SAMSARA
La palabra ‘Samsara’ proviene del sánscrito que
significa ‘fluir junto’, ‘pasar a través de
diferentes Estados’ o ‘vagabundear’. Se refiere al ciclo de
vida, muerte y renacimiento, que sostienen las filosofías de origen hinduistas.
Comúnmente, por el hecho de ser un ciclo, nos imaginamos a ‘Samsara’ como una
rueda que gira continuamente entre el nacer, el vivir, el morir y el volver a
nacer de cada uno de los seres vivos de este hermoso Planeta, lo que nos hace suponer la necesaria
Reencarnación. El origen de
esta palabra se remonta a más de mil años antes de la llegada de nuestro Amado
Yeshuá, lo que nos hace suponer que, desde hace
muchísimos años nos hicimos ‘Conscientes de que la Reencarnación’ es el
mecanismo para lograr el ‘Aprendizaje del Infinito Conocimiento que nos puede
ayudar a hacernos Conscientes de nuestro Amoroso Padre Dios’, tanto cuanto, al
ser el ‘Conocimiento de Dios’ en extremo Infinito, pues no nos es posible
Iluminarnos -hacernos ‘Conscientes del Infinito Conocimiento’- en una sola vida
material, que evidentemente es efímera.
De manera que, por miles
de años ‘Conocemos’ la importancia de reconocer lo que realmente Somos
-Espíritus- y del motivo por el cual hemos sido revestidos de materialidad, y,
aun así, seguimos
‘Sufriendo’ en la ‘Samsara’, simplemente por no querer HACERNOS ‘CONSCIENTES’
DE lo que realmente Somos -Espíritus- NI DEL motivo por el cual hemos sido
revestidos de materialidad. De allí que, según mi humilde criterio, de los significados que se le dan a la palabra ‘Samsara’
quizás el que mejor le cuadra es ‘vagabundear’, porque la mayoría de los Espíritus Encarnados no han hecho otra cosa que
‘Vagabundear’ durante la mayoría de las ‘Reencarnaciones que han Experimentado’,
motivo por el cual siguen ‘Sufriendo’, vida tras vida, atados a existencias
ilusorias, en vez de esforzarse por ‘Iluminarse’, a los fines de bajarse de la
terrible rueda de la ‘Samsara’.
Después de haber atendido
la solicitud de Abelardo, para asistir a Liborio, el grupo de Espíritus con los
que se encontraba André, se dirigieron a otro Centro Mediúmnico, para continuar
prestando Servicio. Resultó que, por Providencia más que por casualidad, de
camino al siguiente Centro Mediúmnico lograron ver un extraño alboroto, lo que
les llamó la atención y sintieron cierta curiosidad, de ver lo que estaba
ocurriendo. Pero dejemos que sea André quien nos siga contando:
«Dos
guardias se llevaban de un modesto restaurante a un hombre maduro en
deplorables condiciones de embriaguez. El desdichado pataleaba y profería
palabras groseras, blasfemando y protestando... El Orientador aprovechó para
comentar: “¡Observen a nuestro pobre hermano!”. Y como no fue mucho el tiempo
transcurrido entre su detención ruidosa y su entrada al auto policial que le
iba a llevar, nos dispusimos a observar. El pobre amigo se hallaba abrazado por una entidad ensombrecida, por
lo que le veíamos como si un polvo extraño lo cubriese. De inmediato reparamos
en que la embriaguez alcanzaba a los dos, ya que se yuxtaponían completamente el uno al otro mostrando las mismas
perturbaciones (En estos días vi la peli “DIVALDO: LA HISTORIA DE UN MÉDIUM”,
la cual les recomiendo ver. En la peli Divaldo nos cuenta que, cierto día fue a
la casa de un amigo cuyo padre estaba agonizante. Resultó que, cuando entró a
la habitación del enfermo, Divaldo vio un grupo de Espíritus pendencieros,
tirados cerca del enfermo, con sendas botellas de aguardiente, como si
estuvieran celebrando algo, con el papá del amigo de Divaldo. Entonces Divaldo
