EN CONTINUO MOVIMIENTO
Todos los órganos de
nuestro Cuerpo se encuentran en continuo movimiento sin necesidad de que
nosotros le ordenemos moverse. Lo mismo ocurre con nuestra mente, que se
encuentra en continuo movimiento, aunque nosotros no estemos ‘Conscientes’ de
ese movimiento. CONTINUAMENTE ESTAMOS PENSANDO,
ya sea que lo queramos o no. De allí que, SE
HACE PRÁCTICAMENTE IMPOSIBLE CESAR TOTALMENTE LOS PENSAMIENTOS QUE SE GENERAN
EN NUESTRA MENTE. No obstante, con cierta dedicación y
ejercitación es posible disminuir la cantidad de movimientos que realizan
nuestros órganos y más aún podemos ralentizar los movimientos de nuestra mente.
De hecho, para que los grandes gurúes logren ralentizar los movimientos del
corazón primero deben lograr ralentizar los movimientos de la mente. Lograr
ralentizar los movimientos de nuestra mente, para luego ralentizar los
movimientos de algunos de nuestros órganos, siempre
exigirá de nosotros altos niveles de compromiso para lograrlo, porque requerirá
de nosotros el esforzarnos por realizar ejercicios constantes y continuos que
serán evaluados continuamente por nuestras mentes como algo innecesario y fraudulento,
en atención a los casi inexistentes frutos que se logran en el corto tiempo,
realidad que hace que muchos dejen de intentarlo, como si la mente les
convenciera de dejar de intentar dominarlas.
«Cada vez que la mente se mueve inconscientemente, incluso
el más mínimo movimiento, se debe al filtrado a través del condicionamiento de
la autoestructura limitada. Cada vez que la mente se mueve
inconscientemente se debe a alguna insatisfacción, lo que se llama
dukkha en las antiguas tradiciones. ¿Cómo puedo liberarme de dukkha? ¿Cómo
puedo liberarme de toda insatisfacción? Escucha atentamente. Para la mente
limitada hay una paradoja. La mente egoica limitada escucha la pregunta y
quiere saber cómo hacerlo, pero esa mente limitada no puede hacerlo. La mente
limitada siempre fallará en cualquier intento de realizar Samadhi. Debe
fracasar. La mente limitada no despierta. La conciencia primordial despierta de
su identificación con la mente limitada. La mente
limitada siempre fracasará en cualquier intento de alcanzar la quietud, porque
la mente es movimiento. La mente misma ES movimiento, y este movimiento
genera la experiencia del tiempo y el espacio, crea la separación. Es un
proceso interminable de hacer. En el Camino sin Sendero despertamos de
identificarnos con el personaje que hace, para reconocer la dimensión del Ser».
(La mente continuamente está en movimiento porque todo lo que siente el Cuerpo
requiere de la mente alguna respuesta. Por ejemplo, si bien es
cierto que pareciera que para caminar no se requiriera de pensar, la realidad
es que cada vez que damos un paso la mente piensa en ese paso, quizás no tan ‘Conscientemente’
como se debería, pero efectivamente piensa. Cuando oímos alguna palabra o
pensamos levemente es alguna palabra, inmediatamente nuestra mente piensa en
derivados de esa palabra y la conjuga con otras palabras para generar ideas o
pensamientos, que ciertamente mantienen en movimiento nuestra mente.
TODO
AQUELLO CON LO QUE INTERACTUAMOS GENERA EN NUESTRA MENTE ALGÚN PENSAMIENTO QUE
INTENTA MANTENER NUESTRA MENTE ACTIVA EN EL ‘HACER’ Y NOS QUITA TIEMPO PARA
DEDICARLE AL ‘SER’. Esto ocurre sobre todo cuando nuestra
existencia material se siente insatisfecha en los deseos materiales del Cuerpo.
Gran parte de los
pensamientos que ocupan nuestra mente tienen que ver con los intentos de
nuestra mente egóica por satisfacer los deseos del Cuerpo y esto ocurre incluso
cuando las necesidades del Cuerpo están satisfechas. Al terminar de
almorzar, además de ocupar nuestra mente con pensamientos evaluativos de lo que
acabamos de comer, paralelamente nuestra mente está pensando en lo que
cenaremos. Y esto ocurre casi de manera automática, sin que nos esforcemos por
pensar en ello. Así pues, es frecuente que cada vez que nos encontramos
realizando nuestros ejercicios de meditación, suele ocurrir que alguna pequeña
molestia nos impide apaciguar nuestra mente, porque siempre tratará de
solucionar la pequeña insatisfacción del Cuerpo, incluso cuando esta
insatisfacción pudiera ser generada por el mismo Cuerpo, por órdenes de nuestra
mente.
Aunque ustedes no lo
crean, muchas veces no logramos una posición cómoda para meditar
simplemente porque nuestra propia mente pareciera querer sabotear nuestros
intentos por conectar con nuestro verdadero ser. De repente te pica
la pierna, como si un mosquito te hubiera picado, en un lugar en donde no hay
mosquitos. Otras veces una gota de sudor te corre desde la frente hacia los
ojos, en un lugar con aire acondicionado, por lo que no deberías sudar. Puede que
estés en un lugar aislado, lejos de otras casas y de repente sientes el olor de
alguna rica comida que preparaba tu madre… NUESTRA
MENTE TIENE SU PROPIA PERSONALIDAD Y SE ESFUERZA MUCHÍSIMO POR EVITAR QUE
TOMEMOS EL CONTROL DE LA MENTE. Es por esta razón que lo que nos
recomienda Daniel es que evitemos luchar en contra de esas sensaciones
generadas por nuestra mente, evitando pensar en las sensaciones que producen en
nuestros Cuerpos. ¡SIMPLEMENTE
DÉJALO PASAR SIN PRESTARLE MUCHA ATENCIÓN NI A LAS SENSACIONES NI A LOS
PENSAMIENTOS QUE ESTAS SENCIONES PRODUCEN EN NUESTRAS MENTES!!!
Luego, la aparente ‘personalidad’ de
nuestra mente es realmente la identificación de nuestros Periespíritus -Egos o
Personas- con las necesidades de nuestro Cuerpo, por lo que podemos inferir que
NUESTRO PERIESPÍRITU ES QUIEN SABOTEA NUESTROS INTENTOS POR MEDITAR.
De manera que, la única forma de evitar el saboteo
es desidentificar a nuestro Periespíritu de las necesidades y deseos del
nuestro Cuerpo. Ayuda mucho en este necesario proceso bombardear nuestras mentes con
información referente a El Reino Espiritual y lo que realmente es un Espíritu,
además de recordarnos constantemente la precariedad de las cosas materiales,
incluyendo nuestras Naves -Cuerpos-, a los fines de restarle importancia a los
pensamientos que suelen sabotear nuestros intentos por meditar).
DESIDENTIFICACIÓN
Toda la teoría acerca de
Samadhi se basa en el hecho cierto de que realmente SOMOS
ESPÍRITUS ENCARNADOS JUGANDO UN HERMOSO PERO MUY SERIO JUEGO EN UN PLANO
TRIDIMENSIONAL EN EL CUAL DEBEMOS HACER USO DE LAS COSAS MATERIALES PARA
SUSTENTAR NUESTRA NAVE -CUERPO- PERO EVITANDO ABUSAR DE ESAS COSAS MATERIALES.
Pero ocurre que, la gran mayoría de los jugadores, al olvidar lo que han venido
a hacer a este Mundo, terminan entregándose a los placeres de la carne,
alejándose progresivamente de su propia naturaleza ontológica. Este alejamiento progresivo es el
resultado de la identificación de una parte de nuestro Espíritu con las
necesidades materiales de la Nave -Cuerpo-, lo que ha degenerado en el
desconocimiento de lo que realmente somos al ocuparnos por satisfacer al Cuerpo
olvidándonos de las necesidades de aquello que realmente somos.
En la práctica, Samadhi implica recordar y
aceptar lo que realmente somos y procurar desarrollar eso que somos, evitando
ocuparnos en demasía de las necesidades materiales propias de nuestra Nave
-Cuerpo-. De allí que, para ‘Alcanzar Samadhi’ nos es preciso
desidentificar nuestros Espíritus de las necesidades propias de nuestras Naves
-Cuerpos-, evitando hacer lo que nos pide el Cuerpo y procurando encontrarnos
con nosotros mismos. Luego, evitar hacer lo que nos pide el Cuerpo
no implica dejarlo abandonado y a la deriva, porque entonces con seguridad
nuestra Nave dejaría de funcionar, sino que debemos esforzarnos por proveerle a
nuestro Cuerpo de lo que necesita para mantenerse en funcionamiento, pero
evitando que el Cuerpo abuse o consuma esos bienes más allá de lo requerido
para funcionar.
«En
Samadhi la separación entre el hacer y el ser desaparece. La separación es simplemente otro proceso mental.
Cuando no hay pensamiento dentro de la estructura egóica condicionada entonces
no hay problema. El Tú que crees ser es un proceso, un movimiento constante de
pensamiento egóico; una colección de patrones y preferencias. Ese TÚ tiene que morir. El patrón
patológico del TÚ tiene que terminar para que se realice Samadhi.
Permite absorber esto: “Asatoma Sat Gamaya” -“Guíame de la falsedad a la Verdad”-, “Tamaso
Ma Jyotir Gamaya” -“Guíame
de la oscuridad a la luz”-. Despertar es ver la naturaleza del
sufrimiento humano, de la condición humana. Es el reconocimiento de QUIÉN o QUÉ
sufre». (La
identificación de nuestro Periespíritu, con las necesidades materiales propias
de nuestra Nave -Cuerpo-, es lo que da origen al ‘Ego’ o ‘pensamiento egóico’,
tanto cuanto nuestra mente se acostumbra a pensar únicamente en las necesidades
del Cuerpo y nuestro Periespíritu reconoce esas necesidades como propias del
Espíritu diciendo: “Yo necesito tal cosa” y se esfuerza por conseguirla o
‘hacerla’, olvidándose de lo que realmente es -Espíritu-. En aquellos que logran ‘Alcanzar
Samadhi’ ese ‘Ego’ o ‘identificación con las necesidades del Cuerpo’
desaparece, porque el Periespíritu deja de procurar satisfacer al Cuerpo en sus
excesos, dado que, si el Espíritu realmente ‘Alcanzó Samadhi’, pues
ha dejado de identificarse o de pensar en el Cuerpo, porque en Samadhi los procesos mentales
no existen. De manera que, para ‘Alcanzar Samadhi’ es preciso que el
‘Ego’, el ‘Yo’, … la identificación del Periespíritu desaparezca, porque esa
identificación siempre evitará que cesen los pensamientos que mueven la mente
al ‘hacer’. Con la desaparición de la identificación o muerte del ‘Ego’ el
Periespíritu se identifica plenamente con lo que realmente es y en ese glorioso
momento comienza a descansar en Samadhi. Es preciso el momento para aclarar
que, les he venido diciendo que, al hablar del Ego, de la Persona o del
Periespíritu, estamos hablando de la misma cosa, pero llegó el momento de que
comprendan que, LO QUE REALMENTE EXISTE ES EL
PERIESPÍRITU, TANTO CUANTO ES LA PARTE DEL ESPÍRITU QUE LO ENVUELVE, PERO A
ESTA PARTE DEL ESPÍRITU MUCHOS LA DENOMINAN EGO O PERSONA PORQUE ES LA PARTE
DEL ESPÍRITU QUE SE IDENTIFICA CON LAS NECESIDADES DEL CUERPO, HASTA EL PUNTO
DE CREER QUE ES EL CUERPO. De allí que, en mis escritos suelo hablar
únicamente del Periespíritu, porque es lo que realmente existe y que permanece
aun después de la desidentificación con las necesidades materiales del Cuerpo).
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
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