LXIV.LEYES MORALES – Libro
III / Capítulo V: LEY DE CONSERVACIÓN / Parte II
BIENES MATERIALES
Los ‘Bienes Materiales’ son, como la misma palabra lo dice ‘BIENES’,
por lo que hemos de suponer, que ningún ‘bien material’ es necesariamente malo,
sino que, según sea el uso que le demos, pues será realmente un bien o
tristemente un mal. Un veneno, por ejemplo, a los ojos de
los desentendidos es muy malo, pero, a los ojos de los entendidos, pudiera ser
un enorme bien, si se administra en dosis controladas, para combatir alguna
enfermedad o dolencia. El alcohol, por ejemplo, es tan malo como un veneno, si
lo bebemos descontroladamente, pero es muy agradable si lo consumimos con mensura,
evitando caer en la depravación de los excesos.
De hecho, en el verso 31,
del capítulo 7 del Corán se nos dice: «Poneos vuestros adornos, cada vez que recéis, y comed y
bebed, PERO SIN EXCESOS, pues a Dios no le agradan quienes se extralimitan»,
de lo que podemos concluir que, nada de lo que Dios Ha Creado es malo, sino que
el mal está en el uso que le damos a las cosas creadas. Así pues, incluso el
uso prendas para adornar el cuerpo no es malo, siempre y cuando la intención de
adornarse sea para agradar a Dios. Luego, el problema de las prendas surge cuando
las utilizamos para agradar a los demás hombres o, peor aún, para que los demás
se percaten de que tenemos mucho dinero, con el cual comprar grandes piedras
preciosas o finas joyas o vestidos o zapatos … casas o automóviles … personas a
nuestro servicio.
(320): 711. El uso de los bienes de la tierra
¿constituye un derecho del que gozan todos los hombres? – “Ese
derecho es la consecuencia de la necesidad de vivir. Dios no puede
haber impuesto un deber sin que haya provisto un medio para cumplirlo”.
(Evidentemente, al
habernos materializado, nuestro Amoroso Padre Dios generó en nosotros
NECESIDADES MATERIALES y nos Otorgo los MEDIOS PARA SATISFACERLAS. Ahora
bien, si todas las cosas que existen o bien las creó Dios o bien Dios Ha
Permitido que las creemos, y dado que nada de lo que Dios Hace o Permite es
malo, pues es concluyente que todo existe para nuestro bien, aunque nosotros
les demos un mal uso).
712. ¿Con qué objeto ha
dado Dios un atractivo al disfrute de los bienes materiales? – “Es para incitar al hombre al cumplimiento de su misión, y también
para probarlo por medio de la tentación”.
(Los bienes materiales existen para que ‘Aprendamos’
de las ‘Experiencias de Vida Material’, que nos permitan ‘Alcanzar el
Conocimiento’ que nos permita ‘Ascender en los Niveles de Consciencia’, a los
fines de ‘Acercarnos a nuestro Amoroso Padre Dios’, lo cual es La Misión que se nos Asigna antes de revestirnos
de materialidad. Esto es porque, al haber sido creados ‘ignorantes’,
todos los Espíritus tenemos la Misión de ‘Crecer en el Conocimiento Pleno de
Dios’ y esto sólo se logra a través de las ‘Experiencias Materiales’. Para un
Espíritu, que es energía, le es imposible ‘Conocer Plenamente’ qué cosa es el
frío, si no se le reviste de materialidad para que pueda ‘Experimentar’ el
frío, el agua, el aire, el calor, el hambre, el cansancio, … la vida. Luego,
como al estar revestidos de materialidad nos hacemos reos de las necesidades
propias de la materia -comer, dormir, … satisfacer necesidades materiales-,
pues los ‘bienes materiales’ también nos sirven
de Prueba, tanto cuanto se espera de nosotros que, una vez satisfecha la
necesidad material, dejemos de procurar
esos bienes materiales con vehemencia, como si lo material fuera más
importante que el Espíritu).
AUTOCASTIGO
Una de las Grandes
Verdades, que muchos seres humanos prefieren desconocer es que, NUESTRO
AMOROSO PADRE DIOS NO CASTIGA A NADIE. Muchos son los que
acostumbran a echarle la culpa a Dios de los sufrimientos de la vida, simplemente
porque no quieren reconocer su propia culpa en el surgimiento de los sufrimientos.
A muchos se les olvida que, todas las cosas que nos ocurren en la vida -buenas o
malas- son la simple consecuencia del Karma, que le otorga a cada
quien lo que ‘Merece’ -lo bien hecho recibe ‘Premios’ y lo mal hecho recibe ‘castigos’-.
Pero esto no es algo que
nos Otorga propiamente Dios, sino que somos nosotros mismos quienes decidimos
qué ‘Merecen’ nuestras acciones y esto lo hacemos sin sesgos, porque en nuestra naturaleza Espiritual no
existe el engaño o la mentira. De manera que, cada vez que hacemos
nuestra transición al Más Allá, somos nosotros
mismos quienes analizamos nuestro desempeño en El Gran Juego y, en
función a nuestros puntajes -positivos o negativos- decidimos que premios ‘Merecemos’
-por los puntajes positivos- y que castigos o penalizaciones ‘Merecemos’ -por
los puntajes negativos-. Luego, los
castigos o penalizaciones que ‘Planificamos’ los Diseñamos a los fines de que ‘Aprendamos’
de las Pruebas, con la intención de ‘Progresar Espiritualmente’. ¿Recuerdan
el Libre Albedrío? Pues, nuestro Amoroso Padre Dios ni siquiera se mete en
nuestras ‘Planificaciones de Almas’, porque no sería Justo en el Desarrollo de
El Gran Juego, si interviniera en la ‘Planificación’ de algún Jugador, para
ayudarlo a ganar.
(320): 712 a. ¿Cuál es la
finalidad de esa tentación? – “Desarrollar su razón, la cual debe
preservarlo de los excesos”. (Vale la pena mencionar lo que infirió
Kardec respecto a esta pregunta: «Si el hombre hubiera sido incitado al
uso de los bienes terrenales sólo con miras a la utilidad, su indiferencia
hubiese podido comprometer la armonía del Universo. Dios
le ha concedido el atractivo del placer, que
lo induce al cumplimiento de los designios de la Providencia. Pero por medio de ese mismo
atractivo quiso Dios además probarlo con
la tentación que lo arrastra al abuso, y del cual su razón debe
defenderlo». Si
nuestro Amoroso Padre Dios no hubiera hecho los bienes materiales apetecibles,
entonces no existiría en nosotros el deseo exagerado por las cosas materiales,
por lo que no hubiéramos tenido la oportunidad de ser Probados, en el uso o el
abuso de esas cosas materiales, en atención a que no nos causarían ningún
placer el procurarlas. Si el tener sexo no fuera tan exquisitamente placentero,
pues nadie sentiría deseos de tener relaciones sexuales, por lo que la Orden
Divina de ‘Multiplicarse’ no se hubiera ejecutado tan eficientemente. Además,
la ausencia del placer sexual limitaría en nosotros el esfuerzo por evitar los
abusos de la sexualidad, tanto cuanto nadie se extralimitaría en el uso de la
sexualidad, en atención al poco agrado que generaría el realizar el sexo. De
allí que, el placer por las cosas materiales es
necesario para que nos esforcemos por
evitar caer en los vicios que genera tal placer, ejercicio
que nos ayuda a ‘Crecer Espiritualmente’, al ‘Elegir’ no excedernos en el uso
de aquello que nos da placer. A esto se refieren los Espíritus Superiores
cuando manifiestan que el
placer que sentimos por las cosas materiales nos ayuda a “desarrollar la razón”,
tanto cuanto, ese deseo desbordado, nos obliga a ‘Elegir’ -haciendo uso de la
razón- no abusar de esos bienes materiales, a los fines de ‘Crecer
Espiritualmente’, al evitar que los vicios empañen nuestros Periespíritus).
713. La Naturaleza ¿ha
trazado límites a los goces? – “Sí, para señalaros la frontera de lo necesario.
