lunes, 10 de febrero de 2025

DOMINIOS DE LA MEDIUMNIDAD – ANDRÉ LUIZ / Parte XIII

SAMSARA

La palabra ‘Samsara’ proviene del sánscrito que significa ‘fluir junto’, ‘pasar a través de diferentes Estados’ o ‘vagabundear’. Se refiere al ciclo de vida, muerte y renacimiento, que sostienen las filosofías de origen hinduistas. Comúnmente, por el hecho de ser un ciclo, nos imaginamos a ‘Samsara’ como una rueda que gira continuamente entre el nacer, el vivir, el morir y el volver a nacer de cada uno de los seres vivos de este hermoso Planeta, lo que nos hace suponer la necesaria Reencarnación.  El origen de esta palabra se remonta a más de mil años antes de la llegada de nuestro Amado Yeshuá, lo que nos hace suponer que, desde hace muchísimos años nos hicimos ‘Conscientes de que la Reencarnación’ es el mecanismo para lograr el ‘Aprendizaje del Infinito Conocimiento que nos puede ayudar a hacernos Conscientes de nuestro Amoroso Padre Dios’, tanto cuanto, al ser el ‘Conocimiento de Dios’ en extremo Infinito, pues no nos es posible Iluminarnos -hacernos ‘Conscientes del Infinito Conocimiento’- en una sola vida material, que evidentemente es efímera.

De manera que, por miles de años ‘Conocemos’ la importancia de reconocer lo que realmente Somos -Espíritus- y del motivo por el cual hemos sido revestidos de materialidad, y, aun así, seguimos ‘Sufriendo’ en la ‘Samsara’, simplemente por no querer HACERNOS ‘CONSCIENTES’ DE lo que realmente Somos -Espíritus- NI DEL motivo por el cual hemos sido revestidos de materialidad. De allí que, según mi humilde criterio, de los significados que se le dan a la palabra ‘Samsara’ quizás el que mejor le cuadra es ‘vagabundear’, porque la mayoría de los Espíritus Encarnados no han hecho otra cosa que ‘Vagabundear’ durante la mayoría de las ‘Reencarnaciones que han Experimentado’, motivo por el cual siguen ‘Sufriendo’, vida tras vida, atados a existencias ilusorias, en vez de esforzarse por ‘Iluminarse’, a los fines de bajarse de la terrible rueda de la ‘Samsara’.

Después de haber atendido la solicitud de Abelardo, para asistir a Liborio, el grupo de Espíritus con los que se encontraba André, se dirigieron a otro Centro Mediúmnico, para continuar prestando Servicio. Resultó que, por Providencia más que por casualidad, de camino al siguiente Centro Mediúmnico lograron ver un extraño alboroto, lo que les llamó la atención y sintieron cierta curiosidad, de ver lo que estaba ocurriendo. Pero dejemos que sea André quien nos siga contando:

«Dos guardias se llevaban de un modesto restaurante a un hombre maduro en deplorables condiciones de embriaguez. El desdichado pataleaba y profería palabras groseras, blasfemando y protestando... El Orientador aprovechó para comentar: “¡Observen a nuestro pobre hermano!”. Y como no fue mucho el tiempo transcurrido entre su detención ruidosa y su entrada al auto policial que le iba a llevar, nos dispusimos a observar. El pobre amigo se hallaba abrazado por una entidad ensombrecida, por lo que le veíamos como si un polvo extraño lo cubriese. De inmediato reparamos en que la embriaguez alcanzaba a los dos, ya que se yuxtaponían completamente el uno al otro mostrando las mismas perturbaciones (En estos días vi la peli “DIVALDO: LA HISTORIA DE UN MÉDIUM”, la cual les recomiendo ver. En la peli Divaldo nos cuenta que, cierto día fue a la casa de un amigo cuyo padre estaba agonizante. Resultó que, cuando entró a la habitación del enfermo, Divaldo vio un grupo de Espíritus pendencieros, tirados cerca del enfermo, con sendas botellas de aguardiente, como si estuvieran celebrando algo, con el papá del amigo de Divaldo. Entonces Divaldo supo que el problema de aquel padre era su extrema inclinación por el alcohol, lo cual era como una invitación para Espíritus pendencieros, quienes en vida muy probablemente fueron alcohólicos. Me imagino que lo mismo debe ocurrir con todas aquellas personas que sufren de algún vicio, a quienes seguramente se les dificulta mucho salir de sus vicios, debido a que siempre están acompañados por Espíritus pendencieros, que los inducen a continuar con el vicio, quizás porque, al yuxtaponerse con el Encarnado vicioso, esos Espíritus pendencieros, de alguna forma o manera, pueden recordar las sensaciones que durante sus vidas materiales producían aquellos vicios). En breves instantes el vehículo partió apresuradamente, por lo que no nos fue posible seguir con las observaciones. Hilario expresó: “El cuadro daría ocasión para obtener valiosas enseñanzas...”. Ante esta deducción de Hilario, el Asistente consideró que disponíamos de suficiente tiempo como para sacar conclusiones interesantes, por lo que nos invitó a entrar. El restaurante se hallaba muy concurrido... Mucha alegría, mucha gente. Allí dentro, seguro que recogeríamos el material adecuado para expresivas lecciones. Traspusimos el umbral (Supongo que, André y sus compañeros estuvieron observando el alboroto del borracho desde un Plano Superior al de nuestro Plano 3d, por lo que, para poder observar más claramente lo que teníamos que ‘Aprender’, traspasaron el umbral que separa el ‘Plano 3D’ de los ‘Planos Superiores’). Las emanaciones del ambiente producían en nosotros un indefinible malestar. Junto a fumadores y bebedores inveterados -veteranos-, espíritus desencarnados de triste figura se mantenían expectantes. Algunos absorbían las bocanadas de humo que eran arrojadas al aire, aún tibias por el calor de los pulmones que las expulsaban, encontrando en esto alegría y placer. Otros aspiraban el hálito de alcohólicos impenitentes (Me imagino el triste espectáculo que observaban André y sus compañeros en aquella taberna: Espíritus macabros volando por los aires, peleándose por alguna bocanada de humo de cigarrillo o aliento de borracho. ¿Qué tan bajo puede caer la dignidad de un Espíritu que en vez de hacer su transición al Más Allá prefieren quedarse en el más acá para disfrutar de míseras bocanadas de vicioso aire?). Señalándoles, el Orientador nos informó: “Muchos de nuestros hermanos, ya desvinculados del cuerpo carnal, se apegan con tanto desvarío a las sensaciones de la experiencia física, que les lleva a convivir con nuestros amigos terrestres temporalmente desequilibrados por las desagradables costumbres que los dominan”. Hilario preguntó: “Pero, ¿por qué entregarse de esta manera a placeres de esta especie?” y el Asistente seguidamente respondió: “Lo que en la vida se comenzó, en la muerte se continúa... Estos compañeros nuestros situaron su mente en los apetitos más bajos del mundo, alimentándose con un tipo de emociones que les coloca en las cercanías de la animalidad (Nuestro Amado Yeshuá nos aseguró que: “Donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”, lo que podemos transliterar como: “Donde está tu mente, allí estará también tu Espíritu”. Y es que los nuestros Espíritus se acostumbrarán y procurarán todo aquello a lo cual nuestros Cuerpos se acostumbren y procuren. No por casualidad, poco antes de asegurarnos esta sencilla inferencia nos exhortó: “Acumulaos Tesoros en el Cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban”, porque si en vida nos acostumbramos y procuramos lo espiritual –‘Conocer a nuestro Amoroso Padre Dios, Sus Realidades Existenciales, Sus Perfecciones, Sus Implicaciones y El Reino Espiritual-, pues, al hacer nuestra transición al Más Allá -morir- hacia la consecución de esos Objetivos se acostumbrarán y procurarán nuestros Espíritus). Pese a haber frecuentado santuarios religiosos, no se preocuparon en atender los principios de la fe que abrazaron, creyendo que la existencia debía ser para ellos el culto de las satisfacciones poco dignas y la exaltación de los más astutos y de los más fuertes (Tristemente, muchos son los que asisten fervientemente a los servicios religiosos pero que, por no procurar leer, investigar y profundizar los Principios de la fe que abrazaron, se acostumbraron a realizar cultos que aprendieron de memoria, pero que jamás lograron convertirlos en sus verdaderos tesoros. Es por esta razón que, es muy frecuente ver a muchos de los que asisten a los servicios religiosos discutiendo con sus vecinos o diciendo groserías o coleándose en una fila o practicando la usura … u odiando a sus Hermanos. Es también por esta razón que, muchos líderes y hasta jerarcas eclesiales han sido descubiertos en franca disociación de lo que predican con lo que realmente hacen). La llamada de la muerte les encontró en la esfera de los actos delictivos y oscuros y, como es por Ley que cada alma reciba de la vida conforme con aquello que da, no encuentran interés sino en los lugares donde pueden nutrir las ilusiones que les son peculiares, por cuanto en la situación en que se encuentran temen a la verdad y la abominan, procediendo como el mochuelo que huye de la luz”». (¡El Karma es ineludible!!! ¡Aquello que siembres eso será lo que cosecharás!!!, ya sea en esta vida o en la siguiente. Y lo más triste es que, todos los Espíritus saben esto y, por esa triste razón, muchos son los Espíritus quienes, al dejar de funcionar sus Cuerpos-Naves-, en vez de hacer su transición al Más Allá, deciden quedarse ‘vagabundeando’ en el ‘Plano 3D’, porque saben que lo que han sembrado es cardos y espinos y eso es lo que les tocará cosechar en la siguiente vida).

Cuando pensé en el título de este capítulo estaba pensando en una peli que miré ayer y sobre la cual hice algunos comentarios en el siguiente Artículo:

https://verdaderoscreyentes.blogspot.com/2025/01/samsara.html

REAJUSTES KÁRMICOS

Aquellos que han sembrado cardos y espinos, saben que, por la Ley del Karma, en la otra vida tendrán que cosechar esos cardos y espinos, motivo por el cual, muchos de esos Espíritus deciden quedarse en el ‘Plano 3D’, en vez de hacer su transición al Más Allá, en donde tendrán que ‘Planificar su siguiente Reencarnación’ tomando en consideración los cardos y espinos que sembró. Pero entiéndase que, esto no es un castigo de Dios, sino que es una consecuencia directa de aquello que sembramos -hicimos-, por lo que, si sembramos cardos y espinos no esperemos cosechar trigo.

«Mi colega hizo un gesto de piedad e indagó: “Mientras tanto, ¿cómo se producirá su reforma?”. Áulus intervino para responder: “Llegará un día en que la propia naturaleza les vaciará el cáliz. Hay miles de procesos de reajuste en el Universo infinito, mediante los que se cumplen los designios del Señor, ellos se llaman: aflicción, desencanto, cansancio, tedio, sufrimiento, cárcel...”». (Resulta que, en atención a la ‘Orden Divina de Crecer’, ningún Espíritu puede permanecer ‘vagabundeando’ en el ‘Plano 3D’ eternamente, porque en su naturaleza se encuentra impresa la ‘Orden Divina de Crecer’ y eso procurará en algún momento, aun a sabiendas de lo que le tocará vivir, en la siguiente vida. Luego, lo que les tocará vivir no es propiamente un castigo, sino un proceso de reajuste que, de aceptarlos de buena gana y procurando ‘Aprender la Lección que estos Procesos le quieren dar’, pues lograrán ‘Progresar Paulatinamente’).

PRISIONES REGENERADORAS

Ahora bien, aquellos Espíritus que no logren ‘Progresar Eficientemente’ en los Procesos de Reajustes, al hacerse ‘Conscientes’ de su poco ‘Progreso’, optan por ‘Reencarnar en Prisiones Regeneradoras’, a los fines de mitigar con los sufrimientos de esas vivencias gran parte de los Karmas Negativos Acumulados. Es algo así como aceptar comerse, en una sola vida, casi todos los cardos y espinos que ellos mismos sembraron. Tal y como le explicó el Asistente a Hilario, estas ‘Prisiones Regenerativas’ son: el mongolismo, la hidrocefalia, la parálisis, la ceguera, la epilepsia secundaria, la subnormalidad, la deformación del cuerpo desde el nacimiento y muchos otros recursos que, aunque angustiosos, son necesarios, puesto que actúan en beneficio de la mente desequilibrada desde la cuna, en plena etapa infantil. Vuelvo y les repito: “NO SE TRATA DE CASTIGOS DIVINOS, SINO QUE SON SELECCIONES DE KARMAS QUE CADA ESPÍRITU ESCOGE ANTES DE REENCARNAR, A LOS FINES DE ‘PROGRESAR’”.

«“Con todo –ponderé– todo indica que esos espíritus infortunados no han de cansarse tan pronto de la locura con la que se complacen...”. Y el Instructor comentó: “Concuerdo plenamente. Sin embargo, mientras no se cansen, la Ley podrá conducirlos a una prisión regeneradora”. Hilario preguntó: “¿Cómo?”. La pregunta de Hilario sonó cristalina, y el Asistente se apresuró a explicar: “Hay dolorosas reencarnaciones que significan una tremenda lucha expiatoria para las almas aficionadas al vicio. Tenemos, por ejemplo, el mongolismo, la hidrocefalia, la parálisis, la ceguera, la epilepsia secundaria, la subnormalidad, la deformación del cuerpo desde el nacimiento y muchos otros recursos que, aunque angustiosos, son necesarios, puesto que actúan en beneficio de la mente desequilibrada desde la cuna, en plena etapa infantil». (Como les comenté en el capítulo “Samsara”, HAY ESPÍRITUS QUE NO PARECEN TOMAR EN SERIO SUS ENCARNACIONES Y HAN PERDIDO MUCHAS VIDAS ‘VAGABUNDEANDO’. Evidentemente, esos Espíritus Vagabundos, han sido sometidos a varios ‘Reajustes Kármicos’, los cuales habrán ayudado a muchos de esos Espíritus, pero algunos no logran asimilar el Reajuste y, en atención a la ‘Orden Divina de Progresar’, pues en algún momento deciden ser sometidos a ‘Reajustes Kármicos’ que producen mucho sufrimiento, como lo ha de ser Encarnar con un Cuerpo -Nave- carente de ciertas funcionalidades, lo cual les impide vivir una vida dichosa. Y justamente, la selección de un Cuerpo -Nave- carente de ciertas funcionalidades, es con la intención de no tener la capacidad de disfrutar de la vida, a los fines de no seguir aumentando la cantidad de barro que recubre el Periespíritu. Así pues, una persona con deficiencia mental probablemente no podrá abusar de los bienes materiales, tanto cuanto su deficiencia, de alguna forma o manera, lo aísla del resto de las personas, por lo que difícilmente tendrá deseos de compartir con otros y, aunque desee muchas cosas materiales, éstas dejan de ser relevantes cuando las enfrenta a su mayor deseo: SER SANO. Y claro que, hay ‘Prisiones Regenerativas’ que son difíciles de soslayar, porque en esas prisiones el Espíritu no tiene ni la forma ni la manera de satisfacer las necesidades del Cuerpo -Nave-, por lo que son absolutamente dependientes del cuidado de terceros, pero hay ‘Prisiones Regenerativas’ que, sobre todo en nuestros tiempos, parecen ser soslayables, como es el caso de aquellos que nacen con el Síndrome de Down, los cuales hoy en día estudian, trabajan, … se casan y algunos hasta tienen hijos, por lo que no podemos asegurar que lograrán comerse la mayoría de los cardos y espinos, que sembraron en vidas pasadas, tanto cuanto sus vidas han sido relativamente normales, incluso muchos continúan abusando de los bienes materiales, como si no se encontraran en una ‘Prisión Regenerativa’.

Evidentemente, cuando un Espíritu opta por una ‘Prisión Regenerativa’ otro Espíritu debe encargarse de cuidar al prisionero, entonces surge la pregunta: “¿El Espíritu que debe cuidar al prisionero estará saldando un Karma parecido al del prisionero?”. Pues, algunos cuidadores de los ‘Prisioneros en Regeneración’ toman la ‘Decisión de Vivir esa Experiencia’, a los fines de hacerse ‘Conscientes del Amor Fraternal’ y otros ciertamente no les queda de otra que ‘Vivir esa Experiencia’ para saldar algún Karma. Por ejemplo, aquellos que en vidas pasadas se burlaron o abusaron de personas con deficiencias físicas o mentales, pues con toda seguridad en alguna vida tendrán que nacer con esas deficiencias, a los fines de que se burlen o abusen de él o ‘Decidirán’ tener un hijo con deficiencias físicas o mentales, para sufrir lo que sufrieron los padres de aquellos deficientes de quienes se burló o abusó. Queda claro que, la relación entre el que se encuentra en una ‘Prisión Regenerativa’ y su cuidador, es una ‘Relación Ganar/Ganar’, porque cada uno de ellos -prisionero y cuidador- está haciendo ‘Méritos para Progresar’).

DIME CON QUIÉN ANDAS Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

Vivir pareciera ser algo sencillo, pero realmente es algo muy serio y si se quiere complicado, tanto cuanto, si no nos hacemos ‘Conscientes de lo que realmente Somos -Espíritus- y de lo que hemos venido a hacer a este Mundo’, corremos el riesgo de perder la vida ahogados por el barro de la vida misma. Es muy común que, al sentir una necesidad de encajar en la Matrix en la cual nos encontramos, las personas suelen vivir imitando a los demás, por lo que consecuentemente se convierten en aquel a quien imitan. Por ejemplo, los niños que viven en barrios suelen esforzarse por imitar a los brabucones del barrio, a fin de evitar ser sometidos, pero de tanto imitarlos se convierten en un brabucón más, aunque muchos solo llegan a convertirse en los lacayos del brabucón. Otro ejemplo, cuando de jóvenes vemos que aquellos que están tomando alcohol parecieran estar divirtiéndose de lo lindo entonces comenzamos a beber licor, porque asumimos que solo así seremos divertidos, aunque la mayoría terminan siendo los payasos de la fiesta. Así pues, muchos son los que, desde sus infancias, se acostumbran a imitar comportamientos que los alejan cada vez más de lo que realmente son -Espíritus-, mientras que muy pocos procuran imitar a aquellos que están procurando encontrarse con nuestro Amoroso Padre Dios. De hecho, muchos de esos pocos, que procuran encontrarse con nuestro Amoroso Padre Dios, dejan de procurarle porque les pareciera que dejan de encajar en la Matrix, en la cual nos encontramos, y comienzan a imitar a los que si parecen encajar, alejándose, por ende, de lo que realmente son y de lo que han venido a hacer a este Mundo. 

