LXXII.LEYES MORALES – Libro
III / Capítulo VIII: LEY DEL PROGRESO / Parte III
¿CIVILIZACIÓN?
En los tiempos de Kardec
-también en los nuestros-, las
autodenominadas ‘civilizaciones’ han observado comportamientos moralmente más
salvajes que los de las denominadas comunidades salvajes, a pesar de sus
‘Progresos Intelectuales’. Esto es porque, tal y como lo afirman los
Espíritus Superiores, tristemente el ‘Progreso
Moral’ no ‘Avanza’ a la misma velocidad que el ‘Progreso Intelectual’,
porque, al estar revestidos de materialidad, los Espíritus suelen olvidarse de
su realidad ontológica y le permiten al Cuerpo -Nave- ocuparse más de cubrir
sus necesidades materiales, a los fines de lograr el confort existencial, en lo
que a lo material se refiere. De allí que, en el presente capítulo, Kardec se
cuestiona acerca de quiénes son los
verdaderamente ‘civilizados’, aquellos que habitan en las comunidades
denominadas salvajes o los que han ‘Alcanzado’ cierto desarrollo intelectual,
pero que pareciera que la Moral escasea en sus comportamientos.
(347): 790 a. ¿Es
razonable condenar a la civilización? – “Condenad más bien a quienes de ella
abusan, y no a la obra de Dios”. (Queda claro que, el problema no es propiamente la denominada
civilización -conjunto de los Espíritus que han ‘Progresado’- sino que se trata
de comportamientos particulares, de algunos Espíritus -quizá recién salido de
comunidades salvajes-, que no logran comportarse moralmente tal y como se
espera de ellos).
792. ¿Por qué no realiza
de inmediato la civilización todo el bien que podría producir? – “Porque los hombres no están todavía en
condiciones ni dispuestos a obtener ese
bien”. (Todo
lo material que nuestro Amoroso Padre Dios Creó, lo Hizo para que Sus Amados
Hijos -todos los Espíritus- ‘Experimentáramos Vida’ y ‘Creciéramos en el
Conocimiento de Dios’, a los fines de ‘Acercarnos a Él’. Pero este ‘Crecimiento’ siempre es individual y personal -depende
de cada uno de nosotros-, y, como suele ocurrir que no todos se esmeran con el
mismo entusiasmo por ‘Crecer’, pues no podemos esperar que todos los miembros
de una civilización sean realmente civilizados.
La mejor prueba de esto
es lo que ha ocurrido con el pueblo de Israel, que desde su misma selección
como pueblo de Dios, que no ha esforzado por cumplir con la tarea para la cual
fue seleccionado, en atención a que Abraham surgió como el primer monoteísta,
por lo que se esperaba de sus descendientes que fueran monoteístas y
convirtieran al resto de los pueblos al monoteísmo. Históricamente, gran parte
del pueblo de Israel ha desobedecido a Dios de muchas maneras, motivo por el
cual, en muchísimas oportunidades, fue sometido a muchísimas diásporas, como
Prueba de que son poco merecedores de poseer la Tierra Prometida. De hecho, uno
de los más conocidos títulos dados al pueblo de Israel es el de ser un ‘pueblo
de dura cerviz’, a quienes les cuesta mucho inclinar la cabeza ante Dios. Desde su fundación como pueblo, el pueblo de Israel mal
interpretó la ‘Selección’ que nuestro Amoroso Padre Dios hizo de ellos y han
venido creciendo en la soberbia de creer que son superiores al resto de los
hombres, simplemente por que fueron ‘Seleccionados por Dios’ para hacer una
tarea con la que no han cumplido eficientemente).
793. ¿Por cuáles signos
podemos reconocer a una civilización completa? – “La
reconoceréis por su desarrollo moral. Os creéis muy adelantados
porque habéis hecho grandes descubrimientos y maravillosas invenciones; porque
estáis más confortablemente alojados y mejor vestidos que los salvajes; pero sólo tendréis de veras el derecho
de llamaros civilizados cuando hayáis
desterrado de vuestra sociedad los vicios que la deshonran, y cuando
viváis juntos como hermanos, practicando la caridad cristiana. Hasta entonces, no seguiréis siendo otra cosa que pueblos
instruidos que sólo recorrieron la primera fase de la civilización”.
