LXIX.LEYES MORALES – Libro III / Capítulo VII: LEY DE SOCIEDAD
/ Parte I
EL NECESARIO COMPARTIR
Todos los seres vivos
acostumbramos a agruparnos por especie, quizás porque se nos facilita la
comunicación, en atención a nuestra especie u origen. Evidentemente, a mayor grado de evolución mayor
grado de comunicación y decisión de con quienes nos agrupamos. Luego,
según se desprende de lo comunicado por los Espíritus Superiores a Kardec, nos
agrupamos socialmente para compartir, pero principalmente para ayudarnos a ‘Progresar’.
No obstante, pese a que los hombres somos los seres vivos con mayor capacidad
de selección de las comunidades con las que nos agrupamos, muchos son los que
desaprovechan esta capacidad de selección y se permiten formar parte de grupos
que no le ayudan mucho en su ‘Progreso Espiritual’.
(337): 766. La vida
social ¿es una cosa natural? – “Por cierto que sí. Dios ha hecho al hombre para vivir en sociedad.
No en vano le ha concedido la palabra y todas las
demás facultades necesarias a la vida de relación”. (Nuestro Amoroso Padre Dios le Ha Otorgado
al hombre, Su Creación más evolucionada, una alta capacidad de comunicarse, por
diferentes medios, a los fines de hacer armónica la interrelación con los de su
especie. Tristemente, pocos hombres hacen un uso eficiente de la
alta capacidad de comunicación, que nos Ha Otorgado nuestro Amoroso Padre Dios,
por lo que, los denominados ‘homo sapiens’ solemos
ser la especie con menor capacidad de vivir en concordia, pese a la alta
capacidad de comunicación que se nos ha
otorgado).
768. El hombre, al buscar
la sociedad, ¿obedece tan sólo a un sentimiento personal, o hay en ese
sentimiento un objetivo más general de la Providencia? – “El hombre
debe progresar. Solo, no puede hacerlo,
porque no posee todas las facultades. Necesita el contacto con los
demás. En el aislamiento, se embrutece y se marchita”. (En atención a que todos
hemos sido creados ignorantes y que lo que debemos Aprender, para salir de la
ignorancia, es casi infinito, pues nuestro Amoroso Padre Dios nos Otorgó la
capacidad de comunicarnos para que nos ayudemos a salir de la ignorancia
mutuamente, por lo que se hace necesario que nos agrupemos
socialmente, a los fines de que el ‘mutuamente’ sea eficiente.
Desde los
inicios de El Gran Juego, gracias a la necesaria agrupación social, los
Espíritus fuimos ‘Aprendiendo’ tanto de nuestras propias ‘Experiencias de Vida’
como de las de los demás, en atención a que compartimos nuestras ‘Experiencias’
con los demás. Así pues, muchos que no son
agricultores, ‘Adquieren Conocimiento’ acerca de las plantas y las formas de
cultivarlas gracias a que aquellos que saben de agricultura les comunican lo
que han ‘Aprendido’. Esto ocurre con la mayoría de los ‘Procesos de Aprendizaje’:
aprendes a leer y a escribir porque otro que sabe leer y escribir te enseña a
hacerlo, aprendes a cocinar porque alguien que sabe hacerlo te enseña, aprendes
a conducir un vehículo porque alguien que aprendió a hacerlo te enseña.
Siempre algún Espíritu aventurero decide ‘Experimentar’ algo que los
demás no se han atrevido a ‘Experimentar’ y, luego, al ‘Adquirir el
Conocimiento’ se lo comunica a aquellos con quienes comparte socialmente.
Se cuenta que, cerca del siglo IX d.C., un miembro de la tribu de Kaldi,
habitantes de la provincia de Kaffa en Etiopía, observó como las cabras tenían
mucha más energía tras comer un tipo de frutos, parecidos a las cerezas. Al
probarlas él mismo, descubrió las propiedades energizantes y excitantes y le
traslado el ‘Conocimiento’ recién ‘Adquirido’ a los otros miembros de su tribu.
Nació así el gusto por el café, lo cual no hubiera ocurrido si aquel aborigen
de Etiopía no hubiera vivido solo y aislado.
