LA MATRIX
«Hay interminables
niveles de memoria o mente, espirales dentro de espirales. Cuando tu
conciencia se identifica con esta mente o construcción del ego, te ata al
condicionamiento social, a lo que podrías llamar "la Matrix". Hay aspectos del ego de los cuales podemos estar conscientes,
pero es el inconsciente, el cableado arcaico, los temores existenciales
primitivos, que en realidad están conduciendo toda la máquina. Un sinfín de patrones de aferramiento hacia el placer y
la evitación del dolor que se subliman en conductas patológicas.... nuestro
trabajo.... nuestras relaciones.... nuestras creencias, nuestros mismos
pensamientos, y toda nuestra forma de vida. Al igual que el ganado, la
mayoría de los seres humanos viven y mueren en subyugación pasiva, alimentando
sus vidas a la Matrix». (El concepto de ‘Matrix’ es la
conceptualización moderna de ‘Maya’. ‘Matrix’ es la ‘ILUSIÓN DE TODO LO QUE
VEMOS’, aunque también necesariamente de lo que vivimos, porque
‘Matrix’ es la ‘construcción del mundo que compartimos socialmente’, que de
alguna forma o manera genera nuestras vivencias, las cuales son el resultado de
lo que percibimos de la ‘Matrix’. Pero ocurre que, como la gran mayoría de la
mal llamada humanidad percibe la ‘Matrix’ como algo realmente existente pues desea todo aquello que la ‘Matrix’ les ofrece, conforme al
deseo colectivo, aferrándonos al placer y procurando evitar el dolor, propio de
la existencia material. Ambas sensaciones -placer y dolor- sólo son
posibles apreciarlas aceptando la Ilusión que la ‘Matrix’ nos ofrece.
Por eso es tan difícil desprendernos de la ‘Matrix’, porque es la única forma
de ‘Vivir las Experiencias’ propias de la ‘Matrix’, como el placer y el dolor. Aunque no lo crean, ambas ‘Experiencias’ son en extremo
agradables para nuestros Espíritus, simplemente porque son sensaciones que un
Espíritu no puede Experimentar fuera de la ‘Matrix’. Un Espíritu, por su sola condición de ser energía, no
puede sentir ni dolor no placer, simplemente no siente, por lo que para un
Espíritu es una oportunidad maravillosa ocupar un Cuerpo material, que le
permita tener sensaciones. Por esta razón, después de tener sus
primeras ‘Experiencias de Vida Material’, se le ha hecho muy difícil
desprenderse de la ‘Ilusión de la Matrix’.
Pese a lo ilusorio de la ‘Matrix’, vivir en la ‘Matrix’ es por mucho
muy gratificante, por la sola sensación que producen en nosotros las
‘Experiencias de Vida’. Lo
irónico es que tales ‘Experiencias de Vida’ también son una ‘Ilusión’
construidas desde nuestro cerebro, pero no por eso dejan de ser exquisitas,
divertidas, … emocionantes. Anoche, por ejemplo, tuve un sueño
bastante sensual, que, aunque no llegó a ser sexual, me ayudó a despertarme con
una emocionada sonrisa en mis labios. Luego, yo sé que fue un simple sueño,
pero no por eso dejó de ser vivificador. Lo mismo le ocurrió a aquel -Cypher-,
que en la película ‘Matrix’, traicionó a Zion, aliándose con Smith -líder de
los agentes protectores de la ‘Matrix’, quien le ofreció a Cypher ubicarlo en
una posición bastante privilegiada dentro de la ‘Matrix’, cuando lograran
destruir Zion. Irónicamente, Smith y Cypher se reunieron en un restaurant de la
‘Matrix’, para acordar lo que le darían a Cypher por entregar a Morfeo, y,
mientras conspiraban, Cypher se comía un suculento bistec y le pidió a Smith
que, cuando lo reinsertaran en la ‘Matrix’, él no quería ser ‘Consciente’ de la
ilusión de la Matrix’, porque, aunque él sabía que ese suculento bistec no
existía y que su suculento sabor no era real, él agradecía la ignorancia de no reconocer
la ‘Ilusión de la Matrix’. Esto mismo les ocurre a
nuestros Espíritus, mientras nos encontramos en ‘Maya’, la hermosa ‘Matrix’ que
diseñó nuestro Amoroso Padre Dios, para nosotros, motivo por el cual nos cuesta
tanto esforzarnos por llegar al Samadhi).
LAS MÁSCARAS
«Vivimos vidas
encerrados en patrones estrechos. Vidas a menudo llenas de gran sufrimiento, y
nunca se nos ocurre que realmente podemos llegar a ser libres. Es posible dejar
ir a la vida que hemos heredado del pasado, vivir la que está esperando salir a
través del mundo interior. Todos
nacimos en este mundo con estructuras biológicas condicionadas, pero sin
autoconciencia. A menudo, cuando se mira a los ojos de un pequeño niño
no hay rastro de sí mismo, sólo el vacío luminoso. La
persona en la que uno crece es una máscara usada sobre la conciencia. Shakespeare dijo: "Todo el mundo es un escenario, y
todos los hombres y mujeres meros actores". En un individuo despierto, la conciencia brilla a través de la
personalidad, a través de la máscara. Cuando
está despierto, no te identificas con tu personaje. No crees que eres las
máscaras que tienes puestas. Pero
tampoco renuncias a jugar un papel».
