VIGILANTES EN TODO
MOMENTO Y EN TODO TIEMPO
Si bien es cierto que Samadhi pareciera estar haciendo referencia a
un Estado de Éxtasis, en la práctica realmente es un ‘Estado de Consciencia’,
por lo que no requiere estar en éxtasis para estar en Samadhi.
Evidentemente, mantenernos en ‘Estado de Consciencia’ suele ser muy difícil, porque
con cualquier pensamiento negativo salimos de Samadhi. De allí que,
si realmente deseamos mantenernos en Samadhi nos es preciso estar vigilantes, en todo momento -en
esta vida- y en todo tiempo -en las próximas vidas-, de mantener pensamientos
siempre positivos -en procura de Samadhi- y evitar todo aquello -discusiones,
disgustos, odios, pensamientos negativos, … deseos- que nos hagan perder La Paz,
que solo nuestro Amoroso Padre Dios nos puede dar. Vivir la vida estando ‘Conscientes’ de que este Mundo es
una simple ‘Ilusión’ nos ayuda a caminar siempre en Paz, tratando de comprender
la ‘Incompetencia’ -pocos deseos de ‘Competir’- del resto de nuestros Hermanos
-otros Espíritus Encarnados-, que poco se esfuerzan por hacerlo todo bien y que
pareciera que si se esfuerzan por tratar de robarnos La Paz.
«Este es el sueño
yóguico. En el Cantar de los Cantares, o Cantar de los Cantares de la Biblia
hebrea o del Antiguo Testamento, se lee “DUERMO, pero mi corazón despierta”. Esta comprensión de la conciencia eterna e impersonal
se refleja en las palabras de Cristo cuando dijo: “Antes que Abraham existiera,
YO SOY”. Una conciencia que brilla a través de innumerables
rostros, innumerables formas. Al principio es como una llama frágil
nacida de las polaridades dentro de ti. Conciencia penetrante masculina con
entrega o apertura de la energía femenina. Es delicado y se pierde
fácilmente, y hay que tener mucho cuidado para protegerlo y mantenerlo vivo
hasta que madure. Samadhi
es simultáneamente un estado intemporal de conciencia y una etapa en un proceso
de desarrollo en desarrollo. Algo orgánico y que crece en el tiempo.
A
medida que uno pasa más y más tiempo en Samadhi, en el ahora, en lo intemporal,
toma cada vez más dirección del corazón, el Alma o Atman, y menos de la
estructura condicionada. Así
es como uno se libera de la mente inferior. Libre de pensamiento patológico.
El cableado interno cambia. La energía ya no fluye inconscientemente en las
viejas estructuras condicionadas, que es otra forma de decir que uno
ya no está identificado con la estructura del yo, con el mundo exterior
de la forma. Realizar Samadhi requiere un esfuerzo tan
grande que se convierte en una entrega total de uno mismo, y una entrega tan
abarcadora que es un esfuerzo completo del propio ser; toda la energía de uno.
Es un equilibrio entre esfuerzo y entrega, yin y yang. Una especie de esfuerzo
sin esfuerzo. El místico y yogui indio Paramahamsa Ramakrishna dijo: “No busques la iluminación a menos que la busques como quien
tiene el cabello en llamas busca un estanque”. La buscas con todo tu ser. Durante
la práctica de trascender el ego se necesita gran coraje, vigilancia y
perseverancia para mantener vivo el embrión.
Para
no volver a caer en los patrones del mundo.
Se necesita voluntad para ir contra la corriente, contra el aplastamiento
inexorable de la matriz y las muelas del Samsara. Cada respiración, cada
pensamiento, cada acción debe ser para realizar la Fuente. Samadhi no se
logra con esfuerzo ni se logra sin esfuerzo. Deja ir el esfuerzo y el no esfuerzo;
es una dualidad que sólo existe en la mente».
(Tenemos que tener en claro que, ‘Alcanzar Samadhi’ es por mucho muy difícil, tanto cuanto exige de
nosotros que lo entreguemos todo por Samadhi, pero después que logramos entrar
en Samadhi la primera vez, se nos hace cada vez más sencillo ‘Alcanzar Samadhi’,
hasta que finalmente logramos establecernos en Samadhi. Pero,
mientras logramos establecernos en Samadhi, siempre existirá la posibilidad de
que desistamos de ‘Alcanzar Samadhi’, porque los espejos que habíamos logrado
limpiar suelen oscurecerse nuevamente con mucha facilidad. Esto es porque,
mientras nos encontremos dentro de un Cuerpo Material, urgido de bienes
materiales, siempre se encontrará activa la posibilidad de que nuestros
Periespíritus vuelvan a tomar el control de la Nave, colocando a nuestros
Espíritus en un profundo sueño. La verdad es que, nuestros Periespíritus logran
identificarse tan plenamente con las necesidades del Cuerpo por los bienes
materiales, que sienten que son propias del Espíritu y, por mucho que lleguen a
hacerse ‘Conscientes’ que no son necesidades del Espíritu, el recuerdo de lo
que se siente, al satisfacer las necesidades del Cuerpo, terminan haciendo caer
al Periespíritu en los vicios que ya había abandonado. Por esta razón se les
denomina ‘vicios capitales’, porque afectan al Periespíritu -y por ende al
Espíritu- de la misma forma que los vicios afectan a nuestros Cuerpos. Ocurre
entonces que, así como suele suceder en nuestras vidas materiales, cuando estamos
luchando por dejar algún vicio, a nuestros Periespíritus les ocurre algo
parecido, por lo que, cuando al Cuerpo se le presenta la oportunidad de vivir
alguna Experiencia que signifique la posibilidad de caer nuevamente en algún
‘vicio capital’, nuestros Periespíritus suelen decir: “Una vez más no importa.
Es solo una probadita. Sé que no me volveré a enviciar…” y, tal y como nos
ocurre en la vida material, terminan nuestros Periespíritus sucumbiendo ante el
vicio y nuestros Espíritus vuelven a caer en letargo.
Es por esta razón que
Daniel pareciera estar jugando con las palabras, al decir: “Una especie de
esfuerzo sin esfuerzo”, porque cuando estamos posesionados verdaderamente en
Samadhi, “uno
ya no está identificado con la estructura del yo”, porque
nuestro ‘Ego’ o ‘Periespíritu’ se encuentra totalmente deslastrado de los
vicios capitales y, consecuentemente, se identifica plenamente con lo que
realmente es: ESPÏRITU. De allí que, lograremos establecernos en Samadhi cunado
sobre nuestros Periespíritus no queden rastros de las manchas que lo cubrían
-vicios capitales-, por lo que será tan transparente que nos dejará ver el
verdadero brillo del Espíritu, lo cual será lo que se verá en todos los
‘espejos’, de la hermosa Flor de Loto. A partir de ese precioso momento el
“esfuerzo será sin esfuerzo”, porque estaremos en Samadhi siempre -mientras
comemos, dormimos, trabajamos, … vivimos-, sin necesidad de colocarnos en el
estado de meditación, que requeríamos antes de ingresar en Samadhi. Pero
mientras no estemos verdaderamente establecidos en Samadhi, el esfuerzo por
‘Alcanzar a Establecernos en Samadhi’, debe ser constante, porque con cualquier
deseo de lo material, podemos volver a caer en los vicios capitales. Por esto
Daniel nos comenta que: “Durante
la práctica de trascender el ego se necesita gran coraje, vigilancia y
perseverancia para mantener vivo el embrión.
Para
no volver a caer en los patrones del mundo.
Se necesita voluntad para ir contra la corriente, contra el aplastamiento
inexorable de la matriz y las muelas del Samsara”, porque, con
cualquier deseo de Mundo, volveremos a caer en la dualidad de nuestras
existencias. Hermosamente Daniel nos dice: “Es delicado y se pierde fácilmente, y hay que tener
mucho cuidado para protegerlo y mantenerlo vivo hasta que madure”,
porque solamente cuando madure, cuando nos establezcamos plenamente en Samadhi,
es que podemos dejar de esforzarnos, tanto cuanto nuestros ‘Egos’ dejarán de
existir y la dualidad ‘Espíritu/Cuerpo’ se desvanecerá.)
AMAR A DIOS MÁS QUE AL
MUNDO
Ciertamente, podemos encontrarnos en Samadhi
sin necesidad de encontrarnos en posición de meditación, pero para llegar a
estar en Samadhi, como parte de nuestra cotidianidad, es preciso primero
‘Alcanzar a Samadhi’ mediante ejercicios de meditación, ascéticos místicos, que
nos ayuden a tener ‘Acceso a Samadhi’. Luego, después de una buena
cantidad de ‘Accesos a Samadhi’, a través de los ejercicios ascéticos místicos,
en algún momento Samadhi se activará en nosotros,
sin necesidad de realizar los ejercicios ascéticos místicos. Pero,
hasta que llegue este Hermoso Momento, nos es necesario ejercitarnos
continuamente, día tras día, con mucho esfuerzo, para lograr hacernos
‘Conscientes’ de una sola realidad: SOLO
NUESTROS ESPÍRITUS EXISTEN Y LO DEMÁS ES UNA BURDA ILUSIÓN.
«La realización
real del Samadhi es tan simple e indiferenciada que siempre se malinterpreta a
través de un lenguaje que es inherentemente dualista. Sólo hay una conciencia primordial que despierta como
mundo, pero ha sido oscurecida por muchas capas de la mente. Como el Sol
escondido detrás de las nubes, a medida que se cae cada capa de la mente, se
revela la esencia de uno. A medida que se abandona cada
capa de la mente, la gente lo llama Samadhi diferente. Le dan nombres a
diferentes experiencias o diferentes tipos de fenómenos, pero Samadhi es tan
simple que cuando te dicen qué es y cómo realizarlo tu mente siempre lo
perderá. En realidad, el
Samadhi no es simple ni difícil; es sólo la mente la que lo hace así. Cuando no hay mente no hay problema, porque la mente es
lo que necesita detenerse antes de realizarse. No es un suceso en
absoluto. La enseñanza más concisa del Samadhi
quizás se encuentre en esta frase: “Quédate quieto y conoce”».
(La Flor de Loto que
envuelve la Joya tiene muchas capaz, por lo que, cada vez que logramos lustrar
los ‘espejos’ de alguna capa, este sector de la Flor de Loto brilla tanto que
nos parece que estamos en Samadhi, pero apenas es un paso más hacia Samadhi.
Luego, como Daniel nos ha venido comentando, si no nos enamoramos plenamente de
todo el Proceso, lo más probable es que, habiendo ‘Avanzado’ un paso,
retrocedamos dos, porque con cualquier pensamiento dualista, que vuelva a
manchar algunos de los ‘espejos’, nos podemos alejar del Verdadero Samadhi. A Samadhi llegaremos cuando
todas las capas de la Flor de Loto estén brillando intensamente y,
en ese Hermoso Momento, “Quédate
quieto y conoce”, por que en ese ‘Precioso Momento’ todos los
pensamientos dualistas desaparecen y nos queda el ‘Conocimiento Pleno’,
aceptado sin las dudas propias de nuestros pensamientos.
Mientras les escribo
estas letras, estoy escuchando música cristiana, y, en la canción que recién
culminó, el mensaje central es la invitación de nuestro Amoroso Padre Dios para
sentarnos a La Mesa con Él. La siguiente canción, que oigo en este momento, nos
habla acerca de las Sensaciones Maravillosas al estar cerca de nuestro Amoroso
Padre Dios. Ambas canciones me motivaron a escribirles lo siguiente: SAMADHI
ES UNA INVITACIÓN DE NUESTRO AMOROSO PADRE DIOS PARA ACERCARNOS A ÉL y esta
Invitación nos la hace a todos nosotros, pero solo algunos pocos responden a la
Invitación Conscientes de lo que significa y están dispuesto a realizar todo el
difícil Proceso de deslastrarse de todo deseo material. Algunos
otros manifiestan que asistirán a El Festín de El Rey, pero algo dudosos de
poder asistir, porque, de alguna forma o manera, saben lo que significa.
Muchísimos otros simplemente no logran ni siquiera leer la Tarjeta de Invitación,
porque les parecen más importantes las cartas que reciben de sus conocidos y
echan a un lado la carta de aquel a quien no conocen. Los de este último grupo,
que llegan a abrir la Carta de Dios, casi con seguridad apartarán el resto de
las cartas recibidas y tratarán de indagar Quién Es Ese Dios. Algunos de estos
logran interesarse en ‘Conocer a Aquel que los está Invitando a El Banquete’ y
comienzan a prepararse para asistir, pero otros, quizás demasiados, pierden el
interés casi inmediatamente y tiran la Carta de Dios a un lado, para dedicarse
a leer las cartas de sus conocidos.
Son muchísimos
los que se pierden El Banquete de ‘Alcanzar Samadhi’, porque los agites del día
a día, en el Mundo Material que conocemos, son como nubes tapando el Sol
y, muchas de esas nubes son en extremo densas y difíciles de disipar -padres,
hijos, familia, amigos, estudios, trabajos, … vida-. Aceptar la Invitación de ‘Alcanzar Samadhi’
significa rechazar las invitaciones del Mundo Material. Aceptar la Invitación de ‘Alcanzar
Samadhi’, es comprender todas las Parábolas de nuestro Amado Yeshuá, acerca de
El Reino de los Cielos, y estar dispuestos a esforzarse por ‘Alcanzarlo’:
«Todo aquel que esté dispuesto a dejar a su
padre y a su madre… Entren por la Puerta Angosta… Vendan todo lo que tienen
para comprar la Hermosa Joya… CUMPLAN CON LA VOLUNTAD DE NUESTRO PADRE…». Y cuando me refiero a comprender me refiero a
hacernos ‘Conscientes’ de lo que se nos está pidiendo, para lograr ‘Alcanzar
Samadhi’, porque no se nos está diciendo que dejemos a nuestros padres en el
abandono, sino que se nos está diciendo que debemos “estar dispuestos” a
dejarlos, lo que significa que nuestro amor por ellos no debe impedirnos
esforzarnos por ‘Alcanzar Samadhi’. Se nos está diciendo que nos esforcemos por
ser diferentes al común de la gente, que dedican su vida a poseer bienes
materiales. Se nos está diciendo que le otorguemos más valor a las cosas
espirituales que a las cosas materiales… SE
NOS ESTÁ EXORTANDO A AMAR MÁS A DIOS QUE AL MUNDO).
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
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