Pero, con vuestros
excesos llegáis hasta la saciedad y así os castigáis vosotros mismos”.
(Evidentemente, los límites que debemos observar, al hacer uso de un
bien, son parte de nuestra naturaleza -Ley Natural-, por lo que nadie puede
decir que no sabía que era malo el extralimitarse. Tener sexo no es
malo, pero es lógico -natural- suponer que el uso excesivo de este bien es
malo, tanto cuanto, su disfrute excesivo, nos deja agotadísimos, hasta el punto
de que algunos han perdido la vida, al abusar del placer sexual. Luego, este
agotamiento nos indica naturalmente que no debemos abusar del sexo. También
ocurre que, cuando el sexo lleva a una persona a lastimar a otros simplemente
por satisfacer un placer personal, evidentemente la lógica -naturaleza- debe
conducirnos a la razón -uso de la inteligencia- de comprender que el ejercicio
abusivo del sexo no es bueno, tanto cuanto hace sufrir a otros.
Luego, aunque algunos excesos quizás no hagan daño a otros, con
seguridad dañan al propio Cuerpo, el cual es la Nave de la que disponemos para
tener ‘Experiencias de Vida’, que nos ayuden a ‘Alcanzar el Conocimiento de
Dios’, por lo que la razón -uso de la inteligencia- debe hacernos suponer que,
si dañamos la Nave entonces nuestras ‘Experiencias de Vida’ se limitarán.
El abuso del alcohol nos hace perder la conciencia, el abuso de los alimentos
llega a limitar nuestra movilidad, el abuso del dinero nos impide ayudar a los
demás, … el abuso de las cosas materiales nos impide ‘Crecer Espiritualmente’. Así
pues, el
abuso de las cosas materiales termina siendo para nuestros Espíritus un
castigo, tanto cuanto significan para el Espíritu la perdida del control de sus
Naves, lo cual les incapacita para ‘Competir en Buenas Acciones’.
(322): 719. ¿Es
reprobable que el hombre busque su bienestar? – “El bienestar es un deseo
natural. Dios
sólo prohíbe el abuso, porque éste es contrario a la conservación. Él no considera que sea un delito buscar el bienestar, si ese
bienestar no se adquiere a expensas de otros y si no debilita ni vuestras
energías morales ni vuestras fuerzas físicas”. (Creo que esto quedó bastante
aclarado en mi descernimiento del punto anterior. Sin embargo, quiero dejarles la
opinión que, el traductor de “El Libro de los Espíritus”, dejó al pie de
página: «Consideramos oportuno recordar al lector neófito, que Dios
no premia, prohíbe, ni castiga, etc., sino que Él tiene sus Leyes que obran
sobre nuestra conducta, y según estemos dentro o fuera de esa Ley, tales serán
las consecuencias de nuestros actos. Los
Espíritus responden de esta manera, para facilitarnos la comprensión del
mensaje, porque lo importante es su esencia, pero recordamos que Dios tal cual
lo concibe el Espiritismo no es antropomórfico»).
DIOS NO NECESITA NADA DE NOSOTROS
Para gran parte de la
humanidad es común pensar que Dios necesita algo de sus creaturas, como si Aquel
que Creó todo lo que existe, pudiera necesitar algo de aquello que Creó. Es
como si el autor de alguna escultura la hubiera creado porque necesitaba de esa
escultura algo más allá de la simple satisfacción de haberla creado. Por este
pensamiento errado acerca de El Creador es que muchos suelen ofrecerle a Dios especies
de sacrificios personales, como si Dios se los estuviera pidiendo. Tengan
siempre claro que: DIOS
NO NECESITA QUE VAYAS AL TEMPLO, SINO QUE SOMOS NOSOTROS QUIENES NECESITAMOS IR
AL TEMPLO, PARA ACERNOS A DIOS. Y esto no porque Dios se encuentre
únicamente en el Templo, sino porque los Templos son
lugares de recogimiento, en donde podemos aislarnos de la cotidianeidad, para
dedicarle tiempo personal a Dios, no porque el necesite que le dediquemos
tiempo, sino porque somos nosotros los que necesitamos dedicarle tiempo a ‘Comunicarnos
con nuestro Amoroso Padre Dios’, a fin de mantenernos cerca de La Fuente que
nos da la vida, para poder seguir viviendo.
(322): 720. Las
privaciones voluntarias, con miras a una expiación voluntaria también, ¿son
meritorias a los ojos de Dios? – “Haced bien a los demás y tendréis más mérito” (Por ‘privaciones voluntarias’ entendemos a ‘todas
aquellas cosas materiales de las que nos privamos voluntariamente’,
generalmente para supuestamente agradar a Dios. Digo supuestamente
porque, he visto a muchos penitentes ayunando que ponen cara de sufridos y
cuando les preguntas qué les sucede sin ningún tipo de pena, pero si con mucha
autoestima, responden: “Estoy ayunando”, y, como nos afirmaba nuestro Amado
Yeshuá, en ese arranque de superflua autoestima ya obtuvieron su recompensa –(Mateo
6:16-24)-. De allí que, mejor que ayunar es que compartas con algún necesitado
tu alimento, pero sentándote en una plaza, a conversar con el menesteroso,
procurando siempre que ningún conocido te vea, para evitar que te aplaudan).
720 a. ¿Hay, entre esas
privaciones voluntarias, algunas que sean meritorias? – “Sí: la
privación de los placeres inútiles, porque desliga al hombre de la materia y
eleva su alma. Lo meritorio es resistir a la tentación que induce a
los excesos o al disfrute de cosas inútiles; quitar
parte de lo que nos es necesario para dar a aquellos que no poseen bastante.
En cambio, cuando la privación voluntaria no es más que un vano simulacro,
constituye una irrisión”. (Una
‘privación voluntaria’ es agradable a nuestro Amoroso Padre Dios cuando la
ejecutamos para refrenar los placeres que algunos bienes materiales producen en
nosotros y que nos conducen al abuso. Así pues, Agrada muchísimo a
nuestro Amoroso Padre Dios el que aquellos que sufren de gula pues se priven
voluntariamente de aquellos alimentos por los cuales sienten mayor placer el
consumirlos. Luego, lo que produce Agrado en nuestro
Amoroso Padre Dios no es propiamente el sacrificio que el penitente cree estar
ofreciendo a Dios, sino el hecho de que un Hijo muy Amado se está esforzando
por superar sus vicios. Agrada muchísimo también a nuestro Amoroso Padre Dios el hecho de que
sus Hijos compartan entre ellos los bienes materiales que Les Provee, sobre
todo si los bienes que compartimos también nos son muy necesarios, pero
preferimos satisfacer las necesidades de los demás en vez de las nuestras.
Y mientras más
necesitemos ese bien más ‘Meritorio’ y Agradable será a nuestro Amoroso Padre
Dios ese desprendimiento, pero no porque Él necesite ese sacrificio
sino porque al desprendernos incluso de aquello que
necesitamos, prefiriendo satisfacer la necesidad de otros, pues estamos dando
Pruebas de que amamos más a nuestros Hermanos que a nosotros mismos y eso es
demostrar que Amamos a Dios sobre todas las cosas. De manera que, no
es que nuestro Amoroso Padre Dios necesite nuestros sacrificios, sino que somos
nosotros los que necesitamos sacrificarnos como Prueba de nuestro Amor por
Dios, pero no porque Él necesite nuestro Amor, sino porque nosotros necesitamos
Amar a Dios sobre todas las cosas si realmente queremos estar cerca de La
Fuente de nuestra Existencia).
(324): 727. Si no debemos infligirnos sufrimientos voluntarios que no sean de utilidad alguna para los demás, ¿tenemos, en cambio, que tratar de preservarnos de los que prevemos, o que nos amenazan? – “El instinto de conservación ha sido concedido a todos los seres contra los peligros y los padecimientos. Fustigad vuestro Espíritu y no vuestro cuerpo, mortificad el orgullo, sofocad el egoísmo, el cual se asemeja a una serpiente que os devora el corazón, y haréis más por vuestro propio adelanto que con rigores que ya no pertenecen a este siglo”. (¿QUEDÓ CLARO?)
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