lunes, 14 de octubre de 2024

SAMADHI III: El Camino Sin Sendero/Parte XII

LO QUE NO SOMOS

Hacernos ‘Conscientes de lo que Somos’ evidentemente implica reconocer lo que no somos, aunque todos nuestros instintos nos digan lo contrario. Ocurre que, por años y durante muchas vidas, nuestros Periespíritus se han identificado tan plenamente con las necesidades materiales de nuestros Cuerpos que, de alguna forma o manera, nuestros Espíritus creen que son el Cuerpo. De manera que, es preciso que continuamente nos recordemos que no somos el Cuerpo, para que nuestros Espíritus comiencen a trabajar en procura de ‘Crecer en el Conocimiento y hacernos Conscientes de nuestro Amoroso Padre Dios’, recordándole al Cuerpo que él es una simple Nave o transporte, a través del cual tenemos las ‘Experiencias de Vida Material’, que nos permitan ‘Crecer en el Conocimiento’, que nos ayude a hacernos ‘Conscientes de Dios’. Consecuentemente, nuestros Cuerpos deben acostumbrarse a recordar que los bienes materiales existen para su sustento, pero que deben evitar los apegos a esos bienes materiales y sobre todo evitar el abuso de esos bienes.

Justamente, cuando mi Cuerpo ve algo que le gusta yo evalúo si es posible dárselo, conforme al orden de lo realmente necesario o no, y decido si dárselo o no. Cuando decido no dárselo le explico por qué no es debido que lo tenga o lo consuma y le recuerdo sus funciones. Ocurre igual cuando mi Cuerpo recuerda algunas hermosas vivencias de opulencia material y de abuso de los bienes materiales, le digo: “Agradece esas vivencias, pero no te regocijes mucho en ellas porque ya no volverás a tenerlas. Ocúpate ahora de ayudarme a ‘Crecer’ para que tus funciones sean cumplidas”. Así pues, cuando recuerdo alguna hermosa vivencia material simplemente las agradezco por el ‘Aprendizaje’ recibido y alecciono a mi Cuerpo acerca de lo vivido, recordándole que ha tenido ‘Experiencias’ muy buenas y abundantes, pero que no debe apegarse a esas ‘Experiencias’ porque son efímeras y de lo bueno poco.

«Observa el hábito de la mente de juzgar o etiquetar cualquier pensamiento o sensación como bueno o malo. Permitimos que cada pensamiento y sensación sea tal y como es. No rechazamos nada, y sin embargo no nos dejamos atrapar por pensamientos, ni nos enganchamos a su contenido. De esta manera nos acercamos a El Absoluto por la vía negativa. Lo que sea que surja, nos damos cuenta de que “no soy esto, no soy aquello, no soy esto, no soy aquello”. A través de la vía negativa, te das cuenta de que todo lo que surge no eres tú. Te das cuenta de que tú no eres nada; la sabiduría del no ser. A través de la vía positiva uno se da cuenta que todo lo que surge ERES tú. Esto es amor; una conexión o fusión energética. Ambas verdades existen simultáneamente. La forma es exactamente el vacío, el vacío es exactamente la forma. Hay un dicho en el Zen: al principio del camino, las montañas son montañas y los ríos son ríos. Luego de alguna realización, las montañas camino, ya no son montañas, y los ríos ya no son ríos, pero cuando la verdad final es revelada, las montañas y los ríos SON. ¿Qué ha cambiado en este viaje? La montaña y el río siguen siendo como siempre han sido. Lo que ha desaparecido es tu idea de la montaña y el río. Lo que ha desaparecido es el torbellino de la mente que media, que crea la ilusión de separación entre tú y el mundo». (Queda claro que LAS COSAS MATERIALES CIERTAMENTE EXISTEN -NO SON UNA MERA PROYECCIÓN DE NUESTRAS MENTES- PERO ES PRECISO COMPRENDER QUE NUESTROS ESPÍRITUS SON MUCHO MÁS QUE LA MATERIA, TANTO CUANTO LA MATERIA ES EFIMERA -CASI INEXISTENTE- EN COMPARACIÓN QUE NUESTROS ESPÍRITUS QUE SON PERPETUOS. Es decir, es importante reconocer y aceptar que nuestros Espíritus superan por mucho la precaria existencia de las cosas materiales, por lo que NO DEBEMOS DARLE A LAS COSAS MATERIALES UN VALOR SUPERIOR A SU MERO VALOR DE USO -CUBRIR LAS NECESIDADES BÁSICAS DEL CUERPO- EVITANDO LOS APEGOS A LAS COSAS MATERIALES. Nos ayuda mucho a comprender la importancia comparativa de la perpetuidad de nuestros Espíritus versus la precariedad temporal de las cosas materiales el tener presente siempre la necesaria Reencarnación. Esto es porque, si estamos ‘Conscientes’ de que nuestros Espíritus Encarnan justamente para vivir esas Experiencias Materiales, a los fines de ‘Crecer en el Conocimiento’, que nos permita hacernos ‘Conscientes de nuestro Amoroso Padre Dios’, entonces es probable que nuestros Espíritus terminen reconociendo y aceptando que ellos no deben complacer a sus Naves -Cuerpos- en sus deseos de disfrutar de los bienes materiales más allá de la necesaria subsistencia de la Nave -Cuerpo-, lo que implica reconocer y aceptar que NO SOMOS LA NAVE -CUERPO- Y MUCHO MENOS SOMOS LAS NECESIDADES DE NUESTRAS NAVES -CUERPOS-. MIENTRAS MENOS IMPORTANCIA LE DEMOS A LAS COSAS MATERIALES MENOS TIEMPO OCUPARÁN ESAS COSAS MATERIALES EN NUESTRAS MENTES.)

