sábado, 19 de agosto de 2023

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS / EL PRINCIPIO DEL FIN - Parte XXXIX

XXXIX.MUNDO ESPÍRITA O DE LOS ESPÍRITUS – Libro II / Capítulo IX: INTERVENCIÓN DE LOS ESPÍRITUS EN EL MUNDO CORPORAL / Parte VIII

 HAY QUE VIVIR LO QUE HAY QUE VIVIR

Esta es una de las frases que el papá de Vermar solía decirle a su hija y ésta solía también recordarle. El hecho es que, aunque ciertamente son muchos los males de los que podemos librarnos, hay males que han sido ‘Planificados’ por nosotros mismos, a fin de lograr ‘Aprender’ de estos algún ‘Conocimiento’ que nos ayude a ‘Ascender en nuestros Niveles de Consciencia’. De allí que, “Hay que vivir lo que hay que vivir”, incluso algunos males, y no porque nuestro Amoroso Padre Dios lo haya determinado así, sino porque los Permite, en provecho de nuestro ‘Crecimiento Espiritual’. Es preciso entonces que, en vez de ponernos a llorar por los males que nos embarguen, tenemos que descubrir de que manera podemos aprovecharnos de esos males para ‘Crecer Espiritualmente’.  

(257): 532. ¿Poseen los Espíritus el poder de desviar los males que se ciernen sobre algunas personas, y traerles en cambio la prosperidad? – “No del todo, porque hay males que están dentro de los designios de la Providencia. Pero atenúan vuestros dolores dándoos paciencia y resignación. Sabed, por otro lado, que a menudo depende de vosotros el apartar esos males, o al menos amenguarlos. Os ha otorgado Dios inteligencia para que de ella os sirváis, y en este sentido sobre todo acuden los Espíritus en vuestro auxilio, sugiriéndoos pensamientos adecuados. Pero sólo ayudan a aquellos que saben ayudarse a sí mismos. Tal es el sentido de estas palabras: «Buscad y encontraréis. Golpead y se os abrirá». Sabed también que lo que os parece ser un mal, no siempre lo es. Muchas veces debe resultar de él un bien, que será mayor que el mal mismo, y es esto lo que no comprendéis, porque no pensáis más que en el momento presente o en vuestra persona”. (Ocurren muchos acontecimientos en nuestras vidas que suelen generar en nosotros mucho sufrimiento, simplemente porque solemos apreciar esos acontecimientos en 3D, en vez de tratar de ver un poco más allá, por encima del sufrimiento presente, para descubrir el porqué y el para qué ‘Planificamos’ esos acontecimientos en nuestra vida presente, en provecho de nuestras vidas futuras. Al ser ‘Planificados’ por nosotros, antes de Reencarnar, nuestro Amoroso Padre Dios Provee de los Medios necesarios para que ocurran, por esta razón, los Espíritus Superiores indican que “Están dentro de los Designios de la Providencia”, tanto cuanto, nuestro Amoroso Padre Dios Es Quien Permite que ocurran, a los fines de que logremos lo ‘Planificado’. Luego, al ser estos acontecimientos dolorosos el resultado de lo ‘Planificado’ por nosotros mismos, pues solo nosotros mismos podemos apartarlos de nosotros o por lo menos menguarlos. Esto es posible lograrlo sobre todo si, al ocurrir el evento nefasto, nos ponemos en oración para descubrir el porqué y el para qué lo ‘Planificamos’ y solicitamos la ayuda de los Espíritus Superiores, para lograr este fin. Pero recuerden que, lo que le están solicitando a los Espíritus Superiores es que les ayuden a descubrir el porqué y el para qué ‘Planificamos’ tales acontecimientos, así que no pierdan tiempo solicitándoles que aparten de ustedes esos males, porque si esos males están enmarcados dentro de La Providencia Divina, ellos jamás podrán ayudarlos. Tengan siempre presente que, muchos males están ‘Planificados’ en procura de un ‘bien mayor’, pero si no se esfuerzan por descubrir ese ‘bien mayor’, pues sufrirán los embates del acontecimiento nefasto y no lograrán aprovecharse de ese evento nefasto para ‘Crecer Espiritualmente’).   

NO SABEMOS PEDIR

Al final de la respuesta anterior, los Espíritus Superiores le dejaron a Kardec la Clave de nuestros sufrimientos presentes: “No pensáis más que en el momento presente o en vuestra persona”. Algunos cuantos Artículos atrás, intenté explicarles que, lo que se conoce como ‘persona’ es la parte de nuestro Espíritu que, al estar dotada de ‘esencia material’, le permite al Espíritu el permanecer dentro del cuerpo. Luego, esta ‘persona’, la cual yo suelo denominar ‘Esencia Terrenal’ y Kardec acertadamente denomina ‘Periespíritu’, es la parte del Espíritu que contiene el Programa del Libre Albedrío, por lo que es la que decide qué hacer ante cualquier dilema. De allí que, esta ‘persona’ es la que tiene realmente el control del cuerpo -nave-, por lo que el cuerpo -nave- hace aquello que la ‘persona’ le indica hacer.

Y como esta ‘persona’ es la que se recarga -mancha- con los vicios en los que permite que se ejercite el cuerpo -nave-, pues suele ser muy materialista. Consecuentemente, esta ´persona’ se ha acostumbrado a pensar en sí misma, tanto cuanto siente directamente los sufrimientos a los que es sometido el cuerpo -nave-, por lo que suele tomar decisiones de acuerdo a las vivencias presentes, olvidándose de su condición de perpetuidad. De allí que, la ‘persona’ suele pedir en función a las necesidades del cuerpo -nave- y para evitarle sufrimientos, los cuales la ‘persona’ suele sentirlos profundamente, en atención a que se ha enamorado de la materia que lo recubre. En atención a este enamoramiento por lo material, la ‘persona’ se ha olvidado del Espíritu a quien recubre y pide en función a satisfacer al cuerpo -nave- y no al Espíritu. Es concluyente que, LA ‘PERSONA’ NO SABE PEDIR.

(258): 533. ¿Pueden los Espíritus hacer que obtengamos los dones de la fortuna, si se lo pedimos? – “A veces, y con carácter de prueba, pero casi siempre se rehúsan, como negamos a un niño un pedido que nos haga y que está fuera de razón”. (¿Qué padre entre vosotros dará algo malo a sus hijos si se lo pidiesen? Pues, si nosotros que somos malos solemos dar sólo buenas cosas a nuestros hijos, con mucha mayor razón nuestro Amoroso Padre Dios nos Dará sólo Buenas cosas a nosotros. Evidentemente, si le llegamos a pedir, a nuestro Amoroso Padre Dios, algo que Él Sabe que pudiera hacerle daño a nuestro Espíritu, aunque pudiera significar una gran satisfacción para nuestro cuerpo, pues tengan la seguridad que no nos lo otorgará, porque, si nuestros Espíritus, que son Sus Hijos, pudieran llegar a sufrir por ese bien material, nos lo evitará a toda costa. No obstante, siempre es posible que, nuestro Amoroso Padre Dios nos Otorgue altos dotes materiales, pero no para satisfacer los deseos del cuerpo, sino para que apliquemos esos dotes materiales en beneficio de nuestro ‘Crecimiento Espiritual’. Por ejemplo, a una ‘persona’ -Esencia Terrenal o Periespíritu- que haya acumulado mucho barro procedente del vicio de la avaricia, se le pudieran otorgar riquezas materiales, a los fines de que, con la asistencia de esas riquezas, pueda ejercitarse en la ‘Virtud de la Generosidad’, para lograr deslastrase del barro de la avaricia. Y claro que, esta riqueza pudiera ser un arma de doble filo, tanto cuanto, si bien es cierto puede ayudarnos a ejercitarnos en la Generosidad, también pudiera ayudar a incrementar nuestra avaricia. Esta en nosotros el reconocer la Prueba, a la que estamos siendo sometidos, cuando se nos otorgan dones de fortuna).  

533 a. Los que conceden este tipo de favores ¿son los Espíritus buenos o los malos? – “Unos y otros: depende de la intención. Pero con más frecuencia son los Espíritus Traviesos que quieren arrastraros al mal y que encuentran en ello un medio fácil, debido a los goces que la fortuna proporciona”. (Aunque ciertamente, nuestro Amoroso Padre Dios siempre Se Esforzará por no Otorgarnos aquello que pudiera hacerle daño a nuestro Espíritu, nuestras ‘personas’, en atención al Libre Albedrío, pudieran insistir en obtener ese bien material que tanto desea y lograr obtenerlo, pero no porque nuestro Amoroso Padre Dios nos lo haya Otorgado, sino porque los Espíritus Traviesos procurarán que lo obtengamos, simplemente para lograr desviarnos de La Voluntad de nuestro Amoroso Padre Dios. Y nuestro Amoroso Padre Dios Lo Permitirá, simplemente porque también Es Parte de Su Voluntad el que hagamos uso de nuestro Libre Albedrío. De manera que, si aquello que tanto deseamos, lo cual finalmente se nos concede, termina haciéndonos sufrir, no le echemos la culpa a nuestro Amoroso Padre Dios, por el hecho de haber logrado aquello por lo que tanto insistimos, a pesar de que no fluyó armoniosamente. Recuerden siempre que, si aquello que deseamos no llega a nosotros con armonía -sin tantas complicaciones- quizás sea porque no nos ayudará en nuestro ‘Crecimiento Espiritual’. De allí que, cuando obtener algo se complique demasiado, debemos meditar en las consecuencias -positivas o negativas- que, aquello que deseamos pudiera acarrear sobre nuestros Espíritus. Y si es posible soslayar las consecuencias negativas para nuestros Espíritus, pues insistamos en obtener aquello que tanto deseamos. Pero, si no es posible soslayar esas consecuencias negativas, pues debemos abandonar nuestro deseo).


Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo



 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario