LA DUDA ES EL PRINCIPIO DE LA SABIDURÍA
«Al comienzo de su
tratado más famoso, Descartes
escribió que casi todo puede ser puesto en duda; se puede dudar de los sentidos, e incluso de los pensamientos.
Del mismo modo, en el Kalama Sutra, Buda
dijo que, para determinar la verdad, uno debe dudar de todas las tradiciones,
escrituras, enseñanzas y de todo el contenido de la mente y de los sentidos.
Ambos hombres comenzaron con gran escepticismo, pero la diferencia fue que
Descartes dejó de preguntar en el nivel del pensamiento, mientras Buda fue más
profundo - penetró más allá de los niveles más profundos de la mente-. Tal vez
si Descartes hubiera ido más allá de su mente pensante, habría descubierto su
verdadera naturaleza y los niveles de conciencia en occidente serían muy
diferentes hoy». (Aristóteles afirmaba que “La duda es el origen del Conocimiento” y
así ha sido siempre, desde el principio de los tiempos hasta el día de hoy,
porque si nunca hubiéramos dudado jamás hubiéramos
‘Progresado en el Conocimiento’, tanto cuanto la duda es un instrumento de
indagación y cuestionamiento que parte de la aceptación de un estado inicial de
ignorancia para el abordaje metódico de aquello sobre lo que nos interrogamos.
En este sentido, la
duda es fundamental para determinar la validez de un conocimiento.
Descartes plantea la duda metódica, donde rechaza como absolutamente falso
todo aquello en lo que pudiera conducir a la menor duda. Intenta ver si en
realidad hay algo en su mente que sea enteramente indudable. Somete a su duda
todo lo existente, y poco a poco va rechazando elementos y principios. En el
Discurso del Método, Descartes propone
tres motivos para la duda: 1) que a veces nos engañan nuestros sentidos,
por lo que no son fiables; 2) que a veces confundimos el sueño con la realidad,
por lo que todo lo que pensamos podría un sueño; y 3) que a veces nos
equivocamos pensando, por lo que la razón tampoco es muy fiable.
Visto todo lo anterior,
queda claro la extrema importancias de cuestionarnos
acerca de todo aquello que vayamos ‘Conociendo’, porque la única forma de verdaderamente
‘Conocer’ es escudriñando aquello que decimos ‘Conocer’. Justamente,
el
problema de muchos de aquellos que dicen creer en Dios es que realmente no lo
‘Conocen’, porque jamás han puesto a Dios en duda, sino que creen simplemente
por lo que otros les han dicho acerca de Dios. Esta es una falla muy
común de la religiosidad de nuestros tiempos, pese a que hace muchísimos años, en
el Kalama Sutra, Buda
dijo que, para determinar la verdad, uno debe dudar de todas las tradiciones,
escrituras, enseñanzas y de todo el contenido de la mente y de los sentidos.
Cuando dudamos de todo aquello de lo que nos dicen acerca de Dios y nos
esforzamos por despejar nuestras dudas, comenzamos a comprender toda La Verdad
acerca de Dios y nos transformamos en Verdaderos Creyentes.
Pero entiéndase que, DUDAR
NO ES SINÓNIMO DE DEJAR DE CREER, sino que hace referencia a investigar y
profundizar aquello en lo que creemos, sobre todo si lo que creemos es
simplemente una información que recibimos de terceros. Cuando
Siddhartha nos exhorta a dudar incluso de la religión no nos está exhortando a dejar de
ir a nuestras reuniones eclesiales, sino que nos está exhortando a hacernos
‘Conscientes’ de aquello en lo que decimos creer y esta ‘Consciencia’ surge de
que pongamos en duda todo aquello que nos dicen, a los fines de verificar su autenticidad o por el
contrario desecharlo como información, en atención a que, en el caso de ser
falsa, con seguridad no me servirá para ‘Acercarme a Dios’.
