LXII.LEYES MORALES – Libro III / Capítulo II: LEY DE ADORACIÓN
/ Parte III
PEDIR POR NOSOTROS
MISMOS
Habemos muchos que nos
acostumbramos a pedirle a nuestro Amoroso Padre Dios por nosotros mismos, sobre
todo cosas materiales, pero pocos son los que, además de pedir cosas
materiales, se esfuerzan por pedir por lo que realmente necesitan sus
Espíritus. A muchos se les olvida la máxima de
nuestro Amado Yeshuá: “Busquen primero El Reino de Dios y Su Justicia y lo
demás se les dará por añadidura” –(Mateo 6:33)-.
(301): 663. Las oraciones
que hacemos por nosotros mismos ¿pueden cambiar la índole de nuestras pruebas y
desviar su curso? – “Vuestras
pruebas están en manos de Dios, y las hay que deben ser soportadas hasta el
final, pero en tal caso Dios siempre toma en cuenta la resignación.
La plegaria atrae hacia vosotros a los Espíritus buenos, los cuales os dan
fuerza para resistirlas con valor, y entonces os parecen menos duras. Lo hemos
dicho ya: nunca
es inútil la oración si ha sido bien realizada, porque otorga fuerza y este es,
de por sí, un importante resultado. Ayúdate, que el cielo te
ayudará, ya conoces eso. Por otra parte, Dios no
puede cambiar el orden de la Naturaleza a gusto de cada cual, porque lo que es un gran mal desde vuestro mezquino
punto de vista y del de vuestra vida efímera suele ser a menudo un gran bien en
el orden general del Universo. Además, ¿cuántos males no hay
de los que el hombre es autor, debido a su imprevisión y a sus faltas? A causa
de ellos se le castiga por donde pecó. Sin embargo, los
pedidos justos son satisfechos con más frecuencia de la que creéis.
Pensáis que Dios no os ha escuchado porque no ha obrado un milagro para
vosotros, mientras que en realidad Él os está asistiendo por medios tan
naturales que os parecen efectos del azar o de la fuerza de las circunstancias.
A
menudo también, incluso casi siempre, os inspira Él la idea adecuada para que
os liberéis vosotros mismos de la dificultad”. (La
oración siempre es muy útil, sobre todo cuando es de Alabanza y de Acción de
Gracias, más aún cuando salen del corazón. Y son útiles, tanto cuanto nos
ayudan a ‘Crecer Espiritualmente’ y a ‘Acercarnos a nuestro Amoroso Padre Dios’.
Pero en lo que respecta a las
oraciones de petición, éstas siempre serán útiles si son justas, no entorpecen
La Voluntad de Dios y no contrarían un bien mayor. De manera que,
cuando nuestras oraciones de petición, aparentemente no reciban respuestas, es
bueno que nos sentemos a pensar si lo que hemos pedido es justo -realmente lo
‘Merecemos’- o no entorpecen La Voluntad de Dios -no son contrarias a Las
Reglas- o no contrarían un bien mayor, tanto cuanto nuestro
Amoroso Padre Dios Sólo nos Otorgará aquello que ‘Merecemos’ y que realmente
nos convenga, en especial para que logremos los Objetivos de ‘Crecer en el
Conocimiento de Dios’ y deslastrarnos de nuestros vicios.
Luego, por mucho que nos
desgastemos en novenas, rezos, jaculatorias, … oraciones sin sentido, para que
se nos otorgue un bien material, que probablemente nos hará daño, pues tengan
por seguro que nuestro Amoroso Padre Dios no se los concederá, porque nos Ama
más allá del sufrimiento que nos produce la cosa material que creemos
necesitar. Y claro que, podemos esforzarnos por obtener aquella cosa material
que nuestro Amoroso Padre Dios no nos quiere dar -por nuestro bien- y quizás al
final la obtengamos, de tanto insistir, pero muy seguramente de parte de
Satanás, por lo que al final ocurrirá aquel mal que nuestro Amoroso Padre Dios nos
quería evitar.
También ocurre que, a veces pedimos justamente y para nuestro bien, como el hecho
de pedir que nos ayude a deslastrarnos de algún vicio capital, pero, en esos
casos, nuestro Amoroso Padre Dios sólo puede enviarnos Espíritus Guías que nos
hagan ‘Conscientes’ de lo que debemos hacer para deslastrarnos de los vicios.
Luego, la tarea de deslastrarnos es siempre nuestra, por lo que ni Dios, ni los
Espíritus Guías que nos envíe, pueden deslastrarnos de aquello que nos
manchamos, dado que somos nosotros los que debemos de estar pendientes de hacer
al pie de la letra lo que nos indican nuestros Espíritus Guías, a través de
Señales. Lo mismo ocurre con las Pruebas, las cuales
no podemos pedir que se nos exima de las mismas, porque estas están Diseñadas
para nuestro bien espiritual, pero si podemos pedir que nos envíe ayuda idónea
-material o espiritual- para superar las Pruebas Dignamente.
ALMAS EN PENA
Seguramente, muchos de
ustedes han oído hablar de las conocidas ‘Almas en Pena’, pero con seguridad
todos se las imaginan tal y como las suelen dibujar: “unas sobre otras, totalmente desnudas y nadando
en un mar de fuego”. Ciertamente, la iconografía representativa de
las Almas en Pena, son muy acertadas en su simbolismo y significación, pero
evidentemente esto no es lo que físicamente les está
ocurriendo, por lo menos en lo que al Alma se refiere. Esto es
porque, el
Alma siempre se encuentra en el Más Allá y no tiene forma alguna, que requiera
estar vestida.
No obstante, podemos decir que las ‘Alma en
Pena’ ciertamente se sienten desnudas, porque no tienen nada con cubrir sus
faltas y sufren como si se encontraran en un infierno de fuego devorador.
Pero esto es una ‘especie de sensación del Alma en Pena’, porque las Almas, aunque tienen sentimientos, no tienen sensaciones,
por lo que realmente no sufren, pero si sienten pena o vergüenza, tanto cuanto conocen
su situación de lejanía de La Fuente del Amor, debido a sus pocos esfuerzos por
‘Perfeccionarse’. Lo que
siente el Alma en Pena, debido a su lejanía de La Fuente del Amor, es similar a
lo que sentimos todos los que nos hemos enamorado profundamente de alguien y
hemos sido correspondidos, pero que en algún momento perdemos ese amor, por la
razón que sea, lo que nos produce un profundo dolor, que realmente no es dolor,
pero que así se siente.
Les aclaro que, como les
comenté, se les conoce
como ‘Almas en Pena’ y no ‘Espíritus en Pena’, porque, lo que se encuentra en
pena es la parte del Espíritu que siempre se encuentra en el Más Allá.
Y claro que, el Espíritu y el Periespíritu, unidos a
esa Alma, ciertamente sufren en el más acá, tanto cuantos están Reencarnados o
se encuentran en condición de errantes. Es decir, aquellas ‘personas’ que vemos sufriendo en este Mundo,
con toda seguridad sus Almas están en Pena, porque no logran hacer que sus Espíritus
‘Progresen’, lo cual les causa una terrible pena, más dolorosa que la que
sienten los Cuerpos -Naves-, pese a que ciertamente un Cuerpo si tiene
sensaciones, como las de un fuego abrazador.
664. ¿Es útil orar por
los difuntos y por los Espíritus sufrientes? Y en caso afirmativo, ¿cómo pueden
nuestras preces llevarles alivio y abreviar sus padecimientos? ¿Tienen ellas el
poder de hacer que ceda o se apiade la justicia de Dios? – “La
oración no puede tener por efecto el cambiar los designios de Dios, pero el alma por la cual se está
orando experimenta alivio con ello, porque es un testimonio de
interés que se le ofrece, y a causa de que el desdichado se alivia siempre que
encuentra Almas caritativas que se compadecen de sus dolores. Por otra parte, mediante la plegaria se le induce al arrepentimiento y al
deseo de hacer lo necesario para ser dichoso. En este sentido se puede abreviar
su pena, si por su lado ayuda con su
buena voluntad. Ese deseo de
mejorar, intensificado por la oración, atrae junto al Espíritu sufriente a
otros Espíritus más evolucionados que acuden a instruirlo, confortarlo e
infundirle esperanzas. Jesús oraba por las ovejas descarriadas. Con
esto os mostró que seríais culpables si no lo hicierais vosotros por aquellos
que más lo necesitan”. (Así pues, cuando estamos orando por las Almas en Pena,
también estamos orando por sus Extensiones -Espíritus y Periespíritus-, ya sea
que se encuentren en el Más Allá o en el más acá. Es claro que, nuestras
oraciones jamás lograrán eliminar las Pruebas por las que tengan que pasar
aquellos Espíritus -Encarnados o Errantes- por las cuales deban pasar, tanto
cuanto, las Pruebas han sido Diseñadas para que, al superarlas Dignamente,
logremos ‘Ascender a Niveles Superiores de Consciencia’. No
obstante, nuestras
oraciones pueden ayudar a los Espíritus que sufren a animarlos para que sigan
esforzándose, pese a las muchas dificultades que se les presentan en la vida
material. Evidentemente, este ánimo que
impulsa a los Espíritus a esforzarse libera al Alma de gran parte de la pena,
porque ve a su Espíritu cobrando nuevos ánimos para ‘Progresar’.
Nuestra oración por los Espíritus sufrientes mueve a los Espíritus Superiores y Espíritus Guías a acercarse a los Espíritus sufrientes para apoyarles en sus esfuerzos por ‘Progresar’, en atención a que nuestro Amoroso Padre Dios, que oye nuestras oraciones, les pide que intensifiquen sus funciones sobre aquel Espíritu por el cual estamos pidiendo. Así pues, cuando pedimos por el Alma de algún difunto conocido, pues, si no ha Reencarnado, los Espíritus Superiores y Espíritus Guías se acercar a donde se encuentra su Espíritu -del difunto- ‘Planificando’ su próxima Reencarnación, para asistirle, a los fines de que realice una excelente ‘Planificación’. Si ya está Reencarnado, pues los Espíritus Superiores y Espíritus Guías se acercan al Alma de ese Espíritu -del difunto Reencarnado- para asistirlo, dándole indicaciones de lo que le debe comunicar a su Espíritu, para que logre superar las Pruebas Eficientemente.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario