miércoles, 15 de mayo de 2024

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte XCVII

XCVII.LEYES MORALES – Libro IV / Capítulo II: PENAS Y GOCES FUTUROS / Parte II

PENSAR Y SENTIR MÁS ALLÁ DE LA TERCERA DIMENSIÓN

En la respuesta 966, los Espíritus Superiores le comunican a Kardec: “Vuestro lenguaje es sobremanera incompleto para que pueda expresar lo que está fuera de vosotros. De ahí que hayan sido necesarias las comparaciones, y esas imágenes y figuras las habéis tomado por la realidad. Pero, a medida que el hombre se esclarece, su mente va comprendiendo aquellas cosas que su lengua no es capaz de traducir”.

Ayer veía un video en TikTok en el cual, una canalizadora comentó que es posible conocer el nombre de nuestro Ángel de La Guarda, pero nos recordó que, en el Más Allá, la comunicación de los seres espirituales no se realiza mediante palabras, por lo que, al comunicarnos sus Nombres con palabras en 3D, lo hacen con palabras que nosotros podamos pronunciar, porque si lo hicieran con sus ausentes vocabularios verbales, no comprenderíamos tal fonética. Así pues, cuando los Espíritus, ubicados en el Más Allá, son contactados por los médiums o canalizadores, ubicados en el más acá, no les queda de otra que, para poder comunicarnos algo acerca del Más Allá, tienen que esforzarse por buscar palabras que podamos comprender y que pudieran ayudarnos a darnos una idea de lo que nos quieren comunicar, pero con ideas en 3D, porque MÁS ALLÁ DE LA TERCERA DIMENSIÓN NO SON NECESARIAS LAS COSAS MATERIALES POR LO QUE EN EL MÁS ALLÁ NO EXISTEN, pero a los Espíritus no les queda de otra que hablarnos de cosas materiales, a pesar de que en el Más Allá no existen, porque sino no les comprenderíamos

Es por esta razón que, nuestro Amado Yeshuá nos hablaba de las muchas habitaciones que hay en la Casa de nuestro Padre. También nos hablaba de las Bodas del Reino, las Mesas con ricos manjares, pasar por el ojo de una aguja, … ¡EN EL MÁS ALLÁ NO EXISTE NADA MATERIAL PORQUE NO SE NECESITAN!!! Para qué quiero una casa o una habitación o fiestas o alimentos… si a mi Espíritu no le hacen falta, porque no siente ni calor, ni frio, ni la lluvia, ni hambre, … Hace algún tiempo, vi un documental acerca de los ofrecimientos que hacen algunos líderes religiosos a sus feligresías, ofreciéndoles hasta un castillo en el cielo, si les entregan a sus líderes eclesiales todas sus fortunas. Estos extraviados líderes eclesiales les aseguran a sus feligresías que según la cantidad de desprendimiento material que tengan en esta vida así será la habitación que tengan en el Más Allá. Y esto ciertamente es verdad, porque MIENTRAS MAYOR SEA TU DESPRENDIMIENTO MATERIAL EN ESTA VIDA MAYOR SERÁ TU ASCENSO EN LOS NIVELES DE CONSCIENCIA LO QUE CIERTAMENTE TE ACERCARÁ MÁS A NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS. Pero el problema de este tipo de ‘falsas enseñanzas religiosas’ es que la feligresía no toma ‘Consciencia’ de la razón por la cual abandona sus posesiones materiales, tanto cuanto lo estará haciendo para adquirir otra posesión material, supuestamente mejor ubicadas, lo que hace de este ‘supuesto abandono de las cosas materiales’ sea un ofrecimiento falso, que poco ayuda en el ‘Crecimiento Espiritual’, porque sus deseos de lo material persisten, pese a sus ‘falsos desprendimientos’. ¡DESEAR UN CASTILLO EN EL CIELO SON DESEOS MATERIALISTAS!!!, egoístas por demás, porque son deseos de diferenciarme del resto de mis Hermanos, pero materialmente, ubicándome por encima de ellos.

¡ES PRECISO DEJAR DE PENSAR Y SENTIR EN 3D!!!, porque en el Más Allá todo es absolutamente distinto. Sé que muchos de ustedes, que tienen una aprehensión material muy alta, estarán preguntándose: “¿Entonces para que quiero ir al Más Allá?”. Pues esta pregunta se la está haciendo tu Ego o Periespíritu, porque A TU ESPÍRITU LE URGE IR AL MÁS ALLÁ TANTO CUANTO DE ALLÁ VIENE Y ES ALLÁ EN DONDE ES PLENAMENTE DICHOSO. Es posible que, cuando hagas tu transición al Más Allá, veas a tu amada madre en la entrada, esperándote para invitarte a entrar, pero después que entres, ya no verás a tu amada madre, porque esa figura que adoptó para recibirte, es simplemente un traje, para que logres reconocerla, antes de entrar al Más Allá y tengas confianza en entrar. Después que entres, la seguirás reconociendo, pero no porque porte esa figura física que reconociste antes de entrar, sino porque ahora reconoces su Esencia Espiritual, la cual te hace amarla aún más, porque en esa Esencia Espiritual se encuentran las hermosas vivencias que ‘Experimentaste’ con ese ser, durante tus primeros años de vida material. En el Más Allá, lograrás encontrarte con esa hermosa mujer a la que tanto amaste durante tu vida material, pero la reconocerás por su Esencia Espiritual, no por aquel hermoso físico que tanto deseaste y amaste, porque ya no tiene puesto ese traje. Es más, ni siquiera verás a una mujer, porque los Espíritus no tienen sexo, pero si sentirás esa hermosa atracción que sentiste por ella, aunque transformada en amor verdadero, tanto cuanto, en el Más Allá, las pasiones corporales desaparecen. Entonces, en esa Esencia Espiritual, reconocerás a un Amado Hermano, quien compartió contigo hermosas ‘Experiencias de Vida’, que te ayudaron a ‘Aprender’ acerca de las pasiones humanas, de las caricias, del sexo, … del amor. Te lo garantizo, AQUELLO QUE SIENTES EN EL MÁS ACÁ SE MULTIPLICA POR MUCHO EN EL MÁS ALLÁ, PERO SIN LA TERRIBLE SENSACIÓN DE LA PÉRDIDA, TANTO CUANTO, EN EL MÁS ALLÁ, NO EXISTE LA APREHENSIÓN.

(420):  965. Los pesares y goces del alma después de la muerte ¿tienen algo de material? – “No pueden ser materialistas, ya que el alma no es de naturaleza material. Lo dice el buen sentido. Esas penas y placeres no tienen nada de carnal y, sin embargo, son mil veces más vivos que los que experimentáis en la Tierra, porque el Espíritu, una vez desprendido del cuerpo, es más sensible: la materia no embota ya sus sensaciones”. (Arriba les comenté que: “AQUELLO QUE SIENTES EN EL MÁS ACÁ SE MULTIPLICA POR MUCHO EN EL MÁS ALLÁ…”, lo cual sé que muchos comprendieron que estoy haciendo referencia propiamente a los sentimientos hermosos del amor. Pero, ¿qué decir de los sentimientos propios de las ‘penas’?, pues que también se multiplican en el Más Allá, pero no propiamente como un sufrimiento o dolor físico, sino más bien como lo que propiamente es: SIMPLEMENTE UNA PENA, lo cual es un ‘sentimiento grande de tristeza, pesadumbre, aflicción, pesar, … que se siente por no haber cumplido con lo ‘Planificado antes de Reencarnar en la vida pasada’. Luego, si bien es cierto que esta ‘pena’ acongoja mucho al Espíritu, no le causa dolor, sino que más bien lo mueve a ocuparse -más que preocuparse- en esforzarse por realizar una mejor ‘Planificación de su próxima Reencarnación’, a los fines de evitar esa terrible sensación que produce el hecho de no haberse esforzado por ‘Competir’ con mayor ahínco, al haberse dejado derrotar por las Pruebas, que el mismo se impuso en su vida pasada. En el Más Allá, la pena es una sensación similar a la que siente aquel que compite en una carrera y no gana, pero sabe que no ganó porque no se esforzó al máximo para ganar. 

DICHA PLENA

Etimológicamente, la palabra ‘dicha’ significa simplemente ‘cosas dichas’, pero esta sencilla palabra hace referencia al ‘estado del ánimo que se complace en el disfrute de algo bueno’ porque, desde los tiempos antiguos tenemos la creencia que ‘aquello que deseamos se cumple si lo decimos’. Más propiamente, la palabra ‘dicha’ tiene su origen en los ‘dichos’ o ‘bendiciones’ que un padre moribundo pronunciaba sobre sus hijos, al desear para estos ‘cosas buenas’, lo cual evidentemente, si se cumplen por los ‘dichos del padre’, harán del hijo una persona muy próspera, gozosa, feliz, … dichosa, tanto cuanto así lo dijo su padre. Además, lo dijo en el lecho de muerte, lo cual les daba cierta garantía de que se cumplirían, tanto cuanto, el padre, desde el Más Allá, se esforzaría por cumplir con su palabra ‘palabra dicha o deseos pronunciados’.

Así pues, la ‘dicha’ se convirtió en ‘lo mejor que a cualquiera le puede suceder’, tanto cuanto son los mejores deseos de un padre para con sus hijos. Y ¿cuál creen ustedes que sea el mejor Deseo de nuestro Amoroso Padre Dios para nosotros Sus Hijos? Pues, que logremos acercarnos a Él, totalmente pulcros, más brillantes de lo que éramos cuando nos engendró, para que así gocemos de Su Amorosa Presencia Plenamente. Si realmente lograran imaginarse lo que significa lo GOZAR PLENAMENTE DE LA PRESENCIA DE NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS, ciertamente se esforzarían muchísimo más por lograr ganar en la ‘Competencia’ que hemos venido a Jugar, con el resto de nuestros Hermanos, los otros Espíritus Encarnados, que se encuentran con nosotros en este Valle de Lágrimas. En el Más Allá, esta hermosa realidad la logramos ver, no simplemente imaginar, y es por esta razón que, aquellos Espíritus que se han esforzado muy poco por ‘Acercarse a nuestro Amoroso Padre Dios’ sienten una ‘pena inimaginable’, al ver lo lejos que se encuentran de lograr el Objetivo de ’Conocer a nuestro Amoroso Padre Dios’

(420): 967. ¿En qué consiste la dicha de los Espíritus buenos? – “En conocer todas las cosas. En no tener odio ni celos, envidia ni ambición, ni ninguna de las pasiones que labran la infelicidad de los hombres. El amor que les une es para ellos fuente de una ventura suprema. No experimentan las necesidades, padecimientos ni angustias del vivir material. Son dichosos por el bien que realizan. Por otra parte, la felicidad de los Espíritus es siempre proporcional a su grado de elevación. Bien es verdad que sólo los Espíritus puros gozan de la dicha suprema, pero todos los restantes no son desgraciados. Entre los malos y los perfectos hay infinidad de grados, en que los goces son relativos al estado moral. Los que se hallan lo bastante adelantados comprenden la felicidad de los que han llegado antes que ellos mismos, y aspiran a conquistarla, pero es éste para ellos un motivo de estímulo y no de envidia. Bien se comprende que de ellos mismos depende lograrla, y con este objeto trabajan, pero lo hacen con la calma de la conciencia limpia, y se sienten afortunados por no tener que sufrir lo que los malos padecen”. (Es claro que, la ‘Dicha Plena’ sólo la pueden ‘Alcanzar’ aquellos Espíritus que logren ‘Purificarse’ al ‘Nivel de Dios’. Es decir, no es posible llegar al Lugar en donde se encuentra nuestro Amoroso Padre Dios si el brillo de nuestros Espíritus no es similar a El Brillo de nuestro Amoroso Padre Dios. No obstante, existen ‘Niveles de Cercanía’, los cuales, evidentemente, proveerán al Espíritu de un gozo que es proporcional a la Cercanía que logremos al Lugar en donde Se Encuentra nuestro Amoroso Padre Dios. Luego, tomemos en cuenta que, lo primero que le responden los Espíritus Superiores a Kardec es que: “LA DICHA DE LOS ESPÍRITUS BUENOS CONSISTE EN CONOCER TODAS LAS COSAS”, lo cual confirma que, nuestro Primer Objetivo, para el cual fuimos revestidos de materialidad, es ‘Conocer todas las cosas’, lo que implica un esfuerzo por ‘Aprender de todas nuestras Experiencias de Vida’, particularmente de las Pruebas. Esto es porque, los ‘Espíritus Buenos’ son aquellos que han logrado hacer bien todas las cosas y se han hecho ‘Conscientes’ de todo lo que han ‘Aprendido’, lo cual ha ‘Aumentado’ en ellos el ‘Conocimiento’ que les ha permitido ‘Acercarse a nuestro Amoroso Padre Dios’.

Ciertamente, para poder comprender qué es el Más Allá y lo que realmente ocurre Allá, nos es preciso dejar de pensar y sentir en 3D, pero también es cierto que todo camino comienza al dar los primeros pasos y, para poder comprender qué ocurre en el Más Allá, nos es preciso imaginar en 3D. Así púes, para comprender lo que los Espíritus Superiores le respondieron a Kardec, en esta interesante pregunta - ¿En qué consiste la ‘dicha’ de los ‘Espíritus Buenos’? -, nos es preciso hacer uso de nuestra imaginación en 3D. ¿Recuerdan que les he comentado que todos ‘Planificamos nuestras Reencarnaciones’ por Clanes? Pues bien, cada Clan es como un Equipo de basquetbol o de futbol o de gimnasia o de lucha libre o de carrera … de una Universidad, en donde cada Jugador logra un Puntaje Individual, que también afecta el Puntaje del Equipo, motivo por el cual, todos los Jugadores de cada Equipo deben apoyar al resto de los jugadores, a los fines de llevarse, no sólo las Medallas Individuales, sino también el Trofeo Estatal o incluso el Nacional. En el Juego por nuestros Mundos ocurre más o menos lo mismo, pero con algunas diferencias, por lo que, es posible que podamos imaginarnos la culminación de una dura partida, lo cual ocurrirá cuando hagamos nuestra transición al Más Allá.

Yo suelo imaginar mi transición al Más Allá como cuando culmino un encuentro de futbol entre amigos, en una improvisada cancha de futbol. Me veo a mí mismo tirado en el suelo, descansando, agotado, algo adolorido y con la ropa bastante sucia -entré al Más Allá-. Luego me levanto y paso a saludar al resto de mis compañeros de equipo, algunos de los cuales se ven algo más agotados y maltratados que yo. Converso con algunos de los que están cerca y de repente, a lo lejos, veo a Juan, sonriendo feliz, pero algo entristecido. Lo saludo a la distancia y él, con su dedo pulgar, me hace el gesto universal de lo logré. Entonces me hace señas con los puños y las manos, como diciéndome “¡Fuerza!!! ¡Tú también lo lograrás!!! ¡Anda!!! ¡Acompáñame pronto!!!”. En esos momentos se me acerca Pedro y, visiblemente feliz, me dice: “¿Viste? ¡Juan ‘Avanzó’!!! ¡Cada vez se acerca más a nuestro Padre!!! ¡Tenemos que ponerle un poquito más de empeño en la próxima vida, para ver si le ‘Alcanzamos’!!!”. Muy emocionado, sin querer queriendo, le dije a Pedro: “¡Quizás hasta lo pasamos!!!”. Y Pedro, mirándose su ropa y la mía, bastante embarradas, riéndose me replicó: “¡Venga hombre!!! ¿Por qué no? ¡En este hermoso Juego todo es posible!!!”. En esos momentos oímos una carcajada y, al voltear hacia desde donde salía la carcajada, vimos a Juan, haciéndonos señas de negatividad con los brazos, como diciéndonos: “¡Imposible!!! ¡No me ‘Alcanzarán’!!!”, luego nos lanzaba besos y nos hacía señas con las manos, como diciéndonos: “¡Vengan!!! ¡Apúrense!!!”. Entonces comprendí su tristeza, porque, aunque ciertamente estaba feliz por llegar a ‘Conocer a nuestro Amoroso Padre Dios’, también estaba triste porque ya no jugaría en nuestro Clan. A lo lejos, logramos visualizar a Judas, sentado en el suelo, con lágrimas en los ojos y haciendo gestos de derrotado. Pedro y yo nos acercamos a Judas, para preguntarle qué le ocurría. Levantándose nos abrazó y llorando exclamó: “¡No logré ni un puntito positivo!!!” y, alejándose un tanto de nosotros, Judas nos mostraba su ropa, exageradamente embarrada, mientras nos decía: “¡Es que esta soberbia no me deja ‘Progresar’!!! ¡Tendré que retirarme del Clan y anotarme en algún Clan que vaya a realizar sus ejercicios de vida en Afganistán!!! Quizás así, si Reencarno con sexo femenino, en ese país lleno de misóginos, logre que me desprendan gran parte de este barro, aunque sea a golpes”. Pedro y yo nos miramos entristecidos y preocupados por Judas y, casi al unísono le dijimos: “¡No hombre!!! ¡Venga!!! ¡Intentémoslo una vez más!!! ¡Puede que en la próxima Reencarnación lo logres!!!”. Entonces Judas se nos acercó y, muy entristecido y preocupado, nos dijo: “Es que no quiero detener el ‘Progreso del Clan’ por causa de mi soberbia que ya se está salpicando de ira!!!”. Una vez más, casi al unísono, Pedro y yo abrazamos a Judas, mientras le decíamos: “¡Intentémoslo una vez más!!! ¡Si Juan pudo todos podemos!!! ¡Sólo tenemos que evitar seguir cayéndonos y procurar ‘Crecer en el Conocimiento de las cosas!!!”. De repente, el resto del Clan se acercó con gestos de alboroto y entre risas y abrazos, nos decían: “¡Vamos!!!! ¡A ‘Planificar nuestra próxima Reencarnación’!!! ¡La noningentésima vez es la vencida!!!” y todos nos fuimos riéndonos a carcajadas hacia nuestro cuarto de ‘Planificación’.   

El caso es que, como lo comentan los Espíritus Superiores: “Los que se hallan lo bastante adelantados comprenden la felicidad de los que han llegado antes que ellos mismos, y aspiran a conquistarla, pero es éste para ellos un motivo de estímulo y no de envidia. Bien se comprende que de ellos mismos depende lograrla, y con este objeto trabajan, pero lo hacen con la calma de la conciencia limpia, y se sienten afortunados por no tener que sufrir lo que los malos padecen”. Aquellos sentimientos negativos de odio, de envidia, de frustración, …, que pudiéramos sentir en el más acá, desaparecen en el Más Allá, porque Allá somos lo que en Esencia es nuestro Amoroso Padre Dios: AMOR. Por eso, aunque durante nuestra vida material -en el más acá- hayamos tenido muchas diferencias con algunos de los miembros de nuestro Clan, en el Más Allá esas diferencias se anulan, porque prela el Amor sobre los sentimientos negativos, que son propios de la carne. En el Más Allá veremos con mucho Amor a aquel Hermano nuestro que, durante nuestra vida material -en el más acá- nos hizo la vida de cuadritos, porque entenderemos que lo hizo por la gran cantidad de barro que lo recubre. EL MÁS ALLÁ ES UN LUGAR DE EXTREMA DICHA PORQUE NOS EMBARGA UN ENORME AMOR POR TODOS NUESTROS HERMANOS Y SOMOS FELICES AL VOMPARTIR CON ELLOS.  