De hecho, cuando
Siddhartha inició su camino a la ‘Iluminación’ lo hizo porque dudó de la información
que le dio un sacerdote hinduista, acerca de la terrible Samsara, al asegurarle
que el destino eterno de toda la creación era montarse una y otra vez en la
Rueda de la Samsara, algunas veces para Reencarnar como hombres y otras veces
como animales. Ante tal afirmación o aparente verdad, Siddhartha dudó y pegó un
grito al cielo, exclamando: “¡No es posible que nuestro destino eterno sea
montarnos una y otra vez en la Rueda de la Samsara!”. Luego, se quedó pensando
por un momento y se dijo a sí mismo: “¡Ya sé!!! Si logramos parecernos a Dios
entonces no tendremos que volver a Reencarnar” y a partir de allí decidió
encontrar la manera de ser SEMEJANTE A DIOS. En mi caso, yo he llegado hasta
aquí movido por una duda, que se me presentó desde niño, cuando pensé: “Si Dios
es Amor, entonces ¿cómo puede castigarme en un infierno de fuego ardiente por
toda la eternidad? ¿Acaso mis pecados temporales merecen un castigo eterno?” y
a partir de allí comencé a recorrer está montaña rusa -con difíciles subidas y
estrepitosas bajadas- que me han traído hasta este hermoso momento de estarle
haciendo una exégesis al hermoso Documental de Daniel Schmidt, titulado
simplemente “SAMADHI”.
Entiéndase entonces que,
ni Daniel ni Siddhartha ni yo, les estamos exhortando a dejar de ir a sus
reuniones eclesiales, sino que simplemente les estamos pidiendo que se
cuestionen constantemente sobre aquello en lo que creen, no para que terminen
abandonando la religión en la que fueron iniciados, sino para que investiguen y
profundicen un poco más allá de lo que les comunican sus guías eclesiales. Les
aseguro que, si se cuestionan constantemente, no sólo lograrán afianzarse
muchísimo más en la fe en la cual fueron iniciados, sino que con el paso del
tiempo comenzarán a percatarse que TODAS
LAS RELIGIONES SON UN BUEN CAMINO PARA ENCONTRARNOS CON DIOS, PERO NO TODO LO
QUE NOS COMUNICAN NOS AYUDA A ENCONTRARLO, por
lo que se hace necesario ZARANDEAR LOS CONOCIMIENTOS QUE CADA RELIGIÓN
PRETENDE ENTREGARNOS A LOS FINES DE SEPARAR EL TRIGO DE LA PAJA, PARA QUEDARNOS
CON LA INFORMACIÓN QUE NOS AYUDE A ACERCARNOS A DIOS Y DESECHAR EL RESTO.
Según he logrado comprender, El Camino hacia
nuestro Amoroso Padre Dios se encuentra dibujado en un enorme Puzle, cuyas
fichas se encuentran finamente distribuidas y encriptadas en un sinfín de datos
o información plasmada en un sinfín de Libros, Documentales, … Películas, que
son lo que algunos denominan CLEDÓN, lo cual se puede conceptualizar como “una
de las formas utilizadas por los Ángeles para hacernos llegar esa información
que nos ayuda a construir El Camino para ‘Acercarnos a Dios’”. El
Documental de Daniel ha sido para mí un Cledón, tanto cuanto, no por casualidad
sino por Providencia, este Documental lo vi al día siguiente que decidí
sentarme a descansar en mi búsqueda de Dios, tanto cuanto creí que ya lo había
encontrado al publicar el Artículo:
https://verdaderoscreyentes.blogspot.com/2024/06/la-sencillez-de-dios.html
El Documental
de Daniel me hizo comprender que AÚN ME FALTA MUCHO POR APRENDER ACERCA DE
NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS.
SOMOS NUESTROS PROPIOS DEMONIOS
«Descartes describió la posibilidad
de un demonio maligno que podría estar manteniéndonos bajo un velo de ilusión.
Descartes
no reconoció a este demonio maligno por lo que era. Como en la película Matrix,
todos podríamos estar enganchados a algún programa
elaborado alimentándonos mientras soñamos un mundo ilusorio. La gente
siempre quiere culpar a todo lo que está fuera de sí mismos por el estado del
mundo o por su propia infelicidad. Se trate de una persona, un grupo particular
o un país, una religión o algún tipo de control Illuminati como el demonio
maligno de Descartes, o las máquinas sensibles en la matriz. Irónicamente, el
demonio que Descartes imaginaba era precisamente lo que él mismo definía. Cuando
realizas Samadhi, se hace claro que hay un controlador, hay una máquina, y el
demonio maligno generando tensión en su vida día tras día. La máquina es usted».
(Pocos son realmente ‘Conscientes’ que aquello que les ocurre, ya sea bueno o
malo, es el resultado del Libre Albedrío, bien utilizado o mal utilizado. Ni
siquiera podemos echarle la culpa ni a Dios ni a Satanás, porque ellos
simplemente nos susurran alguna propuesta y somos nosotros los que ‘Elegimos’
cual ejecutar. De manera que, de alguna forma o manera, somos nuestros propios demonios,
tanto cuanto nadie está dirigiendo nuestros pasos, sino que somos nosotros los
que caminamos en una dirección o en otra. Y claro que, al no estar
‘Conscientes’ de esta realidad, muchos parecen autómatas, dirigiéndose a sus
propios desfiladeros, simplemente por no hacerse cargo de sus propias Naves. Da
risa ver a tanta gente quejándose de la mala suerte
que tienen y culpan a un sistema político, religioso o social, cuando realmente
fueron ellos -sus Espíritus- los que ‘Planificaron nacer en ese sistema
político, religioso o social’. Si tan solo se detuvieran a meditar
en el porqué ‘Planificaron las duras Pruebas’ por las que están pasando,
entonces encontrarían las formas de superarlas, sin quejarse del sistema
político, religioso o social, en el cual ‘Planificaron nacer’. Si nos hacemos ‘Conscientes’ de lo que realmente somos
-Espíritus-, entonces con seguridad dejaríamos de sufrir y de echarle la culpa
a otros por las duras Pruebas que nos tocan vivir, porque estaríamos
‘Conscientes’ de lo que son -simples Pruebas- y procuraríamos superarlas, sin
quejarnos y mucho menos echándoles la culpa a los demás).
SOMOS NUESTROS PROPIOS PROGRAMADORES
«La estructura propia de esa
máquina se compone de muchos pequeños subprogramas condicionados o pequeños
patrones. Un pequeño jefe que anhela comida, otro anhela dinero, otro
estatus, posición, poder, sexo, intimidad. Otro quiere consciencia o atención
por parte de otros. Los deseos son literalmente infinitos y pueden nunca estar
satisfechos. Pasamos gran parte de nuestro tiempo y energía decorando nuestras
prisiones, sucumbiendo a las presiones para mejorar nuestras máscaras, y que
alimentan los pequeños jefes, haciéndolos más poderosos. Al igual que los drogadictos, cuanto más tratamos de
satisfacer los pequeños jefes, más terminamos anhelando. El camino hacia
la libertad no es la superación personal, o de alguna manera satisfacer su
propia agenda, pero es una completa caída de la agenda del yo».
