LI.MUNDO ESPÍRITA O DE LOS ESPÍRITUS – Libro II / Capítulo XI: LOS
TRES REINOS / Parte VI
LAS PASIONES DE LA
CARNE
Seguidamente, Kardec
realiza una serie de preguntas, en las cuales deja ver la ignorancia que muchos
tienen acerca de las diferencias entre el Alma y el Espíritu. Para Kardec, así
como para una gran cantidad de personas de nuestro tiempo, el Alma y el Espíritu
son la misma cosa, lo cual es cierto, pero hay que comprender que, tienen
diferentes funciones, en procura de la ‘Perfección de los Espíritus’. No
obstante, al comprender los Espíritus Superiores que
conocer las diferencias entre Alma y Espíritu no se correspondía con los
tiempos de Kardec, decidieron seguirle la corriente y procuraron darles
respuestas idóneas a sus preguntas, sin contrariarlo, para evitar tener que
explicar algo, que aun en nuestros tiempos pocos logran comprender.
(280): 604 a. Así pues,
¿la inteligencia es una facultad común, un punto de contacto entre el alma de
los irracionales y la humana? – “Sí, pero los
animales sólo poseen la inteligencia de la vida material. En el hombre, el
intelecto le confiere la vida moral”. (En los Espíritus de los
animales la ‘Inteligencia es Instintiva’, tanto cuanto alcanza sólo para
responder a los deseos de la carne, en función de escoger lo que satisfaga las
necesidades de la carne. En
el hombre, gracias a la presencia del Alma, la ‘Inteligencia es Ilimitada’,
porque le permite al hombre contrariar los deseos de la carne, cuando estos
contrarían a la moral. La ‘moral’ es la
capacidad del hombre de escoger el bien por encima del mal o lo que es lo mismo
el Libre Albedrío).
605. Si se consideran
todos los puntos de contacto existentes entre el hombre y los irracionales, ¿no
cabría pensar que el ser humano posea dos almas, a saber: el alma animal y el
alma espírita, y que si no tuviera esta última podría vivir igual que las bestias?
Dicho de otro modo: ¿no se puede pensar que el animal es un ser semejante al
hombre, excepto que no posee el alma espírita? De lo cual ¿no resultaría que
los instintos buenos y malos del hombre serían el efecto del predominio, en él,
de una de esas dos almas…? – “No, no tiene el hombre dos almas. Pero el cuerpo posee sus
instintos, que son el resultado de las sensaciones de los órganos. Sólo hay en él una doble naturaleza: la naturaleza animal y
la espiritual. Por su cuerpo, participa de la naturaleza de los
animales y de los instintos que a éstos caracterizan. Por su alma, participa de
la naturaleza de los Espíritus. (Tratan los Espíritus Superiores de explicarle
la razón de las inclinaciones del hombre por cumplir los deseos de la carne sin
tener que explicarle las diferencias funcionales entre el Alma y el Espíritu.
Tajantemente le aclaran que el hombre no tiene dos Almas, pero sí una
naturaleza que responde a lo material y otra que responde a lo espiritual. La naturaleza que responde a lo
material procura satisfacer las necesidades del Cuerpo, las cuales son propias
de la materia y se manifiestan a través de las sensaciones de los órganos.
Evidentemente, la
naturaleza espiritual es sencillamente el Espíritu, con sus tres Extensiones).
(281): 605 a. De manera
que, además de sus propias imperfecciones, de las que debe el Espíritu
despojarse, ¿tiene que luchar también contra la influencia de la materia? – “Así es.
Y cuanto más imperfecto sea el estado en que se
encuentre, tanto más estrechos serán los lazos existentes entre el Espíritu y
la materia. ¿Acaso no lo veis? No, el hombre no tiene dos almas,
puesto que el alma es en todos los casos única en cada ser. El alma del
irracional y la del hombre son distintas una de otra, de modo que el alma de
uno no puede animar el cuerpo creado para la otra. Pero, si el ser humano no posee un alma
animal que lo ponga, por sus pasiones, al nivel de los irracionales, tiene en
cambio su cuerpo, que lo rebaja a menudo hasta ellos, por cuanto su cuerpo es
un ser dotado de vitalidad y provisto de instintos, pero instintos no
inteligentes y limitados a cuidar de su propia conservación”. (¡ES ASÍ!!! Además de deslastrarnos de los vicios acumulados
en otras vidas -imperfecciones de las que debemos despojarnos-, debemos
esforzarnos por luchar en contra de la influencia de la materia, la cual nos
mueve a desear lo material, hasta el punto de amarla más que a Dios y, consecuentemente, al no controlar esas influencias
materiales, éstas atentan contra el ‘Desarrollo’ de nuestros Espíritus. La
idea de El Gran Juego es que, nos esforcemos por ‘Crecer en el Conocimiento de
Dios’ y que luchemos por deslastrarnos de los vicios acumulados en vidas
pasadas, además de evitar acumular nuevos vicios. Acerca del proceso
mediante el cual acumulamos vicios, vida tras vida, ya se los he explicado.
Justamente, este proceso, que muchos hoy en día desconocen, es lo que mantenía
a Kardec ignorante de las diferencias funcionales entre Alma, el Espíritu y el
Periespíritu. Es en este último, en donde se acumulan nuestros vicios, como
manchas, que le impiden al Espíritu controlar el Cuerpo para que procure el
bien y no el mal. De allí que, mientras más ‘manchado’ -estado imperfecto- se encuentre el
Periespíritu, más estrechos serán los lazos entre el Espíritu y la materia,
porque esas ‘manchas’ que recubren el Periespíritu son materia, que terminan
tapando y ahogando el Espíritu, lo cual le impide comunicarse con su Alma.
Esto ocurre porque, el Periespíritu, en vez de
utilizar el Cuerpo para procurar ‘Conocer a Dios’ y deslastrarse de sus vicios
acumulados, permite que el Cuerpo satisfaga sus deseos materiales, a los fines
de que no sufra, porque el sufrimiento del Cuerpo es altamente percibido por el
Periespíritu. Esto es lo que ocurre con los Espíritus que habitan en
cuerpos de animales, cuyos Periespíritus dan rienda suelta a sus Cuerpos para satisfacer
sus necesidades fisiológicas, tanto cuanto, como lo afirmaron los Espíritus
Superiores -602-, para esos Espíritus -el de los animales-, no existe la
‘expiación, tanto cuanto su ‘Inteligencia’ es limitada y actúan por puros
instintos, por lo que no se les puede imputar falta alguna. No así en el caso
de los Espíritus que habitan en Cuerpos de humanos, a los que se les ha
provisto de ‘Inteligencia Ilimitada’, que debería moverlos a ‘escoger’ siempre
el bien y desechar el mal. ¡DIOS
ES EL JUSTO!!!).
LA UNIDAD DEL TODO
Arriba, muy arriba, les
conversé acerca del Akasha,
que en sánscrito significa Éter. Y ‘Éter’
significa propiamente ‘espacio o cielo’, porque quiere
significar que ‘ocupa
todo el espacio’. El ‘Éter’ es el Quinto Elemento
de la Creación, lo
que da la vida, lo que da el origen, pero
que sigue existiendo dentro de todo aquello a lo que le da vida. De
allí que, TODOS
FORMAMOS PARTE DEL ÉTER, el cual no es visible a nuestros ojos, pero se
encuentra allí, formando parte de
nosotros e interconectándonos.
Cuando Kardec preguntó
(27) a los Espíritus Superiores si los elementos generales del Universo eran
básicamente lo espiritual y lo material, estos le respondieron: “Sí, y por encima de todo ello está Dios, el Creador
y Padre de todo. Esas tres cosas
constituyen el principio de cuanto existe, la trinidad universal…”.
De allí que, si nuestro
Amoroso Padre Dios Es El Creador de Todas Las Cosas (espirituales y materiales)
y el Éter es lo que les da la vida a esas cosas, es concluyente que: EL ÉTER ES
LA ENERGÍA ESPIRITUAL QUE LE DA VIDA A TODAS LAS COSAS CREADAS.
Ahora
bien, pese a que el Éter Es Uno Solo, los
diferentes Niveles de energía/consciencia -ESPÍRITUS- tienen interdependencia
entre ellos, por lo que se encuentran perfectamente delimitados.
De allí que, es posible diferenciar a un Espíritu de otro, en atención a los
Niveles de Consciencia alcanzados. No obstante, esta individualización no
implica alguna separación del Éter, tanto cuanto cada Espíritu es Éter.
En este orden de ideas,
podemos inferir que, al
formar parte de un todo, pese a su individualización, todos los Espíritus se
encuentran interconectados, en atención al Éter del cual forman parte, por lo
que podemos afirmar que todos los Espíritus somos Hermanos, Hijos de Un Mismo
Padre, a Quien denominamos Dios. Esto nos hace suponer que, por muy estática que sea una planta, por muy bestia que sea
un animal, por muy malo que sea un hombre, en cada una de esas criaturas se
encuentra un Espíritu que le da vida y que lo interconecta con cada uno de
nosotros, por lo que se merece nuestro respeto, compasión, … amor.
(281): 606. ¿De dónde
sacan los animales el principio inteligente que constituye la especie
particular de alma de que están dotados? – “Del elemento inteligente universal”. (Esa ‘Elemento Inteligente
Universal’, el cual constituye todas las cosas, es el Éter, que mantiene
interconectadas todas las cosas creadas con El Creador. Luego,
pudiéramos suponer que, si ese ‘Elemento Inteligente Universal’ es idéntico en
toda su extensión ilimitada, entonces todos los Espíritus son igualmente
Inteligentes. Y esto es así en el origen, pero, en
atención a La Orden Dada por El Creador de ‘Crecer’, pues los Espíritus, con el
paso de algunas vidas materiales, se fueron diferenciando unos de otros, como
consecuencia del ‘Conocimiento Alcanzado Acerca de Dios’ y del deslastre de sus
impurezas. Así pues, se fue dando origen, paulatinamente, a la ‘Individualización de los
Espíritus’, en atención a los diferentes ‘Niveles de Energía/Consciencia’ que
logra ‘Alcanzar’ cada Espíritu).
(282): 606 a. La
inteligencia del hombre y la de los animales ¿emanan, pues, de un principio
único? – “A no dudarlo, pero en el hombre ha recibido una elaboración que la eleva por encima de la
del animal”. (Los ‘Niveles de
Energía/Consciencia’ ‘Alcanzados’ por los Espíritus de los animales,
evidentemente es inferior al de los Espíritus que ocupan Cuerpos humanos,
aunque, en ambos casos, reciben la ‘Inteligencia’ -limitada o ilimitada- del
mismo ‘Elemento Inteligente Universal’, el cual ciertamente Es Dios,
que todo lo abarca y Está en todas las cosas y todas las cosas están en Él).
EL NECESARIO
PERFECCIONAMIENTO
Me vuelve el Alma al
Cuerpo al vislumbrar en las siguientes respuestas a las preguntas de Kardec
que, los Espíritus Superiores parecieran confirmar que evidentemente el Espíritu de un animal, si se
esfuerza por hacerse ‘Consciente’, logrará Reencarnar en un Cuerpo humano.
Esta es ciertamente mi posición, pero entré en dudas, como les comenté más
arriba, debido a algunas respuestas recibidas por Kardec de ciertos Espíritus
Superiores, que parecían establecer otra cosa. Luego, esto no significa que
algunos Espíritus Superiores no ‘Conozcan’ propiamente La Verdad, sino que este
‘Conocimiento’
depende en mucho de los ‘Niveles de Consciencia’ ‘Alcanzado por cada Espíritu’.
Y lo aclaro: ¡SÓLO
NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS CONOCE LA VERDAD!!! Y, mientras no
lleguemos a Su Nivel, pues, la
verdad de la que nos vamos haciendo ‘Conscientes’, se va ‘Perfeccionando’
conforme vamos ‘Ascendiendo a Niveles de Consciencia’ cada vez más Superiores.
(282): 607. Se ha dicho
que en su origen el alma del hombre se halla en un estado análogo al de la
infancia de la vida corpórea, que su inteligencia brota apenas y que se ensaya
para la vida. (Ver el párrafo 190). ¿Dónde cumple el Espíritu esa primera
etapa? – “En una serie de existencias que anteceden al período que llamáis
humanidad”. (Los Espíritus Superiores nos vuelven a confirmar que, antes de llegar al Reino de los Hombres, experimentamos una
serie de existencias, propias de los Reinos que anteceden al de los humanos).
607 a. Así pues, ¿el alma
pareciera haber sido el principio inteligente de los seres inferiores de la
Creación? – “¿No hemos dicho ya que en la Naturaleza todo se eslabona y tiende a
la unidad? Es en esos seres – a los que estáis
lejos de conocer en su totalidad- donde el
principio inteligente se elabora, individualizándose poco a poco, y se ensaya
para la vida, conforme hemos afirmado antes. Se trata en cierto modo
de una tarea preparatoria, como la de la germinación, a consecuencia de la cual
el principio inteligente experimenta una transformación y se convierte en
Espíritu. Entonces comienza para él el período de humanidad, y con ESTE la
conciencia de su futuro, la distinción entre el bien y el mal y la
responsabilidad de sus actos: así como tras la etapa de la niñez
viene la de la adolescencia, luego la juventud y por último la edad madura. Por
otra parte, nada hay en este origen que deba avergonzar al hombre. ¿Acaso se
sienten humillados los grandes hombres por haber sido embriones informes en el
seno materno? Si por algo ha de sentir vergüenza, es por su inferioridad ante
Dios y la impotencia en que se halla de sondear la profundidad de sus designios
y la sabiduría de las leyes que rigen la armonía del Universo. Reconoced la
grandeza de Dios en esa admirable armonía que hace que en la Naturaleza todo
sea solidario. Creer
que Dios haya podido realizar algo sin un objetivo determinado y crear seres
inteligentes desprovistos de futuro sería blasfemar de su bondad, que se
extiende sobre todas sus criaturas”. (Luego, qué decir de las dudas
en las que me hicieron caer algunas respuestas, las cuales muy probablemente
mal interpreté, tanto cuanto, como lo afirman los Espíritus Superiores: Acerca de “esos seres -los
Espíritus”, los Espíritus Encarnados “estamos lejos de ‘Conocer’ en su
totalidad”, tanto cuanto, al Encarnar, a todos se nos coloca un Velo, que nos
impide recordar aquello que somos y lo que hemos ‘Progresado’. En
todo caso, lo que siempre debemos recordar es que: “En la naturaleza -todo lo
creado- se eslabona y TIENDE A LA UNIDAD”, porque
todos tenemos que ‘Alcanzar a Dios’. Luego, para ‘Alcanzar a Dios’ -La Meta-, todos iniciamos en un punto
de partida, en el cual todos éramos absolutamente ignorantes y nos fuimos
‘Individualizando’ poco a poco, ensayando diferentes formas de vida, que nos
han ido transformando en lo que somos. De allí que, los Espíritus
Superiores afirman que: “El ‘Principio
Inteligente’ se elabora o ‘Perfecciona’ -Elaborar: ir agregando ingredientes-,
poco a poco, ‘Individualizando’ a cada Espíritu, según sus ‘Niveles de
Perfeccionamiento’. Iniciar con Cuerpo de planta, luego pasar a un Cuerpo animal, hasta
finalmente llegar a Reencarnar en un Cuerpo de hombre, no debe ser para ningún
hombre un motivo de vergüenza, tanto cuanto, al iniciar con Cuerpo de planta,
estamos ensayando la vida material, a los fines de acostumbrarnos a una
sustancia por mucho muy pesada y grotesca para un Espíritu, lo cual es la
materia. Después, una vez acostumbrados a la materia, se nos otorga Reencarnar
en un Cuerpo de animal, a los fines de ‘Experimentar’ el movimiento de la
materia. Finalmente, se nos otorga un Cuerpo de hombre para que, además de
‘Experimentar’ el movimiento, nos esforcemos por controlar ese Cuerpo, a los
fines de ‘escoger’ el bien y desechar el mal. Suponer
que el Espíritu de una planta o de un animal no tienen la capacidad de
‘Perfeccionarse’ es blasfemar en contra de La Bondad de Dios, que se extiende
sobre todas Sus Criaturas, lo cual significa que a todos Ha Provisto de
‘Inteligencia Perfeccionable’, a los fines de que procuren ‘Conocerle’ y
‘Alcanzarle’).
