XLI.MUNDO ESPÍRITA O DE LOS ESPÍRITUS – Libro II / Capítulo IX: INTERVENCIÓN
DE LOS ESPÍRITUS EN EL MUNDO CORPORAL / Parte X
LIBRE ALBEDRÍO
Los Espíritus que durante
su proceso evolutivo han adquirido el Libre Albedrío lo mantienen en adelante,
así sea para ejecutar únicamente el mal, incluso en los períodos en los que
permanezcan desencarnados.
(261): 541. En una
batalla ¿hay Espíritus que asisten y sostienen a cada bando? – “En efecto, y
que estimulan su coraje”. (Me imagino que, así como
ocurre durante una tormenta, durante el fragor de una guerra habrá Espíritus
animando a un bando o a otro, ya sea por recién estar desencarnado
de algún bando -muertos durante las batallas- o por sus afinidades pasadas con
alguno de los bandos).
542. En una guerra la
justicia está siempre de un solo lado. ¿Cómo hay Espíritus que toman partido
por el bando que no tiene razón? – “Bien enterados estáis de que existen
Espíritus que no buscan sino la discordia y la destrucción. Para
ellos, la guerra es la guerra: poco les interesa la justicia de la causa. (En atención al Libre Albedrío que
recibieron en alguna Reencarnación, ciertos
Espíritus desencarnados que han escogido ser malos y procuran avivar la discordia
entre los hombres, a los fines de evitar que otros Espíritus
Progresen y así tener con quien compartir en los Niveles Inferiores en donde se
encuentran).
544. Algunos Espíritus
malos ¿podrían sugerirle combinaciones erróneas con el propósito de causar su
derrota? – “Sí, pero ¿no posee él acaso su libre arbitrio? Si su juicio no le permite distinguir una idea acertada de
una falsa, sufrirá las consecuencias de ello, y en tal caso haría mejor en
obedecer que en ordenar”. (Suele ocurrir que, muchas veces movidos por las
influencias de los Espíritus los comandantes de las tropas, durante una
batalla, suelen tomar malas acciones, que resultan en la pérdida de la batalla.
En efecto, esta mala decisión siempre es la
consecuencia de el mal uso que, aquellos malos comandantes, dan de su Libre
Albedrío, por lo que no le podemos echar la culpa a los Espíritus
que le susurraron a esos comandantes los planes errados).
LA MUERTE NO ES
INSTANTÁNEA
Suele ocurrir que, cuando
una persona muere, hay Espíritus que tardan en enterarse de que el tiempo de
vida de el cuerpo que habitan ya culminó, consecuentemente, el Espíritu tarda
en separarse de su nave -cuerpo-, simplemente porque no se ha enterado que ya
su tiempo de vida terrena culminó o porque desea seguir viviendo, por el hecho
de haberse acostumbrado a su vida terrenal en ese cuerpo. Esta noción del
‘desconocimiento de haber muerto’ es necesario tenerla en cuenta a la hora de
morir, porque pudiera ocurrir que, los familiares del difunto, decidan cremar
ese cuerpo, lo que, de alguna forma o manera, haría que el Espíritu sufriera
las sensaciones dolorosas de una cremación. De allí que, tomemos consciencia de
que al morir debemos abandonar inmediatamente ese saco pesado, al que nos
acostumbramos a llamar cuerpo.
(262): 547. Los Espíritus
que se combatían cuando estaban vivos, una vez muertos ¿siguen reconociéndose
como enemigos y se encarnizan aún unos contra otros? – “En tales momentos el
Espíritu no se encuentra nunca tranquilo. En el primer instante puede todavía querer mal a su
enemigo, e incluso perseguirlo. Pero, cuando ha aclarado sus ideas, comprende
que su animosidad ya no tiene objeto. Con todo, podrá todavía
conservar vestigios de ella, según su carácter. (Se refiere este comportamiento
al letargo propio de los Espíritus cuando desencarnan, pero no son conscientes
que han desencarnado. Este letargo espiritual suele durar poco tiempo en los
Espíritus Avanzados, quienes se hacen ‘Conscientes’ más prontamente de su
separación corpórea).
