lunes, 13 de mayo de 2024

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte XCV

XCV.LEYES MORALES – Libro IV / Capítulo I: ESPERANZAS Y CONSUELOS / Parte V

CREENCIAS OBSOLETAS

Hace unos momentos, viendo algunos videos en TikTok, me detuve a escuchar la extraña información que nos comunicaba una espirita, sobre la gran cantidad de personas sin Alma que habitan este hermoso planeta. Según ella, más del cincuenta por ciento de las personas que transitan en este Mundo, son como son, simplemente porque no tienen Alma y por eso, gran parte de las personas a las que conocemos, no tienen interés por ‘Conocer a Dios’ y mucho menos tienen interés por ‘Progresar Espiritualmente’.

Esta triste realidad es el triste resultado de las concepciones mal interpretadas que se hicieron los líderes eclesiales acerca de Dios y así se las comunicaron a sus feligresías, desde tiempos muy remotos. Desde el Principio, estas malas concepciones ciertamente eran necesarias, tanto cuanto ‘Conocer a Dios’ es un proceso paulatino, que tenía que evolucionar lentamente, a los fines de prolongar El Gran Juego por casi una eternidad. Si desde el Principio de nuestras existencias materiales hubiéramos ‘Conocido Plenamente a Dios’, entonces, nuestras existencias materiales no hubieran sido necesarias.

Luego, la idea de evolucionar implica dejar algo atrás y tomar algo en el camino que nos haga evolucionar. Aquello que dejamos atrás ciertamente nos fue necesario para ‘Avanzar’, pero, si no lo abandonamos, con seguridad nos impedirá tomar aquello que aparecerá en el camino y que requerimos para evolucionar. Ocurre igual con nuestras ‘creencias religiosas’, aquellas que los líderes eclesiales nos comunicaron y que, de alguna forma o manera, nos ayudaron a ‘Crecer Espiritualmente’ pero que, si no nos deslastramos de algunas de esas ideas obsoletas, que ellos malinterpretaron y que insistieron en comunicarnos como dogmas que no se podían cambiar, bajo pena de excomunión. Estas ‘creencias obsoletas’ han impedido que más del cincuenta por ciento de los Espíritus Encarnados de nuestros tiempos no hayan logrado evolucionar, ‘Progresar’, … ‘Perfeccionarse Espiritualmente’.   

(409): 941. El temor a la muerte es para muchas personas un motivo de incertidumbre. ¿A qué se debe tal aprensión, ya que tiene ante ellas el porvenir? – “Es un temor equivocado. Pero ¡qué quieres! Tratan de persuadirlas, desde sus primeros años, de que hay un infierno y un paraíso, pero que es más seguro irán al infierno, porque les afirman que aquello que está en la Naturaleza es para el alma un pecado mortal. Así pues, al avanzar en edad, si tienen algo de juicio no pueden ya seguir admitiendo eso y se tornan ateas o materialistas. De esta manera se les lleva a creer que aparte de la vida actual no existe otra cosa. En cuanto a los otros, los que han persistido en sus creencias infantiles, temen ese fuego eterno que ha de quemarlos sin consumirlos. La muerte no inspira al justo temor alguno. Porque con la fe tiene certeza del futuro. La esperanza le hace aguardar una vida mejor. Y la caridad, cuya ley ha puesto en práctica, le otorga la certidumbre de que en el mundo al que va a ingresar no encontrará ningún Ser cuya mirada deba temer”. (Quizás la ‘creencia obsoleta’ que más daño les ha hecho a los creyentes y que les ha impedido muchísimo el ‘Crecer Espiritualmente’ es la errada concepción del Cielo y del infierno, particularmente lo referido al infierno. Estas falsas creencias derivan de la necesidad de los líderes eclesiales por mantener el control de la feligresía, para lo cual establecieron que “La Reencarnación no existe y lo único que tenemos es la vida presente para ganarnos el cielo o el infierno” y nos dijeron que, ese cielo o ese infierno que nos ganábamos, era para toda una eternidad. Luego, nos convencieron de que, para ganarnos el cielo, teníamos que hacer todo lo que ellos nos dijeran sin llevarles la contraria, de ninguna forma o manera, porque eso significaría irnos directamente al infierno. Paralelamente, nos convencieron de que, ganarnos el cielo es extremadamente difícil, casi que imposible, por lo que, de alguna forma o manera, nos convencieron de que no valía la pena esforzarnos por entrar al cielo y, consecuentemente, la gran mayoría de los creyentes dejaron de esforzarse y se tornaron en ateos o en materialistas extremos.

Ciertamente, el Cielo y el infierno existen, pero no como lo dibujan las ideas obsoletas de que el cielo es un jardín hermoso, lleno de muchas coloridas flores, en donde se encuentran enormes mesas contentivas de rocos manjares, o que el infierno es un lugar parecido a un horno de lava ardiente, a donde van a parar todos los malvados, por toda la eternidad. Aunque ciertamente si existe un Cielo mucho más hermoso y acogedor que el que nos dibujan los líderes eclesiales, el falso concepto dibujado por los líderes eclesiales los podemos vivir aquí, en la Tierra, así como también aquí en la Tierra es en donde vivimos los conceptos dibujados por los líderes eclesiales acerca del infierno. Es decir, tanto el Cielo como el infierno, dibujados por los líderes eclesiales, ciertamente los vivimos aquí en la Tierra, pero no eternamente, como nos han querido hacer creer, sino que tenemos muchas vidas para optar vivir en un Cielo o en un infierno.

Si en una vida nos tocan vivir ‘Experiencias’ desoladoras, de mucha escasez y mucho sufrimiento, pero aceptamos esas duras ‘Experiencias’ como Pruebas que debemos superar, para ‘Crecer Espiritualmente’, entonces con seguridad en la próxima vida nos tocará vivir ‘Experiencias de Vida’ placenteras de mucho gozo, tal y como si estuviéramos en el Cielo. Por el contrario, si en una vida nos tocan vivir ‘Experiencias’ hermosas de abundancia y disfrute material, pero, en vez de aprovechar esa abundancia material para ‘Crecer Espiritualmente’, la malgastamos en simples placeres carnales, pues, en la próxima vida, tocará vivir en la desolación que produce la ausencia de bienes para subsistir, lo cual se asemeja mucho al infierno que dibujan los líderes eclesiales.

Ayer vi la peli CHICO XAVIER, que versa sobre la vida de un gran médium, que se esforzó por ayudar a muchos a sanar sus dolencias físicas y espirituales, valiéndose de la Asistencia de un Espíritu Superior, que lo acompañaba. En esa peli reflejan las ‘creencias obsoletas’ de los líderes eclesiales, particularmente de la iglesia católica, quienes consideran una herejía decir que es posible comunicarse con los Espíritus en el Más Allá. Durante gran parte de mi niñez y juventud, participé activamente en movimientos católicos, hasta el punto de que por mucho tiempo creí que tenía que ordenarme sacerdote católico. Gracias a nuestro Amoroso Padre Dios que desistí de esa idea, porque hoy en día no estuviera en donde me encuentro, sino que estaría encajonado en un sinfín de dogmas eclesiales que jamás me hubieran permitido evolucionar y tener el hermoso placer de poder escribir acerca del Reino Espiritual. Hoy en día no logro comprender el porqué a los católicos les cuesta creer en la comunicación con los Espíritus, como si éstos no existieran. ¿Cómo es posible hablarle a la gente de un Reino Espiritual sin creer que los Espíritus existan? ¿Cómo llegar a comprender el Reino Espiritual si me prohíben creer en los Espíritus?

Si me hubiera ordenado sacerdote, hoy en día no pudiera comprender a la espirita que comentó en un video que “Más del cincuenta por ciento de las personas que habitan este planeta no tienen Alma”. Si me hubiera ordenado sacerdote jamás hubiera llegado a comprender la diferencia entre Alma y Espíritu, porque bajo la concepción católica ambos son la misma cosa. Y claro que son la misma cosa, tanto cuanto forman parte de una misma cosa, pero con distintas funciones, por lo que no significan lo mismo, en atención a las funciones que les corresponden. TODOS LOS SERES VIVOS TIENEN ESPÍRITU, PERO NO TODOS TIENEN ALMA, porque no todos los Espíritus han logrado Acumular suficiente ‘Conocimiento de Dios’ para merecer un Alma. ¡El Alma hay que ganársela!!! Y para ganárnosla tenemos que esforzarnos por ‘Aumentar en nosotros el Conocimiento de Dios’, a los fines de ‘Conocerle’. Este ‘Conocimiento Acumulado’, vida tras vida, es lo que se denomina Alma. Y como muy pocos Espíritus se han venido esforzando por ‘Crecer en el Conocimiento de Dios’, pues muchas personas no tienen Alma.


https://verdaderoscreyentes.blogspot.com/2023/10/mi-comprension-de-un-espiritu.html



 



 

viernes, 10 de mayo de 2024

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte XCIV

XCIV.LEYES MORALES – Libro IV / Capítulo I: ESPERANZAS Y CONSUELOS / Parte IV

LAS FALSAS SIMPATÍAS

Durante nuestras existencias materiales, es muy común sentir atracción hacia otras personas, las cuales ciertamente tienen su origen en la simpatía que pudiera existir entre los Espíritus que poseen esas personas. A veces, esas simpatías son el resultado de las relaciones que esos Espíritus tuvieron en vidas pasadas, pero otras veces son el mero resultado de la atracción física que las personas ejercen sobre nosotros, ya sea por tener un hermoso rostro o un hermoso cuerpo o una hermosa manera de ser. Estas atracciones físicas suelen ocasionar ‘falsas simpatías’, tanto cuanto suelen transformarse en antipatías cuando las personas se van conociendo. También ocurre que, algunas antipatías, que se sienten por alguna persona, pudieran transformarse en simpatías, al conocer más profundamente a esa persona.

