LVI.LEYES MORALES – Libro III / Capítulo I: LEY DIVINA O NATURAL
/ Parte IV
EL BIEN Y EL MAL
Lo más interesante del
trabajo realizado por Kardec es que hizo preguntas incluso de aquello que ya
sabía, porque lo importante de su trabajo era ante todo que se nos aclararan
verdades que desconocíamos, pero también que se nos confirmaran aquellas
nociones que ya aparentemente conocíamos. Por ejemplo, aparentemente todos
conocemos las diferencias entre le ‘bien’ y el ‘mal’, pero ¿somos realmente
‘Conscientes’ de estas diferencias? Y si lo somos ¿por qué hay tantos que no
realizan el bien en vez del mal?
(293): 629. ¿Qué
definición se puede dar de la moral? – “La moral es la regla para conducirse bien, vale
expresar, la distinción entre el bien y
el mal. Se
basa en la observancia de la ley de Dios. El hombre se comporta bien
cuando hace todo con miras al bien de todos, porque en tal caso está observando
la ley de Dios”. (Siguiendo el orden de ideas esbozados en mi exégesis de la
pregunta 627, quiero aclararles que, en los primeros tiempos se hizo necesario
manifestar que nuestro Amoroso Padre Dios en apariencia nos ha otorgados unos
supuestos Mandamientos o Leyes Morales para que aparentemente nos obliguemos a
cumplirlas, han llegado los tiempos en los cuales podemos comprender que, estas Leyes Morales no son
realmente Mandamientos, tanto cuanto, si bien es cierto que nos conviene
cumplirlos, esta conveniencia es personal, por lo que su cumplimiento va en
procura de nuestros beneficios espirituales. Ciertamente, en los
primeros tiempos era necesario establecer que eran Mandamientos, en atención a
la mucha ignorancia y rebeldía de nuestros Espíritus, quienes, al ser
revestidos de materialidad, les costaba mucho luchar en contra de las
necesidades propias de su Cuerpo. Pero hoy en día, nuestros Espíritus ya no son
tan ignorantes, como en los primeros tiempos, aunque muchos continúan siendo
muy rebeldes. Hoy en día no se justifica creer
que Dios desea obligarnos a algo, porque si esto fuera así entonces ¿de que
vale el Regalo del Libre Albedrío? ¿Cuántos de ustedes siguen
creyendo que Dios los está obligando a Amarlo sobre todas las cosas? ¿Quién
puede apreciar un amor obligado? ¿Acaso el Amor Pleno necesita ser amado? …
¿Acaso no comprenden que ‘Amar a Dios sobre todas las cosas’ es simplemente un
consejo para el bien de nuestros Espíritus? ‘Amar a Dios sobre todas las cosas’ es un consejo para
que evitemos amar más a las cosas materiales que a Dios, porque si amamos a más
a Dios pues lucharemos en contra de nuestros apegos materiales y procuraremos
‘Crecer Espiritualmente’ para ‘Acercarnos a Dios’, a Quien Amamos.
Igual ocurre con cada uno de los mal llamados Mandamientos, tanto cuanto NO
ES DIOS QUIEN NECESITA QUE SIGAMOS LAS REGLAS, sino que las Reglas fueron
Reveladas para que tengamos algo que nos oriente acerca de lo que nos conviene
y lo que no nos conviene).
631. ¿Tiene el hombre, de
por sí, los medios para distinguir lo que está bien de aquello otro que está
mal? – “Sí, cuando cree
en Dios y quiere saberlo.
Dios le ha concedido la inteligencia para discernir
lo uno de lo otro”. (Todos los Espíritus han sido creados con ‘Inteligencia’, a los fines
de salir de su ignorancia. Cuando los Espíritus comienzan a
comprender que al realizar ciertas acciones se oscurecen, alejándose de La Luz
que les dio la vida, entonces comienzan a reconocer que deben hacer algo para
procurar ‘Acercarse’ nuevamente a La Luz, en donde realmente son dichosos. Esta distinción o reconocimiento
entre lo que les hace bien o lo que les hace mal, ayuda al Espíritu a salir de
su ignorancia si y solo si ‘Escoge hacer el Bien’, lo cual es
aquello que lo ‘Acerca a Dios’. Esto es porque, la
única forma de ‘Conocer a Dios’ es haciendo aquello que nuestro Amoroso Padre
Dios Espera que hagamos, a los fines de que lo ‘Conozcamos’. Pero
ocurre que, a pesar de que TODOS
LOS ESPÍRITUS ESTÁN EN CAPACIDAD DE DISCERNIR ENTRE LO QUE LES HACE BIEN Y LO
QUE LES HACE MAL, en
atención al Libre Albedrío, algunos Espíritus -quizás demasiados-, parecieran
‘Escoger’ hacer lo que los ‘Aleja de La Luz’, quizás porque hacer las cosas mal
no requiere de ningún esfuerzo, mientras que hacerlo todo bien requiere de
muchísimo esfuerzo. De allí que, los Espíritus que pretendan
‘Acercarse a La Luz que les da la vida’, deben esforzarse por hacerlo todo
bien, lo que implica realmente, más que quererlo, desearlo, a los fines de no
claudicar en el esfuerzo. Esto es porque, para
lograr los Objetivos de ‘Conocer a Dios’ y deslastrarse de los vicios
acumulados, es preciso reconocer y aceptar que nos encontramos en una
‘Competencia’ –(Corán 5:48)-, en donde debemos esforzarnos por ser mejores cada
día, procurando hacerlo absolutamente tooodooo bien y cada día mejor que ayer).
632. El hombre, sujeto
como está al error, ¿no puede equivocarse en la evaluación del bien y el mal, y
creer que hace bien cuando en realidad está haciendo mal? – “Jesús
os lo dijo: Ved
lo que quisierais que se os hiciese o no se os hiciese. Todo está
allí. No os equivocaréis”. (De manera que, el que se equivoca y ‘Escoge’ hacer el mal, es porque
realmente no quiere esforzarse por hacer el bien, por decirlo de alguna manera:
¡ES FLOJO PARA COMPETIR!!!, quizás porque realmente no desea
‘Acercarse a La Luz que le da la vida’. Esto es porque, hacer el bien es tan sencillo como evitar hacer a los demás
lo que no nos gusta que nos hagan y esforzarnos por hacer con los demás aquello
que nos gustaría que hicieran con nosotros. Y que nadie me venga a
decir que es malo porque le gusta que lo traten mal, porque eso realmente nunca
será una verdad. ¡Hasta a Satanás no le agrada que lo traten mal!!!).
AUTOCASTIGO
(294): 633. La regla del
bien y el mal, que podríamos denominar de reciprocidad o de solidaridad, no se
puede aplicar a la conducta personal del hombre para consigo mismo. ¿Encuentra
él en la ley natural la regla de esa conducta y un guía seguro? – “Cuando
coméis en exceso, esto os daña. Pues bien, Dios
os está dando la medida de lo que necesitáis. Si la rebasáis, sois
castigados. Lo mismo ocurre con todo. La ley natural traza al hombre la frontera de sus necesidades.
Cuando
la traspone, es castigado mediante el sufrimiento. Si el hombre escuchara en todas las cosas esa voz que le dice
basta, evitaría la mayor parte de los males que acusa a la Naturaleza”.
(Frecuentemente ocurre que, muchos
son los que cumplen la Ley del Bien y del Mal -tratar a los demás como les
gustaría ser tratados- pero exagerando tratarse a sí mismos como les gustaría
ser tratados, incluso si esto significara tratar a los demás mal.
Consecuentemente, muchos son los que viven ocupándose de sus propias
necesidades, incluso satisfaciéndolas más allá de la propia necesidad,
sin percatarse de las necesidades de sus cercanos, olvidándose así de la
solidaridad. Este comportamiento lo observamos sobre todo en las sociedades
altamente materialistas, en donde cada uno vela por su propio beneficio
olvidándose de sus cercanos. En estos tipos de sociedades, suele ocurrir que,
si alguno en algún momento decide ejercitarse en preocuparse por las
necesidades de sus semejantes, al poco tiempo de comenzar tan magnánimo
ejercicio, termina percatándose que, aquellos a quienes le hacen el bien, no
son recíprocos, por lo que, con el paso del tiempo, aquel que está esforzándose
por ‘Competir en Buenas Acciones’, termina comportándose de la misma manera que
sus malvados vecinos, evitando hacer el bien a los demás, porque socialmente no
es meritorio.
La satisfacción excesiva de las propias necesidades termina enviciando
al Espíritu de las cosas materiales, debido a los excesos en el aprovechamiento
de estas cosas. Luego, al rebasar la medida de la propia
necesidad -lo que da origen al vicio-, surge lo que acostumbramos a denominar
el Karma. Esto es a lo que se refieren los Espíritus Superiores cunado
comentan: “Cuando la
traspone -la Ley Natural que nos recomienda no excedernos en el uso
de los bienes materiales-,
es castigado mediante el sufrimiento”. Pero este castigo no es una
imposición de nuestro Amoroso Padre Dios, sino que es la consecuencia de
nuestras malas acciones -Ley del Karma- y de esto todos somos informados antes
de Reencarnar e incluso lo tenemos anotado en Las Sagradas Escrituras para que
lo recordemos siempre -La Parábola del Rico Epulón y el Pobre Lázaro/Lucas
16:19-31, Quien siembre injusticias cosechará desgracias/Proverbios 22:8-10, … TODO
LO QUE EL HOMBRE SIEMBRE, ESO MISMO COSECHARÁ/Gálatas 6:7-.
Pero entiéndase, NO ES QUE SE NOS ESTÉ PROHIBIENDO EL PROCURAR BIENES
MATERIALES, SINO QUE LO QUE DEBEMOS EVITAR ES LOS EXCESOS. En el
capítulo dedicado a los Lugares Elevados -Corán 7/Sura 39-, el Corán nos
recuerda: “Comed y
bebed, pero sin excesos, pues a Dios no le agradan quienes se extralimitan”
–(31)-. Y no le agradan porque sencillamente aquellos
que abusan de los bienes materiales terminan alejándose de Dios y abandonan sus
‘Perfeccionamientos Espirituales’. En este mismo capítulo del Corán,
nuestro Amoroso Padre Dios nos recuerda siempre que “No
debemos permitir que satanás nos engañe”. Nos dice también que “Satanás
y sus servidores nos ven desde donde nosotros no le podemos ver”, por
lo que debemos estar muy
pendientes de sus seducciones, con las cuales persigue que nos
excedamos en el uso de los bienes materiales. Nos afirma también que, “Ha
sido Dios Mismo Quien puso a los demonios como tutores de aquellos que no
tienen fe”, en consecuencia, es evidente que la
fe es un Don que debemos cultivar, si no queremos formar parte del
equipo de satanás.
De manera que, ¡NO
PODEMOS ACUSAR A DIOS DE NUESTRA FLOJERA POR CRECER ESPIRITUALMENTE!!!,
como aquellos que cuando cometen una indecencia, dicen: “Nuestros
antepasados hacían lo mismo. Dios nos ordenó hacerlo”, porque “¡Dios
jamás ordena cometer indecencias! ¿Atribuis a Dios lo que no sabéis?” -(28)-.
¡Pues no! No puedes atribuir a Dios lo que no sabes, simplemente porque
tuviste flojera de investigarlo. Los Manuales están
allí, ¡disponibles para tu formación y ‘Crecimiento Espiritual’! ¡LEE,
INVESTIGA, PROFUNDIZA!!! Y por sobre todo, ¡ORA A DIOS PIDIÉNDOLE SU
SABIDURÍA!!!
IGNORANTES A LOS FINES
DE COMPETIR
Seguidamente, Kardec hace
una pregunta que muchos nos hemos hecho: ¿Por qué Dios no nos hizo Perfectos desde el Principio?
El caso es que, ciertamente para nuestro Amoroso Padre Dios hubiera sido
sencillísimo habernos creado ‘Perfectos’ en todos los sentidos, incluyendo en
el ‘Conocimiento’ de todas Las Cosas, pero bajo esa premisa todos habitaríamos
en El Nivel Dios sin ‘Mérito’ alguno, porque tal Privilegio nos los hubiera
Otorgado nuestro Amoroso Padre Dios sin habernos esforzados por obtenerlo. Luego,
La
Justicia Divina implica dar a cada quien lo que se merece y cómo saber que un Espíritu
‘Merece’ habitar en el ‘Nivel Dios’, si no lo somete a Pruebas’.
(294): 634. ¿Por qué está el mal en la índole de las
cosas? Me refiero al mal moral. ¿No podía Dios crear a la humanidad en mejores
condiciones? – “Ya te lo hemos dicho. Los Espíritus fueron creados simples e
ignorantes (ver párrafo 115). Dios
deja al hombre que escoja el camino: tanto peor para él si opta por el malo… En
tal caso, su peregrinaje será más largo.
Si
no hubiera montañas, el hombre no podría comprender que es posible ascender y
descender, y si no hubiese rocas no comprendería que existen cuerpos duros.
Precisa que el Espíritu
coseche experiencia, y para esto hace falta que conozca el bien y el mal.
Por
eso existe la unión del Espíritu con el cuerpo”. (Un Espíritu ciertamente es
‘Perfecto’ tanto cuanto fue Creado Perfecto Funcional y Estructuralmente.
Pero, en su ‘Perfección’, los Espíritus no
tienen ‘Conocimiento Consciente’ de las cosas, tanto cuanto, la única forma de tener ‘Conocimiento
Conscientes’ de las cosas es Experimentándolas. Yo puedo
comprender teóricamente qué es el amor, si me dedico a leer al respecto, pero
mientras no me enamore jamás sabré lo que realmente es el amor. Un Espíritu
puede leer acerca del significado del ‘cansancio físico’, pero jamás logrará
tener la certeza de lo que eso significa si no puede ‘Experimentar’ el
cansancio físico… Un Espíritu, debido a su naturaleza, siente el Amor de Dios,
pero realmente no puede definir lo que siente porque es algo que siempre ha
sentido. ES
EN LA AUSENCIA DE LAS COSAS CUANDO LOS ESPÍRITUS COMIENZAN A COMPRENDER LO QUE
REALMENTE SIGNIFICA CADA COSA.
Si siempre soy amado
jamás comprenderé lo que es el amor, tanto cuanto jamás me ha hecho falta. Es
justamente cuando el amor
me es ausente cuando comienzo a sentir necesidad del amor y comienzo a hacerme
‘Consciente’ de lo que realmente es el amor, en atención al dolor que se siente.
Los Espíritus son energía pura, quienes evidentemente sienten el Amor de Dios,
pero jamás lograrán comprender lo que es el amor mientras permanezcan cerca de
Dios. De allí que, se hizo necesario que nuestro Amoroso Padre Dios Se Ocultara
de Sus Hijos -Los Espíritus- para que lograrán comprender lo que Es El Amor. Y la única forma de que El Inmenso no fuera visto por Sus
Amados Hijos era revistiéndolos de materialidad y colocándoles un Velo, para
que, habitando en una Dimensión diferente a aquella en donde sentían El Amor de
Dios, se esforzarán por volverlo a sentir y comenzarán a comprender lo que
realmente es el amor, al ‘Experimentar’ su ausencia.
Al estar
revestidos de materialidad, además de ‘Experimentar’ la ausencia del amor, los
Espíritus comenzaron a ‘Experimentar’ ausencia de otras cosas, debido a lo cual
comenzaron a comprender lo que realmente era cada cosa, de las cuales quizás
conocían su definición teórica, pero jamás la comprendieron y mucho menos se
hicieron ‘Conscientes’ de sus significados. En ausencia de
la luz los Espíritus comenzaron a comprender el significado de la ‘oscuridad’ e
incluso de la ‘luz’ misma, tanto cuanto pudieron ‘Experimentar’ la ausencia de
la luz. Y así ocurrió con
todas las cosas, de las cuales quizás teníamos un ‘Conocimiento Teórico’ pero
no ‘Consciente’, porque como Espíritus no podíamos ‘Experimentarlas’.
El cansancio lo ‘Conocimos’ cuando nos tocó subir a la cima de una montaña,
porque perdimos la capacidad de volar. La perdida de un ser querido comenzamos
a comprenderla cuando perdimos la capacidad de verlos en el Más Allá…
Comprendimos lo que es la muerte cuando se nos hizo ‘Experimentar’ la
finalización del tiempo o perdida de la eternidad.
Así pues, para
que la ‘Adquisición de Conocimiento Consciente’ se nos hiciera más entretenida,
nuestro Amoroso Padre Dios Diseñó El Gran Juego, a los
fines de que ‘Compitamos’ entre nosotros por ‘Adquirir’ la mayor cantidad de
‘Conocimiento’ en el menor número de vidas materiales posible. Y
como en toda ‘Competencia’ se Otorgan Premios, pues nuestro Amoroso Padre Dios
Estableció como Premio Mayor el Otorgarnos Su Amistad a aquellos Espíritus que
logremos llegar al Último Nivel de El Gran Juego. Sé que muchos se estarán cuestionando: “Pero
si somos Sus Hijos ¿por qué es necesario que nos ganemos Su Amistad? ¿Acaso ser
hijo no es mejor que ser amigo?”. Pues, responderé sus dudas con un símil
existencial: «Un rey puede tener muchos hijos, pero sólo permitirá que entren
ante su presencia, sin necesidad de pedir permiso, a aquellos hijos con los
cuales tiene más confianza, porque se han esforzado por respetarle y agradarle.
Al resto de los hijos con seguridad los ama, pero no les puede dispensar los
mismos privilegios y tratos que a los hijos que se esfuerzan por complacerle y
respetarle». Esto es lo que implica hacer ‘Méritos’, cosa por la que algunos se
esfuerzan más que otros, de allí lo de la ‘Competencia’.
Luego, para que la ‘Competencia’ fuera
Justa, nuestro Amoroso Padre Dios nos creó a todos los Espíritus “Simples e
Ignorantes”, a los fines de que ninguno de nosotros estuviéramos más
‘Adelantados’ que los otros y que todos iniciáramos la ‘Competencia’ en el
mismo ‘Nivel’. También
estableció ‘Niveles de Consciencia’, que debemos ‘Alcanzar’, para que todos
tengamos la oportunidad de ir ‘Avanzando Paulatinamente’ hasta ‘El Nivel Dios’,
en donde nuestro Amoroso Padre Dios nos Otorgará Su Maravillosa Amistad. El ir ‘Ascendiendo Paulatinamente
de Nivel’, con el ejercicio de cada vida, nos permitirá a todos tener la misma
oportunidad de esforzarnos por ‘Avanzar’, en algunas vidas, para
‘Alcanzar’ a nuestros Hermanos que se nos han ‘Adelantado. Aunque también nos
da la opción de quedarnos a descansar en algún nivel, la cual es la opción que
la gran mayoría de nuestros Hermanos pareciera haber tomado, porque son muchos
los que se acostumbran al descanso -dejar de esforzarse por ‘Competir’- y se
han transformado en flojos, que nunca salen a la cancha a Jugar, para anotar
algunos puntos).
LA LEY DEL PROGRESO
Al igual que ocurre con
las Leyes que diseña el hombre, Las Leyes de Dios también tiene cierto Orden de
Importancia y de relevante cumplimiento, unas con otras. Ocurre igual con las
penas o los castigos que pudiéramos ‘Merecer’ por el incumplimiento de cualquier
Regla, Norma o Ley. Pero entiéndase que, MERECER
ES SIMPLEMENTE EL RESULTADO CONSECUENCIAL DE NUESTRAS ACCIONES, por lo que SI
BIEN ACTUAMOS PUES MERECEREMOS BIENES Y SI MAL ACTUAMOS PUES MERECEREMOS MALES.
Pero esto ocurre como consecuencia lógica de la Ley del Karma, la cual otorga a
cada quien lo que ‘Merece’, sin tomar en cuenta lo cercano que se pueda
considerar una persona a nuestro Amoroso Padre Dios. De allí que, suele ocurrir que vemos que personas muy devotas y cercanas a
nuestro Amoroso Padre Dios que sufren males terribles, como si Dios las
estuviera castigando por algo, cuando en realidad lo que está ocurriendo es que
algún Karma de otras vidas se está ejecutando sobre el Cuerpo de ese Espíritu,
a los fines de purificarlo. De manera que, NO SON CASTIGOS SINO MEDIOS DE
PURIFICACIÓN DE LOS ESPÍRITUS. Y esto es porque, la ‘Perfección de
los Espíritus’ depende tanto de ‘Acumular Conocimientos de Dios’ como de
deslastrarnos de los vicios acumulados en vidas pasadas y, esto último,
requiere de la ejecución de Karmas.
(294): 635. La diversidad
de posiciones sociales crea nuevas necesidades, que no son las mismas para
todos los hombres. La ley natural parecería, pues, no ser una regla uniforme… -
“Esas diferentes
posiciones existen en la Naturaleza, y según la ley del progreso.
Ello no impide la unidad de la ley natural, que se aplica a todo”. (Se puede
apreciar que pareciera que existe un sinfín de Leyes, con las cuales debemos
cumplir, por lo que pareciera que podemos excusar nuestro incumplimiento de
algunas Leyes en el desconocimiento de las mismas, pero resulta que no es tan
sencillo, porque: EL
DESCONOCIMIENTO DE LA LEY NO JUSTIFICA SU INCUMPLIMIENTO. Esto es
porque, TODA
LEY DERIVA DE LA LEY NATURAL, tanto cuanto toda acción debería ser meditada,
antes de ejecutarla, a los fines de determinar si es buena o es mala.
Luego, Kardec pregunta “Si Dios es Justo, ¿por qué a algunos parece irles tan bien y a otros tan mal? ¿Por qué hay situaciones de vida tan disímiles?”. Estas mismas preguntas nos las hemos hecho todos nosotros y las mismas tienen su respuesta lógica en la Reencarnación y el consecuente Karma. Y como la Reencarnación y el consecuente Karma depende del ‘Progreso de los Espíritus’, pues cada quien Reencarnará en el lugar -familia, condiciones de vida, facilidades de desarrollo, … país- en donde pueda vivir las ‘Experiencias de Vida’ que le permitan continuar ‘Perfeccionándose’ y deslastrarse de los Karmas que haya acumulado en vidas pasadas).
No hay comentarios.:
Publicar un comentario