 

martes, 14 de mayo de 2024

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte XCVI

XCVI.LEYES MORALES – Libro IV / Capítulo II: PENAS Y GOCES FUTUROS / Parte I

EL MÁS ALLÁ

Al portar en nuestro interior un Espíritu, todos y cada uno de nosotros hemos estado en el Más Allá, por lo que interiormente intuimos que hay algo Más Allá de esta vida material y, de alguna forma o manera, intuimos que, al morir, nuestro destino es ese lugar, al cual genéricamente denominamos Más Allá. Pero este Más Allá que intuimos, algunos lo vislumbran penoso, porque, de alguna forma o manera, saben que, en atención a sus desaciertos existenciales, no merece otra cosa que un castigo. Otros vislumbran un lugar gozoso, porque saben que sus esfuerzos por superar todas las Pruebas impuestas los hacen merecedores de disfrutar de cierta dicha en el Más Allá. Los primeros evidentemente vislumbran un infierno y los segundos un Paraíso. Algunos otros prefieren no vislumbrar nada y viven sus vidas sin importarles lo que les ocurrirá después de morir, porque, según ellos, ese Más Allá no existe y la vida presente es la única que tienen. Estos últimos prefieren dudar de la existencia del Más Allá quizás porque sus Espíritus se han mantenido tanto tiempo en la ignorancia espiritual que ya dudan que son Espíritus.

En cualquiera de los casos, la triste realidad es que, la gran mayoría de los Espíritus Encarnados presentan ciertas dudas acerca de la existencia del Más Allá porque les cuesta imaginar ese extraño lugar, ya sea malo o ya sea bueno. Consecuentemente, muchos de aquellos que se están esforzando por hacerlo bien -para ganarse el Paraíso- tienen momentos en los que claudican en sus esfuerzos, porque realmente no tienen certeza de lo que les espera. Y a aquellos que intuyen que les tocará un infierno, en atención a que no saben lo que realmente ocurre en el Más Allá, pues optan por comportarse cada día peor, porque suponen que ya no vale la pena esforzarse por ser buenos, tanto cuanto ya están anotados para ir al infierno. Generalmente, en cualquiera de los dos casos, es común creer que, ya sea que se ganen el Paraíso y o el infierno, este premio es para toda la eternidad, por lo que no logro entender por qué claudican los que se están esforzando por ganarse el Paraíso o por qué no se esfuerzan por hacer el bien aquellos que sienten que se han ganado el infierno. Una vez más, la respuesta es el desconocimiento de lo que realmente es el Más Allá y lo que vamos a hacer allá. Por eso es tan importante leer, investigar y profundizar aquello que desconocemos, para darnos una mejor idea de a lo que nos enfrentaremos y actuar en consecuencia.   

(417): 959. ¿De dónde le viene al ser humano el sentimiento instintivo de la vida futura? – “Ya lo hemos dicho: antes de haber encarnado conocía el Espíritu todas esas cosas, y el alma guarda un vago recuerdo de lo que sabe y de lo que ha visto en el estado espiritual”. (En este punto, vale la pena anotarles la disertación que hace Kardec al respecto: «En todos los tiempos se ha preocupado el hombre por el porvenir que le aguarda más allá de la tumba, y esto es muy natural. Por mucha importancia que conceda a la vida presente no puede impedirse considerar cuán breve es ésta, y sobre todo cuán precaria, ya que en cualquier instante puede verse tronchada, y el hombre nunca está seguro del día de mañana. ¿Qué le sucede después del fatal momento de la muerte? Seria es la pregunta, pues no implica unos pocos años, sino la eternidad. Aquel que deba pasar largos años en un país extranjero se preocupa por la situación en que allí se encontrará. ¿Cómo, entonces, no preocuparnos de la situación en que estaremos al dejar este mundo, puesto que creemos que lo abandonaremos para siempre? La idea de la nada tiene algo que repugna a la razón. El hombre que durante su vida ha sido el más despreocupado, cuando llega el instante supremo se pregunta qué será de él, involuntariamente concibe una esperanza. Creer en Dios sin admitir la vida futura constituiría un contrasentido. El sentimiento de una existencia mejor está en el fuero íntimo de todo hombre. Dios no ha podido implantarlo en vano ahí. La vida futura implica la conservación de nuestra individualidad después de la muerte En efecto, ¿qué nos importaría sobrevivir al cuerpo, si nuestra esencia moral debiera perderse en el océano de lo infinito? Para nosotros, las consecuencias de ello equivaldrían a las de la nada».

Inferencias interesantes las de Kardec, pero sólo me detendré a comentar que, todas las dudas que tenemos acerca del Más Allá, de alguna forma o manera, reflejan las dudas que tenemos acerca de la existencia de Dios, tanto cuanto, si dudamos de la existencia del Más Allá o no terminamos de comprender lo que en ese Más Allá ocurre es porque, de alguna forma o manera, estamos dudando de Dios o no terminamos de comprender Sus Perfecciones e Implicaciones. De manera que, se hace altamente necesario leer, investigar y profundizar acerca del Reino de Dios, el cual es propiamente espiritual, si realmente queremos llegar a ‘Conocer a nuestro Amoroso Padre Dios’. Cuando logremos comprender qué es el Más Allá y lo que realmente ocurre allá, entonces comenzaremos a comprender lo que realmente hemos venido a hacer a este Mundo y lo que realmente es el Paraíso y el infierno, entonces dejaremos de preocuparnos y comenzaremos a ocuparnos en entrar al Paraíso, aunque pareciera que teníamos ganado el infierno).

NO ES DIOS QUIEN NOS JUZGA

Muchísimos son los que, al desconocer qué es el Más Allá y lo que realmente ocurre allá, suelen imaginar que, cuando hagan su transición a ese desconocido lugar, les estará esperando Dios, con una vara en la mano, para castigarlos, por lo mal que se portaron durante su existencia material. Pero resulta que, en ese Más Allá, pocos son los que tienen la Dicha de Ver a Dios, en atención a que lograron ‘Conocerle’. De manera que, la gran mayoría de los que van muriendo, se encuentran es con sus propias Almas, las cuales saben lo que hicieron y lo que les conviene o merecen, en atención a sus comportamientos durante su existencia material. Son nuestras propias Almas las que deciden la próxima Reencarnación y esta será un Paraíso o un infierno según sea lo que se merezca el Espíritu, en atención al puntaje que haya acumulado en sus vidas pasadas.

EL JUICIO DE DIOS SE ENCUENTRA EN NOSOTROS MISMOS, tanto cuanto formamos parte de Dios y sabemos lo que hicimos bien o mal, y lo que merecemos en consecuencia. Somos nosotros mismos los que ‘Planificamos’ nuestra próxima Reencarnación, tomando siempre en cuenta nuestros comportamientos en las vidas materiales pasadas, y decidiendo los Karmas que merecemos, según nuestros comportamientos hayan sido buenos o malos. Nuestro Amoroso Padre Dios, desde la cercana pero infranqueable distancia, da el visto bueno a nuestras ‘Planificaciones’, esperando que realmente cumplamos con lo ‘Planificado’.  

Al respecto, vale la pena leer la apología que al respecto nos deja anotada Kardec:

(419): «Un padre ha dado a su hijo educación e instrucción. Vale decir, los medios para saber conducirse. Le cede un campo para cultivar y le expresa: “Esta es la normal que has de seguir, y estas las herramientas precisas para lograr que la tierra sea fértil y asegures así tu subsistencia. Te di instrucción para que comprendieses esa norma. Si la obedeces, el campo te rendirá mucho, proporcionándote descanso en tu vejez. Si no lo haces, la tierra nada producirá y morirás de inanición”. Dicho lo cual, el padre deja al hijo que obre como mejor le parezca. ¿No es cierto que ese campo rendirá en virtud de los cuidados que se concedan a los cultivos, y que toda negligencia irá en detrimento de la cosecha? El hijo, pues, será en su ancianidad dichoso o desgraciado, conforme haya seguido o descuidado la norma que su padre le trazó. Por su parte, Dios es aún más previsor, por cuanto nos advierte a cada instante si estamos haciendo bien o mal. Nos envía a los Espíritus para que nos inspiren, pero no los escuchamos. Hay, además, la diferencia de que Dios otorga siempre al hombre un recurso, en sus nuevas existencias, para que repare sus pasados errores, en tanto que el hijo a que hacemos referencia no lo tendrá, si emplea mal su tiempo». (Nuestro Amoroso Padre Dios nos Ha Instruido respecto a lo que se espera de nosotros durante nuestras existencias materiales y nos Legó Reglas al respecto. Luego, queda de parte nuestra el cumplir o no con las Reglas y en tomar en cuenta o no Sus Instrucciones, para que nos vaya bien, durante el Desarrollo de El Gran Juego. Como Las Instrucciones de nuestro Amoroso Padre Dios están inscritas en nuestros ADN Cósmico, pues nosotros ciertamente intuimos lo que está bien y lo que está mal, por lo que, al faltar en alguna Regla, somos nosotros los que decidimos -CON JUSTICIA- lo que merecen nuestras acciones, sea esto bueno o malo. Pero entiéndase que, cuando por Justicia nos vemos obligados a decidir la activación de un Karma desagradable, no es porque nos estemos castigando, sino que, nuestras Almas saben lo que necesitamos para ‘Perfeccionarnos’ y la ‘Perfección’ muchas veces requiere dejarnos caer en un ardiente crisol, para salir relucientes como el oro).   



 

lunes, 13 de mayo de 2024

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte XCV

XCV.LEYES MORALES – Libro IV / Capítulo I: ESPERANZAS Y CONSUELOS / Parte V

CREENCIAS OBSOLETAS

Hace unos momentos, viendo algunos videos en TikTok, me detuve a escuchar la extraña información que nos comunicaba una espirita, sobre la gran cantidad de personas sin Alma que habitan este hermoso planeta. Según ella, más del cincuenta por ciento de las personas que transitan en este Mundo, son como son, simplemente porque no tienen Alma y por eso, gran parte de las personas a las que conocemos, no tienen interés por ‘Conocer a Dios’ y mucho menos tienen interés por ‘Progresar Espiritualmente’.

Esta triste realidad es el triste resultado de las concepciones mal interpretadas que se hicieron los líderes eclesiales acerca de Dios y así se las comunicaron a sus feligresías, desde tiempos muy remotos. Desde el Principio, estas malas concepciones ciertamente eran necesarias, tanto cuanto ‘Conocer a Dios’ es un proceso paulatino, que tenía que evolucionar lentamente, a los fines de prolongar El Gran Juego por casi una eternidad. Si desde el Principio de nuestras existencias materiales hubiéramos ‘Conocido Plenamente a Dios’, entonces, nuestras existencias materiales no hubieran sido necesarias.

Luego, la idea de evolucionar implica dejar algo atrás y tomar algo en el camino que nos haga evolucionar. Aquello que dejamos atrás ciertamente nos fue necesario para ‘Avanzar’, pero, si no lo abandonamos, con seguridad nos impedirá tomar aquello que aparecerá en el camino y que requerimos para evolucionar. Ocurre igual con nuestras ‘creencias religiosas’, aquellas que los líderes eclesiales nos comunicaron y que, de alguna forma o manera, nos ayudaron a ‘Crecer Espiritualmente’ pero que, si no nos deslastramos de algunas de esas ideas obsoletas, que ellos malinterpretaron y que insistieron en comunicarnos como dogmas que no se podían cambiar, bajo pena de excomunión. Estas ‘creencias obsoletas’ han impedido que más del cincuenta por ciento de los Espíritus Encarnados de nuestros tiempos no hayan logrado evolucionar, ‘Progresar’, … ‘Perfeccionarse Espiritualmente’.   

(409): 941. El temor a la muerte es para muchas personas un motivo de incertidumbre. ¿A qué se debe tal aprensión, ya que tiene ante ellas el porvenir? – “Es un temor equivocado. Pero ¡qué quieres! Tratan de persuadirlas, desde sus primeros años, de que hay un infierno y un paraíso, pero que es más seguro irán al infierno, porque les afirman que aquello que está en la Naturaleza es para el alma un pecado mortal. Así pues, al avanzar en edad, si tienen algo de juicio no pueden ya seguir admitiendo eso y se tornan ateas o materialistas. De esta manera se les lleva a creer que aparte de la vida actual no existe otra cosa. En cuanto a los otros, los que han persistido en sus creencias infantiles, temen ese fuego eterno que ha de quemarlos sin consumirlos. La muerte no inspira al justo temor alguno. Porque con la fe tiene certeza del futuro. La esperanza le hace aguardar una vida mejor. Y la caridad, cuya ley ha puesto en práctica, le otorga la certidumbre de que en el mundo al que va a ingresar no encontrará ningún Ser cuya mirada deba temer”. (Quizás la ‘creencia obsoleta’ que más daño les ha hecho a los creyentes y que les ha impedido muchísimo el ‘Crecer Espiritualmente’ es la errada concepción del Cielo y del infierno, particularmente lo referido al infierno. Estas falsas creencias derivan de la necesidad de los líderes eclesiales por mantener el control de la feligresía, para lo cual establecieron que “La Reencarnación no existe y lo único que tenemos es la vida presente para ganarnos el cielo o el infierno” y nos dijeron que, ese cielo o ese infierno que nos ganábamos, era para toda una eternidad. Luego, nos convencieron de que, para ganarnos el cielo, teníamos que hacer todo lo que ellos nos dijeran sin llevarles la contraria, de ninguna forma o manera, porque eso significaría irnos directamente al infierno. Paralelamente, nos convencieron de que, ganarnos el cielo es extremadamente difícil, casi que imposible, por lo que, de alguna forma o manera, nos convencieron de que no valía la pena esforzarnos por entrar al cielo y, consecuentemente, la gran mayoría de los creyentes dejaron de esforzarse y se tornaron en ateos o en materialistas extremos.

Ciertamente, el Cielo y el infierno existen, pero no como lo dibujan las ideas obsoletas de que el cielo es un jardín hermoso, lleno de muchas coloridas flores, en donde se encuentran enormes mesas contentivas de rocos manjares, o que el infierno es un lugar parecido a un horno de lava ardiente, a donde van a parar todos los malvados, por toda la eternidad. Aunque ciertamente si existe un Cielo mucho más hermoso y acogedor que el que nos dibujan los líderes eclesiales, el falso concepto dibujado por los líderes eclesiales los podemos vivir aquí, en la Tierra, así como también aquí en la Tierra es en donde vivimos los conceptos dibujados por los líderes eclesiales acerca del infierno. Es decir, tanto el Cielo como el infierno, dibujados por los líderes eclesiales, ciertamente los vivimos aquí en la Tierra, pero no eternamente, como nos han querido hacer creer, sino que tenemos muchas vidas para optar vivir en un Cielo o en un infierno.

Si en una vida nos tocan vivir ‘Experiencias’ desoladoras, de mucha escasez y mucho sufrimiento, pero aceptamos esas duras ‘Experiencias’ como Pruebas que debemos superar, para ‘Crecer Espiritualmente’, entonces con seguridad en la próxima vida nos tocará vivir ‘Experiencias de Vida’ placenteras de mucho gozo, tal y como si estuviéramos en el Cielo. Por el contrario, si en una vida nos tocan vivir ‘Experiencias’ hermosas de abundancia y disfrute material, pero, en vez de aprovechar esa abundancia material para ‘Crecer Espiritualmente’, la malgastamos en simples placeres carnales, pues, en la próxima vida, tocará vivir en la desolación que produce la ausencia de bienes para subsistir, lo cual se asemeja mucho al infierno que dibujan los líderes eclesiales.

Ayer vi la peli CHICO XAVIER, que versa sobre la vida de un gran médium, que se esforzó por ayudar a muchos a sanar sus dolencias físicas y espirituales, valiéndose de la Asistencia de un Espíritu Superior, que lo acompañaba. En esa peli reflejan las ‘creencias obsoletas’ de los líderes eclesiales, particularmente de la iglesia católica, quienes consideran una herejía decir que es posible comunicarse con los Espíritus en el Más Allá. Durante gran parte de mi niñez y juventud, participé activamente en movimientos católicos, hasta el punto de que por mucho tiempo creí que tenía que ordenarme sacerdote católico. Gracias a nuestro Amoroso Padre Dios que desistí de esa idea, porque hoy en día no estuviera en donde me encuentro, sino que estaría encajonado en un sinfín de dogmas eclesiales que jamás me hubieran permitido evolucionar y tener el hermoso placer de poder escribir acerca del Reino Espiritual. Hoy en día no logro comprender el porqué a los católicos les cuesta creer en la comunicación con los Espíritus, como si éstos no existieran. ¿Cómo es posible hablarle a la gente de un Reino Espiritual sin creer que los Espíritus existan? ¿Cómo llegar a comprender el Reino Espiritual si me prohíben creer en los Espíritus?

Si me hubiera ordenado sacerdote, hoy en día no pudiera comprender a la espirita que comentó en un video que “Más del cincuenta por ciento de las personas que habitan este planeta no tienen Alma”. Si me hubiera ordenado sacerdote jamás hubiera llegado a comprender la diferencia entre Alma y Espíritu, porque bajo la concepción católica ambos son la misma cosa. Y claro que son la misma cosa, tanto cuanto forman parte de una misma cosa, pero con distintas funciones, por lo que no significan lo mismo, en atención a las funciones que les corresponden. TODOS LOS SERES VIVOS TIENEN ESPÍRITU, PERO NO TODOS TIENEN ALMA, porque no todos los Espíritus han logrado Acumular suficiente ‘Conocimiento de Dios’ para merecer un Alma. ¡El Alma hay que ganársela!!! Y para ganárnosla tenemos que esforzarnos por ‘Aumentar en nosotros el Conocimiento de Dios’, a los fines de ‘Conocerle’. Este ‘Conocimiento Acumulado’, vida tras vida, es lo que se denomina Alma. Y como muy pocos Espíritus se han venido esforzando por ‘Crecer en el Conocimiento de Dios’, pues muchas personas no tienen Alma.


https://verdaderoscreyentes.blogspot.com/2023/10/mi-comprension-de-un-espiritu.html



 



 

viernes, 10 de mayo de 2024

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte XCIV

XCIV.LEYES MORALES – Libro IV / Capítulo I: ESPERANZAS Y CONSUELOS / Parte IV

LAS FALSAS SIMPATÍAS

Durante nuestras existencias materiales, es muy común sentir atracción hacia otras personas, las cuales ciertamente tienen su origen en la simpatía que pudiera existir entre los Espíritus que poseen esas personas. A veces, esas simpatías son el resultado de las relaciones que esos Espíritus tuvieron en vidas pasadas, pero otras veces son el mero resultado de la atracción física que las personas ejercen sobre nosotros, ya sea por tener un hermoso rostro o un hermoso cuerpo o una hermosa manera de ser. Estas atracciones físicas suelen ocasionar ‘falsas simpatías’, tanto cuanto suelen transformarse en antipatías cuando las personas se van conociendo. También ocurre que, algunas antipatías, que se sienten por alguna persona, pudieran transformarse en simpatías, al conocer más profundamente a esa persona.