LO QUE SI SOMOS

Pese a que Daniel pareciera estarnos gritando que el ‘Conocimiento’ estorba para ‘Alcanzar Samadhi’, queda claro que, si no procuramos el ‘Conocimiento’ no entenderemos aquello que Daniel quiere comunicarnos. Esto es porque, Daniel suele hablarnos de conceptos que, si no los tenemos realmente claros, pues no lograremos comprender lo que Daniel nos quiere comunicar. Esto se hace más evidente sobre todo en los casos de conceptos que parecieran no tener un único argumento válido para definirlo, como es el caso de ‘Consciencia’, palabra que hoy en día se utiliza para comunicar tanto propiamente la ‘Consciencia’ como aquello que se denominaba simplemente ‘conciencia’, pese a que antes se consideraba que LA PERCEPCIÓN ‘OBJETIVA’ ES LO QUE SE DENOMINABA COMO ‘CONCIENCIA’, LA CUAL AL SER REGISTRADA A UN NIVEL MÁS PROFUNDO SE CONVIERTE PROPIAMENTE EN ‘CONSCIENCIA’. Como resultado de esto, es común que consigamos autores que utilicen la palabra ‘conciencia’ cuando realmente quieren referirse a la ‘Consciencia’, y viceversa. En lo particular yo utilizo la palabra ‘Consciencia’, tanto cuanto pretendo que siempre procuremos ir más allá de la simple percepción objetiva de las cosas. Es decir, NO DEBEMOS CONFORMARMOS CON VER LOS OBJETOS A NUESTRO ALREDEDOR, SINO QUE DEBEMOS PROCURAR SABER PARA QUE SIRVEN ESOS OBJETOS Y QUÉ UTILIDAD LES PODEMOS DAR, A LOS FINES DE ‘CRECER EN EL CONOCIMIENTO’ Y QUE ESTE ‘CONOCIMIENTO’ NOS AYUDE A ‘ACERCARNOS A NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS’.

