrada a todo entendimiento".
El escritor y mitólogo comparativo Joseph Campbell describe un símbolo
recurrente, parte de la filosofía perenne que él llama Axis Mundi; el punto
central o la montaña más alta. El polo alrededor del cual todo gira. El punto donde la quietud y el movimiento se unen.
Desde este Centro se realiza un poderoso árbol en flor. Un árbol Bodhi que une
todos los mundos. Así como un Sol es absorbido por un
agujero negro, cuando te acercas a la gran realidad, tu vida comienza a girar
en torno a ella y comienzas a desaparecer. A medida que te acercas al yo inmanente, puede resultar
aterrador para la estructura del ego. Los guardianes de la puerta están
allí para poner a prueba a aquellos en su viaje. Uno debe estar dispuesto a
enfrentar sus mayores miedos y al mismo tiempo aceptar su poder inherente. Para
traer luz a los terrores inconscientes y la belleza oculta en su interior. Si tu mente no se mueve, si no hay reacción propia,
entonces todos los fenómenos producidos por el inconsciente surgen y
desaparecen. Este es
el punto del viaje espiritual donde más se necesita la fe».
(Para lograr imaginarnos lo que significa estar en Samadhi nos es preciso
intentar imaginarnos algunas de las Perfecciones de nuestro Amoroso Padre Dios
como La Inmutabilidad, la cual es un tanto complicada de comprender, pero
podemos hacer un esfuerzo por imaginarnos esta Maravillosa Perfección Divina. Nos
explica Tomás de Aquino en su Suma de Teología -Cuestión 9/Artículo1- que: «Dios es completamente Inmutable.
Primero, porque como quedó demostrado, existe un ‘primer ser’, a quien llamamos
Dios. Por ser ‘primer ser’, requiere ser ‘acto puro’, sin mezcla alguna de
‘potencialidad’…». Tomás de Aquino también nos dice que: «En absoluto Dios es cuerpo. Y esto puede demostrarse de tres modos:
Primero, porque ningún cuerpo mueve a otros sí, a su vez, no es movido. ¡Dios
es el Primer Motor, NO MOVIDO!, de donde se concluye que Dios no es cuerpo.
Además, es necesario que el Primer Motor exista en acto y no en potencia,
puesto que lo que está en potencia no pasa al acto sino por un ser en acto. Por
lo tanto, es imposible que en Dios algo esté en potencia. También es
concluyente que, aquello por lo que vive un cuerpo, es más digno que el cuerpo.
Por lo tanto, es imposible que Dios sea cuerpo. Y como Dios no tiene cuerpo,
nunca está en potencia. Por lo cual, es imposible que Dios de algún modo se
mueva, porque todo lo que se mueve, por su movimiento adquiere algo que antes
no tenía. En consecuencia, Dios por ser infinito, comprehende en sí mismo toda
la plenitud de perfección de todo ser, no pudiendo adquirir nada ni ampliarse
en algo que antes no tuviera. Fue por esto, y como empujados por esta verdad,
por lo que algunos antiguos concluyeron que el Primer Principio era inmóvil.
Pero éste ‘inmóvil’ no se ha de entender como algo parado, inerte, muerto, sin
sentimiento, sino más bien que está en pleno movimiento, que está en la suma
actividad, en acto puro, sin mezcla de inactividad. ¡Dios y el hombre están en
planos distintos! El hombre está sometido al tiempo, balanceándose entre el
pasado y el futuro, pero Dios Es Siempre Presente. En consecuencia, tendría que
decirse NO que Dios es inmutable, sino que ¡SUPERA Y TRASCIENDE EL CAMBIO! …» -Suma de Teología/Cuestión
3/Artículo 1-.