(407): 939. Puesto que los Espíritus simpáticos son llevados a unirse, ¿cómo se explica que entre los Espíritus encarnados el afecto generalmente proceda de uno solo de ellos, y que el amor más sincero sea recibido con indiferencia y hasta con repulsión? ¿Cómo, por otra parte, el más vivo afecto existente entre dos seres puede trocarse en antipatía y a veces en odio? – “¿No comprendes entonces que se trata de un castigo, aunque sólo sea pasajero? Además, ¡cuántos hay que creen amar perdidamente, porque sólo juzgan por las apariencias, y cuando están obligados a convivir con la otra persona no tardan en reconocer que sólo se trataba de una pasión material! No basta con que estéis prendados de una persona que os agrada y a la que suponéis en posesión de bellas cualidades. ¡Cuántas uniones hay también de personas que al comienzo parecían que nunca llegarían a entenderse, y cuando uno y otro se han conocido y estudiado bien concluyeron por amarse con un amor tierno y duradero, porque se basaba en la estimación!... No hay que olvidar que el que ama es el Espíritu y no el cuerpo, y cuando la ilusión material se ha disipado el Espíritu ve la realidad. Hay dos clases de afectos: el referido al cuerpo y el que se expresa de alma a alma, y con frecuencia se confunde a uno con el otro. El afecto del alma, cuando es puro y se funda en la simpatía, resulta durable. El del cuerpo, en cambio, es perecedero. He ahí por qué generalmente los que creían amarse con un amor eterno se aborrecen cuando la ilusión ya se ha desvanecido”. (La gran mayoría de las simpatías o atracciones que sentimos hacia otras personas suelen tener su origen en una atracción meramente física, por lo que, al desaparecer aquel efecto físico de atracción que nos movía a sentir simpatía por alguna persona, pues la simpatía se desvanece y en algunos casos se transforma en antipatía. Esto ocurre justamente porque todo lo material es perecedero -envejecemos, nuestros gustos cambian, nos enfermamos, … perdemos el interés por cosas que antes nos apasionaban y esto hace que, aquello que antes nos apasionaba deje de apasionarnos.

LO QUE DIOS HA UNIDO

Los Espíritus Superiores aclaran que “NO ES DIOS QUIEN OBLIGA A DOS PERSONAS A MANTENERSE UNIDAS PESE A QUE YA NO SIENTEN SIMPATÍAS ENTRE SÍ”, sino que son las Leyes que el hombre crea equivocadamente para mantener uniones que nunca fueron ‘Planificadas por Dios’, que son resultantes de una mera atracción física, por lo que era altamente probable que degeneraran en divorcio, cuando desapareciera la atracción física que dio origen a la unión. Luego, muchos se preguntarán: “Entonces, ¿por qué nuestro Amado Yeshuá dijo que «LO QUE DIOS HA UNIDO QUE NO LO SEPARE EL HOMBRE»”, pues la respuesta es sencilla: “No todas las uniones matrimoniales son uniones que nuestro Amoroso Padre Dios ‘Planifica’, sino que son el mero resultado de la atracción física entre dos personas que quizás nunca deberían unirse, pero en atención al Libre Albedrío, pues nuestro Amoroso Padre Dios Permite que se unan matrimonialmente”.

Nuestro Amado Yeshuá hizo aquella necesaria exhortación porque, en aquellos tiempos y por mucho tiempo después, las leyes creadas por el hombre establecían que los padres eran los que determinaban con quien se unirían en matrimonio sus hijos, sin considerar el amor, que es lo que debería prevalecer en una unión matrimonial y que es aquello que Dios espera en una unión matrimonial. En los tiempos de nuestro Amado Yeshuá y por muchísimo tiempo después, no era posible unirse en matrimonio con una persona por la que realmente se sintiera amor, sino que era obligado unirse con aquella persona que los padres escogieran para sus hijos, así no hubiera amor entre estos. De hecho, en aquellos tiempos era muy frecuente que los novios se conocieran el día de su boda. Estas prácticas legales antiquísimas siguen teniendo vigencia en muchas culturas ancestrales de nuestro tiempo. Luego, cabe preguntarse ¿SI NO HAY AMOR ES UNA UNIÓN PLANIFICADA POR DIOS? CUANDO DESAPARECE EL AMOR CARNAL ¿ES OBLIGATORIO MANTENERSE UNIDOS?   

(408): 940. La falta de simpatía entre seres destinados a vivir juntos, ¿no es también una fuente de pesares tanto más amargos cuanto que emponzoñan toda la existencia? – “Muy amargos, en efecto. Pero se trata de una de esas desdichas cuya causa primera casi siempre sois vosotros mismos. En primer lugar, son vuestras leyes las equivocadas, porque ¿crees tú que Dios te obliga a permanecer junto a aquellos que te desagraden? Por otra parte, en tales uniones frecuentemente buscáis más satisfacer vuestro orgullo y ambición que la ventura de un mutuo afecto. Sufrís entonces las consecuencias de vuestros prejuicios”. (La disminución de la pasión genera desilusión y consecuentemente tedio, que poco a poco nos va apartando de aquella persona por la que llegamos a sentir una gran simpatía, llegando incluso a generar en nosotros antipatías e incluso, cuando la separación se complica por causa de alguno de los involucrados en la otrora unión simpática, esta antipatía se convierte en odio. Esto pareciera ser la regla y no la excepción en casi todas las uniones matrimoniales, porque casi todas las uniones matrimoniales son activadas por una atracción física más que por una conexión espiritual.

Consecuentemente, al desaparecer la atracción física que dio origen a la simpatía que activó la unión espiritual, pues se hace necesaria la separación o divorcio, si no se quiere degenerar en antipatías. No obstante, las leyes impuestas socialmente suelen dificultar la separación, lo que muchas veces obliga a aumentar las antipatías, hasta el punto de generar odios entre dos personas que espiritualmente realmente son Hermanos, por lo que no deberían odiarse.

A nuestro Amoroso Padre Dios le Encantaría que, todos y cada uno de nosotros nos uniéramos en matrimonio con nuestras Almas Gemelas, sobre todo aquellos que, en atención al excelente puntaje que vienen acumulando, merecen tener un descansito en algunas de sus vidas, pero como somos tan impacientes y confundimos tan fácilmente el afecto material con el afecto Alma-Alma-, pues solemos equivocarnos y frecuentemente optamos por unirnos en matrimonio con la primera persona por la que sentimos una profunda simpatía, que tiene su origen en una atracción física y nosotros pensamos que es espiritual. Luego, nuestro Amoroso Padre Dios permite esa unión carnal simplemente porque no nos puede quitar nuestro Libre Albedrío y la Permite Esperando que, de esa frágil unión, cada uno de nosotros ‘Aprendamos’ algo, que nos ayude a ‘Crecer Espiritualmente’.

Pero ocurre que, debido a que los hombres han creados leyes, algunas de las cuales nos dicen que fueron dictadas por Dios, que nos obligan a mantenernos unidos con alguien por quien ya no sentimos simpatía, pues esa antipatía suele degenerar en odios, lo cual ciertamente aborrece nuestro Amoroso Padre Dios. Nuestro Amoroso Padre Dios lo único que Espera de nosotros es que ‘Aprendamos’ de cada una de nuestras ‘Experiencias de Vida’ y nos esforcemos por ‘Crecer en el Conocimiento de Dios’, a través de esos ‘Aprendizajes’. Así pues, de una mala unión matrimonial, podemos ‘Aprender’ que aquello que frecuentemente sentimos por algunas personas no es necesariamente amor, sino más bien es una mera atracción física, que puede ser controlada, por lo que no puedo sufrir ni sucumbir ante las pasiones carnales y ‘Aprender’ a esperar al verdadero amor.

Cuando en esa mala unión matrimonial se procrean hijos, tenemos que ‘Aprender’ a ser ‘Responsables como Padres’, incluso más allá del divorcio… De una mala unión matrimonial podemos ‘Aprender’ muchísimas cosas que nos ayuden a ‘Crecer Espiritualmente’, pero esto sólo será posible si comprendemos y aceptamos que todos somos Hermanos y que todas las ‘Experiencias de Vida’ producto de nuestras interrelaciones, de alguna forma o manera, han sido ‘Planificadas’, por nosotros mismos, para ‘Crecer Espiritualmente’, aunque en una primera mirada la ‘Experiencia’ pareciera un total fracaso. Así pues, ninguna separación o divorcio debe ser traumático, tanto cuanto los involucrados deberían estar ‘Conscientes’ de que ninguna cosa material es eterna y que todas las ‘Experiencias’ han sido ‘Planificadas’ por nosotros mismos para ‘Aprender’ algún ‘Conocimiento’ que nos ayude a acercarnos a nuestro Amoroso Padre Dios. De allí que, para que un divorcio no se constituya en una ‘Experiencia’ traumática, lo primero que tenemos que ‘Aprender’, incluso antes de unirnos en matrimonio, es que es preciso “Amar a Dios sobre todas las cosas”, sino queremos sufrir



 

martes, 7 de mayo de 2024

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte XCIII

XCIII.LEYES MORALES – Libro IV / Capítulo I: ESPERANZAS Y CONSUELOS / Parte III

LOS QUE SE VAN ANTES

Para mi siempre ha sido muy contradictorio la pena que muchos manifiestan ante la muerte. Muchos hay quienes se quejan continuamente de su vida poco próspera y llena de problemas, pero cuando se enteran de que les ha invadido una enfermedad terminal, entonces luchan fervientemente por seguir viviendo. Como diría Joe Black: “¡Nadie los entiende!!! Pasan gran parte de sus vidas quejándose de la vida misma y cuando los vengo a buscar entonces no se quieren ir”.

Hay personas que tienen a un familiar muy amado, a quien lo abruma una enfermedad terminal, y le piden a Dios que lo sane, para poder seguir disfrutando de la presencia de ese ser amado. Pocos son los que comprenden que: LA MUERTE NO ES EL FINAL DEL CAMINO SINO SIMPLEMENTE UNA TRANSICIÓN, por lo que todos tenemos que transitar, lo que nos supone que, al morir, todos iremos a un lugar en donde nos encontraremos nuevamente con aquellos que partieron antes que nosotros.

El problema de esta falta de comprensión ontológica radica en la inexistente aceptación de que SOMOS ESPÍRITUS REVESTIDOS DE MATERIALIDAD. Consecuentemente, pocos son los que realmente confían en que volverán a ver a aquel ser amado que se les adelantaron en la transición, por lo que sufren muchísimo cuando el ser amado parte al Más Allá. Al respecto, los Espíritus Superiores construyen hermosos símiles para ayudarnos a comprender el comportamiento egoísta de aquellos que no aceptan la partida del ser amado. Son tan iluminadores los símiles que les anotaré todo lo comentado, por los Espíritus Superiores, al respecto.

(405): 936. ¿De qué manera los inconsolables pesares de los sobrevivientes afectan a los Espíritus, cuya desencarnación se llora? – “El Espíritu es sensible al recuerdo que se le guarda y a la nostalgia de aquellos seres a quienes amó, pero un dolor continuo e irrazonable lo afecta angustiosamente, porque en esa aflicción excesiva ve una falta de fe en el futuro y de confianza en Dios y, por tanto, un obstáculo al adelanto y tal vez a su reunión con los seres queridos. Visto que el Espíritu desencarnado es más feliz que cuando estaba en la Tierra, lamentar que haya perdido la vida equivale a deplorar que sea dichoso. Dos amigos se encuentran presos y han sido encerrados en un mismo calabozo. Ambos deben obtener un día su libertad, pero uno de ellos sale de prisión antes que el otro. ¿Sería caritativo, por parte del que queda encarcelado, sentirse afligido porque su amigo haya sido liberado antes que él? ¿No demostraría más egoísmo que afecto si quisiera que el otro continuara compartiendo su cautiverio y sus penurias por igual período de tiempo? Pues bien, lo propio acontece con dos seres que en la Tierra se amen. El que parte en primer término es el que obtiene antes su libertad, y debemos felicitarlo por ello, mientras aguardamos con paciencia el instante en que nos toque a nosotros lo mismo. Haremos a este respecto otra comparación. Tenéis junto a vosotros a un amigo que se halla en una situación muy penosa: su salud o su conveniencia exige que marche a otro país, donde estará mejor desde todo punto de vista. Se ausentará de vuestro lado temporariamente, pero seguiréis en correspondencia con él. La separación, pues, sólo será material. ¿Os sentiríais afligidos por su alejamiento, que se produce para su bien? La Doctrina Espírita, por las pruebas patentes que proporciona acerca de la vida futura, de la presencia en torno de nosotros de los Espíritus a quienes amamos, de la continuidad de su afecto y su solicitud, y por las relaciones que nos pone en situación de mantener con ellos, nos ofrece un consuelo supremo en uno de los más legítimos motivos de dolor. Con el Espiritismo desaparecen la soledad y el abandono. El hombre más aislado dispone siempre de amigos cerca de él, con los cuales puede comunicarse. Con impaciencia soportamos las tribulaciones de la vida. Se nos ocurren tan inaguantables que no comprendemos cómo podamos tolerarlas. Y, sin embargo, si las hemos sobrellevado con valor, si hemos sabido imponer silencio a nuestras protestas, nos felicitaremos de ello cuando estemos fuera de esta prisión terrenal, como el enfermo que padecía se congratula, una vez curado, de haberse resignado a un tratamiento doloroso”.

(Aquellos que se nos adelantan en la transición al Más Allá sufren mucho cuando aquel que se queda en el más acá -la Tierra- les lloran constantemente y reniegan de su partida. Pero no sufren porque aquel que se quedó en el más acá este sufriendo, sino porque, con ese sufrimiento, aquel que se quedó en el más acá está manifestando falta de fe en que se volverán a encontrar, lo que indica muy poca confianza en el Amor de Dios y muy probablemente duda absoluta de Su Existencia. Consecuentemente, el Espíritu de quien partió al Más Allá sufre por el que se quedó en el más acá, porque su falta de fe en Dios y en la vida futura disminuye la posibilidad de que se vuelvan a encontrar, tanto cuanto, esa falta de fe y de confianza en Dios, pudiera significar que, cuando el Espíritu de aquel que se quedó en el más acá haga su transición al Más Allá lo cambien de ‘Clan de Planificación de Almas’ y por lo tanto no pueda seguir compartiendo con su antiguo ‘Clan’ en donde muy seguramente se encontrará aquel ser amado que partió primero al Más Allá.

De manera que, aquellos que han sufrido la pérdida de un ser muy amado, más les vale seguir el consejo de aquella extraña canción que versa sobre la muerte de una chica, muy amada por un chico, quien al verla morir exclama: “Ahora me toca ser bueno para estar -en el Más Allá- con mi amor”. La realidad es que, si realmente quieren volverse a ver con aquellos seres queridos que partieron antes al Más Allá, en vez de estar sufriendo y quejándose por su partida, esfuércense por aceptar y comprender que TODOS SOMOS ESPÍRITUS Y NINGUNO DE NOSOTROS MORIMOS, por lo que deben esforzarse por ser buenos en esta vida, para que cuando hagan su transición al Más Allá, puedan tener la oportunidad de ‘Planificar la próxima Reencarnación’ con las Almas de aquellos a quienes amaron en esta vida).

LOS INGRATOS

Suele ocurrir muchísimo que, durante nuestras vidas conocemos a muchísimas personas a quienes llegamos a considerar nuestros amigos y por quienes nos esforzamos por hacerles felices, pero de quienes recibimos malos tratos o traiciones al amor que les profesamos. Esto evidentemente duele muchísimo porque, además de que sentíamos por esas personas un amor muy especial, también les otorgamos lo mejor de nuestras atenciones, procurando servirles sin esperar nada a cambio, pero mucho menos esperábamos sus malas acciones o tratos ingratos.

En lo particular me ha ocurrido muchísimo, sobre todo con familiares cercanos. Estas ingratitudes me lastimaban muchísimo hasta que comencé a comprender que, muchas de esas ingratitudes eran Pruebas, en las cuales se evaluaba mi capacidad de servir, incluso por encima de la ingratitud, por lo que, cuando aquellos ingratos se acercaban a mí para pedirme alguna ayuda o servicio, yo siempre les he ayudado o servido como si nunca me hubieran maltratado. Hoy en día comprendo que, más allá de la Prueba que pudiera significar una ingratitud, aquellos que me la confieren no son simplemente mis amigos o familiares cercanos -padres, hijos, tíos, primos, …- sino que propiamente son mis Hermanos, hijos de un Mismo Dios, quien nos Engendró y nos Revistió de materialidad, para que vivamos ‘Experiencias’, que nos ayuden a ‘Crecer en el Conocimiento’, que nos hará ‘Conscientes de Dios’, el cual Es nuestro Padre Amoroso.

Consecuentemente, cada vez que recibo algún desaire, yo simplemente acepto y comprendo que es un Hermano muy Amado quien no sabe ser agradecido y digo: “PERDONALO PADRE QUE NO SABE LO QUE HACE”. Yo comprendo que, esa persona que me trata no acorde con el trato que le doy, no es mi amigo o mi familiar, sino que es un Hermano que me está probando en mi amor, por lo que consecuentemente le perdono su desaire y le sigo prestando el mejor de mis servicios, aunque ciertamente, por su bien, le hago ver su ingratitud, pero no porque me moleste o no le haya perdonado, sino porque deseo que se ilumine espiritualmente y procure los cambios que requiere para lograrlo. Así pues, si bien es cierto que debemos perdonar todo desaire o ingratitud, también es cierto que es nuestro deber ayudar a nuestros Hermanos a ‘Competir en Buenas Acciones’, lo que significa ser cada día mejores en todo lo que hacen, incluyendo ser agradecidos.

Con el paso del tiempo, fui comprendiendo que, realmente he tenido muchísimos compinches, pero muy pocos amigos. Sin embargo, acepto con gratitud los compinches que he tenido, porque con ellos he disfrutado muchísimas ‘Experiencias de Vida’, pero agradezco muchísimo más los pocos amigos que he tenido, porque de ellos Aprendí muchísimas cosas que me ayudaron a ‘Crecer Espiritualmente’. Evidentemente, a mis amigos los amaba más que a mis compinches, por lo que, cuando me inferían algún desaire me dolía mucho más que cuando recibía algún desaire de mis compinches, porque el amor que sentía por mis amigos era mucho más evidente que el que sentía por mis compinches. Hablo en pasado porque tristemente hoy en día trato muy poco a mis amigos y mucho menos a mis compinches, pero no porque haya dejado de amarlos sino porque no tengo tiempo para amarlos, en atención al tiempo que me ocupa Amar a Dios. Yo tengo por cierto que, aquellos a quienes amamos en algún momento nos fallan justamente para que comprendamos que los amores de este Mundo son muy efímeros, por lo que no debemos confiarnos de esos amores ni amarlos en demasía porque ciertamente en algún momento los perderemos o nos abandonarán. Consecuentemente, los desaires de aquellos a quienes amamos nos ayudan a comprender lo que significa AMAR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS.

(407): 938. Los desengaños ocasionados por la ingratitud, ¿no existirán para endurecer nuestro corazón e insensibilizarlo? – “Esto sería un error. Porque la persona sensible, como dices, es siempre feliz por el bien que realiza. Sabe que, si no se acuerdan de ese bien en esta vida, lo recordarán en la otra, y que el ingrato tendrá vergüenza y remordimientos”. (Y aclaro que, con lo que comenté en el intro de este capítulo, no estoy estableciendo que ya no amo a nadie, sino que, mi forma de amar a madurado muchísimo y he ‘Aprendido a Amar Conscientemente’, tanto cuanto comprendo que EN CADA OBRA DE LA CREACIÓN SE ENCUENTRA UN HERMANO MÍO A QUIEN DEBO SERVIR LO MÁS LOABLEMENTE POSIBLE, pero esto no significa que debo desvivirme por ellos, tanto cuanto TODOS Y CADA UNO DE NOSOTROS SOMOS RESPONSABLES DE NUESTROS PERFECCIONAMIENTOS. YO HE ‘APRENDIDO’ A AMAR RESPONSABLEMENTE Y NO CON EL CORAZÓN, porque he ‘Aprendido’ que el corazón es simplemente una entraña, que poco sabe razonar y acostumbro a dejarle el razonamiento a mi ‘Consciencia’).



 

lunes, 6 de mayo de 2024

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte XCII

XCII.LEYES MORALES – Libro IV / Capítulo I: ESPERANZAS Y CONSUELOS / Parte II

CON LA MIRADA PUESTA EN EL PORVENIR

Les exhorto encarecidamente, sobre todo en medio de duras Pruebas, a dejar de pensar en el presente y poner la mirada en el porvenir, pensando en la vida que disfrutarán, si logran superar las Pruebas presentes, al ‘Aprender el Conocimiento’, que ‘Planificaron Aprender’, cuando ‘Planificaron tales Pruebas’.

(401): 926. Al crear la civilización nuevas necesidades, ¿no es, también, la fuente de aflicciones nuevas? “- “Los males de este mundo están en razón de las necesidades ficticias que os creáis. El que sabe limitar sus deseos y mira sin envidia aquello que se encuentra por encima de sus posibilidades se ahorra muchos desengaños en esta vida. El más rico es el que tiene menos necesidades. Envidiáis los goces de aquellos que os parecen ser los felices de este mundo. Pero, ¿sabéis lo que se les reserva? Si sólo disfrutan ellos mismos, son egoístas, y en tal caso les sobrevendrán los reveses. Más bien tenedles lástima. Dios permite en ocasiones que el ruin prospere, mas su felicidad no es de envidiar, por cuanto habrá de pagarla con amargas lágrimas. Si el justo es desventurado, se trata de una prueba que se le tomará en cuenta cuando sabe hacerle frente con valor. Acordaos de las palabras de Jesús: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación”. (Quizás el mejor pasaje bíblico, que nos ayuda a comprender esta respuesta de los Espíritus Superiores, es la Parábola del pobre Lázaro y el rico Epulón. En dicha Parábola se nos deja en claro que, los ricos que mal aprovecharon sus riquezas egoístamente, sin pensar en asistir a los demás en sus necesidades, pues, en la próxima vida, sufrirán de carencias tan extremas como la de no tener agua para saciar la sed. Mientras que, aquellos pobres que soportan sus indigencias estoicamente, sin quejarse ni culpar a Dios por las Pruebas que debe superar, pues con toda seguridad, en la próxima vida, disfrutará de la Asistencia de nuestro Amoroso Padre Dios y tendrá una vida tan dichosa, que parecerá que se encuentra descansando en el Seno de Abraham. Pero claro que, si esa siguiente vida, aquel otrora ‘Pobre Lázaro’, al estar disfrutando de las delicias Proveídas por nuestro Amoroso Padre Dios, comienza a comportarse como el otrora ‘Rico Epulón’, pues con toda certeza, en la subsiguiente vida, le tocará ponerse nuevamente el traje del ‘Pobre Lázaro’. ¡SIMPLE KARMA!!!

De manera que, se hace altamente preciso que, aquellos que gozan de buena fortuna, comprendan y acepten que, la fortuna de la cual se ufanan, les ha sido Otorgada por nuestro Amoroso Padre Dios principalmente para que se ejerciten en ‘Buenas Acciones’ y no para que disfruten egoístamente de esas riquezas, porque, “Si sólo disfrutan ellos mismos, son egoístas, y en tal caso les sobrevendrán los reveses”, o lo que es lo mismo: “En la próxima vida, serán tan pobres o más que aquellos por quienes no quisieron ocuparse, aun pudiendo hacerlo”. ¡SIMPLE KARMA!!! Es decir, es preciso que, SIEMPRE TENGAMOS PRESENTE LO QUE SOMOS -ESPÍRITUS- Y PROCUREMOS VER LOS BIENES QUE TENEMOS COMO OPORTUNIDADES PARA AYUDAR A OTROS Y LAS PRUEBAS A LAS QUE SOMOS SOMETIDOS COMO OPORTUNIDADES PARA SUPERAR KARMAS.

Quizás muchos se han preguntado que, si realmente somos nosotros mismos los que ‘Planificamos antes de Reencarnar’ el lugar en donde naceremos y el sexo que ejerceremos, entonces, porque hay Espíritus que ‘Planifican Reencarnar’ con sexo femenino y en países tan extremadamente misóginos, como Afganistán. Pues la respuesta es sencilla: “Hay Espíritus que han acumulado, durante muchas vidas, tal cantidad del barro de la soberbia, sobre sus Periespíritus, que nos les queda de otra que ‘Planificar Reencarnar’, con un sexo y en un país, en donde se les humille, porque el único antídoto contra la soberbia es la humildad, ejercitada por muto propio o por el sometimiento de otros”. Estos Espíritus simplemente han reconocido que, por las buenas no lograrán desprenderse del barro de la soberbia, así que deciden Reencarnar con sexo femenino, en un país altamente misógino, para que, aunque sea por la fuerza, sometiéndolo a la humillación, logre deslastrarse de una buena cantidad del barro de la soberbia, que recubre su Periespíritu. Y con esto no estoy diciendo que los afganos deben ser aplaudidos por someter a sus mujeres, sino que, los afganos portan en su interior Espíritus altamente ignorantes, que ‘Planificaron’ nacer en Afganistán para disfrutar de someter a las mujeres, pero lo que no saben es que, en su próxima vida, Reencarnarán con sexo femenino y nuevamente en Afganistán. ¡SIMPLE KARMA!!!   

VOCACIÓN

La palabra ‘VOCACIÓN’ se puede definir simplemente como ‘EL LLAMADO’, porque hace referencia al ‘Llamado’ que hace nuestro Amoroso Padre Dios a realizar algún tipo de ‘SERVICIO PARTICULAR’. En este sentido, se entiende por ‘Vocación’ al ‘Llamado’ que cada uno de nosotros sentimos por ‘servir’ como médicos, ingenieros, abogados, militares … sacerdotes. Pero como evidentemente, las sociedades no pueden sostenerse sólo por ‘servidores profesionales’, pues se hace evidente que, ser barrendero, zapatero, agricultor, costurero, … servidor público, también es una vocación, tanto cuanto todos no pueden ser ‘Llamados’ a ser médicos, porque sino seríamos todos médicos descalzos, sin ropa, … viviendo en una ciudad abarrotada de basura.

Ahora bien, en el entendido de que, somos nosotros los que ‘Planificamos’ cuáles servicios realizaremos en nuestras Reencarnaciones, se hace evidente que, SOMOS NOSOTROS QUIENES ‘PLANIFICAMOS’ NUESTRAS VOCACIONES, por lo que, si bien es cierto que la ‘Vocación’ suele confundirse con un ‘Llamado de Dios’, realmente es un ‘Llamado Planificado’ por nosotros mismos. Algunos ‘Llamados’ los ‘Planificamos’ para continuar ‘Acumulando Conocimientos’ respecto a alguna ‘ciencia’ en particular, como la medicina, el derecho o la ingeniería, y otros ‘Llamados’ son más bien una necesidad de nuestros ‘Espíritus, que requieren ejercer algún ‘servicio’, para lograr deslastrarse de algún vicio que embarra su Periespíritu. En este orden de ideas, se hace evidente que, el barrendero nació para ser barrendero, pero esto no como un castigo sino como una ‘Planificación’ para ejercitarse en la humildad, quizás para deslastrarse de cierta cantidad del barro de la soberbia, que recubre su Periespíritu. Es concluyente que, ningún ‘servicio’, por muy insignificante que parezca, deja de ser importante para nuestros Espíritus, tanto cuanto requieren realizarlo, para lograr algún Objetivo, por lo que DEBEMOS ESFORZARNOS POR EJECUTAR SABIAMENTE EL SERVICIO AL CUAL HEMOS SIDO LLAMADOS.

