XXXIX.MUNDO ESPÍRITA O DE
LOS ESPÍRITUS – Libro II / Capítulo IX: INTERVENCIÓN DE LOS ESPÍRITUS EN EL
MUNDO CORPORAL
/ Parte VIII
HAY QUE VIVIR LO QUE HAY QUE VIVIR
Esta es una de las frases
que el papá de Vermar solía decirle a su hija y ésta solía también recordarle.
El hecho es que, aunque ciertamente son muchos los males de los que podemos
librarnos, hay males que
han sido ‘Planificados’ por nosotros mismos, a fin de lograr ‘Aprender’ de
estos algún ‘Conocimiento’ que nos ayude a ‘Ascender en nuestros Niveles de Consciencia’.
De allí que, “Hay que vivir lo que hay que vivir”, incluso algunos males, y no
porque nuestro Amoroso Padre Dios lo haya determinado así, sino porque los
Permite, en provecho de nuestro ‘Crecimiento Espiritual’. Es preciso entonces
que, en vez de ponernos a llorar por los males que
nos embarguen, tenemos que descubrir de que manera podemos aprovecharnos de
esos males para ‘Crecer Espiritualmente’.
(257): 532. ¿Poseen los
Espíritus el poder de desviar los males que se ciernen sobre algunas personas,
y traerles en cambio la prosperidad? – “No del todo, porque hay males
que están dentro de los designios de la Providencia. Pero atenúan
vuestros dolores dándoos paciencia y resignación. Sabed, por otro lado, que a menudo depende de vosotros el apartar esos males, o al
menos amenguarlos. Os ha otorgado Dios
inteligencia para que de ella os sirváis, y en este sentido sobre todo
acuden los Espíritus en vuestro auxilio, sugiriéndoos pensamientos adecuados.
Pero
sólo ayudan a aquellos que saben ayudarse a sí mismos. Tal es el
sentido de estas palabras: «Buscad y encontraréis. Golpead y se os abrirá». Sabed
también que lo que os parece ser un mal, no siempre
lo es. Muchas veces debe resultar de él un bien, que será
mayor que el mal mismo, y es esto lo que no comprendéis, porque no
pensáis más que en el momento presente o en vuestra persona”. (Ocurren muchos acontecimientos en nuestras vidas que suelen
generar en nosotros mucho sufrimiento, simplemente porque solemos apreciar esos
acontecimientos en 3D, en vez de tratar de ver un poco más allá, por encima del
sufrimiento presente, para descubrir el porqué y el para qué ‘Planificamos’
esos acontecimientos en nuestra vida presente, en provecho de nuestras vidas
futuras. Al ser ‘Planificados’ por nosotros, antes de Reencarnar,
nuestro Amoroso Padre Dios Provee de los Medios necesarios para que ocurran,
por esta razón, los Espíritus Superiores indican que “Están dentro de los Designios de la Providencia”, tanto cuanto, nuestro
Amoroso Padre Dios Es Quien Permite que ocurran, a los fines de que logremos lo
‘Planificado’. Luego, al ser estos acontecimientos dolorosos el resultado de lo ‘Planificado’
por nosotros mismos, pues solo nosotros mismos
podemos apartarlos de nosotros o por lo menos menguarlos.
Esto es posible lograrlo sobre todo si, al ocurrir el evento nefasto, nos
ponemos en oración para descubrir el porqué y el para qué lo ‘Planificamos’ y
solicitamos la ayuda de los Espíritus Superiores, para lograr este fin. Pero recuerden que, lo que le están solicitando a los
Espíritus Superiores es que les ayuden a descubrir el porqué y el para qué ‘Planificamos’
tales acontecimientos, así que no pierdan tiempo solicitándoles que aparten de
ustedes esos males, porque si esos males están enmarcados dentro de La Providencia
Divina, ellos jamás podrán ayudarlos. Tengan siempre presente que,
muchos males están ‘Planificados’ en procura de un ‘bien mayor’, pero si no se
esfuerzan por descubrir ese ‘bien mayor’, pues sufrirán los embates del
acontecimiento nefasto y no lograrán aprovecharse de ese evento nefasto para ‘Crecer
Espiritualmente’).
NO SABEMOS PEDIR
Al final de la respuesta
anterior, los Espíritus Superiores le dejaron a Kardec la Clave de nuestros sufrimientos presentes: “No pensáis más
que en el momento presente o en vuestra persona”. Algunos cuantos
Artículos atrás, intenté explicarles que, lo que se
conoce como ‘persona’ es la parte de nuestro Espíritu que, al estar dotada de ‘esencia
material’, le permite al Espíritu el permanecer dentro del cuerpo.
Luego, esta ‘persona’, la cual yo suelo denominar ‘Esencia Terrenal’ y Kardec
acertadamente denomina ‘Periespíritu’, es la parte del Espíritu que contiene el
Programa del Libre Albedrío, por lo que es la que decide qué hacer ante
cualquier dilema. De allí que, esta ‘persona’ es la
que tiene realmente el control del cuerpo -nave-, por lo que el cuerpo -nave-
hace aquello que la ‘persona’ le indica hacer.
Y como esta ‘persona’ es
la que se recarga -mancha- con los vicios en los que permite que se ejercite el
cuerpo -nave-, pues suele ser muy materialista. Consecuentemente, esta ´persona’ se ha acostumbrado a pensar en sí misma, tanto
cuanto siente directamente los sufrimientos a los que es sometido el cuerpo
-nave-, por lo que suele tomar decisiones de acuerdo a las vivencias presentes,
olvidándose de su condición de perpetuidad. De allí que, la ‘persona’ suele pedir en función a las necesidades del
cuerpo -nave- y para evitarle sufrimientos, los cuales la ‘persona’ suele
sentirlos profundamente, en atención a que se ha enamorado de la materia que lo
recubre. En
atención a este enamoramiento por lo material, la ‘persona’ se ha olvidado del
Espíritu a quien recubre y pide en función a satisfacer al cuerpo -nave- y no
al Espíritu. Es concluyente que, LA ‘PERSONA’ NO SABE PEDIR.
(258): 533. ¿Pueden los
Espíritus hacer que obtengamos los dones de la fortuna, si se lo pedimos? – “A veces, y con carácter de prueba, pero casi siempre se
rehúsan, como negamos a un niño un pedido que nos haga y que está fuera de
razón”. (¿Qué padre entre vosotros dará algo malo a sus hijos si se lo pidiesen?
Pues, si nosotros que somos malos solemos dar sólo buenas cosas a nuestros
hijos, con mucha mayor razón nuestro Amoroso Padre Dios nos Dará sólo Buenas
cosas a nosotros. Evidentemente, si le llegamos a
pedir, a nuestro Amoroso Padre Dios, algo que Él Sabe que pudiera hacerle daño
a nuestro Espíritu, aunque pudiera significar una gran satisfacción para
nuestro cuerpo, pues tengan la seguridad que no nos lo otorgará, porque, si
nuestros Espíritus, que son Sus Hijos, pudieran llegar a sufrir por ese bien
material, nos lo evitará a toda costa. No obstante, siempre es posible que, nuestro
Amoroso Padre Dios nos Otorgue altos dotes materiales, pero no para satisfacer
los deseos del cuerpo, sino para que apliquemos esos dotes materiales en
beneficio de nuestro ‘Crecimiento Espiritual’. Por ejemplo, a una ‘persona’
-Esencia Terrenal o Periespíritu- que haya acumulado mucho barro procedente del
vicio de la avaricia, se le pudieran otorgar riquezas materiales, a los fines de
que, con la asistencia de esas riquezas, pueda ejercitarse en la ‘Virtud de la
Generosidad’, para lograr deslastrase del barro de la avaricia. Y claro que,
esta riqueza pudiera ser un arma de doble filo, tanto cuanto, si bien es cierto
puede ayudarnos a ejercitarnos en la Generosidad, también pudiera ayudar a
incrementar nuestra avaricia. Esta en nosotros el reconocer la Prueba, a la
que estamos siendo sometidos, cuando se nos otorgan dones de fortuna).
533 a. Los que conceden este tipo de favores ¿son los Espíritus buenos o los malos? – “Unos y otros: depende de la intención. Pero con más frecuencia son los Espíritus Traviesos que quieren arrastraros al mal y que encuentran en ello un medio fácil, debido a los goces que la fortuna proporciona”. (Aunque ciertamente, nuestro Amoroso Padre Dios siempre Se Esforzará por no Otorgarnos aquello que pudiera hacerle daño a nuestro Espíritu, nuestras ‘personas’, en atención al Libre Albedrío, pudieran insistir en obtener ese bien material que tanto desea y lograr obtenerlo, pero no porque nuestro Amoroso Padre Dios nos lo haya Otorgado, sino porque los Espíritus Traviesos procurarán que lo obtengamos, simplemente para lograr desviarnos de La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios. Y nuestro Amoroso Padre Dios Lo Permitirá, simplemente porque también Es Parte de Su Voluntad el que hagamos uso de nuestro Libre Albedrío. De manera que, si aquello que tanto deseamos, lo cual finalmente se nos concede, termina haciéndonos sufrir, no le echemos la culpa a nuestro Amoroso Padre Dios, por el hecho de haber logrado aquello por lo que tanto insistimos, a pesar de que no fluyó armoniosamente. Recuerden siempre que, si aquello que deseamos no llega a nosotros con armonía -sin tantas complicaciones- quizás sea porque no nos ayudará en nuestro ‘Crecimiento Espiritual’. De allí que, cuando obtener algo se complique demasiado, debemos meditar en las consecuencias -positivas o negativas- que, aquello que deseamos pudiera acarrear sobre nuestros Espíritus. Y si es posible soslayar las consecuencias negativas para nuestros Espíritus, pues insistamos en obtener aquello que tanto deseamos. Pero, si no es posible soslayar esas consecuencias negativas, pues debemos abandonar nuestro deseo).
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
No hay comentarios.:
Publicar un comentario