Sólo aquellos que han
logrado entrar en Samadhi logran comprender las aparentes paradojas que nos
presenta Tomás de Aquino, en su Suma de Teología, cuando se esfuerza por
ayudarnos a comprender a nuestro Amoroso Padre Dios. Luego, el mismo Tomás de
Aquino logró comprender muchas de las Perfecciones Divinas gracias a lo que
leyó de otros que lograron ingresar en Samadhi, como Agustín de Hipona, quien
respecto a la ‘Inmutabilidad de Dios’ escribió: «¡Solo
Dios es Inmutable!, pero lo que Él hace, porque procede de la nada, es mutable.» -De Natura Boni/Reflexiones de Agustín de Hipona-. El
hecho es que, describir lo que ocurre en el Más Allá es por mucho complicado,
porque, en el Más Allá, las Leyes que rigen nuestra precaria Tercera Dimensión
no se cumplen. Es por esto que, cuando Daniel trata de explicarnos Samadhi,
pareciera entrar en contradicción, al comunicarnos “Sea
lo que sea, no pertenece al mundo de la percepción, pero no puede describirse
simplemente como quietud. Está más allá de la quietud y el movimiento. Cuando
te das cuenta del centro que está en todas partes y en ninguna, la dualidad se
rompe, la forma y el vacío son el tiempo y lo intemporal. Se podría llamarlo una quietud
dinámica o un vacío preñado, en el centro de la oscuridad absoluta”. Cómo es posible que exista “El punto donde
la quietud y el movimiento se unen”, pues si que Existe, ESE
PUNTO ES DIOS EL INMUTABLE, QUE SE MUEVE TAN ACELERADAMENTE RÁPIDO, QUE
PARECIERA QUE NO SE MUEVE, PORQUE SIEMPRE ESTÁ PRESENTE EN EL LUGAR QUE LO
VIMOS HACE UN RATO, AUNQUE TAMBIÉN ESTÁ EN EL LUGAR QUE AHORA LO ESTAMOS VIENDO.
¡Esto
es lo que sentirás o más bien apreciarás cuando logres entrar en Samadhi!!!).
CUESTIÓN DE FE
El hecho es que, lo que
realmente ocurre en el Más Allá sólo es posible ‘Conocerlo’ a través de la fe,
tanto cuanto, en el más acá no existen palabras para explicar lo que realmente
ocurre en el Más Allá. Es por esta razón que, aquellos que intentan explicar lo
que lograron ‘Experimentar al estar en Samadhi’, parecieran hacer uso de
palabras que parecieran ser contrarias entre sí, pero esto ocurre por tratarse
de ‘Experiencias en el Más Allá’, en donde las Leyes del más acá no se cumplen,
por lo que realmente no ocurren tales contradicciones. De hecho, la
comunicación de los seres que habitan en el Más Allá no ocurre mediante el uso
de palabras, sino de sensaciones que realmente no son sensaciones. Tan
incomprensible es el Más Allá que, realmente los Espíritus, incluyendo a los
Ángeles, no tenemos nombres, pero ciertamente tenemos individualidad
existencial, por lo que nos reconocemos individualmente y nos comunicamos
considerando ese reconocimiento individual. De manera que, aunque ciertamente
muchos pondrán en duda aquello que intento comunicarles, realmente no estoy
aquí para convencer a los dudosos y mucho menos a aquellos que no tienen fe,
sino que, todo aquello de lo que les conversó es para aquellos que tienen fe,
pero no una fe ciega, sino una fe crítica, dispuestos a investigar y
profundizar aquello que les comunico y capaces de emitir su propia opinión, ya
sea positiva o negativa, resultado de sus esfuerzos por hacerse ‘Conscientes
del Conocimiento’ que les intento comunicar. De hecho, me resulta muy interesante
lo que Daniel define como fe.
«¿Qué entendemos
por fe? La
fe no es lo mismo que la creencia. Creer es aceptar algo en el nivel de la mente que nos
brinde consuelo y seguridad. La creencia es la forma que tiene la mente
de etiquetar o controlar la experiencia. La fe es
en realidad lo contrario. La
fe es permanecer en el lugar del completo no saber, aceptando todo lo que surja
del inconsciente. La fe es rendirse a la
atracción de la singularidad, a la disolución o desmantelamiento del yo para
cruzar la puerta sin puerta. La evolución y estructura de una galaxia
está estrechamente ligada a la escala de su agujero negro, así como vuestra
evolución está ligada a la presencia del Ser inmanente, la singularidad que es
vuestra verdadera naturaleza. No podemos ver el agujero negro, pero podemos
conocerlo por la forma en que las cosas se mueven a su alrededor, por cómo
interactúa con la realidad física. De la misma manera no podemos ver nuestra
verdadera naturaleza. El yo inmanente no es una cosa, pero podemos observar la
acción iluminada. Como dijo el maestro zen Suzuki: “Estrictamente hablando, no hay
personas iluminadas. Sólo hay actividad iluminada”. No podemos verlo,
así como el ojo no puede verse a sí mismo. No podemos verlo porque es aquello
por lo que es posible ver. Como el agujero negro, Samadhi no es la nada ni
tampoco una cosa. Es el colapso de la dualidad de la cosa y la nada. No existe
una puerta para entrar a la gran realidad, pero sí infinitos caminos».
