lunes, 8 de julio de 2024

SAMADHI I: Maya/La Ilusión de Sí Mismo/Parte II

LA MATRIX

«Hay interminables niveles de memoria o mente, espirales dentro de espirales. Cuando tu conciencia se identifica con esta mente o construcción del ego, te ata al condicionamiento social, a lo que podrías llamar "la Matrix". Hay aspectos del ego de los cuales podemos estar conscientes, pero es el inconsciente, el cableado arcaico, los temores existenciales primitivos, que en realidad están conduciendo toda la máquina. Un sinfín de patrones de aferramiento hacia el placer y la evitación del dolor que se subliman en conductas patológicas.... nuestro trabajo.... nuestras relaciones.... nuestras creencias, nuestros mismos pensamientos, y toda nuestra forma de vida. Al igual que el ganado, la mayoría de los seres humanos viven y mueren en subyugación pasiva, alimentando sus vidas a la Matrix». (El concepto de ‘Matrix’ es la conceptualización moderna de ‘Maya’. Matrix’ es la ‘ILUSIÓN DE TODO LO QUE VEMOS’, aunque también necesariamente de lo que vivimos, porque ‘Matrix’ es la ‘construcción del mundo que compartimos socialmente’, que de alguna forma o manera genera nuestras vivencias, las cuales son el resultado de lo que percibimos de la ‘Matrix’. Pero ocurre que, como la gran mayoría de la mal llamada humanidad percibe la ‘Matrix’ como algo realmente existente pues desea todo aquello que la ‘Matrix’ les ofrece, conforme al deseo colectivo, aferrándonos al placer y procurando evitar el dolor, propio de la existencia material. Ambas sensaciones -placer y dolor- sólo son posibles apreciarlas aceptando la Ilusión que la ‘Matrix’ nos ofrece. Por eso es tan difícil desprendernos de la ‘Matrix’, porque es la única forma de ‘Vivir las Experiencias’ propias de la ‘Matrix’, como el placer y el dolor. Aunque no lo crean, ambas ‘Experiencias’ son en extremo agradables para nuestros Espíritus, simplemente porque son sensaciones que un Espíritu no puede Experimentar fuera de la ‘Matrix’. Un Espíritu, por su sola condición de ser energía, no puede sentir ni dolor no placer, simplemente no siente, por lo que para un Espíritu es una oportunidad maravillosa ocupar un Cuerpo material, que le permita tener sensaciones. Por esta razón, después de tener sus primeras ‘Experiencias de Vida Material’, se le ha hecho muy difícil desprenderse de la ‘Ilusión de la Matrix’.

Pese a lo ilusorio de la ‘Matrix’, vivir en la ‘Matrix’ es por mucho muy gratificante, por la sola sensación que producen en nosotros las ‘Experiencias de Vida’. Lo irónico es que tales ‘Experiencias de Vida’ también son una ‘Ilusión’ construidas desde nuestro cerebro, pero no por eso dejan de ser exquisitas, divertidas, … emocionantes. Anoche, por ejemplo, tuve un sueño bastante sensual, que, aunque no llegó a ser sexual, me ayudó a despertarme con una emocionada sonrisa en mis labios. Luego, yo sé que fue un simple sueño, pero no por eso dejó de ser vivificador. Lo mismo le ocurrió a aquel -Cypher-, que en la película ‘Matrix’, traicionó a Zion, aliándose con Smith -líder de los agentes protectores de la ‘Matrix’, quien le ofreció a Cypher ubicarlo en una posición bastante privilegiada dentro de la ‘Matrix’, cuando lograran destruir Zion. Irónicamente, Smith y Cypher se reunieron en un restaurant de la ‘Matrix’, para acordar lo que le darían a Cypher por entregar a Morfeo, y, mientras conspiraban, Cypher se comía un suculento bistec y le pidió a Smith que, cuando lo reinsertaran en la ‘Matrix’, él no quería ser ‘Consciente’ de la ilusión de la Matrix’, porque, aunque él sabía que ese suculento bistec no existía y que su suculento sabor no era real, él agradecía la ignorancia de no reconocer la ‘Ilusión de la Matrix’. Esto mismo les ocurre a nuestros Espíritus, mientras nos encontramos en ‘Maya’, la hermosa ‘Matrix’ que diseñó nuestro Amoroso Padre Dios, para nosotros, motivo por el cual nos cuesta tanto esforzarnos por llegar al Samadhi).   

LAS MÁSCARAS

«Vivimos vidas encerrados en patrones estrechos. Vidas a menudo llenas de gran sufrimiento, y nunca se nos ocurre que realmente podemos llegar a ser libres. Es posible dejar ir a la vida que hemos heredado del pasado, vivir la que está esperando salir a través del mundo interior. Todos nacimos en este mundo con estructuras biológicas condicionadas, pero sin autoconciencia. A menudo, cuando se mira a los ojos de un pequeño niño no hay rastro de sí mismo, sólo el vacío luminoso. La persona en la que uno crece es una máscara usada sobre la conciencia. Shakespeare dijo: "Todo el mundo es un escenario, y todos los hombres y mujeres meros actores". En un individuo despierto, la conciencia brilla a través de la personalidad, a través de la máscara. Cuando está despierto, no te identificas con tu personaje. No crees que eres las máscaras que tienes puestas. Pero tampoco renuncias a jugar un papel». (Algunos autores al ‘Ego’ lo denominan ‘Persona’, porque es propiamente la manifestación psíquica del Cuerpo. No obstante, comúnmente tendemos a denominar ‘Personas’ al aspecto físico de nuestras psiquis, porque es lo que visualizamos. Por estas simples fallas cognoscitivas es que se nos complica muchísimo ‘Crecer en el Conocimiento de Dios’, puesto que, si no logramos comprender nuestro propio lenguaje mucho menos lograremos comprender el Lenguaje de Dios. Ocurre también que, al no comprender que el ESPÍRITU ES UNA ENTIDAD TRINA, pues pocos logran comprender que, el ‘Ego’, al identificarse con la Nave -Cuerpo-, se convierte como una especie de máscara, a la que solemos denominar ‘Persona’.

‘Consciencia’ también es una palabra polifacética, porque son muchos los significados que le solemos dar. Algunos relacionan la ‘Consciencia’ con un proceso reflexivo que ocurre en el cerebro, tanto cuanto es un proceso mental. Al ser un proceso mental, algunos autores suponen que es un proceso realizado por el Espíritu, por lo que suelen denominar ‘Consciencia’ al Espíritu, pese a que la ‘Consciencia’ se encuentra propiamente en el Alma, tanto cuanto, el resultado del proceso reflexivo, se almacena en el Alma. No obstante, soslayando estas pequeñas diferencias cognoscitivas, aun así, podemos comprender que, el ‘Ego’ o la ‘Persona’ o el ‘Periespíritu’, envuelve al Espíritu y por ende al Alma -‘Consciencia’-, como colocando una máscara, que no nos deja apreciar propiamente al Espíritu, que se encuentra en el interior del Cuerpo, sino que sólo nos deja apreciar al Cuerpo y sus manifestaciones psíquicas -Persona-.

Ahora bien, cuando un Espíritu despierta -logra tomar el control de su Periespíritu y por ende de su Cuerpo-, ya no se identifica con la ‘Persona’ o ‘Periespíritu’ o ‘Ego’, pero eso no significa que la máscara desaparezca automáticamente, sino que debe desprenderse de ella paulatinamente, mientras sigue Jugando los Roles o Disciplinas, para los cuales se anotó, antes de Reencarnar. Esto es porque, justamente, al lograr cumplir eficientemente con las ‘Responsabilidades de las Disciplinas’ en las cuales se anotó, es que logra irse ‘Iluminando’, mientras cumple con esas ‘Responsabilidades’. No obstante, pese a seguir portando la máscara, ésta se va desvaneciendo, poco a poco, en la medida que “El Espíritu -la conciencia- brilla a través de la personalidad, a través de la máscara”. Esto es justamente lo que descubrió Siddhartha, durante aquellos días de ayuno, sentado en medio de las raíces de aquella enorme higuera: “Ni tan suave que no suene, ni tan fuerte que se rompa”. El Camino Medio, es un camino alejado de los extremos del hedonismo y de la mortificación, lo que implica vivir todas las ‘Experiencias de Vida’, con moderación, a los fines de ‘Alcanzar el Conocimiento que nos ayude a hacernos ‘Conscientes de nuestro Amoroso Padre Dios’. PARA LOGRAR MANTENERNO EN EL CAMINO MEDIO ES PRECISO MANTENERNOS CONSCIENTES DE QUE NO SOMOS EL CUERPO EN EL QUE CABALGAMOS, SINO QUE ÉSTE ES SIMPLEMENTE LA NAVE MEDIANTE LA CUAL DEBEMOS APRENDER DE NUESTRAS EXPERIENCIAS DE VIDA).   

ACEPTANDO EL JUEGO DIVINO

«Cuando una persona sólo está acostumbrada a la oscuridad, debe acostumbrarse gradualmente a la luz. Al igual que aclimatarse a cualquier nuevo paradigma, se necesita tiempo y esfuerzo, y voluntad para explorar lo nuevo, así como arrojar lo viejo. La mente se puede comparar a una trampa para la conciencia, un laberinto o una prisión. No es que estés en prisión, sino que eres la prisión. La prisión es una ilusión. Si estás identificado con un yo ilusorio, entonces estás dormido. Una vez que estás consciente de la prisión, si luchas para salir de la ilusión, entonces estás tratando a la ilusión como si fuera real y permaneces dormido, excepto que ahora el sueño se convierte en pesadilla. Estarás persiguiendo y corriendo en las sombras para siempre. Samadhi es despertar del sueño del yo separado o de la construcción del ego. Samadhi es despertar de la identificación con la prisión a la cual llamo yo. Nunca puedes ser libre, porque donde quiera que vayas tu prisión está allí. El despertar no se trata de deshacerse de la mente o de la Matrix, por el contrario; cuando no estás identificado con él, entonces puedes experimentar el juego de la vida con mayor plenitud, disfrutando del espectáculo como es, sin deseo o miedo. En las antiguas enseñanzas esto fue llamado el juego divino de Leila: el juego de jugar en dualidad». (Llegar a Samadhi no es una lucha mortificada en contra de nuestro ‘Ego’ o en contra de la ‘Ilusión’ con la que se ha ‘Identificado el Ego’, sino que se trata de la ‘Aceptación Consciente de que es una Ilusión’ y continuar Jugando lo más ‘Responsablemente’ posible, el papel que nos ha tocado Jugar. Es decir, si nos esforzamos por escapar de la ‘Ilusión’, estaremos más encerrados en LA PRISIÓN DE la ‘Ilusión’, tanto cuanto, con nuestro esmerado esfuerzo la estamos reconociendo como real. Se trata es de HACERNOS CONSCIENTES DE EL GRAN JUEGO Y ESFORZARNOS POR JUGARLO PROFESIONALMENTE. Si nos alejamos del Juego, imponiéndonos castigos severos -mortificaciones- para evitar desear las cosas materiales, pues ya perdimos por forfeit, y si nos involucramos demasiado en el Juego, olvidándonos de que es un Juego, pues con seguridad cometeremos muchísimos errores, tanto cuanto no comprenderemos que es una mera ‘Ilusión’. La Calve está no en desaparecer ‘Maya’, sino en aceptarla y ‘Aprender a Jugar en esa ‘Ilusión’).

CESACIÓN DEL EGO

«La conciencia humana es un continuo. En un extremo, los humanos se identifican con el yo material. En el otro extremo está Samadhi, la cesación del yo. Cada paso que damos en el continuo hacia Samadhi, trae menos sufrimiento. Menos sufrimiento no significa que la vida esté libre de dolor. Samadhi va más allá de la dualidad del dolor y el placer. Lo que significa es que hay menos mente, menos yo generando resistencia a lo que se desarrolle y esa resistencia es lo que genera el sufrimiento. Realizar Samadhi incluso una vez te permite ver lo que está en el otro extremo del continuo. Ver que hay algo más que el mundo material y el interés propio. Cuando hay una cesación real de la estructura del yo en Samadhi no hay pensamiento egoico, no hay yo, no hay dualidad, pero todavía existe lo que soy, annata o ausencia del yo. En ese vacío está el amanecer del prajna o la sabiduría, la comprensión de que el yo inmanente está más allá del juego de la dualidad, más allá de todo el continuo». (Al ser propiamente un proceso reflexivo, la ‘Consciencia’ es un continuo crecimiento cognoscitivo, que va desde el ‘Conocimiento’ puramente material -generado por el ‘Ego’- hasta trascender lo puramente material y llegar al ‘Conocimiento de Dios’ o de lo propiamente Espiritual, generado por el Espíritu y acumulado en el Alma. Es comprensible que, para llegar al ‘Conocimiento Pleno de lo Espiritual’ es preciso esforzarnos por hacernos ‘Conscientes de Dios’, lo que implica, de alguna forma o manera, deslastrarnos de lo material o, lo que es lo mismo, la CESACIÓN DEL YO. Es decir, para realmente llegar a Samadhi, es preciso, de alguna forma o manera, reconocer y aceptar que lo material propiamente no existe, sino que lo que existe es la ‘Consciencia Espiritual’, que logra construir y controlar el Mundo Material. De allí que, en Samadhi todo lo material desaparece y queda sólo el Espíritu, en control Absoluto de la Nave o Cuerpo. De allí que, Samadhi no es propiamente un lugar, sino que es un estado de control del espíritu sobre la materia, por lo que el ‘Yo Inmanente o Espíritu’, acostumbrado a permanecer dentro del Cuerpo, logra liberarse y transcender a otras Dimensiones, aunque sin dejar en la indigencia absoluta al Cuerpo, al cual siempre logrará retornar, pero sin dejarse dominar por los apetitos mundanos.

Evidentemente, por el hecho de ‘Alcanzar’ Samadhi no significa que dejaremos de sentir -placer o dolor-, pero si estaremos ‘Conscientes’ de que son construcciones elaboradas desde nuestro ‘Ego’, de acuerdo a las ‘Experiencias del Cuerpo’, las cuales no son reales para el Espíritu, pero le ayudan a comprender esas sensaciones. Así pues, un Espíritu Desencarnado puede manifestar que está sufriendo en un infierno gracias a las ‘Experiencias de Vida’ dolorosas sufridas mientras se encontraba conectado a un Cuerpo, pero evidentemente un Espíritu no siente ni dolor ni placer. De allí que, las personas que han llegado a ejercitarse efectivamente en el Samadhi, pueden controlar el dolor e incluso lograr convencer al Cuerpo de deslastrarse de ciertas enfermedades, tanto cuanto realmente no existen. Es como reconfigurar el avatar que escogimos para iniciar algún juego de video).  


Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo 



 

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