(407): 939. Puesto que los Espíritus simpáticos son llevados a unirse, ¿cómo se explica que entre los Espíritus encarnados el afecto generalmente proceda de uno solo de ellos, y que el amor más sincero sea recibido con indiferencia y hasta con repulsión? ¿Cómo, por otra parte, el más vivo afecto existente entre dos seres puede trocarse en antipatía y a veces en odio? – “¿No comprendes entonces que se trata de un castigo, aunque sólo sea pasajero? Además, ¡cuántos hay que creen amar perdidamente, porque sólo juzgan por las apariencias, y cuando están obligados a convivir con la otra persona no tardan en reconocer que sólo se trataba de una pasión material! No basta con que estéis prendados de una persona que os agrada y a la que suponéis en posesión de bellas cualidades. ¡Cuántas uniones hay también de personas que al comienzo parecían que nunca llegarían a entenderse, y cuando uno y otro se han conocido y estudiado bien concluyeron por amarse con un amor tierno y duradero, porque se basaba en la estimación!... No hay que olvidar que el que ama es el Espíritu y no el cuerpo, y cuando la ilusión material se ha disipado el Espíritu ve la realidad. Hay dos clases de afectos: el referido al cuerpo y el que se expresa de alma a alma, y con frecuencia se confunde a uno con el otro. El afecto del alma, cuando es puro y se funda en la simpatía, resulta durable. El del cuerpo, en cambio, es perecedero. He ahí por qué generalmente los que creían amarse con un amor eterno se aborrecen cuando la ilusión ya se ha desvanecido”. (La gran mayoría de las simpatías o atracciones que sentimos hacia otras personas suelen tener su origen en una atracción meramente física, por lo que, al desaparecer aquel efecto físico de atracción que nos movía a sentir simpatía por alguna persona, pues la simpatía se desvanece y en algunos casos se transforma en antipatía. Esto ocurre justamente porque todo lo material es perecedero -envejecemos, nuestros gustos cambian, nos enfermamos, … perdemos el interés por cosas que antes nos apasionaban y esto hace que, aquello que antes nos apasionaba deje de apasionarnos.

LO QUE DIOS HA UNIDO

Los Espíritus Superiores aclaran que “NO ES DIOS QUIEN OBLIGA A DOS PERSONAS A MANTENERSE UNIDAS PESE A QUE YA NO SIENTEN SIMPATÍAS ENTRE SÍ”, sino que son las Leyes que el hombre crea equivocadamente para mantener uniones que nunca fueron ‘Planificadas por Dios’, que son resultantes de una mera atracción física, por lo que era altamente probable que degeneraran en divorcio, cuando desapareciera la atracción física que dio origen a la unión. Luego, muchos se preguntarán: “Entonces, ¿por qué nuestro Amado Yeshuá dijo que «LO QUE DIOS HA UNIDO QUE NO LO SEPARE EL HOMBRE»”, pues la respuesta es sencilla: “No todas las uniones matrimoniales son uniones que nuestro Amoroso Padre Dios ‘Planifica’, sino que son el mero resultado de la atracción física entre dos personas que quizás nunca deberían unirse, pero en atención al Libre Albedrío, pues nuestro Amoroso Padre Dios Permite que se unan matrimonialmente”.

Nuestro Amado Yeshuá hizo aquella necesaria exhortación porque, en aquellos tiempos y por mucho tiempo después, las leyes creadas por el hombre establecían que los padres eran los que determinaban con quien se unirían en matrimonio sus hijos, sin considerar el amor, que es lo que debería prevalecer en una unión matrimonial y que es aquello que Dios espera en una unión matrimonial. En los tiempos de nuestro Amado Yeshuá y por muchísimo tiempo después, no era posible unirse en matrimonio con una persona por la que realmente se sintiera amor, sino que era obligado unirse con aquella persona que los padres escogieran para sus hijos, así no hubiera amor entre estos. De hecho, en aquellos tiempos era muy frecuente que los novios se conocieran el día de su boda. Estas prácticas legales antiquísimas siguen teniendo vigencia en muchas culturas ancestrales de nuestro tiempo. Luego, cabe preguntarse ¿SI NO HAY AMOR ES UNA UNIÓN PLANIFICADA POR DIOS? CUANDO DESAPARECE EL AMOR CARNAL ¿ES OBLIGATORIO MANTENERSE UNIDOS?   

(408): 940. La falta de simpatía entre seres destinados a vivir juntos, ¿no es también una fuente de pesares tanto más amargos cuanto que emponzoñan toda la existencia? – “Muy amargos, en efecto. Pero se trata de una de esas desdichas cuya causa primera casi siempre sois vosotros mismos. En primer lugar, son vuestras leyes las equivocadas, porque ¿crees tú que Dios te obliga a permanecer junto a aquellos que te desagraden? Por otra parte, en tales uniones frecuentemente buscáis más satisfacer vuestro orgullo y ambición que la ventura de un mutuo afecto. Sufrís entonces las consecuencias de vuestros prejuicios”. (La disminución de la pasión genera desilusión y consecuentemente tedio, que poco a poco nos va apartando de aquella persona por la que llegamos a sentir una gran simpatía, llegando incluso a generar en nosotros antipatías e incluso, cuando la separación se complica por causa de alguno de los involucrados en la otrora unión simpática, esta antipatía se convierte en odio. Esto pareciera ser la regla y no la excepción en casi todas las uniones matrimoniales, porque casi todas las uniones matrimoniales son activadas por una atracción física más que por una conexión espiritual.

Consecuentemente, al desaparecer la atracción física que dio origen a la simpatía que activó la unión espiritual, pues se hace necesaria la separación o divorcio, si no se quiere degenerar en antipatías. No obstante, las leyes impuestas socialmente suelen dificultar la separación, lo que muchas veces obliga a aumentar las antipatías, hasta el punto de generar odios entre dos personas que espiritualmente realmente son Hermanos, por lo que no deberían odiarse.

A nuestro Amoroso Padre Dios le Encantaría que, todos y cada uno de nosotros nos uniéramos en matrimonio con nuestras Almas Gemelas, sobre todo aquellos que, en atención al excelente puntaje que vienen acumulando, merecen tener un descansito en algunas de sus vidas, pero como somos tan impacientes y confundimos tan fácilmente el afecto material con el afecto Alma-Alma-, pues solemos equivocarnos y frecuentemente optamos por unirnos en matrimonio con la primera persona por la que sentimos una profunda simpatía, que tiene su origen en una atracción física y nosotros pensamos que es espiritual. Luego, nuestro Amoroso Padre Dios permite esa unión carnal simplemente porque no nos puede quitar nuestro Libre Albedrío y la Permite Esperando que, de esa frágil unión, cada uno de nosotros ‘Aprendamos’ algo, que nos ayude a ‘Crecer Espiritualmente’.

Pero ocurre que, debido a que los hombres han creados leyes, algunas de las cuales nos dicen que fueron dictadas por Dios, que nos obligan a mantenernos unidos con alguien por quien ya no sentimos simpatía, pues esa antipatía suele degenerar en odios, lo cual ciertamente aborrece nuestro Amoroso Padre Dios. Nuestro Amoroso Padre Dios lo único que Espera de nosotros es que ‘Aprendamos’ de cada una de nuestras ‘Experiencias de Vida’ y nos esforcemos por ‘Crecer en el Conocimiento de Dios’, a través de esos ‘Aprendizajes’. Así pues, de una mala unión matrimonial, podemos ‘Aprender’ que aquello que frecuentemente sentimos por algunas personas no es necesariamente amor, sino más bien es una mera atracción física, que puede ser controlada, por lo que no puedo sufrir ni sucumbir ante las pasiones carnales y ‘Aprender’ a esperar al verdadero amor.

Cuando en esa mala unión matrimonial se procrean hijos, tenemos que ‘Aprender’ a ser ‘Responsables como Padres’, incluso más allá del divorcio… De una mala unión matrimonial podemos ‘Aprender’ muchísimas cosas que nos ayuden a ‘Crecer Espiritualmente’, pero esto sólo será posible si comprendemos y aceptamos que todos somos Hermanos y que todas las ‘Experiencias de Vida’ producto de nuestras interrelaciones, de alguna forma o manera, han sido ‘Planificadas’, por nosotros mismos, para ‘Crecer Espiritualmente’, aunque en una primera mirada la ‘Experiencia’ pareciera un total fracaso. Así pues, ninguna separación o divorcio debe ser traumático, tanto cuanto los involucrados deberían estar ‘Conscientes’ de que ninguna cosa material es eterna y que todas las ‘Experiencias’ han sido ‘Planificadas’ por nosotros mismos para ‘Aprender’ algún ‘Conocimiento’ que nos ayude a acercarnos a nuestro Amoroso Padre Dios. De allí que, para que un divorcio no se constituya en una ‘Experiencia’ traumática, lo primero que tenemos que ‘Aprender’, incluso antes de unirnos en matrimonio, es que es preciso “Amar a Dios sobre todas las cosas”, sino queremos sufrir



 

martes, 7 de mayo de 2024

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte XCIII

XCIII.LEYES MORALES – Libro IV / Capítulo I: ESPERANZAS Y CONSUELOS / Parte III

LOS QUE SE VAN ANTES

Para mi siempre ha sido muy contradictorio la pena que muchos manifiestan ante la muerte. Muchos hay quienes se quejan continuamente de su vida poco próspera y llena de problemas, pero cuando se enteran de que les ha invadido una enfermedad terminal, entonces luchan fervientemente por seguir viviendo. Como diría Joe Black: “¡Nadie los entiende!!! Pasan gran parte de sus vidas quejándose de la vida misma y cuando los vengo a buscar entonces no se quieren ir”.

Hay personas que tienen a un familiar muy amado, a quien lo abruma una enfermedad terminal, y le piden a Dios que lo sane, para poder seguir disfrutando de la presencia de ese ser amado. Pocos son los que comprenden que: LA MUERTE NO ES EL FINAL DEL CAMINO SINO SIMPLEMENTE UNA TRANSICIÓN, por lo que todos tenemos que transitar, lo que nos supone que, al morir, todos iremos a un lugar en donde nos encontraremos nuevamente con aquellos que partieron antes que nosotros.

El problema de esta falta de comprensión ontológica radica en la inexistente aceptación de que SOMOS ESPÍRITUS REVESTIDOS DE MATERIALIDAD. Consecuentemente, pocos son los que realmente confían en que volverán a ver a aquel ser amado que se les adelantaron en la transición, por lo que sufren muchísimo cuando el ser amado parte al Más Allá. Al respecto, los Espíritus Superiores construyen hermosos símiles para ayudarnos a comprender el comportamiento egoísta de aquellos que no aceptan la partida del ser amado. Son tan iluminadores los símiles que les anotaré todo lo comentado, por los Espíritus Superiores, al respecto.

(405): 936. ¿De qué manera los inconsolables pesares de los sobrevivientes afectan a los Espíritus, cuya desencarnación se llora? – “El Espíritu es sensible al recuerdo que se le guarda y a la nostalgia de aquellos seres a quienes amó, pero un dolor continuo e irrazonable lo afecta angustiosamente, porque en esa aflicción excesiva ve una falta de fe en el futuro y de confianza en Dios y, por tanto, un obstáculo al adelanto y tal vez a su reunión con los seres queridos. Visto que el Espíritu desencarnado es más feliz que cuando estaba en la Tierra, lamentar que haya perdido la vida equivale a deplorar que sea dichoso. Dos amigos se encuentran presos y han sido encerrados en un mismo calabozo. Ambos deben obtener un día su libertad, pero uno de ellos sale de prisión antes que el otro. ¿Sería caritativo, por parte del que queda encarcelado, sentirse afligido porque su amigo haya sido liberado antes que él? ¿No demostraría más egoísmo que afecto si quisiera que el otro continuara compartiendo su cautiverio y sus penurias por igual período de tiempo? Pues bien, lo propio acontece con dos seres que en la Tierra se amen. El que parte en primer término es el que obtiene antes su libertad, y debemos felicitarlo por ello, mientras aguardamos con paciencia el instante en que nos toque a nosotros lo mismo. Haremos a este respecto otra comparación. Tenéis junto a vosotros a un amigo que se halla en una situación muy penosa: su salud o su conveniencia exige que marche a otro país, donde estará mejor desde todo punto de vista. Se ausentará de vuestro lado temporariamente, pero seguiréis en correspondencia con él. La separación, pues, sólo será material. ¿Os sentiríais afligidos por su alejamiento, que se produce para su bien? La Doctrina Espírita, por las pruebas patentes que proporciona acerca de la vida futura, de la presencia en torno de nosotros de los Espíritus a quienes amamos, de la continuidad de su afecto y su solicitud, y por las relaciones que nos pone en situación de mantener con ellos, nos ofrece un consuelo supremo en uno de los más legítimos motivos de dolor. Con el Espiritismo desaparecen la soledad y el abandono. El hombre más aislado dispone siempre de amigos cerca de él, con los cuales puede comunicarse. Con impaciencia soportamos las tribulaciones de la vida. Se nos ocurren tan inaguantables que no comprendemos cómo podamos tolerarlas. Y, sin embargo, si las hemos sobrellevado con valor, si hemos sabido imponer silencio a nuestras protestas, nos felicitaremos de ello cuando estemos fuera de esta prisión terrenal, como el enfermo que padecía se congratula, una vez curado, de haberse resignado a un tratamiento doloroso”.

(Aquellos que se nos adelantan en la transición al Más Allá sufren mucho cuando aquel que se queda en el más acá -la Tierra- les lloran constantemente y reniegan de su partida. Pero no sufren porque aquel que se quedó en el más acá este sufriendo, sino porque, con ese sufrimiento, aquel que se quedó en el más acá está manifestando falta de fe en que se volverán a encontrar, lo que indica muy poca confianza en el Amor de Dios y muy probablemente duda absoluta de Su Existencia. Consecuentemente, el Espíritu de quien partió al Más Allá sufre por el que se quedó en el más acá, porque su falta de fe en Dios y en la vida futura disminuye la posibilidad de que se vuelvan a encontrar, tanto cuanto, esa falta de fe y de confianza en Dios, pudiera significar que, cuando el Espíritu de aquel que se quedó en el más acá haga su transición al Más Allá lo cambien de ‘Clan de Planificación de Almas’ y por lo tanto no pueda seguir compartiendo con su antiguo ‘Clan’ en donde muy seguramente se encontrará aquel ser amado que partió primero al Más Allá.

De manera que, aquellos que han sufrido la pérdida de un ser muy amado, más les vale seguir el consejo de aquella extraña canción que versa sobre la muerte de una chica, muy amada por un chico, quien al verla morir exclama: “Ahora me toca ser bueno para estar -en el Más Allá- con mi amor”. La realidad es que, si realmente quieren volverse a ver con aquellos seres queridos que partieron antes al Más Allá, en vez de estar sufriendo y quejándose por su partida, esfuércense por aceptar y comprender que TODOS SOMOS ESPÍRITUS Y NINGUNO DE NOSOTROS MORIMOS, por lo que deben esforzarse por ser buenos en esta vida, para que cuando hagan su transición al Más Allá, puedan tener la oportunidad de ‘Planificar la próxima Reencarnación’ con las Almas de aquellos a quienes amaron en esta vida).

LOS INGRATOS

Suele ocurrir muchísimo que, durante nuestras vidas conocemos a muchísimas personas a quienes llegamos a considerar nuestros amigos y por quienes nos esforzamos por hacerles felices, pero de quienes recibimos malos tratos o traiciones al amor que les profesamos. Esto evidentemente duele muchísimo porque, además de que sentíamos por esas personas un amor muy especial, también les otorgamos lo mejor de nuestras atenciones, procurando servirles sin esperar nada a cambio, pero mucho menos esperábamos sus malas acciones o tratos ingratos.

En lo particular me ha ocurrido muchísimo, sobre todo con familiares cercanos. Estas ingratitudes me lastimaban muchísimo hasta que comencé a comprender que, muchas de esas ingratitudes eran Pruebas, en las cuales se evaluaba mi capacidad de servir, incluso por encima de la ingratitud, por lo que, cuando aquellos ingratos se acercaban a mí para pedirme alguna ayuda o servicio, yo siempre les he ayudado o servido como si nunca me hubieran maltratado. Hoy en día comprendo que, más allá de la Prueba que pudiera significar una ingratitud, aquellos que me la confieren no son simplemente mis amigos o familiares cercanos -padres, hijos, tíos, primos, …- sino que propiamente son mis Hermanos, hijos de un Mismo Dios, quien nos Engendró y nos Revistió de materialidad, para que vivamos ‘Experiencias’, que nos ayuden a ‘Crecer en el Conocimiento’, que nos hará ‘Conscientes de Dios’, el cual Es nuestro Padre Amoroso.

Consecuentemente, cada vez que recibo algún desaire, yo simplemente acepto y comprendo que es un Hermano muy Amado quien no sabe ser agradecido y digo: “PERDONALO PADRE QUE NO SABE LO QUE HACE”. Yo comprendo que, esa persona que me trata no acorde con el trato que le doy, no es mi amigo o mi familiar, sino que es un Hermano que me está probando en mi amor, por lo que consecuentemente le perdono su desaire y le sigo prestando el mejor de mis servicios, aunque ciertamente, por su bien, le hago ver su ingratitud, pero no porque me moleste o no le haya perdonado, sino porque deseo que se ilumine espiritualmente y procure los cambios que requiere para lograrlo. Así pues, si bien es cierto que debemos perdonar todo desaire o ingratitud, también es cierto que es nuestro deber ayudar a nuestros Hermanos a ‘Competir en Buenas Acciones’, lo que significa ser cada día mejores en todo lo que hacen, incluyendo ser agradecidos.

Con el paso del tiempo, fui comprendiendo que, realmente he tenido muchísimos compinches, pero muy pocos amigos. Sin embargo, acepto con gratitud los compinches que he tenido, porque con ellos he disfrutado muchísimas ‘Experiencias de Vida’, pero agradezco muchísimo más los pocos amigos que he tenido, porque de ellos Aprendí muchísimas cosas que me ayudaron a ‘Crecer Espiritualmente’. Evidentemente, a mis amigos los amaba más que a mis compinches, por lo que, cuando me inferían algún desaire me dolía mucho más que cuando recibía algún desaire de mis compinches, porque el amor que sentía por mis amigos era mucho más evidente que el que sentía por mis compinches. Hablo en pasado porque tristemente hoy en día trato muy poco a mis amigos y mucho menos a mis compinches, pero no porque haya dejado de amarlos sino porque no tengo tiempo para amarlos, en atención al tiempo que me ocupa Amar a Dios. Yo tengo por cierto que, aquellos a quienes amamos en algún momento nos fallan justamente para que comprendamos que los amores de este Mundo son muy efímeros, por lo que no debemos confiarnos de esos amores ni amarlos en demasía porque ciertamente en algún momento los perderemos o nos abandonarán. Consecuentemente, los desaires de aquellos a quienes amamos nos ayudan a comprender lo que significa AMAR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS.

(407): 938. Los desengaños ocasionados por la ingratitud, ¿no existirán para endurecer nuestro corazón e insensibilizarlo? – “Esto sería un error. Porque la persona sensible, como dices, es siempre feliz por el bien que realiza. Sabe que, si no se acuerdan de ese bien en esta vida, lo recordarán en la otra, y que el ingrato tendrá vergüenza y remordimientos”. (Y aclaro que, con lo que comenté en el intro de este capítulo, no estoy estableciendo que ya no amo a nadie, sino que, mi forma de amar a madurado muchísimo y he ‘Aprendido a Amar Conscientemente’, tanto cuanto comprendo que EN CADA OBRA DE LA CREACIÓN SE ENCUENTRA UN HERMANO MÍO A QUIEN DEBO SERVIR LO MÁS LOABLEMENTE POSIBLE, pero esto no significa que debo desvivirme por ellos, tanto cuanto TODOS Y CADA UNO DE NOSOTROS SOMOS RESPONSABLES DE NUESTROS PERFECCIONAMIENTOS. YO HE ‘APRENDIDO’ A AMAR RESPONSABLEMENTE Y NO CON EL CORAZÓN, porque he ‘Aprendido’ que el corazón es simplemente una entraña, que poco sabe razonar y acostumbro a dejarle el razonamiento a mi ‘Consciencia’).



 

lunes, 6 de mayo de 2024

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte XCII

XCII.LEYES MORALES – Libro IV / Capítulo I: ESPERANZAS Y CONSUELOS / Parte II

CON LA MIRADA PUESTA EN EL PORVENIR

Les exhorto encarecidamente, sobre todo en medio de duras Pruebas, a dejar de pensar en el presente y poner la mirada en el porvenir, pensando en la vida que disfrutarán, si logran superar las Pruebas presentes, al ‘Aprender el Conocimiento’, que ‘Planificaron Aprender’, cuando ‘Planificaron tales Pruebas’.

(401): 926. Al crear la civilización nuevas necesidades, ¿no es, también, la fuente de aflicciones nuevas? “- “Los males de este mundo están en razón de las necesidades ficticias que os creáis. El que sabe limitar sus deseos y mira sin envidia aquello que se encuentra por encima de sus posibilidades se ahorra muchos desengaños en esta vida. El más rico es el que tiene menos necesidades. Envidiáis los goces de aquellos que os parecen ser los felices de este mundo. Pero, ¿sabéis lo que se les reserva? Si sólo disfrutan ellos mismos, son egoístas, y en tal caso les sobrevendrán los reveses. Más bien tenedles lástima. Dios permite en ocasiones que el ruin prospere, mas su felicidad no es de envidiar, por cuanto habrá de pagarla con amargas lágrimas. Si el justo es desventurado, se trata de una prueba que se le tomará en cuenta cuando sabe hacerle frente con valor. Acordaos de las palabras de Jesús: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación”. (Quizás el mejor pasaje bíblico, que nos ayuda a comprender esta respuesta de los Espíritus Superiores, es la Parábola del pobre Lázaro y el rico Epulón. En dicha Parábola se nos deja en claro que, los ricos que mal aprovecharon sus riquezas egoístamente, sin pensar en asistir a los demás en sus necesidades, pues, en la próxima vida, sufrirán de carencias tan extremas como la de no tener agua para saciar la sed. Mientras que, aquellos pobres que soportan sus indigencias estoicamente, sin quejarse ni culpar a Dios por las Pruebas que debe superar, pues con toda seguridad, en la próxima vida, disfrutará de la Asistencia de nuestro Amoroso Padre Dios y tendrá una vida tan dichosa, que parecerá que se encuentra descansando en el Seno de Abraham. Pero claro que, si esa siguiente vida, aquel otrora ‘Pobre Lázaro’, al estar disfrutando de las delicias Proveídas por nuestro Amoroso Padre Dios, comienza a comportarse como el otrora ‘Rico Epulón’, pues con toda certeza, en la subsiguiente vida, le tocará ponerse nuevamente el traje del ‘Pobre Lázaro’. ¡SIMPLE KARMA!!!

De manera que, se hace altamente preciso que, aquellos que gozan de buena fortuna, comprendan y acepten que, la fortuna de la cual se ufanan, les ha sido Otorgada por nuestro Amoroso Padre Dios principalmente para que se ejerciten en ‘Buenas Acciones’ y no para que disfruten egoístamente de esas riquezas, porque, “Si sólo disfrutan ellos mismos, son egoístas, y en tal caso les sobrevendrán los reveses”, o lo que es lo mismo: “En la próxima vida, serán tan pobres o más que aquellos por quienes no quisieron ocuparse, aun pudiendo hacerlo”. ¡SIMPLE KARMA!!! Es decir, es preciso que, SIEMPRE TENGAMOS PRESENTE LO QUE SOMOS -ESPÍRITUS- Y PROCUREMOS VER LOS BIENES QUE TENEMOS COMO OPORTUNIDADES PARA AYUDAR A OTROS Y LAS PRUEBAS A LAS QUE SOMOS SOMETIDOS COMO OPORTUNIDADES PARA SUPERAR KARMAS.

Quizás muchos se han preguntado que, si realmente somos nosotros mismos los que ‘Planificamos antes de Reencarnar’ el lugar en donde naceremos y el sexo que ejerceremos, entonces, porque hay Espíritus que ‘Planifican Reencarnar’ con sexo femenino y en países tan extremadamente misóginos, como Afganistán. Pues la respuesta es sencilla: “Hay Espíritus que han acumulado, durante muchas vidas, tal cantidad del barro de la soberbia, sobre sus Periespíritus, que nos les queda de otra que ‘Planificar Reencarnar’, con un sexo y en un país, en donde se les humille, porque el único antídoto contra la soberbia es la humildad, ejercitada por muto propio o por el sometimiento de otros”. Estos Espíritus simplemente han reconocido que, por las buenas no lograrán desprenderse del barro de la soberbia, así que deciden Reencarnar con sexo femenino, en un país altamente misógino, para que, aunque sea por la fuerza, sometiéndolo a la humillación, logre deslastrarse de una buena cantidad del barro de la soberbia, que recubre su Periespíritu. Y con esto no estoy diciendo que los afganos deben ser aplaudidos por someter a sus mujeres, sino que, los afganos portan en su interior Espíritus altamente ignorantes, que ‘Planificaron’ nacer en Afganistán para disfrutar de someter a las mujeres, pero lo que no saben es que, en su próxima vida, Reencarnarán con sexo femenino y nuevamente en Afganistán. ¡SIMPLE KARMA!!!   

VOCACIÓN

La palabra ‘VOCACIÓN’ se puede definir simplemente como ‘EL LLAMADO’, porque hace referencia al ‘Llamado’ que hace nuestro Amoroso Padre Dios a realizar algún tipo de ‘SERVICIO PARTICULAR’. En este sentido, se entiende por ‘Vocación’ al ‘Llamado’ que cada uno de nosotros sentimos por ‘servir’ como médicos, ingenieros, abogados, militares … sacerdotes. Pero como evidentemente, las sociedades no pueden sostenerse sólo por ‘servidores profesionales’, pues se hace evidente que, ser barrendero, zapatero, agricultor, costurero, … servidor público, también es una vocación, tanto cuanto todos no pueden ser ‘Llamados’ a ser médicos, porque sino seríamos todos médicos descalzos, sin ropa, … viviendo en una ciudad abarrotada de basura.

Ahora bien, en el entendido de que, somos nosotros los que ‘Planificamos’ cuáles servicios realizaremos en nuestras Reencarnaciones, se hace evidente que, SOMOS NOSOTROS QUIENES ‘PLANIFICAMOS’ NUESTRAS VOCACIONES, por lo que, si bien es cierto que la ‘Vocación’ suele confundirse con un ‘Llamado de Dios’, realmente es un ‘Llamado Planificado’ por nosotros mismos. Algunos ‘Llamados’ los ‘Planificamos’ para continuar ‘Acumulando Conocimientos’ respecto a alguna ‘ciencia’ en particular, como la medicina, el derecho o la ingeniería, y otros ‘Llamados’ son más bien una necesidad de nuestros ‘Espíritus, que requieren ejercer algún ‘servicio’, para lograr deslastrarse de algún vicio que embarra su Periespíritu. En este orden de ideas, se hace evidente que, el barrendero nació para ser barrendero, pero esto no como un castigo sino como una ‘Planificación’ para ejercitarse en la humildad, quizás para deslastrarse de cierta cantidad del barro de la soberbia, que recubre su Periespíritu. Es concluyente que, ningún ‘servicio’, por muy insignificante que parezca, deja de ser importante para nuestros Espíritus, tanto cuanto requieren realizarlo, para lograr algún Objetivo, por lo que DEBEMOS ESFORZARNOS POR EJECUTAR SABIAMENTE EL SERVICIO AL CUAL HEMOS SIDO LLAMADOS.

928. Vista la diversidad de las aptitudes naturales de los hombres, Dios nos señala, evidentemente, nuestra vocación en este mundo. ¿No provendrán muchos de nuestros males del hecho de que no sigamos nuestra vocación? – “Es verdad, y con frecuencia son los padres los que, o por su orgullo o por su avaricia, desvían a sus hijos de la senda que les trazó la Naturaleza, y con ese cambio de rumbo comprometen su dicha. Serán, pues, responsables de ello”. (Al no comprender que la ‘Vocación’ ha sido ‘Planificada’ por cada Espíritu, muchos padres esperan que sus hijos sigan sus pasos y procuren realizar estudios que les permitan a sus hijos graduarse en la profesión que el padre ejerce. Así pues, un médico se esfuerza porque su hijo sea un médico, sin tomar en consideración que quizás su hijo quizás ‘Planificó’ ser psiquiatra o abogado o sacerdote o, por qué no: BARRENDERO. El hecho es que, no sabemos el ‘servicio’ que nuestros hijos ‘Planificaron Ejercer’ y mucho más desconocemos el motivo por el cual ‘Planificaron’ ejercer ese ‘servicio’, que quizás a los padres les parece poco importante, pero que en definitiva es el ‘Llamado del Hijo’. Consecuentemente, muchos padres suelen intervenir en demasía en la vida de sus hijos, pretendiendo que los hijos sean una copia del padre, y pretenden imponerles todo lo que deben hacer para que se transformen en sus copias. Al hacer esto, los padres están imposibilitando a sus hijos a cumplir con sus ‘Llamados’, por lo que les están truncando sus ‘Planes’, evitando así que o bien continúe ‘Acumulando Conocimiento’ respecto a alguna ciencia, en la cual se está haciendo un experto, o bien le está evitando al hijo al hijo que se deslastre de algún vicio. Y claro que, ciertamente es ‘Responsabilidad’ de los padres el orientar a sus hijos para que sean excelentes profesionales, pero los padres siempre deben tener presente que sus hijos quizás tengan otros ‘Planes’ y, aunque no nos gusten esos ‘Planes’, como padres estamos obligados a apoyarles, siempre y cuando esos ‘Planes’ no signifique la autodestrucción del hijo. Es decir, si al hijo le da por ser drogadicto, evidentemente eso no debe ser una ‘Planificación de Alma’ bien pensada, por lo que consecuentemente los padres deben evitar que esa mala ‘Planificación’ prospere y procurar la ‘Replanificación del Alma’, esforzándonos por entender el porqué de la ‘Planificación por lo Opuesto’).   

928 a. De esta manera, ¿hallaríais justo que el hijo de un hombre que disfruta de buena posición fabricara calzado, por ejemplo, si tuviera aptitudes para esa tarea? – “No hay que incurrir en el absurdo ni exagerar las cosas. La civilización tiene sus necesidades. ¿Por qué el hijo de un hombre de buena posición, como tú dices, fabricaría zapatos si puede hacer otra cosa? Siempre podrá ser útil conforme a sus facultades, si no las emplea al revés. Así, por ejemplo, en vez de un mal abogado podría ser quizá un mecánico eficiente, etcétera”. (Y claro que, muy probablemente, el hijo de un médico debería estudiar medicina, porque suele ocurrir que, durante la ‘Planificación de Almas’ se reúnen ‘Clanes de Almas’ con iguales inclinaciones y, consecuentemente, aquellas Almas que vienen ‘Acumulando Conocimientos’ acerca de la medicina, se agrupan en Clanes, para hablar de los ‘Conocimientos’ que han logrado y así apoyarse mutuamente a seguir ‘Creciendo’. No obstante, pudiera ocurrir que, algún Alma, perteneciente a algún ‘Clan de Médicos’ haya decidido dejar de ‘Crecer en el Conocimiento de la Medicina’, porque decidió inclinarse por ‘Aprender de otras Ciencias’ y, consecuentemente, ‘Planifica’ ser abogado, aunque sin salirse del ‘Clan de Médicos’, porque siente mucha empatía por su Clan. Esto ocurre por la sencilla razón de que, en atención a que todos los Espíritus tenemos como Objetivo Principal ‘Crecer en el Conocimiento’ y el ‘Conocimiento’ en sí es muy abundante y hay Espíritus muy eclécticos, que quieren saber de todo un poco.

También ocurre que, hay Espíritus que deciden dejar de esforzarse por ‘Crecer en el Conocimiento Material’ y optan por ‘Planificar Crecer en el Conocimiento Espiritual’, pero sin salirse del ‘Clan de Almas’ en el cual han venido participando. Así pues, de un abogado como Ambrosio de Milán surge San Ambrosio, capaz de convertir a un descarriado Agustín de Hipona en San Agustín. Francisco de Asís era el hijo de un rico mercader en telas y durante su juventud disfruto muchísimo de la posición privilegiada que le daba el ser el futuro sucesor de su padre, hasta que cierto día recordó que había ‘Planificado Crecer en el Conocimiento Espiritual’ y renunció a las riquezas de su padre para convertirse en San Francisco de Asís. La realidad es que, los padres no podemos forzar a los hijos a ser nuestras copias, porque corremos el riesgo de que se conviertan en una mala copia, lo que da origen a malos médicos, abogados ladrones, ingenieros terribles, … Incluso tampoco podemos obligarlos a ejercer profesiones para las cuales quizás no tengan ‘Vocación’, como lo es el ser sacerdotes, porque con seguridad se convertirán en sacerdotes que no sabrán guiarse a sí mismos hacia la santidad y mucho menos podrán ayudar a su feligresía a lograrlo).  

LUGAR DE EXPIACIÓN

Muchos son los que suelen preguntarse: “SI DIOS ES AMOR, ¿POR QUÉ EL NÚMERO DE LOS POBRES SUPERA POR MUCHO AL DE LOS RICOS?”. Pues, sencillamente porque EL REINO DE DIOS NO ES EN ESTE MUNDO MATERIAL. Esta sencilla razón nos debe recordar que, si realmente deseamos ser felices debemos esforzarnos por mantener presente que SOMOS ESPÍRITUS QUE HEMOS SIDO MATERIALIZADOS PARA CRECER EN EL CONOCMIENTO DE DIOS. También debemos recordar que, al estar revestidos de materialidad, se generaron en nosotros necesidades materiales de las cuales hemos venido abusando vida tras vida, por lo que DEBEMOS ESFORZARNOS POR DESLASTRARNOS DE LOS VICIOS QUE HEMOS VENIDO ACUMULANDO, VIDA TRAS VIDA.

Lograr los Objetivos -principal y secundario-, para los cuales hemos sido revestidos de materialidad, es altamente difícil de lograr si materialmente vivimos en la abundancia extrema. Por eso nuestro Amado Yeshuá nos señalaba que era más fácil para un camello entrar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el Reino de los Cielos. Esto es porque, a mayor cantidad de bienes materiales existe una mayor probabilidad de alejarse de Dios. Mientras que, a menor cantidad de bienes materiales es muy probable que, en medio de la escasez nos acerquemos a nuestro Amoroso Padre Dios, a los fines de obtener un poco de fortaleza para superar nuestras necesidades materiales. Es por esta razón que, en nuestro Mundo es muchísimo mayor el número de pobres que de ricos, simplemente porque la gran mayoría de los Espíritus comprenden la relación de proporcionalidad entre los bienes materiales y la cercanía a nuestro Amoroso Padre Dios, motivo por el cual, son muchísimos los Espíritus que procuran Reencarnar en la pobreza, para alejarse un poco de lo material y acercarse a nuestro Amoroso Padre Dios.

De esos muchísimos Espíritus que ‘Planifican Reencarnar en la Pobreza’, al estar revestidos de materialidad, algunos, de alguna forma o manera, recuerdan que ellos mismos ‘Planificaron ser Pobres’ para acercarse a nuestro Amoroso Padre Dios y, consecuentemente, se esfuerzan por ‘Crecer Espiritualmente’, olvidándose de sus necesidades materiales. Tristemente, al estar revestidos de materialidad, muchos de esos Espíritus que ‘Planificaron Reencarnar en la Pobreza’ se les olvida el porqué de su ‘Planificación’ y comienzan a desear tener aquello que ‘Planificaron no tener’ y se esfuerzan tanto por obtenerlo que incluso asesinan por obtenerlo.