(Después de todo lo leído, investigado y profundizado, he llegado a la
conclusión que “El Libre
Albedrío es un Programa, instalado en nuestros Periespíritus, que nos presenta
dos opciones en un algoritmo, las cuales deben de ser escogidas por nuestros
Espíritus”. Ninguna
de las dos opciones es mala, tanto cuanto, ambas opciones nos han de dejar
alguna enseñanza y, estas enseñanzas, ya sean buenas o malas, nos permiten
acumular ‘Conocimientos’ que deberían ayudarnos a hacernos ‘Conscientes de
Dios’. Pero el problema del Libre
Albedrío es que, con cada opción tomada, se
van generando subprogramas que, de alguna forma o manera, van formando
la personalidad o ‘Ego’, si se quiere del Espíritu. Así pues, cuando
las opciones escogidas por nuestros Espíritus son movidas por el deseo de lo
material, los subprogramas que van moldeando el ‘Ego’, van inclinando al
Espíritu cada vez más hacia lo material. Si por lo contrario las opciones
escogidas son movidas por el deseo de lo espiritual, pues los subprogramas que
se generan van moldeando al ‘Ego’ para que se incline hacia lo espiritual. Ocurre entonces que, con el paso de algunas
vidas, esos subprogramas
se van convirtiendo como en una especie de ‘jefes’, que van tomando el control
de nuestros Cuerpos, a los fines de procurar aquello a lo cual se siente
inclinado el ’Ego’).
MIEDO A DESPERTAR
«Algunas personas temen que
despertar su verdadera naturaleza significará que pierden su individualidad y
el disfrute de la vida. En realidad, lo contrario es cierto; La
única individuación del alma sólo puede expresarse cuando el yo condicionado es
superado. Debido
a que nos quedamos dormidos en la matriz la mayoría de nosotros nunca va a
descubrir lo que el alma realmente quiere expresar». (Para la gran mayoría de los Espíritus Encarnados ha dejado de
ser una opción escoger inclinarse por lo espiritual, tanto cuanto los
subprogramas que han minado al Periespíritu fueron desarrollados para complacer
al Cuerpo en sus inclinaciones materiales. Consecuentemente, nuestros
Periespíritus llegan a identificarse tan abrumadoramente con los placeres de la
carne que se olvidan totalmente de lo que realmente son. Y se han
olvidado tanto que, cuando alguien o algo les recuerda que no son el Cuerpo que
habitan, los Espíritus le dan la espalda a ese llamado, como le da la espalda
el que duerme a aquel que intenta despertarlo. De allí que, muy pocos estén
dispuestos a procurar entrar en Samadhi, porque este Estado implica dejar de
disfrutar de los deleites de la carne, con los que se ha identificado el
Periespíritu.
Tristemente, debido al
Velo que se nos coloca antes de Reencarnar, además de hacernos olvidar que
somos Espíritus, evidentemente nos olvidamos de
nuestras vivencias como Espíritus en el Más Allá, las cuales ciertamente
superan por mucho en deleite a las vivencias materiales. Lo que
ocurre es que, la gran mayoría de los Espíritus Encarnados, cuyos Periespíritus
están minados con los subprogramas que los inclinan a lo material, realmente se
han olvidado de lo que se siente el ser un Espíritu, porque
sus inclinaciones materiales les han alejado del Estado propiamente espiritual.
Ciertamente, un Espíritu fuera de un Cuerpo, no está en capacidad de sentir
gusto por los alimentos o por el sexo o por dormir … o por divertirse, pero ninguno de estos deleites
materiales produce el mismo Gozo que produce el estar en el Estado Espiritual.
Las sensaciones materiales producen deleites
efímeros, que desaparecen apenas desaparece el bien material que produce ese
deleite, pero el Gozo Espiritual jamás desaparece. ¡No es lo mismo
deleitarse que Gozarse!!! El
deleite que producen los bienes materiales se remite al sentido corporal que lo
disfruta, pero el Gozo Espiritual embarga todo el Espíritu, con mucho mayor
placer que el disfrute de los bienes materiales. Es concluyente que,
lo que los Espíritus han
olvidado, al encontrarse envueltos en el barro de los vicios materiales, es
justamente el Gozo que se ‘Experimenta’ al encontrarse en Estado Espiritual,
pero sin el peso agobiante del barro que deja en nuestros Periespíritus el abusar
de los bienes materiales).
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
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