supo que el problema de aquel padre era su extrema inclinación por el alcohol,
lo cual era como una invitación para Espíritus pendencieros, quienes en vida
muy probablemente fueron alcohólicos. Me imagino que lo mismo debe ocurrir con
todas aquellas personas que sufren de algún vicio, a quienes seguramente se les
dificulta mucho salir de sus vicios, debido a que siempre están acompañados por
Espíritus pendencieros, que los inducen a continuar con el vicio, quizás
porque, al yuxtaponerse con el Encarnado vicioso, esos Espíritus pendencieros,
de alguna forma o manera, pueden recordar las sensaciones que durante sus vidas
materiales producían aquellos vicios). En
breves instantes el vehículo partió apresuradamente, por lo que no nos fue
posible seguir con las observaciones. Hilario expresó: “El cuadro daría ocasión
para obtener valiosas enseñanzas...”. Ante esta deducción de Hilario, el Asistente
consideró que disponíamos de suficiente tiempo como para sacar conclusiones
interesantes, por lo que nos invitó a entrar. El restaurante se hallaba muy
concurrido... Mucha alegría, mucha gente. Allí dentro, seguro que recogeríamos
el material adecuado para expresivas lecciones. Traspusimos el umbral (Supongo que, André y sus compañeros estuvieron observando el
alboroto del borracho desde un Plano Superior al de nuestro Plano 3d, por lo
que, para poder observar más claramente lo que teníamos que ‘Aprender’,
traspasaron el umbral que separa el ‘Plano 3D’ de los ‘Planos Superiores’). Las emanaciones del ambiente producían en nosotros un
indefinible malestar. Junto a fumadores y bebedores inveterados -veteranos-, espíritus desencarnados de triste figura se mantenían expectantes.
Algunos absorbían las bocanadas de humo que eran arrojadas al aire, aún tibias
por el calor de los pulmones que las expulsaban, encontrando en esto alegría y
placer. Otros aspiraban el hálito de alcohólicos impenitentes (Me imagino el triste
espectáculo que observaban André y sus compañeros en aquella taberna: Espíritus
macabros volando por los aires, peleándose por alguna bocanada de humo de
cigarrillo o aliento de borracho. ¿Qué tan bajo puede caer la dignidad de un
Espíritu que en vez de hacer su transición al Más Allá prefieren quedarse en el
más acá para disfrutar de míseras bocanadas de vicioso aire?). Señalándoles, el Orientador nos informó: “Muchos de nuestros hermanos, ya desvinculados del cuerpo carnal, se apegan con tanto desvarío a las sensaciones
de la experiencia física, que les lleva a convivir con nuestros amigos
terrestres temporalmente desequilibrados por las desagradables costumbres que
los dominan”. Hilario preguntó: “Pero,
¿por qué entregarse de esta manera a placeres de esta especie?” y el Asistente
seguidamente respondió: “Lo que en la
vida se comenzó, en la muerte se continúa... Estos compañeros nuestros situaron su mente en los apetitos más bajos
del mundo, alimentándose con un tipo de emociones que les coloca en las
cercanías de la animalidad (Nuestro
Amado Yeshuá nos aseguró que: “Donde está tu tesoro, allí estará también tu
corazón”, lo que podemos transliterar como: “Donde está tu mente, allí estará
también tu Espíritu”. Y es que los nuestros Espíritus se acostumbrarán y
procurarán todo aquello a lo cual nuestros Cuerpos se acostumbren y procuren. No
por casualidad, poco antes de asegurarnos esta sencilla inferencia nos exhortó:
“Acumulaos Tesoros en el Cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen,
y donde ladrones no penetran ni roban”, porque si en vida nos acostumbramos y
procuramos lo espiritual –‘Conocer a nuestro Amoroso Padre Dios, Sus Realidades