(403):  931. ¿Por qué en la sociedad humana las clases sufrientes son más numerosas que las clases felices? - Ninguna de ellas es perfectamente feliz. Lo que creemos que es la dicha, oculta a menudo punzantes penas. Porque en todas partes hay sufrimiento. Sin embargo, para responder a tu pregunta diré que las clases que denominas sufrientes son más numerosas porque la Tierra es un lugar de expiación. Cuando el hombre la haya convertido en morada del bien y de los buenos Espíritus ya no será desgraciado, y este mundo habrá de ser para él el paraíso terrenal. (El verbo ‘Expiar’ etimológicamente está compuesto prefijo ‘ex’ que da la idea de ‘exteriorizar o sacar algo desde el interior al exterior’ y la raíz del adjetivo ‘pius’ que significa ‘piadoso’. Luego, la palabra ‘piadoso’ es la forma del sustantivo del adjetivo ‘pius’, que significa ‘devoto o bueno’. Queda claro que, ‘Expiar’ significa ‘exteriorizar lo bueno que tengo adentro’. Así pues, según nos indican los Espíritus Superiores, “La Tierra es el lugar es un lugar en donde venimos a ‘demostrar lo bueno que tenemos en nuestro interior’, pese al pesado traje -Cuerpo- que nos reviste”. Dicho de otra manera, hemos sido revestidos de materialidad para que, pese a las necesidades propias de la materia, siempre manifestemos las necesidades propias de nuestros Espíritus, lo cual es ‘hacer el bien’. Pero ‘hacer el bien’, cuando no recordamos que somos Espíritus, se hace verdaderamente difícil, tanto que parece imposible, porque a nuestros Periespíritus les encanta permitirle a nuestros Cuerpos que disfruten de las cosas materiales, porque un Cuerpo feliz es un Periespíritu feliz, aunque con esa felicidad el Periespíritu quede cada vez más embarrado. Por este motivo “La Tierra es un lugar de expiación” suele mal interpretarse como que “La Tierra es un lugar en donde se viene a sufrir”, porque tratar de ‘manifestar la bondad propia del Espíritu’ significa no complacer al Cuerpo y si el Cuerpo no es feliz entonces el Periespíritu tampoco lo es y esto ciertamente produce sufrimientos). 



 

miércoles, 24 de abril de 2024

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte XCI

XCI.LEYES MORALES – Libro IV / Capítulo I: ESPERANZAS Y CONSUELOS / Parte I

FELICIDAD E INFELICIDAD RELATIVAS

El concepto de la felicidad es muy relativo, porque depende mucho de lo que cada quien considere felicidad. Algunos son felices con poca cosa, como San Francisco de Asís, que acostumbraba a decir: “Yo necesito pocas cosas y las pocas que necesito las necesito muy poco”, pero otros, ni con todos los millones del Mundo logran ser felices. Para algunos la felicidad está atada a la necesidad, por lo que, si tienen sus necesidades básicas cubiertas, pues se sentirán felices. Mientras para otros, la felicidad está atada al deseo, por lo que, no logran sentir felicidad al tener sus necesidades cubiertas, sino que necesitan mucho más para ser felices, tanto cuanto están movidos por el deseo, lo cual frecuentemente no logra ser satisfecho, porque el deseo suele crecer aceleradamente y mientras más se tiene más se desea, generando un ciclo vicioso, que pocas veces logra ser satisfecho, motivo por el cual nunca logran alcanzar la felicidad.

De allí que, podemos decir que, LA FELICIDAD DE MUCHOS DEPENDE DE LA CANTIDAD Y LA CALIDAD DEL BARRO QUE CUBRA SUS PERIESPÍRITUS. La persona que tenga poco barro de la avaricia en su Periespíritu, pues quizás logre ser feliz al lograr acumular un poco cantidad de dinero, pero el que tenga totalmente embarrado su Periespíritu de avaricia, difícilmente logrará ser feliz ni acumulando todo el dinero del Mundo. El que sufre de poca gula, pues quizás no llegue a ser obeso, pero para ser feliz necesitará comerse la mejor parte de los alimentos que se sirvan en la mesa, por lo que, al estar servidos los alimentos en la mesa, se servirá la parte más suculenta y la mayor cantidad de alimentos, olvidándose del resto de los comensales, pero el que sufra de mucha gula, tratará de comerse todo antes de que lleguen el resto de los comensales a servirse, lo cual poco a poco lo llevará a engordar en extremo. Los soberbios sólo logran ser felices cuando todo el mundo se inclina ante ellos… Los vicios son el resultado de los abusos de los bienes materiales, por lo que, el vicioso nunca logra ser feliz, tanto cuanto le cuesta satisfacer sus propios abusos. Por eso Siddhartha decía: “El sufrimiento deriva de los deseos humanos, por lo que, mientras menos deseos alberguemos en nuestro corazón, menos sufriremos y por ende seremos más felices.   

(399): 921. Es concebible que el hombre sea venturoso en la Tierra cuando la humanidad se haya transformado. Pero, en el ínterin, ¿podemos cada uno de nosotros asegurarnos una felicidad relativa? – “El hombre es casi siempre el artesano de su propio infortunio. Al poner en práctica la ley de Dios, se ahorra muchos males y se procura una dicha tan grande como su grosera existencia lo permite”. (Dejan claro los Espíritus Superiores que la felicidad depende de cada uno de nosotros, tanto cuanto somos los artesanos de nuestros propios infortunios, aunque también de nuestra propia felicidad. Esto es porque, aquellos que se apegan a los bienes materiales con seguridad habrán de sufrir muchísimo, pero los que estén ‘Conscientes’ de la inmaterialidad de la materia saben que la satisfacción que producen los bienes materiales es efímera, por lo que lo ideal es dedicarle tiempo al Espíritu que es externo. En este orden de ideas, aquellos que le dediquen más tiempo a lo espiritual con seguridad serán felices, porque, si realmente están inclinados por el ‘Crecimiento Espiritual’, no tienen deseos materiales y consecuentemente no sufren, sino que, por el contrario, son muy dichosos al fortalecer a sus Espíritus. Al respecto Kardec concluye lo siguiente: «El hombre que está bien compenetrado de su futuro destino sólo ve en la vida corporal una estación temporaria. Es para él como un alto momentáneo en un mal hospedaje. De buen grado se allana a algunas contrariedades pasajeras en un viaje que debe conducirlo hasta una situación tanto mejor cuanto más cuidadosos hayan sido los preparativos que hizo de antemano. Ya en la vida presente somos castigados, por infringir las leyes de la existencia corpórea, con los males que son consecuencias de esa infracción y de nuestros excesos. Si nos remontamos paulatinamente hasta el origen mismo de lo que denominamos nuestras desdichas terrenales veremos que la mayoría de ellas fueron las secuelas de una primera desviación nuestra del recto camino. Por ese atajo nos internamos en un sendero erróneo, y, de consecuencia en consecuencia, terminamos cayendo en la desgracia». Kardec tiene claro que, nuestras vidas en cada Mundo, en donde Reencarnamos, es como un viaje en tren, que va de estación en estación -vida tras vida-, y en cada estación nos bajamos por algunos días, algunas veces para quedarnos en un mal hospedaje y otras veces logramos quedarnos en un muy buen hospedaje. El hospedaje -bueno o malo- depende siempre de los preparativos –‘Planificaciones de Almas’- que hayamos realizado de antemano. Mientras más menos maletas llevemos en cada viaje, pues los mismos se harán más cómodos, por eso es tan importante deslastrarnos del peso de nuestros vicios, a los fines de procurarnos un viaje más cómodo en el siguiente viaje).

LA DESAFORTUNADA FORTUNA

Es común que muchos deseen fortuna en vez de las vidas desamparadas que les ha tocado vivir, pero esto es porque, al haber olvidado que son Espíritus y la razón por la cual han sido revestidos de materialidad, pues se les olvida que fueron ellos mismos quienes ‘Planificaron’ una vida desamparada y bastante desafortunada. Y se les olvida porque, es muy fácil dudar de que alguien ‘Planifique’ ser desafortunado, pero la realidad es que, frecuentemente la fortuna es una Prueba que suele conducir a la miseria. Esto es así porque, al ser revestidos de materialidad, las necesidades propias de la materia, además de hacernos olvidar nuestro Origen Espiritual, genera en nosotros ideales materialistas, que nos hacen ser prejuiciosos, egoístas, ambiciosos, … envidiosos.

(400): 923. Lo que para uno sería superfluo, ¿no pasa a ser necesario para otros, y viceversa, según su situación? – “Sí, con arreglo a vuestras ideas materiales, prejuicios, ambición y todos vuestros ridículos defectos, por los que os hará justicia el porvenir cuando comprendáis la verdad. A no dudarlo, aquel que tenía cincuenta mil libras de renta y se encuentra reducido a diez se considera muy infortunado, porque ya no puede seguir figurando en sociedad, mantener lo que llama él su categoría, poseer corceles y lacayos, satisfacer todas sus pasiones y demás. Cree, pues, carecer de lo necesario. Pero, hablando con franqueza, ¿piensas tú que haya que tenerle lástima, cuando al lado de él los hay que mueren de inanición y de frío y no tienen un abrigo para apoyar la cabeza? El que es sensato, para conceptuarse dichoso mira hacia abajo y nunca hacia arriba, si no es que lo está haciendo para elevar su alma a lo infinito”. (Cada vez que hacemos nuestra transición al Más Allá, se nos aclara la vista, en ausencia del Velo y la Justicia de nuestras Esencias nos ayuda a comprender la verdad de nuestras acciones, en el más acá, recién abandonado. ES EN EL MÁS ALLÁ EN DONDE LOGRAMOS COMPRENDER LO SUPERFLUO DE LA VIDA MATERIAL y, al enfrentarnos a la realidad de nuestros apegos materiales, durante el ejercicio de nuestra vida material recién culminada, entonces procedemos a ‘Planificar’ nuestra próxima Reencarnación, considerando la escasez de aquellos bienes materiales, de los cuales abusamos durante la vida material recién culminada. ¿Recuerdan la Parábola del pobre Lázaro y el rico malgastador?).