(Los que actualmente
consideramos países civilizados suelen ser menos civilizados que aquellos
países que consideramos subdesarrollados y hasta salvajes. Esto es
porque, la mayoría de los
países denominados desarrollados ciertamente han alcanzado un desarrollo
intelectual -económico, tecnológico, …- pero no han ‘Avanzado’ mucho en sus
‘Crecimientos Espirituales’, porque no se han esforzado por desarrollarse
moralmente. Prueba de esto es el alto apego que tienen los
ciudadanos de esas mal llamadas civilizaciones a las riquezas materiales y el
poco esfuerzo que realizan para acercarse verdaderamente a Dios. De hecho,
aquellos quienes manifiestan creer en Dios, suelen hacerlo porque esperan de
Dios algún bien material, ya sea en esta vida o en la siguiente, por lo que
solemos ver a muchos lideres eclesiales más pendientes del diezmo que reciben
que del ‘Crecimiento Espiritual’ de sus feligreses
Considero importante
dejarles lo concluido por Kardec, respecto a lo que se considera
‘civilización’, conclusión sobre la que no haré ningún comentario, en atención
a que se explica por sí sola: «Como todas las cosas, la
civilización tiene sus grados. Una civilización incompleta es un estado
de transición que engendra males particulares, desconocidos en el estado
primitivo. Pero no por eso deja de ser un progreso natural y necesario, que
lleva consigo el remedio para los males que engendra. Conforme
la civilización se va perfeccionando elimina algunos de los males que ha
engendrado, y con el progreso moral desaparecerán esos males por completo.
De dos pueblos llegados a la cumbre de la escala
social, sólo podrá considerarse el más civilizado, en la verdadera
significación de la palabra, aquel de ellos en que se encuentre menos egoísmo,
avidez y orgullo. Aquel cuyos hábitos sean más intelectuales y morales
que materiales. Aquel donde la inteligencia pueda desarrollarse con mayor
libertad. Donde haya más bondad y buena fe, más benevolencia y generosidad
recíprocas. Donde los prejuicios de casta y de nacimiento estén menos
arraigados, puesto que son ellos incompatibles con el verdadero amor al
prójimo. Donde las leyes no consagren privilegio alguno y sean las mismas para
el último que para el primero de los hombres. Donde la justicia sea ejercida
con la menor parcialidad posible. Donde el débil encuentre siempre apoyo del
fuerte, y la vida del hombre, sus creencias y opiniones sean mejor respetadas.
Donde, por último, haya menos desdichados y todo hombre de buena voluntad esté
siempre seguro de no carecer de lo necesario»).
LEGISLACIÓN HUMANA
Critica Kardec lo
ineficiente de las leyes humanas para corregir los desvíos de los pueblos,
hacia lo meramente material, alejándose de lo espiritual. Con justa razón
establece Kardec que las leyes naturales -Divinas- deberían bastar para
mantener el orden colectivo y procurar el ‘Progreso’ de los pueblos, pero,
tristemente, no
todos logran comprender y mucho menos recordar que todos tenemos un mismo
origen y que realmente somos Hermanos, por lo que deberíamos amarnos unos a los
otros y procurar servirnos y ayudarnos a ‘Crecer Espiritualmente’.
(349): 794. ¿Podría la
sociedad ser regida exclusivamente por las leyes naturales, sin ayuda de las
leyes humanas? – “Podría,
si se las comprendiera bien; y si hubiese voluntad de llevarlas a la práctica
bastarían por sí solas. Pero la sociedad tiene sus exigencias,
necesita leyes particulares”. (Las Leyes
Naturales, aquellas que nuestro Amoroso Padre Dios Dictó desde antes de los
Inicios de La Creación, deberían bastar para regir el comportamiento social y
personal de cada uno de las ‘personas’ que habitamos estos Mundos.
Pero, tristemente, la gran mayoría de la mal llamada
humanidad, prefieren no esforzarse por comprender tan sencillas leyes, por lo
que se han dado a la tarea de crear leyes que les sean más convenientes, para lograr
su confort material. Las Leyes de Dios fueron Diseñadas para nuestro
bien espiritual, pero el bien espiritual muchas veces es contrario al bien
material, motivo por el cual, el hombre ha preferido diseñar leyes, que muchas
veces sirven al bienestar de los que más tienen y en detrimento de aquellos que
no tienen. Viene a mi memoria lo que ocurrió hace años en Bolivia, en donde el
gobierno creó una ley que castigaba con multas y cárcel a aquellos que
almacenaran el agua de las lluvias, porque establecieron que toda el agua en
Bolivia pertenecía al Estado y éste le otorgó la distribución de las mismas a
una empresa norteamericana. ¡Parece un chiste, pero es historia!!! Las
Leyes de Dios son sencillas de comprender porque están escritas con fuego en
nuestro espíritu, pero, la gran cantidad de barro que recubre
nuestros Periespíritus no permite que nuestros Espíritus nos las recuerden y
mucho menos que nos ayuden a comprenderlas y a ponerlas en práctica).
LA LEY DEL MÁS FUERTE
795. ¿Cuál es la causa de
la inestabilidad de las leyes humanas? – “En épocas de barbarie eran los más
fuertes los que elaboraban las leyes, y las hicieron para ellos. Ha habido que ir modificándolas a
medida que los hombres iban comprendiendo mejor la justicia. Las
leyes humanas son tanto más estables conforme se acercan a la justicia
verdadera, esto es, a medida que van siendo hechas por todos y se identifican
con la Ley Natural”. (Las leyes humanas son inestables porque
evolucionan conforme evolucionan los pueblos y van surgiendo nuevos intereses
particulares -de los más poderosos- a los fines de controlar el comportamiento
de los más débiles, en procura de su sumisión. Extrañamente, en algunas sociedades las leyes parecieran involucionar en
vez de evolucionar, porque se tornan más severas para el castigo de los pobres
y más complacientes con los ricos).
796. La severidad de las
leyes penales ¿no es necesaria en el actual estado de la sociedad humana? – “Por
cierto que una sociedad
depravada tiene necesidad de leyes más severas. Por desgracia, esas leyes se dedican más a castigar el mal cuando ya fue
cometido que a anular la fuente de ese mal. Sólo la educación puede reformar a los hombres.
Entonces no necesitarán ya leyes tan rigurosas”. (Es lógico suponer que, cuando una sociedad está constituida por personas altamente
problemáticas, a las que les cueste mucho cumplir con las Leyes Naturales,
evidentemente deben crearse leyes humanas que les obliguen a no atentar contra
el sano compartir social. Pero ocurre que, las leyes humanas poco
han ayudado a establecer un verdadero sano compartir social, debido a que se
dedican más a castigar el mal cuando ya fue cometido que a anular la fuente de
ese mal. Nos recuerdan los Espíritus Superiores que, SÓLO LA EDUCACIÓN PUEDE REFORMAR A LOS HOMBRES,
por lo que, por muchas leyes humanas que se creen y por muy duros que sean los
castigos que se establezcan, si las sociedades no cuentan con sistemas de
educación orientados al bien común, poco pueden ayudar las leyes humanas a apreciar
y procurar el sano compartir social).
797. ¿Cómo podrá ser inducido el hombre a reformar sus leyes? – “Ello ocurre de una manera natural, por la fuerza de las circunstancias y por la influencia que ejercen las personas de bien, que lo conducen por la senda del progreso. El hombre ya ha reformado bastantes de ellas y reformará otras muchas. ¡Aguarda!”. (Si bien es cierto que históricamente las leyes se han sido reformadas conforme las sociedades han ‘Progresado Moralmente’, desde hace algunos años parece que las leyes han sufrido un retroceso Moral, alejándose de las Leyes Divinas, generando un desorden social, avalado por las propias leyes humanas. ¡Satanás hace muy bien su trabajo!!! Resulta que, pese a que las Reglas Divinas obligan a los padres a corregir a sus hijos, incluso con el uso de la vara, hoy en día, en muchas sociedades, se han creado leyes que prohíben corregir a los hijos, so pena de cárcel para aquellos que intenten corregir a un niño. Así pues, hoy en día es muy frecuente ver a niños desobedeciendo a sus padres, burlándose de las autoridades, faltando el respeto a los mayores, … abusando del beneficio errado que les confieren estas leyes humanas. También han proliferado en muchas sociedades las denominadas leyes de inclusión social, que le permiten a cualquier degenerado social o desviado mental, dar rienda suelta a su enfermedad, sin que nadie les pueda llamar a la corrección, porque, según las leyes humanas, debemos aceptar a cada quien con todo y sus desviaciones mentales… A este paso de retroceso moral de las sociedades, aquellos que solemos hacer uso del cerebro, nos asusta que en algún momento se nos prohíba pensar para evitar hacer sentir mal a los ignorantes).
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