VARIEDAD DE ALIMENTOS Y
DE EJERCICIOS
“Como es afuera es adentro”, reza otro de los
Principios Herméticos. Esto nos quiere decir que, en nuestro interior, nuestros Espíritus tienen las
mismas necesidades que tienen nuestros Cuerpos,
pero evidentemente los Espíritus requieren cosas espirituales y los Cuerpos
cosas materiales. De manera que, así como nuestros Cuerpos necesitan alimentos
materiales para fortalecerse y realizar las actividades del día a día, nuestros
Espíritus también necesitan de alimentos espirituales, para mantenerse
fortalecidos y poder realizar sus actividades del día a día. Así como nuestros
ejercicios necesitan ejercitarse, para mantenerse en forma y activos, nuestros
Espíritus también necesitan ejercitarse, para mantenerse en forma y activos.
Tristemente, una grandísima parte de la mal llamada humanidad, descuidan
gravemente la alimentación de sus Espíritus y mucho más la ejercitación,
necesaria para ‘Crecer y Fortalecerse’.
Ocurre entonces que,
aquellos humanos con Espíritus que han comenzado a ‘Despertar’, lo han hecho
gracias a que, de alguna forma o manera, han procurado alimentar y ejercitar
sus Espíritus, aunque sea levemente, lo que les ha ayudado a despertar, aunque
sea levemente. Luego, si
estos Espíritus, levemente ‘Despiertos’, toman acciones para ‘Despertar
Plenamente’, tendrán que esforzarse por alimentarse y ejercitarse con mayor
empeño, a los fines de ‘Fortalecerse Plenamente’. Ahora bien, así
como para fortalecer nuestros Cuerpos contamos con una gran variedad de
alimentos y ejercicios, algunos de los cuales han de ser específicos para
ciertas contexturas físicas o corporales, también nuestros Espíritus cuentan
con una gran variedad de alimentos y ejercicios espirituales, que les pueden
ayudar a ‘Despertar Plenamente’, pero estos alimentos y ejercicios no funcionan con la misma efectividad
para todos los Espíritus, por lo que, cada
Espíritu, debe descubrir el alimento y el ejercicio que mejor les preste, a los
fines de ‘Crecer y Fortalecerse’.
«Una montaña puede
accederse por muchos caminos. Uno puede ir directamente hacia la cima, o a
veces puede ser mejor tomar una ruta en espiral. Pero en la cima la vista es siempre la misma, sin importar
el camino que se tome. Los humanos han creado miles de técnicas de
meditación a lo largo de los milenios, sin hablar de las innumerables
posturas de yoga, asanas, respiración especializada o pranayama, y todas las
variedades imaginables de rituales o práctica. Si la meditación es simplemente una cesación o una
parada se trata de simplemente llegar a la quietud, entonces ¿por qué
necesitamos tantas técnicas para lograrlo? ¿Por qué no podemos simplemente sentarnos y esperar a
que nuestro barro se asiente, como enseñan en el Zen? La verdad es que
podemos simplemente parar. Podemos renunciar a las actividades de nuestro
personaje, sin embargo, como dijo Einstein “Aunque la realidad no es más
que una ilusión, es una ilusión persistente”. Es esta persistencia de la ilusión la que hace que
sea necesario para la mayoría de nosotros penetrar en la mente inconsciente.
Para mantenernos
despiertos debemos purificar nuestro avatar de sus samskaras, de su karma o su
programación, para que los aspectos inconscientes del yo dejen de conducir el
espectáculo. Cuando digo “purificar” no significa que el avatar sea de
alguna manera malo o negativo. Simplemente quiero decir que es posible
desidentificar un sentido del yo de él, y el proceso de
desidentificación es lo que llamamos “purificación” o “limpieza”. Estoy
limpiando mi Yo de mí mismo. Nuestra
practica espiritual consiste en unir todos los aspectos de nuestro Yo para no
estar divididos. Penetramos en el inconsciente creando condiciones sin
escape para el ego. Ya sea a través de largos periodos de meditación o
autoindagación, a través de yoga intensivo, el qi kung,
la oración, técnicas de respiración, o el ayuno, o el canto, o tomando
enteógenos que nos abren a las profundidades inconscientes de la mente, nos
sentiremos naturalmente atraídos por diferentes prácticas, técnicas y
herramientas en diferentes momentos de nuestro camino. Cualquiera que sea la práctica
o técnica, la purificación se producirá mientras siempre cultivemos la
presencia y la ecuanimidad. Estando aquí en el ahora, así como
entregados a lo que ES, entonces continuamos desatando los nudos kármicos que
crean la identificación con nuestro avatar».
(La idea de
ejercitarnos en cualquiera de los múltiples ejercicios ascéticos místicos es la
de descubrir cual de esos ejercicios nos resulta más eficiente, para ‘Alcanzar
Samadhi’. El ejercicio que te ayude más rápidamente a lograr la
serenidad de tu Cuerpo es con seguridad el que mejor te presta, para ‘Alcanzar
Samadhi’, porque ‘Samadhi es un Estado de Paz’. Esta paz comienza cuando logramos serenar nuestros Cuerpos,
hasta lograr la quietud plena, en donde nos vaciamos incluso de todo
pensamiento y nos olvidamos incluso de quiénes somos y de dónde estamos
-materialmente hablando-. Lograr esta ‘quietud plena’ es por mucho
muy difícil, por lo que se nos hace preciso esforzarnos por ejercitarnos cada
día con mayor fervor. Pero si, habiéndonos
ejercitado esforzadamente en algún ejercicio, durante cierta cantidad de
tiempo, no logramos cierta quietud de nuestros Cuerpos, indicándonos que vamos
bien, pues se nos hará necesario optar por otro tipo de ejercicio, a los fines
de descubrir cuál ejercicio nos presta mejor para ‘Alcanzar Samadhi.
Recuerden: “Como es afuera es adentro”, por lo que no todos los ejercicios
funcionan de la misma manera para todos los Espíritus, tanto cuanto, así como
algunos Cuerpos necesitan ejercitar más las piernas o los brazos … o el
corazón, de la misma manera cada Espíritu requiere de ciertos tipos de
ejercicios para lograr el objetivo de ‘Alcanzar Samadhi’.
Un viejo adagio reza: “MENTE SANA EN CUERPO SANO”, lo que nos deja en claro
que, si realmente queremos ‘Alcanzar Samadhi’, nos es preciso no sólo alimentar
y ejercitar sanamente nuestros Espíritus, sino que también debemos hacer lo
propio con nuestros Cuerpos, porque un Cuerpo mal cuidado, mal
alimentado, … mal ejercitado, es ciertamente sinónimo de una Nave
Descontrolada, lo que implicará que, retomar el control se tornará más
complicado y esto redundará en un Cuerpo muy flojo para colaborar en la
realización de los ejercicios ascéticos místicos. Ocurre también que, un Cuerpo con muchos síntomas de abusos de los bienes
materiales, es indicativo de un Periespíritu ampliamente embarrado, lo que
significará que, además de procurar retomar el control de sus Nave, esos
Espíritus deben esforzarse por deslastrar a sus Periespíritus del mucho barro
que les cubre, lo cual implica en ejercitarse en las Virtudes, que
le ayuden a deslastrarse de esos vicios capitales, que recubren el
Periespíritu. Luego, es altamente probable que, si tienes un Cuerpo muy
deteriorado difícilmente logres recuperarlo, pero, siempre y cuando hagas los
esfuerzos por recuperarlo -sana alimentación y ejercicios cardiovasculares
suaves-, ese esfuerzo ciertamente te ayudará a retomar el control de tu Nave, a
la par de ayudarte a deslastrarte del barro que recubre tu Periespíritu, lo que
evidentemente ayudará a tu Espíritu a ‘Alcanzar Samadhi’).
CESACIÓN
Nos va quedando claro
que, la idea de ejercitarse a diario, en
cualquiera de los métodos de meditación ascético mística, que hayamos elegido, es
lograr primeramente la cesación de gran parte de la actividad mental de nuestro
Cuerpo, los cuales mantienen aturdido a nuestro Periespíritu y le incapacitan
para lograr ‘Alcanzar Samadhi’. Esto es porque, el primer ‘Nivel de
Samadhi’ es justamente la cesación de toda actividad mental, pero si tomamos en
cuenta que más del 98% de los pensamientos, que surgen en nuestra mente, son
producto del subconsciente, y que además en nuestra mente se generan más de
cincuenta millones de pensamientos, que falsamente nos recuerdan constantemente
que somos el Cuerpo en el cual habitamos, entonces comprenderemos lo titánica
que ha de ser la tarea de cesar toda actividad mental. Luego, sabemos que no es
imposible, tanto cuanto no son pocos los que han ‘Alcanzado Samadhi’, pero
ciertamente exige de nosotros un alto compromiso para lograr detener la actividad
de nuestra mente, evitando que nuestro subconsciente siga produciendo
pensamientos, desordenadamente.
Es importante comprender
que, los ejercicios ascéticos místicos no concluyen
una vez finalizada alguna sesión de yoga, de qi kung, de oración, de
técnicas de respiración, de cantos místicos, … de autoindagación, sino que, se
hace necesario que durante todos nuestros días y parte de sus noches, nos esforcemos por hacernos ‘Conscientes
de lo que realmente somos y lo que hemos venido a hacer a este Mundo’, para
llenar a nuestro subconsciente con pensamientos acordes con lo que pretendemos,
evitando así los pensamientos meramente materialistas, e incluso combatiéndolos
cuando aparezcan, recordándonos a nosotros mismos que no somos materia.
Esta sencilla técnica nos
ayuda a deslastrarnos de los pensamientos meramente materiales y cultivando
mayor cantidad de pensamientos espirituales. Si pasamos gran parte de nuestro día a día recordando
lo que somos -Espíritus-, imaginándonos lo que somos, leyendo, investigando y
profundizando acerca de Dios, Sus Perfecciones, Sus Implicaciones y El Reino
Espiritual, … hablando con Dios, sea cual sea la percepción que tienes de Él,
te ayudará a retroalimentar ‘Conscientemente’ tu ‘Subconsciente’, con
pensamientos que cesarán durante nuestras sesiones de meditación ascético
mística, tanto cuanto han dejado de ser meramente material. Esto,
evidentemente, es un trabajo que, a la mayoría de los Espíritus, seguramente
les llevará muchos años, dependiendo del nivel de motivación de cada Espíritu,
motivo por el cual se hace necesario tener en claro lo que pretendemos, si no
queremos claudicar.
«Abandonamos juzgar cualquier sensación o pensamiento
como bueno o malo, siempre profundizando en el campo sensorial.
Siempre percibiendo fenómenos más y más sutiles, llegando a ser tan conscientes
de lo que surge que se produce una fusión con el objeto de meditación. Nos convertimos en la
respiración. Nos convertimos en la postura de yoga. Nos convertimos en el
canto. Nos convertimos en el avatar. En cada caso, fundiéndonos con el
campo pránico en lo que se llama Savikalpa Samadhi o Samprajnada Samadhi, que
es “Samadhi con una semilla”; una semilla de patrón, una semilla de forma. Una
semilla de actividad mental condicionada; de actividad kármica. Mientras
haya una semilla de apego, de actividad mental inconsciente, de separación
entre los mundos interior y exterior, entonces no se alcanzará la meta final.
El Savikalpa Samadhi es un Samadhi preliminar, también llamado “jhana” (pali) o
“dhyana” (sánscrito). Es una combustión del karma dentro de la estructura del
yo; una
preparación del recipiente humano para el despertar de nuestra verdadera
naturaleza, que se realiza a través del ‘no-hacer’; a través del cese de la
actividad mental». (Parte del secreto para
lograr la cesación de nuestras mentes es “no juzgar cualquier sensación
o pensamiento como bueno o malo”, porque juzgar implica considerar y evaluar la
existencia de esa sensación o pensamiento, y esto evidentemente significa una
actividad que, por muy mínima que sea, es contraria a la cesación. De
hecho, cuando nos iniciamos
en algún ejercicio de meditación ascético místico, se nos dificulta entrar en
la cesación de todo pensamiento, porque nuestras mentes, sin querer queriendo,
evaluarán cada movimiento de yoga o de qi kung, cada palabra pronunciada
durante nuestras oraciones, las técnicas de respiración que estamos utilizando,
la pronunciación armónica de los cantos místicos, la postura, … lo que sentimos.
Por eso es recomendable que, durante nuestras primeras ‘Experiencias’, en
algún ejercicio ascético místico, nos permitamos esas interrupciones
perfeccionistas de nuestras mentes, a los fines de lograr ‘Perfeccionar’
el ejercicio, hasta que llegue un momento en el cual lo ejecutaremos perfectamente,
sin evaluarlo mentalmente. Cuando llegue ese preciado momento, “Nos convertimos en la
respiración. Nos convertimos en la postura de yoga. Nos convertimos en el
canto. Nos convertimos en el avatar”, porque nuestros Espíritus
tomarán el control de Periespíritus y éste de nuestros Cuerpos. Por esta razón
Daniel nos comenta que: “los
ejercicios ascéticos místicos son una preparación del recipiente humano para el
despertar de nuestra verdadera naturaleza, que se realiza a través del
‘no-hacer’; a través del cese de la actividad mental”, porque, CUANDO NOS FUNDIMOS CON EL
EJERCICIO ASCÉTICO MÍSTICO, CONVIRTIÉNDONOS EN EL EJERCICIO, EL CUERPO DEJA DE
CONTROLAR AL PERIESPÍRITU Y EL PERIESPÍRITU DEJA DE CONTROLAR AL ESPÍRITU, por
lo que, consecuentemente, EL ESPÍRITU TOMA EL CONTROL. En estos
momentos viene a mi mente la película protagonizada por Richard Gere, titulada “Palabras
Mágicas”, la cual versa sobre una niña que, motivada por su padre, se ejercita
en los cantos ascéticos místicos que ayudan a ‘Avanzar Paulatinamente’ en el
dominio de los sefirá que constituyen El Árbol de la Vida, lo cual es el
Samadhi para la cultura hebrea mística).
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
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