924. Hay males que son independientes del modo de obrar y que hieren al más justo de los hombres. ¿No existe medio para preservarse de ellos? – “El que los padezca debe resignarse y sufrirlos sin quejarse si quiere progresar. Pero encuentra siempre un consuelo en su conciencia, que le da la esperanza de un futuro mejor, si hace lo preciso para obtenerlo”. (De la exégesis de la pregunta anterior -923-, se desprende que, a los fines de ‘Progresar’, la mayoría de los Espíritus ‘Planifican’ infortunios en sus próximas Reencarnaciones, por lo que se hace necesario que, al estarlos sufriendo en sus presentes materiales, deben esforzarse por descubrir en esos infortunios, las Pruebas que se Asignaron y resignarse a vivir esas dolorosas ‘Experiencias’, procurando ‘Aprender’ aquello que ‘Planificaron’, si realmente quieren ‘Progresar’). Siempre es preciso tener presente que, debemos esforzarnos por ‘Aprender’ alguna enseñanza de los sufrimientos de las vidas presentes, a los fines de superar las Pruebas, que nosotros mismos ‘Planificamos’, colocando nuestra esperanza en una próxima Reencarnación, libre de tales infortunios, en atención a las Pruebas superadas). 



 

viernes, 19 de abril de 2024

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte XC

XC.LEYES MORALES – Libro III / Capítulo XII: PERFECCIÓN MORAL / Parte V

ESPÍRITUS ADELANTADOS

(395): 918. ¿Por qué signos se puede reconocer en un hombre el progreso real que debe elevar a su Espíritu en la jerarquía espírita? – “El Espíritu prueba su elevación cuando todos los actos de su vida material ponen en práctica la ley de Dios y cuando comprende por adelantado la vida espiritual”. (Me parece que la disertación que hizo Kardec a la respuesta recibida nos basta para comprender: «El verdadero hombre de bien es aquel que practica la ley de justicia, amor y caridad en su mayor pureza. Si interroga a su conciencia acerca de las acciones que ejecuta, se preguntará si no ha violado esa ley; si no hizo mal; si ha realizado todo el bien que pudo; si nadie tuvo que quejarse de él: en suma, si ha hecho a los demás cuanto hubiera querido que se hiciese con él. El hombre poseído por el sentimiento de caridad y amor al prójimo hace el bien por el bien mismo, sin aguardar recompensa, y sacrifica en aras de la justicia su propio interés. Es bueno, humanitario y benévolo para con todos, porque en cada hombre ve un hermano, sin distinción de razas ni creencias. Si Dios le concedió poder y riqueza, los considera como UN DEPÓSITO que debe emplear para el bien. No se envanece por poseerlos, pues sabe que Dios, que se los otorgó, podría quitárselos. Si el orden social ha puesto hombres bajo su dependencia, les trata con bondad y benevolencia, porque son sus iguales ante Dios. Utiliza la autoridad que posee para elevar la moral de esos hombres y no para aplastarlos con el orgullo. Es indulgente con las flaquezas ajenas, porque sabe que él también necesita indulgencia, y recuerda aquella expresión de Cristo: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella”. No es vengativo. A ejemplo de Jesús, perdona las ofensas y sólo recuerda los beneficios. Porque sabe que se le perdonará, así como él haya perdonado. Por último, respeta, en sus semejantes, todos los derechos que las leyes de la Naturaleza confieren, del mismo modo que quisiera que fuesen respetados los que a él conciernen».

En su acertada disertación, Kardec pareciera evitar considerar el segundo signo que nos permite reconocer a los Espíritus Encarnados que han ‘Progresado’ considerablemente, lo cual es “COMPRENDER POR ADELANTADO LA VIDA ESPIRITUAL”. Es decir, podemos reconocer a los ‘Espíritus Encarnados Perfeccionados’ principalmente por sus comportamientos caritativos, sin esperar recompensa, simplemente porque saben que los demás son sus Hermanos y los tratan con amor de Hermanos en Espíritu, aunque carnalmente no lo sean. El segundo signo que nos permite reconocer un ‘Espíritu Encarnado Perfeccionado’ es la comprensión o ‘Conocimiento’ que tienen acerca del Reino Espiritual, por adelantado, o lo que es lo mismo, en este mundo, antes de sus transiciones al Más Allá. Yo suelo pensar que, en atención a los Objetivos Principales de El Gran Juego –‘Crecer en el Conocimiento de Dios’ y deslastrarnos de los vicios acumulados-, nuestro Amoroso Padre Dios continuamente nos Evalúa tanto Teóricamente –‘Conocimiento de Dios’- como en la Práctica -deslastrarnos de nuestros vicios-, pero no tengo idea del Puntaje que a cada Evaluación se le Asigna.

Consecuentemente, se nos hace preciso procurar con los dos Objetivos en conjunto, porque no sabemos cuál de las dos Evaluaciones tienen mayor carga Meritoria. Yo supongo que, la mayor carga se le otorga al deslastre de nuestros vicios acumulados, lo cual se manifiesta en el poco valor que le otorgamos a los bienes materiales, lo que nos facilita el desprendernos de ellos y compartirlos generosamente con nuestros Hermanos. No obstante, debemos considerar que, hemos sido materializados principalmente para que ‘Crezcamos en el Conocimiento de Dios’ y el segundo Objetivo -deslastrarnos de nuestros vicios- surgió como consecuencia de nuestros abusos por los bienes materiales, por lo que probablemente el mayor Puntaje lo tenga el Objetivo Principal. Luego, les insisto que, al no tener certeza de cuál de los dos Objetivos tienen mayor Puntaje, se nos hace preciso procurar esforzarnos en conjunto por ‘Alcanzar’ ambos Objetivos.

CONOCERSE A SÍ MISMOS

Por lo que entiendo, el Espíritu Superior que le respondió a Kardec su pregunta acerca de qué medios pudiéramos utilizar para ‘Perfeccionarnos’, fue Agustín de Hipona, quien le aseguró a Kardec que: Si realmente es nuestro deseo ‘Perfeccionarnos Espiritual y Moralmente’, es preciso que nos conozcamos a nosotros mismos primero, para luego estar ‘Conscientes’ de lo que debemos mejorar en nosotros, a fin de lograr así enfocarnos en aquello que requiere de nosotros la mayor atención.

(396): 919. ¿Cuál es el medio práctico más eficaz para mejorarse en la presente existencia y resistir a las instigaciones del mal? - Un sabio de la antigüedad os lo dijo: “Conócete a ti mismo”. (Agustín de Hipona acostumbraba a decir: “Haz Señor que me conozca a mí primero, para luego poder colaborar contigo en la instauración de Tu Reino”, quizás por haber ‘Comprendido Conscientemente’ el aforismo “Conócete a ti mismo”, el cual era de uso común de muchos filósofos, anteriores a Agustín de Hipona).

919 a. Bien comprendemos toda la sabiduría de esa máxima, pero la dificultad estriba precisamente en conocerse a sí mismo. ¿De qué manera podemos lograrlo? (Aparentemente, la importante respuesta a esta pregunta la dio Agustín de Hipona, por lo que vale la pena poner sus Consejos en práctica. Esta respuesta es bastante extensa y profunda, por lo que prefiero transcribírselas: «Haced lo que yo hacía cuando moraba en la Tierra. Al término de cada jornada interrogaba a mi conciencia, pasando en revista cuanto había realizado ese día, y me preguntaba si no había faltado a algún deber; si nadie había tenido que quejarse de mí. Así llegué a conocerme y a averiguar qué era lo que debía reformar en mí. Aquel que, llegada cada noche, recuerde todas sus acciones de la jornada y se pregunte qué ha hecho de bien o de mal, rogando a Dios y a su ángel de la guarda que lo iluminen, adquirirá gran energía para perfeccionarse: porque, creedme, Dios ha de asistirlo. Formularos preguntas, pues, inquiriendo sobre lo que habéis hecho y con qué objeto obrasteis en determinada circunstancia; si hicisteis algo que censuraríais a otra persona; si habéis ejecutado una acción que no os atreveríais a confesar. También preguntaos esto: “Si determinara Dios llamarme en este preciso instante, al retornar al Mundo de los Espíritus, donde nada permanece oculto, ¿tendría que temer el ver de nuevo a alguien?” Examinad lo que pudierais haber hecho contra Dios, después contra el prójimo, y por último contra vosotros mismos. Las respuestas serán un descanso para vuestra conciencia, o la indicación de un mal que es menester curar. El conocimiento de sí es, por tanto, la clave del mejoramiento individual. Pero, alegaréis vosotros, ¿cómo juzgarse a sí mismo? ¿Acaso no nos engaña nuestro amor propio, empequeñeciendo las faltas que cometemos y haciendo que nos las excusemos? El avaro se cree simplemente ahorrativo y previsor. El orgulloso piensa que lo que posee es tan sólo dignidad. Esto es demasiado cierto, pero vosotros disponéis de un medio de control que no puede induciros a error. Cuando os halléis indecisos acerca del mérito de una de vuestras acciones, preguntaos cómo la calificaríais si la realizase otra persona. Si la reprobáis en los demás, no podría ser más legítima para vosotros, porque Dios no tiene dos medidas para la justicia. Asimismo, tratad de averiguar lo que piensen de ella los otros, y no descuidéis tampoco la opinión de vuestros enemigos, porque éstos no tienen interés alguno en hermosear la verdad, y con frecuencia Dios los pone a vuestro lado como un espejo para advertiros con más franqueza que la que usaría con vosotros un amigo. Aquel que tiene el serio propósito de mejorarse explore su conciencia, pues, a fin de extirpar de ella las malas inclinaciones, del modo mismo que arranca de su jardín las malas hierbas. Haga, pues, el balance cotidiano de su jornada moral, así como el comerciante hace el de sus pérdidas y ganancias, y os aseguro que al primero le dejará más beneficios que al segundo. Si puede afirmar que su jornada ha sido buena estará en condiciones de dormir en paz y aguardar sin temor su despertar en la otra vida. Plantead, pues, preguntas claras y precisas, y no temáis abundar en ellas. Bien es posible gastar a diario unos pocos minutos para conquistar una felicidad eterna. ¿Acaso no trabajáis todos los días a fin de reunir bienes que os proporcionarán descanso en la vejez? Ese reposo, ¿no es el objeto de todos vuestros anhelos, la meta cuyo logro os hace que soportéis fatigas y privaciones momentáneas? Pues bien, ¿qué es ese descanso de algunos días, perturbado por los achaques del cuerpo, si se compara con el que aguarda más adelante al hombre de bien? ¿No vale la pena que por este último se hagan algunos esfuerzos? Sé que muchos objetan que lo presente es positivo y lo por venir, incierto. Ahora bien, esta es precisamente la idea que estamos encargados de quitaros, porque queremos lograr que comprendáis ese futuro de una manera que no pueda dejar la menor duda en vuestra alma. Por eso hemos llamado primero vuestra atención con fenómenos tales que impresionaran vuestros sentidos, y después os hemos dado instrucciones que cada uno de vosotros está encargado de difundir. Con este objeto hemos dictado El Libro de los Espíritus»).  



 

martes, 16 de abril de 2024

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte LXXXIX

LXXXIX.LEYES MORALES – Libro III / Capítulo XII: PERFECCIÓN MORAL / Parte IV

LA CAUSA DE TODOS LOS MALES

Aunque Tomás de Aquino no lo anotó como un ‘pecado o vicio capital’, los Espíritus Superiores afirman que: “El vicio que da origen -capital- a todo vicio o pecado es el egoísmo”. Esto es así porque, nos comenzamos a enviciar de los bienes materiales cuando nos olvidamos que los demás también tienen derechos de tales bienes. Así pues, el que sufre de gula es porque no comprende que los alimentos son para compartir, no para acapararlos o consumirlos egoístamente. Quien sufre de la avaricia es porque no ha comprendido que las riquezas que posee se les otorgó para compartirlas, no para acumularlas egoístamente. El iracundo no comprende que su forma de pensar no es la única, por lo que los demás tienen el derecho a disentir y tener opiniones distintas. Al soberbio le cuesta comprender que él no es superior a nadie, porque todos somos iguales, y los rangos existen para evitar el caos, no para abusar de ellos. El envidioso es egoísta al pretender tener las mismas cosas que los demás tienen, porque se olvida que cada quien tiene lo que merece. El lujurioso procura satisfacer todos sus apetitos sin considerar que los demás también esperan satisfacerlos sanamente. Los perezosos son egoístas porque únicamente piensan en sus necesidades materiales, olvidándose de sus Espíritus.

(391): 913. ¿Cuál es, entre todos los vicios, el que puede considerarse como el más pernicioso? – “Muchas veces lo dijimos: el egoísmo. De él procede todo el mal. Estudiad cada uno de los vicios y comprobaréis que en el fondo de todos ellos existe el egoísmo. En balde los combatiréis, pues no alcanzaréis a extirparlos en tanto no hayáis atacado el mal en su raíz, destruyendo su causa. Tiendan, pues, todos vuestros esfuerzos hacia ese objetivo, porque allí está la verdadera plaga de la sociedad humana. El que quiera acercarse, ya en esta vida, a la perfección moral, debe arrancar de su corazón todo sentimiento de egoísmo, porque éste es incompatible con la justicia, el amor y la caridad. Él neutraliza todas las demás cualidades”. (De allí que, cuando comencemos a darle más valor a nuestros Hermanos -Espíritus- que a nosotros mismos, estaremos más cerca de El reino de Los Cielos, en donde se requiere del Amor para ingresar y nadie tiene más Amor que aquel que da la vida por sus Hermanos. Dar la vida por nuestros Hermanos no significa dejarnos fusilar por él, sino crucificarnos a nosotros mismos por él. Crucificarnos significa preferir el bien de nuestros Hermanos que nuestro propio bien, a pesar del sufrimiento -cruz- que esto nos cause. Aquel que ama prefiere dejar de alimentarse con tal de que su ser amado se alimente, estará crucificándose por el ser amado. Al que no le importe quedarse sin ahorros bancarios con tal de ayudar a un ser amado a salir de algún problema, estará crucificándose por el ser amado… Aquel que prefiere el bien del ser amado que el propio bien, estará crucificándose por el ser amado. Luego, si logramos comprender y aceptar que todos somos Hijos de un Mismo Padre, por lo que todos somos Hermanos, y que Es Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios que nos amemos como Hermanos, entonces nos esforzaremos por preferir el bien de los demás, antes que el nuestro, lo cual es la mejor prueba de nuestro ‘Progreso Espiritual’).

EL REINO DE LOS CIELOS EN LA TIERRA

El mayor deseo de la gran mayoría de los que se dicen creyentes es que se instaure El Reino de Dios en la Tierra. Pero resulta que, si todos nos esforzáramos por combatir nuestros egoísmos generalizados, YA EL REINO DE DIOS ESTARÍA INSTAURADO EN LA TIERRA. Pero tristemente, incluso aquellos que se justifican así mismos como santos, son tan egoístas que no se atreven a aceptar que las creencias de los demás también es parte de La Verdad, porque todos somos Hijos de un Mismo Dios, pero orientados hacia Dios haciendo uso de distintos Manuales, los cuales han sido Distribuidos por El Mismo Dios.

Y el egoísmo está tan acentuado entre nosotros que, incluso aquellos que se autodenominan cristianos -otro Cristo-, pero que pertenecen a diferentes sectas en las que han dividido los cristianos, no quieren tener nada que ver con sus Hermanos, practicantes de las otras sectas, porque les consideran herejes, simplemente porque no tienen igual forma de pensar, respecto a Cristo. Y si esto ocurre entre los dizques creyentes en Cristo, quien llamó a la unidad, pues imagínense lo que ocurre entre los creyentes de las diferentes religiones -hinduismo, judaísmo, islamismo y cristianismo-, en las cuales cada practicante considera que tiene a Dios agarrado por la chiva y que su verdad es La Única Verdad.  

917. ¿Cuál es el medio de terminar con el egoísmo? – “De todas las imperfecciones humanas, la más difícil de arrancar de raíz es el egoísmo, porque procede de la influencia de la materia, de la cual el hombre –todavía demasiado cerca de su origen- no ha podido liberarse. Y todo contribuye a mantener ese influjo: sus leyes, su organización social, su educación. El egoísmo irá debilitándose a medida que prevalezca más la vida moral que la material. Y, sobre todo, con la comprensión, que el Espiritismo os da, de vuestro estado futuro real y no desnaturalizado por ficciones alegóricas. El Espiritismo bien entendido, cuando se haya identificado con las costumbres y creencias, transformará los hábitos, usos y relaciones sociales. El egoísmo se funda sobre la importancia de la personalidad. Pero el Espiritismo bien entendido – lo repito: hace que veamos las cosas desde tan alto que el sentimiento de la personalidad desaparece en cierto modo ante la inmensidad. Al destruir esa importancia de la personalidad, o al menos hacerla ver como lo que de veras es, el Espiritismo combate necesariamente al egoísmo”. (El egoísmo tiene sus raíces en el deseo por los bienes materiales, los cuales, al no ser controlados, a los fines de que, una vez satisfecha la necesidad el deseo desaparezca, pues aparece el egoísmo, que no es otra cosa que el deseo descontrolado, que nos mueve a seguir deseando más allá de la satisfacción de la necesidad, al nunca sentirse propiamente satisfechos. Tristemente, los Espíritus Superiores afirman que, el exacerbado egoísmo de nuestros tiempos, es propio de ‘Espíritus Ignorantes’, tanto cuanto, quienes sufren de egoísmo son los Espíritus que no han logrado ‘Progresar’ y que se encuentran, en cuanto al ‘Progreso o Perfección’ se refiere, muy cerca del Origen, o lo que es lo mismo, con el mismo Conocimiento que tenían cuando fueron Creados –‘Conocimiento’ casi nulo-.

Los Espíritus Superiores toman como ejemplo de los egoísmos evidentes en nuestros tiempos, la muy poca aceptación del Espiritismo en nuestros tiempos, corriente filosófica y si se quiere teológica, que es atacada fuertemente por todas las religiones, por considerar que es contraria a sus propias creencias, las cuales cada religioso considera La Única Verdad. No dar cabida a otras creencias, sin someterlas a un juicio razonable, es propio de Espíritus Ignorantes, con poca capacidad de discernir entre lo bueno y lo malo, que pudiera tener el Espiritismo, para aprovecharse de lo bueno y desechar lo malo, lo cual es hacer un buen uso de nuestro Libre Albedrío).