LXVIII.LEYES MORALES – Libro III / Capítulo VI: LEY DE DESTRUCCIÓN
/ Parte IV
NECESARIO ES
CONSIDERAR LA ÉPOCA
Una de las condiciones sine qua non para ‘Aprender a Leer entre las
Líneas de la Palabra Divina’ es considerar siempre el tiempo o la época en la
cual ocurrieron los hechos que se relatan. Así pues, como en nuestras primeras Encarnaciones nuestros Espíritus
eran altamente ignorantes, debido a las pocas ‘Experiencias de Vida’, que para
aquellas épocas teníamos, es lógico pensar que, nuestros Espíritus eran
altamente primitivos y por ende salvajes. De allí que, era lógico
que nuestro Amoroso Padre Dios les ordenara a los primeros monoteístas que les
quitaran la vida a los que se mantenían firmes en el politeísmo, a los fines de
evitar que, en el necesario compartir social, los neo monoteístas, quienes aún
no tenían muy clara la Existencia de un Único Dios Verdadero, retrocedieran al
politeísmo, que alguna vez practicaron, al observar los comportamientos de sus
vecinos politeístas.
Evidentemente, en atención a que para nuestro Amoroso Padre Dios ninguno
de nosotros muere, se justificaba la muerte de aquellos que aún se mantenían
siendo politeístas, tanto cuanto, con la transición de la muerte se les
permitiría Reencarnar en familias monoteístas, lo cual supone un ‘Progreso en
el Conocimiento de Dios’, que es uno de los Objetivos Principales de El Gran
Juego. También es lógico suponer que, si el Objetivo Principal de El
Gran Juego es abandonar nuestra ignorancia primigenia, pues evidentemente, con el transcurrir de varias vidas, las épocas deben cambiar,
en atención a que hemos ido abandonando nuestra ignorancia, para dejar de ser
salvajes y comenzar a ser civilizados. Luego, es lógico suponer que,
es preciso abandonar nuestras costumbres salvajes si pretendemos ‘Avanzar’
hacia seres más civilizados.
(335): 763. La
restricción de los casos en que se aplica la pena de muerte, ¿es un indicio del
progreso en la civilización? – “¿Puedes ponerlo en duda? ¿No se subleva tu
Espíritu al leer el relato de las matanzas humanas que se hacían otrora en
nombre de la justicia, y a menudo en honor a la Divinidad; de las torturas que
se infligían al condenado, e incluso al simple acusado a fin de arrancarle,
mediante el exceso de sufrimientos, la confesión de un crimen que en muchos
casos no había cometido? Pues bien, si hubieras vivido en aquellos tiempos
habrías considerado todo eso muy natural, y quizá siendo juez hubieras hecho
otro tanto. Porque lo que es considerado justo en una época parece
bárbaro en otra. Sólo
las leyes divinas son eternas. Las humanas se modifican con el progreso. Y seguirán cambiando todavía,
hasta que hayan sido puestas en armonía con las leyes divinas”. (Ayer
culminé una muy interesante Serie que titularon “LOS
ELEGIDOS”, la cual les recomiendo mucho que vean porque nos presenta la vida de los Discípulos de nuestro Amado
Yeshuá tal cual eran los hombres de aquellos tiempos, sobre todos los judíos,
quienes acostumbran a seguir 613 leyes contenidas en la Torá -instrucción,
enseñanza, doctrina-, la cual, según la tradición judía, involucra
la totalidad de la Revelación y Enseñanza Divina otorgada al pueblo de Israel. La
Torá se refiere específicamente a los cinco primeros Libros Bíblicos
Pentateuco-, al cual se le conoce también como los cinco libros de Moisés, en
atención a la relevancia de Moisés en el proceso legislativo del pueblo hebreo.
En la serie se nos
comenta acerca de las diversas sectas del pueblo judío, las cuales, pese a
formar parte de una misma nación y proceder de un mismo linaje, no logran
ponerse de acuerdo acerca de cuáles leyes seguir con mayor empeño y cuales
interpretar para modificarlas, a fin de hacerlas más eficientes. Pese a que muchas de estas Leyes
son altamente barbáricas, en atención a que fueron creadas en una época de
mucha ignorancia espiritual, en la actualidad aún se mantienen vigentes,
prácticamente sin enmiendas considerables, para muchos de los judíos, por lo
que, sus apegos irrestrictos a Leyes, si se quieren obsoletas, les hacen
observar comportamientos bastante barbáricos.
Ciertamente, muchos son los judíos quienes han logrado ‘Progresar
Espiritualmente’ y han logrado discernir cuáles son las Leyes de La Torá que se
deben seguir fielmente y cuales se deben interpretar, a los fines de ponerlas
en armonía con las Leyes Divinas, las cuales se pueden resumir en AMAR A DIOS
SOBRE TODAS LAS COSAS Y AL PRÓJIMO COMO A SÍ MISMOS. Pero aún quedan
muchos judíos a quienes les cuesta ‘Progresar’ por temor a fallarle a Dios, si
no cumplen al pie de la letra con Leyes que consideran inamovibles, como si
hubieran sido escritas por Dios sobre una piedra indestructible. A muchos se
les olvida que, la mayoría de esas 613 leyes de la Torá, fueron escritas por
hombres, en tiempos de mucha ignorancia espiritual y forzadas por los
comportamientos barbáricos de aquellos tiempos de ignorancia. Es decir, si bien
es cierto que, muchas de estas leyes de la Torá fueron creadas por Moisés, cuyo
Espíritu es de Orden Superior -sin ignorancia alguna-, éstas las creó para
procurar el orden social de un pueblo aún muy rebelde a inclinar la cabeza ante
Dios, por lo que se hizo necesario que Moisés creara
leyes que obligaran a todo el pueblo a cumplirlas, so pena de castigos muy
barbáricos, a los fines de que todos las cumplieran por miedo a los castigos.
Y claro que, la inamovilidad de las leyes no es
una falla exclusiva de muchos judíos, sino que de estos males sufren la mayoría de los feligreses de las
muchas religiones de todo el Mundo. Es por esto que aún no hemos
logrado reunirnos en una sola fe, porque cada
uno de nosotros creemos que los cánones que regulan nuestra fe fueron
instituidos por Dios mismo, olvidándonos que fueron escritas por hombres en
tiempos de mucha ignorancia espiritual, que intentaban regular el
comportamiento de sus seguidores con leyes que muchas veces se apartan de la
Esencia de nuestro Amoroso Padre Dios, la cual es El Amor. De hecho, nuestro
Amado Yeshuá se revistió de materialidad para venir a aclararnos que El Amor
debe ser nuestro baluarte principal, en las duras batallas de lo que
suelen ser nuestras vidas, pero esto aún no lo comprenden muchísimos de los que
se autodenominan cristianos, quienes, por seguir leyes escritas por hombres,
muchas veces desprecian a otros por resistirse a seguir esas leyes, que
consideran Divinas sin serlo.
LA LEY DEL TALIÓN
La palabra ‘talión’ proviene de
la raíz latina ‘talis o tale’, que significa ‘semejante o igual’.
De allí que, la ley del talión propone que ‘un
mal acto debe ser respondido con otro mal acto de la misma magnitud’.
La primera vez que se habla de la ley del talión es en el famoso Código de
Hammurabi, elaborado por el rey de Babilonia (XVI a.C.) y rezaba: «Si un hombre vacía el ojo de otro hombre, se vaciará su
ojo. Si rompe un hueso de otro hombre, se le romperá su hueso. Si un hombre
arranca un diente a un igual, se le arrancará su diente». A
grandes rasgos, la regla dictaminaba que toda represalia debía ser proporcional al daño
infligido, con el objetivo de mantener un equilibrio y evitar que
las disputas se intensificaran de manera incontrolable. Se buscaba minimizar
las consecuencias descontroladas de la violencia, donde los delitos menos
graves resultaban en castigos más leves. En la Biblia se menciona por primera
vez en el Libro del Éxodo, cuando Moisés dictó al pueblo de Israel las leyes
concernientes a los siervos, al matrimonio, a la pena de muerte y a las penas
por diversas ofensas. Dijo Moisés: «Si
durante una riña ocurre algún daño, entonces pagarás vida por vida, ojo por
ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por
golpe» -(Éxodo 21:22-25)-.
(335): 764. Dijo Jesús:
“Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada
perecerán”104 – “¡Andaos con tiento!!! Os habéis equivocado acerca de estas palabras, como respecto
a otras muchas. La
ley del talión es la justicia de Dios y Él la aplica. Todos vosotros sufrís a cada
instante esa ley, porque sois castigados por donde habéis pecado, en
esta vida o en otra. Quien haya hecho padecer a
sus semejantes se hallará en una situación en que sufrirá él mismo lo que haya
infligido a los demás. Tal el sentido de esas palabras de Jesús.
Pero ¿no os ha dicho también “perdonad a vuestros enemigos”, y no os ha
enseñado que pidáis a Dios os perdone vuestras faltas como perdonáis vosotros
las de los demás? Es decir, en la misma proporción en que hayáis vosotros
perdonado: comprended bien esto”. (Es lo que les he venido comentando: ES
PRECISO VIGILAR LO QUE INTERPRETAMOS ACERCA DEL MENSAJE DIVINO. La
Clave es comprender que: SI
NO NOS HABLA DE AMOR ENTONCES NO ES DIOS QUIEN HABLA. De allí que,
cuando algún pasaje no les hable del Amor que Dios nos tiene deténganse y
mediten el significado cierto de lo que leen, porque sólo así lograrán
desencriptar El Mensaje.
La Ley del Talión ciertamente es Aplicada por nuestro Amoroso Padre
Dios, pero no propiamente como un castigo sino más bien como el otorgamiento de
lo que merecemos. El karma es una energía trascendente, invisible
e inmensurable, que se genera a partir de los actos de las personas. Se interpreta como una ‘ley cósmica de retribución’, o de ‘causa y efecto’. Según el karma, cada una de las sucesivas reencarnaciones
quedaría condicionada por los actos realizados en vidas anteriores.
El karma explica los dolorosos dramas humanos como una reacción a las malas
acciones realizadas en el pasado de la vida actual o, más propiamente, en vidas
pasadas. Igualmente podemos concluir que, los hermosos y agradables acontecimientos
de la vida son el resultado de las buenas acciones realizadas en el presente
inmediato o también en vidas pasadas. Ciertamente el Karma es una Ley
Divina, en consecuencia, es preciso comprender que, este destino
inevitable que proporciona el karma, debe haber sido planificado por ALGUIEN,
ciertamente Superior, para bien del reencarnado, pero no es Dios Quien ha determinado el pago que merecen nuestras
acciones, sino que la Ley que Dictó determina el ‘Talión’. Es
decir, recibiremos
un pago ‘semejante’ a nuestras acciones. ¡El Karma no es sinónimo de castigo! El Karma tan sólo se encarga de devolver, de una manera imparcial, todo
aquello que envían al universo. En consecuencia, si la sabiduría se
los permite, pueden utilizar esta Ley en sus propios beneficios y evitar que se
ponga en contra de ustedes. Es el principio de causa y efecto o dicho de otra
manera ¡el Karma! El cual se puede entender simplemente como ‘al que actúa bien le
irá bien y al que actúa mal le irá mal’. ¡Si no en esta vida será en
la siguiente! De manera que, lo que estás viviendo en esta vida es simplemente
el reflejo de lo que hiciste, o dejaste de hacer, en tu vida pasada. Simplemente,
¡RECOGES
LO QUE SIEMBRAS!!!).
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