miércoles, 3 de enero de 2024

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte LXVIII

LXVIII.LEYES MORALES – Libro III / Capítulo VI: LEY DE DESTRUCCIÓN / Parte IV
NECESARIO ES CONSIDERAR LA ÉPOCA

Una de las condiciones sine qua non para ‘Aprender a Leer entre las Líneas de la Palabra Divina’ es considerar siempre el tiempo o la época en la cual ocurrieron los hechos que se relatan. Así pues, como en nuestras primeras Encarnaciones nuestros Espíritus eran altamente ignorantes, debido a las pocas ‘Experiencias de Vida’, que para aquellas épocas teníamos, es lógico pensar que, nuestros Espíritus eran altamente primitivos y por ende salvajes. De allí que, era lógico que nuestro Amoroso Padre Dios les ordenara a los primeros monoteístas que les quitaran la vida a los que se mantenían firmes en el politeísmo, a los fines de evitar que, en el necesario compartir social, los neo monoteístas, quienes aún no tenían muy clara la Existencia de un Único Dios Verdadero, retrocedieran al politeísmo, que alguna vez practicaron, al observar los comportamientos de sus vecinos politeístas.

Evidentemente, en atención a que para nuestro Amoroso Padre Dios ninguno de nosotros muere, se justificaba la muerte de aquellos que aún se mantenían siendo politeístas, tanto cuanto, con la transición de la muerte se les permitiría Reencarnar en familias monoteístas, lo cual supone un ‘Progreso en el Conocimiento de Dios’, que es uno de los Objetivos Principales de El Gran Juego. También es lógico suponer que, si el Objetivo Principal de El Gran Juego es abandonar nuestra ignorancia primigenia, pues evidentemente, con el transcurrir de varias vidas, las épocas deben cambiar, en atención a que hemos ido abandonando nuestra ignorancia, para dejar de ser salvajes y comenzar a ser civilizados. Luego, es lógico suponer que, es preciso abandonar nuestras costumbres salvajes si pretendemos ‘Avanzar’ hacia seres más civilizados.   

(335): 763. La restricción de los casos en que se aplica la pena de muerte, ¿es un indicio del progreso en la civilización? – “¿Puedes ponerlo en duda? ¿No se subleva tu Espíritu al leer el relato de las matanzas humanas que se hacían otrora en nombre de la justicia, y a menudo en honor a la Divinidad; de las torturas que se infligían al condenado, e incluso al simple acusado a fin de arrancarle, mediante el exceso de sufrimientos, la confesión de un crimen que en muchos casos no había cometido? Pues bien, si hubieras vivido en aquellos tiempos habrías considerado todo eso muy natural, y quizá siendo juez hubieras hecho otro tanto. Porque lo que es considerado justo en una época parece bárbaro en otra. Sólo las leyes divinas son eternas. Las humanas se modifican con el progreso. Y seguirán cambiando todavía, hasta que hayan sido puestas en armonía con las leyes divinas”. (Ayer culminé una muy interesante Serie que titularon “LOS ELEGIDOS”, la cual les recomiendo mucho que vean porque nos presenta la vida de los Discípulos de nuestro Amado Yeshuá tal cual eran los hombres de aquellos tiempos, sobre todos los judíos, quienes acostumbran a seguir 613 leyes contenidas en la Torá -instrucción, enseñanza, doctrina-, la cual, según la tradición judía, involucra la totalidad de la Revelación y Enseñanza Divina otorgada al pueblo de Israel. La Torá se refiere específicamente a los cinco primeros Libros Bíblicos Pentateuco-, al cual se le conoce también como los cinco libros de Moisés, en atención a la relevancia de Moisés en el proceso legislativo del pueblo hebreo.

En la serie se nos comenta acerca de las diversas sectas del pueblo judío, las cuales, pese a formar parte de una misma nación y proceder de un mismo linaje, no logran ponerse de acuerdo acerca de cuáles leyes seguir con mayor empeño y cuales interpretar para modificarlas, a fin de hacerlas más eficientes. Pese a que muchas de estas Leyes son altamente barbáricas, en atención a que fueron creadas en una época de mucha ignorancia espiritual, en la actualidad aún se mantienen vigentes, prácticamente sin enmiendas considerables, para muchos de los judíos, por lo que, sus apegos irrestrictos a Leyes, si se quieren obsoletas, les hacen observar comportamientos bastante barbáricos.

Ciertamente, muchos son los judíos quienes han logrado ‘Progresar Espiritualmente’ y han logrado discernir cuáles son las Leyes de La Torá que se deben seguir fielmente y cuales se deben interpretar, a los fines de ponerlas en armonía con las Leyes Divinas, las cuales se pueden resumir en AMAR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS Y AL PRÓJIMO COMO A SÍ MISMOS. Pero aún quedan muchos judíos a quienes les cuesta ‘Progresar’ por temor a fallarle a Dios, si no cumplen al pie de la letra con Leyes que consideran inamovibles, como si hubieran sido escritas por Dios sobre una piedra indestructible. A muchos se les olvida que, la mayoría de esas 613 leyes de la Torá, fueron escritas por hombres, en tiempos de mucha ignorancia espiritual y forzadas por los comportamientos barbáricos de aquellos tiempos de ignorancia. Es decir, si bien es cierto que, muchas de estas leyes de la Torá fueron creadas por Moisés, cuyo Espíritu es de Orden Superior -sin ignorancia alguna-, éstas las creó para procurar el orden social de un pueblo aún muy rebelde a inclinar la cabeza ante Dios, por lo que se hizo necesario que Moisés creara leyes que obligaran a todo el pueblo a cumplirlas, so pena de castigos muy barbáricos, a los fines de que todos las cumplieran por miedo a los castigos.

Y claro que, la inamovilidad de las leyes no es una falla exclusiva de muchos judíos, sino que de estos males sufren la mayoría de los feligreses de las muchas religiones de todo el Mundo. Es por esto que aún no hemos logrado reunirnos en una sola fe, porque cada uno de nosotros creemos que los cánones que regulan nuestra fe fueron instituidos por Dios mismo, olvidándonos que fueron escritas por hombres en tiempos de mucha ignorancia espiritual, que intentaban regular el comportamiento de sus seguidores con leyes que muchas veces se apartan de la Esencia de nuestro Amoroso Padre Dios, la cual es El Amor. De hecho, nuestro Amado Yeshuá se revistió de materialidad para venir a aclararnos que El Amor debe ser nuestro baluarte principal, en las duras batallas de lo que suelen ser nuestras vidas, pero esto aún no lo comprenden muchísimos de los que se autodenominan cristianos, quienes, por seguir leyes escritas por hombres, muchas veces desprecian a otros por resistirse a seguir esas leyes, que consideran Divinas sin serlo.

LA LEY DEL TALIÓN 

La palabra ‘talión’ proviene de la raíz latina ‘talis o tale’, que significa ‘semejante o igual’. De allí que, la ley del talión propone que ‘un mal acto debe ser respondido con otro mal acto de la misma magnitud’. La primera vez que se habla de la ley del talión es en el famoso Código de Hammurabi, elaborado por el rey de Babilonia (XVI a.C.) y rezaba: «Si un hombre vacía el ojo de otro hombre, se vaciará su ojo. Si rompe un hueso de otro hombre, se le romperá su hueso. Si un hombre arranca un diente a un igual, se le arrancará su diente». A grandes rasgos, la regla dictaminaba que toda represalia debía ser proporcional al daño infligido, con el objetivo de mantener un equilibrio y evitar que las disputas se intensificaran de manera incontrolable. Se buscaba minimizar las consecuencias descontroladas de la violencia, donde los delitos menos graves resultaban en castigos más leves. En la Biblia se menciona por primera vez en el Libro del Éxodo, cuando Moisés dictó al pueblo de Israel las leyes concernientes a los siervos, al matrimonio, a la pena de muerte y a las penas por diversas ofensas. Dijo Moisés: «Si durante una riña ocurre algún daño, entonces pagarás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe» -(Éxodo 21:22-25)-.

(335): 764. Dijo Jesús: “Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán”104 – “¡Andaos con tiento!!! Os habéis equivocado acerca de estas palabras, como respecto a otras muchas. La ley del talión es la justicia de Dios y Él la aplica. Todos vosotros sufrís a cada instante esa ley, porque sois castigados por donde habéis pecado, en esta vida o en otra. Quien haya hecho padecer a sus semejantes se hallará en una situación en que sufrirá él mismo lo que haya infligido a los demás. Tal el sentido de esas palabras de Jesús. Pero ¿no os ha dicho también “perdonad a vuestros enemigos”, y no os ha enseñado que pidáis a Dios os perdone vuestras faltas como perdonáis vosotros las de los demás? Es decir, en la misma proporción en que hayáis vosotros perdonado: comprended bien esto”. (Es lo que les he venido comentando: ES PRECISO VIGILAR LO QUE INTERPRETAMOS ACERCA DEL MENSAJE DIVINO. La Clave es comprender que: SI NO NOS HABLA DE AMOR ENTONCES NO ES DIOS QUIEN HABLA. De allí que, cuando algún pasaje no les hable del Amor que Dios nos tiene deténganse y mediten el significado cierto de lo que leen, porque sólo así lograrán desencriptar El Mensaje.

La Ley del Talión ciertamente es Aplicada por nuestro Amoroso Padre Dios, pero no propiamente como un castigo sino más bien como el otorgamiento de lo que merecemos. El karma es una energía trascendente, invisible e inmensurable, que se genera a partir de los actos de las personas. Se interpreta como una ‘ley cósmica de retribución’, o de ‘causa y efecto. Según el karma, cada una de las sucesivas reencarnaciones quedaría condicionada por los actos realizados en vidas anteriores. El karma explica los dolorosos dramas humanos como una reacción a las malas acciones realizadas en el pasado de la vida actual o, más propiamente, en vidas pasadas. Igualmente podemos concluir que, los hermosos y agradables acontecimientos de la vida son el resultado de las buenas acciones realizadas en el presente inmediato o también en vidas pasadas. Ciertamente el Karma es una Ley Divina, en consecuencia, es preciso comprender que, este destino inevitable que proporciona el karma, debe haber sido planificado por ALGUIEN, ciertamente Superior, para bien del reencarnado, pero no es Dios Quien ha determinado el pago que merecen nuestras acciones, sino que la Ley que Dictó determina el ‘Talión’. Es decir, recibiremos un pago ‘semejante’ a nuestras acciones. ¡El Karma no es sinónimo de castigo! El Karma tan sólo se encarga de devolver, de una manera imparcial, todo aquello que envían al universo. En consecuencia, si la sabiduría se los permite, pueden utilizar esta Ley en sus propios beneficios y evitar que se ponga en contra de ustedes. Es el principio de causa y efecto o dicho de otra manera ¡el Karma! El cual se puede entender simplemente como al que actúa bien le irá bien y al que actúa mal le irá mal. ¡Si no en esta vida será en la siguiente! De manera que, lo que estás viviendo en esta vida es simplemente el reflejo de lo que hiciste, o dejaste de hacer, en tu vida pasada. Simplemente, ¡RECOGES LO QUE SIEMBRAS!!!).



 

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