548. El Espíritu que
asiste con serenidad a un combate, en calidad de espectador, ¿es testigo de la
separación del alma y el cuerpo? Y ¿cómo se le aparece este fenómeno? – “Pocas
muertes hay que sean completamente instantáneas. Las más de las
veces, el Espíritu cuyo cuerpo acaba de recibir una herida mortal no tiene
inmediatamente conciencia de ello. Cuando empieza a recobrarse entonces se
puede distinguir al Espíritu moviéndose junto al cadáver. Esto parece tan
natural, que la vista del cuerpo muerto no le produce ningún efecto
desagradable. Puesto que toda la vida se traslada al
Espíritu, sólo él llama la atención y es con él con quien conversamos o al que
damos una orden”. (Ciertamente, la separación del Espíritu del cuerpo produce la
muerte, tanto cuanto es en el Espíritu quien le da vida al cuerpo.
No obstante, suele ocurrir que, al morir un cuerpo,
ciertamente el Espíritu se separa del cuerpo, pero esta separación a veces es
lenta porque el ‘Periespíritu’ -apegado a la materia- suele tardar en separarse
del cuerpo que ocupó en esa vida. De allí que, los Espíritus
Superiores, al ver al Espíritu cerca del cuerpo muerto, tratan de recordarle
que toda vida es finita y de orientarlo para que le ordene a su Periespíritu
que termine de desprenderse, a los fines de que se dirija al Más Allá, para
‘Planificar’ su próxima Reencarnación).
ELIGIENDO EL MAL
Evidentemente, el Libre
Albedrío es un don otorgado a aquellos Espíritus que hayan Reencarnado como
seres humanos y no lo pierden ni siquiera desencarnados. Esta es la razón por
la cual podemos observar influencias malignas en algunos Espíritus. No
obstante, esta influencia maligna sólo es efectiva cuando la persona sobre la
que tratan de ejercer esta influencia elige hacer el mal que se le infunde, en
atención al Libre Albedrío del cual también goza esa persona influenciada.
(262): 549. ¿Hay algo de
cierto en los pactos con los malos Espíritus? – “No, no existen pactos, sino
una índole perversa que simpatiza con los Espíritus malos. Por ejemplo: tú
quieres atormentar a tu vecino y no sabes cómo hacerlo. Entonces acudes a
Espíritus inferiores que, igual que tú, sólo quieren el mal, y éstos para
ayudarte desean que tú les sirvas en sus malos propósitos. Pero no se deduce de ello que tu
vecino no pueda desembarazarse de esos Espíritus mediante una conjura contraria
y por imperio de su propia voluntad.
El que quiere cometer una mala acción por el mero
hecho de desearlo apela a los malos Espíritus para que acudan en su ayuda. Está entonces obligado a servirles, como ellos
lo han hecho con él, porque también ellos necesitan de él para el mal
que quieren cometer. El pacto consiste solamente en esto”. (Hay
personas que no solo eligen ser malas, sino que también procuran que algunos
Espíritus Inferiores le ayuden a ejecutar algún mal a alguien a quien
desprecian. Evidentemente, los Espíritus Inferiores
estarán dispuestos a servir a esa persona malvada, pero siempre con la
intención de generar algún tipo de deuda que esa persona deba pagar a los
Espíritus Inferiores que ejecutaron el mal que se les ordenó a hacer.
Esta deuda -especie de pacto- deberá ser pagada en la presente vida o en la
siguiente, pero con seguridad será cobrada, por lo que nunca es conveniente
solicitar la asistencia de los Espíritus Inferiores para ejecutar algún mal. Sale mucho más económico ejercitar el perdón para con la persona a
la que le estemos deseando algún mal. En
esta respuesta, los Espíritus Superiores le dejaron claro a Kardec que:
“Siempre es posible liberarse de los maleficios que otros pretenden imponernos,
ya sea con la ayuda de ciertas personas con capacidad de ‘CONJURAR EL MAL’ o
por su propio Imperio, en el entendido de que cada uno de nosotros, en atención
a la fe que profesamos, podemos ‘Conjurar el mal que otros nos desean’. Para
los más ‘Avanzados en la Fe’ ciertamente nuestras propias consciencias nos
mantienen firmes en seguridad de que nuestro Amoroso Padre Dios nos Protege,
por lo que ningún mal -ni físico ni espiritual- nos puede acontecer, sin la
Anuencia de nuestro Amoroso Padre Dios. En el caso de que nuestro Amoroso Padre
Dios Permita que nos ocurra algún mal, sabemos que es alguna Prueba que
necesitamos superar y consecuentemente nos dedicamos a descubrir las Preguntas
de la Prueba para responderlas dignamente).
(263): 550. ¿Qué sentido
tienen las leyendas fantásticas según las cuales ciertos individuos habrían
vendido su alma al Diablo para obtener de él ciertos favores? – “Todas las
fábulas contienen una enseñanza y una moraleja. Vuestro error
consiste en que las tomáis al pie de la letra. Esta es una alegoría que puede
explicarse así: el que llama en su ayuda a los
Espíritus para obtener de ellos bienes de fortuna o cualquier otro favor, está contra la Providencia, porque renuncia a
la misión que ha recibido y a las pruebas que ha de soportar en la Tierra,
y sufrirá las consecuencias de esto en la vida futura. Ello no
significa que su alma quede para siempre condenada al infortunio.
Pero, puesto que en lugar de desligarse de la materia se hunde cada vez más en
ella, las alegrías de que haya gozado en este mundo
no las tendrá en el de los Espíritus, hasta
que haya expiado su falta con nuevas pruebas, quizá mayores y más
aflictivas aún. Debido a su afición a los goces materiales se pone
bajo la dependencia de los Espíritus impuros. Entre ellos y él existe un pacto tácito que lo conduce
a su perdición, pero que siempre le es
fácil romper con la asistencia de los buenos Espíritus, si tiene la
firme voluntad de lograrlo”. (Muchas fábulas y leyendas nos han hecho creer que es
posible vender nuestras Almas al Satanás, pero resulta que, nada más lejos de
la verdad, tanto cuanto no hay forma ni
manera que entreguemos a Satanás algo que pertenece a Dios. ¡DE DIOS VENIMOS Y A DIOS VAMOS PORQUE LE PERTENECEMOS!!!
No obstante, aquellos que
se inclinan a hacer el mal de alguna forma o manera le están vendiendo sus
Almas al Diablo, tanto cuanto están
entregando sus vidas al servicio de Satanás. Ocurre entonces
que, aquellos que solicitan la asistencia de
Espíritus Inferiores para lograr riquezas, cargos, … honores, ciertamente están
entregando sus vidas al servicio de Satanás, tanto cuanto están huyendo de las vidas que les
correspondió vivir, según lo ‘Planificado por sus Almas’, a los fines de
resarcir algún karma de vidas pasadas. En atención a que esas
personas están cambiando los Planes esbozados por sus Almas, a los fines de
Crecer Espiritualmente, se dice entonces que han entregado sus Almas a Satanás,
tanto cuanto decidieron cambiar los propios ‘Planes de sus Almas’. Ciertamente, aquellos que le han
vendido sus Almas a Satanás al no hacer La Voluntad de nuestro Amoroso Padre
Dios, jamás perderán sus Almas, pero si
serán reos de nuevos karmas, que seguramente significarán ejercicios de vidas
mucho más complicadas y sufridas que aquella que vivían cuando decidieron
ofrecer sus Almas a Satanás).
TALISMANES
Etimológicamente, ‘Talismán’
es simplemente un ‘Rito Religioso’, de manera que ‘Talismán’ hace referencia tanto a los objetos como a las oraciones con
las cuales se lleva a cabo un rito religioso. De niño, mi amada
abuelita me recomendó que me aprendiera algunos Salmos, los cuales son de mucho
auxilio para los que estamos caminando por este Mundo, lleno de trampas y
traiciones, Consecuentemente, en mi acervo mental conservo esos Salmos, que me
enseñó mi abuelita, y los rezo frecuentemente. En cuanto a los objetos de
significación religiosa les diré que no suelo usarlos, porque los pocos que me
han regalado los he perdido con mucha facilidad. Consecuentemente, siempre he
pensado que, en mi caso, no hace falta que porte objetos religiosos para
obtener el bien que ellos significan. ¡CON MI FE BASTA!!!
(263): 552. ¿Qué pensar
de la creencia en el poder que poseerían ciertas personas, de obrar maleficios?
– “Algunas personas
tienen un poder magnético muy grande, del que podrán hacer mal uso si su propio
Espíritu es malvado, y en tal caso pueden ser secundadas por otros malos
Espíritus. Pero no creáis en ese presunto poder mágico, que sólo
está en la imaginación de los supersticiosos, los cuales ignoran las verdaderas
leyes de la Naturaleza. Los hechos que al respecto se citan han sido
acontecimientos naturales mal observados y, en especial, mal comprendidos”. (Evidentemente,
la posibilidad de que una persona sea afectada por los malos deseos de otra
-cuyo poder magnético es elevado- es posible que ocurra, sobre todo si esa
persona malvada es asistida en sus malas intenciones por otros Espíritus
Traviesos, con inclinaciones al mal. Sin embargo, aclaran los Espíritus
Superiores, el ejercicio
de esta maldad asistida, jamás se manifiesta portentosamente, como suelen
mostrarnos en los cuentos y en las películas, tanto cuanto nadie, ni
siquiera los Espíritus, pueden ignorar las leyes de la naturaleza. No obstante,
según he podido apreciar, los denominados brujos o hechiceros, ciertamente pueden realizar algún mal o algún bien sobre
ciertas personas, en atención al poder magnético que posean, considerando
también el poder magnético de la persona, sobre la que se desea el bien o el
mal. De manera que, una persona cuyo poder magnético sea muy bajo
-porque sus cultos a Dios son deficientes- puede ser afectada gravemente por
los deseos de mal de otra persona, sobre todo si la persona que le desea el mal
es asistida por Espíritus Traviesos con inclinaciones malvadas, pudiendo ocasionarle males
materiales (pérdida de la salud, del trabajo, de un ser querido, …), pero jamás
podrá ocasionarle la muerte, a menos que la persona afectada desee la muerte o
no procure buscar ayuda para liberarse del mal que le desearon).
INVOCANDO ESPÍRITUS
(264): 553. ¿Qué efectos pueden tener las
fórmulas y prácticas con cuyo auxilio algunas personas pretenden disponer de la
voluntad de los Espíritus? – “El efecto consiste en ponerlas en
ridículo si proceden de buena fe. En caso contrario, se trata de bribones que
merecen un castigo. Todas las fórmulas son imposturas. No existe
ninguna palabra mágica, signo cabalístico ni talismán que ejerza alguna acción
sobre los Espíritus, por cuanto éstos sólo son atraídos por el pensamiento y no
por las cosas materiales”. (Me cuesta un tanto escuchar éstas
aclaratorias de los Espíritus Superiores, tanto cuanto tengo fe en la
efectividad del rezo de los Salmos y ciertamente creo que es posible realizar
lo que se nos dice que Salomón logró hacer en sus tiempos. No obstante, con la
aclaratoria hecha por los Espíritus Superiores a Kardec, al afirmarle que “Los Espíritus sólo son atraídos
por el pensamiento y no por las cosas materiales”, me imagino que se refieren a
que, este supuesto control de los Espíritus, es
posible según la fe de quien invoca. De allí que, es posible
que Salomón haya podido encerrar Espíritus en botellas, aplicando ciertos
‘ritos esotéricos’, porque Salomón tenía fe en esos ritos, los cuales, según
entiendo, le fueron revelados por unos Ángeles. Quizás esta es la razón por la cual
suele ocurrir que, durante la ejecución de algunos exorcismos pareciera que los
‘ritos’ no surten efecto, tanto cuanto, la efectividad de los ‘ritos’ depende
del pensamiento -fe- del exorcista. Es algo así como: ¡SI LO CREES ENTONCES OCURRIRÁ!!! Pero les recomiendo que no
se confíen, tanto cuanto, si algún Espíritu decide hacer lo que le pidan, es
porque más tarde les pedirá algo a quien solicitó su asistencia).
553 a. ¿No han dictado
algunos Espíritus, a veces, fórmulas cabalísticas? – “Sí, tenéis Espíritus que os
indican signos, palabras extravagantes, o que os prescriben determinados actos
con cuyo concurso hacéis lo que denomináis conjuros. Pero tened
plena certeza de que son Espíritus que están mofándose de vosotros y abusan de
vuestra credulidad”. (Al parecer los Ángeles que le comunicaron a Salomón los
ritos o conjuros que debería realizar, para lograr poner a su servicio a los
Espíritus, se estaban mofando de Salomón, tanto cuanto no le informaron que los
Espíritus se dejan controlar porque esperan algo a cambio, lo cual Salomón
logró descubrir mucho tiempo después, cuando perdió todo lo que había ganado
con su Sabiduría).
554. Aquel que, con razón
o sin ella, tiene confianza en lo que llama la virtud de un talismán, ¿no
puede, debido a esa confianza, atraer a un Espíritu? Porque entonces el que
obra es el pensamiento, y el talismán sólo constituye un signo que ayuda a
dirigir el pensamiento. – “Es cierto. Pero la índole del Espíritu atraído depende de la pureza de
la intención y de la elevación de los sentimientos. Ahora bien, es raro que, quien sea lo bastante simple para creer en la
virtud de un talismán, no se proponga un objetivo más material que moral.
En todos los casos, esto pone de relieve una
pequeñez una debilidad de ideas que abren las puertas a los Espíritus
imperfectos y burlones”. (Una vez más confirman los Espíritus
Superiores que, invocar a
un Espíritu ciertamente es posible, incluso haciendo uso de ‘Talismanes’, pero
la efectividad de esta invocación dependerá siempre de la fe del invocante y el
tipo de Espíritu -bueno o malo- dependerá de las intenciones del invocante.
Aclaran los Espíritus Superiores que, generalmente, los que invocan a los
Espíritus lo hacen esperando algún bien material, lo cual ciertamente implica
que el Espíritu que acuda a la invocación sea un Espíritu imperfecto, inclinado
hacia lo material, y hasta burlón, quienes con seguridad otorgarán más males
que bienes. Esta aclaratoria de los Espíritus Superiores nos hace inferir que, si
invocamos a algún Espíritu para que nos asista en nuestro Crecimiento
Espiritual o en superar alguna Prueba, pues es bastante probable que el
Espíritu que acuda a nuestro llamado sea un Espíritu Superior, quien estará
dichoso de asistirnos en nuestras buenas intenciones).
HECHICEROS
Para muchos es
indiferente hablar de hechiceros o de brujos, en atención a que parecieran
tener el poder de realizar actos portentosos, pero, semánticamente, el significado de hechicero suele aplicarse para aquellas
personas, que en apariencia tienen poderes sobrenaturales y que los realizan
para hacer el bien, mientras que los brujos
son aquellas personas que usan esos supuestos poderes para hacer el mal.
(262): 555. ¿Qué sentido
se debe atribuir a la calificación de hechicero? – “Los que llamáis hechiceros son personas (cuando actúan
de buena fe) dotadas de ciertas facultades, como el poder magnético o la doble
vista. Y entonces, como quiera que hacen cosas que
no comprendéis, las creéis poseedoras de un poder sobrenatural.
Vuestros mismos sabios ¿no han pasado con frecuencia
por hechiceros, a los ojos de las personas ignorantes?”. (Un
hechicero puede hacer que llueva durante una larga sequía, a los fines de
ayudar a todo un pueblo y en atención a su magnetismo o poder de invocar a los
Espíritus que posibilitan la lluvia, para que hagan llover, más este acto, en
apariencia sobrenatural, ciertamente es natural, porque es propio que llueva
cada cierto tiempo. Sin embargo, por el simple hecho de que el común de la
gente ve este acto como algo imposible de ocurrir, en atención al tiempo que
tiene sin llover, por lo que consideran que la persona que invocó la lluvia
tiene poderes sobrenaturales, cuando lo único que ha hecho es solicitar que un
fenómeno natural simplemente ocurra. El poder de la persona que invocó la lluvia se encuentra en su fe, al
no tener dudas de que puede solicitar que llueva, tanto cuanto es un enorme
beneficio para el pueblo, pero este
poder lo tenemos todos nosotros, sólo que la mayoría lo tiene
debilitado, porque les cuesta creer que es posible invocar a los Espíritus de
la lluvia, para que hagan su trabajo. Pero claro que, lo primero que
tienen que creer es que hay Espíritus Designados por nuestro Amoroso Padre Dios
para hacer que llueva).
(265): 556. ¿Poseen de
veras, algunas personas, el
don de curar por el simple contacto? – “El poder magnético puede
llegar a eso cuando es secundado por la pureza de sentimientos y un ardoroso
deseo de realizar el bien, porque entonces los Espíritus buenos acuden
para ayudar. Pero hay que desconfiar del modo como cuentan las cosas
ciertas personas demasiado crédulas o entusiastas, dispuestas siempre a ver
prodigios en los hechos más sencillos y naturales. Es menester, también, no
fiarse de los relatos interesados que ofrecen quienes explotan en su propio
beneficio la credulidad de los demás”. (A lo que se refieren los Espíritus
Superiores con ‘Poder Magnético’ es a la Facultad de las personas de atraer
Espíritus. Luego, esta Facultad es Positiva, cuando la persona es
inclinada al bien, por lo que atrae a Espíritus Perfeccionados. Es Negativa
cuando la persona es inclinada al mal, por lo que atrae a los Espíritus
imperfectos. Consecuentemente, la realización del
acto, en apariencia sobrenatural, no lo ejecuta propiamente la persona, sino
que lo realizan los Espíritus que atrae la persona con su magnetismo.
Evidentemente, el deseo de curar a alguien es, generalmente, propio de una
persona con intenciones puras, tanto cuanto desear la salud es una intención
pura. Sin embargo, cuando la intención de otorgar sanidad es movida por deseos
propiamente materiales, pues la intención se corroe, haciéndose impura. De allí
que, la efectividad de la sanación dependerá de la
verdadera intención de aquel que impone las manos, pidiendo la sanación, porque
dependerá del tipo de Espíritus que atraiga, para realizar la sanación).
BENDICIÓN Y MALDICIÓN
Etimológicamente, Bendecir
o maldecir hacen referencia a hablar bien o hablar mal de alguien.
De allí que, Bendecir o maldecir no se refiere
únicamente a desearle bien o mal a alguien, tanto cuanto, la palabra tiene poder y, cada vez que
hablamos bien o mal de alguien, pues en efecto lo estamos Bendiciendo o
maldiciendo. Es lo que ocurre muchas veces cuando denigramos o
hablamos mal de algún gobierno que, de tanto maldecirlo, pues termina convirtiéndose
en un gobierno mediocre y hasta malvado, en atención a que la palabra de muchos
habla mal de ese gobierno. Si en vez de denigrar de nuestros gobernantes nos dedicáramos
a pedirle a Dios que les que los mueva a ser conscientes de las
responsabilidades para las que fueron electos, entonces quizás habría menos
gobiernos malos en el planeta.
(265): 557. La bendición
y la maldición ¿pueden atraer el bien y el mal, respectivamente, sobre aquellos
a quienes van dirigidas? – “Dios no escucha una maldición injusta, y a sus ojos,
quien la lanza es culpable. Como tenemos las dos tendencias opuestas
–el bien y el mal-, puede
haber una influencia momentánea, inclusive sobre la materia. Pero ese
influjo sólo se ejerce, en todos los casos, con el permiso de Dios, y como
complemento de prueba para el que es objeto de él. Por otra parte,
generalmente maldecimos a los malvados y bendecimos a los buenos. La bendición y la maldición jamás
pueden apartar a la Providencia del camino de la justicia. La
maldición sólo alcanza al maldecido cuando éste es ruin, y la bendición protege
únicamente al que la merece”. (Evidentemente, como nada se escapa de la Providencia Divina, tanto las
Bendiciones como las maldiciones sólo son efectivas si y solo sí nuestro Amoroso
Padre Dios las Permite, pero, como lo aclaran los Espíritus
Superiores, cuando permite que una maldición se haga efectiva, es porque quizás
así estaba anotado en lo ‘Planificado’ por el Alma del maldecido o, más comúnmente,
porque el maldecido se encuentra muy alejado de nuestro Amoroso Padre Dios, por
lo que los influjos del mal le alcanza muy fácilmente, al encontrarse lejos de
la Acción Protectora de nuestro Amoroso Padre Dios, a Quien no le queda de otra
que Permitir que a sus descarriados hijos le alcance
una maldición, para que le sirva de Prueba, a los fines de que se esfuerce por
acercarse nuevamente a nuestro Amoroso Padre Dios, para gozar de Su Protección
y Asistencia. También es evidente que, siendo
nuestro Amoroso Padre Dios El Infinitamente Bueno, pues Es Propenso a Permitir
que nuestros buenos deseos para alguien se hagan efectivos, tanto cuanto Ama
que hagamos el Bien. De lo anterior se desprende la infinita
importancia que reviste el hecho de pedir a nuestros mayores que nos bendigan,
lo cual era una tradición muy arraigada en tiempos antiguos, que hoy en día se
ha perdido, motivo por el cual muchos van caminando, además de alejados de
nuestro Amoroso Padre Dios, sin contar con la mínima protección que nos revisten
las bendiciones que sobre nosotros hagan nuestros mayores, particularmente
nuestros padres. La hermosa y necesaria costumbre de
bendecir ha desaparecido casi totalmente, por lo que es muy extraño ver a
alguien bendiciendo los alimentos o pidiendo la bendición a sus padres.
Quizás por eso, como colectivo humano, hemos llegado al llegadero, muchos
creyendo que están malditos, cuando en realidad lo que están es escasos de
bendiciones).
Escrito por: Noel José Méndez Ydrogo
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