(Algunos autores al
‘Ego’ lo denominan ‘Persona’, porque es propiamente la manifestación psíquica
del Cuerpo. No obstante, comúnmente
tendemos a denominar ‘Personas’ al aspecto físico de nuestras psiquis, porque
es lo que visualizamos. Por estas
simples fallas cognoscitivas es que se nos complica muchísimo ‘Crecer en el
Conocimiento de Dios’, puesto que, si no logramos comprender nuestro propio
lenguaje mucho menos lograremos comprender el Lenguaje de Dios. Ocurre
también que, al no comprender que el ESPÍRITU
ES UNA ENTIDAD TRINA, pues pocos logran comprender que, el
‘Ego’, al identificarse con la Nave -Cuerpo-, se convierte como una especie de
máscara, a la que solemos denominar ‘Persona’.
‘Consciencia’ también es
una palabra polifacética, porque son muchos los significados que le solemos
dar. Algunos relacionan la ‘Consciencia’ con un proceso reflexivo que ocurre en
el cerebro, tanto cuanto es un proceso mental. Al ser un proceso mental, algunos
autores suponen que es un proceso realizado por el Espíritu, por lo que suelen denominar
‘Consciencia’ al Espíritu, pese a que la ‘Consciencia’ se encuentra propiamente
en el Alma, tanto cuanto, el resultado del proceso reflexivo, se almacena en el
Alma. No obstante, soslayando estas pequeñas diferencias cognoscitivas, aun
así, podemos comprender que, el
‘Ego’ o la ‘Persona’ o el ‘Periespíritu’, envuelve al Espíritu y por ende al
Alma -‘Consciencia’-, como colocando una máscara, que no nos deja apreciar
propiamente al Espíritu, que se encuentra en el interior del Cuerpo, sino que
sólo nos deja apreciar al Cuerpo y sus manifestaciones psíquicas -Persona-.
Ahora bien, cuando
un Espíritu despierta -logra tomar el
control de su Periespíritu y por ende de su Cuerpo-, ya no se identifica
con la ‘Persona’ o ‘Periespíritu’ o ‘Ego’, pero eso no significa que la máscara
desaparezca automáticamente, sino que debe desprenderse de ella paulatinamente,
mientras sigue Jugando los Roles o Disciplinas, para los cuales se anotó, antes
de Reencarnar. Esto es porque, justamente, al lograr cumplir
eficientemente con las ‘Responsabilidades de las Disciplinas’ en las cuales se
anotó, es que logra irse ‘Iluminando’, mientras cumple con esas
‘Responsabilidades’. No obstante, pese a seguir portando la máscara, ésta se va
desvaneciendo, poco a poco, en la medida que “El
Espíritu -la conciencia- brilla a través de la personalidad, a través de la
máscara”. Esto es justamente lo que descubrió Siddhartha,
durante aquellos días de ayuno, sentado en medio de las raíces de aquella
enorme higuera: “Ni tan suave que no suene,
ni tan fuerte que se rompa”. El
Camino Medio, es un camino alejado de los extremos del hedonismo y de la
mortificación, lo que implica vivir todas las ‘Experiencias de Vida’, con
moderación, a los fines de ‘Alcanzar el Conocimiento que nos ayude a hacernos
‘Conscientes de nuestro Amoroso Padre Dios’. PARA
LOGRAR MANTENERNO EN EL CAMINO MEDIO ES PRECISO MANTENERNOS CONSCIENTES DE QUE NO
SOMOS EL CUERPO EN EL QUE CABALGAMOS, SINO QUE ÉSTE ES SIMPLEMENTE LA NAVE
MEDIANTE LA CUAL DEBEMOS APRENDER DE NUESTRAS EXPERIENCIAS DE VIDA).
ACEPTANDO EL JUEGO DIVINO
«Cuando
una persona sólo está acostumbrada a la oscuridad, debe acostumbrarse
gradualmente a la luz. Al igual que aclimatarse a cualquier nuevo
paradigma, se necesita tiempo y esfuerzo, y voluntad para explorar lo nuevo,
así como arrojar lo viejo. La
mente se puede comparar a una trampa para la conciencia, un laberinto o una
prisión. No es que estés en prisión, sino que eres la prisión. La prisión es una ilusión.
Si estás identificado con un yo ilusorio, entonces estás dormido. Una vez que estás consciente de la prisión, si luchas para salir de la ilusión, entonces
estás tratando a la ilusión como si fuera real y permaneces dormido,
excepto que ahora el sueño se convierte en pesadilla. Estarás
persiguiendo y corriendo en las sombras para siempre. Samadhi
es despertar del sueño del yo separado o de la construcción del ego. Samadhi es
despertar de la identificación con la prisión a la cual llamo yo. Nunca
puedes ser libre, porque donde quiera que vayas tu prisión está allí. El
despertar no se trata de deshacerse de la mente o de la Matrix, por el
contrario; cuando no estás identificado con él, entonces puedes experimentar el
juego de la vida con mayor plenitud, disfrutando del espectáculo como es, sin
deseo o miedo. En las antiguas enseñanzas esto fue llamado el juego
divino de Leila: el juego de jugar en dualidad».