LA APARICIÓN DEL ALMA
Como se los he comentado
en varias oportunidades, los Espíritus Superiores han tratado de hacerle ver a
Kardec las diferencias funcionales entre Alma y Espíritu, lo cual a Kardec le
costó dilucidar, debido al ‘Conocimiento Acumulado’ en sus tiempos. Luego, los
Espíritus Superiores siempre le dejaron en claro que, el Alma se le otorga a los
Espíritus cuando se hacen meritorios de Reencarnar en un Cuerpo Humano, por lo
que podemos asegurar que, lo que hace humano a un hombre es la presencia del
Alma.
(283): 608. El Espíritu
del hombre, después de la muerte corporal, ¿tiene conciencia de las vidas que
han precedido para él a su período de humanidad? – “No, porque es a partir de este período cuando empieza
para él la vida como Espíritu. Incluso, apenas si se acuerda de sus
primeras existencias como hombre, del mismo modo que el individuo adulto no
retiene ya en la memoria los primeros tiempos de su infancia y menos todavía el
lapso en que permaneció en el seno materno. De ahí que los Espíritus os digan
que no saben cómo comenzaron”. (Debido al Velo que se nos coloca al momento de Reencarnar, casi la
totalidad de los que Reencarnamos jamás logramos recordar qué o quienes fuimos
en vidas pasadas, mucho menos recordamos los Cuerpos de plantas o de
animales en los cuales residimos, porque esa información es innecesaria, tanto
cuanto, esas ‘Experiencias de Vida’, fueron un
ensayo para adaptarnos a la vida material, pero ninguna de esas ‘Experiencias
de Vida’ nos podían proveer de ‘Conocimiento Digno’ para lograr ‘Conocer a
Dios’. Esto es porque, todas las
‘Experiencias de Vida’ en los Reinos inferiores a los del Reino de los Hombres,
son ‘Experiencias de Vida’ que igualmente viviremos Encarnados como hombres,
pero las percibiremos con mayor detalle, por lo que nos lograremos hacer
‘Conscientes de esas Experiencias’, las cuales podemos ‘Acumular’ en el Alma
que se nos ha otorgado al hacernos meritorios de Reencarnar como humanos.
Dicho de otra manera, para tener ‘Consciencia’ de las ‘Experiencias de Vida’
pasadas, es preciso que tengamos un Alma, en el cual se guardan todas esas
‘Consciencias Experimentadas’, y como ni las plantas ni los animales tienen
Alma, pues no tienen en donde guardar esa información, la cual, por supuesto,
no se encuentra en el Alma que nos Otorgan cero kilómetros, al Reencarnar por
primera vez como humanos).
609. Una vez que ha
entrado en el período de la humanidad, ¿conserva el Espíritu huellas de lo que
antes era? ¿Vale decir, vestigios
del estado en que se encontraba durante el período que pudiéramos denominar
prehumano? – “Según la distancia que separe ambos períodos y el
progreso realizado. Durante algunas generaciones puede tener un reflejo
más o menos pronunciado de su primitivo estado, porque nada en la Naturaleza se
hace por transición brusca. En todos los casos hay eslabones que
unen los extremos de la cadena de los seres y de los acontecimientos. Pero tales huellas se borran con el
desarrollo del libre arbitrio. Los progresos iniciales se operan con lentitud, porque
no son todavía secundados por la voluntad. Sigue después una
progresión más rápida, a medida que el Espíritu va adquiriendo una más perfecta
conciencia de sí”. (Esta es la explicación del porqué algunos hombres no
parecen humanos, tanto cuanto pareciera que no tuvieran Alma, por lo que mi
abuelita los denominaba ‘desalmados’. Ocurre que, cuando el Espíritu de un animal Reencarna por primera
vez en un Cuerpo humano, si bien es cierto que ese Espíritu no recuerda cual
animal fue en su vida pasada, suele tener comportamientos propios del animal
que fue en vidas pasadas. Quien fue un león, pues será una persona
violenta, y quien fue un cordero, pues será una persona mansa. Esto es porque, como el Alma se nos entrega ‘cero kilómetros’, al Reencarnar
por primera vez en un Cuerpo humano, no tenemos ‘Consciencia’ de lo que
significa ‘escoger’ el bien por encima del mal, lo cual vamos ‘Aprendiendo’
conforme vamos desarrollando el Libre Albedrío. Por esta razón,
algunos hombres parecieran que no tuvieran Alma, tanto cuanto la tienen ‘cero
kilómetros’ -nueva de paquete- y aún no la saben utilizar, por lo que parecen
unos desalmados).
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