Ser médium no quiere decir que el alma esté favorecida por privilegios o conquistas hechas. Muchas veces es dado encontrar personas altamente favorecidas con el don de la Mediumnidad, pero dominadas, subyugadas por entidades sombrías o delincuentes con las cuales son sumamente afines, sirviendo al escándalo y a la perturbación en vez de cooperar con la propagación del bien. Por eso no basta la Mediumnidad para concretar los servicios que nos corresponden. Precisamos de la doctrina del Espiritismo, del Cristianismo puro, a fin de controlar la energía mediúmnica y ponerla en favor del perfeccionamiento espiritual a través de la fe religiosa, tal como controlamos a la electricidad en beneficio del confort humano”. Áulus dirigió una rápida mirada a los aposentos reservados más próximos, como si ya los conociera, y fijándose en cierta puerta nos invitó a franquearla. Juntos lo seguimos. En una mesa abundantemente provista de licores se hallaba un joven fumando con voluptuosidad. Estaba bajo el dominio de una entidad digna de compasión, dado el aspecto repelente con el cual se mostraba, y escribía, escribía, escribía... Seguidamente, el Orientador recomendó: “Estudiemos el caso”. El cerebro del joven se veía impregnado de una sustancia oscura y pastosa, que fluía de las manos del triste hermano que lo acompañaba. Observando los caracteres escritos se podía comprobar la absoluta identidad que había entre ellos. La pareja, trabajando, no reparó en nuestra presencia. En ese instante, Áulus anunció, con suma atención: “Nuestro hermano desconocido es un hábil médium psicógrafo. Tiene las células expresivas del pensamiento integralmente controladas por el infeliz generador de crueldad que tenemos a nuestra vista. Está ligado a su imaginación y asimila sus ideas, accede a sus propósitos ocultos a través de los principios de la inducción magnética, de modo que el joven, deseando producir páginas escabrosas, encontró quien abastezca su mente y le ayude en este menester”. E imprimiendo a su voz una significativa expresión, Áulus agregó: “Encontramos siempre lo que anhelamos ser”». (La triste realidad es que, muchos Espíritus se han venido acostumbrando, vida tras vida, a ciertas ‘Experiencia de Vida’ que no les ayudan a sus ‘Progresos’. Lo que suele ocurrir es que, los Espíritus acostumbrados a los vicios procuran inclinar a otros Espíritus a esos vicios, quizás por no querer quedarse solos en sus estancamientos. Luego, los Espíritus que se dejan convencer para inclinarse a los vicios, suelen ver en aquel que los inclinó a los vicios, a un gran amigo, con el que tratan de encontrarse, de alguna forma o manera, para seguir compartiendo los vicios, a los cuales se han acostumbrado, simplemente porque ven en aquel que los envició a un gran amigo y desean ser como ese supuesto amigo. Por ejemplo, hay personas que, quizás por miedo a ser aislados socialmente, comienzan a salir con otras personas que están acostumbrados a los vicios, quizás porque, en apariencia, durante el ejercicio de sus vicios, esas personas parecen divertirse. Entonces, al anhelar la precaria y falsa felicidad que producen los vicios, aquellos que antes no eran viciosos comienzan a consumir en exceso productos altamente psicodélicos, que les ayudan a olvidar los problemas o pruebas, por los que pudieran estar pasando, al sentir una falsa felicidad que finalmente les envicia, hasta lograr destruirlos física, mental y espiritualmente. Muchos de estos Espíritus, al morir sus Cuerpos -Naves-, deciden no hacer sus transiciones al Más Allá y se quedan ‘vagabundeando’ en la Tercera Dimensión, procurando acompañar a otros Espíritus Encarnados viciosos o tratando de convencer a otros Espíritus Encarnados para que se envicien y así poder acompañarlos en sus bochinches). 


Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo

 

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