jueves, 10 de octubre de 2024

SAMADHI III: El Camino Sin Sendero/Parte XI

UNO CON EL UNO

Harto les he comentado acerca de la extrema importancia de hacer uso más de la imaginación que del propio ‘Conocimiento’ y no me refiero a que el ‘Conocimiento’ no sea importante, sino que no puede convertirse en un obstáculo para la imaginación. De allí que, los que pretenden ‘Alcanzar Samadhi’ tienen que tener por cierto que TODO ES POSIBLE, porque si dudas de que un elefante pueda volar pues difícilmente ‘Alcanzarás Samadhi’, porque al estar en Samadhi con seguridad verás a los elefantes volar y si por un mísero segundo cuestionas tal posibilidad, pues a partir de ese segundo ya no estarás en Samadhi, debido a que tu mente habrá tomado el control de tu Espíritu.

En este orden de ideas, se nos hace necesario hacer uso de nuestra imaginación para comprender y aceptar, sin alguna pequeña duda, que TODOS FORMAMOS PARTE DE DIOS Y DIOS FORMA PARTE DE NOSOTROS. Luego, imaginarnos esta Hermosa Realidad sin esforzarnos por comprenderla, haciendo uso del ‘Conocimiento Adquirido durante muchas Vidas’, no nos será posible, tanto cuanto, nuestras mentes siempre se activarán al pensar en los malvados y se preguntarán: “Pueden los malvados formar parte de Dios y Dios de ellos?” y a partir de allí surgirán muchos pensamientos al respecto, que nos impedirán ‘Alcanzar Samadhi’, porque para ‘Alcanzar Samadhi’ el Espíritu debe dominar a la mente hasta el punto de no dejarla pensar.

Por estas razones es que les he venido exhortando a procurar leer, investigar y profundizar acerca de Dios, de Sus Perfecciones, de Sus Implicaciones y de El Reino Espiritual, porque sólo así lograrán acallar sus mentes, tanto cuanto tendrá las respuestas antes de formular la pregunta, porque ya se lo habremos aclarado a nuestras mentes. Es así que, aquellos que han leído, investigado y profundizado acerca de Dios, de Sus Perfecciones, de Sus Implicaciones y de El Reino Espiritual, con toda seguridad comprenden que: “La Providencia Divina se puede definir como ‘La Mano de Dios actuando en todas las cosas y hechos de la historia. Dios Ha Creado todas las cosas y con Su Providencia las sostiene. Las criaturas no tienen su causa en sí mismas, sino que tienen siempre su causa en Dios, del que reciben constantemente el ser y el obrar. Por eso, si la Providencia Divina no conservara las cosas con el mismo poder con que las creo en un principio, volverían enseguida a recaer en la nada. Luego, tenemos también lo que se conoce como La Voluntad de Dios, la cual se puede definir como el ‘Deseo Eterno de Dios de que el hombre le PERTENEZCA en LIBERTAD’. Así pues, La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios es que nosotros hagamos las cosas bien, es Su voluntad que seamos felices, es Su voluntad que le conozcamos, es Su Voluntad que le amemos. Con ese fin dirige todas las cosas, según su Providencia. Pero tristemente nosotros, haciendo uso de nuestra libertad, aquella que Dios nos otorgó por Su Voluntad, cambiamos el plan y nos inclinamos a no hacer lo que Dios desea. Entonces todo sale mal, porque hay ausencia de Dios en las cosas que hacemos. ¡El mal no es otra cosa que la ausencia de la Gracia de Dios!”.

Desde hace muchísimo tiempo la paradoja del ‘malvado en Dios y Dios en los malvados’ ha sido tratada por grandes exégetas, algunos de los cuales decían: “Si Dios está SOBRE TODAS LAS COSAS, pues no podía a la vez estar EN las cosas. Otros opinaban que, si Dios está en algo entonces ese algo le contenía y como Dios no puedes ser contenido, pues es imposible que forme parte de lo creado. Algunos, quizás muy acertadamente, decían que Dios no puede estar en los demonios, que también son creación de Dios, tanto cuanto Dios no puede habitar en la maldad. Finalmente, Tomás de Aquino resolvió estas paradojas concluyendo que: «Dios está en todas las cosas, no dividiendo su esencia, o por accidente, sino como EL AGENTE ESTÁ PRESENTE EN LO QUE HACE…» -Suma de Teología/Cuestión 8/Artículo 1-. Dicho con otras palabras: ¡Es imprescindible que el agente esté en contacto con lo que hace directamente y lo llene con su poder! Algo así como el motor y lo movido van juntos.

Ahora bien, sabiendo esto, nos es muy sencillo inferir que: LOS MALVADOS HAN DECIDIDO HACER SU VOLUNTAD EN VEZ DE LA VOLUNTAD DE DIOS, por lo que nos surge la pregunta: ¿Están los malvados en Dios y Dios en ellos a pesar de no hacer Su Voluntad? La respuesta a esta pregunta es aparentemente sencilla: “Si!!! Porque Dios Ha creado todas las cosas y con Su Providencia las sostiene”, consecuentemente, Dios no solamente ha creado al malvado, sino que también le permite que exista, tanto cuanto le sostiene la vida, aunque ciertamente no es La Voluntad de Dios que sea malvado. Entonces, ¿qué es lo que realmente ocurre? Pues, resulta que, Dios Está en las criaturas de tres maneras diferentes: por ‘Esencia’, por ‘Presencia’ y por ‘Potencia’. Está por ‘Esencia’ dando el ser, el movimiento y la vida a todas las cosas, por ‘Presencia’ teniendo todas las cosas a Su Vista y por ‘Potencia’ sujetándolas todas a Su Imperio. En el ‘malvado’ Dios está por ‘esencia’, porque le da el ser, el movimiento y la vida, por ‘presencia’, porque ciertamente DIOS VE LAS MALDADES QUE COMETE, pero en lo que se refiere a Su Potencia, no podemos decir que lo tiene sujeto a Su Imperio, tanto cuanto que por Su Voluntad nos ha otorgado el libre albedrío y entonces permite que sean malos. Lo cual no quiere decir que Dios no pueda sujetar al malvado a Su Imperio, simplemente decide no hacerlo, para darle oportunidad al malvado de que se convierta, haciendo uso de su libre albedrío.

Así pues, queda aclarado para nuestras mentes el hecho cierto de que todos nosotros y todas las cosas que existen formamos parte de Dios. Nosotros, tanto cuanto somos Espíritus, y las cosas tanto cuanto son energía densificada. Es decir, TODO FORMA PARTE DE DIOS PORQUE TODOS SOMOS ENERGÍA QUE FLUYE DESDE Y EN SU ESENCIA. Esto es así porque, TODOS FORMAMOS PARTE DEL ÉTER CÓSMICO PRESENTE EN TODAS LAS COSAS CREADAS Y QUE LE DA VIDA A TODO, TANTO CUANTO ESTE ÉTER ES LA ESENCIA DE DIOS OCUPANDO TODO ESPACIO. Es concluyente que, SI TODO LO QUE EXISTE ES LA ENERGÍA QUE FLUYE A TRAVÉS DEL ÉTER ENTONCES TODOS ESTAMOS ENTRELAZADOS Y SOMOS UNIDAD EN ESE ÉTER EN CUAL NAVEGAMOS GRACIAS AL SER QUE NOS HA OTORGADO NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS PARA QUIEN SIEMPRE ESTAMOS PRESENTES, TANTO CUANTO DE ÉL FORMAMOS PARTE.   

«El silencio es la mayor enseñanza, la enseñanza más pura. La siguiente es apuntar directamente a lo insondable. Esta enseñanza ha tenido muchos nombres a lo largo de la historia. Apunta hacia el ser trascendente o la conciencia pura. En el budismo se llama “Prajna Paramita” que significa el último conocimiento o la sabiduría perfecta, que se distingue del conocimiento ordinario o conocimiento condicionado. Es lo que se realiza a través de la octava rama del yoga descrita por Patanjali. En el Shaivismo este despertar puede ser descrito como unidad con Ishvara o Shiva, los cuales son nombres para la conciencia absoluta. En las tradiciones místicas occidentales, los términos henosis o apofaticismo se han utilizado para referirse a la unión con el Uno. Plotino decía que el Uno trasciende todos los seres, pero es inminente en ellos. En el Dzogchen Tibetano se describe como el estado natural y primordial del ser. Utilizan la palabra Rigpa para referirse a la base de la existencia. En el sufismo es el “secreto de los secretos” realizado a través de la “fana”, que es la aniquilación o aprender a morir antes de morir. En el Mahamudra es el gran sello, o la gran huella, la realización del estado natural; la conciencia primordial, la vacuidad, absoluta, clara y transparente, sin raíz. No escuches estas palabras con la mente, sino que reconoce en las profundidades de la conciencia aquello a lo que apuntan». (AL FORMAR PARTE DE DIOS NUESTRO ESTADO NATURAL ES DIVINO MOTIVO POR EL CUAL TENEMOS LA CAPACIDAD ONTOLÓGICA DE CREAR. No obstante, si durante nuestras existencias materiales nos esforzamos más por satisfacer al Cuerpo, creando para él bienes materiales que lo ayuden a estar confortable, pero nos despreocupamos de nuestra Identidad Ontológica, ocurrirá que, nuestro Estado Natural se verá disminuido en sus vibraciones, lo cual, de alguna forma o manera, densificará nuestra propia energía, oscureciéndola, evitándonos Trascender más allá de la Tercera Dimensión. La realidad es que: TODOS -INCLUYENDO LAS COSAS MATERIALES- FORMAMOS PARTE DE DIOS, PERO LOS ÚNICOS QUE PUEDEN SENTIR GOZO AL ACERCARSE A DIOS SON NUESTROS ESPÍRITUS. De allí que, la única forma de ‘Alcanzar Samadhi’ es deslastrándonos de nuestros apegos materiales y procurando alimentar nuestros Espíritus con ejercicios ascéticos místicos, que no vayan capacitando para el gozo de encontrarnos en Samadhi, en donde nuestro Amoroso Padre Dios Es Más Evidente, aunque ciertamente Está en todas partes. Cuando nuestros apegos por las cosas materiales sean nulos, entonces se nos facilitará ‘Alcanzar Samadhi’, porque nuestras mentes no tendrán nada interesante en que pensar y es en ese precioso momento cuando nuestras mentes se encontrarán en el silencio necesario para ‘Alcanzar Samadhi’).  

PUNTO DE QUIETUD

Quizás lo más difícil de lograr es la quietud plena del Cuerpo y mucho más difícil es lograr la quietud plena de la mente. Esto es porque, la inquietud del Cuerpo evidentemente afecta la quietud de la mente, tanto cuanto cualquier incomodidad o movimiento del Cuerpo obligará a la mente a pensar en esa incomodidad o en ese movimiento. Es por esta razón que, pese a que el ejemplo y recomendación de grandes gurúes es que adoptemos posiciones algo incómodas para meditar, yo les recomiendo que procuren una posición muy cómoda para meditar, porque mientras más cómodo esté el Cuerpo menos movimientos realizará para acomodarse. Igualmente, les he recomendado que, durante el transcurso de cada día, en todo momento, ejerciten sus formas de respirar para que, cuando estén en sus momentos de meditación, sus formas de respirar sean las propias de los momentos de meditación, porque se habrá convertido en sus formas normales de respirar. Así pues, durante los momentos de meditación la quietud de sus Cuerpos y de sus mentes será plena, porque sus mentes no pensarán en acomodar sus Cuerpos a una posición más cómoda y tampoco pensarán en la forma de respiración ideal, porque está será a la que habremos acostumbrado a nuestros Cuerpos.

«La verdad de quién o qué eres, la verdad que trasciende la mente limitada no puede ser observada por medio de la mente limitada. El punto de quietud no puede ser alcanzado por medio del movimiento. Si quieres realizar el punto de quietud más allá del pensamiento, abandona todo interés en pensamientos y sensaciones, las preferencias, todos los fenómenos generados por la mente y los sentidos, y descansa en la conciencia desnuda. Los pensamientos y las sensaciones son un campo de fenómenos que cambian constantemente. Lo que no cambia es nuestra conciencia de ese campo de cambio. Solemos estar tan atrapados en este campo de cambio fijados en sus objetos, que ignoramos la conciencia. Para realizar Samadhi dejamos de perseguir cualquier cosa en el campo de cambio; cualquier pensamiento y descansamos como conciencia. Dejamos de reaccionar ante pensamientos y sensaciones. Todo el sufrimiento se debe a que creemos nuestros pensamientos». (Dejar de pensar es lo más difícil del Mundo, principalmente porque nuestras mentes son invadidas constantemente por pensamientos. Ocurre entonces que, es frecuente que durante nuestras meditaciones alguna palabra que oímos o alguna cosa que vemos generan en nuestras mentes alguna respuesta manifestada en pensamientos, aunque no sea nuestro deseo pensar. Ahora bien, si bien es cierto que es prácticamente imposible dejar de pensar, si es posible disminuir a casi cero el número de pensamientos que se generan en nuestras mentes, si logramos hacernos ‘Conscientes’ de la futilidad de los pensamientos, tanto cuanto son de origen material -pensamos en aquello que conocemos materialmente- y por lo tanto son perecederos, por lo que no debemos prestarles atención. La clave está en abandonar todo tipo de interés por las cosas materiales, hasta el punto de que nos hagamos ‘Conscientes’ de la poca importancia que revisten las cosas materiales. Evidentemente, eso implicará hacernos ‘Conscientes’ de lo que es verdaderamente importante -nuestros Espíritus- y reconocer la importancia de aquello que pretendemos –‘Alcanzar Samadhi’-. Y claro está que, hacernos ‘Conscientes de nuestras Experiencias Espirituales’, de alguna forma o manera, generarán pensamientos en nuestras mentes, pero estos serán menos invasivos que los pensamientos materiales y mucho menos incapacitantes para lograr el objetivo de ‘Alcanzar Samadhi’).    


Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo


 

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