domingo, 15 de septiembre de 2024

SAMADHI III: El Camino Sin Sendero/Parte V

VARIEDAD DE ALIMENTOS Y DE EJERCICIOS

“Como es afuera es adentro”, reza otro de los Principios Herméticos. Esto nos quiere decir que, en nuestro interior, nuestros Espíritus tienen las mismas necesidades que tienen nuestros Cuerpos, pero evidentemente los Espíritus requieren cosas espirituales y los Cuerpos cosas materiales. De manera que, así como nuestros Cuerpos necesitan alimentos materiales para fortalecerse y realizar las actividades del día a día, nuestros Espíritus también necesitan de alimentos espirituales, para mantenerse fortalecidos y poder realizar sus actividades del día a día. Así como nuestros ejercicios necesitan ejercitarse, para mantenerse en forma y activos, nuestros Espíritus también necesitan ejercitarse, para mantenerse en forma y activos. Tristemente, una grandísima parte de la mal llamada humanidad, descuidan gravemente la alimentación de sus Espíritus y mucho más la ejercitación, necesaria para ‘Crecer y Fortalecerse’.

Ocurre entonces que, aquellos humanos con Espíritus que han comenzado a ‘Despertar’, lo han hecho gracias a que, de alguna forma o manera, han procurado alimentar y ejercitar sus Espíritus, aunque sea levemente, lo que les ha ayudado a despertar, aunque sea levemente. Luego, si estos Espíritus, levemente ‘Despiertos’, toman acciones para ‘Despertar Plenamente’, tendrán que esforzarse por alimentarse y ejercitarse con mayor empeño, a los fines de ‘Fortalecerse Plenamente’. Ahora bien, así como para fortalecer nuestros Cuerpos contamos con una gran variedad de alimentos y ejercicios, algunos de los cuales han de ser específicos para ciertas contexturas físicas o corporales, también nuestros Espíritus cuentan con una gran variedad de alimentos y ejercicios espirituales, que les pueden ayudar a ‘Despertar Plenamente’, pero estos alimentos y ejercicios no funcionan con la misma efectividad para todos los Espíritus, por lo que, cada Espíritu, debe descubrir el alimento y el ejercicio que mejor les preste, a los fines de ‘Crecer y Fortalecerse’.    

«Una montaña puede accederse por muchos caminos. Uno puede ir directamente hacia la cima, o a veces puede ser mejor tomar una ruta en espiral. Pero en la cima la vista es siempre la misma, sin importar el camino que se tome. Los humanos han creado miles de técnicas de meditación a lo largo de los milenios, sin hablar de las innumerables posturas de yoga, asanas, respiración especializada o pranayama, y todas las variedades imaginables de rituales o práctica. Si la meditación es simplemente una cesación o una parada se trata de simplemente llegar a la quietud, entonces ¿por qué necesitamos tantas técnicas para lograrlo? ¿Por qué no podemos simplemente sentarnos y esperar a que nuestro barro se asiente, como enseñan en el Zen? La verdad es que podemos simplemente parar. Podemos renunciar a las actividades de nuestro personaje, sin embargo, como dijo Einstein “Aunque la realidad no es más que una ilusión, es una ilusión persistente”. Es esta persistencia de la ilusión la que hace que sea necesario para la mayoría de nosotros penetrar en la mente inconsciente. Para mantenernos despiertos debemos purificar nuestro avatar de sus samskaras, de su karma o su programación, para que los aspectos inconscientes del yo dejen de conducir el espectáculo. Cuando digo “purificar” no significa que el avatar sea de alguna manera malo o negativo. Simplemente quiero decir que es posible desidentificar un sentido del yo de él, y el proceso de desidentificación es lo que llamamos “purificación” o “limpieza”. Estoy limpiando mi Yo de mí mismo. Nuestra practica espiritual consiste en unir todos los aspectos de nuestro Yo para no estar divididos. Penetramos en el inconsciente creando condiciones sin escape para el ego. Ya sea a través de largos periodos de meditación o autoindagación, a través de yoga intensivo, el qi kung, la oración, técnicas de respiración, o el ayuno, o el canto, o tomando enteógenos que nos abren a las profundidades inconscientes de la mente, nos sentiremos naturalmente atraídos por diferentes prácticas, técnicas y herramientas en diferentes momentos de nuestro camino. Cualquiera que sea la práctica o técnica, la purificación se producirá mientras siempre cultivemos la presencia y la ecuanimidad. Estando aquí en el ahora, así como entregados a lo que ES, entonces continuamos desatando los nudos kármicos que crean la identificación con nuestro avatar». (La idea de ejercitarnos en cualquiera de los múltiples ejercicios ascéticos místicos es la de descubrir cual de esos ejercicios nos resulta más eficiente, para ‘Alcanzar Samadhi’. El ejercicio que te ayude más rápidamente a lograr la serenidad de tu Cuerpo es con seguridad el que mejor te presta, para ‘Alcanzar Samadhi’, porque ‘Samadhi es un Estado de Paz’. Esta paz comienza cuando logramos serenar nuestros Cuerpos, hasta lograr la quietud plena, en donde nos vaciamos incluso de todo pensamiento y nos olvidamos incluso de quiénes somos y de dónde estamos -materialmente hablando-. Lograr esta ‘quietud plena’ es por mucho muy difícil, por lo que se nos hace preciso esforzarnos por ejercitarnos cada día con mayor fervor. Pero si, habiéndonos ejercitado esforzadamente en algún ejercicio, durante cierta cantidad de tiempo, no logramos cierta quietud de nuestros Cuerpos, indicándonos que vamos bien, pues se nos hará necesario optar por otro tipo de ejercicio, a los fines de descubrir cuál ejercicio nos presta mejor para ‘Alcanzar Samadhi. Recuerden: “Como es afuera es adentro”, por lo que no todos los ejercicios funcionan de la misma manera para todos los Espíritus, tanto cuanto, así como algunos Cuerpos necesitan ejercitar más las piernas o los brazos … o el corazón, de la misma manera cada Espíritu requiere de ciertos tipos de ejercicios para lograr el objetivo de ‘Alcanzar Samadhi’.

Un viejo adagio reza: “MENTE SANA EN CUERPO SANO”, lo que nos deja en claro que, si realmente queremos ‘Alcanzar Samadhi’, nos es preciso no sólo alimentar y ejercitar sanamente nuestros Espíritus, sino que también debemos hacer lo propio con nuestros Cuerpos, porque un Cuerpo mal cuidado, mal alimentado, … mal ejercitado, es ciertamente sinónimo de una Nave Descontrolada, lo que implicará que, retomar el control se tornará más complicado y esto redundará en un Cuerpo muy flojo para colaborar en la realización de los ejercicios ascéticos místicos. Ocurre también que, un Cuerpo con muchos síntomas de abusos de los bienes materiales, es indicativo de un Periespíritu ampliamente embarrado, lo que significará que, además de procurar retomar el control de sus Nave, esos Espíritus deben esforzarse por deslastrar a sus Periespíritus del mucho barro que les cubre, lo cual implica en ejercitarse en las Virtudes, que le ayuden a deslastrarse de esos vicios capitales, que recubren el Periespíritu. Luego, es altamente probable que, si tienes un Cuerpo muy deteriorado difícilmente logres recuperarlo, pero, siempre y cuando hagas los esfuerzos por recuperarlo -sana alimentación y ejercicios cardiovasculares suaves-, ese esfuerzo ciertamente te ayudará a retomar el control de tu Nave, a la par de ayudarte a deslastrarte del barro que recubre tu Periespíritu, lo que evidentemente ayudará a tu Espíritu a ‘Alcanzar Samadhi’).

CESACIÓN

Nos va quedando claro que, la idea de ejercitarse a diario, en cualquiera de los métodos de meditación ascético mística, que hayamos elegido, es lograr primeramente la cesación de gran parte de la actividad mental de nuestro Cuerpo, los cuales mantienen aturdido a nuestro Periespíritu y le incapacitan para lograr ‘Alcanzar Samadhi’. Esto es porque, el primer ‘Nivel de Samadhi’ es justamente la cesación de toda actividad mental, pero si tomamos en cuenta que más del 98% de los pensamientos, que surgen en nuestra mente, son producto del subconsciente, y que además en nuestra mente se generan más de cincuenta millones de pensamientos, que falsamente nos recuerdan constantemente que somos el Cuerpo en el cual habitamos, entonces comprenderemos lo titánica que ha de ser la tarea de cesar toda actividad mental. Luego, sabemos que no es imposible, tanto cuanto no son pocos los que han ‘Alcanzado Samadhi’, pero ciertamente exige de nosotros un alto compromiso para lograr detener la actividad de nuestra mente, evitando que nuestro subconsciente siga produciendo pensamientos, desordenadamente.

Es importante comprender que, los ejercicios ascéticos místicos no concluyen una vez finalizada alguna sesión de yoga, de qi kung, de oración, de técnicas de respiración, de cantos místicos, … de autoindagación, sino que, se hace necesario que durante todos nuestros días y parte de sus noches, nos esforcemos por hacernos ‘Conscientes de lo que realmente somos y lo que hemos venido a hacer a este Mundo’, para llenar a nuestro subconsciente con pensamientos acordes con lo que pretendemos, evitando así los pensamientos meramente materialistas, e incluso combatiéndolos cuando aparezcan, recordándonos a nosotros mismos que no somos materia.

Esta sencilla técnica nos ayuda a deslastrarnos de los pensamientos meramente materiales y cultivando mayor cantidad de pensamientos espirituales. Si pasamos gran parte de nuestro día a día recordando lo que somos -Espíritus-, imaginándonos lo que somos, leyendo, investigando y profundizando acerca de Dios, Sus Perfecciones, Sus Implicaciones y El Reino Espiritual, … hablando con Dios, sea cual sea la percepción que tienes de Él, te ayudará a retroalimentar ‘Conscientemente’ tu ‘Subconsciente’, con pensamientos que cesarán durante nuestras sesiones de meditación ascético mística, tanto cuanto han dejado de ser meramente material. Esto, evidentemente, es un trabajo que, a la mayoría de los Espíritus, seguramente les llevará muchos años, dependiendo del nivel de motivación de cada Espíritu, motivo por el cual se hace necesario tener en claro lo que pretendemos, si no queremos claudicar.

«Abandonamos juzgar cualquier sensación o pensamiento como bueno o malo, siempre profundizando en el campo sensorial. Siempre percibiendo fenómenos más y más sutiles, llegando a ser tan conscientes de lo que surge que se produce una fusión con el objeto de meditación. Nos convertimos en la respiración. Nos convertimos en la postura de yoga. Nos convertimos en el canto. Nos convertimos en el avatar. En cada caso, fundiéndonos con el campo pránico en lo que se llama Savikalpa Samadhi o Samprajnada Samadhi, que es “Samadhi con una semilla”; una semilla de patrón, una semilla de forma. Una semilla de actividad mental condicionada; de actividad kármica. Mientras haya una semilla de apego, de actividad mental inconsciente, de separación entre los mundos interior y exterior, entonces no se alcanzará la meta final. El Savikalpa Samadhi es un Samadhi preliminar, también llamado “jhana” (pali) o “dhyana” (sánscrito). Es una combustión del karma dentro de la estructura del yo; una preparación del recipiente humano para el despertar de nuestra verdadera naturaleza, que se realiza a través del ‘no-hacer’; a través del cese de la actividad mental». (Parte del secreto para lograr la cesación de nuestras mentes es “no juzgar cualquier sensación o pensamiento como bueno o malo”, porque juzgar implica considerar y evaluar la existencia de esa sensación o pensamiento, y esto evidentemente significa una actividad que, por muy mínima que sea, es contraria a la cesación. De hecho, cuando nos iniciamos en algún ejercicio de meditación ascético místico, se nos dificulta entrar en la cesación de todo pensamiento, porque nuestras mentes, sin querer queriendo, evaluarán cada movimiento de yoga o de qi kung, cada palabra pronunciada durante nuestras oraciones, las técnicas de respiración que estamos utilizando, la pronunciación armónica de los cantos místicos, la postura, … lo que sentimos. Por eso es recomendable que, durante nuestras primeras ‘Experiencias’, en algún ejercicio ascético místico, nos permitamos esas interrupciones perfeccionistas de nuestras mentes, a los fines de lograr ‘Perfeccionar’ el ejercicio, hasta que llegue un momento en el cual lo ejecutaremos perfectamente, sin evaluarlo mentalmente. Cuando llegue ese preciado momento, “Nos convertimos en la respiración. Nos convertimos en la postura de yoga. Nos convertimos en el canto. Nos convertimos en el avatar”, porque nuestros Espíritus tomarán el control de Periespíritus y éste de nuestros Cuerpos. Por esta razón Daniel nos comenta que: “los ejercicios ascéticos místicos son una preparación del recipiente humano para el despertar de nuestra verdadera naturaleza, que se realiza a través del ‘no-hacer’; a través del cese de la actividad mental”, porque, CUANDO NOS FUNDIMOS CON EL EJERCICIO ASCÉTICO MÍSTICO, CONVIRTIÉNDONOS EN EL EJERCICIO, EL CUERPO DEJA DE CONTROLAR AL PERIESPÍRITU Y EL PERIESPÍRITU DEJA DE CONTROLAR AL ESPÍRITU, por lo que, consecuentemente, EL ESPÍRITU TOMA EL CONTROL. En estos momentos viene a mi mente la película protagonizada por Richard Gere, titulada “Palabras Mágicas”, la cual versa sobre una niña que, motivada por su padre, se ejercita en los cantos ascéticos místicos que ayudan a ‘Avanzar Paulatinamente’ en el dominio de los sefirá que constituyen El Árbol de la Vida, lo cual es el Samadhi para la cultura hebrea mística).


Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo

 

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