(Llegar a Samadhi no es
una lucha mortificada en contra de nuestro ‘Ego’ o en contra de la ‘Ilusión’
con la que se ha ‘Identificado el Ego’, sino que se trata de la ‘Aceptación
Consciente de que es una Ilusión’ y continuar Jugando lo más ‘Responsablemente’
posible, el papel que nos ha tocado Jugar. Es decir, si nos esforzamos por escapar de
la ‘Ilusión’, estaremos más encerrados en LA PRISIÓN DE la ‘Ilusión’,
tanto cuanto, con nuestro esmerado esfuerzo la estamos reconociendo como real.
Se trata es de HACERNOS
CONSCIENTES DE EL GRAN JUEGO Y ESFORZARNOS POR JUGARLO PROFESIONALMENTE.
Si nos alejamos del Juego, imponiéndonos castigos severos -mortificaciones-
para evitar desear las cosas materiales, pues ya perdimos por forfeit, y si nos
involucramos demasiado en el Juego, olvidándonos de que es un Juego, pues con
seguridad cometeremos muchísimos errores, tanto cuanto no comprenderemos que es
una mera ‘Ilusión’. La
Calve está no en desaparecer ‘Maya’, sino en aceptarla y ‘Aprender a Jugar en
esa ‘Ilusión’).
CESACIÓN DEL EGO
«La conciencia humana es un
continuo. En un extremo, los humanos se identifican con el yo material. En el
otro extremo está Samadhi, la cesación del yo. Cada
paso que damos en el continuo hacia Samadhi, trae menos sufrimiento. Menos sufrimiento no significa que
la vida esté libre de dolor. Samadhi va más allá de la dualidad del dolor y el placer. Lo que significa es que hay
menos mente, menos yo generando resistencia a lo que se desarrolle y esa
resistencia es lo que genera el sufrimiento. Realizar Samadhi incluso
una vez te permite ver lo que está en el otro extremo del continuo. Ver que hay
algo más que el mundo material y el interés propio. Cuando hay una cesación
real de la estructura del yo en Samadhi no hay pensamiento egoico, no hay yo,
no hay dualidad, pero todavía existe lo que soy, annata o ausencia del yo. En
ese vacío está el amanecer del prajna o la sabiduría, la comprensión de que el
yo inmanente está más allá del juego de la dualidad, más allá de todo el
continuo». (Al ser propiamente un proceso reflexivo, la
‘Consciencia’ es un continuo crecimiento cognoscitivo, que va desde el
‘Conocimiento’ puramente material -generado por el ‘Ego’- hasta trascender lo
puramente material y llegar al ‘Conocimiento de Dios’ o de lo propiamente
Espiritual, generado por el Espíritu y acumulado en el Alma. Es
comprensible que, para llegar al ‘Conocimiento Pleno de lo Espiritual’ es
preciso esforzarnos por hacernos ‘Conscientes de Dios’, lo que implica, de
alguna forma o manera, deslastrarnos de lo material o, lo que es lo mismo, la
CESACIÓN DEL YO. Es decir, para realmente llegar a Samadhi, es preciso, de
alguna forma o manera, reconocer
y aceptar que lo material propiamente no existe, sino que lo que existe es la
‘Consciencia Espiritual’, que logra construir y controlar el Mundo Material.
De allí que, en Samadhi todo lo material desaparece y queda sólo el Espíritu,
en control Absoluto de la Nave o Cuerpo. De allí que, Samadhi
no es propiamente un lugar, sino que es un estado de control del espíritu sobre
la materia,
por lo que el ‘Yo Inmanente o Espíritu’, acostumbrado a permanecer dentro del
Cuerpo, logra liberarse y transcender a otras Dimensiones, aunque sin dejar en
la indigencia absoluta al Cuerpo, al cual siempre logrará retornar, pero sin
dejarse dominar por los apetitos mundanos.
Evidentemente, por el hecho de ‘Alcanzar’ Samadhi no significa que dejaremos de sentir -placer o dolor-, pero si estaremos ‘Conscientes’ de que son construcciones elaboradas desde nuestro ‘Ego’, de acuerdo a las ‘Experiencias del Cuerpo’, las cuales no son reales para el Espíritu, pero le ayudan a comprender esas sensaciones. Así pues, un Espíritu Desencarnado puede manifestar que está sufriendo en un infierno gracias a las ‘Experiencias de Vida’ dolorosas sufridas mientras se encontraba conectado a un Cuerpo, pero evidentemente un Espíritu no siente ni dolor ni placer. De allí que, las personas que han llegado a ejercitarse efectivamente en el Samadhi, pueden controlar el dolor e incluso lograr convencer al Cuerpo de deslastrarse de ciertas enfermedades, tanto cuanto realmente no existen. Es como reconfigurar el avatar que escogimos para iniciar algún juego de video).
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
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