Existenciales, Sus Perfecciones, Sus Implicaciones y El Reino Espiritual-,
pues, al hacer nuestra transición al Más Allá -morir- hacia la consecución de
esos Objetivos se acostumbrarán y procurarán nuestros Espíritus). Pese a haber frecuentado santuarios religiosos, no se preocuparon en atender los principios
de la fe que abrazaron, creyendo
que la existencia debía ser para ellos el culto de las satisfacciones poco
dignas y la exaltación de los más astutos y de los más fuertes (Tristemente, muchos son los que asisten fervientemente a los
servicios religiosos pero que, por no procurar leer, investigar y profundizar
los Principios de la fe que abrazaron, se acostumbraron a realizar cultos que
aprendieron de memoria, pero que jamás lograron convertirlos en sus verdaderos
tesoros. Es por esta razón que, es muy frecuente ver a muchos de los que
asisten a los servicios religiosos discutiendo con sus vecinos o diciendo
groserías o coleándose en una fila o practicando la usura … u odiando a sus
Hermanos. Es también por esta razón que, muchos líderes y hasta jerarcas
eclesiales han sido descubiertos en franca disociación de lo que predican con
lo que realmente hacen). La
llamada de la muerte les encontró en la esfera de los actos delictivos y
oscuros y, como es por Ley que cada alma reciba de la vida conforme con aquello que
da, no encuentran interés sino en los lugares donde pueden nutrir las
ilusiones que les son peculiares, por cuanto en
la situación en que se encuentran temen a la verdad y la abominan,
procediendo como el mochuelo que huye de la luz”». (¡El
Karma es ineludible!!! ¡Aquello que siembres eso será lo que cosecharás!!!, ya
sea en esta vida o en la siguiente. Y lo más triste es que, todos los Espíritus
saben esto y, por esa triste razón, muchos son los Espíritus quienes, al dejar
de funcionar sus Cuerpos-Naves-, en vez de hacer su transición al Más Allá,
deciden quedarse ‘vagabundeando’ en el ‘Plano 3D’, porque saben que lo que han
sembrado es cardos y espinos y eso es lo que les tocará cosechar en la
siguiente vida).
Cuando pensé en el título
de este capítulo estaba pensando en una peli que miré ayer y sobre la cual hice
algunos comentarios en el siguiente Artículo:
https://verdaderoscreyentes.blogspot.com/2025/01/samsara.html
REAJUSTES KÁRMICOS
Aquellos que han sembrado
cardos y espinos, saben que, por
la Ley del Karma, en la otra vida tendrán que cosechar esos cardos y espinos,
motivo por el cual, muchos de esos Espíritus deciden quedarse en el ‘Plano 3D’,
en vez de hacer su transición al Más Allá, en donde tendrán que ‘Planificar su siguiente Reencarnación’ tomando en
consideración los cardos y espinos que sembró. Pero entiéndase que, esto no es un castigo de Dios, sino que es una consecuencia directa de aquello que
sembramos -hicimos-, por lo que, si sembramos cardos y espinos no
esperemos cosechar trigo.
«Mi
colega hizo un gesto de piedad e indagó: “Mientras tanto, ¿cómo se producirá su
reforma?”. Áulus intervino para responder: “Llegará un día en que la propia naturaleza
les vaciará el cáliz. Hay miles de procesos de reajuste en el Universo infinito,
mediante los que se cumplen los designios del Señor, ellos se llaman:
aflicción, desencanto, cansancio, tedio, sufrimiento, cárcel...”». (Resulta
que, en atención a
la ‘Orden Divina de Crecer’, ningún Espíritu puede permanecer ‘vagabundeando’
en el ‘Plano 3D’ eternamente, porque en su
naturaleza se encuentra impresa la ‘Orden Divina de Crecer’ y eso procurará en
algún momento, aun a sabiendas de lo que le tocará vivir, en la siguiente vida.