Anteriormente les comenté que, muchos suelen denominar ‘Consciencia’ al Espíritu, tanto cuanto ES EL ESPÍRITU QUIEN SE HACE ‘CONSCIENTE’ DE LAS COSAS QUE RODEAN AL CUERPO Y DE LAS ‘EXPERIENCIAS DE VIDA’ QUE ESTÁS COSAS MATERIALES LE PROPORCIONAN AL ESPÍRITU A TRAVÉS DEL CUERPO. Pero ocurre también que, históricamente muchos han disertado acerca de lo que es la ‘Consciencia’ y muchos son los que han catalogado la ‘Consciencia’ en niveles o estados propiamente de ‘Consciencia’. Así pues, se dice que existe un ‘primer estado de conciencia’, denominado ‘vigilia’, -el cual ocurre mientras estamos despiertos-, un ‘segundo estado de conciencia’, denominado ‘sueño’ -el cual ocurre cuando nos quedamos dormidos- y un ‘tercer estado de conciencia’, denominado ‘sueño profundo’, en el cual, sin entrar en un estado de inconsciencia, dormimos profundamente y tenemos sueños vívidos, que incluso nos producen gozo. Estos tres estados tienen diferentes manifestaciones, pero dentro de ellas cabe toda la experiencia ordinaria de realidad, en la que existimos como un sujeto percibiendo objetos, entendiendo estos ‘objetos’ como todas las cosas materiales que percibimos a través del Cuerpo.

«Realizar Samadhi no es alcanzar un estado extraordinario. Tampoco se trata de permanecer en el estado mental ordinario. Sólo la mente limitada o mente egóica discrimina lo ordinario y lo extraordinario. Turiya –‘cuarto’- el estado sin condición, a veces llamado el cuarto estado. Es la realidad no dual. Es trascendente e inminente internamente. Es la base de la existencia, la fuente de toda verdad. Tu esfuerzo por alcanzar algún estado es un movimiento de la mente. Realizar el fundamento de la existencia no es trascender lo físico y permanecer en el reino sutil o el reino causal. Todas estas dimensiones de ti mismo existen simultáneamente. Lo bruto, sutil y causal existen aquí y ahora. Es la propia mente limitada la que crea la división. Realizar Samadhi no es intentar lograr algo. Es un abandono de todo interés en los pensamientos mientras permanecemos totalmente alerta, totalmente conscientes, totalmente despiertos, sin reaccionar, sin hacer; sin mover la mente sin suprimir la mente. Ser consciente, estar plenamente atento a lo que sucede, sin la mediación del condicionamiento egóico, sin conceptos, sin controlar, manipular, o distorsión, sin el filtro de la mente limitada, es estar presente sin elegir. Presente sin elegir, y por lo tanto sin alguien que seleccione. Podrías llamar a esto una mente espejo; una mente de principiante sin memoria ni pasado. Una mente abierta o transparente. Hace que cada momento sea nuevo». (Según la filosofía hinduista, existe un ‘estado de consciencia no dual’, al cual denominan simplemente turiya’ - ‘cuarto’-, LA cual es la ‘conciencia que es consciente de sí misma y de todas las experiencias’. En este ‘cuarto estado de conciencia’ no se perciben ‘objetos’ sino que lo que se percibe es la propia esencia. Evidentemente, este ‘cuarto estado de consciencia’ es propiamente el ‘Estado de Consciencia del Espíritu’, haciéndose ‘Consciente de lo que realmente Es’, evitando darle importancia a los ‘objetos’, con los que acostumbra a interactuar su Nave -Cuerpo-. De hecho, ‘Turiya’ se considera un estado de consciencia ‘no dual’ porque, al no darle importancia a los ‘objetos’, se puede estar ‘Consciente Plenamente’, atento a todo lo que sucede, pero evitando tomar acciones con respecto a lo que sucede, “sin la mediación del condicionamiento egóico, sin conceptos, sin controlar, manipular, o distorsión, sin el filtro de la mente limitada, es estar presente sin elegir”. De allí que, “Realizar Samadhi no es intentar lograr algo. Es un abandono de todo interés en los pensamientos mientras permanecemos totalmente alerta, totalmente conscientes, totalmente despiertos, sin reaccionar, sin hacer; sin mover la mente sin suprimir la mente”, porque no se trata de dejar de pensar sino de dejar de pensar en lo que se piensa, evitando darle importancia a aquello en lo que se piensa. Con el paso del tiempo, LOS PENSAMIENTO CESAN AL NO ENCONTRAR CABIDA EN NUESTRO INTERÉS).  



Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo


 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario