MUCHOS SENDEROS
La tercera parte del
Documental SAMADHI lleva por título: “El Camino Sin Sendero”, lo cual es una
alegoría para representar la idea de lo que Daniel nos aclaró al principio de
esta serie de Documentales: SAMADHI NO ES LO QUE
TÚ CREES QUE ES. De allí que, frecuentemente Daniel parece querer
confundirnos con las ideas que expresa acerca de Samadhi, no porque realmente
quiera confundirnos, sino porque SAMADHI SE
ESCAPA DE NUESTROS CONOCIMIENTOS EN 3D. Sucede entonces que, si
realmente queremos comprender Samadhi, debemos hacer más uso de la imaginación
que del ‘Conocimiento’, porque como nos lo aclaraba Einstein: “El
‘Conocimiento’ es limitado, mientras que la imaginación supera la inmensidad
del Universo”. Así pues, no es que no exista un Sendero para llegar al Camino
que Conduce a Samadhi, sino que existen muchos Senderos, pero ninguno de estos
nos conducirá a Samadhi si lo que queremos hacer es llegar a Samadhi.
Es decir, NO DEBEMOS PROCURAR A SAMADHI COMO UN
PREMIO QUE NOS HARÁ MATERIALMENTE PODEROSOS, SINO QUE DEBEMOS PROCURARLO COMO
UN CAMINO PARA QUE NUESTROS ESPÍRITUS SE DESPRENDAN DE LOS PODERES DE LA
MATERIA QUE LO ATAN A UN MUNDO QUE REALMENTE NO EXISTE.
En las redes sociales
podemos encontrar a muchísimos gurúes hablándonos de lo poderosos que somos y
de las muchas cosas materiales que podemos lograr si logramos controlar la
materia con el poder de nuestros Espíritus. Luego, esto en esencia es Samadhi,
pero deja de ser Samadhi cuando procuramos bienes materiales al hacer uso de
los poderes propios de nuestros Espíritus. Ocurre entonces que, los ejercicios
que muchos de estos gurúes recomiendan hacer, para alcanzar esos bienes
materiales, son los Senderos para llegar al Camino que Conduce a Samadhi, pero si
lo que se procura es bienes materiales pues jamás se llegará a Samadhi. EL CAMINO A SAMADHI ES EL CAMINO DONDE TODOS LOS DESEOS
FENECEN HASTA EL PUNTO DE QUE NUESTRAS MENTES LOGRAN PONERSE EN BLANCO, PERO
SIN PENSAR EN EL COLOR BLANCO PORQUE ENTONCES EL COLOR SE CONVIERTE EN UN DESEO.
«El camino hacia
el Samadhi ha recibido muchos nombres como meditación, autoindagación u
oración. La mayoría de las personas que practican
estas cosas hoy en día practican alguna técnica, pero la forma antigua de
meditación que lleva a Samadhi no es en
realidad una actividad. No es algo que se hace o práctica, sino que es en realidad la cesación del meditador, del indagador o del
hacedor. La verdadera meditación es una unión
con lo que ES, y sólo comienza a ocurrir
cuando el ego fracasa en su intento de meditar, y entiende sus propias
limitaciones. El ego, el TÚ que crees ser, debe fallar necesariamente en
todo intento de meditar para que se produzca la verdadera meditación. Cuanto más nos acercamos a la
verdad, más nos acercamos a Samadhi, menos se hace, con menos técnica.
Las técnicas forman parte del pasado. Abandonamos el hacer y el hacedor.
Abandonamos la búsqueda y el buscador, para llegar al presente incondicionado. Algunos
maestros hacen demasiado hincapié en las técnicas, mientras que otros las
infravaloran. Es importante entender que la técnica es un peldaño. No queremos
abandonarla, pero no nos aferramos a ella. La manera probada de realizar Samadhi es a través de
largos períodos de práctica espiritual. Ya sea que uno llame a esa
práctica meditación, auto-indagación u oración, existe una verdad a la que uno
tiene que despertar. El yogui y sabio Patanjali, que compiló los sutras del
yoga hace 2500 años, enseñó que el todo el esfuerzo del yoga está dirigido a la cesación del torbellino
de la mente. Se podría decir que es la cesación del karma; la cesación
de los profundos patrones inconscientes que gobiernan nuestras vidas. Estos
patrones condicionados fueron llamados los vritti en sánscrito. Así mismo, el
maestro Zen Dogen dijo que la
meditación es el abandono de la mente y el cuerpo. En el Budismo es el Nirvana o Nirodha; es la
cesación de las fluctuaciones de la mente egóica limitada, que provoca la
identificación con un sentido limitado del yo. En el cristianismo
encontramos la misma enseñanza perenne expresada a través de una metáfora muy
diferente, utilizando el lenguaje que era común en esa época de la historia. Realizar Samadhi en términos
cristianos es alcanzar el Reino de Dios a través del perdón de los pecados,
aceptando a Cristo. La palabra pecado en hebreo significa literalmente
“errar la marca”; significa perder el momento presente; perseguir la felicidad
en los objetos del mundo exterior en lugar de alcanzar la fuente de la
verdadera plenitud». (Aunque a veces pareciera que
Daniel nos está diciendo que los ejercicios ascéticos místicos no ayudan a
llegar a Samadhi, ciertamente no es lo que quiere decir, sino que pretende
dejarnos en claro que NINGÚN EJERCICIO SIRVE SI
TENGO EL DESEO DE ALCANZAR SAMADHI, PORQUE SAMADHI ES LA CESACIÓN DE TODO DESEO.
De manera que, si nos esforzamos por hacer todos los
días algunos de los muchos ejercicios ascéticos místicos, pero sin pensar en
nada, sólo respirando calmadamente, sentados en una posición que nos sea
cómoda, pues, cuando menos lo esperemos, ‘Alcanzaremos Samadhi’. Y
claro que también ayuda muchísimo las condiciones del lugar en donde decidamos
meditar, el cual debe ser un lugar sereno, desprovisto de los innecesarios
ruidos de nuestra cotidianidad. Estos ruidos también pueden ser acallados
colocándonos unos cómodos audífonos con alguna música de meditación… Con
seguridad, durante nuestras primeras experiencias de ejercicios de serenidad,
nos dormiremos profundamente, pero que esto no sea motivo de desilusión, tanto
cuanto es un proceso lento lograr ‘Alcanzar Samadhi’. ¡En algún momento se
dormirán, pero realmente estarán en Samadhi!!!
Por cierto, Daniel
pareciera que tampoco le da mucha importancia al ‘Conocimiento Divino’, lo cual
es uno de los dos pilares que permiten ‘Alcanzar Samadhi’, según los antiguos
Vedas, y con lo que yo estoy absolutamente de acuerdo, tanto cuanto, al hacernos
‘Conscientes de Dios, Sus Perfecciones e Implicaciones y del Reino Espiritual’,
se nos hace más sencillo comprender y aceptar lo que realmente somos
-Espíritus-, lo que en consecuencia nos facilita ‘Alcanzar Samadhi’. Como nos
aclaró Daniel: “La
fe es una rendición al impulso evolutivo; un conocimiento profundo de que
transitamos hacia la fuente”. Pero recuerden que, cuando les
hablo de fe, les estoy hablando de una fe
cierta, AQUELLA FE DEL QUE SABE QUE TODO ES POSIBLE Y NO SIMPLEMENTE CREE QUE
SEA POSIBLE).
ABANDONAR LAS IDEAS
OBSOLETAS
Es preciso mantener
siempre presente que, nuestro
‘Egos’ se han venido fortaleciendo vida tras vida, por lo que separarlo del
Cuerpo nunca será sencillo, tanto cuanto el ‘Ego’ tiene por cierto que él es el
Cuerpo y no nos facilitará el desidentificarlo. Luego, en el
entendido de que nuestros
‘Egos’ se identifican con nuestros Cuerpos a través de la mente, que los
interconecta, nos es preciso alimentar a nuestras mentes con cierta información
que le permita a nuestros ‘Egos’ despertar a la realidad de lo que realmente es.
Es decir, debemos procurar eliminar las ideas obsoletas que nuestro ‘Ego’ ha
ido ‘Acumulando’, vida tras vida, acerca de Dios, Sus Perfecciones, Sus
Implicaciones y del Reino Espiritual. Aunque ustedes no lo crean,
nuestros ‘Egos’ tienen un miedo terrible a Dios y a todo aquello que tenga que
ver con El Reino Espiritual. Incluso, la gran
mayoría de los que dicen creer en Dios y le rinden culto, de alguna forma o
manera, le rinden culto por miedo a ser castigados si no lo hacen. De
allí que, este miedo a Dios y a todo aquello que
tenga que ver con El Reino Espiritual es lo que ha hecho que nuestros ‘Egos’
-Periespíritus o Personas’- prefieran dejar de creer en Dios y en El Reino
Espiritual, lo que nos dificulta muchísimo desidentificarlo.
«Ingresar en el
ahora, en el momento presente, es aprender a renunciar a las preferencias de la mente condicionada.
Quemar los estados opuestos, permaneciendo no reactivo a cualquier cosa que
aparezca en el campo de fenómenos cambiantes. Meditar es quemar el yo
condicionado, o se podría decir que es liberar la energía del yo condicionado.
Esta verdad se encuentra en el Evangelio de Tomás que dice: “Si sacas lo que hay dentro de
ti, lo que saques te salvará. Si no sacas lo que hay en ti, lo que no saques te
destruirá”». (Llegaron
Los Tiempos en que debemos perder el miedo a ser declarados herejes por los
líderes eclesiales y abandonemos las ideas caducas, que nuestros ‘Egos’ han ‘Acumulado’,
vida tras vida, sembradas por líderes eclesiales que sólo han pretendido
controlar nuestras existencias, para que le sirvamos a un Dios castigador, que
según ellos nos ordena a hacer todo lo que esos líderes eclesiales quieren que
hagamos. Estos mismos líderes eclesiales, de alguna forma o manera,
nos hablan de un Reino Espiritual, pero nos ordenan no creer en los Espíritus. De
manera que, gran parte de
la información que han ‘Acumulado’ nuestros ‘Egos’ están constituidas por ideas
obsoletas que han hecho que creamos que la información es falsa, lo que ha
degenerado en que gran parte de la humanidad haya dejado de creer
verdaderamente en Dios y en El Reino Espiritual.
Resulta que, en nuestros
tiempos, quizás por ser Los Tiempos Finales, muchos Espíritus han decidido
renunciar a esas ideas obsoletas, pero renuncian de tajo a toda la información,
como si toda la información fuera falsa, lo que mueve a muchos Espíritus a tergiversar la información que han venido ‘Acumulando’,
vida tras vida, y, en vez de servirse de esa información para ‘Crecer
Espiritualmente’, la manipulan para que les ayude a crecer materialmente, olvidándose
así de lo que realmente son -Espíritus- y aferrándose cada vez más a lo
material. Así pues, aquellos que realmente deseen ‘Alcanzar Samadhi’, deben procurar
reconfigurar la información ‘Acumulada en sus Egos’, a los fines de
reprogramarla, para que nos ayude a ‘Alcanzar Samadhi’. Esto es
porque, ninguna ‘Persona -Ego o Periespíritu-, que no reconozca que forma parte
de un Espíritu, se esforzará por procurar aquello que es propio de los
Espíritus. Y aquellos que reconozcan que son Espíritus pero que no terminen de
comprender Qué Cosa Es Dios, pues les costará muchísimo reconocer y aceptar que
forman parte de Dios y consecuentemente no lograrán ‘Alcanzar Samadhi’).
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
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