SIN PENSAR EN DEJAR DE
PENSAR
El mayor obstáculo que encontramos para
lograr la tan necesaria ‘cesación’ es desear la cesación,
porque el deseo en sí es un pensamiento y todo pensamiento es indicativo de que
no se ha logrado la cesación. Nuestra mente es
como una serena laguna y nuestros pensamientos son las ondas que nuestro
subconsciente genera en esa laguna, perturbando su serenidad, por lo que, la cesación -serenidad de la mente- se logra
cuando logramos evitar que nuestro subconsciente arroje pensamientos a esa
laguna. Luego, la sola intensión de evitar que nuestro
subconsciente lance pensamientos a esa laguna es en sí un pensamiento que
perturbará la serenidad que tanto anhelamos, porque todo anhelo es en esencia
un deseo y todo deseo es el producto de un pensamiento.
De manera que, la tarea
de lograr la cesación no es para nada sencilla, tanto cuanto, si tomamos en
cuanta que el subconsciente lanza a esa laguna cerca de cincuenta millones de
pensamientos al día, evidentemente, más que una laguna serena, nuestras mentes son un tempestuoso mar, que debemos acallar.
Recuerdan aquel grito: “¡Calla!!! ¡Enmudece!!!”
-Marcos 4:39-, probablemente no era
una orden al Mar de Galilea sino una orden a los subconscientes de sus
discípulos. De hecho, después de que el mar se calmó, nuestro Amado
Yeshuá les preguntó a sus discípulos “¿Por qué
se amedrentaron?”, como si les estuviera diciendo que “Fueron sus miedos los que hicieron posible que el mar se
enfureciera”. Ciertamente esto sería lo más probable porque, son nuestros pensamientos los
que generan nuestra realidad material. Noten ustedes que, nuestro
Amado Yeshuá dormía plácidamente mientras la tormenta se desarrollaba.
«Tu mente es como
un estanque, y tus pensamientos son como olas u ondas en ese estanque. ¿Qué
puedes hacer para que el estanque se calme? Cualquier cosa que hagas provocará más olas.
No puedes suavizarlo o forzar que se quede quieto. El estanque sólo se queda
quieto cuando tú cesas todo esfuerzo, toda lucha, todo movimiento. Alcanzar el estado natural no es
algo que tú hagas. Es un reconocimiento de
lo que ya eres, más allá del movimiento de la mente y los sentidos. ¿Quién agita la mente? Reconoce
“quién” está eligiendo. Es sólo la propia mente la que elige. Es sólo la propia
mente la que se mueve. Es sólo la propia mente la que intenta aquietar la
mente. Al escuchar estas palabras, la mente limitada estará probablemente
desorientada, preguntándose: “¿Qué
hago?” Acepta y permite esa desorientación. Toma
conciencia del Verdadero Ser. Hazte
consciente de ti mismo, consciente de la conciencia misma. Permanece en “eso”
hasta que sólo eso se transforme en tu realidad. Al principio, cuando intentes
observar la conciencia sólo verás el falso yo, sólo los movimientos de la mente».
(Es mi humilde opinión que, la única forma de lograr la ‘plena cesación’ es
reprogramando nuestros Periespíritus -Egos o Personas-, ayudándoles a recordar
que forman parte de nuestros Espíritus y de los motivos por los cuales han sido
revestidos de materialidad, a los fines de que “Tome conciencia del Verdadero Ser”. Una vez que nuestros Periespíritus
-Egos o Personas- se hagan ‘Conscientes
de su Estado Natural’, paulatinamente irá deslastrándose de gran parte
de los pensamientos materialistas, que antes lo amedrentaban, lo cual
significará una enorme disminución de las ondas perturbadoras en nuestras mentes,
lo que nos permitirá ‘¡Acallarla!!! ¡Enmudecerla!!!’, logrando así la cesación.
Luego, este proceso no puede ser impuesto de la
noche a la mañana, porque es un proceso de ‘purificación’, que comienza por
reconocer lo que realmente somos -Espíritus- y esforzándonos por alimentar a
nuestros subconscientes de información que nos ayude a comprender lo que
realmente somos -Espíritus-, a los fines de ir disminuyendo la enorme cantidad
de pensamientos materialistas, con los que nuestros subconscientes perturban
nuestras mentes.
Mientras menos
pensamientos materialistas sean arrojados a nuestras mentes, menos se nos
dificultará serenarla, porque lo que agita propiamente a nuestras mentes
son los pensamientos materialistas, producto de nuestros deseos, de nuestras
necesidades, … de nuestras vivencias materialistas. De allí que, se
hace necesario que reconozcamos que somos nosotros los que elegimos en qué
pensar y si reforzamos a nuestros subconscientes con pensamientos más
espirituales que materialistas, se nos hará más sencillo lograr la cesación o
serenidad de nuestras mentes, porque las olas que producen los pensamientos
espirituales ayudan a serenar la mente. LA MENTE
NO PUEDE AQUIETAR A LA MENTE DE LA NOCHE A LA MAÑANA, SINO QUE DEBE HACERLO
POCO A POCO, EVITANDO PERTURBARLA MÁS CON IMPOSICIONES. Como les he
comentado: “AL EGO HAY QUE ENAMORARLO POCO A
POCO”. La paciencia es la clave para no claudicar en nuestros
intentos por ‘Alcanzar Samadhi’).
SÓLO SÉ QUE NO SÉ
Les he venido comentando
que pareciera que Daniel estuviera en contra del tan necesario ‘Conocimiento’
para poder ‘Alcanzar Samadhi’, a pesar de que los antiguos Vedas nos aseguran
que unos de los pilares de Samadhi es el ‘Conocimiento Supremo’. Por lo que
entiendo, lo que pretende
Daniel es que nos esforcemos por no pensar en nada y como los pensamientos son
en su mayoría movidos por nuestros ‘Conocimientos’, entonces Daniel pareciera
estar diciéndonos que nos olvidemos de todo ‘Conocimiento’. Ocurre
igual con el gran filósofo Sócrates, quien, con su famosa frase: “Sólo sé que no sé nada”,
pareciera estar invitándonos a mantenernos en la ignorancia, cuando en realidad
nos está invitando a
abrazar la humildad en el ‘Conocimiento’ y a reconocer la riqueza que se
encuentra en la ignorancia.
Sócrates fue un sabio
filósofo que se destacó por su peculiar método de búsqueda de la verdad, el
cual consistía en recorrer las calles de Atenas interrogando a todos
aquellos que cruzaban su camino, incluido el ilustre Platón, haciendo
preguntas, aparentemente sin sentido, como procurando absorber un ‘Conocimiento
Generalizado’, acerca de las ‘Experiencias de Vida’ y el ‘Conocimiento
Acumulado’ de sus contemporáneos. Sus indagaciones y desafíos constantes
provocaron malestar en algunos ciudadanos, quienes lo acusaron de
corromper a la juventud y de blasfemar contra los dioses. Estas acusaciones lo
llevaron a enfrentar un juicio, en el cual Sócrates presentó una defensa
peculiar, al explicar que su búsqueda de sabiduría había comenzado a raíz
de una profecía del oráculo de Delfos, que lo declaró como el hombre más sabio
de Atenas. Según Sócrates, la verdadera sabiduría no se basa en el
conocimiento absoluto, sino en la conciencia de los límites del propio
saber.
Para Sócrates, la
sentencia del oráculo se interpretaba de manera paradójica: él era el más
sabio porque reconocía su propia ignorancia. Esta visión de la sabiduría
trascendía la acumulación de conocimientos concretos y abrazaba la idea de que admitir
nuestra ignorancia era en sí mismo un acto de conocimiento. "Solo sé que no sé
nada" nos recuerda nuestra propia limitación y nos advierte que es un
error atribuirnos ‘Conocimientos’ que realmente no poseemos. Es
decir, si no nos hacemos
realmente ‘Conscientes de los Conocimientos’, que aparentemente hemos
acumulado, no podemos asegurar que realmente ‘sabemos’, tanto cuanto no somos
‘Conscientes de ese Conocimiento’. De allí que, Sócrates consideraba
que, lo más sano para
nuestras Almas es reconocer y aceptar nuestra ignorancia intrínseca, a los
fines de procurar esforzarnos por hacernos ‘Consciente del Conocimiento que
hemos venido Adquiriendo’ y así ir saliendo de nuestra ignorancia.
De esta manera, Sócrates nos dejó en claro que, solo podemos avanzar en
nuestro ‘Conocimiento’ si reconocemos nuestras limitaciones y nos esforzamos
por erradicar la ignorancia, que alimenta esas limitaciones.
«Cuando digo “Sé consciente del verdadero yo”, no es no es un enfoque, no es un movimiento. No
es como apuntar una cámara a un nuevo objeto, sino que es más un abandono o un
cese del interés o apego a los movimientos de la mente. Hay
dos nudos principales que nos atan a la identificación con el falso yo: El
cuerpo quiere comodidad y la mente quiere saber. El cuerpo está apegado a las sensaciones de
placer y a evitar el dolor. Toda sadhana o
práctica espiritual que conduce a Samadhi implica fundamentalmente dos cosas: Primero,
ignorar la dualidad de comodidad e incomodidad, y segundo, ingresar en una
“mente que no sabe”. Una profunda entrega interior, una entrega
energética y estar presente sin pensamiento, consciente sin elección. Sócrates
fue considerado la persona más sabia de su tiempo. Es famoso por la máxima:
“Sólo sé que no sé”. Esta es la paradoja Socrática. Adoptar una “mente sin
saber”, una mente que no sabe, es la puerta de entrada a Samadhi».
(Ciertamente, el ‘Conocimiento’ pudiera frenarnos muchísimo en nuestros
intentos por ‘Alcanzar Samadhi’, sobre todo si ese ‘Conocimiento’ no nos ha
ayudado a hacernos ‘Conscientes de Dios, de Sus Perfecciones, de Sus
Implicaciones y de El Reino Espiritual’. Esto es porque, si no estamos ‘Plenamente
Conscientes de Dios y de El Reino Espiritual’, todo ‘Conocimiento que hayamos
podido Acumular’ durante varias vidas nos estorbará para ‘Alcanzar Samadhi’,
tanto cuanto Samadhi guarda relación con Dios y El Reino Espiritual. Ocurre
que, el burdo ‘Conocimiento’
no conscientizado siempre nos dirá que es imposible ‘Alcanzar Samadhi’, dado
que, al estar nuestros Subconscientes abarrotados de ‘Conocimientos no Conscientizados’,
estos ‘Conocimientos’ siempre serán evocados como pensamientos que ocuparán
nuestras mentes y entretendrán a nuestros ‘Egos’ en cosas materiales, que nos
impedirán ‘Alcanzar Samadhi’. Luego, no es que el ‘Conocimiento’
sea malo para ‘Alcanzar Samadhi’ sino que, si no está ‘Conscientizado’, se
convierten en uno de los nudos que nos atan a la identificación con el falso yo.
La solución a esta paradoja está en esforzarnos por
hacer que todo el ‘Conocimiento Adquirido’, durante tantas vidas, nos ayuden a
hacernos ‘Conscientes de Dios y de El Reino Espiritual’, a los fines de evitar
los burdos pensamientos materialistas, resultantes de los ‘Conocimientos no
Conscientizados’, que evitan la tan necesaria cesación para ‘Alcanzar Samadhi’.
El otro nudo, que nos mantiene atados a la identificación con el
falso yo, es la dualidad entre la satisfacción y la no satisfacción de nuestros
Cuerpos, los cuales nuestros ‘Egos’ asumen como disfrutes o sufrimientos
propios, por lo cual se esforzará por disfrutar y evitará sufrir -materialmente
hablando- y, en cualquiera de los dos casos, los pensamientos generados por esa
dualidad ocuparán nuestras mentes, evitando la tan necesaria cesación para ‘Alcanzar
Samadhi’. Según he venido comprendiendo, cuando
nos esforzamos por hacernos ‘Conscientes de todo Conocimiento Adquirido a
través de nuestras Experiencias de Vida procurando que ese Conocimiento nos
ayude a hacernos Conscientes de nuestro Amoroso Padre Dios’, este ‘Conocimiento
Conscientizado’ nos ayudará a comprender y aceptar que, tanto los disfrutes
como los sufrimientos son simples ‘Experiencias de Vida’, muchas de las cuales
nosotros mismos hemos ‘Planificado Experimentar’, a los fines de ‘Crecer en el
Conocimiento que nos ayude a hacernos Conscientes de nuestro Amoroso Padre Dios’.
Cuando nuestros
Periespíritus ‘Aprenden a Valorar’ todas las ‘Experiencias’ -buenas o malas-
como simples ‘Experiencias de Vida’, necesarias para ‘Acercarnos a nuestro
Amoroso Padre Dios’, entonces la dualidad dejará de existir).
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
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