928. Vista la diversidad de las aptitudes naturales de los hombres, Dios nos señala, evidentemente, nuestra vocación en este mundo. ¿No provendrán muchos de nuestros males del hecho de que no sigamos nuestra vocación? – “Es verdad, y con frecuencia son los padres los que, o por su orgullo o por su avaricia, desvían a sus hijos de la senda que les trazó la Naturaleza, y con ese cambio de rumbo comprometen su dicha. Serán, pues, responsables de ello”. (Al no comprender que la ‘Vocación’ ha sido ‘Planificada’ por cada Espíritu, muchos padres esperan que sus hijos sigan sus pasos y procuren realizar estudios que les permitan a sus hijos graduarse en la profesión que el padre ejerce. Así pues, un médico se esfuerza porque su hijo sea un médico, sin tomar en consideración que quizás su hijo quizás ‘Planificó’ ser psiquiatra o abogado o sacerdote o, por qué no: BARRENDERO. El hecho es que, no sabemos el ‘servicio’ que nuestros hijos ‘Planificaron Ejercer’ y mucho más desconocemos el motivo por el cual ‘Planificaron’ ejercer ese ‘servicio’, que quizás a los padres les parece poco importante, pero que en definitiva es el ‘Llamado del Hijo’. Consecuentemente, muchos padres suelen intervenir en demasía en la vida de sus hijos, pretendiendo que los hijos sean una copia del padre, y pretenden imponerles todo lo que deben hacer para que se transformen en sus copias. Al hacer esto, los padres están imposibilitando a sus hijos a cumplir con sus ‘Llamados’, por lo que les están truncando sus ‘Planes’, evitando así que o bien continúe ‘Acumulando Conocimiento’ respecto a alguna ciencia, en la cual se está haciendo un experto, o bien le está evitando al hijo al hijo que se deslastre de algún vicio. Y claro que, ciertamente es ‘Responsabilidad’ de los padres el orientar a sus hijos para que sean excelentes profesionales, pero los padres siempre deben tener presente que sus hijos quizás tengan otros ‘Planes’ y, aunque no nos gusten esos ‘Planes’, como padres estamos obligados a apoyarles, siempre y cuando esos ‘Planes’ no signifique la autodestrucción del hijo. Es decir, si al hijo le da por ser drogadicto, evidentemente eso no debe ser una ‘Planificación de Alma’ bien pensada, por lo que consecuentemente los padres deben evitar que esa mala ‘Planificación’ prospere y procurar la ‘Replanificación del Alma’, esforzándonos por entender el porqué de la ‘Planificación por lo Opuesto’).   

928 a. De esta manera, ¿hallaríais justo que el hijo de un hombre que disfruta de buena posición fabricara calzado, por ejemplo, si tuviera aptitudes para esa tarea? – “No hay que incurrir en el absurdo ni exagerar las cosas. La civilización tiene sus necesidades. ¿Por qué el hijo de un hombre de buena posición, como tú dices, fabricaría zapatos si puede hacer otra cosa? Siempre podrá ser útil conforme a sus facultades, si no las emplea al revés. Así, por ejemplo, en vez de un mal abogado podría ser quizá un mecánico eficiente, etcétera”. (Y claro que, muy probablemente, el hijo de un médico debería estudiar medicina, porque suele ocurrir que, durante la ‘Planificación de Almas’ se reúnen ‘Clanes de Almas’ con iguales inclinaciones y, consecuentemente, aquellas Almas que vienen ‘Acumulando Conocimientos’ acerca de la medicina, se agrupan en Clanes, para hablar de los ‘Conocimientos’ que han logrado y así apoyarse mutuamente a seguir ‘Creciendo’. No obstante, pudiera ocurrir que, algún Alma, perteneciente a algún ‘Clan de Médicos’ haya decidido dejar de ‘Crecer en el Conocimiento de la Medicina’, porque decidió inclinarse por ‘Aprender de otras Ciencias’ y, consecuentemente, ‘Planifica’ ser abogado, aunque sin salirse del ‘Clan de Médicos’, porque siente mucha empatía por su Clan. Esto ocurre por la sencilla razón de que, en atención a que todos los Espíritus tenemos como Objetivo Principal ‘Crecer en el Conocimiento’ y el ‘Conocimiento’ en sí es muy abundante y hay Espíritus muy eclécticos, que quieren saber de todo un poco.

También ocurre que, hay Espíritus que deciden dejar de esforzarse por ‘Crecer en el Conocimiento Material’ y optan por ‘Planificar Crecer en el Conocimiento Espiritual’, pero sin salirse del ‘Clan de Almas’ en el cual han venido participando. Así pues, de un abogado como Ambrosio de Milán surge San Ambrosio, capaz de convertir a un descarriado Agustín de Hipona en San Agustín. Francisco de Asís era el hijo de un rico mercader en telas y durante su juventud disfruto muchísimo de la posición privilegiada que le daba el ser el futuro sucesor de su padre, hasta que cierto día recordó que había ‘Planificado Crecer en el Conocimiento Espiritual’ y renunció a las riquezas de su padre para convertirse en San Francisco de Asís. La realidad es que, los padres no podemos forzar a los hijos a ser nuestras copias, porque corremos el riesgo de que se conviertan en una mala copia, lo que da origen a malos médicos, abogados ladrones, ingenieros terribles, … Incluso tampoco podemos obligarlos a ejercer profesiones para las cuales quizás no tengan ‘Vocación’, como lo es el ser sacerdotes, porque con seguridad se convertirán en sacerdotes que no sabrán guiarse a sí mismos hacia la santidad y mucho menos podrán ayudar a su feligresía a lograrlo).  

LUGAR DE EXPIACIÓN

Muchos son los que suelen preguntarse: “SI DIOS ES AMOR, ¿POR QUÉ EL NÚMERO DE LOS POBRES SUPERA POR MUCHO AL DE LOS RICOS?”. Pues, sencillamente porque EL REINO DE DIOS NO ES EN ESTE MUNDO MATERIAL. Esta sencilla razón nos debe recordar que, si realmente deseamos ser felices debemos esforzarnos por mantener presente que SOMOS ESPÍRITUS QUE HEMOS SIDO MATERIALIZADOS PARA CRECER EN EL CONOCMIENTO DE DIOS. También debemos recordar que, al estar revestidos de materialidad, se generaron en nosotros necesidades materiales de las cuales hemos venido abusando vida tras vida, por lo que DEBEMOS ESFORZARNOS POR DESLASTRARNOS DE LOS VICIOS QUE HEMOS VENIDO ACUMULANDO, VIDA TRAS VIDA.

Lograr los Objetivos -principal y secundario-, para los cuales hemos sido revestidos de materialidad, es altamente difícil de lograr si materialmente vivimos en la abundancia extrema. Por eso nuestro Amado Yeshuá nos señalaba que era más fácil para un camello entrar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el Reino de los Cielos. Esto es porque, a mayor cantidad de bienes materiales existe una mayor probabilidad de alejarse de Dios. Mientras que, a menor cantidad de bienes materiales es muy probable que, en medio de la escasez nos acerquemos a nuestro Amoroso Padre Dios, a los fines de obtener un poco de fortaleza para superar nuestras necesidades materiales. Es por esta razón que, en nuestro Mundo es muchísimo mayor el número de pobres que de ricos, simplemente porque la gran mayoría de los Espíritus comprenden la relación de proporcionalidad entre los bienes materiales y la cercanía a nuestro Amoroso Padre Dios, motivo por el cual, son muchísimos los Espíritus que procuran Reencarnar en la pobreza, para alejarse un poco de lo material y acercarse a nuestro Amoroso Padre Dios.

De esos muchísimos Espíritus que ‘Planifican Reencarnar en la Pobreza’, al estar revestidos de materialidad, algunos, de alguna forma o manera, recuerdan que ellos mismos ‘Planificaron ser Pobres’ para acercarse a nuestro Amoroso Padre Dios y, consecuentemente, se esfuerzan por ‘Crecer Espiritualmente’, olvidándose de sus necesidades materiales. Tristemente, al estar revestidos de materialidad, muchos de esos Espíritus que ‘Planificaron Reencarnar en la Pobreza’ se les olvida el porqué de su ‘Planificación’ y comienzan a desear tener aquello que ‘Planificaron no tener’ y se esfuerzan tanto por obtenerlo que incluso asesinan por obtenerlo.

(403):  931. ¿Por qué en la sociedad humana las clases sufrientes son más numerosas que las clases felices? - Ninguna de ellas es perfectamente feliz. Lo que creemos que es la dicha, oculta a menudo punzantes penas. Porque en todas partes hay sufrimiento. Sin embargo, para responder a tu pregunta diré que las clases que denominas sufrientes son más numerosas porque la Tierra es un lugar de expiación. Cuando el hombre la haya convertido en morada del bien y de los buenos Espíritus ya no será desgraciado, y este mundo habrá de ser para él el paraíso terrenal. (El verbo ‘Expiar’ etimológicamente está compuesto prefijo ‘ex’ que da la idea de ‘exteriorizar o sacar algo desde el interior al exterior’ y la raíz del adjetivo ‘pius’ que significa ‘piadoso’. Luego, la palabra ‘piadoso’ es la forma del sustantivo del adjetivo ‘pius’, que significa ‘devoto o bueno’. Queda claro que, ‘Expiar’ significa ‘exteriorizar lo bueno que tengo adentro’. Así pues, según nos indican los Espíritus Superiores, “La Tierra es el lugar es un lugar en donde venimos a ‘demostrar lo bueno que tenemos en nuestro interior’, pese al pesado traje -Cuerpo- que nos reviste”. Dicho de otra manera, hemos sido revestidos de materialidad para que, pese a las necesidades propias de la materia, siempre manifestemos las necesidades propias de nuestros Espíritus, lo cual es ‘hacer el bien’. Pero ‘hacer el bien’, cuando no recordamos que somos Espíritus, se hace verdaderamente difícil, tanto que parece imposible, porque a nuestros Periespíritus les encanta permitirle a nuestros Cuerpos que disfruten de las cosas materiales, porque un Cuerpo feliz es un Periespíritu feliz, aunque con esa felicidad el Periespíritu quede cada vez más embarrado. Por este motivo “La Tierra es un lugar de expiación” suele mal interpretarse como que “La Tierra es un lugar en donde se viene a sufrir”, porque tratar de ‘manifestar la bondad propia del Espíritu’ significa no complacer al Cuerpo y si el Cuerpo no es feliz entonces el Periespíritu tampoco lo es y esto ciertamente produce sufrimientos).