sábado, 21 de septiembre de 2024

SAMADHI III: El Camino Sin Sendero/Parte VI

SIN PENSAR EN DEJAR DE PENSAR

El mayor obstáculo que encontramos para lograr la tan necesaria ‘cesación’ es desear la cesación, porque el deseo en sí es un pensamiento y todo pensamiento es indicativo de que no se ha logrado la cesación. Nuestra mente es como una serena laguna y nuestros pensamientos son las ondas que nuestro subconsciente genera en esa laguna, perturbando su serenidad, por lo que, la cesación -serenidad de la mente- se logra cuando logramos evitar que nuestro subconsciente arroje pensamientos a esa laguna. Luego, la sola intensión de evitar que nuestro subconsciente lance pensamientos a esa laguna es en sí un pensamiento que perturbará la serenidad que tanto anhelamos, porque todo anhelo es en esencia un deseo y todo deseo es el producto de un pensamiento.

De manera que, la tarea de lograr la cesación no es para nada sencilla, tanto cuanto, si tomamos en cuanta que el subconsciente lanza a esa laguna cerca de cincuenta millones de pensamientos al día, evidentemente, más que una laguna serena, nuestras mentes son un tempestuoso mar, que debemos acallar. Recuerdan aquel grito: “¡Calla!!! ¡Enmudece!!!” -Marcos 4:39-, probablemente no era una orden al Mar de Galilea sino una orden a los subconscientes de sus discípulos. De hecho, después de que el mar se calmó, nuestro Amado Yeshuá les preguntó a sus discípulos “¿Por qué se amedrentaron?”, como si les estuviera diciendo que “Fueron sus miedos los que hicieron posible que el mar se enfureciera”. Ciertamente esto sería lo más probable porque, son nuestros pensamientos los que generan nuestra realidad material. Noten ustedes que, nuestro Amado Yeshuá dormía plácidamente mientras la tormenta se desarrollaba.

«Tu mente es como un estanque, y tus pensamientos son como olas u ondas en ese estanque. ¿Qué puedes hacer para que el estanque se calme? Cualquier cosa que hagas provocará más olas. No puedes suavizarlo o forzar que se quede quieto. El estanque sólo se queda quieto cuando tú cesas todo esfuerzo, toda lucha, todo movimiento. Alcanzar el estado natural no es algo que tú hagas. Es un reconocimiento de lo que ya eres, más allá del movimiento de la mente y los sentidos. ¿Quién agita la mente? Reconoce “quién” está eligiendo. Es sólo la propia mente la que elige. Es sólo la propia mente la que se mueve. Es sólo la propia mente la que intenta aquietar la mente. Al escuchar estas palabras, la mente limitada estará probablemente desorientada, preguntándose: “¿Qué hago?” Acepta y permite esa desorientación. Toma conciencia del Verdadero Ser. Hazte consciente de ti mismo, consciente de la conciencia misma. Permanece en “eso” hasta que sólo eso se transforme en tu realidad. Al principio, cuando intentes observar la conciencia sólo verás el falso yo, sólo los movimientos de la mente». (Es mi humilde opinión que, la única forma de lograr la ‘plena cesación’ es reprogramando nuestros Periespíritus -Egos o Personas-, ayudándoles a recordar que forman parte de nuestros Espíritus y de los motivos por los cuales han sido revestidos de materialidad, a los fines de que “Tome conciencia del Verdadero Ser”. Una vez que nuestros Periespíritus -Egos o Personas- se hagan ‘Conscientes de su Estado Natural’, paulatinamente irá deslastrándose de gran parte de los pensamientos materialistas, que antes lo amedrentaban, lo cual significará una enorme disminución de las ondas perturbadoras en nuestras mentes, lo que nos permitirá ‘¡Acallarla!!! ¡Enmudecerla!!!’, logrando así la cesación. Luego, este proceso no puede ser impuesto de la noche a la mañana, porque es un proceso de ‘purificación’, que comienza por reconocer lo que realmente somos -Espíritus- y esforzándonos por alimentar a nuestros subconscientes de información que nos ayude a comprender lo que realmente somos -Espíritus-, a los fines de ir disminuyendo la enorme cantidad de pensamientos materialistas, con los que nuestros subconscientes perturban nuestras mentes.

Mientras menos pensamientos materialistas sean arrojados a nuestras mentes, menos se nos dificultará serenarla, porque lo que agita propiamente a nuestras mentes son los pensamientos materialistas, producto de nuestros deseos, de nuestras necesidades, … de nuestras vivencias materialistas. De allí que, se hace necesario que reconozcamos que somos nosotros los que elegimos en qué pensar y si reforzamos a nuestros subconscientes con pensamientos más espirituales que materialistas, se nos hará más sencillo lograr la cesación o serenidad de nuestras mentes, porque las olas que producen los pensamientos espirituales ayudan a serenar la mente. LA MENTE NO PUEDE AQUIETAR A LA MENTE DE LA NOCHE A LA MAÑANA, SINO QUE DEBE HACERLO POCO A POCO, EVITANDO PERTURBARLA MÁS CON IMPOSICIONES. Como les he comentado: “AL EGO HAY QUE ENAMORARLO POCO A POCO”. La paciencia es la clave para no claudicar en nuestros intentos por ‘Alcanzar Samadhi’).    

SÓLO SÉ QUE NO SÉ

Les he venido comentando que pareciera que Daniel estuviera en contra del tan necesario ‘Conocimiento’ para poder ‘Alcanzar Samadhi’, a pesar de que los antiguos Vedas nos aseguran que unos de los pilares de Samadhi es el ‘Conocimiento Supremo’. Por lo que entiendo, lo que pretende Daniel es que nos esforcemos por no pensar en nada y como los pensamientos son en su mayoría movidos por nuestros ‘Conocimientos’, entonces Daniel pareciera estar diciéndonos que nos olvidemos de todo ‘Conocimiento’. Ocurre igual con el gran filósofo Sócrates, quien, con su famosa frase: “Sólo sé que no sé nada”, pareciera estar invitándonos a mantenernos en la ignorancia, cuando en realidad nos está invitando a abrazar la humildad en el ‘Conocimiento’ y a reconocer la riqueza que se encuentra en la ignorancia.

Sócrates fue un sabio filósofo que se destacó por su peculiar método de búsqueda de la verdad, el cual consistía en recorrer las calles de Atenas interrogando a todos aquellos que cruzaban su camino, incluido el ilustre Platón, haciendo preguntas, aparentemente sin sentido, como procurando absorber un ‘Conocimiento Generalizado’, acerca de las ‘Experiencias de Vida’ y el ‘Conocimiento Acumulado’ de sus contemporáneos. Sus indagaciones y desafíos constantes provocaron malestar en algunos ciudadanos, quienes lo acusaron de corromper a la juventud y de blasfemar contra los dioses. Estas acusaciones lo llevaron a enfrentar un juicio, en el cual Sócrates presentó una defensa peculiar, al explicar que su búsqueda de sabiduría había comenzado a raíz de una profecía del oráculo de Delfos, que lo declaró como el hombre más sabio de Atenas. Según Sócrates, la verdadera sabiduría no se basa en el conocimiento absoluto, sino en la conciencia de los límites del propio saber.

Para Sócrates, la sentencia del oráculo se interpretaba de manera paradójica: él era el más sabio porque reconocía su propia ignorancia. Esta visión de la sabiduría trascendía la acumulación de conocimientos concretos y abrazaba la idea de que admitir nuestra ignorancia era en sí mismo un acto de conocimiento. "Solo sé que no sé nada" nos recuerda nuestra propia limitación y nos advierte que es un error atribuirnos ‘Conocimientos’ que realmente no poseemos. Es decir, si no nos hacemos realmente ‘Conscientes de los Conocimientos’, que aparentemente hemos acumulado, no podemos asegurar que realmente ‘sabemos’, tanto cuanto no somos ‘Conscientes de ese Conocimiento’. De allí que, Sócrates consideraba que, lo más sano para nuestras Almas es reconocer y aceptar nuestra ignorancia intrínseca, a los fines de procurar esforzarnos por hacernos ‘Consciente del Conocimiento que hemos venido Adquiriendo’ y así ir saliendo de nuestra ignorancia. De esta manera, Sócrates nos dejó en claro que, solo podemos avanzar en nuestro ‘Conocimiento’ si reconocemos nuestras limitaciones y nos esforzamos por erradicar la ignorancia, que alimenta esas limitaciones.

«Cuando digo “Sé consciente del verdadero yo”, no es no es un enfoque, no es un movimiento. No es como apuntar una cámara a un nuevo objeto, sino que es más un abandono o un cese del interés o apego a los movimientos de la mente. Hay dos nudos principales que nos atan a la identificación con el falso yo: El cuerpo quiere comodidad y la mente quiere saber. El cuerpo está apegado a las sensaciones de placer y a evitar el dolor. Toda sadhana o práctica espiritual que conduce a Samadhi implica fundamentalmente dos cosas: Primero, ignorar la dualidad de comodidad e incomodidad, y segundo, ingresar en una “mente que no sabe”. Una profunda entrega interior, una entrega energética y estar presente sin pensamiento, consciente sin elección. Sócrates fue considerado la persona más sabia de su tiempo. Es famoso por la máxima: “Sólo sé que no sé”. Esta es la paradoja Socrática. Adoptar una “mente sin saber”, una mente que no sabe, es la puerta de entrada a Samadhi». (Ciertamente, el ‘Conocimiento’ pudiera frenarnos muchísimo en nuestros intentos por ‘Alcanzar Samadhi’, sobre todo si ese ‘Conocimiento’ no nos ha ayudado a hacernos ‘Conscientes de Dios, de Sus Perfecciones, de Sus Implicaciones y de El Reino Espiritual’. Esto es porque, si no estamos ‘Plenamente Conscientes de Dios y de El Reino Espiritual’, todo ‘Conocimiento que hayamos podido Acumular’ durante varias vidas nos estorbará para ‘Alcanzar Samadhi’, tanto cuanto Samadhi guarda relación con Dios y El Reino Espiritual. Ocurre que, el burdo ‘Conocimiento’ no conscientizado siempre nos dirá que es imposible ‘Alcanzar Samadhi’, dado que, al estar nuestros Subconscientes abarrotados de ‘Conocimientos no Conscientizados’, estos ‘Conocimientos’ siempre serán evocados como pensamientos que ocuparán nuestras mentes y entretendrán a nuestros ‘Egos’ en cosas materiales, que nos impedirán ‘Alcanzar Samadhi’. Luego, no es que el ‘Conocimiento’ sea malo para ‘Alcanzar Samadhi’ sino que, si no está ‘Conscientizado’, se convierten en uno de los nudos que nos atan a la identificación con el falso yo. La solución a esta paradoja está en esforzarnos por hacer que todo el ‘Conocimiento Adquirido’, durante tantas vidas, nos ayuden a hacernos ‘Conscientes de Dios y de El Reino Espiritual’, a los fines de evitar los burdos pensamientos materialistas, resultantes de los ‘Conocimientos no Conscientizados’, que evitan la tan necesaria cesación para ‘Alcanzar Samadhi’.

El otro nudo, que nos mantiene atados a la identificación con el falso yo, es la dualidad entre la satisfacción y la no satisfacción de nuestros Cuerpos, los cuales nuestros ‘Egos’ asumen como disfrutes o sufrimientos propios, por lo cual se esforzará por disfrutar y evitará sufrir -materialmente hablando- y, en cualquiera de los dos casos, los pensamientos generados por esa dualidad ocuparán nuestras mentes, evitando la tan necesaria cesación para ‘Alcanzar Samadhi’. Según he venido comprendiendo, cuando nos esforzamos por hacernos ‘Conscientes de todo Conocimiento Adquirido a través de nuestras Experiencias de Vida procurando que ese Conocimiento nos ayude a hacernos Conscientes de nuestro Amoroso Padre Dios’, este ‘Conocimiento Conscientizado’ nos ayudará a comprender y aceptar que, tanto los disfrutes como los sufrimientos son simples ‘Experiencias de Vida’, muchas de las cuales nosotros mismos hemos ‘Planificado Experimentar’, a los fines de ‘Crecer en el Conocimiento que nos ayude a hacernos Conscientes de nuestro Amoroso Padre Dios’. Cuando nuestros Periespíritus ‘Aprenden a Valorar’ todas las ‘Experiencias’ -buenas o malas- como simples ‘Experiencias de Vida’, necesarias para ‘Acercarnos a nuestro Amoroso Padre Dios’, entonces la dualidad dejará de existir). 


Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo


 

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