miércoles, 3 de enero de 2024

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte LXIX

LXIX.LEYES MORALES – Libro III / Capítulo VII: LEY DE SOCIEDAD / Parte I
EL NECESARIO COMPARTIR

Todos los seres vivos acostumbramos a agruparnos por especie, quizás porque se nos facilita la comunicación, en atención a nuestra especie u origen. Evidentemente, a mayor grado de evolución mayor grado de comunicación y decisión de con quienes nos agrupamos. Luego, según se desprende de lo comunicado por los Espíritus Superiores a Kardec, nos agrupamos socialmente para compartir, pero principalmente para ayudarnos a ‘Progresar’. No obstante, pese a que los hombres somos los seres vivos con mayor capacidad de selección de las comunidades con las que nos agrupamos, muchos son los que desaprovechan esta capacidad de selección y se permiten formar parte de grupos que no le ayudan mucho en su ‘Progreso Espiritual’.

(337): 766. La vida social ¿es una cosa natural? – “Por cierto que sí. Dios ha hecho al hombre para vivir en sociedad. No en vano le ha concedido la palabra y todas las demás facultades necesarias a la vida de relación”. (Nuestro Amoroso Padre Dios le Ha Otorgado al hombre, Su Creación más evolucionada, una alta capacidad de comunicarse, por diferentes medios, a los fines de hacer armónica la interrelación con los de su especie. Tristemente, pocos hombres hacen un uso eficiente de la alta capacidad de comunicación, que nos Ha Otorgado nuestro Amoroso Padre Dios, por lo que, los denominados ‘homo sapiens’ solemos ser la especie con menor capacidad de vivir en concordia, pese a la alta capacidad de comunicación que se nos ha otorgado).

768. El hombre, al buscar la sociedad, ¿obedece tan sólo a un sentimiento personal, o hay en ese sentimiento un objetivo más general de la Providencia? – “El hombre debe progresar. Solo, no puede hacerlo, porque no posee todas las facultades. Necesita el contacto con los demás. En el aislamiento, se embrutece y se marchita”. (En atención a que todos hemos sido creados ignorantes y que lo que debemos Aprender, para salir de la ignorancia, es casi infinito, pues nuestro Amoroso Padre Dios nos Otorgó la capacidad de comunicarnos para que nos ayudemos a salir de la ignorancia mutuamente, por lo que se hace necesario que nos agrupemos socialmente, a los fines de que el ‘mutuamente’ sea eficiente.

Desde los inicios de El Gran Juego, gracias a la necesaria agrupación social, los Espíritus fuimos ‘Aprendiendo’ tanto de nuestras propias ‘Experiencias de Vida’ como de las de los demás, en atención a que compartimos nuestras ‘Experiencias’ con los demás. Así pues, muchos que no son agricultores, ‘Adquieren Conocimiento’ acerca de las plantas y las formas de cultivarlas gracias a que aquellos que saben de agricultura les comunican lo que han ‘Aprendido’. Esto ocurre con la mayoría de los ‘Procesos de Aprendizaje’: aprendes a leer y a escribir porque otro que sabe leer y escribir te enseña a hacerlo, aprendes a cocinar porque alguien que sabe hacerlo te enseña, aprendes a conducir un vehículo porque alguien que aprendió a hacerlo te enseña.

Siempre algún Espíritu aventurero decide ‘Experimentar’ algo que los demás no se han atrevido a ‘Experimentar’ y, luego, al ‘Adquirir el Conocimiento’ se lo comunica a aquellos con quienes comparte socialmente. Se cuenta que, cerca del siglo IX d.C., un miembro de la tribu de Kaldi, habitantes de la provincia de Kaffa en Etiopía, observó como las cabras tenían mucha más energía tras comer un tipo de frutos, parecidos a las cerezas. Al probarlas él mismo, descubrió las propiedades energizantes y excitantes y le traslado el ‘Conocimiento’ recién ‘Adquirido’ a los otros miembros de su tribu. Nació así el gusto por el café, lo cual no hubiera ocurrido si aquel aborigen de Etiopía no hubiera vivido solo y aislado.   

En algún lado leí que, muchos Espíritus optan por ‘Aprender el Conocimiento’ leyendo acerca de aquello que otros Espíritus han ‘Aprendido’, lo cual se encuentra en los Registros Akáshicos, como en una especie de biblioteca. También leí que, otros Espíritus optan por no ser revestidos de materialidad y transitan espiritualmente en nuestros Mundos, procurando ‘Aprender’ lo que ‘Aprendemos de nuestras Experiencias Materiales’. No obstante, SÓLO APRENDES A VIVIR VIVIENDO, por lo que ‘Aprendemos’ mucho más de las propias ‘Experiencias de Vida’ y hay muchas cosas que no podemos ‘Aprender’ sin ‘Experimentarlas’. De allí la imperiosa necesidad de revestirnos de materialidad para poder ‘Adquirir el Conocimiento’ que nuestros Espíritus no pueden ‘Aprender’ sin la necesaria ‘Experiencia Material’).    

LOS ANACORETAS

La palabra griega ‘Anacoreta’ está formada por el prefijo ‘ana’ que significa ‘hacia arriba’, el sustantivo ‘khoros’ que quiere decir ‘espacio’ y el sufijo ta que es utilizado para ‘indicar a una persona’, por lo que se utiliza para ‘indicar a la persona que vive fuera de este Mundo’ o más bien ‘alejada de cualquier comunidad’. De allí que, esta palabra es utilizada para identificar un ‘individuo que habita en espacios aislados y se dedica a la penitencia y al recogimiento espiritual’.

Extrañamente, pareciera que tal decisión -de alejarse del Mundo para dedicarse a la penitencia y al recogimiento espiritual- no es muy bien vista por los Espíritus Superiores, porque les parece una pérdida de tiempo y esto se entiende cuando comprendemos que la única forma de ‘Progresar’ es ‘Experimentando Vida’ y compartiendo socialmente, por lo que, al alejarse físicamente de la sociedad quizás pueda ‘Experimentar Vida’ -hambre, frío, calor, cansancio, …- pero no puede compartir socialmente y, como afirmaron los Espíritus Superiores: “Progresar solo no es posible porque no se tienen todas las facultades para ‘Conocerlo’ todo”.

(337): 769. Se concibe que, como principio general, la vida en sociedad sea una cosa natural. Pero, como también están en la Naturaleza todos los gustos, ¿por qué habría de ser condenable el del aislamiento absoluto, si algunos hombres encuentran satisfacción en él? – “Satisfacción de egoístas. Hay asimismo individuos que se complacen en embriagarse. ¿Los apruebas? Dios no puede considerar grata una vida mediante la cual uno se condena a no ser útil a nadie”. (Según la última parte de esta respuesta, podemos inferir que lo que no les agrada a los Espíritus Superiores de los ‘anacoretas’ es el hecho de que muchos ciertamente no son útiles para nadie y algunos ni siquiera para sí mismos. Yo he compartido con algunas comunidades religiosas cuyos miembros deben practicar el anacoretismo, varias veces al año, a los fines de fortalecer la fe, con el ejercicio de la penitencia y la contemplación. Tristemente, son muy pocas las personas a las que les funciona el apartarse para dedicarle tiempo a la oración, porque después de ese período de supuesto recogimiento espiritual, la mayoría suelen salir siendo las mismas personas -a veces peores- que las que eran antes de iniciar sus sacrificios de anacoretismo. Pero no podemos arrojarlos a todos en un mismo saco, porque ciertamente hay personas que producen mucho fruto durante los tiempos en los cuales se apartan de la sociedad, para dedicarle tiempo a la penitencia y al recogimiento espiritual, de los cuales emergen iluminados, como le ocurría a Moisés cuando salía de la “Tienda del Encuentro con Dios” –(Éxodo 33:7 y 34:35)-. ¿Qué sería de nuestro ‘Conocimiento de Dios’ sin los muchos escritos dejados por tantos anacoretas, que se apartaron del Mundo, para dedicarse a la penitencia y al recogimiento espiritual, a los fines de ‘Acercarse a Dios y Conocerle’, para luego ‘Comunicarnos lo Aprendido’?).

(338): 771. ¿Qué debemos pensar de aquellos otros que huyen del mundo para consagrarse al alivio de los desdichados? – “Ésos se elevan al rebajarse. Tienen el doble mérito de colocarse por encima de los placeres materiales y hacer el bien por medio del cumplimiento de la ley del trabajo”. (Hay una forma de anacoretismo que sí parece agradar a los Espíritus Superiores, quizás porque es una verdadera forma de apartarse del Mundo. Aquellos que deciden entregar su vida al servicio de comunidades lejanas de las comodidades de este Mundo son verdaderos anacoretas, porque se están apartando de los placeres que les ofrece el Mundo, para dedicar la vida a servir a los más necesitados).



 

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