jueves, 7 de diciembre de 2023

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte LVI

LVI.LEYES MORALES – Libro III / Capítulo I: LEY DIVINA O NATURAL / Parte IV
EL BIEN Y EL MAL

Lo más interesante del trabajo realizado por Kardec es que hizo preguntas incluso de aquello que ya sabía, porque lo importante de su trabajo era ante todo que se nos aclararan verdades que desconocíamos, pero también que se nos confirmaran aquellas nociones que ya aparentemente conocíamos. Por ejemplo, aparentemente todos conocemos las diferencias entre le ‘bien’ y el ‘mal’, pero ¿somos realmente ‘Conscientes’ de estas diferencias? Y si lo somos ¿por qué hay tantos que no realizan el bien en vez del mal?

(293): 629. ¿Qué definición se puede dar de la moral? – “La moral es la regla para conducirse bien, vale expresar, la distinción entre el bien y el mal. Se basa en la observancia de la ley de Dios. El hombre se comporta bien cuando hace todo con miras al bien de todos, porque en tal caso está observando la ley de Dios”. (Siguiendo el orden de ideas esbozados en mi exégesis de la pregunta 627, quiero aclararles que, en los primeros tiempos se hizo necesario manifestar que nuestro Amoroso Padre Dios en apariencia nos ha otorgados unos supuestos Mandamientos o Leyes Morales para que aparentemente nos obliguemos a cumplirlas, han llegado los tiempos en los cuales podemos comprender que, estas Leyes Morales no son realmente Mandamientos, tanto cuanto, si bien es cierto que nos conviene cumplirlos, esta conveniencia es personal, por lo que su cumplimiento va en procura de nuestros beneficios espirituales. Ciertamente, en los primeros tiempos era necesario establecer que eran Mandamientos, en atención a la mucha ignorancia y rebeldía de nuestros Espíritus, quienes, al ser revestidos de materialidad, les costaba mucho luchar en contra de las necesidades propias de su Cuerpo. Pero hoy en día, nuestros Espíritus ya no son tan ignorantes, como en los primeros tiempos, aunque muchos continúan siendo muy rebeldes. Hoy en día no se justifica creer que Dios desea obligarnos a algo, porque si esto fuera así entonces ¿de que vale el Regalo del Libre Albedrío? ¿Cuántos de ustedes siguen creyendo que Dios los está obligando a Amarlo sobre todas las cosas? ¿Quién puede apreciar un amor obligado? ¿Acaso el Amor Pleno necesita ser amado? … ¿Acaso no comprenden que ‘Amar a Dios sobre todas las cosas’ es simplemente un consejo para el bien de nuestros Espíritus? ‘Amar a Dios sobre todas las cosas’ es un consejo para que evitemos amar más a las cosas materiales que a Dios, porque si amamos a más a Dios pues lucharemos en contra de nuestros apegos materiales y procuraremos ‘Crecer Espiritualmente’ para ‘Acercarnos a Dios’, a Quien Amamos. Igual ocurre con cada uno de los mal llamados Mandamientos, tanto cuanto NO ES DIOS QUIEN NECESITA QUE SIGAMOS LAS REGLAS, sino que las Reglas fueron Reveladas para que tengamos algo que nos oriente acerca de lo que nos conviene y lo que no nos conviene).

631. ¿Tiene el hombre, de por sí, los medios para distinguir lo que está bien de aquello otro que está mal? – “Sí, cuando cree en Dios y quiere saberlo. Dios le ha concedido la inteligencia para discernir lo uno de lo otro”. (Todos los Espíritus han sido creados con ‘Inteligencia’, a los fines de salir de su ignorancia. Cuando los Espíritus comienzan a comprender que al realizar ciertas acciones se oscurecen, alejándose de La Luz que les dio la vida, entonces comienzan a reconocer que deben hacer algo para procurar ‘Acercarse’ nuevamente a La Luz, en donde realmente son dichosos. Esta distinción o reconocimiento entre lo que les hace bien o lo que les hace mal, ayuda al Espíritu a salir de su ignorancia si y solo si ‘Escoge hacer el Bien’, lo cual es aquello que lo ‘Acerca a Dios’. Esto es porque, la única forma de ‘Conocer a Dios’ es haciendo aquello que nuestro Amoroso Padre Dios Espera que hagamos, a los fines de que lo ‘Conozcamos’. Pero ocurre que, a pesar de que TODOS LOS ESPÍRITUS ESTÁN EN CAPACIDAD DE DISCERNIR ENTRE LO QUE LES HACE BIEN Y LO QUE LES HACE MAL, en atención al Libre Albedrío, algunos Espíritus -quizás demasiados-, parecieran ‘Escoger’ hacer lo que los ‘Aleja de La Luz’, quizás porque hacer las cosas mal no requiere de ningún esfuerzo, mientras que hacerlo todo bien requiere de muchísimo esfuerzo. De allí que, los Espíritus que pretendan ‘Acercarse a La Luz que les da la vida’, deben esforzarse por hacerlo todo bien, lo que implica realmente, más que quererlo, desearlo, a los fines de no claudicar en el esfuerzo. Esto es porque, para lograr los Objetivos de ‘Conocer a Dios’ y deslastrarse de los vicios acumulados, es preciso reconocer y aceptar que nos encontramos en una ‘Competencia’ –(Corán 5:48)-, en donde debemos esforzarnos por ser mejores cada día, procurando hacerlo absolutamente tooodooo bien y cada día mejor que ayer).

632. El hombre, sujeto como está al error, ¿no puede equivocarse en la evaluación del bien y el mal, y creer que hace bien cuando en realidad está haciendo mal? – “Jesús os lo dijo: Ved lo que quisierais que se os hiciese o no se os hiciese. Todo está allí. No os equivocaréis”. (De manera que, el que se equivoca y ‘Escoge’ hacer el mal, es porque realmente no quiere esforzarse por hacer el bien, por decirlo de alguna manera: ¡ES FLOJO PARA COMPETIR!!!, quizás porque realmente no desea ‘Acercarse a La Luz que le da la vida’. Esto es porque, hacer el bien es tan sencillo como evitar hacer a los demás lo que no nos gusta que nos hagan y esforzarnos por hacer con los demás aquello que nos gustaría que hicieran con nosotros. Y que nadie me venga a decir que es malo porque le gusta que lo traten mal, porque eso realmente nunca será una verdad. ¡Hasta a Satanás no le agrada que lo traten mal!!!).

AUTOCASTIGO

(294): 633. La regla del bien y el mal, que podríamos denominar de reciprocidad o de solidaridad, no se puede aplicar a la conducta personal del hombre para consigo mismo. ¿Encuentra él en la ley natural la regla de esa conducta y un guía seguro? – “Cuando coméis en exceso, esto os daña. Pues bien, Dios os está dando la medida de lo que necesitáis. Si la rebasáis, sois castigados. Lo mismo ocurre con todo. La ley natural traza al hombre la frontera de sus necesidades. Cuando la traspone, es castigado mediante el sufrimiento. Si el hombre escuchara en todas las cosas esa voz que le dice basta, evitaría la mayor parte de los males que acusa a la Naturaleza”. (Frecuentemente ocurre que, muchos son los que cumplen la Ley del Bien y del Mal -tratar a los demás como les gustaría ser tratados- pero exagerando tratarse a sí mismos como les gustaría ser tratados, incluso si esto significara tratar a los demás mal. Consecuentemente, muchos son los que viven ocupándose de sus propias necesidades, incluso satisfaciéndolas más allá de la propia necesidad, sin percatarse de las necesidades de sus cercanos, olvidándose así de la solidaridad. Este comportamiento lo observamos sobre todo en las sociedades altamente materialistas, en donde cada uno vela por su propio beneficio olvidándose de sus cercanos. En estos tipos de sociedades, suele ocurrir que, si alguno en algún momento decide ejercitarse en preocuparse por las necesidades de sus semejantes, al poco tiempo de comenzar tan magnánimo ejercicio, termina percatándose que, aquellos a quienes le hacen el bien, no son recíprocos, por lo que, con el paso del tiempo, aquel que está esforzándose por ‘Competir en Buenas Acciones’, termina comportándose de la misma manera que sus malvados vecinos, evitando hacer el bien a los demás, porque socialmente no es meritorio.

La satisfacción excesiva de las propias necesidades termina enviciando al Espíritu de las cosas materiales, debido a los excesos en el aprovechamiento de estas cosas. Luego, al rebasar la medida de la propia necesidad -lo que da origen al vicio-, surge lo que acostumbramos a denominar el Karma. Esto es a lo que se refieren los Espíritus Superiores cunado comentan: “Cuando la traspone -la Ley Natural que nos recomienda no excedernos en el uso de los bienes materiales-, es castigado mediante el sufrimiento”. Pero este castigo no es una imposición de nuestro Amoroso Padre Dios, sino que es la consecuencia de nuestras malas acciones -Ley del Karma- y de esto todos somos informados antes de Reencarnar e incluso lo tenemos anotado en Las Sagradas Escrituras para que lo recordemos siempre -La Parábola del Rico Epulón y el Pobre Lázaro/Lucas 16:19-31, Quien siembre injusticias cosechará desgracias/Proverbios 22:8-10, … TODO LO QUE EL HOMBRE SIEMBRE, ESO MISMO COSECHARÁ/Gálatas 6:7-.

Pero entiéndase, NO ES QUE SE NOS ESTÉ PROHIBIENDO EL PROCURAR BIENES MATERIALES, SINO QUE LO QUE DEBEMOS EVITAR ES LOS EXCESOS. En el capítulo dedicado a los Lugares Elevados -Corán 7/Sura 39-, el Corán nos recuerda: “Comed y bebed, pero sin excesos, pues a Dios no le agradan quienes se extralimitan” –(31)-. Y no le agradan porque sencillamente aquellos que abusan de los bienes materiales terminan alejándose de Dios y abandonan sus ‘Perfeccionamientos Espirituales’. En este mismo capítulo del Corán, nuestro Amoroso Padre Dios nos recuerda siempre que “No debemos permitir que satanás nos engañe”. Nos dice también que “Satanás y sus servidores nos ven desde donde nosotros no le podemos ver”, por lo que debemos estar muy pendientes de sus seducciones, con las cuales persigue que nos excedamos en el uso de los bienes materiales. Nos afirma también que, “Ha sido Dios Mismo Quien puso a los demonios como tutores de aquellos que no tienen fe”, en consecuencia, es evidente que la fe es un Don que debemos cultivar, si no queremos formar parte del equipo de satanás.  

De manera que, ¡NO PODEMOS ACUSAR A DIOS DE NUESTRA FLOJERA POR CRECER ESPIRITUALMENTE!!!, como aquellos que cuando cometen una indecencia, dicen: “Nuestros antepasados hacían lo mismo. Dios nos ordenó hacerlo”, porque “¡Dios jamás ordena cometer indecencias! ¿Atribuis a Dios lo que no sabéis?” -(28)-. ¡Pues no! No puedes atribuir a Dios lo que no sabes, simplemente porque tuviste flojera de investigarlo. Los Manuales están allí, ¡disponibles para tu formación y ‘Crecimiento Espiritual’! ¡LEE, INVESTIGA, PROFUNDIZA!!! Y por sobre todo, ¡ORA A DIOS PIDIÉNDOLE SU SABIDURÍA!!!   

IGNORANTES A LOS FINES DE COMPETIR

Seguidamente, Kardec hace una pregunta que muchos nos hemos hecho: ¿Por qué Dios no nos hizo Perfectos desde el Principio? El caso es que, ciertamente para nuestro Amoroso Padre Dios hubiera sido sencillísimo habernos creado ‘Perfectos’ en todos los sentidos, incluyendo en el ‘Conocimiento’ de todas Las Cosas, pero bajo esa premisa todos habitaríamos en El Nivel Dios sin ‘Mérito’ alguno, porque tal Privilegio nos los hubiera Otorgado nuestro Amoroso Padre Dios sin habernos esforzados por obtenerlo. Luego, La Justicia Divina implica dar a cada quien lo que se merece y cómo saber que un Espíritu ‘Merece’ habitar en el ‘Nivel Dios’, si no lo somete a Pruebas’.

(294):  634. ¿Por qué está el mal en la índole de las cosas? Me refiero al mal moral. ¿No podía Dios crear a la humanidad en mejores condiciones? – “Ya te lo hemos dicho. Los Espíritus fueron creados simples e ignorantes (ver párrafo 115). Dios deja al hombre que escoja el camino: tanto peor para él si opta por el malo… En tal caso, su peregrinaje será más largo. Si no hubiera montañas, el hombre no podría comprender que es posible ascender y descender, y si no hubiese rocas no comprendería que existen cuerpos duros. Precisa que el Espíritu coseche experiencia, y para esto hace falta que conozca el bien y el mal. Por eso existe la unión del Espíritu con el cuerpo”. (Un Espíritu ciertamente es ‘Perfecto’ tanto cuanto fue Creado Perfecto Funcional y Estructuralmente. Pero, en su ‘Perfección’, los Espíritus no tienen ‘Conocimiento Consciente’ de las cosas, tanto cuanto, la única forma de tener ‘Conocimiento Conscientes’ de las cosas es Experimentándolas. Yo puedo comprender teóricamente qué es el amor, si me dedico a leer al respecto, pero mientras no me enamore jamás sabré lo que realmente es el amor. Un Espíritu puede leer acerca del significado del ‘cansancio físico’, pero jamás logrará tener la certeza de lo que eso significa si no puede ‘Experimentar’ el cansancio físico… Un Espíritu, debido a su naturaleza, siente el Amor de Dios, pero realmente no puede definir lo que siente porque es algo que siempre ha sentido. ES EN LA AUSENCIA DE LAS COSAS CUANDO LOS ESPÍRITUS COMIENZAN A COMPRENDER LO QUE REALMENTE SIGNIFICA CADA COSA.

Si siempre soy amado jamás comprenderé lo que es el amor, tanto cuanto jamás me ha hecho falta. Es justamente cuando el amor me es ausente cuando comienzo a sentir necesidad del amor y comienzo a hacerme ‘Consciente’ de lo que realmente es el amor, en atención al dolor que se siente. Los Espíritus son energía pura, quienes evidentemente sienten el Amor de Dios, pero jamás lograrán comprender lo que es el amor mientras permanezcan cerca de Dios. De allí que, se hizo necesario que nuestro Amoroso Padre Dios Se Ocultara de Sus Hijos -Los Espíritus- para que lograrán comprender lo que Es El Amor. Y la única forma de que El Inmenso no fuera visto por Sus Amados Hijos era revistiéndolos de materialidad y colocándoles un Velo, para que, habitando en una Dimensión diferente a aquella en donde sentían El Amor de Dios, se esforzarán por volverlo a sentir y comenzarán a comprender lo que realmente es el amor, al ‘Experimentar’ su ausencia.   

Al estar revestidos de materialidad, además de ‘Experimentar’ la ausencia del amor, los Espíritus comenzaron a ‘Experimentar’ ausencia de otras cosas, debido a lo cual comenzaron a comprender lo que realmente era cada cosa, de las cuales quizás conocían su definición teórica, pero jamás la comprendieron y mucho menos se hicieron ‘Conscientes’ de sus significados. En ausencia de la luz los Espíritus comenzaron a comprender el significado de la ‘oscuridad’ e incluso de la ‘luz’ misma, tanto cuanto pudieron ‘Experimentar’ la ausencia de la luz. Y así ocurrió con todas las cosas, de las cuales quizás teníamos un ‘Conocimiento Teórico’ pero no ‘Consciente’, porque como Espíritus no podíamos ‘Experimentarlas’. El cansancio lo ‘Conocimos’ cuando nos tocó subir a la cima de una montaña, porque perdimos la capacidad de volar. La perdida de un ser querido comenzamos a comprenderla cuando perdimos la capacidad de verlos en el Más Allá… Comprendimos lo que es la muerte cuando se nos hizo ‘Experimentar’ la finalización del tiempo o perdida de la eternidad.

Así pues, para que la ‘Adquisición de Conocimiento Consciente’ se nos hiciera más entretenida, nuestro Amoroso Padre Dios Diseñó El Gran Juego, a los fines de que ‘Compitamos’ entre nosotros por ‘Adquirir’ la mayor cantidad de ‘Conocimiento’ en el menor número de vidas materiales posible. Y como en toda ‘Competencia’ se Otorgan Premios, pues nuestro Amoroso Padre Dios Estableció como Premio Mayor el Otorgarnos Su Amistad a aquellos Espíritus que logremos llegar al Último Nivel de El Gran Juego.  Sé que muchos se estarán cuestionando: “Pero si somos Sus Hijos ¿por qué es necesario que nos ganemos Su Amistad? ¿Acaso ser hijo no es mejor que ser amigo?”. Pues, responderé sus dudas con un símil existencial: «Un rey puede tener muchos hijos, pero sólo permitirá que entren ante su presencia, sin necesidad de pedir permiso, a aquellos hijos con los cuales tiene más confianza, porque se han esforzado por respetarle y agradarle. Al resto de los hijos con seguridad los ama, pero no les puede dispensar los mismos privilegios y tratos que a los hijos que se esfuerzan por complacerle y respetarle». Esto es lo que implica hacer ‘Méritos’, cosa por la que algunos se esfuerzan más que otros, de allí lo de la ‘Competencia’.

Luego, para que la ‘Competencia’ fuera Justa, nuestro Amoroso Padre Dios nos creó a todos los Espíritus “Simples e Ignorantes”, a los fines de que ninguno de nosotros estuviéramos más ‘Adelantados’ que los otros y que todos iniciáramos la ‘Competencia’ en el mismo ‘Nivel’. También estableció ‘Niveles de Consciencia’, que debemos ‘Alcanzar’, para que todos tengamos la oportunidad de ir ‘Avanzando Paulatinamente’ hasta ‘El Nivel Dios’, en donde nuestro Amoroso Padre Dios nos Otorgará Su Maravillosa Amistad. El ir ‘Ascendiendo Paulatinamente de Nivel’, con el ejercicio de cada vida, nos permitirá a todos tener la misma oportunidad de esforzarnos por ‘Avanzar’, en algunas vidas, para ‘Alcanzar’ a nuestros Hermanos que se nos han ‘Adelantado. Aunque también nos da la opción de quedarnos a descansar en algún nivel, la cual es la opción que la gran mayoría de nuestros Hermanos pareciera haber tomado, porque son muchos los que se acostumbran al descanso -dejar de esforzarse por ‘Competir’- y se han transformado en flojos, que nunca salen a la cancha a Jugar, para anotar algunos puntos).

LA LEY DEL PROGRESO

Al igual que ocurre con las Leyes que diseña el hombre, Las Leyes de Dios también tiene cierto Orden de Importancia y de relevante cumplimiento, unas con otras. Ocurre igual con las penas o los castigos que pudiéramos ‘Merecer’ por el incumplimiento de cualquier Regla, Norma o Ley. Pero entiéndase que, MERECER ES SIMPLEMENTE EL RESULTADO CONSECUENCIAL DE NUESTRAS ACCIONES, por lo que SI BIEN ACTUAMOS PUES MERECEREMOS BIENES Y SI MAL ACTUAMOS PUES MERECEREMOS MALES. Pero esto ocurre como consecuencia lógica de la Ley del Karma, la cual otorga a cada quien lo que ‘Merece’, sin tomar en cuenta lo cercano que se pueda considerar una persona a nuestro Amoroso Padre Dios. De allí que, suele ocurrir que vemos que personas muy devotas y cercanas a nuestro Amoroso Padre Dios que sufren males terribles, como si Dios las estuviera castigando por algo, cuando en realidad lo que está ocurriendo es que algún Karma de otras vidas se está ejecutando sobre el Cuerpo de ese Espíritu, a los fines de purificarlo. De manera que, NO SON CASTIGOS SINO MEDIOS DE PURIFICACIÓN DE LOS ESPÍRITUS. Y esto es porque, la ‘Perfección de los Espíritus’ depende tanto de ‘Acumular Conocimientos de Dios’ como de deslastrarnos de los vicios acumulados en vidas pasadas y, esto último, requiere de la ejecución de Karmas.     

(294): 635. La diversidad de posiciones sociales crea nuevas necesidades, que no son las mismas para todos los hombres. La ley natural parecería, pues, no ser una regla uniforme… - “Esas diferentes posiciones existen en la Naturaleza, y según la ley del progreso. Ello no impide la unidad de la ley natural, que se aplica a todo”. (Se puede apreciar que pareciera que existe un sinfín de Leyes, con las cuales debemos cumplir, por lo que pareciera que podemos excusar nuestro incumplimiento de algunas Leyes en el desconocimiento de las mismas, pero resulta que no es tan sencillo, porque: EL DESCONOCIMIENTO DE LA LEY NO JUSTIFICA SU INCUMPLIMIENTO. Esto es porque, TODA LEY DERIVA DE LA LEY NATURAL, tanto cuanto toda acción debería ser meditada, antes de ejecutarla, a los fines de determinar si es buena o es mala.

Luego, Kardec pregunta “Si Dios es Justo, ¿por qué a algunos parece irles tan bien y a otros tan mal? ¿Por qué hay situaciones de vida tan disímiles?”. Estas mismas preguntas nos las hemos hecho todos nosotros y las mismas tienen su respuesta lógica en la Reencarnación y el consecuente Karma. Y como la Reencarnación y el consecuente Karma depende del ‘Progreso de los Espíritus’, pues cada quien Reencarnará en el lugar -familia, condiciones de vida, facilidades de desarrollo, … país- en donde pueda vivir las ‘Experiencias de Vida’ que le permitan continuar ‘Perfeccionándose’ y deslastrarse de los Karmas que haya acumulado en vidas pasadas).  



 

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