En algún lado leí que,
muchos Espíritus optan por ‘Aprender el Conocimiento’ leyendo acerca de aquello
que otros Espíritus han ‘Aprendido’, lo cual se encuentra en los Registros Akáshicos,
como en una especie de biblioteca. También leí que, otros Espíritus optan por no
ser revestidos de materialidad y transitan espiritualmente en nuestros Mundos,
procurando ‘Aprender’ lo que ‘Aprendemos de nuestras Experiencias Materiales’. No
obstante, SÓLO APRENDES A VIVIR VIVIENDO, por lo que ‘Aprendemos’ mucho más de
las propias ‘Experiencias de Vida’ y hay muchas cosas que no podemos ‘Aprender’
sin ‘Experimentarlas’. De allí la
imperiosa necesidad de revestirnos de materialidad para poder ‘Adquirir el Conocimiento’
que nuestros Espíritus no pueden ‘Aprender’ sin la necesaria ‘Experiencia
Material’).
LOS ANACORETAS
La palabra griega ‘Anacoreta’
está formada por el prefijo ‘ana’ que significa ‘hacia
arriba’, el sustantivo ‘khoros’ que quiere
decir ‘espacio’ y el sufijo ‘ta’ que
es utilizado para ‘indicar a una persona’, por lo que se utiliza
para ‘indicar a la persona que vive fuera de este Mundo’ o más
bien ‘alejada de cualquier comunidad’. De allí que, esta palabra
es utilizada para identificar un ‘individuo que habita en espacios
aislados y se dedica a la penitencia y al recogimiento espiritual’.
Extrañamente, pareciera
que tal decisión -de alejarse del Mundo para dedicarse a la penitencia y al
recogimiento espiritual- no es muy bien vista por los Espíritus Superiores, porque
les parece una pérdida de tiempo y esto se entiende cuando comprendemos que la
única forma de ‘Progresar’ es ‘Experimentando Vida’ y compartiendo socialmente,
por lo que, al alejarse
físicamente de la sociedad quizás pueda ‘Experimentar Vida’ -hambre, frío,
calor, cansancio, …- pero no puede compartir socialmente y, como afirmaron los
Espíritus Superiores: “Progresar solo no es posible porque no se tienen todas
las facultades para ‘Conocerlo’ todo”.
(337): 769. Se concibe
que, como principio general, la vida en sociedad sea una cosa natural. Pero,
como también están en la Naturaleza todos los gustos, ¿por qué habría de ser
condenable el del aislamiento absoluto, si algunos hombres encuentran
satisfacción en él? – “Satisfacción de egoístas. Hay
asimismo individuos que se complacen en embriagarse. ¿Los apruebas? Dios no
puede considerar grata una vida mediante la cual uno se condena a no ser útil a
nadie”. (Según la última parte de esta respuesta, podemos inferir
que lo que no les agrada
a los Espíritus Superiores de los ‘anacoretas’ es el hecho de que muchos
ciertamente no son útiles para nadie y algunos ni siquiera para sí mismos.
Yo he compartido con algunas comunidades religiosas cuyos miembros deben
practicar el anacoretismo, varias veces al año, a los fines de fortalecer la
fe, con el ejercicio de la penitencia y la contemplación. Tristemente, son muy
pocas las personas a las que les funciona el apartarse para dedicarle tiempo a
la oración, porque después de ese período de supuesto recogimiento espiritual,
la mayoría suelen salir siendo las mismas personas -a veces peores- que las que
eran antes de iniciar sus sacrificios de anacoretismo. Pero no podemos
arrojarlos a todos en un mismo saco, porque ciertamente hay personas que producen mucho fruto durante los tiempos
en los cuales se apartan de la sociedad, para dedicarle tiempo a la penitencia
y al recogimiento espiritual, de los cuales emergen iluminados, como le ocurría
a Moisés cuando salía de la “Tienda del Encuentro con Dios” –(Éxodo
33:7 y 34:35)-. ¿Qué sería de nuestro ‘Conocimiento de Dios’ sin los muchos
escritos dejados por tantos anacoretas, que se apartaron del Mundo, para
dedicarse a la penitencia y al recogimiento espiritual, a los fines de ‘Acercarse
a Dios y Conocerle’, para luego ‘Comunicarnos lo Aprendido’?).
(338): 771. ¿Qué debemos
pensar de aquellos otros que huyen del mundo para consagrarse al alivio de los desdichados? – “Ésos se elevan al rebajarse.
Tienen el doble mérito de colocarse por encima de los placeres materiales y
hacer el bien por medio del cumplimiento de la ley del trabajo”. (Hay una forma
de anacoretismo que sí parece agradar a los Espíritus Superiores, quizás porque
es una verdadera forma de
apartarse del Mundo. Aquellos que
deciden entregar su vida al servicio de comunidades lejanas de las comodidades
de este Mundo son verdaderos anacoretas, porque se están apartando de los
placeres que les ofrece el Mundo, para dedicar la vida a servir a los más
necesitados).
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