domingo, 10 de diciembre de 2023

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte LIX

LIX.LEYES MORALES – Libro III / Capítulo I: LEY DIVINA O NATURAL / Parte VII
NECESARIO ES DETALLAR

Cuando a nuestro Amado Yeshuá se le preguntó cuál era el Mandamiento -Regla de El Gran Juego- más importante el respondió: “El Primero y Principal es «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente». Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” –(Mateo 22:36-40). Lo ideal sería que, ‘Conociendo’ estas dos Reglas, debería bastarnos para lograr ‘Perfeccionarnos’. Pero ocurre que, en atención a la gran cantidad de barro -vicios- que logró impregnar nuestros Espíritus, a lo largo de muchas vidas, se hizo necesario detallar con más precisión las Reglas de El Gran Juego, a los fines de que no nos excusemos en nuestra ignorancia diciendo que no comprendimos lo que significa “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo”.

El caso es que, los seres humanos nos hemos acostumbrado a excusarnos en la ignorancia de las Leyes para no cumplir con ellas y los que no se confiesan ignorantes suelen interpretarlas a su propio beneficio. Por ejemplo, una de las ideas que los maestros judíos de la tradición habían añadido a la ley de Dios era que se tenía que odiar a los enemigos. Esto ocurrió como una simple inferencia a lo contrario de lo que se establecía en la Ley, y como la Ley mandaba que los israelitas amasen a su prójimo estos maestros enseñaban que eso implicaba odiar a sus enemigos. Se llegó a pensar que los términos ‘amigo’ y ‘prójimo’ aplicaban exclusivamente a los judíos, mientras que a todos los demás se les consideraba enemigos por naturaleza. ¿Ven lo sencillo que es tergiversar la Ley? Por eso se hizo necesario detallar con mayor precisión todo lo que teníamos que hacer para lograr “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo”, porque sin estas precisiones el hombre pudiera excusarse en su ignorancia, para no cumplir con la Ley del Amor, diciendo que no tenía certeza de a quién debería amar y cómo hacerlo.

647. Toda la ley de Dios ¿está contenida en la máxima del amor al prójimo que Jesús enseñó? – “Por cierto que sí: esa máxima incluye todos los deberes recíprocos de los hombres. Pero es necesario mostrarles su aplicación, de lo contrario la descuidarán, como hoy en día lo hacen. Por lo demás, la ley natural comprende todas las circunstancias de la vida, y esa máxima es sólo una parte de ella. Los hombres requieren normas precisas. Los preceptos generales y excesivamente vagos dejan demasiadas puertas abiertas a la interpretación. (Se entiende por Ley Natural aquella que está sembrada en nuestra ‘Consciencia’, por lo que deberíamos cumplir con tales Reglas de manera natural, sin esfuerzo alguno, porque lo natural es que tratemos al resto de La Creación como nos gustaría que nos trataran a nosotros.

Pero como Satanás hace muy bien su trabajo, siempre logra tergiversar -eso significa diablo- en nuestros cerebros la Ley Natural, para que la acomodemos a nuestro beneficio o para no tener que cumplir con una Ley tan sencilla. Por ejemplo, para precisar la Ley de “Amar a Dios sobre todas las cosas”, se nos dijo que tenía que ser incluso sobre los hijos, por lo que se nos detalló que “de ser necesario, tenemos que corregir a nuestros hijos con la vara, si no queremos que conozcan el infierno” –(Proverbios 23:13)-. Luego, esta Regla existe para el bien de nuestros hijos -para que no conozcan el infierno-, pero nos ayuda a demostrar que Amamos a Dios incluso por sobre nuestros hijos, tanto cuanto estamos dispuestos a corregirlos con la vara, para cumplir con tan Maravilloso Consejo, Dictado por nuestro Amoroso Padre Dios.

Ahora bien, como nuestro Amoroso Padre Sabe que acostumbramos a tergiversar las Reglas, Tiene Claro que muchos padres se apropiarán de esta Regla para someter a sus hijos, simplemente por soberbia, entonces Precisó aun más la Regla al decirnos “Corrige a tu hijo cuando todavía estés a tiempo, pero no acabes con él a punta de castigos. Quien no controla su enojo, pagará por ello; ayudarlo es estimularlo a repetir el error. Escucha el consejo y acepta la disciplina, y así serás sabio. La gente tiene muchas ideas, pero solo se hará realidad la decisión del Señor –(Proverbios 19:18-26)-. Esto es porque, muchos padres, al corregir a sus hijos con la vara, lo hacen con violencia, como si los odiaran, lo cual no agrada a nuestro Amoroso Padre Dios. Algunos de estos padres violentos dicen que están corrigiendo a sus hijos porque así lo manda Dios, pero realmente los están castigando porque sus hijos no les obedecen o no se dejan someter. De allí que, se hace necesario precisar detalladamente las Reglas, para que no quede espacio a la mala interpretación y así, aquellos padres que se provechan del consejo de corregir con vara a sus hijos para simplemente someterlos, jamás podrán decir que no sabían que no debían corregirlos con violencia, porque dicha Regla estaba bien detallada y en el mismo Libro Sagrado).

648. ¿Qué pensáis de la división de la ley natural en diez partes, que comprenden las leyes de adoración, trabajo, reproducción, conservación, destrucción, sociedad, progreso, igualdad, libertad, y por último, la ley de justicia, amor y caridad? – “Esa división de la ley de Dios en diez partes es la de Moisés y puede abarcar todas las circunstancias de la vida, lo que es esencial. Por tanto, puedes seguirla, sin que por esto tenga nada de absoluto, como tampoco lo tienen los demás sistemas de clasificación, que dependen del punto de vista desde el cual se considere una cosa. La más importante es la última de esas leyes: por medio de ella puede el hombre adelantas más en la vida espiritual, pues las resume todas”. (El detalle preciso de las Reglas es altamente importante, para evitar que los hombres se excusen de su incumplimiento, alegando que no sabían como proceder al respecto, pero lo más importante es reconocer que EL AMOR ES LA REGLA MÁXIMA. De manera que, aunque desconozcas los detalles de precisión de las Reglas, si todo lo que haces, piensas o dices lo haces con y por amor, pues ten por seguro que cumplirás con todas las Reglas).  



 

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