Luego, lo que les tocará vivir no es propiamente un castigo, sino un proceso
de reajuste que, de aceptarlos de buena gana y procurando ‘Aprender la
Lección que estos Procesos le quieren dar’, pues lograrán ‘Progresar
Paulatinamente’).
PRISIONES REGENERADORAS
Ahora bien, aquellos Espíritus que no logren
‘Progresar Eficientemente’ en los Procesos de Reajustes, al hacerse
‘Conscientes’ de su poco ‘Progreso’, optan
por ‘Reencarnar en Prisiones Regeneradoras’, a los fines de mitigar con
los sufrimientos de esas vivencias gran parte de los Karmas Negativos
Acumulados. Es algo así como aceptar comerse, en una sola vida, casi
todos los cardos y espinos que ellos mismos sembraron. Tal y como le explicó el
Asistente a Hilario, estas
‘Prisiones Regenerativas’ son: el mongolismo, la hidrocefalia, la parálisis, la
ceguera, la epilepsia secundaria, la subnormalidad, la deformación del cuerpo
desde el nacimiento y muchos otros recursos que, aunque angustiosos, son necesarios, puesto que actúan en beneficio
de la mente desequilibrada desde la cuna, en plena etapa infantil.
Vuelvo y les repito: “NO SE TRATA DE CASTIGOS DIVINOS,
SINO QUE SON SELECCIONES DE KARMAS QUE CADA ESPÍRITU ESCOGE ANTES DE
REENCARNAR, A LOS FINES DE ‘PROGRESAR’”.
«“Con
todo –ponderé– todo indica que esos
espíritus infortunados no han de cansarse tan pronto de la locura con la que se
complacen...”. Y el Instructor comentó: “Concuerdo plenamente. Sin
embargo, mientras no se cansen, la Ley podrá conducirlos a una prisión regeneradora”. Hilario preguntó: “¿Cómo?”. La pregunta de Hilario sonó
cristalina, y el Asistente se apresuró a explicar: “Hay dolorosas reencarnaciones que
significan una tremenda lucha expiatoria para las almas aficionadas al vicio. Tenemos, por ejemplo, el mongolismo, la hidrocefalia, la parálisis, la ceguera, la
epilepsia secundaria, la subnormalidad, la deformación del cuerpo desde el
nacimiento y muchos otros recursos que, aunque
angustiosos, son necesarios, puesto que actúan en beneficio de la mente
desequilibrada desde la cuna, en plena etapa infantil». (Como les comenté en el capítulo
“Samsara”, HAY ESPÍRITUS
QUE NO PARECEN TOMAR EN SERIO SUS ENCARNACIONES Y HAN PERDIDO MUCHAS VIDAS
‘VAGABUNDEANDO’. Evidentemente, esos
Espíritus Vagabundos, han sido sometidos a varios ‘Reajustes Kármicos’, los
cuales habrán ayudado a muchos de esos Espíritus, pero algunos no logran
asimilar el Reajuste y, en atención a la ‘Orden Divina de Progresar’, pues en
algún momento deciden ser sometidos a ‘Reajustes Kármicos’ que producen mucho
sufrimiento, como lo ha de ser Encarnar con un Cuerpo -Nave- carente de ciertas
funcionalidades, lo cual les impide vivir una vida dichosa. Y
justamente, la
selección de un Cuerpo -Nave- carente de ciertas funcionalidades, es con la
intención de no tener la capacidad de disfrutar de la vida, a los fines de no
seguir aumentando la cantidad de barro que recubre el Periespíritu.
Así pues, una persona con deficiencia mental probablemente no podrá abusar de
los bienes materiales, tanto cuanto su deficiencia, de alguna forma o manera,
lo aísla del resto de las personas, por lo que difícilmente tendrá deseos de
compartir con otros y, aunque desee muchas cosas materiales, éstas dejan de ser
relevantes cuando las enfrenta a su mayor deseo: SER SANO. Y claro que, hay
‘Prisiones Regenerativas’ que son difíciles de soslayar, porque en esas
prisiones el Espíritu no tiene ni la forma ni la manera de satisfacer las
necesidades del Cuerpo -Nave-, por lo que son absolutamente dependientes del
cuidado de terceros, pero hay ‘Prisiones Regenerativas’ que, sobre todo en
nuestros tiempos, parecen ser soslayables, como es el caso de aquellos que nacen
con el Síndrome de Down, los cuales hoy en día estudian, trabajan, … se casan y
algunos hasta tienen hijos, por lo que no podemos asegurar que lograrán comerse
la mayoría de los cardos y espinos, que sembraron en vidas pasadas, tanto
cuanto sus vidas han sido relativamente normales, incluso muchos continúan
abusando de los bienes materiales, como si no se encontraran en una ‘Prisión
Regenerativa’.
Evidentemente, cuando un Espíritu opta por una
‘Prisión Regenerativa’ otro Espíritu debe encargarse de cuidar al prisionero,
entonces surge la pregunta: “¿El Espíritu que debe cuidar al prisionero estará
saldando un Karma parecido al del prisionero?”. Pues, algunos cuidadores de los ‘Prisioneros en Regeneración’
toman la ‘Decisión de Vivir esa Experiencia’, a los fines de hacerse
‘Conscientes del Amor Fraternal’ y otros ciertamente no les queda de otra que
‘Vivir esa Experiencia’ para saldar algún Karma. Por ejemplo,
aquellos que en vidas pasadas se burlaron o abusaron de personas con
deficiencias físicas o mentales, pues con toda seguridad en alguna vida tendrán
que nacer con esas deficiencias, a los fines de que se burlen o abusen de él o
‘Decidirán’ tener un hijo con deficiencias físicas o mentales, para sufrir lo
que sufrieron los padres de aquellos deficientes de quienes se burló o abusó.
Queda claro que, la relación entre el que se
encuentra en una ‘Prisión Regenerativa’ y su cuidador, es una ‘Relación
Ganar/Ganar’, porque cada uno de ellos -prisionero y cuidador- está haciendo
‘Méritos para Progresar’).
DIME CON QUIÉN ANDAS Y TE DIRÉ QUIÉN
ERES
Vivir pareciera ser algo sencillo, pero realmente es algo muy serio y si se quiere complicado, tanto cuanto, si no nos hacemos ‘Conscientes de lo que realmente Somos -Espíritus- y de lo que hemos venido a hacer a este Mundo’, corremos el riesgo de perder la vida ahogados por el barro de la vida misma. Es muy común que, al sentir una necesidad de encajar en la Matrix en la cual nos encontramos, las personas suelen vivir imitando a los demás, por lo que consecuentemente se convierten en aquel a quien imitan. Por ejemplo, los niños que viven en barrios suelen esforzarse por imitar a los brabucones del barrio, a fin de evitar ser sometidos, pero de tanto imitarlos se convierten en un brabucón más, aunque muchos solo llegan a convertirse en los lacayos del brabucón. Otro ejemplo, cuando de jóvenes vemos que aquellos que están tomando alcohol parecieran estar divirtiéndose de lo lindo entonces comenzamos a beber licor, porque asumimos que solo así seremos divertidos, aunque la mayoría terminan siendo los payasos de la fiesta. Así pues, muchos son los que, desde sus infancias, se acostumbran a imitar comportamientos que los alejan cada vez más de lo que realmente son -Espíritus-, mientras que muy pocos procuran imitar a aquellos que están procurando encontrarse con nuestro Amoroso Padre Dios. De hecho, muchos de esos pocos, que procuran encontrarse con nuestro Amoroso Padre Dios, dejan de procurarle porque les pareciera que dejan de encajar en la Matrix, en la cual nos encontramos, y comienzan a imitar a los que si parecen encajar, alejándose, por ende, de lo que realmente son y de lo que han venido a hacer a este Mundo.
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
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