LXI.LEYES MORALES – Libro III
/ Capítulo II: LEY DE ADORACIÓN
/ Parte II
LA ORACIÓN
‘Orar’ significa sencillamente ‘Hablar’, pero
no hablar por hablar, sino hacerlo con solemnidad en atención a aquel a quien
dirijo mis palabras, lo que implica hacerlo ‘Consciente de lo que Hablo’ y con
respeto. De allí que, entre orar y rezar pareciera existir
cierta similitud, tanto cuanto se le reza a Dios, pero si los rezos no son realizados con solemnidad pues dejan de
ser oración.
(300): 658. La plegaria
¿es grata a Dios? – “La
oración siempre es agradable a Dios cuando ha sido dictada por el corazón, por
cuanto la intención lo es todo para Él, y la plegaria que te surge del corazón
es preferible a la que puedes leer, por bella que ésta sea, si las estás
leyendo más con los labios que con el pensamiento. La
oración es grata a Dios cuando se dice con fe, sinceridad y fervor.
Pero no creas que Él escuche la del hombre vano, orgulloso y egoísta, salvo que
se tratara de un acto de arrepentimiento sincero y de genuina humildad”. (La palabra ‘plegaria’ significa
propiamente ‘ruego de un necesitado a Dios’, por lo que podemos decir que la
‘plegaria’ es también una ‘oración’ sólo que realizada en medio de una
necesidad. La
palabra ‘rezar’ significa propiamente ‘recitar’ o ‘leer en voz alta’.
Gracias a nuestro Amoroso Padre Dios, muchos
‘Adoradores’ han dejado escritas sus ‘plegarias’, las cuales nos han servido a
muchos creyentes para ‘rogar a Dios en medio de nuestras necesidades’, rezando
aquellas oraciones que otros escribieron en medio de sus necesidades,
las cuales son propias de todos aquellos que hemos sido revestidos de
materialidad, en un Mundo lleno de tantas vicisitudes, tanto agradables como
desagradables. De allí que, el acto de ‘rezar’ también es una forma de ‘orar’,
siempre y cuando, cada vez que lo hagamos nos hagamos ‘Conscientes’ de lo que
queremos pedirle a nuestro Amoroso Padre Dios).
659. ¿Cuál es el carácter
general de la plegaria? - La plegaria es un acto de adoración. Orar
a Dios es pensar en Él. Acercarse a
Él. Ponerse en comunicación con Él. Mediante la plegaria se pueden hacer tres cosas: loar,
pedir, agradecer. (La costumbre de ‘rezar’
‘plegarias’ ideadas y escritas por otros, fue dando una mayor amplitud al
significado de la palabra ‘plegaria’, hasta el punto de considerar ‘plegarias’
todas aquellas ‘oraciones’ -palabras dirigidas a Dios- por otras personas,
particularmente Santas, de las cuales dejaron evidencia escrita. Es
así como, tenemos ‘plegarias’ propiamente para pedir en nuestras necesidades,
pero también consideramos ‘plegarias’ a aquellas ‘oraciones’ escritas para Loar
-Alabar a Dios- y a aquellas escritas para agradecer a nuestro Amoroso Padre
Dios, por Sus Constantes y Abundantes Beneficios. Los Salmos son el mejor
ejemplo de ‘Plegarias’, las cuales fueron escritas, en su mayoría, por el
Profeta David, algunos para pedir a Dios, otros para Alabarlo y otros para
agradecerle. El rezo ‘Consciente’ de los Salmos nos
ayudan ciertamente a mantenernos en ‘Comunicación con nuestro Amoroso Padre
Dios’. Así mismo ocurre con los Himnos o Cánticos escritos por otros
para Alabar o pedir o agradecer a nuestro Amoroso Padre Dios, mediante la
música, por lo que también se consideran ‘Plegarias’).
HACERLO TODO BIEN
Frecuentemente les recuerdo que, la Instrucción de ‘Competir en
Buenas Acciones’ –(Corán 5:48)-, no se refiere únicamente a ayudar a las
viejitas a cruzar la calle o a dar buenas limosnas, sino que, esa Instrucción
nos exhorta a ‘Hacerlo todo
-pensamientos, palabras y obras- Bien’ y cada día mejor,
particularmente lo que se refiere a nuestras ‘Responsabilidades’ en los ‘Roles’
o ‘Disciplinas’ -hijos, padres, hermanos, estudiante, trabajador, médico, …-,
en los cuales nos inscribimos para ‘Competir’. También les he dicho que, hay
‘Disciplinas’ en las cuales quizás no nos inscribimos pero que son necesarias
‘Hacerlas Bien’, porque son insoslayables para poder ‘Competir’. Ser ‘hijo’,
por ejemplo, es una ‘Disciplina’ en la cual todos debemos participar, porque si
no es imposible Jugar, tanto cuanto es necesario nacer para Jugar. La ‘Disciplina Creyentes’, es otra
‘Disciplina’ en la cual quizás no nos anotamos, pero en la cual es necesario
participar si realmente quiero ganar El Gran Juego, en el cual, uno de sus
Objetivos es ‘Conocer a Dios’ y no podríamos cumplir con este Objetivo, si no
creemos en Dios.
(301): 660 a. ¿Cómo se explica
que algunas personas que oran mucho sean, a pesar de esto, de un carácter muy
malo, celosas, envidiosas, avinagradas; que carezcan de benevolencia e
indulgencia; que a veces, incluso, sean viciosas? – “Lo esencial no es orar mucho, sino hacerlo bien. Esas personas creen que todo el mérito estriba en la longitud
de la plegaria y cierran los ojos antes
sus propios defectos. La
oración es para ellas una ocupación, un modo de emplear el tiempo, pero no un
estudio de sí mismas. No
es el medicamento el que sea ineficaz, sino la manera como se suministra”.
(Ciertamente, la ‘Oración’
es altamente efectiva, pero sólo para aquellos que se hacen ‘Conscientes’ de
con Quien están conversando. Al hacernos ‘Conscientes’ de que estamos
Alabando, dando gracias o pidiendo algún favor al Dios Creador de todo lo que
existe, entonces comenzaremos a reconocer y aceptar nuestras
propias fragilidades, aquellas que debilitan y hasta imposibilitan la Comunicación con Aquel
que nos creó.
Las ‘manchas’
que hemos venido acumulando en nuestros Periespíritus debilitan y hasta
imposibilitan la Comunicación con nuestro Amoroso Padre Dios, tanto cuanto,
esas ‘manchas’ obstruyen la salida de la Señal.
De manera que, a mayor cantidad de ‘manchas’ la Comunicación con nuestro
Amoroso Padre Dios es menos efectiva y mucho menos eficiente. Luego, la única
forma de mejorar la Comunicación con nuestro Amoroso Padre Dios es
deslastrándonos de esas ‘manchas’ o ’barro’ que cubre nuestros ‘Periespíritus,
pero, para lograr esto, primero tenemos que
reconocer y aceptar los vicios que hemos venido acumulando, vida tras vida.
A esto se refieren los Espíritus Superiores cuando dicen que “Lo esencia no es
orar mucho sino hacerlo bien”, porque si
procuramos mejorar la Sintonía, quitando del medio el ‘barro’ que distorsiona
la Señal, pues nuestra Comunicación con nuestro Amoroso Padre Dios será más Eficiente.
Comúnmente ocurre que,
como muchos de los que se auto denominan ‘Adoradores’
no son ‘Conscientes’ de que han vivido muchas vidas, porque no creen en la
Reencarnación, entonces no son ‘Conscientes’ de que han acumulado mucho ‘barro’
en sus vidas pasadas y esto por necesidades propias de la propia existencia
material. Es decir, a excepción de nuestro Amado Yeshuá, todos los
que hemos Encarnado en este hermoso planeta, por fuerza mayor, hemos venido
acumulando vicios, tanto cuanto, los vicios son el resultado de abusar de los
bienes materiales, que se nos presentan como altamente necesarios. Luego, pocos
son los que se sientan a meditar en los vicios o los errores o fallas que han
venido acumulando en vidas pasadas, de los cuales deben deslastrarse en la vida
presente, si realmente quieren mejorar su Comunicación con nuestro Amoroso
Padre Dios.
Suele ocurrir entonces
que, aquellos quienes
desde muy niños les han acostumbrado a cumplir con ritos religiosos, muchas
veces terminan enterrando sus vidas en alguna Congregación Religiosa, porque
sienten que a eso les ha llamado Dios, pero como no son ‘Conscientes’ de sus
vidas pasadas y mucho menos de sus errores, al poco tiempo de ingresar en la
Congregación Religiosa, terminan claudicando, porque no logran una Fina
Sintonía con nuestro Amoroso Padre Dios. Esto es porque, como muchos de estos supuestos ‘Adoradores’ lo han sido desde
muy niños y han procurado no cometer errores en esta vida, pues se consideran a
sí mismos satos, desde muy niños y no creen que tengan vicios, errores o
fallas, de los cuales deban deslastrarse. Algunos, de aquellos que claudican espiritualmente,
terminan retirándose de la vida religiosa y hasta alejándose mucho más de Dios,
y otros, por la vergüenza propia de la soberbia, continúan toda su vida ejerciendo
una supuesta vida religiosa, que nunca rinde frutos, porque jamás se sientan a
meditar en sus vidas pasadas, a los fines de esmerarse por deslastrase de tanto
barro acumulado.
Espero en nuestro Amoroso
Padre Dios que prontamente todas estas Revelaciones sean ‘Conocidas’ por gran
parte de la humanidad, para que gran parte de mis Hermanos se enteren de lo que
están haciendo mal y se esmeren por hacerlo todo bien, sobre todo aquellos que
deciden entregar sus vidas al servicio religiosos, ya sea seglar o clerical.
EL NECESARIO CAMBIO DE CONDUCTA
Tal y como lo comentó
Kardec (660.a), muchos
dizques ‘Adoradores’ observan, incluso dentro de las mismas reuniones
eclesiales, comportamiento o conductas bastante alejados de la supuesta
religiosidad que practica. Esto es porque, nuestro Amoroso Padre
Dios jamás nos quitará el Libre Albedrío, aunque se lo pidamos fervientemente. De
allí que, nuestro Amoroso Padre Dios jamás nos quitará de tajo el barro que
recubre nuestros Periespíritus, porque ese barro lo acumulamos haciendo uso de
nuestros Libres Albedríos, por lo que, es tarea nuestra, haciendo uso de
nuestros Libres Albedríos, el deslastrarnos del barro acumulado que recubre
nuestros Periespíritus.
(301): 661. ¿Podemos orar
con buen resultado a Dios, pidiéndole que nos perdone nuestras faltas? – “Dios sabe
discernir el bien del mal.
La oración no oculta las culpas. El que pide a Dios el perdón de sus propias faltas sólo lo obtiene si cambia de conducta.
Las
buenas acciones son la mejor de las plegarias, porque los hechos valen más que
las palabras”. (Acerca del perdón de nuestras faltas o pecados tengo
ciertas incongruencias mentales, tanto cuanto, tengo claro que nuestro Amoroso Padre Dios Puede
Perdonar todos nuestros pecados, pero no creo que sea justo que nos perdone
nuestros errores o pecados si realmente no tenemos el firme propósito de no
volverlos a cometer, lo que implica que hemos ‘Aprendido la Lección’ y de ese ‘Aprendizaje’
hemos obtenido algún ‘Conocimiento’, del cual nos hemos hecho ‘Conscientes’.
Porque si nos perdonara simplemente por el Amor que
nos tiene, no sería justo con el resto de los Competidores, que se están
esforzando por deslastrarse de sus pecados, fallas, errores, … vicios, haciendo
uso de su Libre Albedrío.
Según entiendo, el perdón de los pecados, faltas,
errores, … vicios, es quitar de nuestros caminos el Karma que merecemos por esos
pecados, faltas, errores, … vicios que hemos acumulado en vidas pasadas,
y, como el Karma existe
para que ‘Aprendamos de nuestros errores’, pues al eliminar el Karma que nos correspondía para ‘Aprender’ se
nos está negando la oportunidad de ‘Crecer Espiritualmente’. De
manera que, además de injusto, nuestro Amoroso Padre Dios sería un mal padre,
si quitara de nuestros caminos el Karma que merecemos por los pecados, faltas,
errores, … vicios que arrastramos de vidas pasadas, tanto cuanto nos estaría
quitando la oportunidad de ‘Aprender’ de nuestros pecados, faltas, errores, …
vicios.
Para mí es claro que, cuando nuestro Amado Yeshuá le
perdonó a aquel paralítico sus pecados –(Mateo 9:1-8)-, con toda seguridad lo
hizo porque el Espíritu de aquel paralítico ya había ‘Aprendido la Lección’, que
había generado aquel necesario Karma. De hecho, la había ‘Aprendido’
tan bien que, nuestro Amado Yeshuá lo libero del Karma, permitiéndole caminar. Extraña
y hermosamente, al momento de perdonar los pecados de aquel paralítico, nuestro
Amado Yeshuá le dijo: “¡ÁNIMO HIJO!!! ¡Tus pecados quedan perdonados!!!”,
porque vio que el Espíritu de aquel paralítico ya había ‘Aprendido la Lección’
y lo exhortó -¡Ánimo!!!- a continuar ‘Compitiendo en Hacer Bien Todo’, a los
fines de seguir ‘Creciendo Espiritualmente’, y luego le sanó de su parálisis,
para que tuviera mejor ánimo en la carrera.
En estos días, en una
peli pasaron el caso de un violador y asesino serial que, cada vez que cometía una
violación y su correspondiente asesinato, iba a un confesionario y pedía perdón
por el pecado cometido. Resultó que, aquel pecador era también sacerdote y
acudía a su confesor designado -un sacerdote amigo- para pedir perdón de sus
pecados, a sabiendas de que su amigo no lo delataría a las autoridades, primeramente,
a causa del sigilo sacerdotal y, segundo, por la amistad que los hermanaba.
Ciertamente, esto parece una exageración de la realidad, por parte de los
guionistas de Hollywood, pero estos guionistas muchas veces suelen contar
historias verdaderas, escondidas detrás del anonimato de los nombres dados a
los protagonistas de las pelis. El caso es que, descubrieron al violador y
asesino serial porque pusieron un micrófono cerca de la tumba de una niña,
hermana y primera victima del violador-asesino, que solía visitar, aquel
fallido sacerdote, para conversar. La conversación-confesión que grabaron fue: “Una
vez cometí el pecado que tanto odio cometer y una vez más obtuve el perdón de
mis faltas. He llegado a creer que, si Dios no ha hecho nada para detenerme o
es porque realmente no existe o es porque está de acuerdo con lo que hago”.
Realidad o ficción, lo
cierto es que, muchos
asiduos al confesionario, van simplemente para obtener un perdón, el cual creen
que obtendrán sin cumplir con el requisito mínimo del propósito de enmienda,
el cual supone, en el caso de un asesino, entregarse a las autoridades, para
ser castigado justamente por el crimen cometido. En el caso de un ladrón, el
propósito de enmienda supone por lo menos devolver lo robado y, en el mejor de
los casos, entregarse a las autoridades, para ser castigado por su crimen. Además,
el propósito de enmienda supone un cambio cierto
de conducta, lo que implica que no lo volverá a hacer, tanto cuanto comprendió
que estaba haciendo mal uso del Libre Albedrío. Luego, si un
sacerdote-confesor observa que un penitente-confeso pareciera no hacerse ‘Consciente’
de que ha hecho mal uso del Libre Albedrío y que realmente no tiene un
propósito firme de enmendar la falta cometida y mucho menos cambiar de
conducta, pues no solo no debe perdonarlo, sino que además debe entregarlo a
las autoridades -en los casos de estar confesando faltas que atentan gravemente
contra las leyes sociales-, para evitar que aquel pecador continue faltando a
la moral y a las buenas costumbres.
Yo creo que, aquello del Sigilo
Sacerdotal lo inventó Satanás y se lo susurro a los prelados eclesiales que
incluyeron esa norma dentro de los Cánones Eclesiales, dizque para proteger la sana
reputación del penitente-confeso, pero ¿qué sana reputación puede tener un violador
y asesino serial? Yo estoy de acuerdo que, el Sigilo Sacerdotal debe existir
para evitar que los malos sacerdotes estén hablando de los pecados de otros y
burlándose de las fragilidades de los demás, evitando ver las suyas propias,
pero, este Sigilo Sacerdotal, debe existir sólo en los casos de los
penitentes-confesos con firme intención de cambiar de conducta, porque de lo
contrario el Sigilo Sacerdotal no tiene sentido, si la persona que lo solicita tarde
o temprano lo hará público, tanto cuanto, la costura de su traje, en algún
momento se romperá, dejando en evidencia su fragilidad.
Y claro que, como les digo una cosa les digo la otra, tengo mis dudas acerca de la supuesta autoridad, que le dio nuestro Amado Yeshuá a sus Discípulos de perdonar los pecados, tanto cuanto, el perdón de los pecados es una Prerrogativa Divina, porque es Dios El Único que Puede Eliminar Karmas y lo hace, sí y solo sí, el Espíritu penitente ha ‘Aprendido la Lección’, porque de lo contrario no es justo que se le quite la posibilidad de ‘Aprender’. De hecho, esa supuesta autoridad, supuestamente otorgada por nuestros Amado Yeshuá a sus Discípulos, sólo aparece en el Evangelio de Juan y al final de éste, por lo que su autoría se encuentra en el microscopio de los exégetas. En el resto de los Evangelios, aparece es la autoridad que confiere nuestro Amado Yeshuá, de atar o desatar males, los cuales muchos han interpretado como ‘pecados’, pero yo pienso que se refería a ‘Espíritus Traviesos’, lo que les posibilita realizar exorcismos. Ciertamente, la tradición apostólica atribuye la autoría de este Evangelio al Apóstol Juan, pero, dada la falta de unidad en su redacción, sobre todos en los capítulos finales, el estilo y la fecha supuesta de redacción (en torno al año 90 d. C.), entre otros puntos, se cuestiona tanto la autoría en sí como sus alcances. Existe la posibilidad de que, sobre todo en sus capítulos finales -en los cuales se encuentra la supuesta autorización para perdonar pecados-, hayan sido escritos por los seguidores de Juan, años después de su muerte. De manera que, aquellos que acostumbran a asistir a un confesionario para que sus pecados les sean perdonados, esfuércense por cambiar de conducta, si realmente quieren que nuestro Amoroso Padre Dios les Elimine la pena del Karma).
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