(La
verdadera fe implica dudar constantemente de todo lo que sé, a los fines de
someter aquello que sé al escrutinio de la veracidad, lo que me permitirá dejar
de tener fe y pasar al nivel de saber o estar seguro de que, aquello en lo que
tengo fe, es verdadero. Ocurre entonces que, cuando realmente
tenemos fe, evaluamos sobre todo aquello que surge del ‘Inconsciente’, a los
fines de demostrar su veracidad o por el contrario desecharlo. Sólo cuando
tenemos verdadera fe dudamos de aquello de lo que nos intentan convencer, a los
fines de demostrar su veracidad o desecharlo. Por ejemplo, el Cielo y el
infierno existen en nuestro Inconsciente porque sembraron en nosotros ambos
conceptos, por lo que muchos creen que existen tales lugares, pero los que
tienen verdadera fe saben que esos lugares no existen, sino que son Estados en
los cuales se encuentran los Espíritus, según hayan o no evolucionado.
Nos recuerda Daniel que: “El
maestro zen Suzuki dijo que: «Estrictamente
hablando, no hay personas iluminadas. Sólo hay actividad iluminada»”.
Es decir, es aquello que haces lo que te ilumina o lo que te oscurece, por lo
que, aquellos que se esmeran por leer, investigar y profundizar acerca de Dios,
Sus Perfecciones y Sus Implicaciones, evidentemente se están iluminando, pero
la iluminación en sí no es de la persona sino del Espíritu. De hecho, yo no me
considero una persona realmente iluminada, pero al apreciar el nivel de comprensión
que tengo sobre todo aquello que leo, investigo y profundiza acerca de Dios,
Sus Perfecciones y Sus Implicaciones, tengo que reconocer que, pese al mucho
barro que pudiera estar cubriendo mi Espíritu, ciertamente mi Espíritu se ha
venido iluminando, por lo menos en el ‘Conocimiento de Dios’, lo cual
constituye parte de la tarea para ‘Alcanzar Samadhi’, tal y como lo expresan
los hinduistas al comunicarnos que: “el ‘Samadhi’ es
una ‘Iluminación’ que se alcanza con ejercicios de meditación, que ayudan a
trascender al Espíritu, más allá de la ‘Ilusión’ del Cuerpo, y con nuestros
esfuerzos por ‘Alcanzar el Supremo Conocimiento’, lo cual nos ayuda a
‘Liberarnos de Maya’”.
Luego, si bien es cierto
que comprendo lo que ocurre al ‘Alcanzar Samadhi’, quizás gracias al ‘Conocimiento
Acumulado’ acerca de Dios, Sus Perfecciones y Sus Implicaciones, ciertamente en
esta vida, aún no he logrado trascender más allá de la ilusión del Cuerpo, o
por lo menos, eso pienso. Es decir, no les puedo asegurar que he logrado ‘Alcanzar
Samadhi’ en esta vida, porque no he visualizado propiamente a mi Espíritu
flotando en el éter, conversando con otros Espíritus, … viendo a Dios, tampoco
he logrado ver los 0 y los 1 de La Fuente del Programa, pero por fe sé que eso
es así, tal y como nos comenta Daniel en su Documental, aunque ciertamente no
lo he visto, pero en lo más profundo de mi ser sé que lo he vivido, quizás en
vidas pasadas. Ahora bien, si les digo la verdad, en esta vida no creo que me dedique
a la tarea de esforzarme por preparar mi Cuerpo -desintoxicándolo,
ejercitándolo, …- para lograr entrar en el Estado propio de Samadhi, no porque
no lo considere maravilloso, sino porque creo esa no es mi Misión en esta vida,
además de que realmente siento estar en Samadhi o quizás Samadhi no es lo que
pienso).
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
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